miércoles, 20 de septiembre de 2017

LANZAMIENTOS DE SEPTIEMBRE EN VIAL OF DELICATESSENS

Les dejo con los lanzamientos de este mes de Vial of Delicatessens. Esta vez, dos películas malditas del cine español.
A la venta en toda España hoy 20 de Septiembre de 2017



EL HIJO BASTARDO DE DIOS
(DVD PRENSADO)

CINE ESPAÑOL DE RECIENTE ESTRENO.
Andrés es funcionario en un pequeño pueblo. Su discapacidad lo hace inclinarse mucho al andar, por lo que se siente marginado por sus compañeros de trabajo. Además, vive con su madre paralítica, que le hace la vida imposible. Ante este panorama, Andrés decide buscar la felicidad y urde un siniestro plan que traerá la sangre y la muerte a sus vidas.
Martín Garrido Ramis (“Mordiendo la vida”) dirige este violentísimo thriller que encierra una implacable denuncia social sobre la indefensión ante los poderosos en un mundo cruel y frío. Presentado en el Marché du Film de Cannes, su recorrido por diversos festivales internacionales y la crudeza de sus imágenes lo han convertido en un título de culto instantáneo.

“Pese a quien pese, Garrido es genuinamente de culto” - AVT

Características: 1:78:1, 16:9.  Audio: DD 2.0, Castellano.

EXTRAS:

-         Trailer
- Cortometreajes: 
La mentida del arte de Martín G. Ramis.
Preferentes de Martín G. Ramis. 




LOS ESCONDITES
(DVD PRENSADO)

POR PRIMERA VEZ EN DVD, UNA DE LAS PELÍCULAS MALDITAS  MÁS INTERESANTES DEL CINE ESPAÑOL.

El pequeño huérfano Jorge, camino de casa de sus abuelos, besa la tumba de sus padres para absorber sus espíritus. Su tía Amelia, encerrada en una habitación desde que murió su novio, le ayuda a viajar en el tiempo.
Finalizada en 1969 y no estrenada de forma reducida  hasta 1972, “Los escondites” permanecía incomprensiblemente inédita desde entonces por sus problemas con la censura, hasta que el Festival de Sitges la rescató en 2016. Un macabro cuento de inocencia que se adelantó a su época y pagó por ello, y al que por fin el tiempo ha puesto en su lugar.
Vial of Delicatessens, lanza esta joya por primera vez en formato domestico a nivel mundial, en una edición llena de extras.
Dirigida por Jesús Yagüe, director del clásico “La mujer es cosa de hombres” y protagonizada por la recientemente desaparecida Terele Pávez.

Características: 1:33:1, 16:9 Pillarbox. Audio: DD 2.0, Castellano.
 Subtítulos: Castellano.

EXTRAS:

-Presentación de la película a cargo del director.
-Entrevista al director Jesús Yagüe (34 minutos).
-Promo  on line de “Los escondites”.

Las películas aparecen a un P.V.P de 11,95 € y podréis localizarlas en:
o en grandes almacenes.

martes, 19 de septiembre de 2017

AVT PODCAST (81)




Ya está de vuelta tu podcast favorito!!!
Y para la ocasión hemos invitado a Eduardo Fuembuena, autor del magnífico libro “Lejos de aquí”; el libro que cuenta absolutamente todo sobre la relación entre José Luis Manzano y Eloy De la Iglesia, actor y director respectivamente de películas como “Colegas”, “El Pico” o  Navajeros”. Para hablar sobre el libro y sobre las películas de este tandem, hemos entrevistado en profundidad a Fuembuena, y ha salido este estupendo programa.
Ya lo saben, AVT Podcast, marca la diferencia!!
Dénle al Play!


lunes, 18 de septiembre de 2017

POPEYE

Popeye es un personaje que de siempre me ha obsesionado. Poco a poco he ido coleccionando una buena cantidad de sus cortometrajes animados, o de los largometrajes a base de cortos que se estrenaban en cines españoles, que me instaron incluso a montar el mío propio, aprovechando la coyuntura que me ofrece el dominio público de esos cortos, y ser uno de los responsables del sello “Vial of Delicatessens”.
Y ahora esa obsesión se acrecenta con el descubrimiento de las tiras cómicas de su creador, Segar,  y de Bobby London, quién magistralmente continuó con el trabajo de Segar en los ochenta, modernizando a los personajes y utilizándoles como portavoces de sus protestas hacia unos editores que eran más tontos que la madre que los parió, y cuya estrechez de miras contribuyó al despido de uno de los más grandes dibujantes de Popeye, y cargarse así una obra  maestra del cómic contemporáneo y quedarse tan panchos. Pero eso es otra cuestión mucho más larga de la que quizás les hable en otro momento. Pero si gustan, “Kraken” está editando esas maravillas en España ahora mismo. Del autor que más dibujó a Popeye, Bob Sagendorf, poco he visto, y lo poco que he visto tampoco era muy sugestivo,  como tampoco lo es lo de su actual dibujante en prensa, Hy Eisman. Me gustan, sí, pero lo de Segar y London es que me vuelve loco.
Al margen de esto, que yo soy consumidor de Popeye hasta límites insospechados, me resistía a volver a ver la famosa película de RobertAltman. Es unánime, todos la vimos de pequeños esperando una cosa, y recibimos otra, en el recuerdo, bastante aburrida. Así que en plena fiebre “Popeyera”, considero que es un buen momento para recuperarla y ver como afecta el visionado a mi mediana edad, y sin volver a  haberla visto desde que era un infante. “Popeye” es una cosa muy rara, muy bizarra, y he llegado a la siguiente conclusión; o bien mi amor hacia el personaje me ha hecho perder toda objetividad, o bien “Popeye” es una película muy buena pero muy poco indicada para el  público infantil.
Como fuere, “Popeye” cuenta la historia de un marinero rudo y tuerto, que en busca de su padre perdido, llega a un lugar llamado Puerto Dulce, y se amoldará a esa fauna a las mil maravillas. Conocerá a Rosario (Olivia) de a cual se enamorará, a Pilón que come hamburguesas, a Perendengue que las cocina, y a Brutus, el pretendiente de Rosario, al cual se la levantará y se convertirá en su acérrimo enemigo. Hasta adoptará a un bebé que habla al que llama Cocoliso; y por supuesto, encuentra a su padre. Es así de sencillo. No hay más, eso es lo que cuenta.
Lo que pasa, es que la película, y por eso no me gustó de niño, es una extravagancia de tomo y lomo; sin embargo, es lo más fiel que hay a las primeras tiras de Segar a las que antes hacía referencia, ya que en ellas se basa, a pesar de que cuando se rodó, el concepto de Segar y sus años 30, estaba ya bastante desfasado. El Popeye al que estaba acostumbrado todo el mundo, posiblemente fuera en de los dibujos animados de los años 50 y 60, o bien, el de los 80 de la factoría Hanna Barbera. Entonces, si buscamos ese Popeye, está claro que no lo vamos a encontrar en esta película. Es más, la película es rara hasta si la comparamos con las tiras de Segar. Pero eso no es malo en absoluto.
En definitiva, que me ha gustado, y mucho.
La película está considerada uno de los grandes fracasos de Hollywood, pero este fracaso es relativo. Relativísimo, porque la película tuvo un coste de 20 millónes de dólares de la época, y recaudó en taquilla cerca de sesenta. Pero para las expectativas de los directivos de Paramount eran de sobrepasar los 100, por lo tanto, al no alcanzar esas cifras, relegaron la película al ostracismo. Nuestro país era un fiel reflejo de la medianía de taquilla, y siendo una película distribuida por Disney, que tenía los derechos de explotación para Europa, 426.000 espectadores no están  mal, pero no son nada del otro mundo.
Todo esto viene dado por la falta de cabeza y el exceso de coca de “El chico que conquistó Hollywood”, Robert Evans. La adaptación al cine del musical “Annie” era un proyecto acariciado por los grandes estudios. En concreto, los derechos del mismo se los disputaban Universal y Paramount, para los que trabajaba Evans. Tras una ardua lucha para conseguirlos, se ve que el mejor postor fue Universal, quienes se quedaron con los derechos y produjeron uno de los musicales más célebres de los 80.
Evans, caprichoso y testarudo como pocos, que quería quedarse sin si musical de moda con el que hacerle la competencia a “Annie”, y sabiendo que Paramount tenia un buen número de personajes de cómic y de ficción en su poder, congregó una reunión con los ejecutivos para ver con cual de todos esos personajes podían realizar una superproducción. En cuanto alguien dijo Popeye, Evans ya no se lo pensó más. Se puso manos a la obra con la producción de esa cinta. Los derechos del personaje pertenecían a la King Factures Sindicate a efectos televisivos, radiofónicos y editoriales, pero, Paramount conservaba los derechos de explotación del personaje para cines y teatros, con lo que era totalmente lícito hacer una película con el personaje, que no solo se valdría de su fama para triunfar, sino que además, serviría para darle un empujón de audiencia a la serie que sobre el personaje estaba en aquellos momentos en televisión “La hora de Popeye”, los míticos dibujos animados de Hanna-Barbera, con los que nos criamos todos los cuarentones. Así pues, el tema del papeleo fue sobre ruedas.
Robert Evans, no era muy listo, pero no muy inteligente, y contratando al historietista Jules Feiffer para que escribiera el guion, pensó en películas exitosas del estudio, y se acordó de “Cowboy de medianoche”, por lo que quería a su director, John Schlesinger, y a la estrella de la película, Dustin Hofman (¿) como director y protagonista, respectivamente, se su adaptación de Popeye.
Feiffer, conocedor de los cómic, lógicamente, escribió un libreto que adaptaba fielmente el universo creado por Segar, al mismo tiempo que introducía elementos propios de los cortometrajes para cine de la factoría Fleischer. Así, tenemos en la película personajes primigenios de “Thimber Teather” –que es como se llamaba la tira de Popeye en su momento- como puedan ser Castor Oyl, hermano de Olivia, o su primer novio, Ham Gravy, o detallitos como el hecho de que a Popeye no le gusten las espinacas, y tenemos una fuerte presencia de Brutus, como en los dibujos animados de Fleischer, mientras que en la tira cómica este aparecía tan solo de pasada.
Aunque Schlesinger no era el director adecuado, finalmente se contrató a uno que tampoco lo era demasiado, por su condición autoral; Robert Altman.  Robert Evans estaba hasta los cojones que Altman llevara varios fracasos de taquilla seguidos desde que rodó “Nashville”.  Y estando de farra una noche, se lo encontró en un bar, alicaído, borracho, enfarlopado. Evans ante tan patética imagen, tuvo una idea; para que Altman volviera a estar en primera linea, debería dirigir un éxito comercial, y como “Popeye” estaba concebida para que fuera eso mismo, contrató a Altman para dirigir la película. Es entonces cuando entran en casting Robin Williams como Popeye, Shelley Duvall como Rosario (Olivia) y Paul Smith –el clon de Bud Spencer- com Brutus. Y sin duda, es el mejor casting que puede tener una película. A mí no se me ocurre ninguno mejor que ese.
Disney que entró en proyecto porque estaba en su momento de mayor decadencia y quería hacer películas de imagen real que enganchara a un público más o menos adulto, puso toda la carne sobre el asador.
Previo al inicio del rodaje, se construyó en Malta un enorme plató que representaría el pueblo donde transcurrían las tiras de “Thimble Theater”, Puerto Dulce. Un plató que, un tanto abandonado, aún permanece en el lugar dónde se construyó, y que supone una de las atracciones turísticas de la zona
Una vez iniciado el rodaje todo eran problemas, sobretodo entre productor y director. Evans se presentaba en el rodaje y no hacía más que increpar a Altman, que llevaba cinco fracasos a sus espaldas, que si no convertía esta película en un éxito, estaba acabado. Y Rober Altman pedía que se le dejara hacer su trabajo y que no tocara los cojones.
Es muy probable que el tono Bizarro y enrarecido de la película, más que una cuestión estilística, sea debido a los excesos lisérgicos, ya que  la cocaína circuló por ese rodaje como en pocos. Altman y Evans la consumían con avidez, lo que originó que en uno de sus constantes enfrentamientos, acabaran a puñetazos, a hostia limpia, mientras que Robin Williams y Shelley Duvall, estaban más centrados en esnifar entre toma y toma que en interpretar sus, por otro lado, ensayadísimos papeles. Paul Smith, que no tenía los mismo hábitos que las estrellitas, no consumía ningún tipo de drogas, motivo este por el que fue ninguneado. Evans llegó a decirle que si llega a saber lo soso que era, hubiera contratado a ese  actor Italiano al que suplantaba –refiriendose a Bud Spencer- pero que por el caché de aquél, tendría tres Paul Smiths haciendo nada.
Por otro lado, Altman no se hacia con la dirección, estaba tan drogado que cuando había muchos actores en plano, no sabía bien lo que hacer. Los técnicos también le daban a la cocaína cosa mala, y todo era un pifostio de tres pares de cojones. Por eso es una película tan extraña.
Cundo se estrenó, aunque dobló su presupuesto, no fue suficiente para Evans, con lo que declaró a la película y a su director, non gratos.
La película tampoco recibió críticas halagueñas, y en general, se prodigó como uno de los grandes fracasos de la historia del cine. Vista ahora, yo creo que ni tanto ni tan calvo. La verdad es que está muy bien, y todo ese halo de rareza, yo creo que la convierte en una película única, más cercana a cierto cine de autor Europeo ( “Sweet Movie” tiene algunas similitudes estéticas) que al cine comercial americano, y sin embargo, su estética le viene muy bien al universo Popeye.
Robert Altman, por otro lado, recuperaría el prestigio perdido poco a poco, y con los años.
También, y como todos esos films que Hollywood se empeña en marginar y etiquetar de fracaso –Ya sea “Isthar”, ya sea “Howard, un nuevohéroe”, ya sea “Cuatro Fantásticos” (esta hundida en el fango más por parte de los fans)- se trata de una película injustamente olvidada. Y lo que son las cosas, teniendo en mi psique durante años y años la percepción de que “Popeye” era una basura infecta, hay que ver cuanto me ha gustado verla la otra noche. Mucho, de hecho.

viernes, 15 de septiembre de 2017

LA FUERZA DEL CARIÑO

Otra de las película clave de los ochenta al margen de los Spielbergs de turno. A nosotros nos gustaba “Gremlins” e Indiana Jones, pero a nuestras madres, que tenían la misma edad que nosotros hoy, les gustaba “Oficial y Caballero” y  la que nos ocupa; “Terms of endearment”, por estos lares conocida como “La fuerza del cariño”. Un autentico pelotazo en los cines, una baza segura en cualquier videoclub y, sobretodo, un rompeshares de los pases televisivos, en su momento y 30 años después. Raró será que alguno de ustedes, lectores, no la haya visto aunque sea de pasada.
No entraba en mis intereses cuando esta película era novedad, pero si recuerdo haberla visto. Sin embargo, enfrentarme a ella a esta edad ha supesto un revulsivo en el sentido de que, creyendo que a mis 40 palos me gustaría, me ha parecido no solo una película aburrida, mal contada, lenta y carente de interés, sino además, mal hecha.
Supongo que la delicadeza con la que nos cuenta todo en 1983 sería de recibo, pero en pleno 2017, con todo lo que ya hemos visto, esto me ha resultado de lo más insulso y de manual.
Una tragicomedia que contándonos eventos intrascendentes de la vida cotidiana, bien podía ser una consecuencia del neo-realismo, eso si, neorrealismo disfrazado con vestidos, sombreros, collares y pulseras made in Hollywood, con los que es bastante difícil identificarse en modo alguno, si es lo que buscamos. Y si lo que buscamos es entretenernos, sin más, me temo que el tiempo se ha follado al tempo –valga la redundancia-. Es un coñazo que quizás a nuestras madres les funcionaría, pero a las madres de hoy, no se yo que decirles.
En cualquier caso, la sinopsis cabe en un par de lineas. Basada en la novela del mismo título de Larry McMurty, el debut en la dirección del , por otro lado, prestigioso guionista James L. Brooks, cuenta las relaciones familiares de una madre y una hija durante un periodo comprendido en unos 20 años. Las alegrías y las tristezas se van sucediendo por parte de ambas; la hija no hace más que parir, la madre se folla a un astronauta retirado y al final nos cuelan un evento para que todas las señoras lloren a moco tendido. Insisto, en su momento, esto llegaría al alma, a día de hoy, nos quedamos tan panchos con ese final que, obvio, no desvelaré.
La película, fue un fenómeno social y un saco de Oscars, llevandose el de mejor director, mejor película, actor secundario para Jack Nicholson, actriz principal para Shirley McLaine y mejor guion adaptado.
“En Hollywood no conceden el premio al más gilipollas” fue la frase que soltó Burt Reynolds al ver el éxito de la película. James L. Brooks, había escrito el papel de Garret Breedlove, el astrounauta al que da vida Nicholson, pensando en él. Sin embargo lo rechazó porque prefirió irse a rodar una estupidez mayúscula sin ninguna trascendencia como fue “As de plumas”, uno de los grandes fracasos de su carrera. ¿Cuanto habría cambiado la carrera de Reynolds de haberse decidido por “La fuerza del cariño”? nunca lo sabremos, pero él se estuvo dando cabezazos contra la pared mogollón de años.
Por otro lado, sonadas fueron las disputas en el set entre la McLaine y la otra protagonista, Debra Winger, maravillosa, estupenda y muy de moda en aquellos años. Por lo visto, el divismo de las dos estrellas las llevó a tener momentos de mucha tensión en el plató. En alardes de divismo, se pisaban con morcillas la una a la otra en  las escenas de mayor calado, llegando al insulto en algún momento debido a los celos y el narcisismo. L. Brooks, en una entrevista declaró que raro era el día que no estaba tenso trabajando con las actrices, y que en muchos momentos le hubiera gustado arrancarles la cabeza a las dos divas, pero que, una vez visto el resultado final de la película y ver lo increíbles que estaban en ella, ese resultado brillante (según él), justificaba todas las excentricidades de las dos niñas mimadas.
Sin embargo, cuenta también que Jack Nicholson, sus excesos y sus energías, ponían las pilas en el rodaje: Tenía siempre el guion consigo, y de vez en cuando le echaba un ojo haciendo ver que  lo estudiaba. Pero una vez dada la voz de acción, Nicholson hacía exactamente lo que le salía de los cojones. Unas veces estaba magistral, otras se pasaba en histrionismo, pero sin duda, siempre aportaba algo en la película. Nicholson sin embargo, se llevó muy bien durante el rodaje con la McLaine, quien aseguró que estaba loco y que cuando le tocaba actuar con él, no sabía lo que iba a pasar, lo cual beneficiaba a la interrelación de ambos, y destaca la escena en la que van conduciendo con los pies en el volante, sobre la arena de la playa, y  él, sale disparado tras un frenazo, al agua. En el guión ella se acercaba a él y este le besaba apasionadamente. Sin embargo, lo que Nicholson hizo, fue besarla y agarrarla una teta por dentro del vestido, cosa esta que la actriz no se esperaba en absoluto; lo que se ve en la película es real, la metida de mano, y posterior enfado de ella. Y así quedó una de las escenas más memorables del film. No es más que una ida de olla de Jack Nicholson. Muy bien traída, eso si.
La película en españa fue un éxito, como en el resto del mundo, pero moderado con su 1.600.000 espectadores. Sin embargo, en un pase televisivo que se le dedicó a la película, la vieron caso 8 millones de personas nada menos. Uno de los hits de televisión Española a finales de los ochenta.
James L. Brooks, no se prodigó mucho dirigiendo, apenas dirigió seis películas, muchas de ellas en busca de nuevos Oscars, consiguiendolo con “Mejor…Imposible”, o recibiendo críticas nefastas con “Spanglish” al servicio de ¡Adam Sandler! Y con una Paz Vega a la que, como siempre, da penita verla actuar. “Al filo de la noticia” sería su siguiente película,  y “¿Cómo sabes si?” la última hasta la fecha, siendo la más popular de su carrera, sin duda, “La fuerza del cariño”.
14 años después, en plenos 90, la película tuvo su secuela, “La fuerza del cariño: La historia continúa”, que resultó ser lo opuesto a esta. Y en España pasó casi inadvertida acumulando un total de 64.000 espectadores.

jueves, 14 de septiembre de 2017

NO CUELGUES

No considero que empatizar con el asesino de una película sea algo normal. Únicamente le encuentro media lógica si hablamos de "slashers". En este tipo de productos los adolescentes protagonistas suelen ser tan desagradables y estúpidos que difícilmente vas a evitar ponerte de lado del criminal, sobre todo si tiene un mínimo de carisma. Pero el caso de "No cuelgues" ("Don´t Hang Up" en USA) es exagerado, porque no únicamente el homicida está motivado por una venganza completamente justa, además resulta que las víctimas son, adolescentes aparte, youtubers insufribles y cargantes que gustan de hacer bromas pesadas por teléfono, grabar un vídeo del proceso y colgarlo con el fin de reunir miles de "likes" y visionados. Como ven, los responsables del film nos lo han puesto muy fácil. Y más a mí, que por una cuestión generacional y de gusto, no puedo sufrir a esa clase de individuos. En serio.
Así pues, lo que aquí tenemos es la historia de unos youtubers que un día se encuentran que la tortilla ha dado un vuelco completo, y han pasado de cazadores a cazados gracias a un menda que ha dedicado meses a preparar lo que es una evidente, y agradecidamente previsible, revancha. ¿Se puede pedir más?. Sí, se puede. Se puede pedir suspense, ritmo, algún susto y en esencia, entretenimiento. Y la peli consigue parte de eso... en cotas no demasiado elevadas, cierto, se queda justita y aprueba por los pelos... pero aprueba, y eso ya es más de lo que puedo decir del ingente montón de películas de terror que he visto los últimos tiempos y lo único que han hecho es proporcionarme bostezos e incluso algún leve mosqueo de indignación.
Los directores de "No cuelgues" son Damien Macé y Alexis Wajsbort, que cuentan con un largo currículo facturando efectos visuales para películas bien mainstream y que, acorde al cambio de los tiempos, aseguraban que su obra era un tributo al "slasher"... ¡pero al de los 90!, es decir, "Scream" y "Sé lo que hicisteis el último verano"... snif... aunque también se detecta mucho de los thrillers de David Fincher.
No debería hacer eso que llaman spoiler, pero es evidente que lo que todo espectador con cerebro desea antes de que "No cuelgues" concluya, y más conociendo las razones del "asesino" (con un look bastante chanin y del que nunca jamás se desprende, lo que está muy bien), es que este "gane". Si les digo que terminé el visionado con una satisfecha sonrisa igual les estoy destrozando la diversión pero... ¿¿es que podía acabar de otra manera??.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "2010, ODISEA 2"

Hoy les dejo con los fotocromos de una secuela de la película más emblematica de Stanley Kubrick, que lógicamente, no necesitaba secuelas. No obstante, resulta una película un tanto curiosa que en su momento tuvo algo de bombo pero que, con las mismas, pasó a olvidarse. Aquí sus fotocromos












lunes, 11 de septiembre de 2017

RADIO SPEED

“Radio Speed” también conocida como “La Rádio Folla” (¿??) es una película Catalana del popularísimo Francesc Bellmunt, que por un lado pasa a engrosar la lista de películas ambientadas en la radio -muy de moda en el cine español progre de los 70 y 80-, y por otro lado sería la antitesis postmoderna de películas como “Solos en la madrugada” del Garci.
Y esque Bellmunt, conocido sobretodo por “La Orgía”, con “Radio Speed” lo que intenta es plasmar en una sola película todos sus gustos; quiere ofrecer una comedia catalana contemporánea, quiere darle unos toques de thriller, y quiere darle su sello de autor, y su pinceladita vanguardista, por lo que tenemos un revoltijo de géneros y conceptos que por momentos pueden ser interesantes, pero que acaban volviéndose indigestos. Digamos que comienza como una comedia propia de la movida como “La Vida Alegre” de Colomo, para terminar pareciéndose a “Arrebato” de Zulueta.
Entonces, “Radio Speed” resulta una extraña mezcla de Colomo, Agustín Villaronga,  Ivan Zulueta y Mariano Ozores. Ahí es nada.
Y una película absolutamente malsana en el aspecto y desarrollo. Una cosa rarísima.
Cuenta el día a día de una emisora de radio en la cual, un locutor de un programa nocturno de esos que llaman lo oyentes a contar sus penas,  anuncia en directo el horario de un hospital de guardia dónde hacen falta urgentemente transfusiones de cierto tipo de sangre. Resulta que es justo el grupo sanguíneo del locutor, por lo que, instado por los oyentes, se acerca al hospital a donar. Tras donar la sangre, el locutor empieza a cambiar de personalidad, pasando de ser un tipo coherente y cabal a ser un individuo oscuro y violento que utiliza la radio para tener conversaciones de tipo sexual, con la intención de follarse a sus interlocutoras, o menospreciar a los oyentes que no le caen en gracia. La cosa se irá complicando poco a poco hasta que el espectador no sabe que cojones está viendo. Las subtramas las ponen un grupo de variopintos actores secundarios, cada una de ellas más extraña. No perder el ojo al personaje llamado “Sipi”.
La película resulta trasnochada y un poco antigua, además el hecho de irse convirtiendo poco a poco en “Arrebato”, le hace flaco favor, pero como es tan rara en ningún momento aburre y la continuamos viendo por curiosidad.
Y ahí radica todo interés, en el hecho de ser más rara que un perro verde. Por lo demás, Bellmunt se hace la picha un lío con su propio material, y al final confunde al espectador soberanamente de forma involuntaria, porque en esencia, lo que quiere contar no es tan raro como lo resultante, que lo es, 50% intencionadamente, 50% por incapacidad de poner en escena todo eso.
El guion lo escribe Bellmunt a medias con otro tío raro como es Carles Benpar.
El reparto lo componen Sergi Mateu, Carmen Conesa, Pep Munné o Pere Ponce.

viernes, 8 de septiembre de 2017

URBAN MASSACRE

En una industria tan corrupta como la que envuelve en mundo del rap, los tejemanejes se suceden, y en medio del lanzamiento de un nuevo súpergrupo, The Supernatchralz, un individuo disfrazado de payaso, irá dando cuenta, uno por uno, de todos los raperos que encuentra a su paso. The Supernatchralz intentarán darle caza… pero igual es el payaso el que los caza a ellos.
Ya he hablado aquí con anterioridad de Dale Resteghini, director de vídeoclips de los más importantes artístas, que cuando se aburre, realiza con una camarita de vídeo películas de terror semi amateur en las que, aprovechando la coyuntura, saca a todos sus amigotes raperos que le otorgarán a sus producciones de presupuesto casi cero, el  suficiente interés como para que rentabilice en el mercado del vídeo la inversión.
Para esta ocasión se ha rodeado de nombres de sobra conocidos en el hip-hop como los de Krumbsnatcha, Guru, Jermaine Hopkins, Capone o G-Flex, así como lo cuaja todo de de raperos locales y desconocidos.
“Urban Massacre” sería un “Slasher” que sucede dentro del  mundo del  hip-hop, y como en todo “Slasher” que se precie, un 70% de la película la conforman eternas conversaciones. Entonces, la película se desarrolla entre tramas de contratos fraudulentos de discográficas y diatribas de raperos. Pero, consciente Dale Resteghini de que eso puede ser muy aburrido, introduce, además, actuaciones en directo de los raperos protagonistas. Y las introduce completas, con lo que si tienen tres actuaciones durante la película, ya se quita de encima 15 minutos… la siguiente hora entre cuchilladas y bla, bla, bla, ya es coser y cantar.
Obviamente, es una película chapucera, los asesinatos son de lo más chabacanos y poco gráficos y la ambientación nula. No busquen terror en “Urban Massacre” porque no lo encontrarán. Ni mucha sangre tampoco. Sin embargo, el disfraz de payaso —que lo viste el mismo director, dicho sea de paso— mola tanto y es tan fardón, que al final, una película como esta, completamente incompetente, se torna graciosa y simpática, sin ella proponérselo. Atención a los efectos de sonido.
Por otro lado, posee una de las calificaciones más bajas de los usuarios en IMDB, un mísero 1,6 de 10. Es mala de solemnidad, pero no por ello, menos divertida.
A españa, obviamente, no ha llegado —ni llegará— de ninguna de las maneras, pero si que llegó en su momento una de las pelis de Resteghini: “El proyecto de la bruja del Hip-Hop”. ¿Qué por qué llegó? Supongo que porque en ella aparecía un momentin Eminem.
Muy curiosa.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "MALAS CALLES"

Hoy no tengo muchas ganas de escribir, así que, sin más, aquí les dejo la película con la que Scorsese empezó a ganarse algo de prestigio.















lunes, 4 de septiembre de 2017

VIDA NOCTURNA

Una película concebida para la televisión de finales de los 90 que mezcla comedia con cine fantástico. El pastiche finalmente ni hace demasiada gracia, ni mucho menos nos causa escalofríos. En realidad es una tontería, pero tan, tan tonta, que es imposible que no me caiga simpática.
En un museo de México, donde tienen expuestas unas momias, una de ellas resulta ser una vampiro, nada menos que la esposa de Drácula que vuelve a la vida. Este, se percata de este hecho, e irá tras ella. Sin embargo, ella, muy libertina, prefiere entregarse a los placeres de la vida moderna, yéndose a vivir a un apartamento y contratando a una asistenta latina. Para más inri, esta acaba enamorándose de un médico. Los tejemanejes del vampiro por recuperar a su alocada mujer, compondrán el resto.
No se dejen engañar por la alocada sinopsis; “Vida Nocturna”, como buen telefilme, hace alarde de un ritmo lento, amén de una factura entre pobretona y lúgubre, que anula cualquier atisbo de comedia; es decir, el espectador detecta que ahí hay un argumento divertido, pero está ejecutado sin ninguna gracia, como si costara un montón el causar la hilaridad, todo muy torpe, muy de encargo…y bizarro. Sin más.
El reparto es igualmente bizarro, encabezado por la preciosísima Maryam D’abo, quien se hiciera popular como chica Bond en “007: Alta Tensión”y quien antes de eso, mostrara chicha en “Xtro” –Si, esa es la película porno-terrorífica del pasado de la actriz, según un crítico- y cuya carrera sería a posteriori intermitente, pero nunca relevante, sería secundada por Ben Cross, que el papel le va a la zaga, porque ya fue el vampiro Barnabás Collins en la versión televisiva de “Dark Shadows” y es un habitual de productos de serie B, como por ejemplo la curiosa “Reto al diablo” de la “Vestron”.
Por su parte, el director, Daniel Taplitz, que suyo es el guion de “Los tramposos de la Loto” dirigió unos cuantos más productos televisivos y su zenit en el mundo del cine está en la película “Como romper con tu pareja” que protagonizada por Jamie Foxx, nos propone una comedia romántica destinada al público Afro-Americano.
Y ¡Eso es todo, y todo es esto!

viernes, 1 de septiembre de 2017

ULTIMAS VACACIONES

Producción trasnochadísima Italo-Española, con producción de un, por aquél entonces, decadente Andrés Vicente Gómez y el hijo de Dino de Laurentiis, Aurelio en la que con el reclamo para nuestro país de Paula Vázquez, que no era peor actriz que muchas que ganaban Goyas, pero que vio su carrera lastrada por su presencia televisiva y por aparecer en la película más maldita del cine español, “Kibris, la ley del equilibrio” del inefable Germán Monzó, y con la presencia de Christian de Sica en un rol protagónico, lo que en realidad se nos está vendiendo es una entrega de la saga “Natale”, dirigida por Neri Parenti, que sería una serie de películas ambientadas en Navidad  en muchas partes del mundo, y para lucimiento de De Sica, Mássimo Boldi y los cómicos I Fichi D’india.
Aunque esta saga de películas es súper popular en Italia, dónde se siguen haciendo, de hecho, en España la película se estrenó como si se tratase de una película independiente de esta saga.
Se trata de un vodevil del siglo pasado con actores metidos en enredos y entrando y saliendo de las puertas, viviendo situaciones hilarantes y entremezclándose entre si todos sus personajes.
En esta ocasión, la acción se traslada a Holanda. Un piloto de avión que tiene una esposa y su correspondiente familia en Roma, y otra esposa con su correspondiente familia en Milán, se ve las navidades en un Hotel Holandés, con tan mala suerte que sus dos familias deciden presentarse de sorpresa allí, para pasar las navidades con él. Como ustedes supondrán, se pasara toda la película ingeniándoselas, para que ninguna de sus esposas sepa de la existencia de la otra, a la vez que los otros protagonistas, un señor de avanzada edad y su yerno, se van de vacaciones para conocerse mejor, y que así, el suegro, apruebe al yerno como futuro padre de sus nietos. Para acabar de hacerlo todo más enrevesado y cansino, hay que añadirle los líos a lo slapstick en los que se meten los cómicos I Ficchi D’india, que serían los terceros en discordia.
Muy mala, muy rancia, apenas divertida y con muy pocos momentos a los que dedicarle un pensamiento una vez vista. De hecho, aunque todas estas películas son pepinos en Italia, en su estreno en nuestro país en 2003, tan solo fueron a verla al cine 63.000 espectadores, que en realidad fueron a ver a Paula Vázquez, porque en su momento se rumoreó que salía en pelotas. Lo hace, pero no se la ve nada.
Para curiosos.

miércoles, 30 de agosto de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "ESTA CASA ES UNA RUINA"

Todo lo que podíamos haber dicho sobre esta película, ya lo dijimos en este podcast.
Así, sin más, les dejo con los fotocromos.













martes, 29 de agosto de 2017

AVT PODCAST (80)

Regresa AVT podcast!! Lo hacemos con una nueva temporada distinta a lo que venimos haciendo hasta ahora como explicamos en la introducción.
Por lo pronto, hoy venimos con una entrevista, la que nos concede Jesús Manuel Pérez Molina, autor del libro “Golden Ninja Operation: Los secretos de la IFD y la Filmark”. Jesús Manuel, es un tío al que le gusta tanto el cine de Ninjas, que decide irse allí a conocer a sus artífices, los lugares donde se rodó todo y vivir en primera persona todo aquel cine de serie z que le entusiasma. Dos horas largas en las que hablamos de Tomas Tang, Godfrey Ho, Joseph Lai, Alphonse Benni, Joh Liu, Richard Harrison, la Brucexploitation… y tantas y tantas cosas, que muchas de ellas se nos quedan en el tíntero. Sin más, les invito a que pasen y escuchen, un nuevo programa de AVT PODCAST!!!


lunes, 28 de agosto de 2017

GHOST

“Ghost” fue un fenómeno social en 1990, una película que habiendo costado tan solo 22 millones de dólares, llegó a recaudar cerca de 600 convirtiéndose así en la película más taquillera de los 90, y uno de los films de mayor trascendencia en su momento.
Con fama de moñas, de edulcorada y de estúpida, fui a verla de adolescente al cine, como cualquier hijo de vecino (en España fueron a verla cerca de 4 millones de espectadores) y pese a los cientos de pases televisivos que se le ha dado, jamás volví a verla. Recuerdo que en su momento me entretuve, pero no es el tipo de cine que suscite mayor interés en mí. Así que recientemente, y aprovechando que la tenían en un “Cash Converters” por un pavo, dedico ver como ha aguantado el paso del tiempo.
Cuenta la historia de un banquero que está a punto de casarse con su novia, hasta que este es asesinado por un ratero, y quedar en tierra su fantasma. Este, vagando por la vida, descubre que su asesinato no ha sido fortuito, sino planeado por un compañero suyo que está robando unos cuantos millones de dólares y que casi ha sido descubierto por él. Con la ayuda de una Médium, nuestro protagonista hará que su novia descubra todo el entuerto que gira en torno a su asesinato, para así poder irse en paz, no sin antes decirle  a su novia lo mucho que la quiere y la cantidad de amor que se lleva al otro barrio. A las féminas, les encantaba este argumento, y les encantaba el bueno de Swayze, temprana y tristemente fallecido hace algunos años.
Teniendo en cuenta lo mal que queda a día de hoy el cine noventero, he de decir que no ha envejecido tan mal, ni es tan edulcorada ni tan moñas, pero tampoco es una película a reivindicar. Es puro “Fast Food”, ver y olvidar. Sin más.
Sin embargo, toda ella es una rara avis, puesto que fue un enorme éxito a nivel mundial –y una peli muy de su época-  con un director que venía de hacer un cine opuesto a este, que luego no tuvo mucha suerte.
Y es que cuando el guionista Bruce Joel Rubin salió del teatro de ver una obra clásica, y en ella, un fantasma le dice al protagonista que ha de vengar su muerte, se le ocurrió que ese era un buen punto de partida para una película de Hollywood, por lo que desarrolló el guion de “Ghost” y  al verlo los ejecutivos del estudio, a estos les entusiasmó, por lo que el producto tuvo luz verde en seguida. En la mente de  Rubin, estaba que la película se convirtiera en un clásico moderno –lo consiguió, no obstante-  Y producida por Paramount, mucho se tenía que torcer la cosa. En su mente, la película estaría interpretada por Tom Cruise, que rechazó la oferta. Tom Hanks, que parecía adecuadísimo en ese momento, lo rechazó por el mismo motivo que Cruise; no quería interpretar personajes que estuvieran muertos, por pura superstición.
Más avanzada la preproducción, Paramount vino con la estupenda noticia de que ya tenían director para la película. Dijeron que habían conseguido al mejor, al más rentable. Rubin se esperaba a Steven Spielberg o a Martin Scorsese, pero el estudio le dijo que no, que tenían uno mejor todavía. Cuando preguntó que de quién se trataba, y el estudio respondió que Jerry Zucker, Rubin se llevó las manos a la cabeza. ¿Cómo iba a dirigir uno de los directores de “Aterriza como puedas” o “Top Secret” su película? No parecía el adecuado, pero el estudio convenció a Rubin de que esas películas, no solo habían sido taquilleras, sino que además de eso, eran muy buenas películas a pesar de ser “Spoofs”. Nada más conocer a Zucker, y ver los puntos de vista comunes, y el entusiasmo que le ponía al proyecto, pronto hicieron migas y el trabajo fue armonioso. Zucker, estancado como estaba en esos míticos “Spoofs”, quería cambiar de tercio y hacer algo distinto.
Así pues, con las presencias de Demi Moore, que despuntaba, y Patrick Swayze que le encantó a Zucker tras verle en un programa de televisión emocionarse con la reciente muerte de su padre, amén de ser uno de los pocos actores que no rechazaron el papel por hacer de muerto, pusieron en marcha una película que si ajustamos a los precios de hoy en día, sería una de las más taquilleras de todos los tiempos. El contrapunto cómico lo puso una muy en alza Whoopy Goldberg, que acometió el papel de médium sin chirriar demasiado, y se convirtió, según la crítica yankie, en lo mejor de la película. No en valde se llevó el Oscar a la mejor actriz secundaria ese año.
La película fue un bombazo en todos los sentidos, se metió a público y crítica en el bolsillo, miles de parejas se enamoraron viendo la película –o escuchando su banda sonora compuesta de viejos éxitos de décadas anteriores- y dejó para la posteridad la romántica escena en la que, mientras los protas se manosean un poco haciendo alfarería, hacen el amor de una manera sexy y delicada. De hecho, esta escena propició que en 1990, se dispararan las matriculaciones en las escuelas de alfarería. Cosas estas que solo provoca el cine.
La carrera de los tres protagonistas se relanzó con mayor fuerza, si bien es cierto que Zucker, aún habiéndose desencasillado, tan solo haría dos películas después, “El primer Caballero” y “Ratas a la carrera”, sin embargo, tuvo una prospera carrera como productor.
Y del resto, ya saben. Clásico moderno, de los pocos que dio la década de los noventa en lo que a cine de estudio se refiere (que ya sabemos que el indie de aquellos años está muy bien considerado).

viernes, 25 de agosto de 2017

LOS HIJOS DE...

Esta extraña comedia, de desmedida mala hostia y particular sentido del humor, básicamente se sustenta de dos tramas que se entrelazan; por un lado, tenemos una  mujer que acaba de enviudar, porque por ir a sacar unas fotos en un safari, su marido es devorado por un león. Como la deja viuda y sin un duro, contrata al novio de la chacha para que se cargue al león, cosa a la cual accede, no sin ciertas reticencias.
Por otro lado, tenemos a un joven al cual su novia lo deja por no tener un padre reconocido. Así que la madre de este le enrolla con la viuda del comido por la fiera, a cambio de que estos le solucionen la vida en lo referente a lo económico.
Muy curiosa, muy divertida y muy negra, resulta esta película del mítico Luis María Delgado, que en hora y pocos minutos se saca de la manga una de esas comedias atípicas dentro de la cinematografía española. Sin duda se trata de una de las películas más autorales de Delgado, y la más personal ya que es su película más pura, y no al servicio de alguna celebridad como acostumbraba. Por eso se rodea de nombres como Pedro Osinaga, María José Cantudo o Rafael Hernández, y la cosa queda, por lo menos, curiosa y simpática.
Y aunque tuvo otras películas personales, Delgado, al igual que Álvaro Sáenz de Heredia, era conocido por hacer películas para el cantante  o humorista de turno, siendo las más destacadas “Hamelín” con Miguel Ríos, “La Garbanza Negra que en paz descanse” con Tip y Coll, “¿Dónde estará mi niño?” con Manolo Escobar, “Loca por el circo” con Teresa Rabal, “Chispita y sus gorilas” con Chispita y el Tito y el Piraña, o esa maravilla que es “Ni se te ocurra… dejar de verla” con Cruz y Raya.
Por eso, y aunque me encantan todas estas películas, yo creo que “Los hijos de…”, por otro lado tan ignota y desconocida, es una cosa aparte para poder juzgar a Luis María Delgado en su justa medida y calibrarlo debidamente.
Entretenida y diferente, amén de, por un lado, tener una dirección encomiable a la par que chapuceras maneras de solventar según que situaciones, yo creo que bien merece la pena echarle un vistazo.
Aunque es una película que apenas ha trascendido  después de su estreno en salas, lo cierto es que en su momento llegó a meter en cines 359.000 espectadores del año 1976. Un moderado éxito en su época, que coño.