miércoles, 28 de febrero de 2018

LOS FOTOCROMOS DE BÉSAME TONTA

En su momento reseñé la película. Ver aquí. Y hoy, les dejo sus respectivos fotocromos.









viernes, 23 de febrero de 2018

EL BAR

Álex de la Iglesia, prácticamente desde que empezó, es un director de lo más irregular. Tiene cosas novedosas, originales, rompedoras e incluso rupturistas dentro de su cine, pero a día de hoy, De la Iglesia no tiene ni una sola película redonda. Mejores o peores, lo cierto es que la mayoría son películas muy malas, aquella de los payasos, “Balada triste de trompeta” me parece una de las cosas más espantosas que he visto en mucho tiempo, “Las brujas de Zugarramurdi” se va a tomar por el culo justo cuando se supone que empezaba lo bueno, y en definitiva, las últimas cintas del realizador, que visualmente pueden resultar impactantes, al final se resienten porque el hombre es incapaz de marcar un ritmo a historias que en realidad no son tan interesantes. Sin embargo, al público este cine le funciona. Al margen de los intereses creados que pueda haber dentro del horrible mundillo del cine Español, si De la Iglesia sigue ahí, erre que erre, es porque al público, que al final es el mejor juez (aunque por esa regla de tres Bisbal y Bustamante serían  la hostia) le gusta su cine. Y gusta al público del cine fantástico (que en este país, ese público es como es) y, más raro aún, gusta a ese público dominguero compuesto de matrimonios de entre sesenta y setenta tacos que suele ir al cine los domingos. Esto es así desde “La Comunidad”. Me consta que a las señoras mayores les gusta el cine de De la Iglesia, como también les gusta el de Almodóvar —solo que la diferencia entre uno y otro, a parte de las obvias, es que Almodóvar si tiene tres o cuatro películas verdaderamente brillantes—.
Entonces, Álex de la Iglesia es muy consciente de que tiene a dos públicos que contentar, al del cine fantástico y a este de las señoras. ¿Cómo conseguir ese ritmo de producción? Auto referenciándose a sí mismo. Hace ya mucho tiempo que sus películas son mezclas de varias películas suyas que funcionaron. Todas le deben algo a “Muertos de risa” (Para mí, su mejor película), a “La Comunidad” y al corto “Mirindas Asesinas”. Aunque de ese De la Iglesia, del genuino, del de “Acción Mutante” y “El Día de la Bestia”, ni rastro… (Aunque hay que ver lo endiosadas que están también esas malas películas).
Ahora vuelve con “El Bar” y nos ofrece un poco más de lo mismo que nos viene ofreciendo en los últimos años, solo que un poco mejor. Solo un poco.
En “El Bar”,  Un grupo de personas que se encuentra en un bar, ve cómo cunde el pánico cuando dos de ellas, al salir al exterior, son disparadas en la cabeza, por lo que se quedan dentro sin posibilidad de salir. Pronto descubren que algo pasa en las cercanías, y que es de tal magnitud que la prensa lo oculta, por lo que la estancia en el bar se convertirá en una lucha por la supervivencia, en la que cada uno de los implicados sacará lo mejor (o lo peor) de él.
Nada nuevo en el horizonte, un grupo de personas encerrados en una situación extrema. Y todo ello ejecutado con esa conciencia de gustar a sus dos sectores de público mayoritario.
El problema de “El Bar” es que por cada secuencia interesante en la narración, hay otra de tedio absoluto, con lo cual no termina de quedar equilibrada, si bien es cierto que visualmente está muy bien, con un diseño de producción muy majo y vistoso. También sería una de sus películas mejor rodadas, y además,  montada con brío. Pasa del aprobado, sin embargo, hay algo que propicia que la película sea bastante peor de lo que es; los actores. La mayoría están bien, correctos, sin estridencias. Pero hay tres que están para matarlos.
Carmen Machi, no es que esté mal del todo, pero interpretando a un ama de casa ludópata, de esas que se dejan los cuartos en las tragaperras, el soniquete que tiene cada vez que habla, pone al más pintado de los nervios, máxime cuando esta se sorprende o quiere enfatizar algo de su texto.
Jaime Ordoñez, proveniente de la factoría de José Luis Moreno, con esa voz impostada porque su personaje es un personaje extremo. Un vagabundo de esos que se cagan en dios. Lo hace tan, tan, tan mal… que hablar de vergüenza ajena es quedarse corto.
Blanca Suarez, es una actriz malísima a rasgos generales. Eso si, está buena, y como aquí sale media peli en ropa interior sucia y rasgada… pues eso ya es suficiente para que se hable de ella bien como actriz. En fin, un desastre.
Por lo demás, la película, sin encontrarla espantosa, que no está mal del todo, me deja frío tras su visionado. Pero es mejor eso que la indignación que me provocaron sus películas anteriores.
Obviamente, cumplirá con las expectativas de sus fans.

jueves, 22 de febrero de 2018

100 TEARS

A Marcus Koch se le conoce sobre todo por su faceta como técnico de efectos especiales en películas de corte independiente y/o zetosCo del calibre de "Nikos the Impaler", según Andreas "Ugh!" Schnaas, "The Uh-Oh Show", la última de Herschell Gordon Lewis, el brutal neo-slasher "Sweatshop", la antología amateur "Hi-8", la extrema -en su aburrimiento- "American Guinea Pig: Bouquet of Guts and Gore" o la estupenda "Todavía estamos aquí" (cuyo responsable, Ted Geoghegan, ejerce en la peli reseñada de productor ejecutivo y actor). No obstante, Koch también gasta una carrera paralela como director, una que debutó el año 1999 con un primer largo en solitario, "Rot", epopeya gore-punk grabada en vídeo VHS de la época. Aunque su obra más conocida es esta de la que vengo a hablarles hoy, "100 Tears", fechada en 2007.
No es que haya mucha historia que contar. Payaso homicida se escapa de manicomio y la lía a cuchilladas con todo aquel que se cruce por su senda. Una pareja de investigadores paranormales le siguen los pasos. Y por aquello de hacer la trama un pelín menos lineal, de por medio una chavala loca que podría ser descendiente directa del tipo de la nariz roja. Al final se encuentran en piña y la lían parda.
Aunque todo eso es lo de menos, porque lo que vende realmente "100 Tears" es el tremendo derroche de hemoglobina, marca de la casa. Resulta que el payaso va armado con un cuchillo absurdamente gigantesco, y los resultados de sus embestidas son gráficos, brutales y con muchísimo líquido rojo. Resuelto además mediante dignos trucajes artesanales. La primera escabechina impresiona, pero a partir de ahí Koch demuestra escasa imaginación para inventar modos distintos y originales de trocear un cuerpo humano. Especialmente cuando hacia el final un grupo de  teenagers fiesteros entran en escena únicamente para ser masacrados sistemáticamente.
La peli, inevitablemente, gasta un alegre tufo amateur. Se grabó en un vídeo disimulado a base de filtros chungos, la cámara rara vez reposa sobre el trípode y el audio es, a ratos, especialmente cutre. A mi todo eso me mola y opino que le confiere un rollo muy atractivo. Lo malo es que, dado lo que cuenta, cómo lo cuenta y su naturaleza, es demasiado larga. De un producto como "100 Tears" pides ultra-gore y te importan un pimiento los personajes y posibles subtramas, exiges ir al grano y sin justificaciones, que a fin de cuentas es lo que, a falta de mejores actores y escasos medios, aportan estas películas en contraste con un terror más "mainstream" y respetable. Pero entonces al director le da por tomarse todo ello demasiado en serio, por querer hacer "una de verdad" con sus clichés y fórmulas, y pasa lo que pasa. Algo que se denota especialmente con el innecesariamente extenso clímax final. Es decir, que llegado cierto punto estamos deseando que se acabe. No lo niego, tenía leves expectativas con "100 Tears" y me defraudó bastante.
Poco después a Marcus Koch le dio por hacer un thriller psicológico en plan bizarro y sin truculencia llamado "Fall". Recibió buenas críticas pero, claro, no trascendió demasiado. Pasado eso, intentó buscar financiación para una segunda parte de "100 Tears" mediante crowdfunding. Pero no lo consiguió. Nadie se ha lamentado por ello, ciertamente.

miércoles, 21 de febrero de 2018

AVT PODCAST (89)




Vuelve  AVT PODCAST!!!
En el programa de hoy nos hemos aventurado con un subgénero que resulta interesantísimo, por un lado porque es consecuencia tan solo de una moda, y por otro, porque es un subgénero que gira en torno a una sola película, “Fiebre del Sábado noche”. Nos referimos  las DISCO MOVIES!!!
Por ello, tras introducir un poco al neófito en el género, comentamos las películas “Zorras” con Jodie Foster haciendo de putilla periférica, “Nocturna” con John Carradine manejado con hilos, “John Travolto y su insólito destino” con un clon de Travolta en lo que es la primera y única película adscrita al “Travoltaxploitation”, y cerramos con la reseña conjunta de la propia “Fiebre del Sábado Noche” que nos encanta!!
Sin más, (y sin menos)... AVT PODCAST!!



lunes, 19 de febrero de 2018

NUEVOS LANZAMIENTOS VIAL OF DELICATESSENS



Vial of Delicatessens  este mes de febrero hace un lanzamiento de su línea underground con un nuevo un largometraje animado de Popeye en edición limitada a 50 copias y un L.P. de Hip Hop dentro de su sello musical Vial Music.
Así el Lunes 19 de Febrero de 2018  ( es  decir, hoy) lanzamos al mercado las siguientes referencias:



 LOS PUÑOS SALVAJES DE POPEYE
¡EDICIÓN ULTRA LIMITADA! SOLO 50 UNIDADES

Nuevo largometraje de Popeye a partir de cortos clásicos que incluye la trilogía de la factoría Fleischer (Sindbad el marino, Popeye y la lámpara maravillosa y Popeye y los 40 ladrones), así como otros tantos cortos de los años 40, 50 y 60.
Los puños salvajes de Popeye es un largometraje que brinda homenaje a aquellas películas que se estrenaban en nuestros cines en las décadas de los 60 y 70 que recopilaban cortos clásicos del personaje. Iría en la línea de Las nuevas aventuras de Popeye o Popeye brazo de hierro.
Con el fin de conservar las texturas y colores con las que fueron realizados de origen, el master se ha confeccionado a partir de cintas VHS gastadas, por lo que se conservan todos los fallos que estas pudieran tener, convirtiendo el visionado en una experiencia totalmente retroactiva. Si van buscando calidad de imagen ¡Este no es tu DVD!
Vial of Delicatessens lanza esta edición limitada a 50 copias para coleccionistas. Al agotar esta edición, ya no se volverá a reeditar.
Incluye un audiocomentario por parte de Ángel Codón Ramos y Víctor Olid explicando los pormenores de esta edición en concreto. También cortometrajes censurados por contenidos racistas, machistas, misóginos, violentos o propagandísticos ¡Eran los años 30!

Características: 1:33:1, 16:9 Pillarbox. Audio: DD 2.0, Castellano.

EXTRAS:

-         Audiocomentario por parte del staff del podcast “Los Aristócratas”: Ángel Codón Ramos y Víctor Olid.
-         Cortos de Popeye censurados (V.O.)

El presente DVD aparece a un P.V.P de 5, 99 € (+ 2, 40 € de gastos de manipulación y envío).




VIC WINNER & ESQUIMAL JOE (SMOOTH OPERATORS)
“Justicia callejera”

Dos años después del álbum Giallo, Esquimal Joe y Víctor Olid vuelven a unir sus fuerzas para este nuevo proyecto Justicia Callejera, para el que musicalmente se han inspirado en las viejas películas de justicieros urbanos de J. Lee Thompson o Michael Winner. Utilizando samplers de bandas sonoras de muchas de aquellas películas y bajo el nombre como formación de Smooth Operators, dan rienda suelta al rap más irreverente, políticamente incorrecto, fresco y underground de todo el panorama estatal.
Una vuelta de tuerca excéntrica y colorida a lo que ya ofrecieron en Giallo.
Ademas de Olid y Esquimal en el micrófono  y la producción respectivamente, cuentan con las colaboraciones de la formación segoviana Norte y Navarro que aportan variedad a los 16 tracks.
Un nuevo trabajo de nuestra línea musical Vial Music grabado y mezclado en Iglú Records por Esquimal Joe y masterizado en Itxura Estudioak por Fran Pérez.

El presente DVD aparece a un P.V.P de 6,00 € (+ 2, 40 € de gastos de manipulación y envío).

Estos productos se pueden adquirir  exclusivamente en la web del sello http://vialofdelicatessens.blogspot.com

viernes, 16 de febrero de 2018

MATERIAL URBANO

“Material Urbano” cuenta la historia de una jovencita, Maite, que consciente de que es deseada por los hombres llega a la siguiente conclusión; para que va a dar a los hombres su cuerpo gratis cuando estos de buena gana pagarían por él. Y como quiere comprarse una moto a toda costa, decide prostituirse. Llegados a ese punto, no solo se vuelve puta, sino también una descarada y una hedonista, dispuesta a hacer en cualquier momento lo que le venga en gana. En su nueva condición conocerá a dos individuos opuestos, un pijo que se cree que puede comprar lo que le de la gana y un quinqui. En el trasiego hacia el anhelo de ella, que es comprar la moto, le sucederán montones de cosas extrañas y extremas.
Esta mezcla de “Cine Quinqui”—mal entendido y peor representado— y nueva comedia española, resulta ser una película un tanto rara, misteriosa y desperada, en cuanto a que intenta por todos los medios ser una película transgresora procurando no sobrepasar los límites. Todos su personajes destilan odio y mala leche, todos son impulsivos y violentos, pero en realidad luego ninguno de ellos llega a realizar ningún acto verdaderamente aberrante como en un principio parece ser. Sin embargo detrás de las camaras si ocurren cosas aberrantes. Por ejemplo: En un momento de la película, en su afán por engañar en la percepción de la película al espectador, un grupo que quinquis se arman hasta las cejas con escopetas. Parece que van a cometer un atraco o se van a matar con una banda rival o algo así; pero no. Con el fin de hacerlos parecer menos malvados de lo que su aspecto nos sugiere, para lo que quieren las armas es para disparar a las ratas, que habitan por miles, en la nave abandonada dónde suelen estar ellos haciendo sus cosas. Ergo, no son  tan malvados. Sin embargo, y lo que me trae a mí de cabeza, es que vemos como las ratas son reventadas a balazos delante de la cámara. Así que la producción, mató ratas de manera real ¿Qué necesidad había? Con todo, no podría asegurar que ese material no sea de archivo, así que no dejan de ser elucubraciones mías.
Al margen de todo esto, la película es extraña, diferente, como solo los catalanes sabían hacerlo en los 80, y entretenida a más no poder, apoyándose todo esto en la misma agresividad de los personajes que nunca sabes por dónde te van a salir. Una rareza de nuestro cine.
Protagonizada por Mónica Molina, hija de Antonio Molina y hermana de Angela y Miky (que luego haría carrera como cantante), los planos en los que sale en pelotas son incontables, y aunque le pone énfasis a su actuación, la verdad es que no estaba muy dotada para la actuación la muchacha. Aún así, hizo algo más de cine. La secundan clásicos del cine catalán  como puedan ser Alfred Luchetti o Juanjo Puigcorbé, junto a otros como Ovidi Montllor y Julieta Serrano.
Dirige la película Jordi Bayona, un hombre con mucha afición, que tras casi 20 años dedicado al mundo editorial siendo uno de los directivos de bruguera, abandona un puesto de trabajo estable para dedicarse a hacer cine. De esa arriesgada decisión, salieron dos largometrajes, “Putapela” que la vio poquísima gente, y esta “Material Urbano” que vieron 4.921 espectadores de 1987 en cines, lo que para esa época es, nada. Su vida comercial posterior en cine o T.V. tampoco es muy acusada.
Con todo, una rareza, solo posible de encontrar en la red de redes.

jueves, 15 de febrero de 2018

LOS ARISTOCRATAS (16)


Una vez más volvemos Ángel Codón Ramos y un servidor con "Los Aristócratas". Este mes tenemos como invitado a David Tenreiro, protagonista de una de las tres  o cuatro "Teen Sex Comedies" españolas que hay de las últimas décadas, "Gente Pez", de la que hablamos largo y tendido, así como de la carrera de Tenreiro más centrada en el teatro.
Así pues, disfruten del único podcast en castellano sobre comedia.
Al play!

miércoles, 14 de febrero de 2018

LOS FOTOCROMOS DE "ATRAPADO POR SU PASADO"

Brian de Palma decidido a repetir el exito dramático-estético de "El precio del poder", se marca 10 años después algo que muchos expertos han tildado de hipotética secuela. Podría ser, pero no. Se trata simplemente de una cojonuda puta pelí de gansteres más, con Al Pacino.
Aquí sus fotocromos.













domingo, 11 de febrero de 2018

GREMLIN

Confeccionada (y conocida en algunos países) en un principio bajo el título de “The Box”, que mejor manera de promocionar esta película que explotando, aunque sea minimamente, la maravillosa franquicia de Joe Dante. Pero el único punto en común que guarda esta cinta con “Gremlins”, es que hay un pequeño monstruo dentro de una caja, Más allá de eso, lo único parecido que tiene es el título — y la tipografia—.
Ahora, gran elección la de titular a la película “Gremlin”, porque, efectivamente, si captó mi curiosidad más allá del horroroso cartel con el que cuenta, fue porque su título que instó a que pensara “¿qué demonios es esto?”
Cuenta cómo una caja que contiene un monstruito que parece un saltamontes (y que resulta ser un dios) llega hasta un matrimonio con su hijito, siendo esta entregada por un familiar lejano de estos. El bichejo, en un momento dado sale de la caja, y se carga a  todo aquél que le place. La única forma de  deshacerse de él, es regalando la caja con su contenido a alguien al que el actual propietario tenga afecto.
Por otro lado, un detective que se encuentra con todo este pifostio, investiga el caso.
Se trata de un film que aún habiendo pasado por algún festival, se concibe para esos canales temáticos de las plataformas digitales, gustosos de ofrecer a sus suscriptores decenas de telefilms llenos de infografía del siglo pasado. Todos ellos, al final, consecuencia de la maldita “The Asylum”.
“Gremlin”, no deja de ser este tipo de producto, sustentándose, además, en la figura del Gremlin del título, es decir, que aparece mucho, todo el rato. Tanto, que en un alarde di generosidad para con la creación digital, el Gremlin ¡se hace gigante!
El diseño del bicho es la cosa más fea y poco atractiva que he visto en lustros, pero no tan siquiera lo es tanto como para causar la risa o la mofa. La película va, eso si, arropada por un halo de seriedad, que ya le viene bien a este tipo de mierdotes, para que no todo acabe siendo el “Sharknado” de turno. Entonces, la consecuencia de todo esto, es que la película, mala a rabiar, se deja ver sin mayor problema, siempre que a la vez estemos haciendo una tarea alternativa, sea esta mirar el wassap, sea esta masturbarnos. Y así, pues se ve y tan ricamente.
El director de esto, Ryan Bellgardt, tiene además de esta otra película que lleva por título “Army of Frankensteins”. Por otro lado, se encuentra en postproducción  su siguiente película, “Jurassic Games”, un híbrido entre “Los juegos del hambre” y “Parque Jurasico”. Con títulos así, se pueden hacer una idea de la clase de director ante el que estamos. Y el caso es que Bellgardt, fan se Spielberg y de JohnCarpenter, cuenta con su propia compañía bajo la que se ampara este título y los spots publicitarios con los que trabaja. Una productora que empezó como hobby, para dar rienda a su creatividad los fines de semana y que ha acabado convirtiéndose en su modo de vida.
Bueno, un individuo ingenuo y simpático. Veremos que va haciendo.

viernes, 9 de febrero de 2018

PUMPING IRON

Yo andaba detrás de ver este documental desde que se difundieran  por internet, unas imágenes de Arnold Schwarzenegger muy jovencito, con una camiseta que decía “Arnold is número uno”, fumándose, con gran placer, un canuto. No tardé en descubrir que las imágenes pertenecían a un documental titulado “Pumping Iron” y que mostraba el ascenso de Arnie en los USA.
Por extraños designios de la percepción de las cosas, yo pensaba que se trataba de un documental que nos mostraba su ascenso desde el mundo del culturismo, hasta su estrellato en el del cine, pero lejos de eso, me encuentro con un documental que únicamente se centra en los 100 días previos a la sexta competición de Mr Olimpya que Schwarzenegger ganaría por sexta vez consecutiva, venciendo al aspirante, Lou Ferrigno, que lo ganaría con posterioridad.
No me gusta el deporte, la competitividad. Por ende, no me gustan los deportistas ni su obcecación con ser el primero en lo que quiera que sea la mierda que practican. Me dan grima. Considero a los deportistas, a rasgos generales, gente acomplejada que suple sus carencias afectivas moldeando sus cuerpos con la finalidad de parecer —solo parecer— superior al resto de los mortales. Este sentimiento de desprecio se hace mayor si ese deporte es el culturismo, donde el objetivo es moldear el cuerpo para parecer gigantes.
En ese sentido el documental “Pumping Iron”, es un estupendo documental, ya que sin manipular de ninguna manera, ya que no es la intención del cineasta, muestra a estas estrellas del culturismo como lo que son, gente triste y acomplejada intentando escabullirse de sus vidas pasadas. Esto que digo, está mucho más presente en la presencia de algunos culturistas secundarios del documental, que cuentan sin remilgos como sufrían el buying en sus carnes, o el desprecio de los otros chicos por ser flojuchos. En el caso de Arnie, da la sensación que en la fase en la que se centra el documental, ya tiene sus complejos más que superados y ahora lo que le mueve es la ambición, de la misma manera que vemos claramente cómo Lou Ferrigno está ahí única y exclusivamente para ver cumplidos los deseos de su padre, más ambicioso y obcecado que él.
Al margen de esto, me sorprende mucho el comprobar como todos los culturistas retratados en la película, Arnold incluido, acusan un marcado retraso mental.
Muy curioso. Se deja ver, independientemente de la opinión o interés que pueda tener el espectador de cine sobre el deporte.
El director, George Butler, que ya había escrito un libro previo del mismo título sobre el bodybuilding,  rodó el documental totalmente metido en el epicentro, filmó a los culturistas, habló con los culturistas y vivió con los culturistas, quedándose sin dinero a mitad de rodaje. A punto estuvo de abortar el proyecto por estos motivos, pero el propio Arnie, sediento de reconocimiento, junto con otros de los culturistas que aparecen en el film, se las ingeniaron para recaudar fondos y que así, Butler, pudiera terminar la película. Lo consiguió.
La película se estrenó en 1977, con Arnold Schwarzenegger haciendo ya sus primeros pinitos serios en el cine con “El Gran Guardaespaldas” entre otras, y se convirtió en un éxito de crítica y de taquilla, cosa esta que ayudó a Arnold en su posterior carrera en Hollywood. De hecho, “Pumping Iron”, se pasó en algunos canales de televisión con el título de “El Governador de acero”, en referencia al cargo que durante años ocupó Arnold en  California.
La película generó dos secuelas, una de las cuales centrada en el mundo del culturismo femenino.
En españa, tras estar muchos años inencontrable, últimamente se suele ver en cualquier parte, ediciones en DVD, todas piratas, que van desde ediciones de esas de un Euro, hasta otras que la hacen parecer más lujosa de lo que en realidad es. Ya que todas sus ediciones son piratas, casi mejor si se descarga de internet. Aunque me declaro culpable de tener una de esas mierdosas ediciones.

miércoles, 7 de febrero de 2018

AVT PODCAST (88)




Ya está aquí AVT PODCAST!!!  con un nuevo programa. Esta vez, dedicamos el programa al género musical.
Así,  después de una introducción en la que analizamos (de aquella manera) la historia del cine musical, damos paso a las películas que hemos elegido cada uno para la ocasión. Así, Aratz Juanes se decanta por “Footloose”, mientras que Víctor Olid prefiere un ñordo como “Cinderella 2000”.
Finalmente y durante un porrón de tiempo, se centrarán en los pormenores y pormayores de un clásico moderno como es “Grease”.
Así que… ya lo saben!! AVT PODCAST!!

domingo, 4 de febrero de 2018

VICTOR CROWLEY (HATCHET 4)

Siempre digo que el cine de terror empeoró en el momento que los auténticos fans del mismo sustituyeron a los artesanos en la silla del director. Generalmente es una afirmación que sigo considerando válida... aunque hay leves excepciones. Tal vez Adam Green se encuentre entre ellas. No es que su cine sea la repanocha, pero al menos tampoco ofende. Hay amor en lo que hace y cierto distanciamiento, sin llegar a la arrogante superioridad de un Tarantino/Rodriguez.
El año 2006 Green debuta en el campo del horror con "Hatchet", que se anuncia como un regreso a las maneras de la vieja escuela. Eslogan lastrado por un exceso de humor y un gore que de tan exagerado resulta totalmente irreal, características estas nada comunes a ese supuesto terror añejo. No obstante, la peli, que retoma los esquemas del slasher de toda la vida cambiando el tono aséptico general propio de "Scream" y consortes por uno más visceral, y un asesino monstruoso, deforme y todopoderoso como los de antes (no en balde interpretado por Kane Hodder, el "Jason Voorhees" más popular), está simpática y convence. Tanto como para parir una secuela en 2010 y una tercera entrega pasados tres años en la que Green se aleja de su rol como director para escribir y producir ejecutivamente.
Con el tiempo "Hatchet" y su psycho-killer protagonista, Victor Crowley, habían logrado granjearse un mini-culto suficiente como para animar a Adam Green a lanzarse con una cuarta parte superada ya una década desde la original, y estrenarla sin anuncio previo, ni aviso alguno, cosa esta que dado cómo anda el patio está muy bien y se agradece (y cada vez se impone más). En ella, el cineasta retoma el puesto de director/guionista y cambia el título, en lugar de "Hatchet 4" tenemos "Victor Crowley".
No hace ninguna falta haber visto las otras para consumir esta, ya que, primero, te hacen un estupendo resumen al principio y, segundo, esquemáticamente sigue siendo un slasher sin mayores complicaciones. El superviviente de la última masacre es convencido por su agente para volver al pantano donde todo ocurrió junto a un equipo de televisión. Van en un avión privado que se estrellará justo donde no debe. Muy cerca, andan unos chavales que quieren rodar un trailer con el que convencer a posibles inversores de que Victor Crowley es buen tema para un largometraje (estos detalles destinados a los auténticos devotos son los que me molan de Adam Green). A través de un móvil, alguien recitará el conjuro vudú que hará regresar a Crowley de la tumba y emprenderla a hachazos, y lo que haga falta, con todo el reparto, que intentará resistir recluyéndose en los restos del avión.
Como suele pasar con todas las películas de la saga, esta arranca muy bien, de modo harto interesante y entretenido, pero en cuanto se planta en la parte puramente slasher, la cosa comienza a tambalearse. A veces más, a veces menos. En "Victor Crowley" ese tambaleo es soportable, el ritmo flojea pero no decae, y el conjunto se lleva bastante bien. La parte de comedia es especialmente visible en el primer tramo, donde llegué a reírme a carcajadas con el modo en que el piloto del avión se comunica con los pasajeros. Y, por supuesto, tampoco falta el gore, tan extremo como gran guiñolesco, hay muertes realmente brutas que contrastan con otras menos gráficas. Es irónico que, teniendo en cuenta toda la sangre que presencié durante el visionado, el único fallecimiento que de verdad me afectó, por su dureza y realismo, es uno sin gota de hemoglobina, pero sí mucha agua.
Otro de los aspectos comunes de la saga son los cameos o los pequeños papeles reservados para "viejas glorias" asociadas a los clásicos modernos del cine fantástico. Dada la inmensa galería que en ese sentido sumaban los castings de los tres primeros "Hatchet", para esta ocasión había menos donde rascar, pero algo hay: Felissa Rose de "Sleepaway Camp", la scream queen Tiffany Shepis y Tyler Mane (el "Michael Myers" de Rob Zombie) son los más evidentes. Cameo también para el propio Green y su querido perro.
El cortante final es cojonudo, así como la canión de "Ignitor" que suena durante los créditos.
"Victor Crowley" está dedicada a Wes Craven y George A. Romero. Bonito gesto de cuya sinceridad no dudo viniendo de quien viene.

viernes, 2 de febrero de 2018

THE CLOWN

Fechada en 2012, obviamente “The Clown” no es ni mucho menos una de tantas consecuencias de la nueva adaptación para la gran pantalla de “It”. Sin embargo, si que llega a los estantes de nuestras tiendas en un momento que no puede ser más oportuno, y es que gracias a la nueva adaptación de la novela de Stephen King,  todo lo que huela a payaso es susceptible de ser explotado. Ergo, “The Clown” llega justo en el momento en el que también lo han hecho “Clowntergeist” o “Clown Town”. Lo que la diferencia de estas, al margen de no ser una consecuencia directa de “It”, es que se trata de una buena película.
Durante la fiesta de cumpleaños de un niño, el payaso que su familia tiene contratado para animar el cotarro no aparece por allí, por lo que el padre del niño, agente inmobiliario, decide acudir a la fiesta vestido de payaso. Como no encuentra un traje convincente, abre un baúl que tiene en la casa que intenta vender, y mira tú por dónde, tiene un disfraz de payaso perteneciente a otra época. Se lo pone, y se presenta en a fiesta de cumpleaños de su hijo marcándose un tanto. El problema viene cuando tratando de quitarse el traje, la peluca y la nariz, ve que no puede, ya que estos complementos están fuertemente adheridos a su cuerpo. En un intento por quitarse la nariz, incluso llega a arrancarse parte de la suya propia.
Como no hay manera de quitarse el disfraz, contacta con alguien que conocía al anterior inquilino, descubriendo por mediación de este, que el disfraz de payaso no es tal cosa, sino la piel de un demonio que poco a poco se va fundiendo con él. La única solución es suicidarse.
Mientras la mujer de nuestro protagonista y el conocedor del disfraz, toda una suerte de Van Helsing mata-payasos, intentan solucionar este problema, el payaso se llevará por delante tanto niño como se cruce en su camino… porque las víctimas de esta película, que son despedazadas violentamente, son únicamente niños.
No está nada mal este “The Clown”, una película con payaso malo que huye de estereotipos y clichés, dando a una simple película de mata-mata, unas componentes de corte fantástico —y demoníaco— que la sitúan bastante por encima de otras películas tan pequeñas como esta de similar calado. Y sobretodo, está condenadamente entretenida. No es gratuíto; Eli Roth, que produce la cinta, tuvo el suficiente buen ojo para darle esta película a uno de los nuevos genios de Hollywood, —junto con Damien Chazelle y Ryan Clooger—, Jon Watts, director de “Coche Policial” y  de “Spider- Man Homecoming”. “The Clown” sería su primera película profesional tras esa fan movie con la que consiguió llamar la atención que fue “Our Robocop Remake”.
Sin embargo, ha tenido que pasar la fiebre de “Spider-Man Homecoming” para que esta peliculita que tuvo un estreno en salas reducido y una corta vida en el circuito de “video on demand”, sea relanzada en DVD y Blu-Ray, teniendo en cuenta que su director está hoy en día de actualidad.
Con bastante y buen gore, Watts nos pestañea cuando declara que para la composición de muchos de los planos de “The Clown”, se inspiró absolutamente en los tiros de cámara y maneras de filmarlos de “Posesión Infernal”, una de sus películas favoritas. Paradójicamente, y al igual que Sam Raimi, acabaría en los grandes estudios dirigiendo una de las mejores películas de Spider-Man.
Como curiosidad decir, que el poster que ilustra esta entrada, fue censurado en Italia porque a los distribuidores de la película en dicho país, les parecía en exceso terrorífico… la madre que los parió a los italianos.
En definitiva, sin llegar a tirar cohetes ni rasgarnos las vestiduras, la verdad es que se trata de una película que está verdaderamente bien y que se explica por qué Jon Watts a acabado donde a acabado.