Por todo lo expuesto, aplaudo los cambios sonoros radicales de ciertas bandas, sobre todo esas asociadas al momento que el dogma-punk estaba en su apogeo. El caso más legendario es el de los "Blitz", que tras triunfar con su disco correspondiente, de sonido bien berreante y contundente, sacaron otro aspirando a ser los nuevos "Duran Duran". El escándalo fue apoteósico. Recibieron incluso amenazas de muerte e, inevitablemente, se separaron. Sin embargo, tal y como yo lo veo, con ese disco "maldito", alienando a su audiencia más acomodaticia y destruyendo toda previsibilidad respecto a sus capacidades, los "Blitz" habían sido más punk que cuando se suponía lo eran y recibían amor incondicional por parte de sus fieles. Un caso parecido al segundo disco de "Bad Religion", a las consiguientes carreras de "One Way System", "Abrasive Wheels" y tantos otros que intentaron nuevas vías de expresión, acordes a la supuesta libertad creativa propia del punk y, ante la respuesta negativa, se vieron obligados a chapar o retroceder con el rabo entre las piernas (vale, habría que separar a aquellos que procedieron por auténticas y honestas inquietudes creativas de los que buscaban una mayor aceptación y el éxito comercial... pero eso ya es meterse en berenjenales más complejos. Otro día, quizás).
Dentro de esta dinámica, y en uno de los "giros estilísticos" más desconcertantes experimentados por mis oídos, están "Slaughter and the dogs", banda seminal -aunque segundona- del punk británico del 77. Sus primeros singles y LP debutante, "Do It Dog Style", rozan la absoluta perfección en lo suyo. Algo que nadie podría rebatir. No obstante, tras el auge del imperdible, el cantante, Wayne Barrett, abandona y, dicen los sabihondos, ello condena al resto, que tras un año de parón decide seguir adelante, aunque con las capacidades seriamente mermadas. Estoy de acuerdo... pero no tanto. Creo que algunos de los tabajos consiguientes a "Do It Dog Style" tienen miga. Ninguno es una maravilla, ni está a la altura de la materia original (como con el 99% del punkismo), pero no es tan desdeñable y, al menos en un caso, desde luego te deja ojiplático (u orejiplático) y eso, amigos, es muuuuuy punk. Veámoslo.
Con "Bite-back", la banda (ahora, y por aquello de sonar más serios, sin el "and the dogs"... curioso sabiendo que, tiempo después, irían a juicio en una encarnizada batalla por asegurarse el uso legal del nombre original) se adentra en los años ochenta limpiando un poco su sonido (incorporando instrumentos como el saxo, los teclados y marcándose guitarreos bien macarras), su imagen (más acorde a la "new wave", en auge entonces), pero para nada renegando del rock and roll, lo que no deja de ser un punto a su favor. De hecho, "Bite-back" suena guapamente, a un rock bastante ortodoxo. Nunca le habría prestado atención (sabiendo como sabía que, por estadística, sus trabajos continuistas tendrían que apestufar) si no llega a ser por un recopilatorio de singles y descubrir con asombro que aquellas coplas extraídas del consiguiente disco sonaban tan bien como "What's Wrong Boy?", "All over Now", "It's In The Mind", "Don't Wanna Die" (otra de las estupendas) y, por supuesto, el que he elegido como muestrario, "Now I know"...
Todos los que hubiesen puesto objeciones a "Bite-back" se iban a quedar de pasta de boniato con el siguiente giro de los "Slaughter and the dogs" (para entonces ya habían recuperado el resto de su nombre), uno de per-fect-to título, "Shocking". Así de entrada, y por su feísima/molona cubierta propia de un grupo heavy metal de tres al cuarto, la cosa parece encajar muy mucho a mediados de los ochenta. Pero no, lo parieron en 1991. ¿Y a qué/cómo suena? Eso es lo grande. Mmmmmh... mis conocimientos musicales son demasiado limitados como para saber etiquetar esto, o buscarle paralelismos con otras bandas. Digamos que a ¿¿electro-rock??. Resumiendo, los "Slaughter and the dogs", tal vez convencidos de que aquel iba a ser el futuro del rock and roll, exprimen todas las maquinitas a disposición. Hasta la guitarra parece tan de mentira como la batería. En cualquier caso, "Shocking" suena dolorosamente artificial y hortera. Les aseguro que sentó como un plato de habas bañado en diarrea de burra a sus fans (si es que les quedaba alguno) y a la comunidad punk en general. Lo que, por supuesto, mola mucho. Sí, lo reconozco, el "Shocking" de "Slaughter and the dogs" no me parece tan terrible. Tiene su gracejo, ni que sea como "placer culpable".
A la hora de elegir un tema representativo no sabía si decantarme por el decente ("Shocking"), el "peor" ("Strange Fruits"), el hortera ("For U", en seria competencia con "Me" gracias a estrofas del calibre de "creo en dios, creo en el amor, creo en mí... pero nena, no creo en ti"), el facilón -por cañero- ("Cocaine Smile"), el vergonzante -de mensaje ecologista rollo maternales- "Stop Playing With Mother Earth" o la marcianada. Finalmente ha sido esta la que ha ganado la partida y se titula "That's Life"...
La carrera de los "Slaughter and the dogs" prosiguió, llegando hasta nuestros días. Es óbice señalar que jamás recuperaron sus mejores momentos, pero sí un sonido más acorde a lo que la audiencia punk podría esperar de ellos. Como nota curiosa destacar al único miembro que ha seguido al pie del cañón todos estos años, Mick Rossi, y sus actividades paralelas en funciones de actor y guionista, metiendo mano en películas como "Jugando sucio", "2:22" o "A Kiss and a Promise".

