lunes, 7 de noviembre de 2016

EL BENGADOR GUSTICIERO Y SU PASTELERA MADRE

Al igual que es conocido el hecho de que una reputada cineasta como pueda ser Isabel Coixet escribió el guión de una cosa tan de género y mal gusto como es “Morbus”, “El Bengador Gusticiero y su pastelera madre”, ignota película dirigida nada menos que por el dibujante Forges, se empezó a hacer popular en los mentideros de Internet a raíz de que se filtró la información de que la, por aquél entonces, Ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, directora de películas bonita y emotivas (“Una palabra tuya”), tenía un papel en el cual debutaba, en una película tan chabacana como esta. Obviamente, se le dio más vueltas de las que necesitaba al asunto, porque la intervención de la ex Ministra se reduce a la mera anécdota.
Lo verdaderamente interesante, más que lo que acabo de contar, es el hecho de que es una película muy extraña, que hasta hace poco que un particular la colgó en la red, no había copias de la misma, no tan siquiera en los archivos del ministerio de cultura. Menos mal que los coleccionistas hacen sus ripios de estas películas y se preservan, que si fuera por nuestro ministerio… se acababa con la cultura.
Por otro lado, se trata de la segunda película como director de Antonio Fraguas “Forges” –la primera fue “País S.A”-, que si bien lleva toda una vida dedicada al humor gráfico desempeñando una tarea encomiable y por la que, sin duda, ha recibido el reconocimiento que le corresponde, como director de cine, lo cierto es que dejaba bastante que desear, incapaz de darle una coherencia y un tempo al material previamente filmado.
Sin embargo, el surrealismo/absurdismo de la película, sería un referente para todo un tipo de humor que se ha desarrollado dentro del cine Español a posteriori, siendo la sobrevalorada “Amanece que no es poco” su máximo exponente, y que le debe gran parte de su estilo a este “El Bengador Gusticiero y su pastelera madre”. Eso si, esta es infinitamente peor.
Y es que, intentando ser fiel a su universo propio, Forges nos cuenta la historia de un muchacho que es abandonado en la inclusa, con las monjas, se convierte asimismo en monja,  y cuando cumple los 30 años y se vuelve todo un mocetón –con trazas de Groucho Marx-, abandona el convento con el fin de averiguar quién demonios es su madre. Esto le llevará al pueblo donde nació  que, gobernado por una especie de dictador que planea una extrañas elecciones, se enamorará de una muchacha local, y emprenderá, vestido de bizarro súper héroe, la búsqueda de su madre y el impartimiento de justicia.
Todo esto explicado a trompicones y con muy mal dominio de la narración.
Entonces, además, el presupuesto, que debía ser ínfimo, no alcanzaba para lo que Forges (y Jaime de Armiñan que co-escribe el guión) quería contar, y si el pueblo en el que transcurre la acción es una especie de recreación del universo Forges (con esos señores con cascos de conquistadores…), la cosa se queda a medio camino, y entre contrachapado y papel maché, se ambienta la cosa, todo muy cutre en su afán por hacernos ver que es un pueblo que, incluso en el vestir, anda anclado en la edad media.
Pero, por otro lado, es que no es ni tan siquiera divertida. Un espanto.
Poco más, pero como siempre digo en estos casos, tenía una gran curiosidad por ver esta película; ya he quedado saciado. Y eso es lo grande del séptimo arte más ignoto ¡coño!
En la peli están José Lifante, Chus Lampreave, Maria Luisa San José, Blaki….