sábado, 25 de mayo de 2019

SESIÓN DOBLE: REPLICAS + POLAROID

REPLICAS : Un científico trabaja en dar una segunda oportunidad a aquellos que fallecen, traspasando el contenido de sus cerebros al interior de cuerpos cibernéticos. En eso que se toma el día libre y se pira en coche junto a su esposa y tres hijos. Sufren un accidente y mueren todos menos él. Como era de esperar, recolectará y conservará las mentes de todos ellos para aplicarlos a copias clonadas. Contra todo pronóstico el experimento sale bien, aunque no será fácil mantener el secreto, especialmente cuando el gobierno se entera y decide de que hay que exterminar a los renacidos.
Mis habituales bajas expectativas contribuyeron a que el visionado de "Replicas" se saldase con una sensación bastante positiva. Tendría que haberlo sospechado al ver el logo de "Lionsgate" al principio. Incluso por el protagonismo de Keanu Reeves, especialista en interpretar a personas sufrientes que solo viven desgracias. Pero no, me temía que iba a ser un rollo patatero y, muy al contrario, ha resultado un rato entretenida. Facturada con solvencia y luciendo unos efectos más que dignos, la historia que cuenta no es que sea muy original, pero lo hace con dinamismo y logran mantener cierto suspense. Un thriller eficiente recomendado para aquellos que busquen pasar un buen rato sin mayores complicaciones.
El director, Jeffrey Nachmanoff, ya está currando en una nueva aventura de Jackie Chan.

POLAROID: Una vieja cámara polaroid (las tendencias retro mandan) cae en manos de la chica rarita -pero atractiva- de la escuela. Resulta que es aficionada a la fotografía, de ahí que le dé gusto apretar botones. Sin embargo, el aparato arrastra una maldición consecuencia de unos crímenes acontecidos en el pasado. Aquel a quien le hagas una foto es atacado por una terrorífica criatura (eso sí, con resultados totalmente carentes de la más mínima gota de sangre, incluso cuando a un pipiolo lo parten verticalmente por la mitad). Tras facturar una instantánea grupal y ver cómo los primeros comienzan a fenecer, la chica rarita y su aspirante a novio deciden investigar el origen de la cámara para detener al enfurecido espíritu que la habita.
Durante los primeros quince minutos de "Polaroid" te percatas de que lo que verás es el típico producto de terror juvenil, propio de quienes detestan el género pero se lucran con él (es decir, "Dimension Films"), perfectamente amueblado, interpretado, fotografiado, etc, etc, pero repleto hasta la bandera de fórmulas, topicazos y clichés. Y te preparas para ello. Tanto, que cuando, pasado ese tiempo la narración se desvía unos milímetros -y digo milímetros- de lo escandalosamente previsible, un mundo nuevo se abre ante tus ojos. En el fondo sigue siendo un producto trillado sin imaginación alguna, pero por comparativa con su arranque ahora lo parece un poquito menos. Y eso ayuda a que llegues al final sin agobiarte demasiado.

viernes, 24 de mayo de 2019

DIRECTOR Z, EL VENDEDOR DE ILUSIONES


José María Zabalza, director que quizás las hordas rancias de seguidores del fantaterror español  sobre valoran por tener en su filmografía un par de películas de horror y géneros afines, una de ellas de las peores películas de Paul Naschy, y la otra, una cosa insufrible cuyo mayor hándicap es que se rodó en tan solo un día, es un completo desconocido para el gran público e incluso si me apuran, para el especializado. Como fuere, Zabalza, es más conocido por aquellas anécdotas que cuentan que durante el rodaje de “La furia del hombre lobo” dejó escribir parte de los diálogos a su sobrino de 13 años, o aquella tan divertida que cuenta que se cruzó, a braza, la pista de baile de una discoteca. En ambas anécdotas, el director estaba borracho. Más allá de eso, dudo que muchos más le conozcan por sus westerns de serie B y medio pelo, o el sutil humor de su “Entierro de un funcionario en primavera” que le costó no pocos problemas con la censura y una categoría de tercer orden en aquella nefasta época en que una película podía tener mayor repercusión y éxito según las decisiones de un comité de evaluación. Sin embargo, no es un buen director, ni lo es tan malo como para que su historia genere un mínimo de interés. Digamos que, vida y obra de Zabalza, es muy del montón. Por eso extraña tanto que se le haga esta reivindicación, necesaria, porque aunque su obra es algo intrascendente se trata de un director de industria que trabajó toda su vida bajo mínimos y que al final de su carrera estaba durmiendo en un banco en el parque, y porque a pesar de todo, es un director con 20 películas estrenadas en cines. Y por supuesto, como con todo, tiene sus fanáticos e incondicionales, que serán más bien pocos, y para ellos va dedicado este documental, “Director Z: El vendedor de Ilusiones”.
Oskar Tejedor convoca a especialistas del cine de género, familiares del director y  gente que trabajó en sus películas, para contarnos su historia de la mano de estos invitados, en un documental de estructura de lo más formal. Se nos cuenta, material de archivo mediante y bustos parlantes (que es como a fin de cuentas ha de ser un documental de estas características), la historia en el mundo del cine de este realizador que, quizás más que ningún otro, tuvo que sacar adelante el ingenio ante las dificultades y mal vivir de su obra, mientras que jamás se le brindó ninguna distinción. No hay premios, ni menciones, ni grandes taquillas, ni buenas críticas en su filmografía. El público más formado, le conoce por las anécdotas citadas al principio de la reseña, y el resto, simplemente le ignora.
Así, Tejedor se saca de la manga este homenaje que pretende, como mínimo, ponerle en su sitio. Y eso siempre está muy bien, dedicarle un tiempo y una retrospectiva a un auténtico loser. Lo que pasa es que el personaje tampoco es lo suficientemente interesante como para que la hora y veinte que dura el documental no se nos haga eterna. Es un poco aburrido este “Director Z: El vendedor de ilusiones”. Llena de buenas intenciones, es mejor el hecho de que se trate de un documental sobre Zabalza en concreto, que todo lo que nos cuenta y como nos lo cuenta.
Con todo, un visionado no puede hacer daño a nadie, y menos al cinéfilo inquieto, que es el que se acercará a echarle un ojo a este documental.
Podía haber estado mejor, eso sí.

lunes, 20 de mayo de 2019

FLUJO


Uno de los cómics que más me ha gustado de cuantos he leído en los últimos años es este “Flujo” de Dave Cooper, recién reeditado.
Y es que de carácter underground, con esas viñetas en papel amarillento y tinta azulada, con un dibujo realizado a base de rayitas, no solo me entusiasma esa manera de dibujar que tiene Cooper, sino, por supuesto, y por encima de todo, esa extraña historia que cuenta que, por otro lado, tanto se puede asemejar a la realidad donde el asco y la excitación pueden ir unidos de la mano.
“Flujo” cuenta la historia de un dibujante que se dedica a realizar cómics por encargo para poder comer, que un buen día solicita una beca para realizar una exposición en torno a la imperfección de la belleza para la que tendrá que pintar una serie de cuadros de corte erótico. Le conceden esta beca y, en consecuencia, irá buscando por la calle mujeres imperfectas para que e sirvan de modelo. Un día, una de las chicas que abordó por la calle, gorda, purulenta y rematadamente fea, accede a posar para él hasta que, de tanto hacerlo, sin darse cuenta, comienzan una extraña relación tórrida y sexual. El dibujante tendrá que lidiar con los ascos, las neuras de su nueva modelo e incluso los celos.
Una historia perturbadora sobre una relación sexual —que no romántica— entre dos personas opuestas y las consecuencias de la misma.
Al margen de la buena técnica y estilo de Cooper, el interesantísimo guion y la fluida narración, hay que tener en cuenta un factor extrañísimo que me hace considerar más aún este cómic: leyéndolo, me he puesto verdaderamente cachondo. Que lo consiga un tebeo tiene mérito, pero que lo consiga un tebeo donde lo que te está contando es que un individuo se acuesta con una tía feísima, tiene triple mérito, máxime, cuando está todo dibujado de manera explícita y como tal, la purulencia y las carnes fofas de la protagonista femenina quedan más que patentes. El caso es que vivimos, junto al protagonista, la misma sensación de excitación que sufre él ante esta mujer monstruosa, y eso es porque estamos ante un verdadero genio de las viñetas.
Además de los cachondismos, es un tebeo cuya narración perfecta invita a seguir leyendo hasta el final, por lo que en una sesión concienzuda, nos ventilamos el volumen completo. Es una pasada.
Muy recomendable.

sábado, 18 de mayo de 2019

SESIÓN DOBLE STEPHEN KING : 1922 + CREEPSHOW

1922 : "1922" y "El juego de Gerald" son dos adaptaciones de sendos trabajos de Stephen King que el canal Netflix nos ha hecho llegar en formato de largometraje original. Mientras el segundo, que es el que tiene más buena prensa, me pareció una chorradilla algo pesada con un muy buen planteamiento desaprovechado, el primero, este que pasaré a comentar, ha sido una sorpresa bastante agradable. Veamos.
Un granjero orgulloso de las tierras que se curra diariamente ve como un día la propietaria de las mismas, nada menos que su mujer, quiere venderlas e ir a vivir a la ciudad. Tras darle vueltas, el hombre decide asesinarla y hacer creer a todo el mundo que se largó voluntariamente. Para ello lía a su inocente y atontado retoño y juntos, proceden. No hace falta decir que, poco a poco, las cosas se irán jorobando por efecto de una venganza desde el más allá cortesía de la asesinada (y de unas ratas).
Principalmente estamos ante un drama puro y duro que, lentamente, se va tornando cuento de terror... aunque esto último tampoco abunda mucho. El tempo no es lento, pero se toma las cosas con calma. Y la historia no brilla por su originalidad. Sin embargo, como película "1922" funciona. Ayudan su atmósfera. Su bonita fotografía. Su tono sombrío. Su, en general, muy buena factura. Y su reparto, en especial un Thomas Jane de protagonista al que, de buenas a primeras, no reconocía gracias a una lograda caracterización. A su lado otro rostro habitual, Neal McDonough.
Cuando "1922" acaba, te queda la sensación de que no has visto nada especial, ni excepcional, pero sí una peliculita sencilla, honesta, solvente y decente.


CREEPSHOW : Cinco historias donde el terror y un humor muy negro, y muy sutil, se hermanan para lanzar un afectuoso guiño a los legendarios tebeos de la editorial "E.C. Comics". Un cadáver que sale de la tumba reclamando su tarta de cumpleaños. Un paleto que se convierte en planta por efecto de un meteorito. Una pareja de amantes ahogada  en el mar de forma cruenta reclama venganza. La liberación de un temible monstruo de hambre infinita encerrado en una caja. Un huraño empresario con fobia a las cucarachas ve su peor pesadilla hecha realidad.
Clásico donde los haya, "Creepshow" aunaba los talentos de George A. Romero, Stephen King y Tom Savini (y Tom Atkins o Adrienne Barbeau, añado yo) en una película que, esencialmente, era un regalo para cualquier fan del cine de terror con buen gusto. Aunque fue un éxito rotundo en su estreno, recibió notables e injustificados palos por parte de crítica y cierto fandom (es absurdo que se cuestionara que todas sus historias giraban en torno a la venganza porque, justamente, así eran los comics de la "E.C."). Sin embargo, el paso de los años la ha puesto en su lugar como el canto a la imaginación y el placer audiovisual que es. Los diseños de las criaturas (impagables el zombie de la tarta y el monstruo de la caja), la admirable estética que gasta, propia de un comic (los encuadres como viñetas y, sobre todo, la iluminación de colores), las excelentes partes de animación, la maravillosa banda sonora y unos efectos especiales de la vieja escuela que hoy serían pasto de insaboro CGI (especialmente las cucarachas, totalmente reales y, por ello, totalmente escalofriantes). Todo en "Creepshow" es absolutamente delicioso. Una fiesta del terror, una película única, altamente disfrutable y muy recomendable. Más si se dispone de una versión en DVD o Blu-Ray, donde sus virtudes -sobre todo las estéticas- brillan como nunca.
Tuvo una segunda parte oficial que, aunque no llegaba a los mismos niveles de gozo, está muy consumible. Luego hubo varios intentos un poco bastardos de más secuelas y series, todas completamente olvidables. Justo ahora se trabaja de nuevo para adaptar el universo "Creepshow" a la televisión. Que Greg Nicotero ande por medio apadrinando el proyecto da leves esperanzas. Y las imágenes que se han podido ver así lo confirman (incluida la recuperación de nombres como los de Barbeau, King y Savini), pero por muy estupenda que les quede dudo que se consiga recuperar el espíritu y las infinitas bondades de un film tan irrepetible.


viernes, 17 de mayo de 2019

LA PESADILLA


Extraña y semidesconocida película de terror psicológico que ambientada prácticamente en un solo escenario y con Jeff Daniels casi como único protagonista, y que nos cuenta como al despertar una mañana, un hombre con insomnio, descubre que su mujer ha desaparecido sin comprender por qué. Mientras que la policía comienza la investigación, nuestro protagonista, además de practicar un adulterio con una de sus alumnas —es profesor— y ser el principal sospechoso, comienza ser testigo de cómo el ambiente de su casa se va enrareciendo hasta el punto de que tiene alucinaciones (o no) de bebés contrahechos y gigantes que reposan en su bañera o miembros amputados de su esposa (no sabemos si muerta o no) que cobran vida y de los que no hay manera de sorprenderse.
Densa y de cadencia tranquila, “La pesadilla” es un film angustioso e inquietante cuyo trabajo de ambientación minimalista y un sentido del suspense basado en  los pequeños detalles, consigue que una película donde predomina el parloteo insustancial —prácticamente, toda la película es el protagonista dando explicaciones de lo que hace a la policía— llegue, con muy poco, a provocar el desasosiego del espectador. Con lo cual, esta película de bajísimo presupuesto, pero de aspiraciones autorales, se ve con interés. Lástima que el final es demasiado previsible y trillado. Pero la película entera es un ejercicio de estilo, que aún siendo comparado por la crítica sesuda con Stanley Kubrick, en realidad parece que tenga sus ojos más bien puestos en la primera etapa de Polanski. En cualquier caso, la peli solo se quedaría en un competente y sugestivo intento de todo eso.
Jeff Daniels, que rara vez sale de plano, se echa la película a los hombros y la saca adelante a base de actuar poco y expresar menos. Pero le va bien, cualquier alarde de sobreactuación se hubiera cargado la película, y el soseras de Daniels con la cara de pánfilo, la mega papada que allá por el año 2000 ya ostentaba y la impasividad ante cualquiera de las situaciones que vive, contribuye a esa atmósfera perturbadora y de pesadilla que despide toda la película. Pese a que el título origina es “Chasing Sleep”, traducido, “Persiguiendo dormir”, el título castellano, “La pesadilla” esta vez le viene que ni al pelo a la película, pese a la simpleza del mismo.
Con capital entre el euro y el dólar al tratarse de una co-producción franco-estadounidense, “La pesadilla” nos presenta el debut de un interesante y práctico director de carácter independiente llamado Michael Walker, que sin prodigarse demasiado va filmando títulos que triunfan en los festivales siendo su película “El secreto de los Crawford” la más popular y exitosa hasta el momento. En el caso de “La pesadilla”, se tiró una larga temporada por festivales estadounidenses ganándose cierto prestigio hasta que la adquirió para su distribución Lions Gate, que no la estrenó en cines siendo esta material para su distribución directa a vídeo. Sin embargo, aquí en España si que se estrenó en dos o tres cines, aguantando en cartel poco más de una semana y dejando en taquilla cantidades irrisorias. Pasó totalmente inadvertida en su estreno, así como su paso por el formato videográfico, tampoco es que fuera muy destacable. Una buena película víctima del “tapadillo” que merecía mejor suerte. Aunque me temo que, pese a que se ha tratado de un visionado bastante disfrutable, no dure en mi memoria muchos años, ni meses. Puede que ni tan siquiera semanas. En cualquier caso, recomendable.

miércoles, 15 de mayo de 2019

CORTOS A LA CARTA

Tras el fracaso que supuso intentar promocionar mis dos cortometrajes más recientes  a través de las páginas de mi fanzine, y teniendo en cuenta que en breve el dvd como formato la palmará, he decidido poner ambos a su entera disposición en mi sucio canal de Vimeo. Me jode reconocerlo, pero todos los tontos que hacemos cosas necesitamos una audiencia por escueta que sea. Y, al fin y al cabo, la labor aplicada bien merece ser apreciada. Especialmente la de los maravillosos rostros que rulan por el reparto de ambas vídeo-obras, entre ellos mis compañeros de blog/podcast Víctor y Aratz.
Disponen de "¡Quincosis!" e "Inocencio Perdida", dos comedias con distintos niveles de locura absoluta. Espero que las disfruten. Y si no, ¡que se la pique un pollo!. Gracias. Ahí va el enlace:





martes, 14 de mayo de 2019

AVT PODCAST (113)



Volvemos con AVT podcast una vez más esta vez con la baja de Romerito cuyos horarios no le permiten estar con nosotros esperemos que temporalmente y nos marcamos un AVT negrata con el programa que le dedicamos a las películas de Tupac Shakur. No hizo muchas, no le dio tiempo, pero la principal característica de estas, es que están muy bien. Por eso, Aratz se decanta por “Plan de robo (Juice)” y Víctor por “La sombra de los culpables” en la que además sale James Belushi. La película conjunta, anunciada semanas atrás, es la estupenda “Gridlock’d”.  Sin más, les dejamos co un nuevo programa del podcast más dicharachero que el reportero de Barrio Sésamo. ¡¡¡AVT PODCAST!!!

lunes, 13 de mayo de 2019

DOLOR Y GLORIA


Con Almodóvar tengo esa extraña relación amor odio que me lleva a rechazarlo o a admirarlo según que película —al margen de todo aquello de los papeles de Panamá o el cine subvencionado, matices estos que van más allá de lo meramente cinematográfico— y según que época. Me entusiasma el Almodóvar de finales de los 70 y primeros 80, el Almodóvar más contracultural, me la trae floja el de los 90, el Almodóvar auto consciente de su estatus internacional y que se auto explota, y detesto profundamente el Almodóvar de la década de 2000, aquél que pasa de ser un director casi punk a convertirse en un director para viejas. Ahora, en la presente década que finaliza, tenemos a otro Almodóvar, que es el que en su senectud, no sabe muy bien el suelo que pisa ni lo que quiere hacer, deambulando por todo su universo, pero como con un puestón de valium. En esa etapa, ha parido sus mayores despropósitos de vieja amargada, ya sea su intento  de regresión a la comedia alocada de antaño con la espantosa “Los amantes pasajeros” o el mas absoluto drama con la insulta y horrorosa “Julieta” que odio con todas mis fuerzas; pero  sin embargo, también es capaz de concebir sus mejores películas, como aquella locura con querencia por los géneros populares —sin dejar de ser una película para viejas— que es la maravillosa “La piel que habito” o esta carta de amor a sí mismo, esa oda al ego con consenso del populacho que es “Dolor y gloria”, que califico como una de sus mejores películas y además de largo.
No tenía ninguna confianza en esta película en la que comete un acto de soberbia tal como es inspirarse en sí mismo, hasta que una vez vista compruebo que funciona como catarsis. Almodóvar se pinta a sí mismo como un viejo que está solo, comido por la enfermedad y los dolores y al que ya le aterra la imposibilidad de seguir trabajando. Así pues, viejo y cansado, se aleja de todo el petardeo que le ha acompañado durante todos estos años, y sin dejar de ser Almodóvar, cierra una etapa, acepta su edad (está a punto de cumplir los 70) y preveo que durante los nuevos años 20, quizá Almodóvar, sin la lacra de la taquilla a sus espaldas (recordemos que en un momento de su carrera llegó a meter hasta cuatro millones de espectadores en las salas; “Dolor y gloria”, que mientras escribo estás líneas está en la fase final de su paso por cine, apenas llega al medio millón de entradas vendidas), haga, todavía, las que pueden ser sus mejores películas y puede que “Dolor y gloria” sea el inicio de esta etapa.
“Dolor y gloria” tiene sabor a clásico, a gran cine, pero al margen de toda esta farfolla, de las pedanterías que se han escrito y demás intereses creados alrededor de su cine, lo que es, es una muy buena película, con una puesta en escena estupenda, con una historia cercana e interesante que quizás no funcionaría tan bien si el espectador no supiera que el protagonista, Salvador Mayo (en cuyo nombre podemos encontrar el de Almodóvar) es en realidad el alter ego de  Pedro Almodóvar (la película nos gusta, porque estamos mirando a Almodóvar a través de una cerradura), y que, por encima de la dirección, el peso de toda ella recae en la interpretación estupenda de un Antonio Banderas que combina algunos trabajos en su país natal, en el que se va a jubilar, con esos films de acción americanos para la televisión por cable, que por otro lado, y a su manera, tanto nos gustan. Banderas está que se sale.
Pero la película está, por encima de todo, entretenida, es interesante y cotilleamos a un Almodóvar achacoso, que tontea con la heroína para paliar el dolor y que nos muestra sus miserias, cosa que está muy bien, porque lo cuenta, también, muy bien.
La sinopsis sería esta: Un viejo director de cine que ha disfrutado de las mieles del éxito, no se ve precisamente en su mejor momento profesional y, además, se encuentra convaleciente por sus muchas dolencias. Así, a base de flashbacks, somos testigos de momentos de su infancia, a la vez que tiene varios encuentros con personas relevantes de su pasado.
Un melodrama estupendo. Incluso recomendable.
Junto a Banderas tenemos a Asier Etxeandia (horroroso actor) Penélope Cruz (también espantosa), Leonardo Sbaraglia, Raúl Arévalo o Julián López. Pero dan igual todos ellos, la película entera es Antonio Banderas.

domingo, 12 de mayo de 2019

APAGADAS ESTÁN LAS LUCES

Llevaba tiempo queriendo recuperar algunos libros de la mítica colección ochentosa "Super Terror" según las artes editoriales de Martínez Roca. Son libros que de chaval me fascinaban, no tanto por su contenido como por el aspecto, el diseño, el formato y las notorias ilustraciones de portada, cortesía de Horacio Salinas Blanch. Ya saben -o deberían- que no me gusta demasiado leer ficción. Únicamente lo he hecho cuando la ocasión ha sido especial, como con las dos novelas originales de "Death Wish". En este caso el motivador era la dulce y terrible nostalgia. 
Curiosamente, solo hay un escritor del que me he leído más de un libro. Concretamente dos. Y no, no es Stephen King. Es Richard Laymon, a quien Martínez Roca editó tres obras dentro de la colección "Super Terror", la reseñada, "El Sótano", que también me leí, y "Sangre en el bosque", que no logré terminar. Por ello me hacía especial ilusión recuperarlas. Cosa que conseguí -en parte- visitando una tienda de antigüedades y rebuscando en los estantes sin esperar nada de nada. Menuda alegría me llevé cuando localicé tres tochitos de "Super Terror" y uno de ellos era... este.
"Apagadas están las luces" cuenta la historia de un cine donde se proyectan las películas "snuff" que confeccionan una panda de psicópatas. Aunque quedarse con eso sería no hacerle justicia al libro, porque en realidad esa es una especie de trama secundaria, de fondo. La realmente principal se centra en un trío amoroso. Una escritora a quien su marido le pone los cuernos con una auténtica zorruna despiadada. Cuando las evidencias de que hay infidelidad se hacen demasiado evidentes, la chica se lía con un detective del que se enamora perdidamente a pesar del mosqueo del marido legítimo, que sigue ocultando que se folla a otra y decide matar al recién llegado. Aunque parezca mentira, las tres narraciones terminarán confluyendo en las últimas páginas. Me mola especialmente cómo se lo monta Laymon para que la escritora descubra el pastel de las pelis "snuff", es un giro que un lector menos tonto que yo habría podido ver venir. Pero a mi, oiga, pues me sorprendió.
Antes de ponerme a leer "Apagadas están las luces", y teniendo en cuenta que no me acordaba casi nada de la primera vez que lo hiciera siendo jovenzuelo, me esperaba una trama más lineal, propia de una peli de terror de segunda llevada al formato "letril". Sin embargo, fue grato descubrir que no, que el modo de estructurar los hechos y tal lo era todo menos previsible o convencional, cosa que hizo la lectura más interesante, a pesar de ese tufo culebronesco. Las secuencias netamente de horror tampoco son tan brutales como las pintaban, aunque sí hay una, que sucede durante una cena en la que se sirve carne humana, capaz de dejarte un poso así como incómodo.
En resumen, una lectura bastante amena gracias al estilo directo y dinámico de Richard Laymon.
Ya tengo "El Sótano" en camino.

sábado, 11 de mayo de 2019

"NEON MANIACS VOL.18: ESPECIAL SAGA LA CASA"



La Filmirage de Joe D’amato. Esa fábrica de sueños —más bien de pesadillas— que sirvió como productora del delirio propio de D’amato así como es la culpable de que estéis todos agilipollados con “Monster Valley”. No, no vamos a hablar de esta productora en sí misma, pero si de una de las más estrafalarias estrategias comerciales que tuvo a bien ejecutar el señor Aristide Massaccesi; la de producir secuelas apócrifas de “Posesión Infernal” bajo el título oficial italiano de “La Casa”. Hablamos de toda la franquicia deteniéndonos un mayor tiempo en las producciones italianas, desvelando tejemanejes, idas, venidas, cambios de título y como “Posesión Infernal” acaba convirtiéndose en “House”.
No se pierdan el estupendo programa de hoy de ¡¡¡NEON MANIACS!!! ESPECIAL SAGA “LA CASA”!!!
La música del intermedio  la ponen hoy The Blasters con el tema “Marie, Marie, Marie” que aparecía en la banda sonora de “La sombra de las tetas”… que diga, “La sombra del testigo”.
Nadie da más, nadie lo hace como nosotros, esto es Neon Maniacs, Bitch!!

viernes, 10 de mayo de 2019

SWAMP APE


Hollyward es una empresa —es un decir— bajo la cual se auspician las películas de Geoff Ward. Ward es un exculturista que, absoluto adorador del body building, un buen día decide hacerse actor con el único fin de lucir palmito; no solo es un cachas, también es un guaperas. Así, y empezando la casa por debajo, comienza a patearse los clubes de comedia de Florida, dejando en los escenarios su impronta en forma de monólogos de humor.
Obviamente, sus capacidades actorales son limitadas, por lo que comienza a aparecer en películas de bajísimo presupuesto para su explotación en vídeo. La más destacada de sus intervenciones sería en la muy pobretona, aunque oficial, “Despedida de soltero 2” en un papel minúsculo. Sin embargo, durante la pasada década, la proliferación de la serie Z más chabacana y de baratillo abrió los brazos ante Ward dándole papeles en algunas de sus películas. Productoras más pequeñas que “The Asylum”, productos filmados en vídeo y  de procedencia conscientemente chunga, le incluían en sus castings apareciendo en títulos que incluso se hicieron populares allende los mares como, por ejemplo, “El ataque del tiburón de dos cabezas” de Chris Ray (el hijo de Fred Olen Ray) o en la proto gay “1313: Hercules Unbound!” perteneciente a una saga perpetrada por David DeCoteau. En definitiva: se trata de un actorcillo de tercera regional.
Pronto vio que hacer una película como en las que él intervenía no era muy difícil, por lo que en 2017 se lanza a producir, escribir y protagonizar su propio film con un presupuesto de 20.000 dólares. Este tipo de películas de bajísimo presupuesto, están a medio camino entre lo amateur y lo semi-profesional, por lo que suelen ser todas un truñazo de considerables dimensiones y todas ellas carentes de personalidad; esta “Swamp Ape” la dirige Geoff Ward, pero podría pasar por una de las del Mark Polonia de los últimos años.
Resulta que los USA, lugar este que está cuajado de leyendas urbanas, no contentos con el mito de Bigfoot tienen también, y perteneciente a los pantanos de Florida, el Swamp Ape o Skunk Ape, una especie de hombre mono que pulula por esa zona y que es reconocible por el hedor a mierda que desprende. Por lo demás, tiene el mimo comportamiento que un Bigfoot. Y basándose en esa leyenda, Geoff Ward se monta su propia película sobre este mono de las charcas en la que un grupo de estudiantes y su profesor se adentran en los pantanos de Florida con el fin de hacer una investigación de la zona cuando son asaltados por este simio que irá acabando con ellos de manera hiper-violenta. Toneladas de jarabe de arce, algunas tetas y lo mejor de todo: Un señor disfrazado de mono al que se le nota hasta la careta.
Una soberana tontería que no es que sea auto consciente de su condición de zetosa, es que se recrea en ella y, en lugar de intentar camuflar sus carencias, las intensifica con el fin de provocar al espectador unas risas. A buen seguro que el simio podría haber estado algo mejor —porque si tienen pasta para sangre, han de tener para algo de maquillaje y látex digno— pero se opta por un disfraz de mierda y una careta que deja asomar parte del rostro humano del actor que hay debajo. Un desbarajuste en intenciones. Sin embargo, y aquí está lo chocante, por lo demás la película se toma en serio a sí misma, no hay ni una gota de humor y entonces, al estar todo en ella tan intencionado, pero no tirar de humor ni por un momento, el espectador se queda perplejo porque una de dos: “Swamp Ape”, o es la obra de un payaso redomado o de un deficiente mental. Viendo la pinta de Geoff Ward, en ningún momento podemos descartar que sea ambas cosas. Como fuere, la película es una contradicción en sí misma. Es como si en su condición de auto parodia se desprendiese, paradójicamente, de todos los elementos paródicos. Una cosa rara.
Por lo demás, aburrimiento y sensación de, a estas alturas, haber perdido la capacidad de disfrutar de este tipo de películas tan rematadamente, no ya incompetentes, si no inútiles. Lo único bueno de la cinta, es que como solo dura una hora, justo cuando de la mala hostia estás a punto de cagarte en la puta madre que parió a quién sea, va y se acaba.
No tengo ni idea de si Ward habrá hecho algo de dinero con esta película, pero lo que si es cierto es que, colgada por él mismo en youtube, ya ha superado las 50.000 descargas, lo que, visto lo visto, no se si es un mogollón de visionados, o muy poquitos.

miércoles, 8 de mayo de 2019

ESPAÑA HA CAMBIADO... O NO + MICRO GAGS DE ANDRÉS PAJARES.

Andrés Pajares, amigo de este blog, ha tenido el detalle de cedernos algo de su material inédito. Por un lado, unos micro gags en 35 mm. y por otro, una serie de películas en súper 8 que recopilan una serie de filmaciones que le servían al actor para proyectar como parte de sus espectáculos teatrales en “El Biombo Chino” allá a finales de los años 70. En ellas, vemos a Pajares entrevistando, en plan guerrilla y en clave de humor, a gente real de la calle y esta recopilación de películas las hemos aglutinado en una sola bajo el título de “España ha cambiado… o no” que ha sugerido el propio Pajares. Nos ha cedido este material en crudo y nosotros lo hemos montado y puesto a disposición de todos ustedes a través de Youtube. Sin más, disfrútenlo en exclusiva.



lunes, 6 de mayo de 2019

HAZ LA LOCA, NO LA GUERRA


 Un grupo de homosexuales con las manos muy largas (para robar, no para golpear), salen de la cárcel. Fuera, como buenas mariquitas, se dedican a colmar de atenciones a la nueva cantante de moda, Lola Reyes, cuya madre, controladora y déspota, solo deja que se relacione con homosexuales, no sea que se la desfloren. Por otro lado, un joven y apuesto galán se enamora de la chica y se presta a pintarle un retrato. Como los mariquitas, partidarios de esa relación,  saben que no tendrá nada que hacer ante la madre como heterosexual, le colarán en esa santa casa como si fuera uno más de la troupe, así que haciéndose pasar por gay, seducirá a la muchacha y pintará el retrato.
El inefable José Truchado pone al servicio de una emergente Lolita sus habilidades tras la cámara  para una película llena de buenas intenciones, pero, como diría cierto crítico cinematográfico, “difícilmente empeorable”. Y es que Truchado es uno de esos directores de los cuales me cuesta creer que haya tenido una carrera, aunque por otro lado, me encanta que la haya tenido. Sobre todo por que no se le reivindica, ni como buen, ni como el peor de los directores patrios.
Al margen de esto “Haz la loca… no la guerra” sería una de las películas, tras la muerte de Franco,  que darían visibilidad y normalidad a personajes homosexuales, si bien, estos aparecen retratados en el film como un manojo de estereotipos —son todos locazas— e interpretados por actores clásicos del cine español completamente heterosexuales, que no consiguen, a pesar de sus dotes interpretativas, hacer creíble a estos. Antonio Ozores, que interpreta a uno de los mariquitas, se limita a hacer de Antonio Ozores, y sabemos que es homosexual porque se hace referencia en algún momento, pero no porque en su actuación nos lo deje claro. Con todo, en sus memorias, Ozores dice que le hizo mucha ilusión interpretar a un homosexual. Pedro Valentín, Alfonso del Real, Tony Isbert, que exudan heterosexualidad por todos sus poros, consiguen, asimismo, interpretaciones vergonzantes. Sin embargo, estas no desentonan con el tono caótico e incompetente que destila toda la cinta ya que, como todo el cine de Truchado, este adolece de una total falta de ritmo, de gracia y de ideas. En definitiva, esto es un coñazo de los que hacen época. Además, comprender la simple trama, se convierte en una tarea ardua para el espectador, justamente por la mala ejecución del guion, que está tan mal llevado a escena, que resulta de lo más confuso e inentendible.
El guion curiosamente está firmado por un tal José Gonmac, que no es otro que el productor Enrique González Macho, que firmaría bajo pseudónimo uno de los dos guiones que escribiría antes de convertirse en todo un mecenas del cine español más ortodoxo y exhibidor con cada vez menos cines en su haber.
Por otra parte tenemos dentro del grupo de homosexuales protagonistas, la presencia de un gran artista del mundo gay de los 60 y 70, Paco España, que al margen de colar en el film alguna que otra canción, nos regala uno de los papeles protagonistas del cual no nos podemos hacer una idea muy acertada de cómo fue, dado que su personaje aparece doblado nada menos que por el gran Pepito Moratalla. Y quizás lo sea por su condición de homosexual real, pero del grupo, lógicamente, es el único que da el pego.
Como anécdota, decir que este es uno de los primeros papeles de Lolita en el cine. Su carrera como actriz quedó truncada hasta los albores de la pasada década, cuando fue nominada al Goya como mejor actriz revelación por su intervención en la película “Rencor”, en parte, por culpa de esta película. Al verla sus padres, Lola Flores y “El Pescailla”, quedaron muy descontentos con el resultado, y controlando como controlaban la carrera de su retoño, rechazaron todos los guiones que vinieron después, que dicho sea de paso, estaban todos adscritos al destape, por lo que no volvió a actuar en 30 años.
Mala a rabiar, su poca importancia se debe más a un contexto histórico y a unas circunstancias, que a su calidad cinematográfica que es nula: ¡Es de Truchado!

sábado, 4 de mayo de 2019

SESIÓN DOBLE : JEEPERS CREEPERS 3 + JIGSAW : EL JUEGO CONTINÚA

JEEPERS CREEPERS 3 : Pasados dieciséis largos años desde la segunda parte, no esperaba nada demasiado bueno de "Jeepers Creepers 3". Me había auto-convencido de que era una película a destiempo. También de que, probablemente, se habría facturado con muchos menos medios que sus predecesoras y con fines meramente mercantiles. Ahora que la he visto, puedo decir aquello de: Celebro haberme equivocado. Puede que esté hecha con menos medios, pero desde luego no se nota.
"Jeepers Creepers 3" se sitúa justo entre las dos primeras entregas. La ya icónica criatura alada se limita a ir cazando seres humanos que guarda en su destartalada furgoneta mientras los agentes de la ley, y un grupo de linchamiento, van tras su pista. Paralelamente tenemos a una mujer en cuyo jardín reposa enterrado cierto "objeto" que el monstruo reclama y el inevitable romance adolescente que, para variar, no molesta ni irrita.
Lo que más me sorprendió de esta tercera parte es que evita caer en lo acomodaticio y resulta hasta medianamente imprevisible. No es que sea lo más original del mundo, pero su director y guionista, Victor Salva, aporta ideas, giros y enfoques un poco distintos, desviándose de caminos trillados. Eso en lo narrativo, porque en lo visual también logra momentos
genuinamente potentes, destacando en especial el cara a cara del monstruo y el personaje armado con una potente ametralladora que interpreta Stan Shaw. Puro suspense. Y luego tenemos la furgoneta, que es casi como la versión diabólica de un automovil própio del James Bond de los buenos tiempos.
En resumen, no es que me haya hecho vibrar ni alucinar, pero sí reconozco que "Jeepers
Creepers 3" logró superar mis expectativas (que eran muy bajas) y prácticamente salvarme del aburrimiento, cosa esta que es lo que me suelen aportar últimamente casi todas las películas que veo, especialmente las de género fantástico.

JIGSAW:EL JUEGO CONTINÚA : Nueve años después del último título de la franquicia "Saw", y cuando ya la dábamos por enterrada, sale a la luz una octava entrega. ¿El motivo?, desconocido. Pero es evidente -y significativo- que ha sido confeccionada pensando en aquel público que no ha visto todas o ninguna de las previas, y aquel -en el que me incluyo- que las ha visto y, llegado cierto punto, se perdió completamente.
El escenario es familiar: Varias víctimas obligadas a jugar a uno de los mortales, ingeniosos y retorcidos juegos de Jigsaw, deben confesar crímenes ocultos o morirán de las formas más dolorosas imaginables. Paralelamente tenemos a los policías y forenses investigando e intentando localizar la guarida antes de que no quede nadie vivo. El tiempo corre y el suspense se acumula. Ambas tragedias se van entrecruzando, lo que le da al conjunto un ritmo imparable que se mantiene hasta el final y hace el visionado un rato entretenido.
La truculencia es algo más contenida que los dos títulos previos, pero sigue presente y reserva alguna "joya" como la brutal muerte que cierra el show. El elemento sorpresa propio de la saga -siempre discutible pero efectivo-  también está.
Dirigen los solventes Hermanos Spierig.

viernes, 3 de mayo de 2019

EMMANUELLE 2, LA ANTIVIRGEN


Regresan, un año después, los excéntricos millonarios “Swinger” más famosos del cine, en una secuela que explota el filón  y el rastro que dejó la innovadora cinta de Just Jaeckin, “Emmanuelle”, siendo esta segunda parte nada más que un producto mercantil rodado sin ganas, sin pasión y, sobre todo, sin el sentido de la estética de su predecesora, aunque, paradójicamente, se trata de una de las secuelas favoritas de los estudiosos.
No es que “Emmanuelle” tuviera un brillante guion o un argumento sobrecogedor, pero si que fue un hito que revolucionó el mercado del cine erótico amén de convertirse en un título icónico de la historia del cine y todo ellos por méritos propios. Sin embargo, “Emmanuelle 2: La antivirgen”, se queda con la idea de base, esto es, un matrimonio liberal que, sin problemas económicos, se entregan al placer, juntos o por separado, en exóticos parajes asiáticos. Y nada más. A esa premisa le secundan una buena sucesión de escenitas eróticas, tríos, numeritos lésbicos y demás, donde lo más exótico que podemos ver es a Emmanuelle montándoselo con un tío lleno de tatuajes. Por lo demás se trata de una película vacía, sosa, y de descuidada fotografía —aunque su intención sea emular, como buenamente se pueda, a la original—, cuyo resultado es igual de malo o incluso peor, que cualquiera de los exploits que fueron apareciendo posteriormente, que dicho sea de paso, aguantan mejor el chaparrón de los años que las secuelas oficiales. Aquí no hay nada de cámaras cubiertas por velos, no  hay una sugestiva banda sonora y lo que es mucho peor, se ha quedado tan anticuada que  ni tan siquiera pone cachondo a uno/a, cosa que su antecesora todavía consigue.
Por otro lado, en una escena en la que nuestro matrimonio disfruta de una serie de masajes ejecutados por bellas y menudas señoritas de exóticas razas mezcladas, vemos que una de ellas es nada menos que Laura Gemser. Gemser, sería poco después, y en consecuencia a su aparición en esta cinta, la no menos mítica Emanuelle negra que tantas y tantas películas, descabelladas, subidas de tono, locas y divertidas protagonizó, que son el legado de derribo que dejó el tremendo éxito del “Emmanuelle” original.
“Emmanuelle 2: La antivirgen” no es la peor de las secuelas oficiales, pero sí que estaría muy cerca de serlo y sería un preludio de lo que vendría en el futuro con una decadente Sylvia  Kristel muy deteriorada por las drogas y actuando con el piloto automático, convirtiéndose en otras películas, en poco más que un caricato que muestra las tetas, como se vería en alguna que otra producción de la Cannon donde se muestran evidencias de esto que digo.
Poco más que decir. Sólo para completístas.
Dirige la función el enigmático Francis Giacobetti, que no volvería a dirigir película alguna, pero que produjo, para su escarnio, la cuarta parte de la franquicia.

martes, 30 de abril de 2019

AVT PODCAST (112)




Hoy tenemos el programa dedicado a Elijah Wood, ese actor infantil que se salvó de las garras de Kevin Spacey por los pelos, y que mientras que destacaba en su niñez por tratarse de uno de los niños prometedores de su generación, hoy es un actor solvente que, aun cayendo simpático y haciendo buenas películas, destaca por su escasez de recursos y actuar poniendo siempre la misma cara como de estar asustado.
Es por ello que habiendo puesto las tareas el señor Juanes, este le pega al netflix que da gusto con una de sus producciones, “Ya no me siento a gusto en este mundo”,  Víctor se decanta por “Set fire to the stars”, película de corte independiente y “cooltureta”, Romero elige “La tormenta de hielo”, una de las películas más prestigiosas de Ang Lee. La película conjunta, es una de esas muestras mainstream de los 90 que a día de hoy se ha quedado tan de los 90, pero que está muy bien, y es, como vaticinamos en el programa anterior, “El buen hijo”, o como nos gusta llamarla por aquí, “El buen hijo de la gran puta”.
Así que, dejen todo lo que estén haciendo, acomódense en su butaca favorita, o bájense el programa, métanlo en el mp3 y déjense llevar porque esto es… ¡¡AVT PODCAST!!

lunes, 29 de abril de 2019

EL ANTICICLÓN DE LOS OZORES


La autobiografía oficial de Antonio Ozores, que ya data de hace 22 años, es esta “El anticiclón de los Ozores” cuyo título hace presagiar que lo que nos encontraremos dentro del libro es mejor de lo que es en realidad. Y es que el título, es estupendo.
Ozores por aquellos años, poco dado a hacer literatura, y consciente de que una potente editorial le ha encargado que escriba sus memorias, hace caso a los consejos de Alfonso Ussia quien le recomienda que el libro no llegue a las 300 páginas, que no aburra al lector y que haga capítulos cortitos, ya que según este, el lector suele leer en la cama y con capítulos largos tendrá que usar un marcador y dejar el capítulo a medias, mientras que de esta manera, se leerá un capítulo antes de dormir, y al día siguiente comenzará otro capítulo completo. Y a esos consejos se aferra el que fue uno de nuestros actores cómicos más queridos y entrañables.
Entonces, “El anticiclón de los Ozores” más que unas memorias es una consecución de pasajes cortos y anécdotas que ni van cronológicamente, ni llevan un orden ni un concierto, que le sirven a Ozores para contarnos batallitas, filosofar un poquito, baratamente y, en definitiva, para ofrecernos un libro del todo intrascendente. A ver, no se trata de un libro malo. De hecho Ozores escribía de una forma muy fluida y amena, tiene lucidez para ir haciendo gags, y todo lo que nos cuenta es interesante y entretenido, máxime, cuando toda su infancia y adolescencia, sus años de guerra y postguerra, pasan por las páginas de ese libro de cuclillas y de pasada, en su afán de no aburrir a los que estamos leyendo. Ozores tiene tendencia a caer bien, así que disfrutamos con todo lo que nos cuenta… pero nos sabe a poco. Nos quedamos con las ganas de unas memorias un poco más ortodoxas.
Y es que quizás, escribir memorias no sea el fuerte de un personaje tan surrealista como Antonio Ozores, porque lo cierto es que ha escrito el mismo libro tres veces. Años después de este, con “La profesión más antigua del mundo”, hizo exactamente lo mismo pero en pasajes más cortos si cabe, y ya en sus últimos años de vida, abrazado al lindo concepto de la autoedición, escribe “Antonio Ozores, su autobiografía”, que es exactamente lo mismo que los dos libros anteriores. Nada que objetar salvo por el hecho de que en los tres se repite.
Por eso es una pena que no se hayan editado unas memorias más al uso de uno de los pocos actores enloquecidos, raros, divertidos y dantescos que ha dado la filmografía patria, aunque claro, unas memorias al uso puede que no fueran tan “ozorianas” como en el fondo es este “El anticiclón de los Ozores”, que salvo porque se queda corto es un libro de lo más disfrutable y, sobre todo, el mejor de cuantos libros autobiográficos escribió.

domingo, 28 de abril de 2019

SESIÓN DOBLE : I HAD A BLOODY GOOD TIME AT HOUSE HARKER + PLEDGE


I HAD A BLOODY GOOD TIME AT HOUSE HARKER : Me puse a ver "I had a bloody good time at House Harker" (titulada "Pasándolo de coña en la Casa Harker" en España) sin muchas esperanzas. Eso de mezclar terror y comedia no me acaba de funcionar. Pero fíjate que a medida que la consumía, la puñetera se me iba ganando. Y es que de entrada la cosa tiene su gracejo. Los descendientes de un cazavampiros intentan convertir su mansión en una atracción turística por aquello de sacar unas perras, pero no lo consiguen. De hecho, nadie en el pueblo les soporta. Un día, y por puro accidente, se encuentran con un cadáver entre las manos. Aconsejados por un ex-cura especializado en temas sobrenaturales, deciden hacer creer que se trata de la víctima de un vampiro y, así, ganar popularidad y dinero. Pero da la casualidad que un chupasangre genuino que busca venganza aparece en pleno movidón, lo que ocasionará no pocos enredos y, era inevitable, un generoso baño de sangre final.
Y es ese el momento en que la peli pega un leve bajón tras varios minutos de simpática, dinámica e inspirada comedia. Cuando se adentra en la parte más "de terror", su deuda con "Shaun of the dead" y el clímax de "Braindead" se hace evidente. Todo se vuelve algo más previsible y menos divertido.
Aún así, debo reconocer que, en general, la cosa se aguanta bien y entretiene un ratillo.

PLEDGE
: Tres inadaptados se pirran por entrar a formar parte de una fraternidad universitaria, beber mucho y liarse con chicas guapas. Tan desesperados están, que aceptan la invitación para acudir a una misteriosa fiesta celebrada en una victoriana mansión en medio del bosque. Allí serán tratados como uno más, besarán a hermosas doncellas, se pondrán hasta el culo y bailarán durante toda la noche. Al día siguiente les animan a volver para participar en la iniciación y formar parte del selecto club. Sin embargo, las cosas no serán tan divertidas como se prometen. Muy al contrario, los chavales se disponen a pasar por un infierno en el que correrá la sangre.

Buenas interpretaciones, un acabado eficiente y un ritmo más que dinámico hacen de "Pledge" una pequeña película tan emocionante como entretenida e intensa. Las secuencias de "tortura" logran alterarte los nervios y el desenlace lo corona un giro la mar de bien pensado. Empatizas con los personajes buenos y detestas a los malos. Encima, solo dura 77 maravillosos minutos. ¿Se puede pedir más?. Pues no.
El director, Daniel Robbins, dispone de un par de películas previas que desconocía por completo, destacando una epopeya de hombres lobo titulada "Uncage" donde vemos a varios de los actores de "Pledge". Justamente uno de estos, el que más pinta de "friki" gasta, Zack Weiner, es el responsable del guion. Bien por él.
Habrá que estar al tanto de lo que esta peña haga a continuación.
Muy recomendable.

sábado, 27 de abril de 2019

"NEON MANIACS VOL. 17"



Esto es NEON MANIACS, ya lo saben el podcast sobre cine raro, misterioso y desperado, pero que a partir de hoy llamaremos NEON MANIACS el podcast sobre cine raro, misterioso y desperado y miscelánea nostálgica… así que hoy tiramos de eso mismo, de miscelánea nostálgica para hablarles (y pincharles) los temas que marcaron nuestros gustos musicales desde la infancia hasta nuestra mediana edad. No se asusten, en NEON MANIACS cuando hacemos programas musicales es mucho palique y poca música.
Acompáñennos a un viaje al interior de nuestras psiques y nuestras personalidades, a través de esas canciones… ¡descúbranlas!

viernes, 26 de abril de 2019

BLANCA NIEVES Y SUS 7 AMANTES


No se trata de la enésima picantona adaptación del cuento de “Blancanieves y los siete enanitos”. Más bien estaríamos ante una deconstrucción del cuento  en clave de comedia de enredo, en lo que sería una buena muestra de ese subgénero mexicano que es el “Cine de ficheras”. Y su protagonista, asimismo, sería conocida como “La reina de las ficheras” en tanto que protagonizó un buen número de películas de este subgénero.
Se trata de Shasha Montenegro, actriz yugoslavo-mexicana cuya familia fue aniquilada, cuando ella era tan solo un bebé, en un campo de exterminio nazi. Con pocos años, la actriz, bautizada Alexandra Aćimović Popović huyó hacia Argentina, donde dio sus primeros pasos como artista, hasta que en los años 70 se muda definitivamente a México donde  tendría una exitosa carrera como vedette y actriz de este tipo de productos.
“Blanca Nieves y sus 7 amantes”, también tiene la gracia de estar dirigida por Ismael Rodríguez,  uno de los directores más prestigiosos de México, que llegó a hacer cine internacional y que llegó  a tener a sus órdenes a actores de la talla de Toshiro Mifune. “Blanca Nieves y sus 7 amantes, supondría en la carrera de Rodríguez lo que “Lío en Río” en la de Stanley Donnen, un cambio de registro hacia el cine popular del que saldrían ambos airosos, a pesar de las malas críticas que estas películas puedan tener tan solo por tratarse de cine de tetas y culos.
Además, el resto del reparto, lo completarían  rostros conocidos del cine de entretenimiento méxicano, destacando las intervenciones de los míticos Noé Muyarama (“El violador infernal”), “El Güero” Castro o Carlos Riquelme, lo que convierte a esta cinta en una rara avis dentro de las ficheras, porque además es ligeramente superior al resto de cintas pertenecientes a esta corriente.
Siete peligrosos asesinos se escapan de prisión yendo a parar a una isla desierta. En esta tesitura, los reos, apenas disponen de recursos para poder salir de allí. Enterado el gobierno de esto, les enviará una exuberante agente especial, la cual, en lo que llamarán “Operación Blanca Nieves” tendrá que ir allí con el fin de asesinarles. Claro, cuando esta llega a la isla, se encuentra con siete asesinos en potencia salidos, cuyo único afán es follarse a esta fémina por todos los orificios disponibles en su imponente cuerpo, así que, muy pizpireta,  se las ingeniará para ralentizar la libido depredadora de los siete individuos y propiciar que se maten los unos a los otros a cambio de falsas promesas de sexo, y así completar su misión.
Un verdadero divertimento que, transcurriendo en una única localización, la isla desierta, guarda una deuda importante con el vodevil clásico, amen de llevar consigo una trama de enredo solvente que, en cuanto se lía la madeja, de manera natural y sin ningún esfuerzo, se irá resolviendo conforme avanza la trama dejando por el camino unas más que agradables risas. La incorrección política de toda la película, así como los graciosísimos chistes que se van sucediendo en los diálogos, más su dosis —muy comedidas, eso sí— de tetas y culos, hacen que “Blanca Nieves y sus 7 amantes” bien merezca un visionado. Hay momentos de carcajada limpia.
La película, se llegó a estrenar en salas españolas, en tiempos en que las películas de chotas y pompas tenían su espacio en salas habilitadas para las cintas que llevaran la clasificación “S” (caso de esta) y la vieron, en cines de nuestro país, unos 14.000 espectadores, que ya está bien para una película de estreno marginal. Eso sí, por mucha “S” que le plantaran, “Blanca Nieves y sus 7 amantes” se sustenta mucho más en el humor y la comedia que en el erotismo de sala de cine, por lo que para esos amantes de las pajas, esta película puede resultar harto decepcionante.
Lo mejor es, como en mi caso, enfrentarse al visionado sin tener muy claro que es lo que vamos a ver previamente.
Muy divertida y dinámica.

lunes, 22 de abril de 2019

UN ROLLS PARA HIPÓLITO


Juan Bosch fue uno de nuestros directores de género más prolíficos que lo mismo se cascaba un spaghetti western como “La diligencia de los condenados” —dónde firmó bajo el pseudónimo de John Wood— como se cascaba una película al servicio de Paul Naschy como pueda ser “Exorcismo”. Y habiendo rodado en los setenta películas adscritas al “landismo” con mayor o menos fortuna, en los años ochenta firma sus dos últimas películas entrando en la dinámica que, con pocos duros, genera su buena pasta en la taquilla; emular el cine de Mariano Ozores quién, por otro lado, colabora junto a Bosch en esta empresa. Una de esas películas con las que pone fin a su carrera sería “¡Caray con el divorcio!”, que con Fernando Esteso como principal protagonista sería la respuesta a la coetánea “¡Que gozada de divorcio!” dirigida por Ozores y protagonizada por Pajares y la otra, absolutamente “landista” y absolutamente “Ozoriana” —con guion de Ozores que acerca esta aún más a su cine— sería esta “Un Rolls para Hipólito” que nos ocupa.
En ella, los trabajadores de una empresa fabricante de compresas se ponen en huelga, eligiendo como portavoz para negociar con el jefe a Hipólito, el portero, que ideará un plan infalible. Engorda sustancialmente las reivindicaciones de los trabajadores para así, al negociar, conseguir justo lo que piden. Por otro lado, el jefe, decide colmar a Hipólito de atenciones con el fin de tenerle contento y que afloje con las reivindicaciones. Entre tanto, Hipólito, se va convirtiendo en un pez gordo de la empresa al tiempo que consigue las peticiones de los trabajadores, mientras se suceden toda suerte de líos de faldas —puestos ahí para justificar el destape al que también se adscribe esta cinta— y descacharrantes situaciones cómicas.
Verdaderamente, si te dicen que esta es una película de Ozores, te lo crees, no ya solo porque este ande detrás de lo que es el guion y los diálogos, sino porque los recursos técnicos que emplea Bosch en la película, son exactamente los mismos que emplea Ozores. Claro, que  realmente esos recursos son la manera de rodar clásica, común y corriente de este tipo de películas, por lo que todo puede ser producto de la casualidad, pero es indudable, que planos como ese en el que vemos a Antonio Ozores en primer término hablando por teléfono de negocios y la cámara se aleja para mostrarnos que está sentado en la taza del báter mientras trabaja, está claro que es más de Ozores que de Bosch.
Divertida, grosera, vulgar y chabacana, desde luego se trata de un film menor de aquellos años, pero que deja con un agradable sabor de boca y hace a uno añorar aquellos tiempos tan políticamente incorrectos en los que un caballero trajeado puede rechazar con toda suerte de insultos a un homosexual que se le declara, y que sea motivo de mofa y nunca de denuncia, como ocurre en una escena entre Antonio Ozores y el eterno mariquita Luis Lorenzo.
Muy entretenida.
La protagonizan Alfredo Landa y Antonio Ozores, ambos están enormes y graciosísimos, y les secundan habituales de la escudería Ozores como puedan ser Rafaela Aparicio, Jenny Llada, Francisco Camoiras o Emilio Fornet.
Si son amantes del subgénero, yo no me la perdería.

sábado, 20 de abril de 2019

SESIÓN DOBLE : ELLOS + THE DEAD ROOM

ELLOS : Lucas y Clementine se disponen a pasar un fin de semana relajado en su aislada casa de campo. Sin embargo, esa misma noche comenzarán a ser acosados por unos asaltantes que se ocultan entre las sombras y no traen buenas intenciones.
"Ellos" tiene el honor de encajar en esa escueta era dorada que el terror francés experimentó a mediados de los 2000. La diferencia con respecto a otras películas representativas del momento como "Alta Tensión", "Frontière(s)" y "À l'intérieur", es que en este caso se deja de lado la violencia y el gore desalmado y se apuesta por la atmósfera y el suspense.
La primera mitad se centra en la parte más inquietante y reposada. Con ruidos que despiertan a los protagonistas en plena madrugada y muchos recorridos por la casa. Mientras que la segunda tira de adrenalina, cuando comienza la persecución y ya no termina hasta el contundente desenlace. Dicho de otro modo, según cómo te pille, la mitad uno puede resultar un pelín plomiza. Por el
contrario, la segunda es siempre muy efectiva. Así pues la suma de todo ello da como resultado un film que, sin ser la repanocha, se deja visionar perfectamente.
Tras el éxito de "Ellos", sus directores, David Moreau y Xavier Palud, fueron fichados por Hollywood para encargarse del remake de "The Eye", cosa esta que se convirtió en
costumbre esos años, contratar cineasta franceses -como Alexandre Aja o Eric Valette- para firmar americanizaciones de films asiáticos de terror.
Justamente, durante un tiempo la compañía española "Nostromo Pictures" quiso llevar adelante un remake de "Ellos", pero la cosa no se materializó. Podemos considerarlo buenas noticias si tenemos en cuenta su insulsa versión de la ya mentada "À l'intérieur".


THE DEAD ROOM : Una cabaña y tres personajes.
Parece casi imposible que a estas alturas alguien sea capaz de sacarle jugo a tan parcos elementos y a una trama sobradamente trillada, la de los investigadores paranormales que acuden a un lugar encantado por espíritus donde las cosas se complicarán. Pues eso mismo ha conseguido Jason Stutter con "The Dead Room", una producción de Nueva Zelanda que se mueve entre esos mismos parámetros y sale totalmente airosa de la experiencia.
Atmósfera, momentos de sobrada inquietud, algún leve susto, cero sangre y una calidad técnica más que solvente hacen de ella un producto sencillo, honesto, casi minimalista, y que funciona de maravilla.
Atención al escalofriante plano final.

viernes, 19 de abril de 2019

CÓMO FILMAR UNA XXX


Curiosa película mexicana al borde de la sexy comedia que ahondando en el tan manido —y poco eficaz— planteamiento del director de cine de arte y ensayo que acaba realizando porno y con un enfoque meramente comercial, nos ofrece tal arsenal de corrección política y pacatería, que por poco acaba siendo material didáctico de parvulario.
Y es que en una cinematografía tan  rica (e insulsa) como es la mexicana del presente siglo, donde conviven los más subterraneos e ilegales video home junto con las comedias más edulcoradas o los discursos homofóbicos de la más baja ralea (como en la controvertida “Pink, el rosa no es como lo pintan”) “Cómo filmar una XXX” no es más que el enésimo intento por pergeñar una divertida sátira en torno al cine pornográfico que, también por enésima vez, fracasa en su afán como fracasaron muestras americanas tal que “¿Hacemos una porno?” o españolas como “No lo llames amor… llámalo X”.
Pero en cualquier caso, cualquiera de estas es infinitamente mejor que “Cómo filmar una XXX”.
Un aspirante a director de cine de autor, ve como su proyecto es tirado por la secretaría  de cinematografía mexicana (el equivalente mexicano al Icaa), por lo que se las promete muy tristes; debe 14 meses de alquiler y su futuro es muy negro. En una de estas que un extraño individuo le llama un buen día por teléfono y, diciendo ser productor de éxito, le propone a nuestro director rodar una película, este se apresura a  firmar un contrato por la misma y cuando ya no hay vuelta atrás, se percata de que por lo que ha firmado, es por la producción de una película pornográfica. Así, engañará a todos los que previamente embauca en el rodaje de esta película con la intención de hacerles creer que lo que están rodando es una producción estándar.
Desde luego, todos los personajes de esta película son imbéciles, porque ¿cómo pretende nuestro protagonista hacer una película porno sin que se enteren actores, sonidistas, maquilladores y, lo que es más importante, las actrices que han de ser folladas? las soluciones que toma para llevar a buen puerto su producción parecen ideadas por un retrasado mental. Claro que si hubiera el personaje tirado por la solución coherente, es decir, contratar personal afín a la pornografía, no habría película. Y a lo mejor eso hubiera sido lo más inteligente,  que este engendro no se hubiera rodado nunca.
Una historia mil veces vista, mil veces contada y, casi siempre, mil veces mejor que aquí.
Por descontado, no vemos ni un solo desnudo, porque aunque se trata de una comedia raunchy, en realidad estamos ante un film dominguero para toda la familia.
La falta del dominio del tempo con secuencias eternas que nunca llegan a su fín, así como la poca capacidad que tiene la película para hacer reír al espectador, convierten una cosa a priori ligera, en casi dos horas de suplicio para aquél que, como yo, decida sentarse frente una pantalla a ver de que va la cosa. Su director, Manuel Escalante, debuta para la gran pantalla tras desvirgarse en las labores de dirección con dos telefilmes previos. Sin embargo, es tanta la sed que tiene México de este tipo de productos desenfadados y amables, que las críticas del film en su país, así como la taquilla del mismo, han situado a “Cómo filmar una XXX” en un lugar privilegiado de la comedia mexicana de los últimos años. Para mí, en cambio, no ha resultado más que un bodrio cuyo único aliciente radica en lo exótico de la propuesta.
Dentro de un reparto plagado de actores mexicanos de segunda fila, destaca la presencia de Héctor Jiménez, actor atrofiado, deforme, contrahecho y tullido, que habiendo hecho sus pinitos en la comedia intelectualoide de Jared Hess en cintas como “Super Nacho” o en cosas más cafres como puedan ser “Epic Movie” o “Cerdos Salvajes: Con un par de… ruedas” al final se ha quedado para vestir santos en su México natal donde además, y como pasó en su mini carrera en los EUA, está plenamente condicionado por su físico.

martes, 16 de abril de 2019

AVT PODCAST (111)





111 programas, nada más y nada menos. Y como le ha tocado elegir a Pepe Romero, y a él le encanta hacer programas sobre las películas de los recién fallecidos, le toca el turno a uno de los artesanos  más representativos del cine de serie B, y también uno de los que más simpáticos cae, Larry Cohen.
Así, comenzamos el show comentando “Ambulancia” que es la elección de Romero, pasamos a desgranar  Sin Salida” por parte de Aratz, que viene acompañada de un gran incidente, para terminar Víctor comentando “El padrino de Harlem” ya que le gusta un negro casi con homosexualismo. Por fin llegamos a la película conjunta que es, como todos ustedes sabrán puesto que lo dijimos la semana pasada, “La serpiente voladora” una obra estupenda que merece la pena ser redescubierta cada equis tiempo.
Sin más, esto es, como siempre ¡¡AVT PODCAST!!
No terminaré sin decir que más se perdió en la guerra.