lunes, 31 de octubre de 2016

WISHMASTER 2

Secuela de la muy maja “Wishmaster” concebida para ser estrenada para la televisión por cable y la venta en vídeo y DVD, que estrenándose tan solo dos años después de la original para cines, y con un presupuesto que podría reducirse a la mitad de lo que costó aquella, se lleva la peor parte en cuanto a los gustos del personal. A bote pronto, si uno se para a pensar en todas las opiniones que ha oído a lo largo de los años sobre esta película, se dará cuenta de que el público, su público natural, le tiene un asco a esta película de agárrate y no te menees. Y con esa idea me puse a verla.
Sin embargo, que quieren que les diga, me ha resultado harto entretenida, divertida y dotada de un ritmo que para sí quisieran muchas películas de mayor presupuesto.
La cosa sigue sin variar un ápice con respecto a su primera parte; intentar un émulo de Freddy Kruegger que haga las delicias a los aficionados al fantástico. Para ello, y al igual que la franquicia de Elm Street, se le añade más humor al asunto, así como se incluyen llamativas y artesanales muertes cargadas de gore, látex y jarabe de arce, que son muy de agradecer. También, como el presupuesto es ínfimo, para no gastarlo en sesiones de maquillaje, el Djin, en esta ocasión, aparecerá con forma humana casi toda la película, reduciéndose su presencia como monstruo a un par de escenas, y otras tantas directamente aprovechadas de la primera parte. También es muy posible que su protagonista, Andrew Divoff, no quisiera aparecer todo el tiempo bajo el aspecto del Djin y por contrato sea que le vemos el careto. Como fuere, en las posteriores secuelas (que ya iré comentando) Divoff pernocta en casa, sin pasarse por clase. Vamos, que “Wishhmaster 2” sería la última vez que le veríamos dando vida al Djin. Por cierto, es asombroso el parecido que tiene este hombre con Julio Iglesias de jovencito.
La estructura argumental de la película es similar a la de la primera parte; una muchacha es herida durante un atraco a un museo, y no muere gracias a que por allí hay una extraña piedra preciosa. Dentro de ella está el Djin, que en su afán de recolectar almas, ofrece a sus víctimas un deseo, que una vez concedido, este interpretará como le de la gana, aprovechándose de las malas formulaciones y haciendo que todas estas peticiones acaben como el rosario de la aurora, y bañados en sangre en el mejor de los casos. Amén de un caso concreto de un preso que le pide que “Se joda” su abogado, por lo que el leguleyo acabará dándose la vuelta de cintura para abajo, doblándose y dándose por culo a sí mismo. Un gag muy curioso.
Su afan por hacer el mal le llevará a la cárcel, donde hace ostentación de su poder, mientras se las ingenia para dar con la muchacha que le ha devuelto a la vida, y que, otra vez, como si de “Pesadilla en Elm Street” se tratase, tiene sueños con él durante toda la película.
Pues qué quieren que les diga, la película es lo que es, y es bien maja.
Curiosamente, con un equipo técnico compuesto de currelas del cine, el diseño de producción corre a cargo de Alfred Sole, chico para todo de la Serie B Americana, que lo mismo te sirve para un roto que para un descosido. Suyas como director serían películas con cierto culto como “El Rostro de la Muerte” o “Pandemonium, Desmadre en las Aulas”, extraña “Screwball Comedy” de  siniestra apariencia.
Por otro lado, el director sería el pobrecillo de Jack Sholder, por siempre conocido por ser el dire de “Pesadilla en Elm Street 2: La Venganza de Freddy”, paradójicamente, que unas veces atina (“Hidden: LoOculto”), otras mete el cuezo hasta el fondo (“Renegados”) y otras, le quitan el material filmado y cualquier manazas lo monta como le salga de los cojones (“Arachnid”).
Como fuere, la verdad es que “Wishmaster 2” es una muestra de la más genuina Serie B de finales del siglo pasado y primeros del actual, y, que quieren que les diga, a mí me ha dejado con un buen sabor de boca, y con ganas de más.

domingo, 30 de octubre de 2016

ALGUNOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "CROMOSOMA-3"

El chiste es obvio, pero muy real. ¿¿"Cromosoma-3"??, ¡i si no he visto las dos primeras!!. Parece una tontería, pero ese era un pensamiento presente en las cabezas de muchos de los mortales que en el momento de su lanzamiento (en salas y añorados video-clubs) se plantaban ante el anuncio de este pequeño clásico del señor David Cronenberg con el que ponemos fin al mini-ciclo fotocromil que le hemos dedicado las últimas semanas.
Efectivamente nunca hubo un "Cromosoma-1", ni un "Cromosoma-2", porque semejante e inexplicable título (¿por qué tres?) es el que se le dio en España (¿donde, si no?) a "The Brood".
El otro día la revisé, por aquello de aportar material ingenioso a este texto. Y, bueno, desde luego no es una peli deslumbrante, en realidad se trata de un producto sencillo, correcto y medianamente entretenido con algunos pequeños destellos de genialidad, destacando entre ellos la misma idea del odio manifestado físicamente como un especie de tumor (la escena en la que Samantha Eggar libera una de sus criaturas sigue siendo genuinamente repulsiva), algunos crímenes, la música de Howard Shore... y, en definitiva, el agradable ritmo de las imágenes, sin las estridencias, el aluvión de CGI, ni los ataques de epilepsia propios del cine moderno.
Ya, los fotocromos son pocos... pero vienen compensados por el bonito poster.
En cualquier caso, disfruten y díganle adiós al Canadiense cuatro ojos.








sábado, 29 de octubre de 2016

31

Siempre he considerado a Rob Zombie una mezcla entre el odioso Quentin Tarantino y el acabadísimo Tim Burton. Del primero toma esa cansina tendencia a "homenajear a través del hurto" a base de recrear y chupar del cine de los 70, sobrecargar las tintas con estirados y forzados diálogos macarras y rescatar a actores olvidados de aquellos tiempos. Del segundo, la manía de agotar los sentidos a base de un diseño de producción saturante y descontrolado. Por eso, la mayoría de sus películas (las de Burton y las de Zombie) son bonitas y espectaculares obras vacías. Todas salvo "Los renegados del diablo", que para algo es su trabajo más terrenal y soportable. O puede que "Halloween 2", que no porque sí es su peli más detestada (y donde, al contrario de lo expuesto, logró algo diferente pasándose muy sabiamente las normas del slasher por el forro).
Pero el resto... pues eso, mejunjes repletos de referencias, muy bellos pero previsibles. Quizás el más llamativo en ese sentido sea "Lords of Salem", una peli pretendidamente valiente pero, en esencia, sin alma y muy aburrida. Otra de las cosas malas del cine de Rob Zombie la tenemos en el hecho de que todas sus estridencias son tan premeditadas, pensadas y paridas únicamente para ser el más "cool" de la clase, que carecen del elemento del que, se supone, presumen. Algo que también vemos, y mucho, en su más reciente aportación, "31", medio financiada a base de crowdfunding y con muchas expectativas generadas a causa de sus espectaculares diseños que, sí, están todos en la peli... pero se quedan en eso, cosas que entran por los ojos, porque en lo narrativo es más de lo mismo. Solo que, por esta vez, el resultado está bastante consumible.
Lo que cuenta "31" lo hemos visto en unas cuantas otras pelis, destacando entre ellas el "Perseguido" con Schwarzenegger. Un grupo de personas son encerradas en un espacio en el que serán cazadas por asesinos para mayor gozo de una audiencia sedienta de sangre. Los primeros, como no podía ser de otro modo viniendo de su director, son una panda de hippies setenteros (la peli está ambientada en esa época) que dicen muchos tacos, son un poco golfos, sudan mogollón y levantan polvo con su furgoneta (todo muy "La matanza de Texas", film este del que vamos y venimos varias veces a lo largo de la proyección). Los segundos son una serie de tipos caracterizados grotesca y ridículamente, dignos de ser empaquetados en su respectivo blister (cosa esta que, en parte, es ya una realidad). El enano ataviado de Hitler que habla en "casteshano". Los payasos con sierra mecánica. El germano alto y desgarbado de largas chollas. Y, por supuesto, el mejor y más malo de todos, aquel con el que Rob Zombie logra, este sí, algo realmente carismático. Tal vez, justamente, por ser el menos exagerado del pack. Claro, semejante material obnubila a los gacetilleros ignorantes que corren a soltar palabras como "bizarro" o "trash", sin percatarse de la ubicuidad de todo ello y de que, en definitiva, están picando y haciéndole el juego al cineasta. Y los terceros... pues otro cliché más: Ricachos que pasan el finde jugando con vidas ajenas y apostando grandes sumas de dinero porque se aburren. Ya saben, los pobres son los buenos y los adinerados los malos... aunque dudo que Rob Zombie viva en una chabola.
La peli arranca bien, con una secuencia en blanco y negro en la que conocemos al asesino más chungo de todos, Doom-Head. Pero luego ya nos metemos en terreno Zombiano: imágenes en súper 8, diálogos barriobajeros de baratillo, chanismo de manual, muchos tacos, etc, etc. Los hippies protas son secuestrados y soltados en una fábrica abandonada para que comience el juego. Aquí fue cuando me desesperé, pensé "joder, ¿y esto va a ser el resto de la peli?, ¡que rollo!". Sin embargo, y contra todo pronóstico, aunque "31" no sale de esos esquemas ni por un instante, Rob Zombie logra que la cosa no sea demasiado aburrida, goce de cierto ritmo, sus pequeñas dosis de suspense y emoción y, en fin, que llegamos al final sin habernos arrancado la piel empujados por la desesperación. Supongo que ayudan y mucho los asesinos, ni que sea por ver con qué locura te sorprenderán. Y por verlos caer con ira y truculencia... porque, afín a las normas del Hollywood actual, cuando se trata de sangre, el tema se torna especialmente gráfico si hablamos de los malos... cosa esta que no se da tanto en el caso de los buenos. Curioso.
En el camino tenemos algunos de esos "plagios disfrazados de homenaje" habituales en el cine de Zombie, por ejemplo el cadáver oculto bajo el mantel, igual que ocurría en "The Rocky Horror Picture Show" (de la que Rob Zombie es reconocido admirador) y el más llamativo, hacia el final escuchamos un tema musical que recuerda mucho... o demasiado, al central de "La Niebla", la de John Carpenter, lo que no deja de ser gracioso porque, recientemente, el veterano director dijo de Zombie que era una "pedazo de mierda". ¿Qué dirá cuando se entere de tal mangoneo?.
En cualquier caso, y como decía antes, "31" es bastante mundana, tópica, previsible, algo hipsteriana... pero también es lo suficientemente entretenida, y goza de los suficientes elementos llamativos, como para no tener que tirar de la cadena al acabar.

viernes, 28 de octubre de 2016

CHICOS DE LA CALLE

Secuela de “Rejas de Cristal” en la que si bien  ganó algunos premios en algunos festivales, sin embargo se llevó algún que otro varapalo de la crítica al ser más sensacionalista, si cabe, que “Rejas de Cristal”.
En esta ocasión centra la historia en fragmentos entrecruzados que nos muestran a la mayoría de los jóvenes protagonistas de “Rejas de Cristal” ya fuera del reformatorio, a un paso de la mayoría de edad, y deambulando por una ciudad de Palermo casi tercermundista en la que no podrán encontrar ni trabajo, ni futuro, encaminando sus pasos hacia la mas feroz delincuencia.
Así, tenemos a un jovencito que deja embarazada a su novia, un ex convicto que por asesino le costará horrores incorporarse al mercado laboral, un grupo de chavales que acabarán violando a la novia de un marroquí, y un pobre muchacho con dos hijos que tras ser detenido por la venta ambulante se ve obligado a   traficar con drogas.
“Chicos de la calle”, no deja de ser curiosa en el sentido de que, si la primera hora de película casi parece una “Screwball Comedy” a la Italiana, con los chavales yéndose de putas y haciéndose bromas y putaditas entre si, para luego tornarse drama sensacionalista y descarnado en el que la muerte y la injusticia hacen acto de presencia.
Por otro lado, la película, reflejo de la Italia obrera de los primeros 90, deja testimonio de la década, sobretodo en la manera de vestir de los no-actores protagonistas, con esas cazadoras vaqueras con goma a los bordes, esas camisas floreadas y esos cortes de pelo a lo Californiano, que perfectamente podían ser los 90 españoles, porque el carácter y personalidad de ambos países, son similares.
Finalmente, la película cierra con el testimonio de los protagonistas, delincuentes y quinquilleros reales, que cuentan a cámara como les ha ido después de la película. La mayoría decían estar en paro y querer dedicarse al cine. A saber que ha ocurrido con ellos a día de hoy.
En la época, y por los escenarios reales, actores no profesionales y el tono en general, entre la comedia ramplona y el drama más descarnado, pero que en todo momento recuerda a la vida real, a la crítica sesuda le dio por etiquetar estas películas de Marco Risi como “Neo-Nerorealismo”. Pero obviamente, ese esnobismo no importó en absoluto a nadie, y poco más se ha vuelto a hablar del tema en lo sucesivo.
En cines españoles, apenas la vieron 23.000 espectadores. Muy flojo. Eso si, en Canal Plus, en 1994, la emitían a todas las putas horas del día.

miércoles, 26 de octubre de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "S.O.B (SOIS HONRADOS BANDIDOS)"

Dicen que es una de las peores películas de Blake Edwards. Y sí, es bastante coñazo. En cualquier caso, la película pasó a los anales porque nos mostraba, por primera vez en la pantalla, a Julie Andrews ofreciendo un Top Less. He aquí los fotocromos. Sin Top Less, claro...
Por otro lado, el cartél, obra del gran Jano, parece querer vendernos una "Sexy Comedy" Italaliana... nada más lejos.
















lunes, 24 de octubre de 2016

REJAS DE CRISTAL

Es curioso. A las películas de delincuentes juveniles, sensacionalistas, de menores que acaban entre rejas,  en Italia les llaman “Neo-Neorealismo” –termino este que no esá mal elegido, ya que estamos- quizás en un afán de dotar de respetabilidad un producto  que en realidad lo que pretende es dar morbo en el espectador. En españa, en su momento, no se como llamarían al género, pero a ese tipo de películas, a posteriori, se las conoce aquí como “Cine Quinqui”.
Olvídense de los posibles premios que “Rejas de Cristal” pueda acumular, o el supuesto prestigio que la cinta tenga en ambientes intelectuales. Si “Rejas de Cristal” llegó a nuestros cines en una época en la que Italia apenas exportaba, es porque en su país de origen esta fue un éxito. No por la mano del autor, Marco Risi, que provenía del cine popular y es un artesano de los de toda la vida. Incluso un poco limitado, si me apuran.
Y es que “Rejas de Cristal” es puro “Cine Quinqui”, y se me ocurre, así a bote pronto, emparentarla con “El Pico 2” de Eloy de la Iglesia, con la que guarda no pocas similitudes. Solo que, aunque Italiana, con las dosis de desvergüenza que eso conlleva, para según que asuntos tienen menos sentido del espectáculo, y aquí no aparece nadie inyectándose heroína, pero por lo demás es casi lo mismo. Con una pequeña dosis de moralina, que no tenían las de Manzano y “Pirri”.
Así pues, de cine de autor italiano nada, puro “Cine Quinqui” con el fin de atraer culos a las butacas mostrándonos imágenes impactantes y/o sórdidas.
“Rejas de Cristal”, cuenta la historia de un profesor que llega nuevo a trabajar como maestro en un reformatorio y tendrá que lidiar con toda la raléa de delincuentes juveniles, todos menores de edad, haciéndose al final con la amistad de varios de ellos e intentando que sus cabezas desmenuzadas por una sociedad de la cual son producto, al final sirvan para pensar algo y que no sean tan zoquetes.
Por otro lado, la rutina de la prisión se ve alterada cuando llega Mario (La “Mery per sempre” del título original), un transexual detenido por ejercer la prostitución, que traerá a todos los reos por el camino de la amargura.
Por lo demás, el típico cine carcelario. Peleas, violaciones de todo tipo, reflexiones, moralina barata, y la intención de poner al espectador en la piel del delincuente, que al igual que en el “Cine Quinqui” Español, se nos presenta como un héroe.
Juicios a parte, este subgénero tan mediterráneo tiende a ser terriblemente entretenido, ergo, pasamos por alto lo chapucero de su realización –en este caso- y sus, a veces, tontos diálogos, en pro de la interesante historia,  nos dejamos llevar y nos lo pasamos bien viéndola.
Obviamente, y como pasa en el género en España, sus protagonistas son macarrillas reales, no actores, sacados directamente de las calles, por lo que el público más modesto tiende a sentirse identificado con ellos, si bien es cierto, que si TODOS los que protagonizaron películas Quinquis en nuestro país hace tiempo que crían malvas, víctimas, casi siempre, de sobredosis de heroína, estos no eran tan, tan macarras y algunos de ellos siguen vivos, y los fans se hacen selfies con ellos cuando los ven por la calle. De hecho, uno de los protagonistas, Francesco Benigno, acabó siendo actor que todavía está en activo, el travelo, Alessandro Di Sanzo hizo algún que otro papelillo, mientras que el resto de macarrillas, ya no tuvieron tanta suerte, aunque en menor o mayor medida, todos continuaron haciendo algo de cine, incluido Salvatore Termini, que además de macarra, era analfabeto –pero muy inteligente, según sus propias palabras-.
La película fue un gran éxito en Italia, por eso se llegó a estrenar aquí, aglomerando en cines a casi 150.000 espectadores.
En consecuencia del éxito, un par de años después se rodó una secuela “Chicos de la Calle”, que el próximo día les comento.

domingo, 23 de octubre de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "SCANNERS"

"¿Que estás haciendo?".
"Pues mira que gracioso, estoy escaneando los fotocromos de una película que se llama... ¡"Scanners"!".
"Ah (silencio incómodo), la he visto, es la del tipo que le explota la cabeza".
Esa es la conversación que tuve con mi adorable pareja hace unos días mientras, pues eso, valga el chiste malo, estaba escaneando los fotocromos de "Scanners" con el fin de continuar el mini-ciclo fotocromil dedicado a las hazañas fílmicas de -los buenos tiempos de- David Cronenberg. Y ya que hablamos de continuaciones, no olvidemos que esta peli tuvo las suyas propias (de la dos hablamos en nuestro podcast y la tres anda por estos contornos), luego esputó una sub-franquicia llamada "Scanner Cop" y hasta hace poco fue objeto de un especie de remake no oficial pero descarado en su condición titulado "Poder Mental".
Y sí, "Scanners" es la peli del tío al que le estalla el perolo, muy espectacularmente. Imagen icónica donde las haya, no solo pal film en cuestión, también para la historia del cine fantástico en general (y los seguidores del legendario programa "Noche de lobos" en particular).
David Cronenberg dice que "Scanners" era su película de acción. Pero claro, ¿qué clase de acción podemos esperar de un caballero con semejante bagaje intelectual?, pues una tirando a tranquilita y que, por lo menos a mi, me costó muchos visionados pillarle el truco. De hecho, ahora mismo no recuerdo si al final lo conseguí... yo diría que sí... pero vamos, tendría que revisarla para estar seguro.
Hasta que ese día llegue, les invito a disfrutar de los fotocromos de "Scanners" que tienen toda la pinta de estar bien completitos.
Y la semana que viene, la última Cronenbergiada.















sábado, 22 de octubre de 2016

THE VOID

Estamos con lo de siempre. Película que homenajea y toma como modelo los clásicos del fantástico de los años 80 manteniendo un tono serio y respetuoso, recreando la estética de aquel cine con franca corrección y, lo más importante, tirando en su mayor parte de efectos especiales de la vieja escuela, fabricados con goma, látex o lo que coño sea. Vale, sí, muy bonito. Beri biutiful. Pero ¿y...?. ¿Es eso suficiente?. ¿Creen que así se ganarán a los fans del género, simplemente por cómo luce el escaparate?. Pues supongo que los habrá que se conformen con tan poquito. Pero yo no.
"The Void" pintaba muy chula en el trailer. Muy inquietante. Pero no está a la altura. Arranca bien, de entrada te engancha, y cuando llega la primera secuencia de efectos especiales lo flipas. Gozas de su intensidad y nervio. Pero lo malo de un inicio tan poderoso es que cuesta mucho mantener el ritmo y, poco a poco, el film se va apagando y, lo que es más grave, tornándose jodidamente aburrido. A mí me costó cacho no cerrar los ojos invadido por la modorra.
Que sí. Carpenter, "La Cosa", sintetizadores, "Hellraiser", Lucio Fulci.... pero, repito, ¿¿y qué??.
Un grupo de peña queda encerrada en un aislado hospital del que no pueden salir porque fuera hay una panda de sectarios disfrazados con túnicas y armados con cuchillos que les esperan. Dentro, la cosa no anda mucho mejor, con todos mutándose en monstruos grotescos y asesinándose unos a otros. Ya saben, se trata de sobrevivir a todo el caos y encontrar una solución para poner fin al entuerto.
En dos palabras: No cuela.

viernes, 21 de octubre de 2016

MONSTER BRAWL

Yo creo que si con una película ha habido una opinión unánime en los últimos años, ha sido con “Monster Brawll”, cuya existencia siempre generó interés entre los aficionados, pero que, al verla, todos me advirtieron que se trataba de una absoluta bazofia. Incluso, alguien llegó a calificármela como peor película de la historia.
Sin embargo, precisamente por ese interés previo hice algo que no debería hacer con tanta alegría ya que lo hago bastante: comprarme la película en DVD antes de verla. Y con los ánimos de ver una pedazo de bazofia me puse ese DVD ya que lo había comprado.
Y como esperaba tan poco de la película, me encuentro con que, si, es una pedazo de mierda, pero no tanto como cabía esperar. De hecho he visto montones de películas infinitamente peores.
Se trata de una comedia de horror de corte independiente, casi semi-amateur, la típica película que forma cierto revuelo en según que festivales especializados donde se proyectó, y recibió críticas más o menos como las que en su momento escuché yo.
Y el caso es que partiendo de una idea interesante, un grupo de aficionados a la lucha libre que organiza combates en los que los participantes son, y cito como los llaman en la película, “Los monstruos más famosos del mundo”, que se enfrentarán entre ellos en un ring sito en un cementerio, no es, desde luego, una mala idea. Pero es que la cosa se queda en eso, en una descabellada idea.
La película, rodada como si de un combate televisivo se tratase, nos muestra única y exclusivamente combates de lucha entre los monstruos separados en dos categorías, “No Muertos” y “Engendros”. Entre estos nos encontramos a Frankenstein, El Hombre Zombie, La Zorra Bruja, La Bestia del Pantano, El Hombre Lobo, El Ciclope, La Mujer Vampiro, etc, etc (vamos, la mitad de los monstruos inventados)… entonces, se dan de hostias entre ellos en el ring, ejecutando llaves y golpes propios de la lucha libre. Para hacerlo más llevadero, a cada monstruo le buscan un origen y unos motivos por los que se apuntan al evento de lucha libre. Esto nos lo muestran a modo de ficción para, una vez hemos visto el origen y las motivaciones, dar paso al combate rollo televisivo, con unos comentaristas que nos comentan la jugada entre chascarrillo y chascarrillo.
El problema es que la película se repite más que el ajo. Y si en un principio parece que la estructura parece funcionar, después del primer combate volvemos a ver lo mismo solo que con otros monstruos diferente, y claro, la cosa se vuelve tediosa porque es lo mismo una y otra vez. Amén de los chistes y gracietas, todos más malos que  la leche.
Y si, se vuelve una película bastante aburrida.
Con todo, y a pesar de algún resoplido por mi parte durante el visionado, la vi entera del tirón , e incluso me eché alguna risilla con algún gag tonto –Cuando el arbitro muere en el ring de la forma más tonta- , pero vaya, se me ocurren mil maneras mejores con las que perder el tiempo. Pero no me resultó una película, en definitiva, tan odiosa como todos dicen.
Dirige el tinglado, uno de esos directorcitos de tercera, que al menos pueden vivir dignamente con sus películitas, lo cual es digno de respeto y admiración, llamado Jesee Thomas Cock, que él se lo guisa y él se lo come, y cuenta en su haber con títulos tan sugestivos como “Septic Man” o “The Hexecutioners”.

lunes, 17 de octubre de 2016

LA FIESTA DE LAS SALCHICHAS

“La Fiesta de las Salchichas” que tan buenas críticas ha cosechado, no es más que el caprichito del tandem formado por Seth Rogen y Evan Goldberg para realizar, junto a todos sus amigos ricos y famosos, una película de animación 3D en la que poder meter chistes de pollas.
A tales efectos y ante lo bizarro de la propuesta, al ser una película de animación con sexo explícito, se ha tenido que crear una nueva categoría para clasificarla en los USA, que es la categoria “C” para mayores de 17 años. Vamos, que los niños no pueden verla.
Miren ustedes que me gusta a mí la escudería Rogen/Goldberg, el humor que practican  y casi todas las películas que han realizado –o protagonizado en el caso de Rogen-, mire que me gusta el elenco que les secunda compuesto, prácticamente, por el mismo elenco que componía “Juerga Hasta el Fin”. Miren que fui al cine a ver “La Fiesta de las Salchichas” con predisposición; tenía todas las de gustarme. Pues me ha parecido una película absolutamente espantosa. Sin embargo, y no se muy bien por qué puesto que en referencias anteriores para el lucimiento de estos cómicos se les ponía caer de un burro, tanto la crítica como el público, han sido benevolentes con esta película que me ha parecido una mierda como un templo.
Y es que sobre el papel la cosa pintaba de maravilla; una película de animación con esta panda, que parodia las películas contemporáneas de Disney, Pixar, Dreamworks, etc, que se mofa de ellas, y con unas cotas de incorrección política tan altas como cabía esperar. Esto es así… durante los primeros minutos de la película y, sobretodo, en el excesivo y desopilante final, que no spoilearé, pero que es horroroso, y lo es, tan solo por la intención de transgredir al máximo. En su afán por pasarse, se concibe una cosa muy poco graciosa.
Ahora ¿Por qué esta puñetera mierda ha caído en gracia? Muy sencillo; porque no es más que aquello que en un principio parodia. Una película de animación al uso, infantil, ñoña, con unos valores y una moralina barata que no dista en absoluto de lo que se está haciendo para un público infantil, pero con chistes subiditos de tono. Y no ofende porque todo ocurre entre perritos calientes, patatas, panes de pita y alimentos. Y por eso ha funcionado. En defínitiva, que es como si a “Del Revés” le metes chistes de follar.
Cuenta la historia de los productos de un supermercado que creen que cuando salgan de allí, porque alguien les haya comprado, van a vivir en el paraíso. Cuando por fin les compran, el carrito de la compra en el que van tiene un accidente, un tarro de mostaza que ha sido devuelto al supermercado les habla de los horrores que hay fuera del supermercado, intentarán escapar de tan virulenta sensación.
Mucha pirotecnia, mucho correr para aquí y para allá, pero resulta hasta confusa. De hecho, me costó pillar el argumento. Pero al público le da igual, porque como ven a una salchichita diciéndole a un panecillo que quiere penetrarle, se echa la risotada y listo.
Muy mala. Y una decepción, ya que quedé cautivado con el trailer. Viéndola, me di cuenta de que todo lo bueno que pudiera tener la película, efectivamente, está en ese trailer.
Para dirigir se ha contratado a Conrad Vernon director de “Shreck 2” y “Madagascar 3” y Grez Tiernan, que es muy popular por ser el director de unos dibujitos animados horribles sobre una locomotora a la que le pasan montones de cosas. Todo francamente espantoso.

domingo, 16 de octubre de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y TODO LO DEMÁS) DE "VIDEODROME"

Seguimos con el ciclo fotocromil dedicado a David Cronenberg (aún faltan un par más de títulos) con la que, para mí, es probablemente su mejor obra: "Videodrome". Una odisea extraña y aberrante llena de momentos de alucine ya icónicos (los labios de la tele, la ranura en el estómago, la pistola adherida a la mano...) y con un reparto encabezado por el siempre efectivo James Woods y una estupenda y preciosa Deborah Harry. Encima, la trama es un delirio absoluto sobre televisiones clandestinas, snuff movies y tumores cerebrales. Sí, un poco liante, pero da igual, lo compensa su aurea enfermiza.
Los fotocromos están a la altura de las circunstancias, destacando la imagen del momento más -absurdamente- gore del film, con el tipo al que se le abre la cabeza y la sale el cerebro. Ya les conté la historia cuando hablamos del quinto "Viernes 13" (y sus fotocromos), lo de mi amigo cuyo hermano curraba en "Trebol Films" y le cedía todo ese material que él me mostraba y yo deglutía con fascinante fervor. Es el caso de estos fotocromos de "Videodrome", que para algo llevan el sello "Trebol Films", y concretamente de esa truculenta imagen.
Completan el generoso cuadro la afiche, el poster y la cascada carátula del VHS que tengo el placer de poseer.
Ahora tocaría ir de guays soltando como colofón aquello de "Larga vida a la nueva carne" pero no lo haré... ay, joder... si lo acabo de hacer. Yo me maldigo el ombligo.