viernes, 28 de agosto de 2015

OCHO NOCHES LOCAS

Adam Sandler posiblemente sea el cómico Americano que más tiempo lleva ostentando el título de “Rey de la comedia”. De hecho ya van para 20 los años que lleva cosechando éxitos en las plateas de medio mundo (menos en España donde por un lado, no acaba de caer bien y por otro, no termina de cuajar su humor) con un estilo que, aún basado en lo zafio y la escatología, no deja de ser excelsamente blanco y, por ende, muy americano.
Se ha pasado por la piedra a todos los Jacks Blacks, Bens Stillers o Chris Rocks de turno, hundió la carrera de Rob Schneider cuando decidió dejar de ser su mega-amigo y directores  de prestigio autoral como Paul Thomas Anderson (en “Embriagado de amor”) o “indies” como Thomas McCarty (en “Con la magia en los zapatos”) o  Jason Reitman (en “Hombres, mujeres y niños”) cuentan con él en films que finalmente se convierten en atípicos, únicamente porque cuentan con Sandler como protagonista.
Y comediantes posteriores, como los de la factoría Apattaw, le muestran su respeto e incluso le ponen de protagonista, evitando el lucimiento de los cómicos de la casa, en sus películas (en “Hazme Reír”).
A título personal, a rasgos generales me gusta. Su carrera  es un compendio de malas y buenas películas en la que más o menos puedes intuir lo que te vas a encontrar, pero también puedes sorprenderte y hasta espantarte. Y comprendo su éxito en USA.
Y después de hablar de su éxito, toca hablar del mayor fracaso en su carrera, una película que se estrelló en los USA: ignoro el número de espectadores que logró reunir allí, pero en los cines españoles, no llegó a congregar ni 700. Vamos un fracaso de lo gordos, gordos, gordos. Quizás por eso es tan complicado hacerse con una copia (no pirata) de esta película, ya sea en DVD o en VHS.
Y es que “Ocho Noches Locas” es una excentricidad fruto de la megalomanía de Sandler, cuando para las navidades de 2002 estando en el mejor momento de su carrera (su segundo momento podría haber sido este verano cuando se estrenó “Pixels”, pero "Ant-Man" le ha quitado el puesto...), decide  jugar a ser Disney. Sabemos que es todo poderoso, y que cuando se le ocurre una idea, rápidamente contrata a una serie de currelas de estudio que convierten sus locuras de eterno adolescente en realidad, y todo con ese resultado aséptico incapaz de ofender a nadie. Pues el año que decide saquear las taquillas haciendo una película navideña, contrata todo un estudio de animación para que trabajen a su servicio y, posteriormente, pegarse la hostia. Y así nace “Ocho Noches Locas” en la que Sandler se convierte en personaje animado. ¿Cuál es el problema? Que siendo esta una película navideña (con judíos que celebran el Hanukáh) no se le ocurre otra cosa que enfocarla al público adulto, y como si fuera una de sus películas al uso, pero quizás más escatológica todavía… así, su personaje es un alcohólico y tenemos cosas tan desagradables como viejos con los pies deformes, renos que comen mierda, amputados con garfios y montones, montones de chistes de mierda, pis, culos y bello corporal. Todo ello servido como si fuera la más ñoña de las películas Disney, con sus numeritos musicales y su mensaje positivo y alentador de corte navideño. Claro, los padres que llevaron a sus hijos al cine fliparon en colores, y los adultos que querían ver a Adam Sandler, pasaron de ver la película “para niños” que este había hecho. Vamos que se queda en tierra de nadie, porque al final ni es una película infantil, ni es una comedia desmadrada de Sandler; es más cerda de lo normal, solo que animada por gente, que, por el estilo, es posible que vinieran de la factoría Disney.
Por otro lado, tampoco es que sea una película brillante, o súper divertida –es más, aunque su visionado es resistible, tiene partes bastante coñazo- y al final no tiene nada destacable más allá de la mera curiosidad que pueda generar un producto e estas características.
El argumento es una vuelta de tuerca al “Cuento de Navidad “de Dickens, pero en modo realista y sin fantasmas. Un alcohólico  que odia las navidades –por trauma infantil, como no- se tira los ocho días que dura el Hanukáh (la navidad judía) liándola parda, destrozando todo a su paso y cometiendo pequeños delitos. Como cada año se repite la historia, el Juez le condena a prestar ayuda al entrenador de baloncesto, un viejecito medio retrasado y con un pie más grande que el otro, que dice, que quizás en su cancha pueda enmendar al gamberro, o de lo contrario a 10 años de prisión; el individuo no escarmentará, pero mientras le jode al viejo la existencia, pronto se dará cuenta de que este hombre es una excelente persona y todo acabará como han de acabar esta pelis; asquerosamente bien. Luego hay una subtrama de una placa conmemorativa que quiere ganar el viejo…
Para ver por curiosidad, sin más.
Por otro lado, Sandler se pega la machada de hacer las voces de nada menos que cuatro protagonistas, mientras que el resto son habituales actores de doblaje americanos, con la excepción de John Lovitz o Rob Schneider, que ponen alguna que otra voz.
Dirige el asunto, un director de dibujos animados televisivo, que con “Ocho noches locas” debuta en el cine;  Seth Kersley.

miércoles, 26 de agosto de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "PSICOSIS 2ª PARTE, EL REGRESO DE NORMAN"

Algunos dan este "Psicosis II: El regreso de Norman" el tratamiento de blasfemia tan solo por tratarse de una secuela tardía del clásico de Hitchcock. Pero esos son pocos, porque ya pasaron a mejor vida. Y nuestra generación, creo que le tiene respeto a la película de Richard Franklyn. Por mi parte decir que el componente nostalgico hace mella en mí: Me cagué por las patas abajo cuando la vi siendo niño, y hoy me parece una peli  de terror cojonuda que siempre que la veo me acaba fascinando. pero ya conté bastante en la reseña.
Sin más les dejo fotocromeando.













martes, 25 de agosto de 2015

THE INTRUDER



Miren bien esta imagen. Así de sopetón, ¿a qué clase de película dirían que pertenece?, ¿una parodia extraña, grotesca y bizarra de "Rambo"?. Algo así es lo que me pasó por la cabeza cuando la vi por primera vez el año 1986 en las flamantes y electrizantes páginas de la revista francesa "Impact". Quedé fascinado por ese pseudo-Stallone flacucho, lleno de venas, su exagerada y desorbitada mueca de odio y esa metralleta tan absurdamente cafre. Pero tal atracción no se limitaba a la foto. En el texto contiguo los chicos de "Impact" contaban que se trataba de una imitación de "Rambo" hecha ese mismo año en Indonesia (donde vivían una auténtica "rambomanía") y que el héroe respondía al nombre de..... ¡¡"Rambu"!!. Con U. ¡¿En serio?!. De hecho la peli originalmente se titulaba "Revenge of Rambu", pero los productores del film de Stallone se enteraron  y amenazaron con meterles un paquete si no lo cambiaban, cosa que hicieron con el insulso "The Intruder" por la que es conocida (y que, no, no le dio problemas legales con Roger Corman).
Tal era el nivel de locura, que decidí no esperar a verla (si es que se presentaba la ocasión) y hacer mi propia versión de lo que podría ser esa estrambótica parodia. Cogí la cámara de Single-8, atavié a un amigo mío lo más parecido posible al tipo de la foto, bauticé al personaje resultante como "Juan Rambu" y tiré millas. Del corto, "Fat Mission" (1988), y la saga que (de)generó, pueden leer a fondo en mi reciente librillo "Cómo NO hacer un cortometraje".
Poco tiempo después, y hurgando en un video-club de la zona de Hospitalet (BCN), me encontré de morros en lo más oscuro de una estantería situada al nivel de los genitales con la edición española de aquel casi legendario "The Intruder", editada por Record Visión y con una versión ilustrada, y algo mejorada, de la foto que tanto me había obsesionado (por increíble que parezca hoy ese vhs puede adquirirse por... ¡¡25 napos!!). No hace falta decir que, A, la alquilé sin pensarlo y, B, verla se convirtió en la experiencia más decepcionante de mi perra vida. Ahí no había humor, sentido de la parodia o elementos grotescos y delirantes... ni siquiera la violencia era muy cruda. Simplemente se trataba de una pedazo de mierda insufrible. O, peor aún, una de las miles de imitaciones más de "Rambo" facturadas en países lejanos sin brizna de originalidad o personalidad. Todas exactas y todas aburridas del cagarse.
Resumiendo, prefería seguir conservando la foto como algo especial. Tanto es así que llegué a utilizarla para la contraportada del número 28 de mi fanzine "Suburbio" y recientemente como imagen identificativa para mi cuenta de Whatsapp. Justamente fue ahí cuando me dije: "Joder, tengo que contar la historia de esta foto en el blog y, de paso, revisar la peli a ver qué me parece ahora". Pues eso…
“Rambu” es un tio majo, un altruista que ayuda a los menos favorecidos, especialmente si son asediados por la mafia local. Eso mismo es lo que provocará que se meta en líos gordos, tanto como para que su querida novia termine violada y asesinada por los matones de turno (nada demasiado gráfico), seguida de su mejor amigo, otra tía que aparece por ahí y, en fin, que al final “Rambu” se enfada tanto que se arma hasta la tetilla y la emprende a tiros con todos. Y fin.
Lo dicho, una basura infame, cutre, tosca y soporífera. La gran "masacre final", en la que vemos a “Rambu” luciendo el look de la foto, arranca a la hora y seis minutos. Hasta ese momento nos hemos aburrido mucho y más lo haremos con lo que es, pues eso, rutina pura carente de dinamismo y sin nada reseñable.
Tal vez, foto aparte, el elemento más interesante de "The Intruder" sea su protagonista, el extraño Peter O´Brian, quien luce el mismo peinado que Stallone en sus pelis de los 80 y se esfuerza en imitar sus expresiones faciales, lográndolo en algunos casos, aunque el verdadero parecido lo tenga con Miles O´Keeffe. El tipo es absolutamente incapaz de actuar, pero pal caso, no importa mucho. Debutó en su rol de clon barato de Stallone con "The Stabilizer" (ver cartel hispano más abajo) dirigida por ese cineasta con nombre de detergente especializado en pelis de acción que era Arizal. Para la ocasión le hacían llevar unas gafas de sol a lo "Cobra" (por aquello de incrementar el mimetismo). Después de "dar vida" a "Rambu", lo vimos en un clásico del exploitation de la región, "Jungle Heat", del reincidente Ratno Timoer, en la que infra-interpretaba a un guía selvático enfrentado a caníbales. Ya en la recta final de su escueta carrera por ahí los 90, se las da de Jean-Claude Van Damme con "Double Crosser" de, otra vez, Arizal, convertido en un luchador de kickboxing obligado a subirse a rings ilegales por una buena causa (os dejo escaneo del cartelito abajo, sacado de otro “Impact”). Y desde entonces pues no se ha sabido más del muchacho, podría mirar en Google y tal pero... ¿qué cojones importa?.
En cuanto al personal implicado en "The Intruder", pues va repleto de esos nombres tan graciosos y exóticos que durante los 80 e inicios de los 90 se especializaron en refritos cutres del cine de acción yankee como Jopi Burnama (director), Deddy Armand (guionista) o los tres hermanos Punjabi (en la producción). Unos y otros volverían a colaborar en el futuro pero... una vez más, ¿qué cojones importa?.
En resumen: una gran bazofia que no vale ni para alimentar a los cerdos, pero con una maravillosa foto promocional en su haber y una mejor historia personal tras ella.

lunes, 24 de agosto de 2015

A LO LOCO Y CON LA CARA DEL OTRO

Este coñazo existe solo como vehículo para lucimiento de un individuo cuyo único talento consistía en ser el doble de Humphrey Bogart. Y si, el tipo se parece, pero según el ángulo desde el que lo filman, hay veces que no se parece ni lo más mínimo.
El individuo responde al nombre de Robert Sacchi y aparte de hacer mogollón de apariciones televisivas en referencia a su parecido con el mítico actor, su pequeña carrera cinematográfica, salvo alguna excepción, se basa en esta misma particularidad; parecerse a Bogart.
Así, le hemos visto en infames cosas como “La brigada del inspector Bogart”, o esa curiosidad tan rara que es “Funland”.
En esta película es el absoluto protagonista y, por lo tanto, donde más se luce, ya que apenas sale de plano el colega y, embutido en una gabardina y luciendo sombrero, el hombre nos ofrece un recital de gestos, tics y frases propias de Bogart.
Por otro lado, la película es un homenaje al cine negro americano de los 40 y 50 que con un par de toques a lo “Spoof”, a veces se le olvida si es una comedia o una verdadera película de cine negro, quedándose a kilómetros de ambos géneros, en cualquier caso. Se trata de una película mala y tediosa.
Un fan de Humphrey Bogart decide hacerse la cirugía estética para parecerse a su ídolo, y puesto que no hay ninguna ley que prohíba modificarse los rasgos faciales, le operan y queda lo más parecido posible al actor. Con las mismas, el tipo abre una agencia de detectives, y pronto es contratado para resolver no se que hostias.
Una película cuyo único interés, que sería el morbo, queda satisfecho para el espectador en el primer plano que vemos, justo antes de los títulos de crédito, que es en el momento en el que, mientras que el cirujano explica lo que le han hecho en la cara, le quita las vendas a nuestro protagonista. Una vez se las quitan y vemos el parecido con Bogart, perdemos el interés por todo lo que ocurre después. Y es que todo lo que ocurre después, un ir y venir del personaje, tiene tela… Asesinatos, zafiros, hachís… muchas cosas, pero ninguna importa un cojón.
Sin embargo, en papeles secundarios, andan por ahí presencias (que no actuaciones) tan reconocibles e importantes como las de Herbert Lom, Franco Nero, Victor Buono, Yvone de Carlo y Sybil Danning.
Dirige la infamia, el típico asalariado que dirige episodios sueltos de series televisivas y telefilmes, en este caso; Robert Day. “A lo loco y con la cara del otro”, sería su única película para cines.
En nuestro país apenas la vieron 105.000 espectadores y quedó relegada al ostracismo, si bien es cierto que en vídeo salieron varias ediciones, existiendo una que llevaba por título “Sam Marlow, detective privado” y que contaba con un doblaje distinto al de la versión para cine. Cosas de la época.
Como anécdota, para finalizar, decir que la canción principal de la película se llevó un “Razzie” en 1980 a la peor canción original. No es la canción lo peor de esta producción, desde luego.

domingo, 23 de agosto de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "EL POZO DEL INFIERNO/AMITYVILLE 3D"

Tal y como, si la memoria no me folla, dije en el podcast pasado, donde hablé de la película en cuestión a fondo, ahí les dejo los fotocromos de "El pozo del infierno" o "Amityville 3D" (de la afamada saga en cuestión), cortesía de Alex Gardés y, juraría muy mucho, que bien completos.
La anécdota personal (si no, no sería yo y este blog no sería este blog) es que recuerdo perfectamente haber visto en su día la última imagen, la del algodón de azúcar flotante, en la vitrina de un cine siendo chaval e imaginarme toda suerte de cosas extrañas. Lo que no sé es qué cine era aquel, ni qué cosas extrañas son las que cruzaron mi mente calenturienta, pero eso, aquí y ahora, importa un comino.










Nótese aquí arriba la presencia de una jovenzuela y
monísima Meg Ryan pre-horribles operaciones de estética.




viernes, 21 de agosto de 2015

PESADILLA ENTRE AMIGAS

Iba a decir que esta era la última película de “The Asylum” que, por mi parte, reseñaría en lo sucesivo, pero no lo diré, porque el elemento curiosidad siempre entra en juego al descubrir alguna de estas infames producciones.
Y es que ahora que “The Asylum” se ha hecho fuerte en el ámbito televisivo, expande sus tentáculos más allá del mercado del DVD facturando una serie de películas que, no necesariamente, tienen que ser plagios del blockbuster de turno. Ahora también se permiten el lujo de crear argumentos originales. Y como se trata de telefilmes, pues hacen telefilmes al uso. En este caso un drama que no dista demasiado de lo que es un telefilme de los de toda la vida, de los vulgarmente llamados  “De Antena 3 de después de comer”.
Por otro lado, y como ya comenté en “Mercenaries”,  que si bien Tarantino rescataba a viejas glorias para volver a ponerlas en circulación, “The Asylum” rescata ahora las que, en su momento, eran las estrellas en alza de las películas de este, así, tenemos en este “Pesadilla entre amigas” a una Daryl Hanna (que tengamos a Uma Thurman en una peli “Asylum” es solo cuestión de tiempo), que muy poquito trabajo ha de tener para aceptar propuestas de este tipo, que no solo dañan su ya de por si mermada carrera, sino que engordan las sacas de la productora de mierda más espantosa de todos los tiempos.
También esta presencia sirve para que el espectador se de cuenta de lo perniciosa que es la cirugía estética, y lo deformes que deja a las actrices que se la aplican, bellas en sus momentos de juventud y que, probablemente, lo seguirían siendo en su madurez si no se sometiesen a estas aberraciones clínicas.
Por otro lado, “The Asylum” para este telefilme, tira de una tendencia argumental que ya empieza a ser habitual en el cine USA: el uso de internet y lo mucho que dependen nuestras vidas de este, como posteriormente hizo el pretencioso hijo de Ivan Reitman, Jason, en la, sin embargo,  excelente “Hombres, mujeres y niños”
Así tenemos a un grupo de adolescentes pijas que planean sus accesos a la universidad, hasta que alguien hackea las redes de la protagonista y empieza a subir a la Internet fotos comprometidas de sus compañeras, o a crear perfiles falsos de las mismas en distintas páginas de folleteo, con lo que creen que es ella la que está arruinando sus vidas en Interntet y todos se ponen en contra de ella. Ahí entra Daryl Hanna que interpreta a la madre de la adolescente protagonista, cuando su mera presencia, y que el título provisional de la película era “Mother” –obvio- nos basta para intuir que la mala de la película, la que está hackeando a su hija, es la propia Daryl Hanna. El final es absolutamente vergonzante.
No obstante, es un producto absolutamente funcional, como los telefilmes de toda la vida, que no busca la risa involuntaria como las producciones “The Asylum” de corte fantástico –De hecho, no hay nada de humor en la película, ni voluntario ni involuntario- y cuyo interés brilla por su ausencia más allá de lo que nos pique la curiosidad, porque lo cierto es que “Pesadilla entre amigas”, o “Social Nightmare” en su versión original, es un rollazo de los más gordos que me he topado en lustros, que nos muestra una situación y se reitera en la misma una y otra vez hasta hacernos desesperar. Pero bueno, como todos esos telefilmes segundones de toda la vida.
Está doblado y disponible en la red, así que alguna de las muchas cadenas por cable de nuestro país, la ha comprado, la ha doblado y la ha emitido.
Dirige el bochorno Mark Quod, que ya hiciera otra puñetera mierda para los videoclubes, esta vez, destrozando el género de la comedia titulado “#1 Cheerleader camp”. Cágate, lorito.

miércoles, 19 de agosto de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "UN HOMBRE LOBO AMERICANO EN LONDRES"

Aquí teneis los fotocromos de la obra maestra de John Landis, una de las mejores películas de hombres lobo, y el motivo por el que Rick Baker es famoso y respetado.
También, Naxo reseñó la película hace tiempo,















martes, 18 de agosto de 2015

AVT PODCAST (42)

En pleno Agosto, y como en la tercera parte de “Los Albóndigas”, los chicos están calientes, así que sin más, paso a los contenidos porque se quieren ir a  hacerse una paja (Que de identificados se sienten ustedes ¿eh?)
Así, les damos una ristra de noticias que paso de enumerar, y pasamos, ipsofacto, a los “Peliculismos”, donde con la gracia y el salero de aquél que se la acaba de pelar comentamos las películas “Gunpowder” (hace dos meses que grabamos el programa, no me acuerdo de qué película es esta), “Spookies” (la película con más monstruos por minúto de la historia, y también, más directores), “San Andrés” (“The Rock” estrellándose contra las rocas), “Hardcore: Un mundo oculto” (“La peli favorita de Joel Schumacher”), “El Pozo del infierno: Amityville III”(que bonito póster, que bonita carátula), “Kull, el conquistador” (Y su puta madre ocupando un piso en Alcobendas) y terminamos con el fin de fiesta que es “Las locas, locas, aventuras de Robin Hood” y ponemos verde al que es uno de nuestros directores de comedia favoritos.
Nada más, AVT podcast es esto, y esto es LA VIDA.






Y a continuación, el raro poster de una rareza de la
que hablamos en el podcast. Si quieren saber más, pues ala,
¡¡A ESCUCHAR!!....




lunes, 17 de agosto de 2015

BACANALES ROMANAS

Curiosa película que en su momento se clasificó como película “S” cuando en realidad contiene escenas de sexo explícito –protagonizadas por Ajita Wilson en su mayoría, ya sea con hombres y mujeres- y que es un pequeño clásico del sub-género ya que en su momento un modesto éxito la acompañó en las salas.
“Bacanales Romanas” nace como absoluta consecuencia del “Calígula” de Tinto Brass y resulta, al igual que sus películas hermanastras, aquellos pornos ochenteros dirigidos por Jess Franco, un producto simpático y competente, pero cuyo contenido erótico es de lo más sórdido y desasosegante.
Y es que “Bacanales Romanas” es una “Spoof Movie” porno. Ahí es nada. Y entre polvo chapucero y polvo chapucero (con algo tan de los ochenta como son los actores que no consiguen enderezar el miembro), diálogos imposibles, chascarrillos y gags se van sucediendo a un  ritmo de vértigo, llevándose la palma en cuanto a humor, algo tan socorrido como son en las películas de época los anacronismos, viendo como los Romanos contestan al teléfono, por ejemplo, o  una Romana, suplica a un joven que la toque diciéndole “Tócame un poquito” y este, saca una guitarra española y se pone a tocarla. Chorraditas.
Luego, a nivel estético y formal, me llama mucho la atención las escenas porno, bien ambientadas y con música épica, que no pega nada con lo que estamos viendo.
Por otro lado, los diálogos son de los más gracioso, con todos los actores soltando tacos indiscriminadamente y en el tono más castizo posible.
Cuenta la historia de Pijón, un Galo virgen al que todas las Romanas se disputan. Así de sencillo.
Al final, aunque es una película de lo más deleznable, resulta un divertimento de lo más tontorrón, inofensivo a pesar de su sexo explícito y con el que, si, nos podemos echar hasta unas risas.
Dirige el asunto Jacob Most, en realidad Jaime J. Puig, directorcillo artesanal y de tercera regional, que cuando rodaba películas más subidas de tono de lo habitual, se ponía este pseudónimo. Suyas también son “La Selva está loca, loca, loca” (cuyo impagable poster incluimos al final de la reseña) o “Una virgen para Calígula”, así como los guiones de “Andalucía chica” de José Ulloa o “Goma-2” de José Antonio de la Loma.
En el reparto, además de la anteriormente mentada Ajita Wilson, tenemos nombres tan hilarantes como los de King Gomes (en realidad Joaquín Gómez secundario de activa carrera actoral, incluso en nuestros días), Pipper o Red Mills (visto en “Los Violadores"), junto a Raquel Evans, Carla Day o Antonio Maroño.
El éxito de esta, generó una secuela, “Bacanales Romanas, II parte” con muchos actores provenientes del reparto original y en clave más humorística que la que nos ocupa, incluyendo en su reparto actores cómicos como puedan ser Lita Claver “La Maña” o Manolo de Vega,  pero claro ya era 1985, y se pueden imaginar lo que hizo el público de aquél año ante una película como esta: Huir. Y si la primera fue un sonoro éxito, la segunda hay quien afirma que ni existe. Si que existe y si la localizo daré buena cuenta de ella aquí.
Por lo demás, esta es bastante curiosa.

cortesia de Alex Gardés

domingo, 16 de agosto de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "EL CEMENTERIO VIVIENTE"

La mejor película confeccionada en ese deprimente periodo temporal en que el terror dejaba de molar para convertirse en una caca es “El cementerio viviente”, basada en un libro de Stephen King. Fue una época en la que la censura bajó la guardia, nadie sabía qué hacer con una de miedo buena, seria y adulta, que quedaba bien lejos del terror medio de coña y juvenil de los años previos, y “El cementerio viviente” pudo colarse muy satisfactoriamente en las taquillas mainstream a pesar de ir generosa en lo referente a material escabroso, comenzando por la escena del terrible atropello del niño pequeño, el angustioso respectivo funeral, hasta su conversión en una criatura asesina y malévola. No digo que sea una obra maestra (los actores son algo limitados), pero es una muy buena pieza que, justamente, en estos momentos está siendo oficialmente remakeada. Miedo me da, sobre todo cuando sus responsables hablan de “la antigua” de buenas maneras pero opinan que las secuencias del niño asesino son un poco risibles… algo en lo que no estoy nada de acuerdo. Eso sí, por mala que pudiera ser, es muy improbable que supere a la HORRIBLE “El cementerio viviente 2”, donde se cometieron todos y cada uno de los errores agradecidamente ausentes en la peli previa.
En fin, parte de todo esto lo explico larga y tendidamente en la reseña oficial que escribí en los albores de este blog. De mientras, les dejo los fotocromos oficiales cortesía del etennnno Alex Gardés.