viernes, 10 de febrero de 2017

DOC HOLLYWOOD

Película para lucimiento de un Michael J. Fox que ya aquejado por el Parkinson, springta sus ultimos años sin temblores para rodar tanto como puede. 
De ahí, y hecha totalmente a su medida, este “Doc Hollywood” que adapta la novela de  Neil B. Shulman “What? Dead Again?”.
En ella, un recién licenciado en medicina decide viajar a Los Angeles con el fin de trabajar allí como cirujano plástico, cargando con su consiguiente conflicto moral, al no considerar del todo la cirugía “Medicina de verdad”. El caso es que durante su periplo en automóvil, al entrar en el pueblecito de Grady, este tiene un accidente que causa unos cuantos desperfectos, por lo que el juez local  le condena a ejercer como médico del pueblo hasta que pueda pagar los desperfectos con sus servicios. Cuando las fuerzas vivas le tientan para que se quede allí a trabajar como médico por una miseria comparada con lo que ganará como cirujanos plástico en Los Angeles, aparecerá una conductora de ambulancia en escena que, quizás, haga a este médico engreído y petulante cambiar de opinión.
Una comedia ligera que datada en 1991, ya vaticinaba lo que la comedia iba a ser en los noventa; una sosez. Ahora, quizás ya la nostalgia hace mella en mi psique a favor de “Doc Hollywood”, o bien, al ir estableciéndome en la mediana edad, esto propicia que productos que ni fu, ni fa, acaben pareciéndome simpáticos y agradables, y en consecuencia, entretenidos. Y es que, fan como era yo en la época de Michael J. Fox, acudí en su momento al cine a ver este estreno, decepcionándome –y mucho- tras su visionado. Me pareció un folletín tremendo. Sin embargo a día de hoy la disfruto como lo que es; una pequeña comedia para señoras de 50 años, con un toque de romanticismo, con un humor completamente aséptico que no ofende ni al más propenso, y con muy pocas pretensiones. Una película del montón, sin más, visible y correcta que no cambiará la vida de nadie que la vea… Excepto la de los gerifaltes tras la “Pixar”. Ya es oficial, y así ha sido casi reconocido por sus artífices, que la película “Cars” es un plagio en toda regla de “Doc Hollywood”. Un plagio descarado además, siguiendo el cochecito protagonista todos los pasos que sigue J. Fox en la película. Debieron pensar sus artífices que “Doc Hollywood” no la había visto nadie, y que en caso de que alguien lo hubiera hecho, no se daría cuenta de que la historia de los cochecitos es exacta a esta. Como fuera, tras el descubrimiento de plagio, el asunto no tuvo mayor relevancia, y sirvio para, en cierto modo, darle una segunda vida a la película que nos ocupa. Olvidada como estaba, para que el público volviese a hablar de ella.
Y sin más.
Junto a Michael J. Fox tenemos en papeles secundarios a una cargante Briget Fonda que está para matarla, y a un metódico Woody Harrelson que aún no había despuntado del todo y que hace ostentación de una gran fuerza interpretativa dando vida a una especie de redneck analfabetoíde en una composición que luego daría sus frutos en otras películas posteriores.
Dirige la cinta Michael Caton-Jones, popular por haber dirigido después “Vida de este chico”, o mejor aún, “Instinto Básico 2”.

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