miércoles, 29 de octubre de 2014

UNA NOCHE EN EL VIEJO MEXICO

Tenía muchísima curiosidad por ver lo que hacía Emilio Aragón en su segunda película como director, y además, haciendo un film netamente americano, al menos, en lo que cuenta y en las maneras de hacer. Ya había visto su debut tras las cámaras, “Pájaros de papel” cuyo único problema es que se trataba de la enésima película española ambientada en la guerra civil, en tiempos en los que está de moda decir que todas las películas españolas están ambientadas en la guerra civil. Pero la única verdad, es que aquella película estaba muy bien.
Prejuicios a parte, la verdad es que tenía cierta confianza en que lo que hiciera Milikito en las americas, sería algo, cuanto menos potable. Y en cierto modo “Una noche en el viejo México” lo es. Al menos técnicamente.
Cuenta la historia de un un viejo vaquero  que se cuestiona el suicidio, puesto que a ciertas alturas de su vida, ha perdido todo, sus tierras, su dinero, todo. Recibe la visita de su nieto que se ha escapado del hogar, y juntos ponen rumbo a México a ver lo que el camino les depara. De por medio, una stripper,  un asesinato, una mochila con dinero que los protagonistas encuentran, y mafiosos intentado recuperarla.
Cuando digo que es una película potable, al menos técnicamente, lo digo porque Aragón, obsesivo perfeccionista, dirige con maestría, compone planos de belleza incuestionable y está claro que, aunque tardíamente, ha aprendido bien el oficio de cineasta. Pero por lo demás es una película de lo más lenta y aburrida, aún con un buen material de fondo. ¿Y por qué resulta harto aburrida? Pues simple y llanamente, porque Emilio Aragón trata de imitar  a los hermanos Coen. Y no le sale. Y es que intentar imitar a unos cineastas de por si irregulares, conlleva que la película que hagas, sea todavía más irregular. Emilio Aragón, trata de hacer su propio “No es país para viejos” y le ha salido una cosa técnicamente digna, pero que asesina el concepto “entretenimiento”. Además le falta un poco de mala leche, porque aunque veamos algo de sangre, alguna tapa de los sesos volada y una de las protagonistas sea una stripper –a la que, en realidad, no le vemos ni bailar- la película es blanca como la banda sonora de la serie de animación “La aldea del arce”, obra también del director de la película.
No obstante, me gusta la actitud de Aragón de ponerse ha hacer cine americano en lugar de repetir haciendo lo de siempre, que es lo que toca en el cine español, y aunque esta le ha salido flojilla, le auguro mejores películas en un futuro y hasta es posible que nos de una sorpresa, porque como director, así las cosas, Emilio Aragón es mejor que todos estos directores consagrados del cine español, que tan poco trabajan el concepto visual de sus películas. Ahí Emilio Aragón, con esta, igual se ha pasado.
En cuanto a la repercusión en el público, “Pájaros de papel” ya fue floja con sus 300.000 espectadores, pero este “A night in old Mexico”, en cines españoles ha congregado 27.000 míseros espectadores. Fracaso total.
En el reparto, apenas sale de plano Robert Duvall que está ya muy mayor el hombre, Jeremy Irvine (“War Horse”) Angie Cepeda, Luis Tosar,  Abraham Benrubi y Javier Gutirerrez.

lunes, 27 de octubre de 2014

NEW YORK SHADOWS

Leo críticas de “New York Shadows” y son todas planas y obvias. Las de los usuarios, todavía más repugnantes que las de los críticos profesionales. Y es que poner a parir la película de Pinzás, es muy fácil. Es como reírse del tonto del pueblo. Bien, pues, por si pensaban lo contrario, yo también voy a reírme del tonto del pueblo, faltaría más, pero desde otro punto de vista más honesto que el  de todos esos plumillas y pretenciosos aficionados al cine de autor, que me dan asco y me repugnan. Pinzás, es un inútil con ínfulas, por eso me cae bien. Y siempre he comulgado con las maneras de hacer de estos cineastas vanguardistas, su manera de rodar –en concreto la de esta peli- y demás parafernalias guerrilleras (que a guerrillera a “New York Shadows” no le gana ninguna), pero sin embargo, me repugnan sobremanera -pero hasta límites violentos- las pedanterías que se gastan todos los que se atreven a ha hacer este tipo de cine distinto. Me encantan sus filosofías y sus maneras de hacer cine, pero me jode que tengan que pasarlo todo por la turmix del intelectualismo y la profundidad. Por eso, gustándome los trabajos de Albert Serra o José Luis Guerín, sus poses y esnobismos,  provocan mis odios. Guerín, incluso, puede que sea así de odioso en la realidad, que no sea pose.
Sin embargo, otros, pobres desgraciados que siempre hablan de lo mucho que se reivindican sus películas en los USA (caso del pobrecillo de Fernando Merinero), o que van a la academia a mendigar nominaciones secretamente (dicen, caso de Juan Pinzás), son en realidad manazas redomados que camuflan su inutilidad con intelectualismo y pedantería -e incluso, muchos tontos pican con sus pelis- pero que en el fondo se les ve el plumero, y acaban convirtiéndose en  parodias, no ya de si mismos, sino de toda una actitud… ¿Cómo odiar a estos miserables? ¿Cómo tomarme en serio a estos y sus películas? ¿En serio hay alguien que lo haga? Está claro que si, en este país de mierda al que cada día desprecio más, y en el que los tontos, los ladrones, los chupones y los retrasados mentales son los que gobiernan  y son, también, los que practican el “arte”, hay quien les toma en serio, quienes se creen la película que estos cuentan, y hasta los hay que se creen que, en serio, Pinzás es el representante en españa de aquella tomadura de pelo llamada “Dogma 95”.
Pero para mi, Merinero como Pinzás, son dos pobrecillos, que lejos de llevarse mi odio como Serra o Guerín (que estos si han engañado a mucha gente), me dan hasta pena.  Abanderados de lo profundo cuando deberían haberse dedicado a hacer un cine más honesto, tienen lo que se merecen que es la indiferencia del público.  Y eso, para unos egos taaaaan enormes como los de estos directores, es algo que los vuelve muy infelices. Estoy seguro de ello. Ergo, no puedo odiarles, sino seguirles fervientemente, porque son un ejemplo de lo que ningún cineasta debe hacer, al menos, conscientemente. Son tan pedantes que sus putas películas, cutres y chabacanas no obstante, se vuelven comedias involuntarias. Y a mí no hay nada que me guste más que eso.
Y con “New York Shadows” y su discurso, no he podido parar de reírme. Y eso que es, como la definen en IMDB un “drama psicológico avant- garde”.
Pinzás, en esta ocasión, si trinca pasta de algún lado, o subvenciones o ayudas, lo desconozco, pero lo cierto es que resuelve la papeleta con poco más que una cámara de vídeo HD, los calzoncillos,  haciendo un viajecito de ocio a Nueva York acompañado de un cámara un tanto descuidado (hay trompicones maravillosos, e incluso, un accidente  de coche resuelto a base de mover mucho la cámara dentro del utilitario, meterle algún filtro que ralentice la acción, y aún así, el plano es tan inútil que vemos perfectamente que el coche está parado), y una pánfila americana que se parece a Amaral, que debía ser la actriz más barata de estados unidos (si es que cobró algo) a juzgar por lo mal que actúa. Es una actriz espantosa, que no se ni por qué contrata a una americana… para lo que hace, y lo mal que lo hace, valía cualquier otra lerda española...
Se ve que Pinzás se pegó las vacaciones, y rodó largos paseos por Nueva York, y sobretodo, viajó mucho en metro con la muchacha, y lo grabó todo. A parte de largos planos de él en plan pensativo, para luego meter las descojonantes voces en off, en las que queriendo ser profundo, consigue el efecto contrario; que parezca un lerdo.
“New York Shadows”, finalmente es un vídeo turístico con pretensiones, que ha salido mal. Esa es la mejor forma de definir esta película.
Cuenta una paranoia de meta cine con la que Pinzás se estrujaría el cerebro, en la que un director de cine acude a New York a buscar localizaciones para su próximo film, y allí reflexiona en la calle, con pensamientos de si él es un personaje de su propia película o mamarrachadas por el estilo, mientras delira con la figura de una desgarbada lerda que anda por ahí, que –a pesar de que a ella se le nota un montón que le da asco que el viejo se le acerque- deja que este se le acerque y le haga arrumacos. Una chorrada vaya.
Raccord y saltos de eje que la convierten en entrañable, monólogos descojonantes, bailecitos arrítmicos, banda sonora espantosa, gente de la calle que mira a cámara mientras Pinzás y la pánfila sobreactúan… Cuando Pinzás, se desgañita de desesperación en un momento de la película, me dio, literalmente, un ataque de risa.
Sin embargo, la película tiene cosas buenas y valientes, como el tirar para adelante con lo puesto, el rodar en medio de la calle o el metro con dos cojones, falta total de vergüenza y el aprovechar los elementos que te ofrece la calle, para introducirlos en la película, como el buen cine vanguardista, como el buen cine Underground. Así. Aunque Pinzás rueda con una cámara y listo, aprovecha un rodaje cualquiera que se está haciendo en la gran manzana, para con dos cojones, pedir que le graben delante de él, e introducir en off una frase que nos deje claro que “su equipo técnico está recogiendo los materiales” Ya le gustaría a él.
Así que en definitiva, por equis motivos, sean los que sean (pero no los que a Pinzás le gustaría que fuesen) “New York Shadows” es una película que, en su demencia, me resulta fascinante, ergo, me encanta. Bonita, porque gracias al HD los planos que filman los lugares emblemáticos de Nueva York están súper bonitos, y en contraste con la inutilidad del director, convierte todo en una pieza, en una rareza muy a tener en cuenta por los coleccionistas y amantes del cine raro. Ahora, como película “Avant Garde” de autor… le mata precisamente eso, que trate por todos los medios ser tan “Avant Garde”.
Y Pinzás ya está muy metido en su personaje, lo que es una fortuna, porque nos dará mas mierdas como esta.
¡A verla! O como rezaba la inscripción inicial de “Maki Navaja, el ultimo chorizo” ¡A reínse!

sábado, 25 de octubre de 2014

AXE GIANT: THE WRATH OF PAUL BUNYAN

“Axe Giant: The wrath of Paul Bunyan” cuenta la historia de un grupo de ancianos que deciden pasar la tarde en un parque. Una vez allí, un niño con cara de rana surgido de una charca comienza a atacar a aquellos que llevan dentadura postiza y.... no, es broma, lo siento, tenía que hacerlo... en realidad la película gira en torno a un grupo de adolescentes conflictivos que, acompañados de un severo instructor y una trabajadora social, se largan una semana a una cabaña para "enderezarse". Una vez allí, uno de ellos manga el cuerno del esqueleto de un torito bravo, lo que desatará la ira de su propietario, una suerte de troll/ogro gigante y gruñón, casi un troglodita, armado con una mega-hacha que dará buena cuenta de todos ellos.
Lo que aquí tenemos es un slasher puro y duro típicamente moderno, que mezcla elementos propios de los clásicos (el monstruoso asesino se basa en auténtico folklore norteamericano -Paul Bunyan es ese leñador barbudo que moldeó la geografía del país de las barras y estrellas a base de pisotones y hachazos-, el grupo de protagonistas teenagers, la acampada, etc), con ribetes de estulta post-modernidad, como esa tendencia a la exageración -comenzando por el mismo asesino- y al gore brutal que, justamente, de tan llamativo y desacomplejado, se vuelve inofensivo y casi cómico. Cuando un slasher de los "good old days" era ultra-violento, lo hacía con resultados perturbadores. Hoy la cosa se ha convertido en total y absoluta chirigota (véanse los "Hatchet" mismos).
A todo esto, súmenle el que parlamos de una película de producción macro-pobre grabada en un vídeo muy cantoso que le confiere un look muy amateur, igual que esas famosas "backyard movies" ochenteras solo que comedidamente beneficiada por los adelantos tecnológicos. Sin embargo, y a pesar de ello, seguimos encontrando elementos que la delatan, como algunos temibles actores (sobre todo secundarios y extras) y, por encima de todo, los efectos especiales.
Estos se reparten entre látex y CGI... si es que a esto se le puede llamar CGI. Los primeros están dignos (como la caracterización del amigo Paul Bunyan), lo que tiene una explicación que luego desvelaré. El problema es que la claridad y brillantez de la imagen -digital- nos recuerda a la acción real que acompañaba aquel juego de mesa llamado "Atmosfear". Dicho de otro modo, el látex pierde su textura orgánica pa parecer goma de mascar. Los segundos, aquellos puramente digitales, son muy terribles. Tenemos animales animados, un porrón de gore chunguísimo y unos cromas que dan putos escalofríos. Las imágenes fijas retocadas parecen haber sido tratadas con el "Paint".
Todo esto no sería molesto –rima!- si la película no intentara ser más de lo que es. Si no pretendiese encajar como producto de terror standard. Le falta elemento exploitation. Sobran intentonas de facturar algo más legítimo, con personajes cargados de humanidad -que nos importan un puto carajo- y otros rollos del estilo que, pal caso, no hacen falta ni pegan. A una peli de este tipo, que presume de ultra-independencia, le pides cuanto menos algo llamativo, algo diferente. Tratándose como se trata de un slasher al uso, no puedes exigir originalidad, ni un guión rompedor, pero sí unas dosis de truculencia... por desgracia este es el único elemento en el que "Axe Giant" puede aportar “quelque chose”, y digo por desgracia porque son, pues eso, pocas, muy cutres en el peor sentido y no dejan nada satisfecho.
Para rematar la jugada intentan colarnos, ya hacia el clímax final, una subtrama "pseudo-romántica" que dote de elemento trágico al monstruo, pero es demasiado tarde. Más teniendo en cuenta que a lo largo de la peli ha sido tratada muy arbitrariamente y de refilón.
En cuanto al personal implicado, y ahí viene la solución al misterio arriba expuesto de los efectos de maquillaje, encontramos a Robert Kurtzman, antiguo miembro del famoso "KNB Group" y director de cosas como "Wishmaster", "The Rage" o "Enterrado vivo". Él produce y, obvio, le da gusto al látex.
El director se llama Gary Jones y posee un notable historial a base de "Boogeyman 3", "Ghouls", "Planet Raptor" (todo telefilms), "Crocodile 2: Death Swamp", "Mosquito" y algunos capítulos de las series "Hércules" y "Xena, la princesa guerrera". La verdad, nadie diría que tiene tanta experiencia.
Entre los guionistas encontramos a Jeff Miller, implicado en las antologías zetosas de Paul Talbot "Freakshow" y "Hellblock 13". Es también responsable de una cosa reciente de poco prometedor título, "Volcano Zombies".
En el reparto de "Axe Giant: The wrath of Paul Bunyan" únicamente destacan tres rostros. El de Joe Estevez (hermanito de Martin Sheen), un auténtico veterano en las lides de la serie Z y que, pal caso, sobreactúa -e irrita- que da gusto dando excesiva vida a un paleto de las montañas (y pa que él, haciendo un papel secundario, aparezca como prota en Imdb, imaginen cual será el nivel general). Le sigue Dan Haggerty, el famoso "Grizzly Adams" televisivo, auto-parodiándose y sufriendo una muerte salvaje que impactaría mucho si no fuera por lo povera de su CGI. Partido en dos con una sierra. Algo parecido le ocurre a la última persona del reparto a la que voy a citar, aunque sea por los motivos equivocados, Jill Evyn, el personaje de la golfa que se saca las tetas clásica de todo slasher, y que va acorde a lo miserable del conjunto. Da grima en TODOS los sentidos y no se la pondría morcillona ni a un retrasado.
"Axe Giant" es
mismamente como una de la primera época de "Asylum". Rematadamente prescindible.

PD: Gracias a Aratz por pasármela.

viernes, 24 de octubre de 2014

DESPEDIDA DE SOLTERO

Tras montones de guiones escritos, a pachas o individualmente, los responsables de los mejores gags y situaciones de la comedia americana Pat Proft y Neal Israel,  consiguen  notoriedad gracias al guión, escrito conjuntamente, de “Loca academia de Policía”, que se convierte en un éxito internacional. Lo que les da cierto prestigio para que los estudios se pregunten “¿quiénes son estos chicos?” Así pues, es el momento ideal para poner en marcha el sueño dorado de la pareja de guionistas: adaptar al cine la salvaje fiesta de despedida de soltero que le prepararon al hermano de Neal Israel, Bob Israel, productor, además, del film,  cuando este se iba a casar. Así que “Despedida de soltero”,  enloquecida comedia con sexo, drogas y locuras varias, en realidad ¡es un biopic! Claro, que se exageraron muchas de las situaciones que vemos en la película – el burro que esnifaba cocaína o la pelea en el cine, nunca ocurrieron- y se crearon personajes ficticios que poco o nada tienen que ver con la realidad, aunque tres de ellos –adivinen cuales- están inspirados en el trío percusor de la película; Proft y los hermanos Israel. Tampoco se le presentó a Bob Israel la oportunidad de poderse acostar con alguna chica en la vida real, como si le pasa al personaje de Tom Hanks, pero claro, si se omitieran estas cosas, entonces no habría película, o esta sería estúpida y aburrida.
Así pues, con el visto bueno de la Twentieth Century Fox, y con Neal Israel a la dirección, se lanzan a la piscina con este “Bachelor Party”, que, desde el papel, apestaba a éxito. Y vaya si lo fue. Además de ser ya todo un clásico.
Cuenta la historia de un joven alocado e irresponsable que se va a casar con su novia, a pesar de que la familia de esta se opone a esta unión, así que sus amigos, deciden  organizarle una fiesta de despedida de soltero. Durante la misma, tendrá que esquivar los envites de las fulanas que se lo disputan, y las trampas que le prepara el ex-novio de su prometida, que todavía bebe los vientos por ella, y que además, es una persona muy admirada por su padre. El desmadre hará el resto.
A “Despedida de soltero”, de pertenecer a algún sub-género, pertenecería al de las “Bachelor Movies” – me lo acabo de inventar- al que se adscribirían películas como por ejemplo “Resacón en las Vegas” o “Very Bad Things”. Pero creo que no hay tantas películas que tengan las despedidas de soltero salvajes como temática como para que esta etiqueta surja efecto, así que, por estructura, espíritu y características, navegará en tierra de nadie dentro de las “Teen Movies”, lugar este en el que hasta ahora la tenía yo ubicada, a pesar de que no sean estudiantes y/o adolescentes sus protagonistas. Otra película dudosa en tierra de nadie sería “Jacuzzi al pasado”… ¡pues también a las “Teen Movies” que coño!
Frikadas de estas a parte, decir que “Despedida de soltero” es una de las comedias más divertidas, brillantes y transgresoras del cine americano, imitada en miles de ocasiones, e incluso con situaciones absolutamente plagiadas en comedias de mayor postín ( en la también cojonuda “Los padres de ella”, el personaje de Robert De Niro, no soporta que su hija se case con un cafre como es el personaje de Ben Stiller, y manda al ex-novio de esta interpretado por Owen Wilson, a que la recupere con malas artes. Exactamente lo mismo ocurre en “Despedida de soltero”. Así mismo, en “Clerks 2”, esta vez más a modo de homenaje, tenemos numerito erótico zoofilico con burro y drogas de por medio). Además  implanta un estereotipo muy reconocible, el personaje Rick Gassko, magistralmente interpretado por Tom Hanks antes de convertirse en la novia de América, canalla simpático y gamberro que a día de hoy sobrevive en películas deudoras de esta como es la saga de “Resacón en las vegas” y cuyo equivale sería el  Phil interpretado por Bradley Cooper, por no hablar del resto de personajes cuya equivalencia nos remitiría a montones de comedias.
Y gracias a sus personajes, su planteamiento, sus gags, el nivel de despelote, y a que, probablemente, sea la comedia más gamberra de la historia del cine, no superada todavía, la considero, sin despeinarme, ni llevarme las manos a la cabeza, una obra maestra. Y Si alguna película más actual ha superado el nivel de gamberrismo, hay que reivindicar esta, aunque sea solo por estar antes, por ser osada siendo un producto mainstream, y porque pocas comedias llevan un ritmo tan medido como esta, con el que es imposible aburrirse.  “Despedida de soltero”, hay que respetarla, está diseñada para el entretenimiento. Además creo que es otro ejemplo de lo que es una película bien hecha, y un guión bien escrito y sin fisuras. Puro cine. Pero como es de cachondeo, nunca obtendrá el reconocimiento que se merece. En cualquier caso, hizo un pastón que es de lo que se trataba. Antológicas las secuencias de los protas haciéndose fotos con la tetuda que va al estudio fotográfico a hacerle fotos a su hijo, la  del malo colgando por la ventana en pelotas, la del burro esnifando cocaína y muriendo después (todavía no he visto en una pantalla nada más cafre), el momento en el que un señor llamado “El rabo” mete su polla en pan de perrito y lo pone en la bandeja donde está sirviendo este aperitivo en la despedida de soltera de la novia…. En definitiva, que toda la película es memorable.
Y el paso de los años, no la ha hecho envejecer tanto como a otras coetáneas, que nos guste o no, no resisten un visionado a día de hoy con tanto éxito y solvencia.
También tiene la pequeña particularidad de tener en su cast a dos de las actrices mas guapas de aquella época, que a día de hoy, no solo son feas como demonios por culpa de tantas operaciones estéticas, sino que sus carreras después de la película deambularon por la serie B –y Z- más infecta en el caso de ambas, y por el porno más sucio y anti erótico en el caso de la segunda (que además hacía las peores mamadas del mundo): Ellas son  Tawny Kitaen, que la pudimos ver antes en “Gwendoline”, y después en “Witchboard” y Monique Gabrielle, preciosa en  “Turno de noche”, “Rejas ardientes”, “El diablillo caliente” o “Vampiro del espacio”.
En el reparto, además de Tom Hanks como absoluto protagonista (que pena que no siguiera en esta línea), y las mencionadas, tenemos a  Adrian Zmed ( “Grease 2”, “Terror Final”) que venía de la televisión, y sigue en televisión,  Robert Presscot (“El gran lío en la universidad”), William Tepper, capaz de robarle protagonismo a Hanks de lo bien que está  y que no ha vuelto a salir en ninguna película más, o ¡Michael Dudikoff! que iba para joven galán de comedia, y al final se convirtió en héroe de acción de tercera gracias a películas como “El Guerrero Americano”. Aquí, pasa bastante inadvertido y apenas tiene unas lineas de guión, aunque su presencia es constante. Pero es un personaje que no aporta nada. Si no estuviera, la película sería exactamente lo mismo.
En cuanto al director  Neal Israel, sigue siendo guionista de comedia, aunque ha perdido el punch de los ochenta, rodó después de esta, “Locademia de conductores”, “Loca academia de combate”, la marcianada con Rob Schneider  y Leslie Nielsen “Surf Nijas” y acabó en televisión, donde permanece, además de ser el responsable de la escritura, junto a Proft, de cuanta película graciosa que recuerdes de los años ochenta.
En cuanto a “Despedida de soltero”, una de mis películas favoritas. La vi anoche, y pensé que nunca le había dedicado una review. Y aquí la tienen.

miércoles, 22 de octubre de 2014

LAKE MUNGO

Mockumentary (o lo que es lo mismo, falso documental) de origen Australiano, que precedido de buenas críticas y con unas pretensiones engañosas a más no poder, finalmente se prodiga como una película sosa, aburrida y que en su afán de sorprender logra el efecto contrario; esto es que intuyes el giro que da el argumento a mitad de la película, mucho antes de que ocurra.
No es exactamente un “Found Footage”, pero si una consecuencia de ellos y con sanas intenciones de dotar al asunto de seriedad. Para que me entiendan, que es un semi “Found Footage” adulto, y destinado a un público adulto, no al adolescente.
Un buen día una señora madre recibe la noticia de que su hija ha desaparecido mientras se bañaba en un lago. Cuando aparece el cuerpo y se la da oficialmente por muerta, la familia comenzará a presenciar a través de sus fotos y sus vídeos caseros, apariciones de esta niña. Un parapsicólogo revela que la chica iba a verle y durante las sesiones avistaba su fallecimiento. Pronto descubrirán –y descubriremos- que es lo que pasa realmente.
A rasgos generales, salvo por la obviedad de algunas resoluciones, no es una mala idea, de hecho está filmada a modo de documental en plan muy serio, con buenos actores y sin que chirríe nada de ello. Incluso, cuando presenciamos esos videos filmados por la familia, o esas fotos, y vemos el supuesto fantasma de la chica, verdaderamente sentimos escalofríos. Lo único que los sentimos las primeras veces, y como no dejamos de ver vídeos en los que la chica aparece, a la cuarta aparición, por repetición, cesamos de sentirlos, por lo que la atmósfera que en un momento se crea, desaparece por mostrarnos demasiado. Conscientes de esto, los responsables tiran por otros derroteros; Craso error, perdemos por completo el interés por la historia, por lo que sucede y tenemos sensación de tomadura de pelo.
Pensando fríamente, porque como ya he dicho, no es en absoluto una mala idea, ni creo que esté en exceso mal ejecutada salvo por lo antes comentado, yo creo que el problema de que esta película no me acabe de enganchar es su procedencia Australiana. Con esto lo que quiero decir, es que no estoy familiarizado con el tempo de esa cinematografía, ni con la concepción de sus terrores y quizás sea su procedencia la que me ha impedido disfrutar totalmente de la película. Quien sabe.
Con todo, véanla. Muchas cosas peores han pasado por estas retinas sin inmutarme, y al fin de al cabo, esta es sosainas, pero no es mala película. Simplemente, no me acaba de convencer.
Técnicamente, de los efectos especiales, sencillos pero en un principio potentes y efectivos, se han encargado los señores de Weta. Efectivamente, los que suelen trabajar siempre con Peter Jackson.
Se trata del debut en el largo del director Joel Anderson, que simplemente por la seriedad con la que se enfrenta al material, aunque este “Lake Mungo” resulte fallido, habrá que tenerle en cuenta.

martes, 21 de octubre de 2014

AVT PODCAST (24)

Y tal como las moscas van a la mierda, AVT Podcast vuelve a sus miserables vidas con más contenidos inútiles y desgastosos. Lo hacemos, de entrada y a falta de nada mejor, con noticias que solo nos interesan a nosotros y a nuestros animales domésticos: un evento superocheroso a celebrarse en escasos días (disponen del simpático cartel promocional abajo de todo), las primeras piadas de Vial of Delicatessens, el trailer de la nueva película de Harry Callahan -en funciones de director-, el hijo de George Romero se ve obligado a seguir los pasos de papá pa poder comerse un bocata a fin de mes, los gabachines que cuando se asustan en el cine, en lugar de cagarse de miedo, prefieren ahostiar al de al lado, una larga lista de curiosas -y tal vez no muy prometedoras- futuras adaptaciones de comic españolo (lo que desata la ira de uno de nuesos contertulios con respecto a este país y la sucia ristra de bastardos manguis que lo controlan) y Tom Hardy en otro papel de esos que le dan los del mainstream, con máscara.
Una vez disuelta la diarrea, podemos comenzar ya a peliculear con salero y carisma, y estas son las elegidas: "Donde viven los monstruos" (o el irritante modernismo de Spike Jonze y el resto de su numérica familia), "La carrera de la muerte 2" (la precuela del remake que ya tiene otra secuela que sigue siendo una precuela... joder, que difícil nos lo ponen hoy día), más continuaciones chusqueras con "Camino Sangriento 6 - Wrong Turn 6: The last resort" -o "Worn Tourn 6"- (un chiste bueno que se les pasó a los tres paletos que hacen el programa: si la saga en cuestión hubiese mantenido el título en castellano de la primera parte, "Km 666", ¡¿cómo se titularía la sexta entrega?!, ¿"Km 666 6", "Km 6666", "Km 666,6"?, ¡¡rían, rían!!), recaemos de nuevo en terreno Jess Franquiano -una debilidad- con "En busca del dragón dorado" (fantástica ultra-ñorda que demuestra, nuevamente, qué pésimo cineasta pero maravilloso concepto era el de la perilla), tropezamos con la escuela del exploit italiano hablando de "Gunan, el guerrero", un poco de terror noventero del no demasiado insufrible a cargo de "El gato infernal" (o, "Casi-Creepshow 3") y cerramos con la reseña más entusiasta y positifa de la sesión, "Boyhood (momentos de una vida)", comentada mientras el locutor devora una tostada con fervor.
En fin, eso es todo... ¿¿tenemos que pedir perdón por ello??, anda y que les jodan. Es más, ni tan siquiera pienso corregir este texto introductorio, si hay faltas de algun tipo, oféndanse y suicídense, que harán un favor a este repugnante planeta. ¡¡AGUR!!.





lunes, 20 de octubre de 2014

ESOS"ALEGRES" VAMPIROS

El vídeo club nutría al vídeo club, entonces, títulos con gancho, inspiraban a las distribuidoras a la hora de elegir otros títulos. Se basaban en los títulos, porque era imposible hacer un cálculo de las cintas más alquiladas, que si no, sin duda, basarían sus títulos en esas películas.
Así, si hace poco les hablábamos de “Esos locos fantasmas”, hoy vengo a hablarles de “Esos alegres vampiros”, que como pasa con la anteriormente citada, es, además de videoclubera, una putísima mierda. No sabría decir cual es peor, si esta o la de los fantasmas.
Un par de muchachos y una muchacha se van en coche a un pueblo perdido de la mano de dios  llamado Yarralumla, y allí, se meten en un caserón dónde, a pesar de los rostros azulados de los habitantes, no se dan cuenta de que estos son vampiros.  Estos, se convierten en anfitriones de nuestros protagonistas, haciendo durante el grueso del metraje gags y chascarrillos sin gracia hasta que, casi al final, se los quieren comer.
Es asombroso el aguante que hay que tener para ver entera esta película, y su visionado me ha hecho cuestionarme, si verdaderamente merece la pena pasar una hora y media de tu vida deseando que se acabe algo, solo para luego dedicarle unas líneas en este blog, que a buen seguro leerán solo cuatro gatos. Esto no es amor por el cine en todas sus vertientes, esto es ser gilipollas.
Sea como fuere, me pase lo que me pase, soy adicto a esta mierda. Así que no creo que lo deje…
Reflexiones –obvias- a parte, decir que nada de la película es medianamente divertido o atractivo. Si acaso, y por mencionar algo, decir que el chapucero maquillaje de los vampiros (sobretodo el del cabecilla de estos), unido a la indumentaria que me gastan, frac y capa como Bela Lugosi, y la original, aunque facilonga, particularidad de que a estos vampiros no les mata ni el ajo, ni las cruces, ni la luz del día (de hecho salen al exterior con solazo) puede tener algo de gracia, pero no la suficiente para aguantar la hora y media.
Con este pack de “Esos locos fantasmas” y “Esos alegres vampiros”, me enfrento, muy a pesar mío, con las peores películas chungas de mi vida, esas que hay que examinarlas con lupa y estar de muy buenos ánimos para sacarles algo positivo.
La película es australiana. Y en nuestro país la distribuyó en vídeo la entrañable “Lightning vídeo
Dirige Colin Eggleston, director  clave del “Exploitation Australiano”, más conocido como “Ozploitation”, que consiguió un modesto éxito con su anterior película “Cassandra”, un “Exploitation” de “Carrie” sobre una joven que sueña con una serie de asesinatos que se cometerán después. La mítica “Sky Pirates” de la que Naxo ya dio buena cuenta aquí y , sobretodo, de “Largo fin de semana”, que goza de cierto culto por todo el planeta.
Tras “Esos alegres vampiros”, no volvió a dirigir nunca más. Por algo sería.

viernes, 17 de octubre de 2014

NOSOTROS NO SOMOS ÁNGELES

El “ExploitationItaliano es absolutamente fascinante, descarado y rozando la ilegalidad. No contentos con plagiar todo éxito norteamericano que se les ponía a tiro, también tenían que auto plagiarse  y hacer las versiones de los éxitos autóctonos con la idea de arañar unos cuantos miles de dólares.
Así nace el fenómeno Michael Coby y Paul  Smith o como vulgarmente se les conoce en círculos más o menos especializados “Los clones de Bud Spencer y Terence Hill”.
Obviamente, Bud y Terence lo petaron no solo en Europa, sino que en estados unidos llegaron a tener algo de éxito.
Todo esto nos remite a los años setenta y tras el éxito de “Le llamaban Trinidad”, que a algún despiadado productor Italiano, se le ocurrió plagiar la película y para ello contrató a dos actores que se parecieran a los astros, o al menos, que juntos pudieran crear confusión entre las plateas europeas. Estos fueron  el americano Paul Smith y  el Italiano Michael Coby: el primero sería el sosias de Bud Spencer, y el segundo lo sería de Terence Hill, y si bien es cierto que el primero tiene un gran parecido con Spencer, el segundo, nacido con el nombre de Antonio Cantafora se parecía a Hill únicamente en que era delgado y rubio. Pero efectivamente, juntos daban el pego, y podían pasar por los auténticos ante el espectador más despistado, máxime cuando, al estar rodadas las películas de Bud y Terence en Inglés, eran doblados por los mismos actores que solían doblar a Bud Spencer y Terence Hill en las versiones italianas de sus películas.
Así, el “exploitation” que generó “Le llamaban Trinidad”, pasó a llamarse “Carambola”… y coló, ¡vaya si coló! La película fue lo suficientemente rentable como para generar una secuela  y  tres películas más con esta pareja, hasta que el engaño dejó de ser efectivo.
En España, pasó algo curiosísimo. Se estrenó la película “Carambola” y pasó inadvertida, apenas congregó 30.000 espectadores de los años setenta. Pero la secuela se estrenó con el título de “Les llamaban los hermanos de Trinidad”,  y esta si, congregó cerca de los 700.000 espectadores. Así que se re-estrenó “Carambola” un año después con la premisa de ser “De los creadores de “Les llamaban los hermanos de Trinidad”” y metió en salas 500.000 espectadores más… pero ya la película posterior, que es la que nos ocupa, no logró engañar a nadie y no la vio en cine ni el Tato. Las ultimas, directamente, ni se estrenaron. Quizás en vídeo.
No obstante, y antes de pasar a comentar la película, contaré una anécdota: Resulta que el productor de su última película como clones “Simón y Mateo”, Edward L. Montoro, decidió estrenarla en Estados Unidos bajo el título de “Convoy Buddies”, y para ver si los yankies picaban, borró de los créditos los nombres de nuestros protagonistas, pasando a  rebautizarles como  ¡Bob Spencer y Terrance Hall! Esto cabreó muchísimo a Smith que decía que el nombre era la única identidad de un actor, y denunció a Montoro, ganando el litigio y siendo indemnizado por daños y prejuicios. En consecuencia, se acabó el fenómeno de los clones de Bud Spencer y Terence Hill, siguiendo cada uno de los actores sus carreras por separado. En el caso de Smith, la cosa fue a mejor, ya que, tras hacer una película en solitario como clon de Spencer en Israel –“Si me enfado… lo rompo todo”-, dónde esta particular pareja gozó de mayor éxito, se trasladó a Hollywood, donde se ganó un huequito en el “Star System”, haciendo de Brutus en el “Popeye” de Robert Altman, y haciendo papeles en  “El Expreso de medianoche”, “Dune” e incluso un auto-homenaje en “Maverick” junto  a Mel Gibson, aunque siguió haciendo roñas, incluso en España, donde participó en nuestra “Mil gritos tiene la noche” de Juan Piquer Simón.
Por su parte, Coby, llegó a trabajar con directores como Fellini, Skolomovski o Michael Winner, pero su carrera deambuló por la serie B más feroz apareciendo en films como “Demons II”, “El Jugador” de Argento, y fue  la identidad secreta de “Supersonic Man” de Juan Piquer Simón…. Así  que ¡Ambos trabajaron a las ordenes de Juan Piquer Simón¡ ¿Conocería este estas películas?
Por su parte, “Nosotros no somos ángeles” sería consecuencia del éxito de “También los ángeles comen judías” y en algunos países como Francia, llegó a estrenarse como tercera parte del binomio “Trinidad”, convirtiéndolo en trilogía aunque nada tenía que ver. Aún así, esto tiene algo de sentido porque esta película aprovechaba todos los tópicos del cine de Terence Hill y Bud Spencer; Es decir, se parecía en el póster y en el título a “También losángeles comen judías” y Paul Smith aquí es luchador de lucha libre como lo era Spencer en la que expolia, pero por otro lado, la película transcurre en el lejano Oeste, pero ya con la mecánica instaurada, lo que les permite a nuestros protagonistas, pelearse por la propiedad de un automóvil , como lo hacían Hill y Spencer en “Y si no nos enfadamos”. Vamos, para que el público pique, si no es por un lado, por otro. Huelga decir que en todas sus películas, nuestros actores se peleaban (un tanto chusqueramente) e imitaban gestos y ademanes de Bud y Terence, con el fin de asemejarse lo máximo posible.
“Nosotros no somos ángeles” tiene la trama más confusa y peor explicada de la historia del cine. Vemos a nuestros actores haciéndolo como los otros, pero todo lo demás falla, no solo el entretenimiento (esto es aburridísimo) si no la dirección y la estructura de la película, con lo que nos enteramos de poco, pero la película trata de contar la historia de dos hermanos que, peleándose por un coche Europeo que han comprado, deciden poner una empresa de automóviles en el oeste, donde este  vehículo aún no ha llegado, y donde los republicanos se oponen a tal  progreso, lo que les acarreará un montón de problemas que tendrán que resolver a base de mamporros y buenos sentimientos. Ni que decir tiene, que las peleas de esta película están a años luz de las de las películas de Terence Hill y Bud Spencer. Pero eso es lo grande de todo esto. Con este tipo de películas, es mejor lo que hay detrás que las pelis en si mismas, que siempre son insoportables.
Dirige la película bajo pseudónimo de Frank Kramer, Gianfranco Parolini, artesano italiano como cualquier otro, que firmó cosas como “Los 3 Supermen”,  reputados “Spaghetti Westerns” como “Adiós Sabata” o “Seis balas, una venganza, una oración” y otras marcianadas como "Yeti: el abominable hombre de las nieves" o "El secreto del imperio de los incas".
Ahora vayamos con una de las ediciones videográficas de esta película en nuestro país, y que muy bien podría ir en nuestra sección “Aquellas  carátulas maravillosas”. Porque si en Italia eran expoliadores, aquí en nuestros videoclubes, con tal de que alquiláramos como borregos, hacían con la carátula lo que les salía de los cojones.
Vale que la peli se vende como si fuera de Terence Hill y Bud Spencer –fíjense bien en el cartel que ilustra la reseña- pero si presidiendo el póster tenemos una ilustración de Paul Smith… ¿Qué necesidad había de poner otra del propio Terence Hill al lado y no de Michael Coby?. Y por si eso fuera poco, miren el dibujillo de debajo de los actores. Ahora miren este cartel de “Loca academia de Policía IV” que les he colocado a la derecha. Saquen sus conclusiones.
En cualquier caso, resulta todo esto del todo fascinante. Igual que el fenómeno “Clones”. Ahora ¿Las películas? Una puta mierda. Pero hay que verlas y coleccionarlas… al menos yo no puedo evitarlo.

jueves, 16 de octubre de 2014

NUEVO LANZAMIENTO DE VIAL OF DELICATESSENS: "THE AMAZING GALLARDO VOL. 1: FANTASTIC FREAK UNIVERSE"

Yo siempre digo que este DVD es por el cual existe "Vial of Delicatessens" Por fin la obra de Juan C. Gallardo, ve la luz en formato físico, y lo hace de la mano del sello que saca todas estas cosas, aún a riesgo de perder hasta la camisa -vamos camino de ello-. Pero con este DVD puedo decir aquello de "Misión cumplida", porque se trata del dvd de Gallardo... el esperado DVD de Gallardo...



Vial of Delicatessens tiene ya disponible desde el 15 de Octubre una nueva referencia dedicada al cine underground. Se trata de “The Amazing Gallardo Vol. 1: Fantastic Freak Universe”, primero de los dos volúmenes dedicados al cineasta Barcelonés Juan C. Gallardo, conocido "outsider" del panorama cortometrajístico actual.
Juan Carlos Gallardo es el cineasta underground más genuino, valiente, desvergonzado e hilarante que existe en el planeta.
En la línea de directores como David “The Rock” Nelson, Gallardo ejecuta  sus cortometrajes con energía, entusiasmo y lo mismo recrea, a su particular manera, un clásico Hollywoodiense adscrito al cine fantástico, que graba un corto experimental sin narrativa alguna. 
Con más de 300 cortometrajes en su videografía, Gallardo se ha convertido en un icono en ciertos festivales de cine fantástico.
Siempre con su sello personal e inconfundible, marciano, bizarro y no apto para cinéfilos de morro fino, se trata de un director único e irrepetible, que con la libertad que le ofrecen los distintos formatos de vídeo, el montaje artesanal y los presupuestos inexistentes factura peculiares y diferentes obras
9 imprescindibles cortometrajes y toneladas de material extra,  completan uno de los discos que han de estar en las estanterías de todo verdadero  amante del cine.
Yo que ustedes, lo compraría... ¿Dónde? obviamente en http://vialofdelicatessens.blogspot.com
Como ya saben, la tirada en edición especial para coleccionistas, es de tan solo 100 unidades.
Y ya de paso le echan un vistazo al resto del catálogo y a las jugosas novedades
Aquí les dejo el trailer:



miércoles, 15 de octubre de 2014

PAPÁ PIQUILLO

El éxito abrumador de Chiquito de la Calzada fue algo que como vino, se fue. Eso era de prever. No daba para más el asunto. Y yo entiendo el éxito de aquel señor, pero nunca lo compartí. Siendo como soy un gran consumidor de humoristas (Tip y Coll, los mejores) nunca me gustó Chiquito como cuenta chistes (se repetía más que la leche y acabó auto parodiándose, lo que resultaba terrible), y sigo sin entender la puta gracia que puedan tener Faemino y Cansado que me parecen malísimos. Y eso que no entramos en el pantanoso terreno de los humoristas actuales (si es que son humoristas) en el que ya entran en juego odios y manías personales. Pero exceptuando estos, con todos, incluso con los más patéticos tipo “Félix el Gato”, me gusta verlos y me suelo reir. Soy incluso muy permisivo con el humor. Pero a Chiquito, pues la verdad, no.
Otra cosa es el cine, las películas para lucimiento de estos artistas. Como curiosidad me interesa mucho, independientemente de lo que me parezcan a mí los protagonistas. Ahí, las  películas que explotaban a Chiquito cuando aún su fama estaba en alza, “Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera” o “Bracula, Condemor II”, me pueden llamar la atención por su condición natural, pero como no me gusta chiquito, me parecen una patata. Malas a más no poder. Las tengo en DVD no obstante, para que entiendan que me gusta el producto, me gusta su existencia, pero no son películas que vea una y otra vez.
A lo que voy es que de las tres películas que protagonizó Chiquito, la que si me gusta, y me parece incluso entrañable de lo ñoña que es, es este “Papá Piquillo”, que venía a destiempo (en 1998 Chiquito ya ni siquiera salía en televisión, o al menos, con la misma asiduidad que en 1994) y con la sana intención de demostrar que Chiquito de la Calzada, además de hacer eso de “Grijandemorenau”, también podía actuar  y hacer un registro dramático. Y sin salirse de su propio personaje, demostró que si podía, aunque no le sirviese de nada. De sus tres películas, fue la que menos recaudó. La vieron unos paupérrimos 120.000 espectadores.
Claro, que en contra de lo que se cree, las dos películas anteriores de Chiquito, que venían con la fama del cómico ya acabándose, tampoco fuero éxitos, pero si recaudaron bastante más que esta.
La película no es un muestrario de las gracietas de chiquito. Es una película con argumento y en la que Chiquito interpreta. Papá Piquillo, es un patriarca gitano que tras el accidente mortal de su hija, tiene que hacerse cargo de todos sus nietos. Tiene salir a trabajar con ellos, con el mono y la cabra, y mal comer, pero es la única forma de subsistir en un mundo en el que la única forma de generar dinero es vendiendo droga, cosa que Papá Piquillo, quiere impedir a toda costa. La cosa se complica, cuando uno de sus nietos sufre un accidente que lo paraliza y que para operarlo, tienen que llevarlo a Australia, cosa que, no es que sea cara para Piquillo, si no, que es imposible. Por lo que se le complicará algo la cosa.
A ver; no es que sea una gran historia. Ni siquiera es una buena película. Pero como está entretenida, y con su intencionalidad de película estándar (no un mero vehículo para el lucimiento de Chiquito), como incluso llega a tocar la fibra porque es una película ñoña y emotiva, a mí me gusta bastante más que las otras películas de Chiquito. Porque es una película de verdad. Ahora, quienes busquen en ella, las gilipolladas del “Condemor”, pues puede que les guste la película (porque está bien) o puede que no. En cualquier caso, y visto lo visto, si que es una de las mejores películas del inefable Álvaro Sáenz de Heredia, su director, que cuando hace películas, y no vehículos para tal o cual humorista, la verdad es que las hace bastante bien.
En cuanto a “Papá Piquillo”, es una película familiar ideal para las navidades, que le da mil vueltas a cosas que se antojan más actuales, pero dirigidas por directores que no tienen tanto oficio como de Heredia como pueda ser “Angeles S.A.”.
Está bien. Visible. Y si fuera niño, supongo que me encantaría.

lunes, 13 de octubre de 2014

EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LAS BARRIGUITAS

No se como se las apaña  James J. Wilson, para que siempre acabe reseñando, ya sea por su insistencia, ya sea porque me parece interesante, las películas que va haciendo. Y eso que en este tipo de productos tengo una máxima –que no se viene cumpliendo-  que es la de no reseñar ningún tipo de producto que no tenga vida comercial de algún tipo. Más que nada, para que no se me ofendan cuando diga de ellos que es una mierda. Sin embargo, si tu obra está en DVD o hay que amoquinar para verla, te jodes, que ya he pagado por el producto. En cualquier caso, no sería el idem de “El hombre que susurraba a las barriguitas”, ni de ninguna de las películas de Wilson, de paso. Suele poner stands en los festivales que frecuenta y las vende allí, pero más allá de esos cuatro o cinco amigotes que las compran, no tienen vida comercial alguna.
Y digo esto, porque, efectivamente –y esto le honra… aunque use gomina-  Wilson ha asumido que hace cine para tres o cuatro amigotes y listo. Y no le importa, y es feliz en esa tesitura. ¡Claro que haría cine de verdad si pudiera, el no es Underground! Pero como no puede, sigue a la suya y con los suyos. Por eso quizás siento un poco más de respeto hacia él que hacia muchos de su ralea, que en cuanto se dan cuenta de que ingresar con su escaso talento en el mainstream, con un cine que no encaja dentro de la industria, por ser fantástico, o por lo que sea, pierden el interes, poco a poco, por lo que (sin que nadie se lo pida) nos han estado metiendo por los ojos festivalucho tras festivalucho. Wilson, sigue inasequible al desaliento, porque no sirve para otra cosa.
Es por eso, que su documental “El hombre que susurraba a los Barriguitas”, es más localista y parroquiano que cualquier otra cosa que haya hecho.  No es que, por su naturaleza, este docu no tenga interés fuera de Barcelona, es que no lo tiene fuera de su círculo de amigos.
Se trata de un documental sobre su amigo y actor Emilio Moya. Durante el pasado festival de Sitges, Wilson organizó un homenaje a su actor fetiche en la sección Brigadoon. Así que, ley del mínimo esfuerzo mediante, tramó este documental para sorprender a su amigo durante dicho festival. Y digo lo de la ley del mínimo esfuerzo porque  se limitó a filmarse a si mismo hablando del gordo (le encanta: filmarse hablando y hablar del gordo. No hay docu suyo en el que él no salga dando la chapa, olvidando el ego. En este sale más que el propio gordo, casi), e invitó a una serie de amigotes y conocidos del circulo Wilson, a grabarse ellos mismos durante un minuto y que se lo enviaran. Luego lo montó todo en un montaje básico, cogió escenas míticas que había protagonizado Emilio Moya, y llegó a los 50 minutos. Listo.
Yo que formo parte, aunque me pese, de ese circulo de amistades, me comí ese documental tranquilamente, porque se habla del gordo, y me divertí viéndolo. Pero me pasé más de la mitad del documental preguntándome “¿Este quien cojones es?” ¡Y eso que yo más o menos conozco ese sub-mundo en el que estos dos se mueven! Así que imagínense, si esto lo ve alguien ajeno a ese reducido mundillo… Porque Moya, ha hecho muchos cortos, algo de televisión, pero seamos serios, por muy buen actor que sea, no es  tan, tan conocido fuera de sus círculo. Y  Wilson,  le dedica un documental. Pero claro, esto es una cosa que Wilson ha hecho para su amigo, y para sus amigos, que sin duda lo disfrutarán allá donde se proyecte. Para el resto, no existe. Wilson lo sabe, no le importa y disfruta con lo suyo. Y por eso (y porque me lo pidió insistentemente, y sin ninguna educación) reseño aquí su documental. A mí, en verdad me gustó.
De entre los que se grabaron, gente del fandom barcelonés, cortometrajistas, y hasta algún que otro muchacho con severos problemas psiquiátricos.
¡Ah! Y efectivamente, yo soy uno de los que se grabó solito con el móvil, una cosa rápida que no me diera curro. Y no, no soy ninguno de esos muchachos con problemas psiquiátricos.

sábado, 11 de octubre de 2014

KM.666, DESVÍO AL INFIERNO

Que una película de terror hoy día presuma de truculenta y de "regresar a la esencia del crudo y duro horror yankee de los 70" no tiene nada de nuevo, ni de raro (ni de verdadero, témome). Pero en el año 2003, saliendo aún de la invasión de productos asépticos e inofensivos impuestos por el súper-éxito de "Scream" seis años antes, era todo un subidón para el aficionado medio (sector al que, me guste o no, pertenezco). Recuerdo haber leído en su día en ¿la página web? de la revista "Fangoria" las declaraciones del tristemente fallecido Stan Winston, responsable de los efectos, co-productor y verdadero impulsor del proyecto, en las que explicaba que su intención era justamente esa, recuperar un tipo de terror más sucio, feo y duro. Casi me atrevo a decir que "Km 666" fue la primera en dar tal paso, aunque tengo mis dudas con respecto a "Alta Tensión", producida el mismo año y que gozaba de idénticos atributos (de hecho, recuerdo que ambas formaron una notoria doble sesión en el Festival de Sitges). No deja de tener gracia que el mismo Alexandre Aja rajara de "Km 666" acusándola de plagiar "Pánico antes del amanecer" a raíz de que le recordaran que los créditos iniciales de su remake de "Las colinas tienen ojos" eran casi idénticos a los de la reseñada, por aquello de incluir imágenes reales de gente deforme. Claro que, primero, si lo que se trata aquí es de acusar la falta de ideas y el recurso trillado, no hemos de olvidar que es una actividad que al francesito se le da de perlas. OK, en el caso de "Las colinas..." tenía permiso legal pero, ¿¿"Alta Tensión"??, las deudas que acumula esta pequeña joya son notables. Segundo, a esas alturas resultaba absurdo pelearse por lo que era o no original, más si hablamos de terror. En el 2003 las historias de familias caníbales que cazan chavalines guapitos era ya un tema muy explotado en el terreno del cine barato. Justamente, la gracia de "Km 666" estaba en que retomaba la fórmula aplicando medios y capacidad. Ya no era tanto el qué, si no el cómo.
Lo que nadie puede discutirle a la peli es que impuso -no inventó, pero sí perfeccionó- el "survival horror" o, lo que es lo mismo, la combinación del "slasher" clásico con la temática de supervivencia nacida a raíz de la estupenda "Deliverance". Desde entonces, es un subgénero que ha abundado y abunda por doquier.
Varios jóvenes quedan accidentalmente atrapados en plena montaña a merced de un feo clan de antropófagos. Se las verán canutas para evitar que los cacen y cocinen.
La primera vez que vi “Km 666” fue en el cine y no me gustó. La encontré aburrida y previsible y, claro, la prometida truculencia no me pareció tanta. Sin embargo, a base de posteriores visionados me fue ganando. Tanto como para que, cuando salió en dvd una edición especial de dos discos, me la comprara. Desde entonces nunca ha dejado de molarme.
A día de hoy todos esos supuestos atributos de los que hablaba al principio ya no tienen el vigor de cuando se estrenó, pero la jodía funciona por otros motivos, entre ellos su ritmo. Posee uno de acelerado que te agarra y no te suelta hasta que termina, y lo mejor es que ello ocurre tan solo 84 minutos después de comenzar, lo que es de agradecer. La duración perfecta para una película de este tipo, ¿quién necesita más?.
Los protas/víctimas son todo lo guapos que pide el género, pero no molestan demasiado. Desmond Harrington da perfectamente el pego como héroe de la función y esa imagen suya sujetando la escopeta al final es muy chanante. Nadie se cree que a la chica de la peli, Eliza Dushku, la haya dejado su novio ¡y por teléfono!, pero no importa. Se supone que es la "hot girl" del sarao, pero a mí me gustaba (y me gusta) mucho más Lindy Booth, que hace de golfa con aspecto aniñado/angelical. Emmanuelle Chriqui tampoco es fea, tiene un nombre muy gracioso y puede presumir de dar vida a un personaje que, para variar, reacciona con verosimilitud ante la muerte de su prometido, un Jeremy Sisto que no carga por los pelos. Además, su propio fenecimiento es uno de los momentos álgidos del film, cuando le parten la cabeza/cara en dos mitades por efecto de un certero hachazo. Sí, está parida mediante CGI, pero lo suficientemente bien ejecutada como por que tampoco moleste demasiado. En cuestión de trucajes, y estando Stan Winston de por medio, estos se reparten entre lo físico y lo digital. Los primeros siempre se agradecen más en una película así, pero los segundos, aplicados con mesura y corrección –como es el caso-, no ofenden en exceso. De hecho, el otro gran momento truculento de "Km 666" se lo debemos al CGI puro y duro, solo que de tan efectivo uno no puede sino callarse la boca. Sí, lo han adivinado, la flecha traspasando el ojo del guarda forestal.
Ese es, justamente, uno de los varios instantes icónicos ya no solo de "Km 666", sino también de la interminable saga que su éxito en video clubs esputó -más notorio que en cines, de otro modo tendríamos secuelas de mayor enjundia económica-. Hay hasta cinco secuelas, la última de las cuales recién salida del horno y motivo por el que me animé a repasar a la madre de todas. Evidentemente, y como es norma, su calidad va decreciendo a medida que los números se acumulan, siendo las cuarta y quinta entregas las más abominables (especialmente en lo que respecta a la caracterización de los mutantes). Lo gracioso de todas ellas es que, fieles a su fin eminentemente comercial, contentan al posible espectador/fan dándole aquello que se muere por ver y que incluye las muertes más brutas e impactantes de la primera parte. Lo de la flecha a través del ojo que decía antes es ya como el gancho de "La matanza de Texas" o el asesinato en la ducha de “Viernes 13” y está en todas. También incluyen una escena de descuartizamiento espectacular y, según he visto, en la sexta recuperan la salvaje muerte por alambre de espino con la que despachaban a Lindy Booth. Lo que no hay en "Km 666", y sí en todas las otras, es tetas... alguna ventaja tendría que tener el presupuesto escaso y el destino directo a las estanterías. Naturalmente pueden encontrar la respectiva reseña de cada una -con su liante título español, no como el yankee que siempre se ha mantenido fiel, "Wrong Turn", traducible a "Desvío equivocado"- en este maravilloso y completo blog (y aunque prometí no ver ninguna más después del disgusto de la quinta, seguramente termine zampándome la nueva... soy asín de idioto).
Claro que no solo de "gore" vive la puta peli. Es justo destacar que “Km 666” posee también unas lustrosas dosis de un suspense muy bien facturado. La secuencia en la que los protas intentan salir de la cabaña de los malos sin hacer ruido evitando así despertarles de la siesta, está muy lograda y consigue su fin, crear tensión. ¡Bien por ellos!.
Y antes de meternos en terreno del personal implicado tras las cámaras, no podemos pasar por alto a Wayne Robson en su papel de repugnante y desdentado gasolinero. Tanto impactó, que fue recuperado para la segunda parte de modo más relevante (incluida su espectacular muerte). Ahora sí, dejemos a un lado al mentado Stan Winston y centrémonos en el director, Rob Schmidt. La novedad residía en que el pimpollo venía de un cine "indie" no especialmente afín al terror y que, por ello, iba a poner más atención en los aspectos humanos y actoriles de "Km 666". Sí, puede que sí. Pero tampoco le sirvió de mucho, porque desde entonces, y salvo su participación en las series "Masters of Horror" y "Fear Itself", no ha parido gran cosa. Lo último es un documental del 2012.
El guionista, Alan B. McElroy, había puesto su firma a los libretos de "Halloween 4", "Rapid Fire" (lucimiento pa Brandon Lee) y "Spawn". Después de "Km 666" escribiría el guión de "Tekken" y poco más.
Entre el equipo de productores encontramos a Jefferson Richard, al que debemos varios títulos bien curiosos como “Maniac Cop”, “Dance Academy”, “Vampiros a la sombra”, el actioner zetoso “One Man Force”, “El silencio de los inocentes” y “Time Master”, “Gothika”, “Leyenda Urbana 3” y “Siempre sabré lo que hicisteis el último verano”. Aunque lo más destacable se encuentra en su escueta faceta como director. Por un lado tenemos “In search of a golden sky”, baboso melodrama de aventuras infantil protagonizado por un imposible Charles Napier y co-guionizado por el eterno George “Buck” Flower. Por otro está el mucho más adecuado y oscuro “slasher” tardío “Berserker” (con banda sonora compuesta por el director de "Dance Academy" como bien apuntaba Víctor en su reseña de esta última. Todo queda en casa).  Fascinante carrera la suya.
"Km 666" no es un dechado de originalidad, cierto, pero tampoco creo que lo pretendiera. Era pura "formula", la recuperación de un tipo de cine parida sin efecto nostalgia, sin gota de humor, sin referencias, ni post-modernidades varias (lo opuesto a "Grindhouse", vamos), totalmente consciente de su condición, honesta y, por ello, efectiva. Da lo que quieres y lo hace con dignidad y talento. No creo que se le pueda pedir más.
Me la quedo.

viernes, 10 de octubre de 2014

LA MARCA DEL ASESINO

Hace poco les hablaba de “Instinto Básico”, y citaba uno de los muchos “Exploitations” que surgieron a raíz de su éxito, este “La marca delasesino”,“Traces in Red” en su versión original.
Un thriller moderno con descarnado y tórrido sexo, como demandaban los noventa.
El caso es que como buen fan de James Belushi,  en su momento alquilé la película, consciente de que este era un claro ejemplo del inicio de la decadencia del actor. A posteriori, porque la intención inicial de la película era acabar de lanzar como todo terreno – que no lo es- a Belushi, en esta producción de Samuel Goldwin, que al final fue un absoluto fracaso. En nuestro país la vieron unos míseros 230.000 espectadores.
Claro, porque el thriller moderno con descarnado y tórrido sexo que se nos anunciaba, era en realidad un thriller de lo más tontorrón con un sexo casi ausente más allá del cartel promocional. Es más, esto es casi mejor, porque ¿A quién le interesa ver escenas de sexo entre estos dos cincuentones y entrados en carnes James Belushi y Lorraine Bracco? Porque vaya dos “sex symbols", señora. La barriga mas grande y el culo más gordo de la historia del cine, respectivamente.
La película, además de estúpida, es un coñazo de aúpa.
Se van sucediendo una serie de asesinatos a mujeres que algo tienen que ver con nuestro protagonista, un detective que, a la par que se va cometiendo un asesinato, va recibiendo cartas anónimas con poemas macabros que parecen escritos por un retrasado mental. Como parecen escritos por un retrasado, el detective no les echa cuentas, hasta que la cosa se va haciendo más gorda. Así que, puestos a desconfiar de todo el mundo, y para que la película se parezca un poco a “Instinto Básico”, Belushi empieza a buscar pistas en diversas manchas de carmín que desembocan justo en los labios de una viuda de culo gordísimo (la Bracco) a la que se tira ocasionalmente. Y según avanza la trama, la película pega, no un giro, sino dos, que si la película ya era mala, la tornan vergonzosa.
Una cosa absurda, tonta, y lo que es peor, poco interesante o nada. Un coñazo en el que James Belushi hace de James Belushi, pero como omite la sonrisa de medio lado, y los chistes malos e irónicos, es lo mismo que no tener nada. Además, que las pocas escenas de sexo que tiene con la Braco, se le dan fatal, así pues, acaba poniéndose bizco cuando no debe. Es como ver al agente Dooley de “Super Agente K-9” pero en plan serio y trascendente, que de vez en cuando se acuesta con una señora poco apetecible (cosa que Dooley nunca haría), y la investiga, aunque desde el primer momento canta, y por soleares, que la asesina, aunque todo indica que va a ser esta señora, finalmente, será cualquier otro. Y cuando vean el final (si es que lo van a ver) descojónense, como yo lo hice, con la resolución.
El fracaso en taquilla no fue suficiente para esta película. Por si esto fuera poco, le valió, en 1993, a Loarraine Bracco, una merecida nominación a los Razzies de ese año. No lo ganó, se lo arrebató Melanie Griffith por “Un extraño entre nosotros”, y James Belushi comenzó a aparecer menos en la gran pantalla para comenzar a hacerlo en la pequeña, e incluso, a no aparecer, ya que gran parte de su carrera a partir de mediados de los noventa, consta de prestar su voz a varipintos personajes animados.
Y todo por culpa de este bodrio. Seguro.
Para el director Andy Wolk, “La marca del asesino” supone su debut en el cine a la par que su despedida, ya que, si bien es cierto que nunca le ha faltado el pan teniendo hasta la actualidad trabajos televisivos de diversa índole, tambien es cierto que jamás volvió a dirigir una película destinada a salas. Parte de la culpa, supongo que la tiene el ritmo televisivo de esta mierda.

miércoles, 8 de octubre de 2014

GRIDLOCK´D

“Gridlock´d” es una película de culto en Estados Unidos, alabada por el azote de este tipo de productos, Roger Ebert (algo así como el Pumares español) y que descubría para el cine al rapero Tupac Shakur como solvente actor de variados registros –dicen que esta es su mejor interpretación y que estaba a la altura de los grandes contemporáneos- en una carrera que se vio truncada, pues justo en la post producción, Tupac moría asesinado a la edad de 25 años.
Nacida de manera independiente, cuando lo independiente se volvía mainstream – “Gridlock´d” sería la otra cara del “boom” de Miramax y compañía- es un película a la que siempre he tenido alta estima, y que, si bien es cierto que ha tenido sus ediciones videográficas, también es cierto que en nuestro país, estas han asomado la cabeza de manera muy discreta. En su momento me costó encontrarla en VHS, ahora, me ha costado encontrarla en DVD. Pero en ambos casos, di con ella.
Cuenta la historia de dos yonkies, que estando poniéndose hasta el culo la noche de  año nuevo, son testigos de como una amiga que vive con ellos sufre una sobredosis. La llevan al hospital y todo son problemas para ingresarla, con lo que casi se les queda en el sitio. Esto hace que se replanteen su condición de adictos, así que deciden dejar la heroína, y para ello acuden a un centro de desintoxicación, que para atenderlos les pide una tarjeta de atención médica temporal –hay que recordar que en los USA no hay seguridad social, y que si eres pobre, no te atienden en el médico-  que no tienen y que han de conseguir. La odisea para conseguir dicha tarjeta, sumado a que han de esquivar las balas de mafiosos a los que han hecho pequeñas estafas y que les buscan para matarles, y las de los policías que les persiguen porque son confundidos con asesinos en un malentendido, componen el grueso de la película que en su hora y cuarto (las malas lenguas dicen que está incompleta porque Tupac Shakur murió en pleno rodaje) se nos queda corta.
La película, rodada con estructura de film de acción, va saltando de género en género cada dos por tres, así que, presentándonosla como un melodrama, esta va saltando de la comedia al drama, regado con escenas de disparos cada dos por tres, chistes negros y escenas  de tensión, para al final tratarse de una película de denuncia social. ¿Y que denuncia? Obviamente, el precario sistema sanitario americano, que con lo avanzados que son  para la mayoría de las cosas los yankies, en cuanto a la salud pública dejan mucho que desear. Pero no lo denuncia en plan coñazo y sensacionalista como ya lo hiciera Michael Moore en su documental “Sicko”, sino que se apuesta por hacerlo de la manera más entretenida posible, con una historia interesante, muy buenos personajes, humor y acción. Y todo ello con cuatro pesetas, señores.
En definitiva, muy, muy recomendable.
La pareja protagonista, formada por Tupac Shakur y Tim Roth (muso del cine independiente de los noventa) tienen una química a prueba de balas, y gran parte de la eficacia de la película es gracias a ellos que hacen una interpretación memorable que, no obstante, pasó inadvertida. Si la película hoy es de culto, es porque, en su momento, no la vio nadie.
Junto a Shakur y Roth, tenemos en el reparto a rostros reconocibles como el de Tom Towles (Otis en “Henry, retrato de un asesino”), Lucy Liu antes de despuntar, Thandie Newton (“2012”, “Las crónicas de Riddick”) o Vondie Curtis-Hall, que además es el director de la película.
Curtis-Hall, es un comediante afro-americano reciclado a director, que si bien hemos podido verle como actor en películas como “Blue Jean Cop”, “El Príncipe de Zamunda”, “Los Reyes del Mambo” y en infinidad de ellas más, como director, además de esta “Gridlock´d” ha dirigido films como “Glitter” (debut y despedida en el mundo del cine para la diva Mariah Carey), “Sin Salida”o, como no, unas cuantas series de televisión.
Lo dicho; muy, muy maja.

martes, 7 de octubre de 2014

AVT PODCAST (23)

Vuelve, como viene siendo habitual cada quince días, el podcast favorito de parados, marujas, drogadictos y abogados, con los materiales que acostumbramos acostumbrar, y durante las horas que nos suelen salir de los cojones.
Así, en la sección de noticias las damos sobre Vial of Delicatessens y el lanzamiento del mes, películas de los “Angry Birds”, series de cosas tan odiosas como “Hora Punta”,  Universo Marveliano (agárramela con la mano), “Leprechaun”, el puto Tetris y la madre que lo parió y el cristo que lo fundó.
Continuamos con los peliculismos donde nos extendemos como mudos que han recuperado la voz comentando una de cine independiente de calidad: “Compliance”, un documental sobre vídeo juegos: “Hobby”, otro documental sobre los efectos del caballo: “Antonio Vega: Tu voz entre otras mil”, las aventuras de Jesse Cameron-Glickenhaus: “El silencio de los inocentes”, una peli de chinos hijos de puta: “Gantz”, slasher gialloso clasicoso y visto por primera vez por Víctor: “Aquarius”, luces rusas de los cojones: “La hora más oscura”, súper héroes en los noventa que fracasaron como nosotros como videoastas: “La Sombra” y la última película de los antes llamados Los Teleñecos: “El Tour de los Muppets”.
Verlo es creerlo, pero escucharlo es gozarlo.

lunes, 6 de octubre de 2014

DANCE ACADEMY

Genuino “Exploitation” Italiano, que en los ochenta los Italianos no dejaban títere con cabeza y le pasaban factura a cualquier éxito de Hollywood, y aunque son conocidos por expoliar, sobretodo,  películas de terror o ciencia ficción lo cierto es que cualquier cosa les valía. Por eso, con este “Dance Academy” le pasaron factura nada menos que a “Dirty Dancing”. Claro, que lo que se roba es el concepto, la película dista mucho, en cuanto a argumento, de la protagonizada por Patrick Swayze.
Aquí, una escuela de Ballet clásico está al borde de la quiebra, por lo que deciden abrir plazas para dar clases de baile contemporáneo. Además,  el dueño de la escuela impone, como nuevo director del centro, a su sobrino ¡un recién salido de prisión que responde al nombre de David Bronson! Por otro lado, tenemos a un desmadrado trabajador del equivalente californiano al Merca-Madrid (vamos, que  transporta frutas) que no sabemos por qué cojones acaba en esa escuela, todo sucio y desaseado, y resulta ser un excelente bailarín. Envidias entre estilos musicales, amoríos medio retarded y muy confusos y una especie de concurso final, componen las casi dos horas de metraje que tiene la película.
Por si eso fuera poco, incluyen numeritos  musicales interpretados por los hermanos Guido y Mauricio de Angelis que provocan el rechazo y el  sopor más salvaje, por no hablar de las coreografías de baile, tanto clásico como moderno, ejecutados por bailarines que, o bien no han bailado en su puta vida, o bien son paralíticos. Que todos son retrasados se da por hecho.
Obviamente, entre tanto desbarajuste, alguna risotada te echas, pero esta suele ser muy discreta. El metraje es demasiado largo y el aburrimiento se instala en una película en la que, siendo todo muy de cajón, con una trama sencillita y para espectadores sin pretensiones, al final se vuelve una película confusa que no se entiende nada –sobretodo las historias de amor- por culpa de un guión de mierda y una dirección incompetente, al igual que el montaje.
“Dance Academy” como producto “exploitation” que es, tiene cierto interés, pero una vez saciado, no sirve ni para tirarla a la basura. Es terrible.
El reparto  merece la pena ser reseñado, a pesar de lo desconocido que resulta, porque se trata de un reparto de auténticos perdedores y actores de tercerísima categoría:
Laura Behr, apareció antes en un episodio de “Fama”, y tras “Dance Academy” no volvió a aparecer en ningún sitio más, sin embargo si que se mantuvo dentro del mundo del espectáculo, formando parte del equipo misceláneo de series de televisión como “Star Trek: Espacio profundo”. Steve LaChance, apareció como policía bailarín en “El loco mundo de Jerry” y “Dance Academy” sería su última película. Tony Fields apareció en “Muerte a 33 revoluciones porminuto” y tras “Dance Academy” se prodigó sobretodo en televisión. Paula Nichols debutó en “El asesino del taladro” de Abel Ferrara y luego hizo papelitos –dos o tres más- siendo “The Wonders” su película más decente.  David Dressel, apareció, además de en esta película en “Fonda Sangrienta” de Jackie Kong. Y para finalizar, tenemos a  Julie Newmar, actriz secundaria  del cine clásico, que aquí daba ya sus últimos bandazos tras estar mucho tiempo confinada en la televisión.
Y el dato friko lo trae consigo el director de esta ponzoña. Se trata de Ted Mather (seguramente sea un pseudónimo) que, presumiblemente, se gana la vida como músico ya que es el cantante de la sintonía de “Dartacan y los tres Mosqueperros” de váyanse ustedes a saber que país, y compuso las bandas sonoras de películas tan oscurillas como “Berserker”. Como director, además de “Dance Academy”, dirigió otras dos películas, ambas de este mismo rollo y que se titularon “Dance to win” y “Faith”. Menudo mamarracho debía ser el tal Mather.

viernes, 3 de octubre de 2014

EL PROYECTO DE LA BRUJA DEL HIP HOP

La primera parodia oficial que se hizo del “Found Footage”, data tan solo de un año después del estreno de “El proyecto de la bruja de blair” y es este “El proyecto de la bruja del hip hop” a la que podíamos considerar, sin ningún tipo de tapujo, una de las peores películas de la historia del “Home Video”, y que, lógicamente, se mofa –más o menos- de este exitoso y primigenio “found”.
La gracia está, en que está rodada con mini-dv y sin ningún otro artificio de ningún tipo. Y es que ese es el “modus operandi” del director, en cualquiera de sus películas, como luego veremos.
El caso es que la película nos ofrece, pasándose absolutamente por los cojones todos los códigos del “found footage” - de hecho está montada a modo de ficción estándar (¿)- la historia de una bruja que opera por las zonas de Nueva York y Nueva Jersey y que ataca a famosas estrellas del rap.  Mientras, cinco jóvenes (y un perro) que saben todo lo que hay que saber del asunto, utilizan toda esta historia a su favor para enriquecerse (¿).
Les voy a explicar que es en realidad esta película: Director de vídeos conocidos, va siempre con la Mini-DV encima, y va a hacer sus cosas, su día a día, y en este hay famosos raperos de por medio. Saca su vídeo cámara y les dice a los raperos que, como favor,  digan a cámara lo que les salga de la polla, dándoles como única directriz, que una bruja les ha atacado. Los raperos se toman el asunto a cachondeo, y dicen a cámara la primera retrasadez que se les ocurre. Y de esa serie de vídeos se compone la película. Entre medias, ha grabado una sub trama, también mal y a ratos, que sirva como nexo de unión a todas estas declaraciones y listo. Tenemos película. Lo que por un lado me parece maravilloso, una cosa espontánea, fresca y original en cierto modo. Otra cosa es comerse esa cosa espontánea, fresca y original. Señores, esto no hay un dios que lo aguante.
Además, me da por el culo que los raperos están tan poco dirigidos, que a casi todos les da por describir a la bruja que les ha atacado. Bien, pues todos la describen de una forma distinta. Unos se dirigen a cámara diciendo que ha intentado matarle, como si se tomaran la película en serio, o al menos, de terror, y la mayoría, se lo toman a chufla y tiran  por los derroteros sexuales. A unos la bruja intentó chuparles la polla, a Eminem, por ejemplo, le metió el dedo por el culo.
Parándome un poco en el tema Eminem, este no es el protagonista de la película, ni siquiera uno de los que más salen. Si es cierto que es el más gilipollas de todos los raperos, el más fantoche y el que más se enrolla delante de la cámara, pero aquí no hay un protagonista, salen muchos y poco rato. Pero en españa, este DVD apareció al mercado en plena fiebre “Eminem” de principios de la década pasada,  sus discos se vendían a patadas, se estrenó la peli de “8 Millas” y Eminem era el rapero blanco de moda en españa. Así que como esta película aparece en plena “segunda era dorada del vídeo club” que ya les comenté en la reseña de “La Maldición del cuarenta y nueve” en la que llegaba a nuestro país cualquier mierda, y Eminem estaba de moda, los de “Deaplaneta” diseñaron esta carátula de mierda con la que ilustro la reseña, en la que nos hacen ver que Eminem es el protagonista.  Picó mucha gente.
A parte de Eminem, y por citar a los más conocidos, aparecen haciendo el mongo en la peli raperos de la talla de Ja Rule, Afu-ra, Rah Digah,  Mob Deep y Vanilla Ice, que además, rasca algo por ahí como productor.
El director del asunto es un tal Dale Resteghini, un máquina conocidísimo en el mundo de la música, sobretodo del rap, porque en 10 años se rodó la friolera de 700 vídeo clips. Sin embargo, su pequeña filmografía, es estúpida, llena de raperos y destacable por la bajísima calidad de sus películas. Una película de Resteghini, es lo más parecido al cine amateur que podemos ver. Rectifico; lo más parecido no, es directamente cine amateur, solo que con súper estrellas del rap en sus repartos, que no le cobran por ser él. A parte de la que nos ocupa, sería interesante echarle un ojo a “Urban Massacre”, “Slasher” chusquero con la presencia del rapero “Guru” como máximo reclamo, o “Colorz of  Rage” con el rapero “Redman” a la cabeza y contando una historia interracial con militantes radicales de por medio. Ambas, rodadas de la manera más pobre que se puede imaginar. Y que yo me cago por ver, a pesar de lo puta mierda que es “El proyecto de la bruja del hip-hop”.