martes, 19 de noviembre de 2019

AVT PODCAST (125)



¡Muy buenas, amigos todos! Hoy venimos con un programa muy especial, uno grabado en directo aprovechando un encuentro humano en Barcelona por parte de los dos clásicos nombres de la casa, Víctor Olid y Aratz Juanes, y... ¡oh! Naxo Fiol, que se suma al pack con alegría. Juntos y revueltos le dan al palique incansablemente y con ritmo para hablar de cosas suyas y, sobre todo, películas. Esta es la lista completa: "El asesino de muñecas", "Lucía y el Sexo", "Trauma", "Taxi Driver", "La dama del bosque maldito" y "Superman IV: En busca de la paz".
Pues ya lo saben, vuelve el trío original con fuerza y ganas de pasar un buen rato con todos ustedes. No les decepcionen, bribones.

ATENCIÓN: Dada la ocasión especial del asunto, este será el ÚLTIMO programa que enlacemos en el blog. Por manías nuestras hemos decidido dejar de meter acá los podcasts (lo mismo con "Neón Maniacs"), limitando el contenido de esto que tienen ante los ojos a reseñas, fotocromos y cosas esencialmente paridas con texto. Así que ya saben, si les gustan nuestros podcasts, estén atentos a Ivoox o redes sociales. ¡Un beso!.

lunes, 18 de noviembre de 2019

EL SEXO QUE HABLA

Intento tardío de sexploitation que pretende ser, a su vez, una desmadrada comedieta números musicales incluidos, capaz de divertir a unas audiencias que en realidad, ávidas de sexo en la pantalla, ya estaban ocupando las plateas de las salas X. “El sexo que habla” no resultó muy oportuna en su estreno y fue recibida por el público con bastante frialdad. Y es que, aún con sus buenas dosis de destete, lo que pretende la película es bastante absurdo. Es una chorrada…
Una peluquera, tras mantener sexo con un individuo, comienza a escuchar toda suerte de improperios. Pronto se da cuenta de que posee una vagina parlanchina que tiene autonomía propia. Incluso, le pide a su dueña que le traiga maromos para paliar sus ansias. Pronto nuestra protagonista es examinada por su psiquiatra que al ver que posee una vagina parlante no se le ocurre otra cosa que explotar ese don en los medios de comunicación, máxime, cuanto esta vagina posee deseos de cantar. Este hombre convierte la vagina de la peluquera en una famosa cantante.
O sea, que estamos ante una película sobre ¡un coño que canta! No es poca cosa, porque a finales de los setenta una cosa así, medio hippie, podía ser, cuando menos, divertido. No lo fue, el público dio la espalda a una película que ni siquiera ha obtenido un culto competente años después. Sin embargo, en una entrevista, el actor Russel Crowe afirmó que es la primera película que vio en un cine en su Nueva Zelanda natal, y que fue la pura y dura calentura la que le instó a elegir esta película en su primera visita al cine. Y ese es uno de los motivos por lo que es famoso este film.
También, siendo justos, podemos colgarle la medalla de tratarse la primera película de ese extraño subgénero que es el de aparatos reproductores parlanchines; no son muchas las películas, pero suficientes para considerarlo un subgénero, siendo la más famosa de todas “Lo mío y yo” con Griffin Dunne como protagonista, que tiene largas conversiones con su pene, de la misma manera que el marqués de Sade, en forma de extraño ser amarionetado, las tenía en la estupenda “Marquis”.  Aquí, el coño de la protagonista, más que conversaciones se podía decir que tiene insoportables monólogos.
A priori la película es amena y promete algo de sana y morbosa diversión, pero a medida que avanza la trama, verdaderamente, tiene la misma estructura de una película porno a la que han eliminado el sexo y, por reiterativa, el espectador acaba bostezando. Y de tanto oír cantar al coño, el espectador acaba hasta las narices de este sexo que habla.
Se trata de uno de los últimos sexploits dirigidos de por Tom DeSimone, que emprendería en los ochenta una carrera zetosa tocando todos los palos y con películas hoy míticas y muy divertidas como puedan ser la estupenda “Motín en el reformatorio de mujeres” , “Angel 3” o “Noche Infernal”. En esta “El sexo que habla”, podríamos decir que encontramos el peor y menos inspirado DeSimone.
También conocida como “Virginia, The talking vagina”, pero de título original “Chatterbox!”, se estrenó en nuestro país sin la clasificación “S” que por derecho propio, temática y despelote se merecía, ya que justo ese 1978 de su estreno es cuando entró en vigor dicha clasificación y entre unas cosas y otras, en pleno mes de agosto, la película se escapó por los pelos. Y fueron a verla a los cines los 197.000 espectadores de rigor.
Poco después, apareció en vídeo una película pornográfica del mismo título, “El sexo que habla” que llevó a equívoco a los cinéfilos más desprejuiciados que querían alquilar esta o viceversa. Y es que, en ambas cintas, unos sugerentes labios rojos —y parlantes— eran el principal reclamo.
Curiosa, sin más, pero también, una pedazo chorrada como un piano sin el más mínimo interés.

sábado, 16 de noviembre de 2019

BLISS

Joe Begos me caía simpático a pesar de las dos películas que había hecho hasta la fecha, "Casi Humanos" y "Poder Mental". No eran gran cosa ni soportaban un segundo visionado. Supongo que, pésimamente aconsejado por alguien, un mal día se dio cuenta de que para conseguir destacar entre la ingente cantidad de aspirantes a cineasta tenía que convertirse en un personaje (como hicieran en su momento Albert Serra y Lloyd Kaufman, ¡toma mezcla indigesta!). Así que se dejó barbas y greñas a lo Charles Manson, desgarró sus tejanos a la altura de la rodilla y comenzó a aparecer en las fotos sujetando un vaso de whisky. Sí, Joe Begos pasó de humilde filmmaker a "chico malo del fantastique", enfatizando un empolillado macarrismo barato a base de mucha mucha pose, lenguaje lumpen-ero y constante esputación del término "fuck". Pero lo peor llegó cuando decidió aplicar todo ese carrusel a su cine, dando como resultado una cosa titulada "Bliss".
A "Bliss" le ha pasado lo mismo que a "Mandy", que la desesperada necesidad del fandom por descubrir una película de culto, SU gran clásico generacional con el que marcarse un tanto en las redes, la ha empujado a un estatus totalmente descontrolado, trufado de sobrevaloraciones ciegas, desmedidas y volátiles. A "Mandy" y a "Bliss", que guardan un leve parecido estético, no las recordará nadie dentro de una década. Pero ahora, toca sufrir a todos esos visionarios que las califican absurdamente de obras maestras.
Una artisssssta (así, con muchas s) sufre mogollón porque tiene un bloqueo creativo. No consigue tirar adelante su nuevo cuadro. Así que hace lo que hacen los artistas secos de ideas, se mete todas las drogas que encuentra (y que le vende un Graham Skipper cada día más tonel). El problema es que estas no solo la estimulan y proporcionan viajes interestelares, además se convierte en una especie de vampiro deglutidor de sangre humana que actuará cuando se encuentre en pleno trance creador.
Nadie le niega un puñado de virtudes técnicas al film de Joe Begos. La fotografía, la paleta de colores y el montaje están estupendos. Inevitablemente contribuyen esos 16 mm con los que ha sido rodada y que tan bien le sientan. Pero salvo eso, lo demás es vacuo hasta el dolor. Peor aún, "Bliss" combina dos características detestables: Por un lado, la pose barata. El director y guionista aplica toda su filosofía carnavalesca, cosa que se traduce en una larga serie de cargantes diálogos remozados en "fucks" y más "fucks", y un puñado de personajes insoportables, tan poseurs como él, que en su "desarraigo callejero" rozan casi la parodia. Algo aguantable si no fuese por la característica number two: la pretenciosidad. Sí amigos, "Bliss" es pretenciosa. Y gasta un nivel mil de soberbia a base de discursillos de manual del tipo "soy artista, ergo, sufro creando, ergo, soy mejor que tu", absolutamente patéticos.
Y no, el gore no es pa tanto, ni pa la mitad. Básicamente queda reducido al último tramo.
En resumen, "Bliss" es la típica peli diseñada para hacer flipar al elemental e impresionable público yanki. Y a su director le funciona. El disfraz ha dado resultado. Quien me iba a decir a mi que echaría de menos al Joe Begos humilde, fan del terror y que compensaba su torpeza con nítida pasión. 
A este nuevo no lo quiero ni con un lazo. Gracias.

viernes, 15 de noviembre de 2019

ANTONIO BANDERAS, UNA VIDA DE CINE

“Antonio Banderas, una vida de cine” es una biografía que cada 10 años se revisa y amplía, porque se escribió muy temprano, allá en los 90, cuando la verdadera carrera de Banderas no había hecho más que comenzar. Así, yo me encuentro de bruces con la editada en 2004, justo cuando el actor está viviendo su momento más álgido de gloria, en los momentos en los que triunfaba en Broadway con el musical “Nine”, y cuando todavía no había comenzado a protagonizar toda esa ristra de mierdas entrañables que tanto nos gustan, o no había reculado y regresado a España a poner negocios vinícolas, rodar “El camino de los ingleses” con el dinero del contribuyente, montar un estudio de animación o ponerse de nuevo a las órdenes de Pedro Almodóvar en tres ocasiones más.
No se puede decir que la carrera de Antonio Banderas se encuentre en decadencia, es más, yo diría que es el actor que mejor ha sabido lidiar con los cánones que rige Hollywood, no ha dejado de trabajar jamás a pesar de qué dirán, y cuando vuelve a trabajar en España lo hace como un triunfador, no como un apestado de la industria, pero el Banderas actual dista mucho del actor latino de carácter que triunfa en Hollywood con películas de calidad y, en segundo término, como una estrella del cine mainstream.
La edición que he tenido a bien leer, concluye en un momento dulce y, desde luego, estaría bien hacerse con la más reciente de las ediciones, para ver que dice de ese descenso que les acabo de describir, en absoluto decadente, pero si envuelto en menor prestigio del que hacían presagiar los textos de la edición de la que les hablo.
Escrito por la periodista (y fan de Banderas) Ana Oliva, lo único que nos ofrece “Antonio Banderas, una vida de cine” es puro y duro entretenimiento. Porque está muy bien servido, muy bien narrado y nos hacemos una visualización de lo que cuenta el libro —la vida de Banderas— que propicia que leamos centrados y poniendo máxima atención. Al no ir el libro contado de manera cronológica, se hace muy ameno, ya que los capítulos van saltando en el tiempo sin orden ni concierto y si el libro comienza, por ejemplo, explicando como Banderas sorteaba lo envites de Madonna para llevárselo a la cama, el siguiente nos explicará como jugaba a las chapas en su Málaga natal, para pasar a hablarnos de la era Almodóvar, de la movida madrileña, de las noches de Antonio, para volver atrás en el tiempo y terminar contando como fueron sus inicios en el teatro de aficionados. Tampoco deja de lado su affaire con Melanie Griffith (de la que recientemente se divorció) ni su primer matrimonio con Ana Leza y, en general, el libro es altamente disfrutable e ideal para leer en cualquier momento, la lectura es fluida y serena. Sin embargo, en la parte mala —y lógica por otro lado— tenemos la biografía menos valiente que uno se puede echar a la cara, puesto que es una de esas biografías que se escriben con el actor delante, dando este su visto bueno y sin teclear ni una palabra hasta que el actor no esté contento con el escrito, e incluso excusa de alguna manera sus malas películas o meteduras de pata,  con lo que el libro se convierte, al final, en una enorme felación a Banderas, de esas que continúan incluso cuando este ya se ha corrido. Pero esto, supongo, es lo que el lector se espera cuando abre una de estas biografías tan formales, autorizadas  y en las que el protagonista está encima todo el rato.
Por otro lado, la autora, Ana Oliva, lleva en conversaciones con Banderas desde el 94, lo conoce bien, e incluso Banderas decía en una entrevista que después de tanto tiempo, Oliva no es que fuera su biógrafa, sino que ya era su amiga,  por lo que no descarto que la última de las ediciones de “Antonio Banderas, una vida de cine” sea igualmente amena, o al menos, tan interesante como esta. Por lo menos, en esta biografía, se habla de cine, y no como en la de tantos otros, actores, directores o productores.

jueves, 14 de noviembre de 2019

ESTRENO DE "UNIVERSO PINZÁS" EN MADRID Y BARCELONA

Esta semana se estrena oficialmente mi documental “Universo Pinzás”.  En Madrid lo hará en Pequeño Cine Estudio y en Multicines Cuadernillos La Dehesa en Alcalá de Henares. En Barcelona lo hará en Cinemes Girona.
Para saber los pases, lo mejor es consultar las carteleras de los distintos cines, pero aquí les indicamos los estrenos en los que estaremos en equipo de la película y el staff de este blog presentando la película. La idea es que, después del estreno, vayamos a tomar una cañita con ustedes a un bar cercano y que, en definitiva, nos echemos unas risas.
En Madrid estaremos presentes parte del equipo de la película, por ejemplo Juan Pinzás, el operador de cámara Ángel Codón Ramos y el director (o sea, yo) Víctor Olid y puede que hasta invitados sorpresa. Presentaremos el documental, después ruegos y preguntas y, finalmente, lo que se tercie a la salida del cine.
Será el Viernes 15 de Noviembre a las 20:00 horas en el Pequeño Cine Estudio (C/ Magallanes 1. Metro: Quevedo) .
Por otro lado, al estreno oficial en Barcelona asistiremos el productor del documental Xavier Ciruca, el director (otra vez yo) Víctor Olid y parte de los integrantes de este blog, o sea, Naxo Fiol y Aratz Juanes. Lo mismo; tras el evento, nos echamos unas cañejas con ustedes.
Será el Martes 19 de Noviembre a las 20:00 horas en Cinemes Girona (C/ Girona 175. Metro: L4 y L5 Verdaguer, L3 Diagonal Autobuses: 6, 33, 43, 47, 15, 34, 44, 55, 20, 39 y 45).
Precio de las localidades en ambos cines, consultar en taquilla.
Eso es todo, no se olviden de acompañarnos en estos eventos y pasárselo lo mejor posible con nosotros, que les agradecemos eternamente su presencia.

lunes, 11 de noviembre de 2019

NIGHTMARE ON DRUG STREET

Se estilaba en Norte América, a mediados de los 80 con el incremento de crack y cocaína en las calles, el uso de las cintas de vídeo para  prevenir a los posibles consumidores potenciales (¿los usuarios de los video-clubes?) sobre los efectos devastadores del consumo de drogas, por lo que se lanzaban en VHS documentales o películas destinados a esta labor, y que evocan directamente a las películas de propaganda antidroga de los años 30 y 40 (y 50 y 60), que se concebían con idéntica mentalidad. Ya saben, las películas de Dwain Esper y todo aquello. Por supuesto, el material que se ofrecía siempre era de una calidad ínfima, de un contenido entre lo exagerado y lo sensacionalista que más que alentar a los jóvenes para que no se drogasen, casi parecía que se estaba haciendo mofa de la situación per se. Claro que todos esos vídeos, a día de hoy son las joyas de la corona de los coleccionistas de rarezas en VHS.
Así, bajo esa premisa, nos topamos con este “A Nightmare on drug Street”, mediometraje de 40 minutos de duración dirigido por una tal Traci Wald Donald —que nunca más volvió a dirigir— que nos narra en forma de episodios el cómo tres jóvenes de edades comprendidas entre los 11 y 16 años acaban muertos de la peor manera por culpa de las drogas. Así, tenemos a un latino de 16 años, que tras fumarse un canuto y tomarse unas birras, se mata en un accidente automovilístico causado por el consumo de estas drogas. En la segunda historia una joven de 14 años asiste a una fiesta donde un tipo algo más mayor le da un par de rayas de cocaína, esta se vuelve tarumba con esta droga y, tras arruinarse —porque en seguida se vuelve adicta— muere de sobredosis (en la autopsia le encuentran cocaína, pero también todo tipo de pastillas). Y en la tercera y última historia, tenemos a dos individuos que instan  a un tercero a que consuma crack. Hasta ahí todo bien… salvo porque los consumidores de crack son ¡¡¡niños de 11 años!!!. El niño (negro, para más señas) decide meterse un pipazo para el cuerpo y cuando llega para casa, lógicamente, sus papás lo notan, así que al chaval no se le ocurre otra cosa que meterse en el baño y llamar por teléfono a sus amiguitos para que le cuenten que puede hacer para contrarrestar los efectos de haber fumado crack. Y le dicen que para que se le quite el pedo ¡¡que se fume otra pipa!! El chaval hace caso a los otros niños y se enchufa un segundo pipazo. Cuando sale del cuarto de baño completamente colocado y sus papás preguntan que qué le pasa, le da un infarto y muere ante nuestros ojos. Luego, los fantasmas de los tres protagonistas, nos darán unos cuantos consejos a nosotros, tontos espectadores, por si necesitamos la ayuda de alguien en el caso de que consumamos drogas. Dan ganas.
Como ya he dicho antes, todo muy exagerado, muy pasado de rosca y, por lo tanto, extremadamente divertido, aunque sea de manera involuntaria.
Ahora, la película es tosca y cutre; como hay un mensaje que dar al espectador, y únicamente por eso existe esta cinta, se descuida en exceso todo lo demás, por lo que no hay ni transiciones entre historia e historia y al espectador le cuesta distinguir cuando acaba una y comienza otra. Todo material de derribo sin más interés. Lo interesante es saber que esto existe, y que existe solo para decirle a la audiencia que si se droga, morirá. Todo muy bizarro y muy loco.
Por supuesto, al principio del film, los tres protagonistas nos indican que lo que vamos a ver es una verdadera película de terror y con estructura de film de terror transcurre toda ella, resultando especialmente hilarante el título de la película, que tomando prestado el del uno de los grandes éxitos de la época “A nightmare on Elm Street” (“Pesadilla en Elm Street”) cambia sin ningún sentido la palabra “Elm” por la palabra “Drugs” y ya tenemos una pesadilla en la calle de las drogas. Para descojonarse de la risa.
En el reparto, la única cara semi-conocida, sería la de Raymond Cruz, que luego aparecería, siempre en calidad de secundario, en mogollón de películas (“Gremlins 2”, “Buscando Justicia”, “Alien: Resurrección”…).

sábado, 9 de noviembre de 2019

HERIDA ABIERTA

Tal y como comenté en la reseña anterior de este escueto y atolondrado mini-ciclo Steven Seagaliano, "El último patriota" fue el principio del fin de la carrera del astro. Aunque si lo miramos detenidamente, descubriremos que la cosa ya venía de antes. Digamos que se masticaba la tragedia. Tras "Glimmer Man", Seagal intervino en el sitcom televisivo "Roseanne", para luego emprenderla con "En tierra peligrosa 2", que no funcionó lo que se esperaba (reseña en breve). El actor se encontraba al borde del abismo. Suerte que el legendario productor de "actioners" Joel Silver, con quien Steven Seagal ya había currado en "Decisión Crítica", aunque interpretando un rol secundario, vino en su ayuda ofreciéndole el protagonismo absoluto de "Herida Abierta". Eso sí, con condiciones: Se acabó el rollo jipi, nada de panfletos ecológicos, nada de misticismos, ni trajes de monje, ni collares... ¡ni siquiera una coleta!. El film iba a ser una historia clásica de policías en la que Seagal daría vida a uno lo más común y corriente posible.
La trama gira en torno a un servidor de la ley algo conflictivo (inevitable escena del jefe abroncándole por sus métodos poco ortodoxos) al que le cambian de distrito. En la nueva comisaría las cosas tampoco le irán demasiado bien (acabará incluso como guardia de tráfico), aunque su obsesión por pillar a un supuesto traficante de drogas le meterá en una espiral de corrupción dentro del mismo cuerpo que, inevitablemente, acabará en tiroteo y muerte. Como veis la historia no es que brille por su originalidad, pero sí depara un giro sorpresivo y está narrada de manera menos convencional de habitual. Aunque me queda la duda de si es un mérito que podemos achacar a su origen literario, incluidos unos sobrios y ajustados diálogos, o está narrada con el ojete y lo confundo con genialidad por parte del guionista, que también podría ser.
De entre medias, pues no faltan unos contadísimos numeritos de lucimiento para el amigo Seagal, aunque, teniendo en cuenta el tono "realista" de la historia, resultan bastante flipados e inverosímiles, con el actor, ya entrado en carnes, dando saltos y giros más bien imposibles en los que cantan un huevo los -gruesos- hilos que le levantan. El toque de humor lo pone una reunión a la que Steven Seagal es obligado a acudir para rebajar su ira interna. Estupendo el momento en el que, sin mover una ceja, mira a la moderadora y le esputa "¿Ve esta cara? Esta es una cara feliz". Es aquí donde aparece Tom Arnold (supongo que él y Seagal harían buenas migas en "Rosanne"), dando vida al inevitable personaje gracioso/cansino. A uno de los dos, el otro es el gorderas negro Anthony Anderson. Al final, durante los créditos, ambos se reservan un especie de show conjuntado con pinta de estar improvisado, más vergonzante que divertido. 
Desconozco si fue hecho a posta o no, pero igual que en "Glimmer Man" le pusieron un comediante negro a Seagal, por aquello de compensar su falta de gracejo, en "Herida Abierta" le cuelan de comparsa a otro negro con otra cualidad: ser aún más inexpresivo que él. Y ya es decir. Hablo del rapero convertido en actor DMX (quien por lo visto no se llevó nada bien con Seagal).
Otros seres humanos reconocibles que aparecen a lo largo de la función son Isaiah Washington, Michael Jai White, Bill Duke, Bruce McGill y papelito para Eva Mendes (a quien doblaron por considerar que no sonaba como una persona inteligente -¿?-. Lógicamente molesta, la actriz echa pestes de la peli).
Dirige Andrzej Bartkowiak, con una carrera lustrosa en el campo de la dirección fotográfica pero más bien poco llamativa en la de director a secas.
"Herida Abierta" no fue el éxito que se esperaba, por lo que la carrera de Steven Seagal siguió su imparable camino descendente.

viernes, 8 de noviembre de 2019

PULSACIONES

Durante los tiempos de bonanza de José Frade, aquellos en los que hacía películas a la americana, no tuvo el productor el más mínimo pudor en poner el capital que estimó oportuno para producir un film americano. Frade, que siempre tenía muy buen ojo en cuanto a los expolios, se fijó en que una película de John Travolta sobre clubes de gimnasia estaba funcionando muy bien. Se trataba de “Perfect” y decidió poner sus pesetas en una producción de similares características.
Obviamente, muchas de sus coproducciones con América, resultaron un negocio redondo debido a la venta internacional de estas películas, (aunque en cines de nuestro país, “Pulsaciones” congregó a unos nada despreciables 245.000 espectadores)  y en ese sentido la calidad de las mismas daba un poco lo mismo. Bastaba con una estrella en el reparto y un póster llamativo. En esta ocasión, la estrella era Daniel Greene, actor musculado que descubrió Frade para el cine —seguiría vinculado al productor en películas como “Elvira, Reina de las tinieblas”— y que en los videoclubes funcionaba a la perfección gracias a films como “Destroyer (brazo de acero)” de Martino o “Hammer” de Castellari, pero el primer papel importante se lo daría Frade en esta “Pulsaciones”. Luego hizo un poco de serieZ, y acabó sus días en producciones mainstream, eso sí, en calidad de, prácticamente, extra cinematográfico.
Entonces aquí tenemos a Daniel Greene, interactuando con actores españoles de la factoría Frade como Helga Line, Alicia Moro o Alex Intriago, y queda todo de lo más extraño y bizarro.
Greene, es un armario. Su capacidad como actor es tan nula que no queda más remedio que esgrimir media sonrisa al verlo (solo media sonrisa, que para tanto no es) hacer exhibiciones de su fortaleza, o interactuando con otros actores.
Por otro lado, tenemos una historia absolutamente estúpida, con un gimnasio de fitness que regenta el personaje de Daniel Greene dónde se suceden secuencias de entrenamiento con pesas (esos títulos de crédito…) de dos o tres minutos, o numeritos musicales que sirven para rellenar metraje y en la que no pasa nada. Un par de amoríos, protagonistas que entrenan, que van y vienen y, por supuesto, una competición de fitness que sirve como hilo conductor de las demás chorradas que van ocurriendo y que pondrá el colofón a tal desaguisado.
En su momento ya debió ser mala de pelotas, de hecho, no trascendió como sí lo hicieron otras coproducciones de Frade como por ejemplo “Los gusanos no llevan bufanda” de Javier Elorrieta, pero a día de hoy, ver “Pulsaciones”, incluso aunque nos sentemos ante la pantalla con toda la predisposición del mundo, es un autentico suplicio.
Para dirigir la película, Frade, contrató a Maurice Tobias, señora esta que no se había puesto jamás detrás de las cámaras y que nunca más lo volvería a hacer, aunque sí que se dedicó a la dirección de doblaje en los USA muchos años después.
“Pulsaciones” es motivo de chanza y de mofa en los USA. De hecho, Steven Puchalski de "Shock Cinema Magazine", se dirige a ella despectivamente como “esa película que produjeron españoles en Miami”, pero más allá de la curiosidad que pueda suscitar, la verdad es que no hay nada que haga a la película merecedora de un visionado.
El póster americano es de lo más espectacular, pero he preferido adjuntar el que se estrenó en España, mucho menos sugerente (el otro búsquenlo en la red bajo el título de “Pulsebeats”), pero con una frase promocional que tratando de ser moderna y enrollada, finalmente, parece la sentencia de cualquier border line: “La película que se mueve al ritmo de tu música y hace vibrar todo tu cuerpo”. Ni que te estuvieran pegando un polvazo.
Horrorosa.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2- DE CANÍBALES, ED WOOD, VIDEO NASTIES, PROGRAMAS DE MANO Y POSESIONES.

Hoy venimos con un popurri. De las páginas de "Fotogrumos" rescatamos varios articulillos en torno a temáticas que nos tocan muy de cerca: Caníbales, Ed Wood, Video Nasties, programas de mano y posesiones diabólicas.
Disfruten pues cual antropófago devorando minúsculo pene blancucho...

En sus mejores tiempos, la revista "Fotogrumos" dedicó un recuadro a los lanzamientos en vhs entonces novedosos de películas de/con caníbales. Que época aquella en la que nadie iba de enrollado y resabiado respecto a temáticas tan extravagantes, el tono siempre era despectivo y, en esencia, no decían absolutamente nada. Solo relleno.


Aunque parezca mentira, hubo un tiempo en el que la prensa especializada no daba la chapa continuamente con el llamado cine trash o gente como Ed Wood. Años felices aquellos!. Por eso, cuando una noticia como esta aparecía en las páginas de "Fotogrumos", los aficionados sedientos de datos nos volvíamos locos de alegría. Claro que anduve buscando esa supuesta edición en vídeo de "Plan 9..." pero jamás di con ella. Cosa esta que también era lo habitual!.


Siempre se habla de los "Video Nasties" británicos, pero según informó en su momento "Fotogrumos", también a los Australianos les entró la vena puretilla. Especialmente en lo que se refiere a dos clásicos del cine de justicieros.


En este recorte se comenta el "regreso de los programas de mano".
¿Lo recuerdan?. Yo tampoco.
Lo interesante del caso es ver que la nostalgia siempre ha sido
algo recurrente, no solo un mal de estos asépticos tiempos que vivimos.



Y nos despedimos con esta página donde se anuncian, mediante inocuo y absurdo texto, varios lanzamientos en VHS de películas sobre posesiones demoníacas. Supongo que el redactor no las habría visto, de lo contrario sabría que meter "Me bebo tu sangre" y "Mephisto" en semejante grupo no era demasiado acertado.

lunes, 4 de noviembre de 2019

"G", EL PUNTO CALIENTE

Peli franchute de mediados de los 80, basada en el cómic “Amor Limpio” de Martin Veyron, de cierta fama a nivel internacional, que en un intento por ser una pieza de alta comedia, con personajes intelectuales y bien posicionados socialmente, acaba resultando todo lo contrario por una serie de chistes zafios que pegan bastante poco con el tipo de comedia que pretende ser. Y por otro lado, no es lo suficientemente cafre como para acabar siendo una comedia gamberra. Con lo cual, “G, El punto caliente” resulta una comedia fallida. Cómo película, tampoco posee muchos atributos destacables. Demasiados planos largos y una estructura muy lineal que intentando emular la narración secuencial de las viñetas, lo que se consigue es dejar la película parada, muerta, y termina convirtiéndose en un producto de lo más tedioso. Por lo demás, una comedia muy afrancesada y políticamente incorrecta, donde además del “Punto G” femenino que sirve para dar título a la película, todo gira alrededor un chiste muy malo sobre un monito que llega a la barra de un bar donde un individuo se está tomando un whisky y le mete los cojones dentro del vaso. Algún gag  muy cruel sobre travestís merece la pena, pero poco más.
La cosa va de un individuo que al llevar a cenar a una mujer con la sana intención de tener sexo con ella después, acaba descubriendo, según las indicaciones de esta, las bondades del denominado “Punto G”. Al encontrarlo y proporcionarle máximo placer a esta señorita, nuestro individuo se obsesionará con esta zona erógena, y pasará a buscárselo a toda mujer con la que se acuesta. Mientras, las conversaciones en torno al “Punto G” y a la sexualidad en general, se irán desarrollando en distintos ambientes sofisticados.
Dirige la película el propio autor del cómic, Martin Veyron, cuya experiencia tras las cámaras se limita únicamente a esta película aunque con anterioridad había escrito algún que otro guion para otras películas.
Curiosamente, y supongo que sin tener en cuenta a los posibles lectores ibéricos del cómic, “G, el punto caliente” se estrenó en su momento en nuestros cines dónde tan solo la vieron 70.096 espectadores.
Échenle un ojo tan solo si, como yo, sienten curiosidad por el, por otro lado, sugerente cartel. Luego la peli no tiene mucho que ver, pero bueno.

sábado, 2 de noviembre de 2019

BACANAL DO DIABO!

Junto al inevitable José Mojica Marins / Ze Do Caixao, Iván Cardoso es uno de los rostros más reconocibles del cine fantástico Brasileño. Tras varios años rodando cortos, debutó en 1982 con un largo entre el terror, la comedia y el erotismo, manteniéndose fiel al estilo hasta que concluyó la década. A partir de ahí, y como suele pasar, su decadencia se vio compensada por un tardío descubrimiento en la escena "amateur / underground" aficionada al género, lo que le llevó a contar con integrantes de esta como colaboradores para llevar adelante sus nuevas epopeyas. Dejó de facturar largometrajes y se centró en el formato corto. Cosa que me parece estupenda. Tanto como el hecho de que, a pesar de la predilección de Cardoso por el terror y, sobre todo, los clásicos de la "Universal", no le hizo ni le hace ascos a tocar otros palos más, digamos, experimentales (aunque lo suyo sería usar el término "creativamente libres").
Y, justamente, "Bacanal do Diabo!" (seguido de "E Outras Fitas Proibidas de Ivan Cardoso") es buena muestra de ello. Una curiosa compilación, prolongada durante 60 minutos, de algunos de los cortometrajes del cineasta. Tanto de su etapa clásica en Super 8, como mucho más recientes de tirón videográfico. Montado todo ello con muchísimo brío y dándole un aire como a catálogo de falsos trailers, incluidos rimbombantes titulares y exageradas voces narradoras. El show lo componen desde filmaciones/grabaciones caseras sin mayor aparente interés (el recorrido de una montaña rusa, las cataratas de Iguazú, una actuación de Bob Dylan que da pie a una coña muy graciosa...), a ficciones propiamente dichas, ninguna de ellas narrativa del todo pero en las que abundan el tono verbenero y, sobre todo, tetas y felpudos. Ya sabemos lo cochinos que son los brasileños (¡y que envidia me dan!). En este apartado podemos destacar el del regordete que se beneficia a una chica de buen ver (da la sensación de que el material iba para hardcore y fue recortado durante el montaje) y otro, más alucinante si cabe, con un primerísimo primer plano de una vagina siendo pulidamente afeitada. Sin más.
Completan el sarao una divertida entrevista a José Mojica Marins, algunos simpáticos intentos de animación artesanal, un montón de canciones pop brasileñas muy bien elegidas y bastante material mangado que se pasa el copyright por el forro de los cojones. Algo maravilloso. Tal es así, que la peli resultante no ha tenido una carrera comercial muy prolija, ni siquiera en ambientes marginales.
A pesar de lo difícil que a ratos puede ser el viaje, no negaré que "Bacanal do Diabo! e Outras Fitas Proibidas de Ivan Cardoso" tiene gracia. Una reconfortante muestra de cine experimental patillero, totalmente alejado de la versión más pedante y elitista del gremio. Recomendada para seres inquietos y con ganas de probar cosas distintas.
¡Ah! Y lo mejor es que, a día de hoy, Iván Cardoso continúa pariendo sus cortos. Bien por él.

viernes, 1 de noviembre de 2019

COME WITH ME MY LOVE

Se puede decir que, a día de hoy, no podemos considerar el porno un género cinematográfico. Hoy se va a lo práctico; se busca una escena a nuestro gusto en internet, te haces el pajote y aquí paz y después gloria. Y en cierto modo lo prefiero así. Una cosa es el cine y otra es el porno con fines onanistas.
Sin embargo, el porno, que en ámbitos pseudo intelectuales todavía puede funcionar como es el caso de la activista feminista Ovidie, en los años setenta, no solo funcionaba a la perfección como género cinematográfico sino que, incluso, se podían llenar las salas de cine, e incluso, acaparar la atención de los medios de comunicación como fue el caso de “Garganta profunda” de Gerard Damiano. Los hermanos Mitchell experimentaban y dejaban el sello de autor con su porno sofisticado, se rodaban absurdas comedietas con argumentos propios de la mejor Screwball comedy y se flirteaba con el cine de terror, como en el caso de la película que nos ocupa, sin por ello descuidar las múltiples combinaciones de las que un pornete tiene que hacer gala.
“Come with me my love” tiene sello de autor de todas, todas. Aunque sea un autor de mierda. Y es que, aunque en los créditos del film la dirección la firme un tal Luigi Manicottale, no hace falta más que echarle un vistazo a la peli para darse cuenta de que se trata de una película de DorisWishman. Es como si a “Una noche para descuartizar”, le metiéramos unos insertos pornográficos. Misma textura, mismo ambiente sórdido, mismo tipo de película casi velada y misma inutilidad tras las cámaras, pero semejantes buenas intenciones.
Y es que al folleteo de esta “Come with me my love” hay que añadirle la trama de cine de terror que, junto a una atmosférica banda sonora, acompaña a esta película entre polvo y polvo. No es que deje de ser una puta mierda, pero tiene su gracia.
Resulta que un individuo descubre a su mujer follando con otro tipo y decide pegarles un tiro a cada uno para después pasar a suicidarse también. Cincuenta años después, una muchacha se muda a la casa donde sucedió esto y se encuentra con que el espíritu de este individuo mora por allí a sus anchas, hasta el punto de que este se la folla cuando le apetece y la chavalita cree estar delirando. Para más inri, esta se trae a casa todo lo que pilla para follárselo, y el espíritu de la casa, celoso, irá asesinando a todos los hombres que osan meter su polla en la vagina de nuestra protagonista. Y todo ello servido con una pericia tan propia de una deficiente mental, que por momentos creemos estar viendo una muestra de cine porno experimental. Pero no, lo único que pasa es que Doris Wishman es tan inútil que saca planos desenfocados, o borrosos, o mal iluminados como consecuencia a su poca destreza.
Lógicamente, el porno de estos años, rodado en costroso ¿16mm? con tanto pelo y tan poca higiene, está lejos de parecernos sexy. La trama fantástica por si sola tampoco se sustenta, sin embargo, la combinación de ambos conceptos hacen que esta película, porno duro, zetosa, llena de fluidos color marrón y penes fláccidos que brillan en la oscuridad —y ente tanto fluido y tanta viscosidad, sin embargo, nada de sangre— resulte cuanto menos curiosa. Y además, según nuestros gustos, podemos hacer dos cosas: Pasar para adelante en las escenas pertenecientes al hilo argumental y pasar directamente al porno, o pasar el porno para ver la trama terrorífica.
Luego, más adelante, la Wishman renegó de toda esta pornografía que rodó tan mal.
Y sí, cuando el porno era así, podíamos considerarlo género cinematográfico, y “Come with me my love” una buena muestra de lo más chungo, cutre y cerdo del porno con argumento.
Curiosa.

jueves, 31 de octubre de 2019

PROMO DE "¡VAYA LÍOS CON JAIMITO!"

Aquí les dejo un pequeño spot para ver si me compran alguno, leche!


miércoles, 30 de octubre de 2019

"¡VAYA LÍOS CON JAIMITO!" MAÑANA A LA VENTA EN VIAL OF DELICATESSENS



Mañana sale a la venta mi último libro, al amparo de este blog que tienes a bien leer y del sello Vial of Delicatessens, como no puede ser de otra manera.
Aclararé que no se trata de un libro sobre comedia sexy, ni sobre Alvaro Vitali, que tiene, lógicamente, mucha presencia en este libro, pero no se trata de un estudio sobre sus películas. Lo es, única y exclusivamente, sobre el personaje de Jaimito. Así, la cosa se centra en sus películas, pero también en otros aspectos como el posible impacto que este ha tenido en la cultura popular.
Tampoco me despeino si les digo que, probablemente, este sea mi mejor libro hasta la fecha… aunque puede que eso lo perciba así por tratarse del más reciente. Como sea, les invito a que lo compren. Sin más, les paso adjunto la nota de prensa.

El próximo día 31 de Octubre de 2019 Vial of Delicatessens lanza al mercado el libro ¡VAYA LÍOS CON JAIMITO! PIERINO EN EL CINE  de Víctor Olid, y con prólogo de Jesús Manuel Pérez Molina.

Tanto en España como en Italia se tiende a asociar la figura de Alvaro Vitali con la de Jaimito hasta tal punto que el público llano piensa que actor y personaje son la misma persona. Para los españoles, Vitali es Jaimito. Pero los italianos, tan zoquetes como nosotros, a Vitali no le saben el nombre… Para los italianos, Vitali es también Jaimito. O mejor dicho Pierino, que es su nombre real. Jaimito es la adaptación que se ha hecho de ese nombre para que los españoles podamos asociarlo al personaje de los chistes, ya que la traducción real sería “Pedrito”.
            Y sin embargo, la trascendencia del personaje ha sido tan grande como para que legiones de personas lo asocien a un actor y a un género concreto. Así, cualquier comedia sexy italiana, esté en ella Alvaro Vitali o no, puede pasar a ser automáticamente una película de Jaimito, hasta tal punto que los despiadados distribuidores videográficos ponían el nombre de Jaimito en el título de las comedias sexy que distribuían muchas veces por el mero hecho de estar Alvaro Vitali en el reparto, pero otras veces ni tan siquiera hacía falta que estuviera él en la película. En el presente volumen, Víctor Olid desglosa y reseña todas las películas, oficiales o apócrifas, que han utilizado al personaje de Pierino como protagonista, así como se analiza el posible impacto que el personaje haya podido tener en la cultura popular.
Vial of Delicatessens lanza al mercado esta curiosa propuesta.


El volumen presenta las siguientes características:

Pags: 254.
Formato: 13,5 x 21
Papel interior: Offset b/n.
Portada: Laminado mate. Color
Encuadernación fresada.

 ¡Vaya líos con Jaimito! Pierino en el cine tiene un PVP unitario de 11,99 € (envío incluido para pedidos en la web de la editorial) y podrá adquirirse exclusivamente a través de http://vialofdelicatessens.blogspot.com y en tiendas especializadas.



lunes, 28 de octubre de 2019

ZOILO POLLÉS

Martín G. Ramis, particular cineasta Mallorquín que ustedes conocerán porque venimos hablando de él por aquí desde hace años, no solo dirige, sino que también pinta y escribe. Y la editorial Tierra Trivium acaba de publicar lo que es su primera novela, “Zoilo Pollès”
Se trata de una novela visceral y urbana en la que Garrido ha construido un personaje totalmente amoral y mezquino que es el principal motor de una historia negra de violencia, venganzas, ajustes de cuentas y sexo. Cuando Garrido cuenta una historia sobre el lúmpen Mallorquín, se desenvuelve como pez en el agua y esa es la principal baza con la que cuenta esta novela.
Tras leerla, llego a la conclusión de que la literatura es el medio natural de Martín Garrido Ramis. Cuando hace una película, el director, con tendencia al exceso, suele verse limitado por los presupuestos, pero con la escritura no tiene ese problema. Ahí, su imaginación no se ve bloqueada por ningún impedimento externo y puede desarrollar el tipo de situaciones que le de la gana. Y cuando lo hace, no tiene límites y se excede o coarta a voluntad, por lo que tenemos una historia con reminiscencias del noir de los años cincuenta, en un entorno marginal donde predominan los rateros, las putas, el tabaco rubio, el whisky barato y los ambientes turbios. Zoilo Pollés, el protagonista, es, por un lado, un impersonator del propio Garrido —intuyo que hay mucho de él en el personaje— al que ha añadido una gotas del tipo duro y de ficción que a él le gustaría ser. Todo muy pulp, muy de novela “de a duro” y donde da cabida a todos los géneros que al director le gusta.
Sin un argumento muy desarrollado (y ni falta que le hace), la novela es una situación de secuencias en las que el personaje hace lo que le sale de los cojones mientras putea a todos los personajes de su entorno.
Zoilo Pollés es un loser de manual, que en su búsqueda intermitente de dinero, acaba trabajando de segurata en un hospital. Allí conoce a Flores, un comisario de policía un tanto corrupto con el que hace buenas migas y que le dará trabajo en su agencia de detectives. Cuando alguien asesina a Flores, Zoilo, acabará los trabajos que este dejó pendientes pasando a ser, sin apenas darse cuenta, un asesino a sueldo.
Como digo, al final es todo una sucesión de pasajes condenadamente entretenidos cuya lectura engancha al lector desde la primera página e invita a continuar la lectura mientras asistimos a un festival de personajes a cada cual más surrealista (y estereotipado) que van desde el boxeador Durán, a Fina, la ex esposa de Zoilo, pasando por toda suerte de putas, macarras y gentuza, a las que dará, o no, gatillo según lo requiera la situación. Verdaderamente, Garrido ha conseguido hacer una novela interesante y más bestia que un arado.
No obstante, no es una novela redonda, se le pueden poner pegas como puedan ser la reiteración de pasajes y/o situaciones, o la cantidad de anacronismos de los que hace gala, ambientando la historia más o menos en los 90, pero conteniendo elementos más propios de una década después, cosa que pasamos por alto porque, como digo, no impiden, ni perjudican, una lectura altamente entretenida.
Verdaderamente, y para bien, la novela me ha sorprendido, me ha divertido, me ha intrigado y me lo ha hecho pasar muy bien durante su lectura. Verdaderamente, la recomiendo.
Adjunto para ilustrar la reseña el flyer promocional en el que se puede leer una frase mía que resume, más o menos, lo mismo que les he venido a contar aquí.

domingo, 27 de octubre de 2019

HASTA LA VISTA, SEÑOR

El pasado Miércoles me enteré con estupor del fallecimiento de Robert Martex, una persona muy importante en mi, por llamarlo de alguna manera, vida creativa. Especialmente durante los 90. Nos unía una fuerte amistad y colaboramos en tropecientos mil proyectos: Cortometrajes, video-clips, fanzines, revistas, etc, etc, etc. De hecho, no solo participó activamente, y durante mucho tiempo, en mi fanzine "Suburbio", también metió mano, mucho y muy bien, en los tres números originarios de "Aquí Vale Todo". Vamos, si es que el logotipo, ese que pueden ver aquí arriba a la izquierda, es total y absoluta paternidad suya. 
A partir de los 2000, nuestros caminos se separaron. Cosas de la vida. Nos veíamos eventualmente, pero ya lejos de aquellas intensas sesiones de intercambio de ideas.
Enterarme de su prematura defunción -era aún muy joven y le quedaba mucha guerra-, fue y es todo un mazazo. No sabía cómo rendirle este pequeño tributo, y entonces recordé los tiempos que andábamos trasteando con los primeros ejemplares de "Aquí Vale Todo". Jugueteando con el ordenador, le salió una chorradica muy "estilo Monty Python" (como él mismo comentó). Me la dio, la guardé, pero jamás se me ocurrió nada que hacer con ella... hasta hoy.
Descanse en paz, Señor Martex.



sábado, 26 de octubre de 2019

EVOLUTION

Ivan Reitman llevaba encadenando sonoros fracasos o éxitos menores que quedaban por debajo de las expectativas, así que ante la desesperación hizo aquello que hacen todos los cineastas, especialmente aquellos afincados en Hollywood, mirar atrás e intentar repetir uno de sus mayores logros, que pal caso era y es "Los Cazafantasmas". Estamos en 2001, así que eso de la nostalgia aún no se llevaba. Hoy habrían hecho una precuela o una secuela tardía..... espera un momento, ¡si eso es justo lo que Reitman y su hijo están maquinando en estos momentos! pero entonces no era un recurso habitual. Se estilaba más repetir la fórmula: Comedia desmadrada -aunque no demasiado- con notables ribetes de fantasía. Si en "Los Cazafantasmas" era el terror, en este nuevo proyecto sería la ciencia-ficción. Naturalmente estoy hablando de "Evolution".
La idea de partida es buena no, cojonuda: Un meteorito cae en el desierto. Resulta que a su alrededor comienza a formarse un micro-universo en el que la vida evoluciona a la velocidad de la luz. En el pueblo de al lado vive el típico científico de gran talento relegado al ostracismo por un error del pasado. Él y su acompañante negro serán los primeros en meter mano. Claro que pronto los poderes fácticos se harán eco del asunto, para mayor disgusto de los protagonistas, que se ven relegados a un segundo plano. Aunque no por mucho tiempo, especialmente cuando la vida marciana comience a hacerse más grande, poderosa y peligrosa. El guion original iba totalmente serio, hasta que Reitman y los suyos se lo agenciaron y lo transformaron en una de risas. Lástima, tenía potencial.
Igual que el director de "Los gemelos golpean dos veces" buscaba desesperadamente un nuevo super éxito de taquilla, el actor David Duchovny soñaba con alejarse el máximo posible del medio televisivo y la serie que le diera la fama y encasillara, "Expediente X". A pesar de ello, y por absurdo que suene, rechazó un papel en "Star Wars, Episodio II. El ataque de los clones" para aceptar el que le ofrecían en "Evolution", pensando que interpretar a un científico interesado en la vida alienígena (juas!) en una comedia de un director en horas bajas sería mejor para su carrera. Encima, al hombre le dan un rol muy reconocible, el de golfo simpático. Descarado, pero tierno cuando conviene. Vulgar, pero inteligente si es preciso. Vamos, que hace de Bill Murray en "Los Cazafantasmas" (o en cualquier película de Bill Murray). El problema es que mientras este tenía su gracejo, a Duchovny no le va. De hecho, en lugar de un golfo simpático se convierte en un golfo gilipollas, impertinente, chulito y que cae mal. Es antipático. Lo mismo que su comparsa, Orlando Jones, absolutamente irritante... algo a lo que contribuye el doblaje español. Se salvan Julianne Moore haciendo de "rubia tonta" y Seann William Scott interpretando lo único que se le da bien interpretar, un paleto de buen corazón (recientemente intentó desprenderse de ello con una de terror titulada "Bloodline" pero, ¿¿funcionó??).
Y es aquí cuando da comienzo el juego de las comparaciones. Con "Los Cazafantasmas", claro. Para comenzar, ambas películas comparten un logotipo chachi. En el caso de "Evolution" es un "smiley" con tres ojos. Ambas arrancan con uno de los protas intentando ligarse a una alumna, hasta que el otro aparece y le joroba los planes. También aquí tenemos al grupo de anti-héroes uniformados -ni que sea por los trajes de bombero- enfrentados a criaturas monstruosas y, a su vez, con burócratas. Aunque en este caso el villano no trabaja para la agencia de protección del medio ambiente, es algo menos original: un militar. Según San Imdb, la cita que en un diálogo se hace al selenio es un guiño directo a "Los Cazafantasmas" en un speech que soltaba Dan Aykroyd en aquella y que, por si aún no lo sabían, en "Evolution" da vida al personaje del gobernador. Como colofón, las dos películas terminan con la aparición de un monstruo gigante que muere estallando y pringándolo todo de líquidos asquerosos, incluidos los dos villanos de la función, que a modo de castigo divino reciben un generoso baño.
Naturalmente, y aunque "Evolution" es una tontunada agradable para pasar la tarde del Domingo, Ivan Reitman no logró repetir la jugada (a lo que desde luego contribuyeron unos efectos especiales CGI aún algo toscos) y la taquilla no estalló. Tampoco Duchovny consiguió subir mucho más su caché.
En el reparto localizamos otros tantos nombres simpáticos como los de Ted Levine, Sarah Silverman, el astro de la "serie B" horrorífica Richard Moll y Winifred Freedman, actriz que algunos recordarán como "Stephie" en "Agárralo como puedas", la alumna de conducción que, sin quererlo, se mete de lleno en una divertida y absurda persecución durante la cual su reposado profesor le enseñará cómo mandar a tomar por culo a un rudo camionero.

viernes, 25 de octubre de 2019

LOS GOLFOS

El “Cine Quinqui” tal y como lo conocemos, apenas cuenta en su haber con una docena de títulos (siendo generosos) adscritos por derecho propio a esta corriente, que ocurre y se desarrolla en un tiempo concreto desde finales de los 70 hasta mediados de los 80.  Sin embargo, con la era de Internet, los aficionados al subgénero, no contentos con las muestras que nos ofrecieron de la Loma o de la Iglesia, para reivindicar ese cine que les apasiona, comienzan a elaborar listados en lo que tenía cabida cualquier película con algún elemento macarra en su haber. Así, en esos listados, figuran títulos como “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” o “Policia”, de Almodóvar y Álvaro Sáez de Heredia respectivamente, solo porque en sus metrajes aparece algún caco, delincuente, o el mismísimo “Pirri”.  Pero nada tienen que ver con ese cine quinqui…
Asimismo, lejos de otorgarle la genuinidad del género a una película como “Perros callejeros” —que pese a quién le pese, es la primera y verdadera madre del “Cine Quinqui”—, estos aficionados tienen que buscar un referente intelectual que sirva de percutor de su género predilecto y, para ello, la película que más se asemejaba a las protagonizadas por “El Torete” era esta vieja película del plomo de Carlos Saura, ese mal director camuflado  de autor y cineasta  de prestigio (no hay  un dios que aguante una película suya). Considerando esos fans a esta película, “Los Golfos”, como la originaria de todo, se engañan a sí mismos. La incursión de este film en esas listas no otorgará a un subgénero populachero como este un halo de respetabilidad, que por otro lado, tampoco necesita.
“Los Golfos”, debut en el cine de Saura gracias a unas pesetas que desembolsó Pere Portabella para producirla, en realidad es una suerte de neorrealismo casi documental que gira en torno de los denominados maletillas, que eran jóvenes suburbiales que aspiraban a convertirse en figuras del toreo. Vamos, que lo que tenemos es una película de tauromaquia.
Y es que, en este film, una serie de maletillas sufragan los gastos que les ocasiona su pasión, el toreo, a base de dar pequeños palos en kioskos de lotería o a camioneros. Vamos, que ni tan siquiera son delincuentes propiamente dicho. En una de estas, cuando uno de ellos está ya preparado para debutar en el toreo (“arte” este que es bastante clasista), prepararán un gran robo que les servirá para cubrir los gastos que ocasionará que este joven salga a la plaza. Esto acarreará disputas y peleas entre ellos.
Por supuesto, la película, descubierta por los plumillas años después de su estreno que pese a la reputación obtenida en festivales, pasó bastante inadvertida, viene siempre acompañada de las buenas críticas que suelen acompañar al cine de Saura solo porque es cine de Saura. Bajo mi punto de vista “Los Golfos” no es ni tan siquiera una buena película, no es más que Saura tratando de imitar a Luis Buñuel, y haciendo una película totalmente deudora del cine de este (hay, en “Los Golfos”, ramalazos de “Los Olvidados”, mezclados con otros de “Las Hurdes”, con un toque moderno “Saurí”  para que no parezca que está copiando) que, para más inri, fue aplaudida en Cannes por el director maño y le sirvió a Saura para entablar con él una duradera amistad. Más allá de eso, de la posible polémica que pudiera causar un film desarraigado como este en los tiempos de Franco, no creo que “Los Golfos” sea más que una película del montón, sin más. No mala, pero tampoco para tirar cohetes.
Todo ello depende también un poco de la percepción que el espectador tenga de Saura, si le ven como ese gran director de cine español intelectual y concienciado socialmente, o como ese director que gusta en España a pedantes incapaces de acercarse al cine americano de género por puro esnobismo, que no son conscientes de que en otros países, películas suyas como “La Caza”, sin ir más lejos, son estrenadas como muestras de cine exploit, o los que, como yo, ven en el director a un sobrevalorado realizador caradura y oportunista que camufla su poca pericia tras la cámara contratando estupendos directores de fotografía que le arreglen esas películas que hace a base de filmar a gente bailando tangos o sevillanas.
En cuanto a “Los Golfos”, no es pionera de nada más que de plagiar a Buñuel, como ya les he dicho hace unas líneas.

lunes, 21 de octubre de 2019

EL TELEVISOR

La serie “Historias para no dormir” de Narciso Ibañez Serrador, como casi todo lo que hizo en televisión este hombre, marcó un hito en el medio de los 60 y 70 que todavía hoy colea. Por supuesto, por parte del fandom, hay tendencia a endiosar esta producción por el mero hecho de ser un producto de terror/suspense autóctono, pero seamos serios; A día de hoy es un producto muy rancio que puede funcionar gracias al factor nostalgia, o como muestra casi kitch  de lo que fue nuestra televisión, pero en realidad, y si dejamos a un lado las producciones propias que esa serie emitía, algunas mejores, otras peores, todas ya muy anticuadas, lo que en realidad hacía esa serie era emitir malas películas a las que alteraban el montaje para adecuarlo a la duración pertinente, además de resumir la voz en off de Chicho las tramas tan recortadas, para que el espectador pudiera entenderlas. Es casi una argucia exploit. Pero ahí la tenemos.
Sin embargo, y es por ello que a día de hoy es una serie de culto, cuenta en su haber con pequeñas joyas de producción propia. Una de ellas, la ya mítica “El televisor”.
Cuenta la historia de un recto trabajador, un administrador de fincas, cuya vida se limita a trabajar y trabajar para que su familia tenga lo mejor. Y además tiene el sueño de comprarse un televisor (estamos en la época en que este electrodoméstico era una novedad absoluta, casi un artículo de lujo). Cuando consigue el dinero, se lo compra, y el individuo comienza a obsesionarse con la programación hasta tal punto que descuida sus obligaciones diarias. Su familia ya no sabe que hacer con él y solicita ayuda medica en el momento en el que comienza a delirar y a creer que los personajes salen de la pantalla y le atacan. Como es lógico, porque es una “historia para no dormir”, el desenlace será inesperado, trágico y con cierto componente fantástico.
Parto de la base de que “El Televisor”, al igual que las otras producciones de la serie u otros productos de similar estilo como “LaCabina” de Mercero (que me sorprende inquietantemente la semejanza de estilos entre Mercero e Ibáñez Serrador en los productos televisivos se suspense de aquella época. “El Televisor” y “La Cabina”, casi parecen dirigidos por la misma persona), a día de hoy se han quedado anticuados, muy anticuados, pero ahí reside la grandeza de estas producciones. “El Televisor” es un producto muy ingenuo, de trazas incluso conservadoras y, en verdad, muy inferior a las producciones cinematográficas de Ibáñez Serrador, pero logra que el espectador plante su atención desde el minuto uno y ya no desconecte hasta el final, un final que si en la época podía resultar impactante y rompedor, a día de hoy resulta una tontería infantiloide; lo que pasa es que Chicho le pone muy mala baba a ese final, por lo que, como sea, sigue funcionando. Por lo demás, es ese encanto de lo rancio, lo conservador y lo ingenuo del asunto, lo que sigue dotando a este producto en particular y a la serie “Historias para no dormir” en general, de interés y vigencia en pleno 2019, a un año escaso de la edición en DVD de la serie completa.
La gracia de este “El Televisor” es que se trataba de un producto que criticaba altamente el sistema televisivo, y lo hacía desde la propia televisión española. A Chicho, los directivos, no le tosían, no obstante, por lo que este capítulo cerró la serie en 1974, pero de tapadillo, emitiéndose a altas horas de la madrugada y sin que se anunciase, por lo que en su momento no lo vio casi nadie. Sin embargo, Chicho tenía mucha mano en Televisión, por lo que no dudó en hacerse eco de estos hechos en posteriores reposiciones de la serie, haciendo la celebrada y pertinente presentación del capítulo, variándola según la ocasión y reposición.
Por otro lado, se trata del capítulo favorito del ya desaparecido Ibáñez Serrador.
En el reparto, el padre del director, Narciso Ibáñez Menta, María Fernánda D´Ocón y una jovencísima Kivi Manver.
Está bien. Además de ser historia de nuestra televisión y nuestra cultura.

sábado, 19 de octubre de 2019

EL ÚLTIMO PATRIOTA

Hablar de "El último patriota" significa hacerlo del principio del fin de la carrera de Steven Seagal. Su primera película pensada directamente para el mercado del vídeo de los Estados Unidos (aunque sí llegó a estrenarse en salas españolas). Ya cuando le damos al "play" y no vemos el logo de "Warner Brothers", nos entra el acojone. Y luego, en la dirección, aparece un tal Dean Semler, reputado profesional de la fotografía pero que, como director a secas, no tiene ni ha hecho gran cosa. Semler no es Andrew Davis, Dwight H. Little o John Flynn. Incluso podemos ser más sibilinos y decir que Semler no contaba con los encorbatados ejecutivos de la "Warner" para decirle cómo hacer su película. De otro modo no se explica que, contando con tantos elementos atractivos, "El último patriota" sea un producto que no arranca ni a hostias. Veamos.
Un pueblo de la américa profunda se ve afectado por un terrible virus mortal cuando un ultra patriota, de aquellos que cagan del color de su bandera, lo suelta sin saber muy bien lo que está haciendo. Suerte del médico local, Steven Seagal encarnando algo que no sea policía o ex-militar (a pesar de su talento para la lucha cuerpo a cuerpo y el uso de armas. Aquí no te explican cómo ha adquirido tales dotes), que con distintos remedios jipis salvará a todo el mundo (sí amigos, el panfletismo ecologista duele) y acabará con los malos.
Hostias y tiros los hay, pero tardan mucho en asomar. Cuando lo hacen, molan. Y son lo suficientemene brutos y sangrantes, pero la cantidad es escasa. Abunda más el bla, bla y ver a Seagal currando en el laboratorio en busca de un antídoto redentor, situación y posición esta en la que resulta harto poco convincente. Además, el film carece de ritmo, de tempo. Es lento, farragoso y soso como una cocacola sin azúcar. Es una peli muerta a pesar de la presencia de Steven Seagal. Entonces. ¿a quién podemos culpar de ello? pues a la falta de presupuesto y el limitado talento de los implicados. No hay otra.
De hecho, mi pareja la comparó muy sabiamente con "La casa de la pradera", porque los momentos campestres cursis y ñoños son unos cuantos, a los que contribuye la hija pequeña que le cuelan a Seagal, interpretada por Camilla Belle, que luego se haría mayor, criaría tetas y asomaría el jeto en el remake de "Llama un extraño".
Como decía, esta aburrida y mediocre película marca el inicio de la decadencia del actor. Luego iría incluso a peor, tanto como para terminar siendo dirigido por Fred Olen RayDesde luego, la palabra "último" en el título español fue todo un presagio.

viernes, 18 de octubre de 2019

PISTOLA RECORTABLE DE "V" DE TELE INDISCRETA

Hace unas semanas, haciendo limpieza, apareció entre unos libros este cartón barato y blandurrio, no obstante, muy bien conservado.
Y es que, si recuerdan la serie “V”, que fue un fenómeno social en el año 1984, no solo esta se hizo inmensamente popular entre la chavalería de la época, también lo hicieron algunos de los “gadgets” de la serie. Diana se zampó un ratón; a la semana siguiente todos los kioskos y tiendas de chucherías tenían en su haber a la venta, gominolas que representaban un ratón, para que los chavales pudiéramos emular a los chavales de “V”. Pepe Da Rosa le dedicó a la serie una de sus celebradas Sevillanas y la revista Tele Indiscreta, que se dedicaba a publicar la programación de las dos únicas cadenas nacionales que había en la parrilla televisiva, “TVE1” y el conocido como “UHF”,es decir, “La 2”, regalaba semanal y religiosamente, cada semana, las pegatinas con los personajes de la serie. Presumo creer, que todo ello, de manera apócrifa y piratona.
Por supuesto, los buenos de la historia en la serie, portaban chulísimas pistolas láser con un diseño imposible en el que se unía el gatillo con la empuñadura. Esto a los chavales nos volvía locos y se llegaron a vender carísimas replicas de plástico. Pero los más pobres, nos teníamos que conformar con las réplicas recortables que, de vez en cuando, regalaba la revista Tele Indiscreta.
Por algún motivo, en casa, entre libros, descansaba desde hace 35 años, esa pistola recortable del Tele Indiscreta en perfecto estado. Nostalgia a cholón.
Ahí les dejo una foto que tomé de tan bonito artefacto promocional.



miércoles, 16 de octubre de 2019

¡¡EL FANZINE "SUBURBIO 70" YA A LA VENTA!!



Queridos amigos, puedo anunciar con orgullo y satisfacción que el número 70 de mi eterno fanzine "Suburbio" ya está a la venta.
28 jugosas páginas en formato A5 tan repletas de contenido, datos, anécdotas, gilipolleces, chascarrillos y miseri(s)as como es habitual.

Y todo ello puede ser suyo amoquinando 2 euros a pagar a través de Paypal, porque estamos casi en el 2020 y hay que ir adaptándose a las nuevas tecnologías, cojones. Ahí va:




A aquellos que compren, ¡gracias! (a los que no, ¡que les den!). Recuerden que los Sábados por la mañana paso por la oficina de correos a mandar todas las ventas acumuladas a lo largo de la semana (si es que las ha habido). Así que si compran el zine un Lunes o un Miércoles, no se impacienten si no llega al cabo de dos días. ¿Capicce? (insisto porque, por mucho que lo explique, siempre hay el que no se entera).
Estos son los contenidos de la excelsa criatura:

DECORANDO LA SOLAPA: Hablemos de chapas. Pero no, no de esas, sino de las que te ponías en la solapa de tu cazadora tejana. Yo tuve mi ración de ellas. De muy jovencito, estuvieron las de tirón punk. Y luego, más mayor, aquellas dedicadas a las imágenes y títulos icónicos del "fantastique". Sea como fuere, durante mucho tiempo se convirtieron en una obsesión/pasión, y en este artículo se lo narro con pelos, señales... y chapas, claro.

1 COJONUDA + 4 MIERDAS: Me encanta repasar sagas legendarias del cine que más nos gusta a través de vivencias personales y recuerdos afines a ellas, trufada/os siempre de honesta y directa opinión. En esta ocasión le toca a la estupenda "El regreso de los muertos vivientes" y sus cuatro -spoiler: y apestosas!- secuelas. Pura nostalgia, pero de la entrañable y divertida.

HAY SUEÑOS QUE YA NO SE VAN A CUMPLIR : El artículo invitado de este número lo firma el imprescindible Víctor Olid, que un poco a regañadientes, y tras una intro absolutamente fabulosa, nos habla de aquellos cineastas, músicos, locutores y escritores que le influenciaron intensamente a lo largo de su incansable trayectoria creativa.

ANDY COPP, EL HOMBRE MUTILACIÓN : Un repaso completísimo a la obra y milagros de un genuino e hiperactivo creador surgido de la escena "underground horror" de Estados Unidos. Pero no uno de los miles y millones que rulan por ahí, Andy Copp es especial, por eso ha sido elegido y gozo tanto desgranando sus logros y fracasos. Apasionante.

EL PODEROSO INFLUJO DE LA MÚSICA INCIDENTAL : Antes que el rock y el punk, estuvieron las bandas sonoras. Esa fue la primera música importante de mi vida. Y lo que comenzó con las composiciones del gran John Williams, pronto mutó a los clásicos modernos del terror, sus partituras e incomparables autores. Le doy un repaso a todo, centrándome en aquella/os que fueron más especiales.