domingo, 31 de enero de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "TERRORIFICAMENTE MUERTOS"

De "Terroríficamente muertos" y su predecesora hemos dicho todo lo dichible en "Aquí Vale Todo". Lo único que nos faltaba era colar sus fotocromos y aquí los tienen, casi enteros (faltan dos o tres) y encima de mi propiedad, que Mister Alex Gardés tuvo el detallazo de regalármelos. Con amigos así, la vida parece hasta bella.
Notar que el segundo fotocromo pertenece a una secuencia finalmente extirpada por cuestiones de censura. Si ya sorprende que formara parte de las imágenes oficiales en las vitrinas de los cines, más lo hace que veamos sin disimulo el final del decorado y un soporte para vaya usted a saber qué. ¡Maravilloso!.
En fin, les dejo con las siempre impactantes y coloridas imágenes de "Evil Dead 2: Dead by Dawn" y procuren no pringar el teclado con sus babas...








viernes, 29 de enero de 2016

JUGANDO A MATAR

Descaradísimo exploitation de “Muñeco Diabólico” que no contento con expoliar elementos claramente reconocibles de Chucky, también arrasa con contenidos de “El Exorcista” saliendo impune y justificándose con el hecho de que lo que tenemos aquí es una muñeca y no un muñeco.
A eso hay que añadirle un presupuesto infinitamente menor al empleado en cualquiera de las dos producciones de las que “Dolly Dearest (Juagando a matar)” se nutre, así que somos conscientes en todo momento de a lo que nos enfrentamos.
Para la ocasión, durante unas excavaciones, un demonio Mexicano se escapa de las ruinas donde se encontraba alojado yendo a parar a una fábrica de juguetes. En una de estas, que una familia invierte en la fábrica de juguetes, quedando la hija del clan prendada de una muñeca muy fea la cual, mira tú por donde, está poseída por el demonio Mexicano que se escapó. Con lo cual, al llevársela a casa, la muñeca comienza a cargarse a la gente, como es lógico, mientras que un profesor de arqueología trata de ayudarles con esta putadita.
Dos cosas a tener en cuenta; Uno, que la película, debido a su propia naturaleza ya desde el principio cae simpática –ya saben, la película de la “Chucka”- y dos; es una pedazo de mierda como un castillo de grande.
Una vez sabido esto y superados obstáculos y prejuicios, la película se disfruta como lo que es, una mierdecilla inofensiva y tontorrona.
Porque mucho demonio y mucho plagio, pero mientras que la original “Muñeco Diabólico” era una cosa entretenida de pelotas, además de cañera en cuanto a acuchillamientos y niveles sangrientos, “Dolly Dearest (Jugando a matar)”es como una versión light de todo eso, y aunque hay algo de sangre –lo mejor una escena en la que a un individuo se le revienta la mano con su máquina de coser- esta no llega a brotar nunca del todo. Vamos, que no hay “Splatter” por decirlo de algún modo. Por otro lado, la Dolly esta, tiene menos carisma que Florentino Fernández, y cuando aparece en escena nos quedamos igual que estábamos. Pero en definitiva, la chuminadita esta se deja ver, más o menos, sin que el sopor acabe volviéndonos locos.
El hecho de que sea tan light y poco sangrienta quizás se deba a que detrás de las cámaras haya una mujer –no vale nombrar ni a Jackie Kong, ni a Mary Harron, ni a Doris Wishman, ni a Roberta Findlay- que no comulgue con el gore que la película pide a gritos. Pero el hecho de que la peli sea mala, no se debe a que la directora sea mujer, sino que esa mujer es una incompetente de pelotas, y a eso se debe que María Lease, que es como se llama la gachí, no haya dirigido película alguna desde esta en 1991.
La película, no obstante, debió hacerle gracia a alguien, ya que, destinada al mercado del vídeo como estaba, la Trimark consiguió que previamente se exhibiera de forma limitada en salas de cine. Total, como si eso sirviera de algo.
En el reparto tenemos completos desconocidos, con la excepción del pobrecillo Rip Torn, que por aquí aparece yendo para arriba y para abajo, harto de aparecer en mierdas de semejante calibre y con carilla de “para lo que hemos quedado”:
En definitiva. Una mierdecilla simpática, sin más.

miércoles, 27 de enero de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "NIMH, EL MUNDO SECRETO DE LA SEÑORA BRISBY"

Siempre mantuve que odiaba el cine de animación. No es del todo cierto. Adoro el Cartoon clásico, si bien es cierto que odio profundamente los universos Disney, Pixar y Dreamworks. Sin embargo, y surgido de esa escuela, no me desagrada del todo Don Bluth. Así que les dejo con los fotocromos de una de las películas de animación que no me  hacen vomitar: Los de "Nimh, el mundo secreto de la señora Brisby".












lunes, 25 de enero de 2016

EL NIÑO INVISIBLE

Los “Bom Bom Chip” son un grupo crucial en el universo de las formaciones infantiles; en primer lugar porque son de los 90, y en segundo, porque probablemente sea el último que hubo. Porque los tiempos han cambiado mucho, y los niños ahora escuchan “Dembó” de ese. No tienen discos de “Los Pitufos” en casa. Eso éramos nosotros los puretas. De hecho, los niños hoy no saben ni lo que es un disco.
Pero a lo que vamos: Siguiendo la estela de formaciones infantiles como “Regaliz” o sobretodo “Parchis”, los “Bom Bom Chip” con un par de años de éxitos, también dan el salto al cine en 1995, en una producción cara de pelotas, con un montón de efectos especiales, infografía y gran ambientación en el medioevo. Vamos, todo un despliegue de medios. El problema vendría cuando no sabes que hacer con cinco niños repipis y ese gran despliegue de medios. Básicamente eso es “El niño invisible”. Un sacacuartos que no los sacó –solo la vieron 200.000 espectadores-, y que tenía la poca vergüenza de anunciar, en sus créditos finales, que el 0,7 % de los beneficios en taquilla, serían destinados a Bosnia de manera benéfica (a saber que coño pasaba en Bosnia en 1995, no me hagan tirar de google) tan solo unos segundos antes de que se anuncie, en los mismos créditos, que la banda sonora de la película que la forman los mejores éxitos de “Bom Bom Chip” ya está a la venta.
Y es que la historia salió rana; teniendo un presupuesto de 600 millones de pesetas, el presupuesto más caro para una película hasta esa fecha –mucha confianza tenía Bermúdez de Castro, productor de esta y de las de “Parchis” que si que reportaron pasta gansa- tan solo consiguió recaudar 80 millones, que mucho me parece a mí, y al poco se dejó de oir hablar de los “Bom Bom Chip”. Pero más que porque la película fuera mala o buena, lo era porque los tiempos cambiaban y a nadie le interesaban unos niños tan estúpidos.
Por otro lado, las películas vehículo para el lucimiento de formaciones infantiles de los ochenta, tenían espíritu de spot, es decir, se concebían con el fin de introducir en sus metrajes el mayor número de canciones del último disco del grupo, con el fin de que, tras el visionado, todos los niños pidieran a sus padres el disco de marras.
Pues la incompetencia de este “El niño Invisible” es tal que  ni tan siquiera sirve para vender discos, ya que en lugar de ver a los niños cantando y bailando, los vemos haciendo el gilipollas a través del tiempo, teniendo solo una canción en toda la película, que además da la sensación de haberse quedado a medias. ¿Para que sirven este tipo de películas si en ellas no podemos ver al grupo infantil cantando y bailando? Es que, en la película, ni siquiera son los “Bom Bom Chip”, son un grupo de niños normales y corrientes que van al cole.
Por otro lado, quizás sea porque me estaba aburriendo tanto, que veía la peli con un ojo en ella y el otro en mi teléfono móvil… pero salvo porque no haya prestado demasiada atención –que no se la he prestado, para que les voy a mentir- yo no veo niño invisible por ningún lado. Y a lo mejor es eso… que como es invisible, pues no se le ve…
El argumento lo resumo de la siguiente manera. Unos niños van de excursión a unas excavaciones arqueológicas y allí se encuentran una priedra que les hará viajar a la edad media. Allí, se toparán con todo tipo de tarados, pederastas, y una cabeza de oro parlante. Fin de la historia.
Mala, muy mala, horrorosa…. Es tan aburrida, tan coñazo, que te paras a pensar mientras la ves, que que pena de dinero gastado en los aspectos técnicos, esa fotografía maravillosa que se ve derrotada por una mierda del tamaño de un templo. Con mucho, probablemente una de las peores películas que he visto en mi vida.
Dirige Rafael Moleón, director de los tiempos en que el cine español ya estaba dejando de molar y cuyo film más famoso es “Baton Rouge”, aunque ha hecho mierdas inencontrables como “Tretas de mujer” al servicio del heroinómano Mané, o “Cuestión de suerte” al servicio del politoxicomano Eduardo “Bad Actor” Noriega,

domingo, 24 de enero de 2016

LOS FOTOCROMOS DE “PHANTASMA, EL PASAJE DEL TERROR” (EN TRIBUTO A ANGUS SCRIMM)

Hace una semana el Gran Alex Gardés y un servidor de ustedes coincidimos nuevamente bajo un mismo techo y volvió a cargarme las alforjas con más fotocromos (y algún excelso póster), material en sendos casos asombroso y que iré colgando por acá semanalmente, como hasta ahora, vamos.
Para comenzar esta nueva dosis había pensado en otros fotocromos, unos mucho más distinguidos, pero les daremos salida el próximo Domingo, ¿por qué?, pues por la oportunidad que nos brindan los de hoy para lanzar un último adiós al bueno de Angus Scrimm, el “Hombre Alto” de la saga “Phantasma” recientemente fallecido, saga a la que pertenece el título que les brindamos: “Phantasma, el pasaje del terror” o, dicho de otro modo, “Phantasma 3” con, obviamente, el homenajeado en funciones protagoniles y, por ende, notoria presencia en dos de los fotocromos que siguen a estas burdas letras.
¿La peli?. Ya hablé brevemente de ella en su momento, y suficiente hay con eso.
¿el amigo Angus?. Pues no es que fuera un actorazo de variado registro, pero además de su innegable icónica presencia en las “Phantasmadas”, también le recuerdo con cariño parodiando a su personaje emblema en la sanamente idiota “Transylvania Twist”.
En fin, descanse en paz “Hombre Alto”, esperemos que los enanitos babosos no se lo lleven a otra dimensión a currar, y si osan molestarle, bastará con que se ponga en pie, frunza el ceño y grite eso de “Chiiiicoooo!”. Seguro que los insensatos salen escopeteados!.










sábado, 23 de enero de 2016

BLANK CITY

De todo el paripé cinematográfico acaecido durante las escenas punk, post-punk y no wave del Nueva York de finales de los 70 ya hablé largo y tendido cuando escribí sobre esta película, y esta otra. Así que no voy a extenderme más, basta decir que llevaba mucho tiempo deseando ver “Blank City” (si finalmente pude desquitarme fue gracias a la generosidad del amigo José Manuel Romero Moreno) siendo como es un documental dedicado a ese curioso momento de la historia del séptimo arte, el nacimiento del cine “indie” norteamericano, tal y como lo conocemos hoy previa desnaturalización y exterminio por parte de "Miramax" y "Sundance". Naturalmente sus más primigenias raíces estarían en el “underground” de los 60, con la diferencia que, salvo casos específicos, aquel era un cine menos accesible por su espíritu abiertamente experimental, mientras que este del que hablamos ahora apostaba por un rollo más urbano y realista.
Así pues el docu arranca entrevistando a aquellos que con sus películas de súper 8 y 16mm dieron inicio al pseudo-movimiento, destacando Amos Poe como auténtico padre fundador, Eric Mitchell, actor y director, el músico John Lurie, que improvisaba sus propios cortos en casa una aburrida tarde de Domingo, y, claro está, el único de todos ellos que alcanzó fama y prestigio, Jim Jarmusch (acompañado de cerca por los otros famosos que rulan por el docu, Deborah Harry, Steve Buscemi y el inevitable John Waters, que no entiendo que siempre lo asocien a cualquier movida etiquetable de "underground" cuando él no lo era, ni lo fue, y todo su mérito estuvo en el hurto de ideas y estéticas ajenas).
Esta es la parte más interesante de “Blank City”, básicamente porque retrata el pifostio cuando más honesto, crudo, espontáneo y libre era, cuando sus implicados rodaban de forma visceral, renegando de academicismos y profesionalidad, o se colaban en edificios antiguos para currarse peplums semi-urbanos, caso del curioso James Nares y su “Rome 78”.
Pero como pasa con absolutamente todo, la escena comenzó a desintegrarse en el instante en que el “media” se hizo eco de ella. Cuando algunos de sus integrantes demostraron mayor capacidad y ambición que la mayoría y a los críticos sesudos y los festivales respetables les dio por tomárselos en serio. Ello empujó al resto, cegados por la atención prestada, a depurar más sus respectivos estilos y maneras.
Aquí el documento se vuelve aburrido, centrándose en películas carentes de garra y actitud, preocupadas todas por lucir bien, según los cánones establecidos, tocar temas políticos o implicarse socialmente en cuestiones preocupantes como el racismo o el feminismo. Buf!. El clavo en el ataúd lo puso la recién llegada Susan Seidelman, cuya aportación tardía, “Smithereens/La chica de Nueva York” (en la que intervienen astros del mundillo como Richard Hell o el mismo Amos Poe) le abrió las puertas del cine comercial nada menos que con “Buscando a Susan desesperadamente”.
Para entonces la escena ya estaba agonizando. Se hacía necesario un relevo que apostara por un tipo de cine más radical… y ahí es donde entra el “Cinema of Transgression”, encabezado por Nick Zedd (cuyo nombre, haciendo honor a su condición, no sale en el cartel, cuando es uno de los integrantes de la movida que más habla), Richard Kern o Lydia Lunch. También a alguno de ellos les acabó devorando el "media", pero de otra manera. El problema del “Cinema of Transgression” es que vendría a ser como una repetición del nacimiento de la escena en sí misma, solo que sin la frescura original, de un modo más premeditado, sensacionalista y, este es un dato importante, buscando la atención a base de escándalo y provocación por la vía bestia, cosa que los primigenios ni tan siquiera se plantearon.
Finalmente “Blank City” termina siendo una peli curiosa, interesante, cuya mejor baza se encuentra en sus primeros 30 o 40 minutos, luego uno no puede evitar comenzar a pensar en la compra del día siguiente.
Los créditos finales cuentan con imágenes de los entrevistados, solo que mostrándolos cuando eran jóvenes en plena efervescencia creativa, y no como los cansados y algo hastiados adultos en los que el paso de los años los ha acabado convirtiendo. Dato este bastante significativo.

viernes, 22 de enero de 2016

¡BRUJA, MÁS QUE BRUJA!

Partiendo de la base de lo interesantísimo que me parece el cine popular español de los años 60, 70 y 80, hay que tener en cuenta también que muchos de los que cultivaban este tipo de cine, ya en la era de la Ley Miró, se pasaron al bando intelectualoide, no fuera que les fuera a caer encima el yugo de la Miró encima, y si bien, no renegaron del cine que venían haciendo hasta ahora, si que supieron excusar su existencia ante el juicio al que se sometió en los noventa al cine español de consumo. Por citar un par de nombres, los más palpables y prestigiosos a posteriori, fueron José Sacristán y Fernando Fernán Gómez. El primero me interesa muy poquito. Nada de hecho. Ni cuando perseguía a las Suecas. Del segundo, otro gallo canta, ya que como autor y director, me parece una de las propuestas más interesantes de cuantas ha habido en el cine español. Porque si, al final adquirió prestigio y llegó a pedantear con cosas como “El viaje a ninguna parte” por otro lado estupenda película o con “Mi hija Hidelgart”, también es el responsable de obras maestras del cine español como por ejemplo “El Extraño viaje” que es cojonudísima –y tontea, además, con el género fantástico por mucho que digan- combinando todo esto con cosas más populares como “La Venganza de Don Mendo” o “Los Palomos”.
Pero es que además del Fernando Fernán Gómez alagado por la intelectualidad del cine español, ese que es entrevistado durante horas en el pretencioso documental de David “te odiamos a ti  y a toda tu familia” Trueba, tenemos otro Fernando Fernán Gómez que no atina y cuyas películas no gustan a nadie. Ese es el que aquí reivindico, por supuesto. De ese tipo está “Pesadilla para un Rico” tan mala (pero divertida) que es para mear y no echar gota, verla y no acabar de creerla, y que los estudiosos omiten a la hora de  hacer sus retrospectivas en honor al director, y la que nos ocupa, que los mismos plumillas de los que os hablo, no han tenido los cojones de defenestrar, ni ignorar ni pronunciarse al respecto porque de tonta y de jodidamente extraña, es muy probable que los hijos de puta no sepan ni que cojones están viendo.
Pero es muy sencillo; se trata de una comedia negra, negrísima, que también tontea ligeramente con el fantástico que además es un musical y también es una zarzuela. Además de eso, está rodada con un presupuesto tan ínfimo –los productores no se estiraban ni lo más mínimo- que podría considerarse una película de Serie Z.
Fernán Gómez leyó en su momento en la prensa, como en un pueblo de estos perdidos de la mano de dios, un individuo, con el afán de rejuntarse y pacer en el lecho de la esposa de su tío,  parte a este la cabeza en dos con un hacha. Cuando le preguntaron que como es que había hecho esto, dijo al juez que había sido alentado por la bruja local, en realidad, una señora con mucha jeta que vivía de sacarle los cuartos a la credibilidad de estos gañanes de pueblo
A Fernán Gómez le entusiasmó este asesinato tan de aquí, de la españa negra, y decidió hacer una película al respecto, pero lejos de hacer la típica crónica negra del asunto –como si haría Paul Naschy con “El Huerto del Francés”- , el caso en concreto le parece tan  divertido que decide transformarlo en una comedia. Es más, lo convierte en una Zarzuela cinematográfica. Con lo que tenemos una cosa muy rara, tomada como a chufla, en la que cada dos por tres los actores se ponen a hacer playback de Zarzuelas, interpretadas por voces enormemente distintas a las de ellos… mientras, en tono casi vodevilesco, vemos los avatares de este muchacho que quiere quedarse con la mocita que es la mujer de su tío.
No gustó a nadie, en cines la vieron unos discretos 300.000 espectadores, pero a mí esta chabacanería –porque es cutre como ella sola- me parece una película estupenda, entretenida y un claro reflejo de lo loco que estaba el cine español de la transición. Que lastimita comparado con el de ahora.
Así, tenemos vestidos con boina y haciendo de gañanes de pueblo rozando la sobreactuación, al propio Fernán Gómez, a Paco Algora, y bien moza y mostrando su par de tetas bien puestas a Emma Cohen, quien siendo radicalmente más joven que Fernando Fernán Gómez, pronto este le convertiría en su compañera sentimental hasta el día de su muerte.
Haciendo de la bruja que da título a la película, una magnífica Mary Santpere, graciosa como ella sola.
Muy curiosa la película. Para guardarla en un dvd.

miércoles, 20 de enero de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "LA COCINA DEL INFIERNO"

Oportunamente, teniendo en cuenta que Sly ha ganado un globo de oro como mejor actor secundario, y que en esa misma categoría le acaba de salir una nominación al Oscar, vamos a pasar a colgar los fotocromos de una de las mejores películas de Stallone -aquí también como guionista y director- pero que, sin embargo, es de las que mas inadvertidas han pasado.
La cosa es más o menos como "Rocky" pero cambiando de época y de deporte, estando esta vez en los años 30 y con la lucha libre de por medio. Ni idea de por qué no funcionó en su momento.
Ahora, vaya puta mierda de título "La Cocina del Infierno" para una peli que se titúla, en su versión original, "Paradise´s Alley".
Gossen!!!













lunes, 18 de enero de 2016

EL HIJO BASTARDO DE DIOS

Siempre que me entero de que Martín Garrido Ramis va a sacar nueva película, la espero con ansias. Porque el cine de Martín Garrido hay que vivirlo intensamente.  Por eso llevo tiempo detrás de ver este “El hijo Bastardo de Dios”. Desde que se que la tenía rodada, vaya. Pero claro, en su condición de Outsider, la distribución de la película en salas de cine ha sido reducida, por lo que se me pasó. Así que me tocaría esperar a la edición en DVD que se hace esperar (¿No la iba a sacar Paycon?). No obstante, sería el primer DVD de Garrido original en tener en mi videoteca, ya que la comercialidad no acompaña nunca a este director, sin duda, y pese a quien le pese, de verdadero culto en nuestro país. Genuinamente de culto.
Sea como fuere, la película ya está en la red. Como resistirse.
Y ciertamente, no decepciona en cuanto a lo que espero ver cuando me pongo a ver una película de Martín Garrido padre.
Cuenta la historia de un funcionario cojo que vive con su madre paralítica la cual es una autentica arpía. Ante tal tesitura, decide poner en marcha un maléfico plan. Esa sería  grandes rasgos la sinopsis. Porque para comprender la película no basta con verla, he tenido que consultar un argumento en la red, porque lo que yo he visto tiene que ver con esto y no. En primer lugar por la confusión que genera la película en si misma; no sabemos si nos está contando una serie de flashbacks, si es que los actores hacen varios papeles que se repiten en historias entremezcladas o que demonios estamos viendo. Porque “El hijo Bastardo de Dios” es un caos argumental absoluto. Y no digo esto como motivo de denuncia, sino para ensalzar las virtudes de la película. Porque allí donde los demás ven una mierda, yo veo surrealismo puro –no el de la película, si no el del propio Garrido-, unas ganas tremendas de contar algo retorcido hasta limites extremos que se ve truncado por el limitado presupuesto –de hecho en una habitación ruedan de día, y aún así, tienen que encender las luces de dentro para que la escena se ilumine bien, y eso se muestra en la peli sin disimulo alguno- pero también por las limitaciones de Garrido como director. A lo que voy es; con poco dinero para la producción y con nociones básicas de dirección ¿por qué enrevesar tanto el argumento? Encima monta la película de manera desordenada cronológicamente, con lo cual ese caos es mayor aún. Pero es que Garrido, o lo enrevesa o revienta, porque así funciona él. Y además le gusta el resultado. Y se gusta él. Y a mí me encanta su universo. Y me encanta la película.
Entonces decir que esta película es malísima, como he leído por ahí, es no hacer justicia a una película que si es mala, al menos tiene dos cojones, que si es rara, celebro que así lo sea, y si es una tomadura de pelo no es por voluntad propia. Garrido crea y ahí nos lo muestra. El resto, emitir juicios a esta peli con la misma mentalidad con la que enjuiciaríamos cualquier otra película española, no solo es cosa nuestra, sino también, es ser un ingenuo. Tampoco me vale la actitud esa de “Esta película es tan mala que es buena”, porque hay un complejo universo detrás de ella – la mente de su creador- que la convierte en otra cosa. Garrido sabe que tiene que jugar siempre con el San Benito que se le ha colgado de que es muy malo todo lo que hace, y procurando salir airoso en eso, ha creado la película más rara del cine español.
Y provocando, poniendo sus ojos en el “Torture Porn” de la década pasada, e incluso en el cine de su hijo, Martín Garrido Barón del que también mama –ambos se retroalimentan-,  crea una película violenta y perturbadora que consigue convertirse, salvando las distancias, en el “A Serbian Film” de Martín Garrido. Sin tener nada que ver, claro.
Entonces, si le he de poner una pega (que las tendrá a millones, pero me FASCINA el cine de Martín Garrido)  a la película, son los actores. Son espantosos. Pero ni tan siquiera eso merma el resultado. Si los actores fueran buenos o creíbles, igual “El hijo bastardo de dios” no sería tan espantosa, y por lo tanto no sería tan única y especial. Porque que quieren que les diga; para mí una puta mierda es la familia Trueba, Fernando, David y Jonás Groucho, para mí una puta mierda es Alejandro Gonzalez Iñárritu, y no Martín Garrido. Porque cuando el hecho de rodar se convierte en una odisea en todos los sentidos, tu película se convierte en una carta de amor al cine. Y “El hijo bastardo de Dios”, lo es.
Y si, sería la mejor película de Martín Garrido, aunque a estas alturas no sepa todavía que para dotar de ritmo las conversaciones es mejor hacer un plano contra plano, que un plano fijo.
En definitiva: Asombrosa.

domingo, 17 de enero de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y LA CARATULA DEL VHS) DE "EL TERROR NO TIENE FORMA"

Lo siento camaradas, pero hoy no hay ganas de escribir, por eso para ilustrar los fotocromos –cedidos por Alex Gardés- y la caratula del VHS que siguen, me limitaré a enlazarles la reseña de la respectiva película que hice en su momento.
Ahora ya puedo dejar de teclear y tocarme los huevos un poco.











sábado, 16 de enero de 2016

Los diez locos mandamientos

Esta es una película de historias, de diez historias concretamente, una comedia alocada con algún que otro chiste políticamente incorrecto, con algo de herejía y con un humor que intenta rallar la obscenidad, pero sin ser del todo ofensiva, algo como aquella Movie 43, que comente en el número 43 de nuestro Podcast.

El mayor atractivo de la película, además del humor soez, es la aparición de múltiples estrellas de Hollywood que se prestan para hacer un papelito en alguna de las historias. Podremos ver a muchos rostros que a los españoles no nos suenan por ser actores y personalidades de la TV americana, pero si veremos a otros más reconocidos internacionalmente como Paul Rudd,  Winona Ryder, Famke Janssen, Liev Schreiber (que también salía en Movie 43) Jessica Alba, Oliver Platt, Joe Lo Truglio y muchos más de los que nos suenan la cara y no sabemos de que hasta que vamos a imdb y entonces se nos enciende la bombilla.

La película esta presentada por Paul Rudd, que a modo de conductor de las historias nos va presentado cada una de ellas, las cuales están relacionadas de alguna manera con uno de los diez mandamientos, todo ello como digo al principio desde un punto de vista del humor casi casi herético. El propio Rudd, cuando nos va presentando las historias tiene la suya propia, que se desarrolla en esos interludios entre corto y corto, mas luego una finalización con una de esas historias. Hay también algunas historias que continúan a otras, con los mismos personajes sobre los que ha pasado el tiempo. Para acabar un número musical final con casi todos los actores de las historias que hemos ido viendo.

Por no estropearos la película hare una mínima descripción de algunas de las historias que podemos encontrar. Un medico deja unas tijeras dentro de una paciente, pero era una broma!!!.Los hijos negros de Arnold Swarzenegger. Los vecinos envidiosos que como uno compra un escáner de hospital, el otro también, así sucesivamente hasta llenar sus casas de ellos. Una recién casada que se enamora de un muñeco de madera de un ventrílocuo. Un segmento de dibujos animados con un rinoceronte vendedor de heroína. Un hombre que decide no ir a misa un domingo mientras su familia sí que va, para pasar el día entero desnudo por la casa (algo que ya se vio en los Simpsons)
Estas son probablemente las más simpáticas, aunque la segunda con el médico bromista también es muy buena, solo que si cuento algo desvelo lo que ocurre en su primera historia.

Una película que hay que ver sin ninguna pretensión, ni siquiera la de ofender a los católicos ya que como digo intenta ser soez, y en algún momento lo consigue pero no es lo suficientemente hereje como para que el papa les excomulgue, aunque imagino a la mayor parte del reparto se la trae bastante floja, bien por ser judíos, baptistas o directamente ateos.

Simpática, las pelis de historias nunca están mal, porque si alguna es mala ya habrá otras que serán mejores, y en esta ganan las que están bien a las que están mal.

viernes, 15 de enero de 2016

EL HOTEL DE LOS LIGUES

Sin embargo –ya que estamos últimamente visionando títulos de esa filmografía que, para bien o para mal, parece no acabarse nunca- una de las etapas de las que menos se habla, es una, como ya he dicho mil veces (de hecho voy a empezar a no reseñar las pelis de Franco, porque para decir siempre lo mismo…) es la comprendida en los años 80, dónde el tío Jess rodaba, rodaba y rodaba, casi sin dinero y a razón de, casi, peli por semana, toda suerte de películas y de todos los géneros. Tiempos en los que  el pizpireto equipo (Jess, Lina, Mayans…) bien cargados con película y siempre en un hotel de la costa andaluza, se podían rodar una de aventuras y/o artes marciales, y sin salir del hotel, rodarse una película porno de miembros fláccidos o una comedieta ligera con tintes “S” para tener completados todos los posibles mercados del tío Jess. Y cuando no, una de Al Pereira.
De esta etapa descuidada, loca, chapucera e inmensamente creativa data esta popular “El hotel de los ligues” que deja claro que si bien el abuelo a la hora de abordar géneros puede que con algunos fuera más diestro, con la comedia era un autentico negado. Sin ir más lejos, cualquiera de sus pornos tiene más gracia y chistes que esta pretendida comedia que cuenta la historia de tres parejas que interactúan en sus respectivas habitaciones de hotel, bajo la voyeuristica mirada de un jardinero pervertido y palillero.
Todo funciona como tiene que funcionar, hasta que llega al hotel la tal Bombón, una mujer de mala vida que se monta ella sola, en la intimidad de su habitación, tontos numeritos cabareteros.  Esta mujer solita, logra revolucionar la vida sexual del resto de parejas.
Digamos que la película, chabacana, idiota, fea y desafortunada funciona solo porque es de Jess Franco con todo lo que eso conlleva –que es predisposición al aburrimiento y fascinación por las maneras-  pero es mala, sosa y aburrida hasta el coño de la puta. Pero claro, la necesidad de rodar impera, y esta peli nos muestra joyas en forma de imágenes. Su precio en oro vale la escena en la que Mayans y Juan Soler, juegan sin ningún motivo al tenis en la pista. Bien, se ve que eso días debió llover a mala leche por la zona, lo que dejó la pista de tenis completamente inundada. Lo curioso es que Jess podía haber situado la acción en cualquier otra parte, o cambiar incluso el supuesto guion. Pero, no, se limita a rodar la escena de tenis en la pista, como manda dios, solo que esa pista está llena de agua y en la realidad, jugar con toda esa agua, es inviable… pero no en una peli de Jess Franco… Ahora estéticamente ¡que cosa más fea, más cutre y más absurda! Pero a la vez, estos no-detalles, son los que hacen especial el cine de Franco. Por lo demás, sin novedad de ningún tipo.
Hay quien dice que “El Hotel de los ligues” es un remake un poco endulzado de otra peli de Jess, “Elles Font Tout”, pero conociendo a Jess Franco, mucho me temo que es que cogió el guion  existente e hizo otra vez la película, porque si, porque ¿Qué más da? Además en esa época el productor Lesouer estaba muy cabreado con el tío Jess porque le daba pasta para una película, con ese dinero Jess hacía dos, y robaba la segunda que luego vendía por su cuenta. Así que ¿por qué coño no hacer la misma peli las veces que me salga de los cojones?
Con todo, la gracia de la película radica en la torpeza de los bailecitos estúpidos de Lina Romay, y el hecho de que la película entera parece que está inventada sobre la marcha aunque no fuera así, sino obra de la desgana y la incapacidad de nuestro director “Trash” favorito.
Ni mejor ni peor que el resto, simplemente, una más.