martes, 6 de febrero de 2018

EL ZINE DE ZEBUB

Una de las (muchas) cosas que me fascinan de Estados Unidos es que allí cualquier mindundi que haga películas amateurs con una cámara de vídeo puede, especialmente si se introduce activamente en el circuito de las convenciones dedicadas al cine de terror y aledaños, ganarse unas pocas buenas perras e incluso convertirse en una sub-estrella. Por ejemplo, alguien como Bill Zebub.
De condición total y absolutamente death-metalera, el pasado creativo de Zebub lo apuntala un fanzine dedicado a la música que más le pone, y al que no le iba nada mal en lo suyo, "The Grimoire of Exalted Deeds". Si algo lo hacía destacar por encima de otros, era su tendencia a incomodar a los entrevistados con preguntas comprometidas e incluir mogollón de fotos de chatis en ropa interior o en pelotas. Poco sabía entonces Zebub que tal táctica iba a ser fundamental en sus futuras tareas audiovisuales. Estas tardaron un poco en llegar. No dispone de un pasado cortometrajil ni nada parecido, únicamente cuenta con sendos vídeos en los que se curraba bromas pesadas a modo de un "Jackass" primigenio.
Un día se animó a agarrar una video-cámara común y grabar una comedia titulada "Metalheads". Un pequeño distribuidor la vio, le gustó, la adquirió, la editó y, por lo visto, funcionó lo bastante bien como para que Bill Zebub pusiese en marcha una carrera ultra-prolífica que aún dura.
Acudiendo
cierto día a una convención, se encontró con un célebre videoasta dedicado en cuerpo y alma a vender sus obras (por las que Zebub no sentía ninguna simpatía). El tipo le contó que le habían diagnosticado cáncer y que en breve se disponía a pasar por el consiguiente calvario de la respectiva curación. Tiempo después, más delgado, sin pelo y algo debilitado, le anunció que habían logrado detener la terrible enfermedad. Pero eso no fue lo que impresionó a Zebub, lo que de verdad le llamó la atención fue ver que ese tipo, a pesar de su grave dolencia, seguía ahí, al pié del cañón, incansable. Tal actitud inspiró al metalero, que se avergonzó de no aprovechar su buena salud para crear sin reposo. Y aunque Bill Zebub nunca ha dado el nombre del individuo misterioso, tengo mis serias sospechas para creer que se trata de Tim Ritter, pionero cineasta "backyard" con una película editada en España durante los años 80, "Eliminator".
Dicho y hecho, la obra de Bill Zebub se cuenta por decenas y decenas de títulos. Varios al año. Es el paradigma de lo bueno y malo del vídeo, su economía permite crear sin parar... pero claro, ¿a qué precio?. Ahí está el quit de la cuestión.
Lo que define largamente el "cine" de Zebub en cuanto a temática y estilo es su tendencia a la comedia ofensiva y políticamente incorrecta, con especial predilección por atacar a la religión católica (¡condición death/black-metalera obliga!). Así de primeras puede que sí, que algunos de los títulos de su catálogo suenen un poco demasiado zafios y brutos. Ejemplos: "Santa Claus: Serial Rapist" ("Santa Claus: Violador en serie"), "Dickshark" ("Pichaburón"), "Jesus, the Daughter of God" ("Jesús, la hija de Dios"), "Jesus, the Total Douchebag" ("Jesús, el cretino total"), "Rap Sucks" ("El rap apesta"), "Zombiechrist" ("Zombiecristo"), "Frankenstein the Rapist" ("Frankenstein, el violador"), "The Most Offensive Comedy Ever Made" ("La comedia más ofensiva jamás hecha"), "Rape Is a Circle" ("La violación es un círculo"), "Jesus Christ: Serial Rapist" ("Jesucrito: violador en serie") o "The Worst Horror Movie Ever Made" ("La peor película de horror jamás hecha"), de la que llegó a producir un remake "mejorado". O dos. Este fue mi desvirgue con la obra de Zebub. Como era de esperar, el título llamó la atención de los fans del cine de terror, especialmente aquellos interesados en las películas "malas pero divertidas", de ahí que alguien la partiera en dos cachos y la subiera a Youtube. Así es como la consumí. O parte de ella, porque no llegué a terminarla. De entrada me hizo gracia su cutrismo y su desfase, pero poco a poco el exceso de idas de olla "porque sí" terminó saturándome y la dejé sin llegar al final (y es que además Zebub no se contenta con duraciones escuetas, le gusta tirar de dos horas o más, típica característica de aquel que graba en vídeo ignorando el elemento "ritmo interno").



"Human Antfarm" ("Granja de hormigas humana", también conocida como "Antfarm Dickhole", algo así como "Granja de hormigas en el orificio de la picha") cuenta la estúpida historia de un "nerd" que descubre a una colonia de hormigas habitando en el interior de su minga. De esta manera, aprovechará para vengarse de todos aquellos que le han machacado y/o rechazado, sean matones o chicas. Todo ello narrado a base de muchos diálogos, absurdismo a mansalva, música metal de línea dura, una dirección extremadamente plana, la percha colándose muchas veces en el plano y unos efectos especiales cortesía de la tienda de disfraces de la esquina, incluida la polla por la que surgen hormigas de plástico y que en una ocasión es mamada. Debo reconocer que dadas las circunstancias -entre ellas que la vi en versión original a pelo- no fue un suplicio excesivamente doloroso (vale la pena destacar la frase promocional de la carátula, en la que queda evidenciado el "poder" de las convenciones: "La sensación de las convenciones de terror que redefine lo que es una serie B!").

Sin embargo, a poco que consumas, veas y mires con atención, descubres que todo ello resulta de lo más inofensivo. Es la característica doble moral yanki. Por un lado me paso tres pueblos, pero por otro luego me justifico en las entrevistas e incluso al principio de las películas, donde aviso al posible espectador de que lo que verá puede resultarle molesto, pero que no se lo tome muy en serio que es coña. Todo ello adquiere, de tan exagerado y tontuno, un rollo tardo-adolescente de "caca, culo, pedo, pis" capaz de irritar únicamente a los muy paletos y/o fundamentalistas.
Otra de las especialidades de Zebub consiste en incluir a chicas desnudas, o semi-desnudas, de supuesto buen ver. La pesadilla de toda feminazi. Era algo que al principio no podía hacer, contando con amigas que enseñaban tetas falsas y cosas por el estilo, pero a medida que fue ganándose una reputación(cilla) lo convirtió en una constante, consciente de que era ESO lo que realmente animaba las ventas. De hecho, generalmente estas timoratas dosis de erotismo suelen ser puro parche, relleno para llamar a los pajilleros de rigor. No solo es gratuito, es que podrían extirparse todas (o ponerles más ropa a las actrices) y no afectaría ni lo más mínimo a la trama. Es evidente que el verdadero interés del director está en todo lo demás, especialmente el guión, porque estéticamente tira de lo más básico, elemental y poco imaginativo. Zebub comenta que estas chicas cobran por su labor y que, por supuesto, y a pesar de los rumores, no se acuesta con ellas. Y es que ahí donde le veis, apariencias aparte, el tipo no tiene un pelo de tonto. Si hemos de fiarnos de las entrevistas, se trata de alguien con el cerebro muy bien puesto y una notable capacidad para darle al pico. Alguien que, trágicamente, se ha visto atrapado en la imagen que él mismo ha creado de "cineasta undeground/indie/amateur jevi-metalero de discurso políticamente incorrecto y maneras golfas". Así lo prueban sendos vídeos altamente patéticos en los que recorre medio borracho los hoteles donde se celebran las convenciones, vuelca alguna silla y deja botellas vacías donde no debe mientras todo el séquito que le sigue lo aplaude y jalea. Muy triste.



Y es que la "Zebub Crew" no tiene desperdicio. Por un lado tenemos a los alternativos de postín, con sus tattoos, sus piercings, su pelo teñido y su ropa negra. Y por otro, pues a los inadaptados con sobrepeso que, seguramente, no han tocado una teta (de mujer) en su vida. Dice el ex-editor de "Fangoria", Chris Alexander, que Zebub no es feliz porque se ve obligado a complacer a la panda de perdedores que de él únicamente esperan ubres y chistes de pollas. Y algo de eso hay. Lo prueban sendas películas en las que habla de su misma condición con humor pero sin dejar de lamentarse ("Indie Director" y la reciente "Exploitation", en la que incluso se parodia al fan medio que le compra dvds en las convenciones) y, sobre todo, últimamente no puede evitar pseudo-intelectualizar sus propias películas en busca de cierto respeto citando como inspiración a los filósofos griegos y no sé cuantas mamarrachadas más. También ocasionalmente lo ha intentado con temáticas serias y mal rolleras, más propias de esta clase de subprodcutos, a base de violaciones y humillaciones a chicas guapas, como con "Breaking Her Will" ("Rompiendo su voluntad"), aunque no es algo muy habitual.


"Dolla Morte" vendría a ser algo así como la versión más cafre, mucho más políticamente incorrecta y, sobre todo, mucho más cruda de "Team América: Policía del mundo". Bill Zebub se agencia un puñado de muñecas, muñecos, juguetes y casitas para contar una historia incomprensible sobre la llegada del anticristo a la tierra. Aunque entenderla es lo de menos, de lo que se trata es de encadenar el mayor número posible de ideas perversas, chocantes y altamente provocadoras (sobre todo en lo que respecta a cuestiones religiosas) con el fin de escandalizar a todo aquel que se deje. Zebub tortura, machaca, ridiculiza y humilla sexualmente a mujeres, militares, grandes mandatarios, terroristas y al Papa de Roma. Todo ello acompañado de un porrón de "doom metal" como fondo sonoro. El problema de "Dolla Morte" es el mismo que la película de Trey Parker y Matt Stone pero mucho peor, comienza a dejar de ser divertida tras unos 15 o 20 minutos y se vuelve monótona. Confieso que hubo momentos en los que me cagaba en Zebub y me tentaba apagar el reproductor. Pero luego, justamente por esa demostración de descaro, el "todo vale" y la mala leche aplicada en todos los sentidos (incluida su realización feísta, incompetente, anti-estética, de cámara tambaleante, cromas cerdos, titubeantes zooms y que incluye ocasionalmente la mano del tipo que manipula los muñecos), uno termina empatizando con la puta peli y hasta la disfruta comedidamente. En sendas ocasiones el propio director ha reconocido que se avergüenza un poco de ella.... ¡¡para que él lo diga!!. Como dato extra, comentar que uno de los muchos que ponen voces a los muñecos no es otro que J.T.Petty, reputado cineasta "indie" -de verdad- al que debemos títulos como la cult-movie "Soft for Digging", la secuela videoclubera "Mimic 3: El guardián" o "The Burrowers". Que se liara en semejante jardín obedece a que el mismo año 2006 incluyó a Bill Zebub en el reparto de un falso documental titulado "S&man" interpretándose a sí mismo y que gira, justamente, en torno a las convenciones y a un supuesto cineasta snuff que encuentra ahí el marco ideal para vender sus grabaciones de crímenes reales.

Bill Zebub se muere de ganas de dejar de ser Bill Zebub, pero no puede. O no quiere porque perderá a aquellos que le compran los dvds compulsivamente. Habla siempre orgulloso de que aprovecha su libertad "indecentemente", y hasta en una charla que dio junto a Lloyd "Troma" Kaufman presumía de ello ante el mecenas de la famosa/infame productora de New Jersey, mucho más atado a su audiencia y, probablemente, mucho más frustrado en lo creativo. Pero no me lo trago, y a los hechos arriba expuestos me remito.


Hoy por hoy Bill Zebub continúa a tope con su micro-imperio, aunque da la sensación de que ha frenado un poco tanta prolífica actividad. Como dijo alguien por ahí, a medida que pasan los años es más evidente que se ha hecho prisionero de su propia fórmula y parece que, aunque quiera, no puede salirse de ella. Habrá que ver qué ocurrirá cuando Bill Zebub se queme. ¿Será capaz de reinventarse?. O, más difícil todavía, ¿tendrá el valor necesario?. Veremos. O no.