
Una de las primerísimas películas de Jackie Chan (aun no se había operado de los ojos para parecer más occidental), de esas que acabó hasta el gorro de rodar con Lo Wei. En nuestro país también se puede encontrar con el título "El Despiadado"
Un joven mudo ingresa en un monasterio Shaolin para aprender artes marciales, y así vengar la muerte de su padre. En el monasterio hay una regla, no se enseñan artes marciales hasta que llevas cinco años haciendo ciertos ejercicios físicos y trabajando para el resto de monjes. Cuando un alumno quiere salir al mundo exterior como hermano Shaolin, antes deberá enfrentarse a los hombres de madera, un par de pasillos con robots arcaicos que ponen a prueba a los jóvenes maestros.
Nuestro protagonista es rechazado y humillado por sus compañeros, no solo por su incapacidad para hablar, sino también por ser el mas débil de todos. Veremos como entrenan subiendo baldes de agua por un montón de escaleras mientras llevan puestos unos zapatos de plomo, y como el personaje de Jackie (le llaman todo el rato hermano mudo) es siempre el último en terminar.
Un joven mudo ingresa en un monasterio Shaolin para aprender artes marciales, y así vengar la muerte de su padre. En el monasterio hay una regla, no se enseñan artes marciales hasta que llevas cinco años haciendo ciertos ejercicios físicos y trabajando para el resto de monjes. Cuando un alumno quiere salir al mundo exterior como hermano Shaolin, antes deberá enfrentarse a los hombres de madera, un par de pasillos con robots arcaicos que ponen a prueba a los jóvenes maestros.
Nuestro protagonista es rechazado y humillado por sus compañeros, no solo por su incapacidad para hablar, sino también por ser el mas débil de todos. Veremos como entrenan subiendo baldes de agua por un montón de escaleras mientras llevan puestos unos zapatos de plomo, y como el personaje de Jackie (le llaman todo el rato hermano mudo) es siempre el último en terminar.
Cierto día mudito, perdón, el hermano mudo, ve como los monjes dejan comida para un prisionero y este los rechaza. Dice ser un maestro practicando una técnica especial y por esto está encadenado. Él y mudo empiezan una relación de amistad y de alumno-maestro.
Llega el día que mudo desea ponerse a prueba contra los hombres de madera, consigue su objetivo y es libre para viajar por el mundo. Una vez fuera descubrirá que el prisionero era un monje Shaolin renegado cuya banda asesina y roba con total impunidad. Mudo tendrá que entrenar con un tercer maestro, para poder ganar en combate al antiguo y ex-amigo.
Lo mejor de la película lo podéis ver en la primera hora, que es todo el tema del entrenamiento, luego ya se diluye y queda en un pastiche de lo más simplón. Las peleas en las que el maestro prisionero interviene tienen cortes en el mismo plano, dejando ver que el actor o no estaba en forma o simplemente no entrenaron mucho. Un pelín aburrida en su parte final, pero por ser un vez más la misma película que ya hemos visto cientos y cientos de veces. Que listo fue Chan cuando se dio cuenta que el cine de artes marciales no siempre tenía que estar limitado a la época antigua, ya que así acabarían quemando al espectador.
Llega el día que mudo desea ponerse a prueba contra los hombres de madera, consigue su objetivo y es libre para viajar por el mundo. Una vez fuera descubrirá que el prisionero era un monje Shaolin renegado cuya banda asesina y roba con total impunidad. Mudo tendrá que entrenar con un tercer maestro, para poder ganar en combate al antiguo y ex-amigo.
Lo mejor de la película lo podéis ver en la primera hora, que es todo el tema del entrenamiento, luego ya se diluye y queda en un pastiche de lo más simplón. Las peleas en las que el maestro prisionero interviene tienen cortes en el mismo plano, dejando ver que el actor o no estaba en forma o simplemente no entrenaron mucho. Un pelín aburrida en su parte final, pero por ser un vez más la misma película que ya hemos visto cientos y cientos de veces. Que listo fue Chan cuando se dio cuenta que el cine de artes marciales no siempre tenía que estar limitado a la época antigua, ya que así acabarían quemando al espectador.























