viernes, 20 de septiembre de 2019

PRESENTACIÓN DE "LA CASA DE LOS HORRORES DE TOBE HOOPER" EN MADRID

Presentación del libro "La casa de los horrores de Tobe Hooper" A cargo de José Luis Salvador Estébenez y varios de los autores.
Será mañana Sábado 21 de Septiembre a las 19.00 horas en "La mansión del terror" C/ Alondra, 44, local 4, metro Vista Alegre, Madrid.
Para comprar el libro on line visiten http://vialofdelicatessens.blogspot.com
 
 

miércoles, 18 de septiembre de 2019

LOS FOTOCROMOS DE "A PUÑO LIMPIO"












martes, 17 de septiembre de 2019

AVT PODCAST (121)




Regresamos, como es lo normal en AVT PODCAST de un tiempo a esta parte, con un nuevo programa doble. Esta vez se lo dedicamos a uno de los directores indie más influyentes de los 90 a la par que uno de los directores de estudio menos hábiles y dotados. Irregular y tirando a mediocre, a Kevin Smith, le tenemos mucha estima por aquí.
Por eso, hoy hablamos de “Clerks”, la cual elige Víctor y “Dogma” que es por la que se decanta Aratz, y ambas nos sirven para pegarle un repaso un tanto somero a su carrera.
Ya saben… ¡AVT PODCAST!!

lunes, 16 de septiembre de 2019

ADIOS, EMMANUELLE

Si hay que oficializar hasta lo purista la saga de “Emmanuelle”, esta “Adiós Emmanuelle” sería la ultima película oficial de lo que podríamos considerar una trilogía  con Sylvia Kristel a la cabeza (a partir de la cuarta película, “Emmanuel IV”, la Kristel aparece de manera testimonial, en pequeños cameos, nunca más como protagonista).
Para ese año de producción 1977, el personaje de Emmanuelle ya era un fenómeno del erotismo que encontró en las pequeñas salas de barrio de medio mundo y en el subproducto (las “Emanuelles negras” y derivados) su campo de acción, por lo que ante el erotismo rancio, violento y a la italiana de los apócrifos italoparlantes, la saga original no era más que un producto de escaso interés para el pajillero. Ante los objetivos aceitosos de esos productos, la sofisticación —y la superioridad moral— swinger del personaje creado teóricamente por Emmaniuelle Arsan, no era más que morralla soft para ancianos aburguesados que continuaban masturbándose ante la visión de una ya ajada y contrahecha Sylvia Kristel.
Pero al margen de su público natural, lo verdadero es que, no me tiembla la voz al aseverar que, probablemente, “Adiós Emmanuelle” se encuentre entre las dos o tres peores películas de la saga, incluidas las apócrifas. Está a la altura, incluso, de la de Jess Franco. Nada. Ni puta gracia. Celuloide desechable.
Y es que en esta ocasión, lo que cambia es el escenario dónde Emmanuelle se pasa por la piedra todo lo que se mueve; nos plantamos en las islas Seychelle y, venga, a follisquear.  Sin embargo, esas islas Seychelle salen muy mal paradas en la película, porque salvo por algunos planos de recurso exteriores, la integridad de la película sucede en interiores. Con lo cual tenemos un folletín tremendamente aburrido donde las parejas hablan y hablan y, de vez en cuando, echan algún polvete muy soft y recortado —dicen que existe una versión X de la cinta cuyos derechos pertenecieron al mítico exploiter Jerry Gross, quien en su momento exhibiera cintas tan célebres como “Me bebo tu sangre/ Perros rabiosos” o llevara el Mondo a salas americanas—. Un pestiño de los de padre y muy señor mío.
En esta ocasión, Emmanuelle, casada, suponemos, que por enésima vez, hace uso de su sexualidad acompañada por su marido en las Islas Seychelle. Económicamente bien posicionados, no dudan en montárselo con el servicio, o con otros matrimonios afines mientras se les llena la boca con discursos trasnochados (a día de hoy) sobre la libertad sexual. Lo malo es que un director de cine acude a la zona en busca de localizaciones para su próxima película, una película de folleteo y de temática, como no, swinger, del que Emmanuelle acabará encaprichándose y al que, lógicamente, se tirará sin atisbo de culpa. Por supuesto, el lío se montará cuando el marido, al cual se le ha llenado la boca con lo de la libertad cuando se ha puesto las botas con su mujer y la criada negra, le entran unos celos terribles al ver que el del cine se la trajina mejor que él,  por lo que Emmanuelle, querrá poner pies en polvorosa.
“Adiós Emmanuelle” debía ser rancia incluso para los estándares de 1977.
Nada, una película muerta cuya única razón de ser consiste en ser parte de una saga mítica. Más allá de eso, es una película muerta. Fílmica y eróticamente.
Dirige la película, poniendo, eso sí, mucho empeño en la fotografía que es muy bonita, el franchute Françoise Leterrier, conocido por ser el protagonista del clásico de Robert Bresson “Un condenado a muerte se ha escapado” y que posteriormente se granjeó una carrera como director en la que su película más popular, sin duda, es la que nos ocupa.
Como anécdota contar que en año 1980, dos individuos desaliñados con unos pocos dólares en el bolsillo, se paseaban por el mercado de films del festival de Cannes de 1980 buscando alguna película que distribuir en los Estados Unidos. Compraron “Adiós Emmanuelle” pasa su exhibición en las américas y la estrenaron en circuitos reducidos, pero supieron sacarle beneficio a la película con las ventas a las televisiones, que la programaban en pases de madrugada. Estos individuos eran Bob y Harvey Weinstein y su compañía, se llamaba Miramax. Ergo, la primera película que distribuiría la Miramax en su tortuosa existencia, fue esta “Adiós Emmanuelle” que, por supuesto, les reportaría unos buenos cuartos.

sábado, 14 de septiembre de 2019

SEÑALADO POR LA MUERTE

Steven Seagal lleva 30 largos años interpretando al mismo personaje, algo que resulta incluso fascinante. Salvo casos muy muy concretos, y atípicos, siempre ha hecho de duro poli, agente, militar, guerrillero, loquesea y sin moverse del cine de acción/thriller. Creo que es un caso único en la historia del séptimo arte. Claro que hace ya tiempo que la filmografía del pétreo actor anda estancada de mierda en mierda. Mucha. Ahora se anuncia una absurda y tardía secuela de su film de debut, "Por encima de la ley", pero ya veremos si fructifica. De momento centrémonos en los años durante los que Seagal se encontraba en pleno despegue, ganándose a pulso un puesto de honor entre los "action heroes" de toda la vida. "Por encima de la ley" y "Difícil de matar" no acababan de convencer. Faltaba LA PELÍCULA de Steven Seagal, y a mi juicio llegó con "Señalado por la muerte".
Narrativamente no cuenta nada que no hayamos visto mil veces. Incluso en la época de su estreno: Un agente de la D.E.A, harto de ver que su lucha contra el crimen no sirve para nada, se retira. Vuelve a la tierra natal y se instala con su querida familia. Pero ¡ah amigo!, resulta que la zona está dominada por un clan de rastafaris malvados que osan vender drogas a los buenos chicos blancos norteamericanos de barrio residencial. Encima, su jefe es un psicópata de ojos verdes obsesionado con el vudú y la magia negra. No hace falta decir que, aunque a regañadientes, Seagal terminará enfrentado con todos ellos. Su familia sufrirá, lo que la liará más parda y será motivo suficiente para que nuestro héroe duro, y chulesco hasta lo desagradable, no deje ni una sola rasta derecha.
En su época fui a ver "Señalado por la muerte" entusiasmado. Era fan de Steven Seagal. Y me flipó. Me encantó. Básicamente por ser su película más truculenta -con fugaces pero contundentes destellos gore- y lidiar tímidamente con el terror, lo que le daba un rollo un poco distinto.
Steven Seagal es el único "action heroe" que logra hacerme empatizar con los villanos, porque las hostias que les mete DUELEN. Pero de verdad. Hacen auténtico daño. Son retorcidas y sádicas. Todavía me da escalofríos ese plano dedicado a demostrar, con todo detalle, cómo Seagal le rompe el brazo a uno de los rastafaris. Ay!. ¿Y qué me dicen de la manera en la que despacha al jefe de los malos? Creo que ningún pillastre del cine ha sufrido una muerte más burra, cito (spoilers!): Seagal usa sus pulgares para hundirle los ojos en primerísimo primer plano (agh!), luego lo levanta por el aire y lo lanza contra su rodilla, partiéndole la espina dorsal (uff!). Una vez el pobre individuo se ha convertido en un muñequito inerte, lo lanza por el hueco del ascensor para terminar ensartado en un puntiagudo hierro (toma!). ¿Quién da más?.
El reparto de "Señalado por la muerte" va cargadito de rostros reconocibles, Keith David, Joanna Pacula, la "scream queen" Danielle Harris, Kevin Dunn, Peter Jason, el inevitable Danny Trejo, la actriz porno Teri Weigel (que sale en pelotas, claro. Interpreta a la concubina de un mafioso, exactamente el mismo papel que hizo en "Depredador 2") y el entrañable casi figurante de color Jeffrey Anderson-Gunter. Los guionistas son los mismos de "Poltergeist". El director es un personaje no exento de interés, Dwight H. Little, que comenzó en los ochenta dirigiendo subproductos de acción y aventuras para pasar luego al terror con  "Halloween 4: El regreso de Michael Myers" (donde conoció a Danielle Harris) o el "Fantasma de la ópera" con Robert Englund. Luego de "Señalado por la muerte" dirigió a Brandon Lee en "Rapid Fire". Le siguieron "Liberad a Willy 2" y "Murder at 1600 (Asesinato en la Casa Blanca)", un vehículo de lucimiento para Wesley Snipes que fracasó, lo que acabó condenando a Dwight H. Little a currar en televisión.
"Señalado por la muerte" es de 1990, pero podemos decir que, a su manera, todavía conserva parte del espíritu del buen cine de acción de la década previa, aquel que ya no se hace, lo que contribuye a que, sin ser un peliculón en lo suyo, entretenga un buen rato.

viernes, 13 de septiembre de 2019

TAMAÑO NATURAL

“Tamaño natural” es la película que salvó a Luis García Berlanga del ostracismo tras el descalabro artístico y económico de sus dos anteriores películas, “La Boutique” y “¡Vivan los novios!”. Llevaba cuatro años sin rodar, y se presentó el productor Christian Ferry dándole la oportunidad de hacer una película para explotar en el mercado internacional y, en concreto, en el mercado europeo, por lo que proporcionó a Berlanga, que estaba acostumbrado a trabajar en condiciones más precarias, todo un despliegue de medios para que rodase una película que, en su condición de película francesa,  tuviera la mayor libertad posible. Así, y con la ayuda del imprescindible Rafael Azcona al guion, Berlanga concibe la que por un lado es su película más extraña, fascinante, siniestra e inquietante, y por otro, la menos berlanguiana. Incluso, y quizás solo sea por el europeismo que destila toda ella, diría que parece una película de Marco Ferreri. Digamos que se salta la estructura habitual de planos secuencia y muchos actores en cuadro hablando a la vez hasta la recta final de la película y, paradójicamente, esta funciona a las mil perfecciones como el drama bizarro y loco que es, justo hasta que llegan las pinceladas cómico-esperpénticas a la Berlanga en su último tramo. Vamos que es mejor cuanto menos berlangiana es. Con todo, se trata de una película rara, misteriosa y desperada, que califico como una de las mejores de su filmografía —el propio Berlanga así lo creía también— incluso por encima de alguno de sus clásicos incontestables.
Cuenta la historia de un dentista de destacada posición social que hastiado de una vida sexual junto a su mujer, que incluso le consiente que tenga ciertas aventurillas, se compra una muñeca hinchable. Con el uso de esta y, al comprobar que no habla, no se queja y no molesta, acaba enamorándose de ella. No solo este queda encoñado de la muñecaja, sino que su familia acaba aceptando a la muñeca como a su novia. Pero, a posteriori, del uso, acaba cogiendo manía a esta, lo que acarreará funestas consecuencias para ella.
Rara y surrealista, tiene la capacidad de incomodar al espectador, de producirle desasosiego y al mismo tiempo fascinarle ya que, no solo nunca llegamos a aprobar esa relación, sino que la condenamos y se nos antoja antipática, el dentista nos resulta aún más antipático y casi sentimos lástima de la esposa de este, pero queremos seguir sabiendo que pasa con la muñeca y deseando que continúe la irracionalidad del dentista; se casa con ella, pero al igual que algunas de sus amistades, queremos verles tener hijos, y en última instancia, porque, como el personaje, el espectador también coge manía a la muñeca, queremos que por fin la mate y se deshaga de ella.
En definitiva, una extraña película de lo más interesante.
En el momento de su estreno la película pasó sin pena ni gloria en España, y quizás para estar Franco aún vivo, no se trataba de una película muy oportuna. En Europa si funcionó bien. Aquí, 452.000 espectadores la situaban en la taquilla como una película del montón. Se quejaba Berlanga en sus memorias contadas a Jess Franco, que pudiera ser que la película no funcionara todo lo bien que debía, a nivel crítico,  porque a Luis Buñuel le pareció una porquería. La tachó de pornográfica y, en consecuencia, con la opinión de Buñuel muy presente, los estudiantes de cine y los críticos la hicieron de menos. Berlanga se preguntaba que como podía ser posible que Buñuel viera la película de aquella manera, cuando probablemente era la película más buñuelesca que Berlanga había hecho. Y yo digo que quizás por eso mismo le cogió manía.
Después de “Tamaño Natural”, Berlanga retomaría su estructura habitual en “La Escopeta Nacional”, y la elevaría a otra categoría dejando bien marcado, en lo sucesivo, el estilo Berlanga. Pero para mí, esta “rara avis”, es lo mejor de su estupenda filmografía.
En el reparto, enorme, Michel Piccolí, —quizás sea su presencia la que hace parecer a esta película como si fuera una de Ferreri—, Valentine Tessier, Queta Claver, Manuel Alexandre, Julieta Serrano, Luis Ciges, Amparo Soler Leal (luciendo unas estupendas tetas, quien lo diría, de una mujer de su edad…) Rada Rasimov…

miércoles, 11 de septiembre de 2019

MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2 - "CREEPSHOW" (o "CREPSHWOW")

Ya saben que amo, adoro y venero a "Creepshow", el clásico de George A. Romero a puntito de renacer de la mano de una nueva serie comandada por Greg Nicotero y que, aunque dudo que esté a la altura, por lo menos parece que le han puesto mucho cariño. Y eso ya es algo.
He hablado de "Creepshow" mil veces, he mostrado mi colección de cosas, los fotocromos... En fin. Todo. Así pues, hoy, en este viaje retro hasta los tiempos en los que "Fotogramas" era una revista que molaba, y cuya cantidad de publicidad estaba dentro de lo razonable (lo mismo que el lameculismo hacia mucho del producto nasioná), recuperamos un pequeño y completito artículo firmado por el ilustrado especialista Javier Coma (incluido error ortográfico en el título del film, que pasa a ser ¡¡¡¡"Crepshwow"!!!!), y un par de anuncios del lanzamiento en vídeo de tan insigne película.
Desconozco si para entonces ya la había visto, o estaba apuntísimo de hacerlo (en esa misma edición de Polygram que aún conservo y que mis amados y generosos padres me regalaron por Navidad), pero no cabe duda de que material como este me hacía vibrar. Aprovecho para reivindicar el poco difundido dibujo que ilustraba las imágenes dos y tres, incluso a pesar de la torpeza con la que se había diseñado el título. Me encantaba de crío y me sigue encantando ahora. De hecho, acabó formando parte de la decoración de mis carpetas escolares.
Disfruten.




lunes, 9 de septiembre de 2019

CRUMB

Ya había visto tiempo atrás este documental que quizás me dejó frío en su momento, pero que llega en plena vorágine crumbiana para mí. Porque a Robert Crumb, cualquiera que  ha leído un tebeo en su vida, le conoce de sobras, sabe que es uno de los padres del cómic underground y, probablemente, el historietista más importante de la historia del tebeo. ¿Pero le había leído? De manera superficial si acaso, por encima, y sin prestarle demasiada atención. Digamos que soy un absoluto neófito en Robert Crumb. Pero estos días en los que, para ir variando, combino mis tiempos de lectura entre libros y tebeos y, al ser testigo de la más absoluta veneración que tienen mis amistades del mundo del cómic hacia el amigo Crumb, decido que es un buen momento para comenzar a leerlo y me empapo (e inicio) con el recientemente editado “Sexo Majara”, algunos tomos de “Mr Natural” y el aclamado “Mis problemas con las mujeres” dentro de esa colección de obras completas que entre los 80 y 90 se editó en España. Y digamos que, a título personal, lo encuentro un autor un tanto irregular. Pero siempre dentro de que está claro que es el mejor de su calaña, no me malinterpreten. A lo que voy es que lo que hace bueno, es una jodida obra maestra (sin ir más lejos, el mentado “Mis problemas con las mujeres” o todas esas historietas en torno al blues y el jazz de los años 30 y 40), pero lo que hace menos bueno, me deja frío (gran parte de los de “Mr Natural”) o incluso muy frío. Pero lo bueno es tan, tan, tan bueno, que hace que lo que no lo es tanto no sean más que minucias. Si hacemos, según mi criterio, una media de lo que he podido leer de Crumb, mi sentencia es que es lo mejor de lo mejor.
Dicho esto también añadiré, que me crispa enormemente que Crumb en sí mismo, es un producto concebido para un tipo de lector concreto, que es el típico hombre tímido y retraído, que no encaja en la sociedad y para el que el sexo es un misterio. Incluso, en el documental del que ahora les hablaré, “Crumb”, el propio Robert cuenta que es consciente del tipo de lectores que tiene; estos de los que les hablo. Y entonces leen a Crumb única y exclusivamente porque se sienten identificados con el autor. Y es que Crumb era eso, un virgen retraído y marginal que sublimaba sus carencias de todo tipo con el cómic… pero su lector, el que se siente identificado con él, no cae en la cuenta de que fue así hasta que se hizo famoso, rompió a follar y nos los contó a través de las viñetas. Entonces cambió todo para él y, por eso, sus lectores retraidos pueden leerle, pero él ya no es como ellos. Si no hubiera espabilado en la era hippie y no se hubiera hecho famoso, probablemente esta gente no tendría un líder espiritual con el que sentirse identificados. Entonces, a Robert Crumb, el follar le genera una creatividad absoluta, versátil, ingeniosa y genuina y, asimismo, es follar lo que le hace desarrollar esa misoginia que tanto les gusta a sus lectores tipo y que a mí, por supuesto, me maravilla. Y es ese cambio de vida  sexual el que convierte a Robert Crumb en la leyenda que es hoy. No quiero decir que lo anterior no fuera bueno, pero es mejor lo que hizo a partir de meter la picha en adobo.
Me crispa también ese otro lector de Crumb, el esnob de turno que lee a Crumb porque es lo que toca, que quizás no le comprende y justifica de alguna manera sus arrebatos misóginos y hasta racistas, cuando en realidad no hay nada que justificar. El propio Robert Crumb en ningún momento ha tratado de justificarse por lo que hace. Entonces, me crispa sobre manera ese tipo de lector que visita las galerías de arte y cuando hay que leer algún cómic lee a Crumb porque es lo artística y socialmente —en sus círculos— aceptable.
En definitiva, me crispan los lectores medios de Robert Crumb, a los que seguramente les crisparé yo, que le he descubierto, como quién dice, en pleno 2019.
Y metido de lleno en sus lecturas, fascinado y entusiasmado con este descubrimiento, decido revisar el documental “Crumb” de otro viejo conocido del underground  como  es Terry Zwigoff, amigo personal de Robert Crumb y del que, dicen, que consiguió que este aceptara hacer esta película porque estuvo amenazándole constantemente con volarse la tapa de los sesos en su presencia si no aceptaba ser filmado.
“Crumb” es, asimismo, más que un documental, una película fascinante que para ser disfrutada en su esplendor, es necesario conocer un poco el trabajo del personaje al cual retrata. Cuando la vi por primera vez años atrás, quizás su sordidez me llamaba la atención, pero no era consciente de lo que Zwigoff nos estaba ofreciendo. “Crumb” es un retrato absolutamente desgarrador sobre una familia disfuncional cuyas consecuencias no son otras que las enfermedades mentales. Y como tal, nos muestra también parte del trabajo y trayectoria del miembro de esa familia menos enfermo —es decir, Robert Crumb— al que salvó del ostracismo social su talento y la fama. Entonces los que esperaran un documental al uso, lo llevan claro.
Así, un equipo de filmación capitaneado por Zwigoff sigue a nuestro protagonista entre viñetas, explicaciones de historietas controvertidas, la asistencia de Robert Crumb a sesiones de fotos o exposiciones de su obra, se explica su relación con la también historietista Aline Kominsky, pero lo que en realidad se nos cuenta es la historia de un padre de familia totalitarista y maltratador, cuyos abusos propiciaron que sus tres talentosos hijos (las dos hermanas de Crumb no quisieron aparecer en la película) acabaran, literalmente, chalados. Ver sudando como un pollo a Charles, el hermano mayor de Robert, viviendo en casa con su madre entre libros antiguos que relee compulsivamente  y luchando contra sus tendencias suicidas a base de medicación, es acongojante. También lo es ver el estado en el que se encuentra el hermano menor, Maxon, que se dedica a molestar a las mujeres en la vía pública y  sentarse en una cama de pinchos a cambio de limosna. Y le echan los dos un sentido del humor a tan deplorable estado de salud que deja al espectador anonadado. Perplejos nos quedamos, también, al ver algunas de las obras de estos dos señores, y comprobamos que de casta le viene al galgo y le da a uno por pensar que hubiera sido  de estos señores de no haber sido alcanzados por la enfermedad. Como fuere, ya sean las pinturas de Maxon o esos cómics que hacía Charles Crumb, cuya enfermedad los fue tornando a una cosa extrañísima llena de rayas  (tebeos estos que al final derivarían al exceso de texto y de ahí, a la hipergrafía), son obras estupendas y llenas de talento. Por supuesto, Charles se suicidó a poco de rodar sus escenas, en 1992, y Maxon, sigue estando como unas maracas.
Por otro lado, Zwigoff nos ofrece una forma de filmar cruda y feista con la que se limita a seguir por aquí y por allá a nuestro amigo Crumb, sin florituras y con la garantía que ofrece el ser un amigo íntimo quién realiza este retrato, y ante un par de declaraciones de los críticos de turno, las feministas de rigor y un par de formalismos mínimos y acertados que inserta en el metraje, el mérito de la cinta consiste en una buena manipulación del material filmado y  una buena selección de lo que se incluye en el corte final. Así, este trabajo magistral, le valió a Zwigoff todo tipo de reconocimientos —son varios los críticos que citan “Crumb” como una de las mejores películas de la historia—, premios, proyecciones… aunque por motivos que a todo el mundo se le escapan, no consiguió tan siquiera ser seleccionada en los Oscars de Hollywood en la categoría documental. Y es que ni le hace falta, ni deja de ser un producto marginal que no entra dentro de los parámetros de lo que Hollywood quiere (de hecho, los académicos que la visionaron dejaron de ver la cinta a los 20 minutos del inicio).
Y yo quiero darle un especial valor a esta película porque creo que con un personaje interesante al que filmar, las cosas salen solas y, Robert Crumb, es una perita en dulce; Sin embargo, por un lado creo que Crumb no es precisamente fácil y, por otro, considero que Crumb es un artista único e irrepetible, lleno de manías, neuras y toda clase de delirios provenientes del ego propio, pero aquí, lo que verdaderamente pasa, es que Robert Crumb es lo de menos; lo verdaderamente genial es la película de Terry Zwigoff. Crumb solamente facilita la labor a un cineasta tan genial como distinto, no es más que un vehículo.
Por supuesto, la carrera posterior de Zwigoff, fue para abajo y tras un par de adaptaciones de cómics como “Ghost World” o “El arte de estrangular” o esa gran comedia que era “Bad Santa”, la verdad es que no ha hecho nada más después. Por lo que fue un aspirante a director interesante cuya carrera fue efímera. Pero solo por poder ver “Crumb”, ya merece la pena que este hombre se metiera a cineasta. Incluso ha propiciado que quiera seguir leyendo a Crumb. Y eso que el retrato que presenta, no es el de una persona que caiga especialmente bien. Es más, yo le daría dos hostias.

sábado, 7 de septiembre de 2019

UNITED TRASH

Nada dura eternamente. Llevaba vistas ya cuatro películas del demencial -pero respetado intelectualmente- germano Christoph Schlingensief y todas me habían gustado, dato este especialmente inusual si consideramos la naturaleza + o - "arty" de dichas obras. ¿Sería el creador perfecto?. Pues no, ahora ya puedo confirmar que no. Entusiasmado, me senté a ver una de sus primeras películas, "Menu Total", y lo que encontré fue... ¿cómo decirlo?... ¡¡un rollo!!. Y no es que estuviese huérfano de las señas de identidad habituales y que molan de Schlingensief, es decir: el humor cafre, el surrealismo, el mal gusto, la escatología, los excesos, etc. Todo eso lo tenemos. Y la locura, y las estridencias y los berridos. Entonces ¿qué falla? Pues seguramente que "Menu Total" es una peli radicalmente anarrativa. Sin el más mínimo sentido, ni la más mínima lógica. Y uno piensa que eso no tiene por qué traducirse en una mala peli. Ya me va un poco de locura y sin sentido... pero TANTO, igual no. Tal vez por eso no me gustó nada de nada. Y eché de menos un elemento habitual en el cine de Schlingensief. Uno humano: Udo Kier y sus desmadres interpretativos. Justamente, cuenta la leyenda que Kier se lo pasó tan bien viendo "Menu Total" que se ofreció al director para que contara con él, formando en ese momento una unión inseparable que daría varios frutos. Desafortunadamente, y por mucho que admiro a Udo Kier, es evidente que no compartimos gustos.
Quería quitarme el mal sabor, tocaba ir a por algo seguro: Una de las pelis más "recientes" en el tiempo (1996) de Christoph Schlingensief, aquellas situadas en la etapa que practicaba unas formas un pelín más narrativas y cómicas. Además, con protagonismo de Udo Kier. A priori "United Trash" era perfecta, porque está considerada su obra más cerda, burra y más, eso, trash. De hecho, en la época muchos de sus fieles no quedaron nada contentos con ella, dolidos porque el germano había hecho una cosa más abiertamente humorística y, sobre todo, entretenida. ¿Recuperaría mi fe en él o seguiría la mala racha?.
Visionar "United Trash" es como recibir un puñetazo en todo el jeto. O un escupitajo. A ver si consigo explicar de qué va: Un enviado de las Naciones Unidas a África ve como su mujer da a luz a un niño. Desde luego es algo muy raro, porque él nunca la ha penetrado, entre otras cosas por su condición gay y que se acuesta con un tipo de aspecto muy desagradable al que le gusta untarse de caca. El caso es que el niño rápidamente es coronado como el nuevo mesías por una especie de secta religiosa que controla un tipo sin dientes que no cesa de babear. Todo sería idílico si no fuese porque la madre está en constante pelea con su marido y el amante quien, para mayor escarnio, abusa del niño bañándolo en mierda. En un momento dado el chaval se mete una canica por la nariz y queda atascada. A la madre no se le ocurre otra cosa que intentar quitársela usando una enorme aguja. Accidentalmente se la clava, atravesándole la cabeza, y es llevado a urgencias, donde un médico con el aspecto de Hitler le salva. Pero el crío queda gravemente afectado y se convierte en un enano cuya amplia frente viene adornada por una especie de vagina abierta que supura semen. ¿O es pus?. Y no solo eso, encima ha adquirido poderes, por lo que un dictador africano quiere meterlo dentro de un misil y lanzarlo contra la Casa Blanca. Cosa que hará.
¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Pues esto es una película de verdad y no solo narra una historia tan demencial y salvaje, es que encima está contada a la manera de Christoph Schlingensief: ritmo endiablado, gritos y más gritos, caras desencajadas, muecas grotescas... puro caos desenfrenado, rebañado en el humor más demente que un ser humano pueda concebir. Sin olvidar la innumerable ristra de cerdadas, líquidos insalubres, sudores y todo aquello que se os ocurra. 
Udo Kier está inmenso, cómo no. Al parecer el hombre daba por olvidada la película y se sorprendió el día que un fan le habló de ella. Ningún distribuidor la quería (aunque se dice que Roger Corman la vio y se interesó por ella, sin llegar a ningún acuerdo con sus responsables) y por poco no pone fin a la carrera de todos los implicados. En esta ocasión el actor viene perfectamente acompañado de Kitten Natividad, la ex-musa de Russ Meyer, gorda como una foca, con sus dos inmensas tetorras en continuo trote, pero que se mete mucho y muy bien en su rol y acaba brillando con luz propia.
A modo anecdótico, merece la pena comentar que durante el rodaje el equipo fue arrestado por la policía cuando una guionista local, molesta porque había sido despedida, les acusó de estar rodando una peli pornográfica y racista. Cuando se estrenó, los críticos corrieron a buscar comparaciones con Monty Python y el inevitable, vendido y ladrón de John Waters. Sin embargo, Christoph Schlingensief citó otras tan curiosas como Herschell Gordon Lewis, el underground Jack Smith y... ¡"Agárralo como puedas"!. De hecho, explicaba en una entrevista que en ese momento se encontraba intentando levantar un proyecto literalmente adscrito de un modo mucho más puro a la etiqueta de "spoof movie". Por desgracia, no se llegó a materializar.
Además de todo lo expuesto, hay cosillas de esas muy de su director que adoro. Por ejemplo, eventualmente en lugar de un rótulo en la pantalla para indicarnos que han pasado días u horas, aparecen un par de extras regionales sujetando un tosco cartel escrito a mano. Cuando quieren situarnos en la Casa Blanca, Schlingensief convierte un edificio más o menos elegante situado en Zimbabwe, uno de los lugares donde se rodó la peli, le mete una bandera yanqui, viste a un tipo con gabardina para que tenga pinta de guardaespaldas y, hale!, ya tenemos Casa Blanca. Lo mismo se aplica en el caso de una supuesta Venecia, con un gondolero africano subido a una barca situada en medio de un prado desértico. Me flipa.
El propio Christoph Schlingensief se marca un cameo durante los créditos del inicio. Encuadra a un grupo de autóctonos pasando hambre justo al lado de una mesa repleta de blancos devorando manjares variados, deja la cámara sola -ya que es él quien la maneja- y corre a sentarse en la mesa, sin parar de sonreír y mirando al objetivo. Brillante.
¿El resultado? Inclasificable. Y tómense la palabra de manera tajante. Es la comedia más comedia que le he visto a su director y es entretenida, ni que sea por el continuo bombardeo de ideas descabelladas, berridos desalmados y giros inesperados. Pero todavía ahora me cuesta mucho sacar una conclusión. Trato de entender qué demonios es lo que vi. Y no todas las películas consiguen algo así.

viernes, 6 de septiembre de 2019

LA CHICA DEL TATUAJE ENCIMA DEL CULO

Amy Schumer me gusta. Me gusta mucho. Tanto físicamente como artísticamente. Se trata de una comediante graciosa, una metralleta de chistes de coños y de pollas que entran en estos coños, chistes de gordas y a costa de las inseguridades propias. Sus shows en directo son un aval que garantizará las risas, puede que incluso las erecciones —dependiendo de lo salido que ande el espectador— y dejará con un buen sabor de boca. Sus películas, concebidas para su  exclusivo lucimiento, puede que sean comedias mas o menos mediocres, pero la Schumer tiene un muchísimo carisma, casi tanto como Kristen Wiig. Son las únicas actrices que consiguen llevarme al cine solo porque ellas están en una película. Así que, sí, se podía decir que yo soy un buen fan de Amy Schumer. Entonces, el paso natural tras saber que se había editado en España su libro “La chica con del tatuaje encima del culo”, era comprarlo y consumirlo.
Como buena Reina Midas de la comedia que es, Amy Schumer ha vendido en los Estados Unidos una cantidad enorme de ejemplares y, en consecuencia,  llega la traducción al castellano a cualquier librería de nuestro país, independientemente del tirón más bien escaso que tiene en España —para el gran público— esta actriz cómica.
Se trata de una recopilación en tono humorístico de experiencias vividas por nuestra protagonista, al que ha añadido entradas de sus diarios adolescentes a los que adereza con comentarios actuales en los que se da o se quita la razón a sí misma, o nos cuenta los polvos que ha echado, o como consiguió ascender en el mundo del stand up, etcétera, etcétera. Dice ella, nada más empezar este libro, que no se trata de una biografía  y que esa ya la escribirá cuando sea vieja… Pues que quieren que les diga, si esto no es una biografía, no se lo que es.
El libro se lee tranquilamente porque hay muchos pasajes sexuales y eso entra livianamente, pero en realidad, no me ha gustado mucho. Más bien, no me ha gustado nada. Amy Schumer escribe como una niña pequeña y hace cosas tan infantiloides como elaborar listados de cosas que le gustan en un chico o cosas que le ponen enferma. Todo ello con un aire juvenil y desenfadado que recuerda al Nuevo Vale o a la Súper Pop, y no a un libro escrito por una de las cómicas más importantes del planeta.  Es como un mal libro de Youtubers. Por otro lado y en constante contradicción en el prólogo, también anuncia que no será uno de esos libros de autoayuda escrito por famosos, pero hay exactamente un par de capítulos y uno o dos pasajes que son precisamente eso.
Por otro lado y, a su favor, decir que de vez en cuando está acertada con un par de chistes y con algunos capítulos contados con especial gracia y dinamismo, pero a rasgos generales, es un libro muy malo. Y es una pena.
Con todo, en un par de tardes te lo lees, lo guardas en tu estantería y a otra cosa, mariposa. Tampoco se convierte en un libro que uno pueda odiar.
Edita en España Editorial Contra.


miércoles, 4 de septiembre de 2019

LOS FOTOCROMOS DE "MATAD AL BUITRE"
















martes, 3 de septiembre de 2019

AVT PODCAST (120)




Muy buenas, esto es AVT PODCAST  y venimos con un nuevo programa doble. En esta ocasión se lo dedicamos al realizador griego Yorgos Lanthimos y las películas que reseñamos son “Canino”, que elige Aratz y “La favorita” que elige Víctor.
Por lo demás, alguna cosilla extra comentamos y, en general, la dinámica acostumbrada.
Porque la reina ha muerto… ¡¡VIVA AVT PODCAST!!

lunes, 2 de septiembre de 2019

UNA PELÍCULA DE GENTE QUE MIRA PELÍCULAS

Curioso experimento por parte de los directores argentinos Fernando Arditi y Javier Pistani, a los que se les ocurre hacer una película a partir de las opiniones de los socios de un videoclub sito en algún lugar de Buenos Aires. Es gente común y corriente de la calle y cada uno de ellos va contando a cámara sus preferencias personales. Así tenemos desde el típico esnob que dice que ve cine para  sacar algún mensaje positivo, hasta el fanático del cine de Bergman, pasando por un fan de Stallone que incluso lo cataloga de actorazo.
En ocasiones combinan a estos individuos conversando entre sí y discutiendo (el tipo que quiere que el cine remueva conciencias y el fan de Stallone, por ejemplo) y otras veces recrean una escena de sus películas favoritas interpretadas por estos mismos personajes. Finalmente, los directores reúnen a los protagonistas de esta aventura en un improvisado cine de verano y les proyectan el material filmado con el fin de filmar sus reacciones e incluirlas en el documental definitivo.
Un documental pequeñito, con pretensiones claramente artísticas, pero no por ello tan pedante como podía llegar a ser —y más teniendo en cuenta su proveniencia argenta— en el que su mayor handicap es que, la gente común y corriente a la que filman, gente que está en ese videoclub pero que podía estar en cualquier parte de nuestro día a día, delante de una cámara, casi se comportan como enfermos escapados de un psiquiátrico (incluso, diría que alguno de ellos puede que sea deficiente mental diagnosticado) en cuanto a sus opiniones, comportamientos o poses. Porque son gente normal… y ojito con la gente normal. Lo mismo te cuentan lo cansados que están de que las películas mainstream (O Popcorn como las llaman ellos) sean clichés que siempre acaban bien, que te cuentan que su película favorita es “El Muro” de Alan Parker, película esta con la que, apuntan, nunca se han podido hacer una paja. Verídico como la vida misma.
Por supuesto, en poco más de hora y cinco, difícilmente se aburre uno y lo cierto es que estamos ante una película distinta, curiosa, barata e ingeniosa, amén de ser una buena forma de rodar un documental cuando no tienes mucho dinero ni más material que documentar que lo que pasa en tu barrio. Está simpática.
En consecuencia, se tiró dos o tres años ganando premios en todos los festivales de cine a los que se presentaba. Y es que, en cierto modo, también es una película concebida para eso mismo.

sábado, 31 de agosto de 2019

"NEON MANIACS VOL. 23"



Nos hemos tomado nuestro tiempo para volver, pero volvemos por todo lo alto!!
En el programa de hoy vamos a hablar de una saga y un individuo que nos caen especialmente simpáticos: “El Exterminador” y Robert Ginty. Repasamos las cuatro películas de la saga… pero… ¿Cuántas hay de El Exterminador? ¿Creías que solo había dos? No estás mal encaminado. En realidad hay cuatro pero dos de ellas son hijas bastardas y malparidas y quizás su única virtud sea que pertenezcan a la saga de manera fraudulenta. No pasa nada, los italianos tienenLa Casa y nosotros tenemos “El Exterminador”. Lo explicamos con pelos y señales Naxo Fiol y Víctor Olid en el único programa sobre cine raro, misterioso y desperado (y miscelánea nostálgica): ¡¡¡NEON “THE MOTHER FUCKER” MANIACS!!!
La música que ameniza la velada es "Disco Inferno" de The Trammps y en el programa les explicamos por que suena este tema.

viernes, 30 de agosto de 2019

CHICOS BUENOS

Verdaderamente, “Chicos buenos” es la primera en su especie. Es la primera sex comedy para niños y también la primera película calificada “R” con niños involucrados en situaciones sexuales y narcóticas. También es una de las primeras películas “R” en reventar expectativas el primer fin de semana de su estreno, aunque las recaudaciones se fueran enfriando en su segunda semana de exhibición. Ha resultado ser un éxito, como fuere.
Y es que, al igual que en las sex comedies de adolescentes estos buscan desesperados perder la virginidad, en “Chicos buenos” los protagonistas son niños, entonces, se meterán en embrollos con tal de poder dar su primer beso.
El film, producido bajo el auspicio del pequeño emporio que tienen montado Seth Rogen y Evan Goldberg, acierta al introducir toda una suerte de parafernalia sexual, la presencia de drogas y ese lenguaje soez en un film de niños de no más de 10 u 11 años. Y con esto se genera una paradoja; es una película con la que los niños de 10 u 11 años se lo pasarán de puta madre, pero que, sin embargo, no podrán ver hasta que cumplan los 18.  Y toda la incorrección política de la que presume, es la principal baza con la que cuenta la película.
En realidad, “Chicos buenos” no deja de ser el “Cuenta conmigo” del nuevo milenio mezclado y con los ojos bien fijos en “Supersalidos”— y como película de tres amigos que viven sus aventurillas no tiene nada de especial, pero es ese despojo de convencionalismos lo que convierte a “Chicos buenos” en una película especial, porque los chavales de esa edad no hablan ni se comportar como los protagonistas de “Cuenta conmigo”, los chavales de esa edad hablan sobre follar, sobre masturbación y tetas, y de eso es precisamente de lo que no paran de hablar los protagonistas de “Chicos buenos” —también de drogas—. Pero no se han ido a lo fácil; no es que pongan a unos chicos a hablar de follar durante hora y media; Son niños y como tales tienen sus inquietudes sexuales, pero también saben bastante poco de la vida, por lo que tienden a decir mal palabras como “orgía”, a confundir los artilugios sexuales del padre de uno de ellos con armas, o a no entender conceptos como el feminismo, tan en boga en estos momentos que vivimos. Incluso, uno  de ellos asegura que un tampón es un palo que se meten las mujeres por el culo para no tener niños ¡hilarante! Y es justo en esa combinación de ingenuidad y sexualidad donde se encuentra la brillantez y la originalidad de esta película. Por lo menos yo no había visto nunca nada parecido.
La sinopsis es sencilla; nuestros tres chicos de suburbio periférico son invitados a una fiesta de besos a la que va a asistir la chica que le gusta a Max, uno de nuestros protagonistas, cuando caen en la cuenta de que ninguno de los tres saben besar y en el caso de que a alguno le toque besar a una chica, van a ser el hazmerreír de la fiesta. La vecina adolescente de Max ya se da el lote con el novio, por lo que, este, haciendo caso omiso de su padre que le tiene terminantemente prohibido tocarlo, usa un dron  para espiar a la chica y así ver como se besa. La mala suerte se cierne sobre estos chicos cuando la vecina atrapa el dron, se lo queda y estos deciden ir a recuperarlo; esta se negará y, en represalia, otro de nuestros chicos, Thor, le robará el bolso a la chica, un bolso que contiene un frasco de Molly, una droga de diseño. Y en torno a la recuperación del dron de papá y del frasco de Molly, los chavales vivirán toda clase de aventuras sin salir, apenas, del barrio residencial en el que viven.
Simpática, valiente, tremendamente divertida, y con el inevitable sello Rogen/Goldberg, aunque solo se dediquen a producir. Yo creo que esta es una de las comedias más inteligentes de los últimos años.
La controversia se generó, más que por la involucración de niños con sexo y drogas en la película, cuando se filtraron en la prensa unas fotos que mostraban al doble del actor negro Keith L. Williams. Este sustituto, era un blanco pintado con betún. Al respecto, Seth Rogen hizo un comunicado dejando claro que no era consciente de esa situación, que rápidamente le puso remedio y que en ninguna más de sus producciones volvería a pasar algo parecido.
Dirigen la película los debutantes Gene Stupnisky y Lee Eisenberg, aunque por motivos desconocidos, el segundo de ellos solo aparece acreditado como co-guionista y en ningún momento como co-director.
Altamente recomendable.
Y sí… en una escena uno de los chavales se mete una raya de cocaína. No les digo en qué contexto, por supuesto.

miércoles, 28 de agosto de 2019

MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2 - "GREMLINS"

Hoy Miércoles, y de la mano de "Fotogrumos", nos marcaremos uno de esos bellos viajes nostálgicos a tiempos más felices. Concretamente a cuando se estrenó "Gremlins". Y porque hay que comenzar por el principio, ahí va el cartel que fue contraportada en ese ejemplar de la revista.
Siempre me llamó la atención que en la peli Gizmo nunca acaba en una caja de zapatos porque no cabría. Y Billy tampoco se vestía como en la ilustración (mentar de pasada la frikada del botón del pantalón. Si lo miran con lupa, verán el logotipo de "Amblin"). No obstante es un cartel precioso que cumple con su función: despertar nuestra curiosidad y nuestras expectativas ante todo el misterio retratado.



Ahí tienen el reportaje de dos páginas que "Fotogrumos" dedicó al estreno del clásico de Joe Dante. La imagen que lo encabeza, ese Gizmo con mirada tierna iluminado de naranja, ha sido siempre mi favorita en relación a "Gremlins". Es una imagen que de por vida asociaré a la Navidad. Y con lo que a mi me gusta la Navidad, pues imaginen lo feliz que me hace regalarme los ojos con ella.



Ponemos fin al "Gremlins Day" con este recorte en el que se habla de piratería. Lograron "frenarla" con aquella cutrada llamada anti-copy. O eso parecía hasta la llegada de la era digital.
Pero esa es otra historia.

lunes, 26 de agosto de 2019

VIERNES 31

Si hoy en día podemos tener constancia de esta película es por los pelos y gracias a la fascinante historia que les voy a contar.
Pero primero, pasemos a la película, “Viernes 31”. Se trata de la única película dirigida por Antoni Bolinches. Si consultamos Su ficha en IMDB, veremos que apenas tiene trabajos acreditados, como mucho, un par de direcciones de segunda unidad en películas como “Fanny Pelopaja” de Vicente Aranda y “Un genio en apuros” de Luís José Comerón, pero nada más. Por supuesto, esta “Viernes 31” no aparece en su ficha.
Se trata de una película del año 1985 rodada en vídeo de la época, y que cuenta la historia de un individuo que  trabaja en un matadero. El tipo es apocado y tristón y se trae un rollo extraño con la carne. Resulta que su vecina, que ejerce de prostituta en un puticlub, además de tener sus escarceos lésbicos, pues, le hace cierta gracia nuestro matarife, por lo que un día le deja entrar en su casa y que le coma las tetas. El tipo se obsesiona con ella, intenta tener algo más, pero esta se niega. Por lo que el tipo enloquece… y el resto no se lo cuento por si tienen algún interés en verla. Pero es tal como les digo, no tiene absolutamente nada más. Es una obra de puro y duro amateurismo, un intento de crear una película malsana y condensarlo todo en poco más de una hora, haciendo además un guiño a una exitosa película como era “Viernes 13”, por lo menos en lo que al título se refiere.
Entonces ¿Dónde radica el interés de esta película? únicamente en que es una de las películas más extrañas e ignotas que existen en el cine español. Un film que probablemente no llegó a comercializarse nunca, y si lo hizo, es fácil que nunca llegara a alquilarse y/o venderse. El tema es que existía una copia y algún miembro del foro de terrorfantastico la localizó, váyanse ustedes a saber cómo y dónde.
Toda la información de la que ahora les hago partícipes, sale directamente de este foro dónde el usuario ha compartido la película y explica estos mismos detalles.
Sin embargo, la copia existente que encontró el miembro de este foro al que pertenece la cinta original, no estaba en VHS, ni tan siquiera en Betamax. Que va. Estaba en U-Matic. ¿Qué es U-Matic? Eso mismo me preguntaba yo. Por supuesto, navegando un poquito descubro que es el primer formato de vídeo existente, creado en 1968. Se trataba de una suerte de formato  de vídeo profesional para televisiones y que competía directamente con el más conocido Betamax. Por supuesto, es la primera noticia que tengo del formato.
Cuenta este usuario del foro que encontró esta cinta de U-Matic junto a otras tantas, y que llega a la conclusión de que pertenecían a un video-Club que trabajaba con este formato en alquiler, ya que los otros títulos de sobra conocidos por todos (“Misterio en la isla de los monstruos” o“Batwoman”), guardaban en su interior la ficha con las fechas de entrada y salida de los alquileres. Sin embargo, “Viernes 31”, no traía esta ficha, por lo que es fácil deducir que, quizás, la película llegó a comercializarse, dado que cuenta con un número de expediente, pero que no llegara nunca a alquilarse, por lo que es bastante probable que esta permaneciera inédita hasta que este usuario la encontró y tuvo a bien compartirla con el mundo. Por otro lado, también encontró otra cinta secundaria en la que se encontraba el sonido directo de la película (la que ha compartido cuenta con doblaje profesional), por lo que llega a la conclusión que el mismo video-club que la alquilaba, posiblemente, tuviera algo que ver en su confección. A saber, los dueños, uno de los empleados… Y su tesis no es nada descabellada porque en similar tesitura surgió el rodaje de otra cinta de las mismas características, mucho más popular, como es “Poke” y de cuyas circunstancias nos explicó en su momento el propio director, Luis Papiol Castell en esta entrevista.  Con lo que es muy posible que “Viernes 31” nazca de la misma manera que la de Papiol. Eran tiempos en el que el alquiler de vídeos era rentable y, como pueden ver, algunos videoclubes se atrevían incluso a producir sus propias obras. Ahora, si llegaron a tirar copias de “Viernes 31” en Beta o VHS es algo que se desconoce. Pero me he quedado a cuadros con el tema del U-Matic, del cual les adjunto una fotografía para que vean el aspecto que tenían las cintas.
Por lo demás, la película no tiene nada. Incluso, al meter la cámara en un matadero real, el cabrito de Bolinches se recrea sacando planos de matanzas industriales de vacas, con esas pistolas endemoniadas que se usaban, y que luego serán de vital importancia en la trama. Por otro lado, la película está cuajada de tías en tetas que, como diría San Gregorio, son “mujeres sórdidas de suciedad”, por lo que el asco y la arcada están servidos si visionan esta extraña cinta.
Protagonizada por el propio director, y como suele pasar, lo interesante no es la película, si no el cómo aparece y todo esto que les cuento.
Si desean seguir el hilo donde se comenta todo esto de la mano del usuario que ripeó la película y la puso a disposición de todos ustedes, aquí les dejo en enlace: http://terrorfantastico.com/foro/index.php?topic=22760.0


sábado, 24 de agosto de 2019

EGOMANIA, INSEL OHNE HOFFNUNG

Tenía una curiosidad tremenda por ver "Egomania, insel ohne hoffnung", que se podría traducir como "Egomania, la isla sin esperanza", película realizada en 1986 por ese creador iconoclasta que fue Christoph Schlingensief, del que hemos hablado largamente en formato podcast. Y digo que me tiraba mucho porque había leído que se alejaba un poco de su cine habitualmente grotesco, chillón y agresivo para adentrarse en los terrenos más poéticos del Derek Jarman de "The Garden" o "Last of England", lo que daba pie a un contraste harto regocijante. La presencia en el reparto de una jovencita Tilda Swinton incrementaba tal sensación (quien te ha visto y quien te ve, morena!).
El caso es que al final el visionado ha sido toda una sorpresa. De entrada desconcertante, porque el film arranca haciendo gala de un tono muy "arty". Demasiado. Todo es bonito, no entiendes un carajo y una voz profunda va soltando proclamas líricas sin sentido. "Ay, madre!", piensas. Pero poco a poco, el espíritu genuinamente Schlingensiano se va imponiendo. Cada vez más, con más ruido y fuerza. Y el temor se va diluyendo, dando paso a la fascinación.
Usar la palabra argumento es decir mucho. Digamos que "Egomania" se sostiene sobre un hilo, una excusa trufada de muchos momentos (improvisados diría yo, cosa esta confirmada ante el hecho de que el director nunca entregaba a sus actores un guión con diálogos, únicamente con las escenas descritas). Básicamente gira en torno a dos enamorados a los que les impiden disfrutar de su felicidad. Varios personajes se interponen y destruyen. El que más es un especie de Barón que a ratos parece el demonio y a otros viste y se comporta como un vampiro. Y bienvenida sea su entrada, porque es a partir de ahí que la peli gana enteros y muestra su cara más demencial y descarada. Todo ello gracias a un habitual de Schlingensief, el inimitable Udo Kier, que como solía hacer cuando actuaba para el alemán pierde los pedales que da gusto. Grita, berrea, rueda por el suelo, besa, chupa, se viste de mujer. Decir histrionismo es quedarse corto... pero viniendo de él, es uno que mola. Mucho.
Sí, es cierto que hay unas gotas de Derek Jarman en el conjunto. Pero no contaminan demasiado y dejan espacio para que Schlingensief pueda desarrollar libremente sus maneras. La novedad, tal vez, es que en esta ocasión prefirió apuntar más hacia el terreno visual, creando algunas imágenes indiscutiblemente bellas y arrebatadoras, que chocan de frente con otras sucias, crudas y de una intensidad salvaje capaces de cortar la respiración y dejarte boquiabierto.
Podemos quejarnos de la falta de narrativa o el caos imperante, pero en ningún momento podemos acusar a "Egomania" de lenta o aburrida, porque va folladísima, a un ritmo imparable, y la galería de ocurrencias extremas es tanta, que nunca sabemos por dónde va a tirar, consiguiendo así mantenernos en vilo los agradecidos 84 minutos que dura.
Los 16mm con los que está rodada, los puntuales traqueteos de cámara y la excelente selección musical ponen la guinda.

viernes, 23 de agosto de 2019

BEASTIE BOYS, EL LIBRO

Un tocho de casi 700 páginas, escrito a cuatro manos por Mike D y AD Rock, con unas tapas duras y lleno de fotografías, bocetos, letras de canciones escaneadas y unos textos de lo más amenos y divertidos, desde luego, convierten a este “Beastie Boys: El libro” en una de las mejores autobiografías musicales de cuantas puedas encontrar en el mercado. Y es que los Beastie Boys, al contrario que muchos artistas en cuyas biografía evitan hablar de su trabajo para centrarse en otros aspectos de su vida (en el caso de los rappers, sus autobiografías se suelen centrar en sus vidas anteriores vendiendo droga y trapicheando), los Beastie Boys se centran casi exclusivamente en hablar de su música. También hay anécdotas y pasajes ajenos a lo estrictamente musical, pero sobre todo hace hincapié en sus canciones y el proceso creativo de sus discos, todo ello escrito de una manera coloquial y  muy de andar por casa, que logra conseguir la complicidad del lector. Y es que, Beastie Boys, ante todo son,  unos enamorados de la música en general y unos enamorados del Hip-Hop en particular, por lo que en su libro hablan básicamente de esas dos cosas: Música y Hip-Hop. Porque los Beastie no se limitan a hacer un solo estilo músical, que va. Predomina, en su discografía, el rap, pero tienen discos de punk, de jazz, de bossa nova, de hardcore… Hasta de country. Sí, cómo lo oyen, de country.
Leyéndolo, sobretodo, me quedo con la imagen de tres tipos enormemente creativos, tres punks de la escena neoyorquina de finales de los 70 que al explotar el Hip-Hop en su ciudad a principios de los 80, todo su mundo se va al traste y comienzan a ahondar en esa nueva cultura negra, en la que, por blancos, no son bienvenidos, y tras unos tejemanejes con la Def Jam Recordings, logran vender millones de unidades de su primer disco. Como además de rappers, son músicos, evolucionan y se convierten en unas de las bandas de Hip-Hop más importantes de la historia, asentando las bases de lo que es el rap, medio inventando el sampling tal y como lo conocemos hoy, y revolucionando la escena con esa obra maestra adelantada a su tiempo que es  su segundo disco, el “Paul’s Boutique”, un disco imprescindible y experimental, tanto, que luego todo el rap asentó sus cimientos sobre el modelo impuesto por los tres chicos blancos y, tanto, que no vendió casi nada. Luego, no pararon, regresaron al punk convencional e hicieron lo que les dio la gana.
En el libro no llegan nunca a explotar o a hacer un discurso sensacionalista sobre la reciente muerte de uno se sus miembros, AMC, y da la sensación de que quienes te hablan son unos buenos tipos, caen bien y en definitiva, no puede uno dejar de leer. Además, es muy agradable saber de su pasado fanzinero en los 80 del que algo explican en sus primeros capítulos, aquellos en los que estaban de lleno metidos en la escena punk neoyorquina.
Por lo demás, la línea de la biografía no se desmarca ni un ápice; cuentan sus comienzos, su auge, su éxito atroz, su descenso… y su mantenimiento en la industria desde la total independencia de su segundo álbum y su sello músical independiente (aunque auspiciado por una major) Grand Royale. Además, el material gráfico es impresionante y me hace especialmente gracia que, firmando cada uno de los dos miembros vivos sus capítulos por separado, en cada uno de ellos, el miembro que no firma hace sus apuntes y anotaciones, que son impresas en distinto color para que no nos liemos.
Para los fans de Beatie Boys, una delicatessen. Para los neófitos… pues muy probablemente después de leer el libro indaguen en su música y se acaben comprando todos sus discos. En mi caso, conozco a los Beastie Boys desde mis primeros escarceos con el rap, tenía un par de discos, pero nunca pasaron a ser uno de mis grupos preferidos o prioritarios; después de la lectura del libro, no es que ahora me vuelva una fan loca, pero sí que los escucho de otra manera, me parecen mucho más interesantes y mi percepción de ellos es más mucho más positiva que antaño, cuando los escuchaba con media oreja porque eran blancos de clase media que en muchas de sus canciones utilizaban instrumentos musicales. Era muy purista yo en los 90.
Un tocho imprescindible.

lunes, 19 de agosto de 2019

KISS MEETS THE PHANTOM OF THE PARK

Por supuesto, no soy en absoluto fan del sonido guitarrero y mucho menos de Kiss, que me resulta un grupo de lo más extraño y estúpido. Su imagen amenazante a base de maquillaje siniestro y eso que hace Gene Simmons con la lengua, no hacía honor al tipo de rock-n-roll que practicaban que suena ñoño, amariconado  y rozando el pop. Un contraste como para tontos.
Pero al margen de lo que me pueda parecer a mí, Kiss es un grupo de rock mítico que a finales de los años 70 eran tan famosos que las masas se inclinaban a sus pies. Es por ello, que en la cúspide de su fama, a sus promotores, viendo que en el mundo de la música habían tocado techo, se les ocurrió venderles como producto. Comenzó a aparecer a la venta toda suerte de merchadising, juguetes y desvaríos varios con la imagen de los componentes de la banda. Incluso, llegaron  a ser los protagonistas de un cómic de Marvel que se vendió estupendamente, batieron records de ventas, por lo que los amantes de los súper héroes tenían un nuevo tebeo que añadir a su colección.
El siguiente paso natural era el cine, así que Kiss protagonizaron una de las películas más marcianas que existen, “Kiss meets the Phanton of the park”, film considerado como uno de los peores de la historia  y que los propios componentes de la banda odian porque les hace parecer retrasados mentales. De hecho, hasta hace poco que la edad les hacer ver la película con cierta nostalgia, nadie de su equipo podía nombrar la película en presencia de sus miembros y renegaban de ella absolutamente, amén de que los problemas entre la producción y la banda fueron continuos durante el rodaje. De hecho, Ace Frehley, poco contento con el trabajo que se estaba realizando, incluso llegó a abandonar la filmación, cosa esta que no importó porque fue sustituido, ipsofacto, por un doble. Lo que pasa es que el doble de este ¡era negro! Detalle este que, por otro lado, no es disimulado en la película en los momentos en los que aparece.
Un parque de atracciones en plena crisis, cuenta con una atracción cuyos animatronics resultan de lo más reales. Lo que sucede es que el responsable de la misma, una especie de científico loco, se dedica a secuestrar personas y convertirlas en robots. Justo en ese momento el parque de atracciones a contratado a los Kiss para que actúen en su escenario, por lo que montan el primero de sus conciertos y en él harán alarde de ¡¡Sus poderes mágicos!!  Estos son poderes hipnóticos, lanzar rayos por los ojos, hacer levitar las cosas, escupir fuego… y todo lo que se te ocurra.
Sin embargo, este científico loco secuestrará a los Kiss  y los sustituirá por cuatro clones robotizados que suplantarán la identidad de estos en los conciertos, por lo que los verdaderos Kiss tendrán que ingeniárselas para escapar y, con sus poderes, reducir las intenciones de este maldito científico loco en el parque de atracciones.
Como ven, una de las historias más bizarras que se podían contar con los Kiss de por medio.
La película en realidad es un telefilm para la NBC que produjo el estudio de animación de Hanna-Barbera, en lo que sería una de sus pocas inclusiones en la imagen real.
“Kiss meets the Phanton of the park” fue el hazmerreír del personal al día siguiente de la emisión y los fans de Kiss se cagaron en la puta madre que parió a quién se le hubiera ocurrido tal locura, sin embargo, y como pasa con todas las malas películas, el tiempo le ha otorgado un estatus y a día de hoy es una película de culto para los fans de Kiss y uno de sus productos más queridos. Y es que, efectivamente, al tratarse de un producto de Hanna-Barbera, la cosa parecía más bien un episodio de Scooby Doo, cosa que no deja de ser paradójica, si tenemos en cuenta que posteriormente, en el mundo de la animación, Kiss, han compartido fotogramas con el bueno de Scooby en “Scooby Doo y Kiss: el misterio del Rock and Roll”, direct to vídeo del año 2015 que ya es todo un anacronismo.
La película, efectivamente es mala a rabiar, inconexa y ridícula, pero ver como los Kiss ofrecen una interpretación totalmente autista —y eso que recibieron cursillos intensivos de actuación— y verles escupir fuego y  todas esas zarandajas, mientras tocan varias de sus canciones en un escenario o en medio del parque de atracciones, verdaderamente merecen la pena. Yo no creo que llegue a ser una película “Mala pero divertida”,  aunque tiene escenas antológicas, sin embargo, si me parece un film curioso que merece la pena ser visto para saciar la curiosidad. Y es una pena porque aunque arranca muy bien y todo apunta a que efectivamente va a ser un descojone, a mitad de metraje va perdiendo fuelle hasta el punto de que resoplamos un par de veces porque no se acaba. Por suerte, en la recta final, los poderes mágicos de las estrellas de rock devolverán el interés a la película.
El director elegido para capitanear esta orgía de retraso mental fue Gordon Hessler, director proveniente de la serie B de terror británica que firmó títulos tan populares como “Los asesinatos de la calle Morgue” o “Exterminador IV”, falsa secuela de “El Exterminador” que se tituló así  solamente porque estaba protagonizada por Robert Ginty y que, directa a vídeo, se estrenó antes que “Exterminador III”, que tampoco era una secuela oficial. Para mear y no echar gota.

sábado, 17 de agosto de 2019

LA CASA DEL TERROR (TRAPPED ASHES)

Tal y como si fuese una producción "Amicus", una pandilla heterogénea de personajes termina encerrada en el comedor de un siniestro caserón donde años atrás se rodó una película maldita. El único modo de salir es que cada uno cuente sus más oscuros secretos en formato de historia terrorífica, lo que significa que a lo largo de los 105 minutos que dura "Trapped Ashes" (con soso y desangelado título hispano) nos comeremos cuatro segmentos distintos pero con un punto en común: la mediocridad. Y es que lo que aquí tenemos es toda una tragedia en formato imagen. Porque los cinco directores que se reúnen para la ocasión no son unos mindundis, ni unos novatos. Por lo menos cuatro de ellos son creadores de notable reconocimiento, demostrado talento y padres de títulos fundamentales para la historia del cine fantástico, y el cine en general. A saber: Sean S. Cunningham, director del primer "Viernes 13". Joe Dante no necesita presentación (y si hay algún alien que desconoce de quién se trata, que pique encima de su nombre). Ken Russell tampoco debería necesitarla. Monte Hellman es un cineasta de notorio prestigio que se inició con Roger Corman y anduvo unos años rodando mucho cine de ese que mola a los culturetas. Y luego está el desconocido, John Gaeta, que debuta en la dirección pero dispone de un curriculum notorio en los efectos visuales.
Entonces, que Cunningham, Hellman y, muy especialmente, Dante y Russell se curren unos segmentos tan tontos, aburridos, descafeinados y planos resulta desconcertante. Es una reunión de esas que, en sus mejores tiempos, se habría saldado con algo explosivo, pero que en 2006, año de producción de "Trapped Ashes", y ya todos algo acabados, se tradujo en una peli totalmente prescindible, prematuramente muerta y con un frío y aséptico look televisivo. Vamos por partes.
La historia de transición es puro Joe Dante en el sentido de que dispone de cierta velada "energía" y viene cargada de guiños y citas al cine de género (el más directo para Mario Bava). Además, cuenta en el reparto con dos clásicos del cineasta: Dick Miller y Henry Gibson. La primera historia es una chorrada tremebunda sobre una tía que se pone tetas más grandes y resultan ser como sanguijuelas chupadoras de sangre. Sorprende saber que el director de esto es Ken Russell (no tanto si recordamos sus arrebatos "kitch"), sobre todo porque yo le atribuía el segundo segmento, por ser más seriote/aburrido y contener tanto delirios visuales típicos de su cine como alguna secuencia de sexo enfermizo bastante provocadora (una chorba tirándose a un cadáver viviente que chorrea líquidos asquerosos). Pero no, esta viene firmada por el sosainas de Sean S. Cunningham. La tercera es la peor en todos los sentidos, básicamente porque su responsable, Monte Hellman, ignora que está rodando una peli de terror y monta un culebrón sobre triángulos amorosos donde resulta que uno de los maromos es el mismo Stanley Kubrick in person. Además, se cita al poder redentor del cine de Jean Vigo. La única escena "de miedo" se desarrolla en un cementerio y está parida tal y como si fuese cine mudo. Vamos, el reverso tenebroso de la cinefilia fricosa de Joe Dante, volcada en un peliculismo mucho más académico, empalagosamente artístico e intelectualmente respetable y previsible. Algunos dirían que es normal viniendo de Hellman, pero no podemos olvidar su pasado en el terreno de la "serie B" de monstruos y, muy especialmente, que fue el director de la zetosilla "Posesión alucinante", la tercera entrega de la saga "Noche de paz, noche de muerte". Así llegamos hasta el último segmento, dirigido por el debutante John Gaeta, que cuenta con una idea cojonuda mal aprovechada y peor desarrollada: una mujer queda preñada al mismo tiempo que le localizan un parásito en el cuerpo -la tenia-, no puede deshacerse de este sin afectar al feto, así que tira palante con los dos creciendo en sus adentros, quienes formarán una especie de enfermiza comunión.
Completan la galería de nombres el entrañable John Saxon y Roy Knyrim a los efectos de maquillaje y bichos, quien paralelamente ha desarrollado una carrera como director de productos la mar de zetosos.
Una auténtica oportunidad perdida.