domingo, 30 de marzo de 2014

ADIOS, JUPITER, ADIOS

Mi afición a la astronomía en ocasiones me juega malas pasadas, empujándome a visionar películas "espaciales" que tras un gran concepto ocultan resultados mediocres. Es un poco el caso del film del que pasaré a hablarles a continuación, una estrambótica mezcla nipona de "2001, una odisea del espacio", "2010, odisea dos", "Naves misteriosas" y "Atmósfera cero". Cojan todas ellas, métanlas en un acelerador de partículas, denle unos cuantos voltios, fusiónenlas molecularmente y el resultado será esta producción japonoide del año 1984 dirigida por dos señores de nombres apropiadamente raros y producida por la todopoderosa compañía "Toho".
Pasen y vean: El futuro. La Tierra anda tan superpoblada, que la peña se ha tenido que instalar en el espacio exterior. Concretamente, aquellos que rodean Júpiter echan de menos más sol, así que han decidido convertir al planeta en uno. Ale!. Pero entonces (y tras casi una puñetera hora de película) un agujero negro aparece de la nada y resulta que se dirige al centro de nuestro sistema solar. ¿Solución?, hacer estallar Júpiter -aprovechando que ya lo tenían todo listo para mutarlo en astro rey- justo cuando el bujero pase por su lado y así desviar la órbita.
Claro, ahora me comprenden ¿verdad?, ¿cómo negarse a ver una peli con semejante argumento?. Imposibol. El problema es que los resultados pues, hombre, no están a la altura. Y no culpen a los efectos especiales, que se saldan muy dignamente, con maquetas y tal, pero dentro de unos parámetros más que aceptables que no se diferencian demasiado de lo que ya entonces Hollywood nos tenía acostumbrados. Realmente las cagaditas se encuentran en el guión.
Pero hagamos repaso: La intención de la "Toho", sin lugar a dudas, era parir una "space opera" grandilocuente y hermosa, una "película impoltante", de ahí que pille de los modelos que pilla. De "2001" roba la idea de regodearse en la belleza de las imágenes galácticas y las enormes naves, así como su trascendencia universal. De "2010" la sobriedad, la verosimilitud y la estética (de hecho, coinciden en año, y en valerse de Júpiter como elemento central, no me extrañaría que lo de "Toho" fuera simple y llanamente oportunismo, explotación con pedigree). Incluso hay algún decorado que parece haber sido directamente robado, desmantelado pieza a pieza y reconstruido en los estudios nipones, como el cerebro de la computadora (presente también en la obra maestra de Kubrick). De "Naves misteriosas" fusila el rollo "mensaje ecológico" y lo de meter canciones "folk" en la banda sonora (solo que aquí vienen cantadas en japonés). Y de "Atmósfera cero" se queda el final en plan "thriller", porque por mucho que quieran evitar las pistolas de rayos y pretendan que lo suyo es "más serio", no pueden evitar que en el clímax hayan algunos disparos, un buen puñado de explosiones y más de un muerto.
Lo peor de "Adiós Júpiter adiós" es que desarrolla dos subtramas, a la larga, totalmente innecesarias y molestas. La más chunga es la que hace referencia a una secta de hippies/terroristas (??) que se oponen a que el hombre "ensucie" el espacio y se cepille a Júpiter. El gurú de la misma, siempre rodeado de niñas en biquini, es un nipón gordito y peludo que adora pillar la guitarra para canturrear sonetos que suenan en dolby sorround. Toda esta sección del film, junto a cierto casquete galáctico, es la más ridícula, hortera, aburrida y risible. New age para paletos. Si la quitaran, aligerarían las dos tremendas horas que dura el largometraje... y le haría un gran favor.
La otra subtrama molesta es aquella que gira en torno a cierta presencia extraterrestre ("2001" y "2010" obligan), que sí, muy bonita y tal, pero se queda en nada y aún es hora de que alguien me explique qué implicación tiene ello en la trama general.
¿El resto?, pues bueno, se soporta. Hay algunas imágenes potables (a mi gusto la recreación de Júpiter está chula, aunque a ratos se les escapen inadecuados salpicones de agua) y conceptos interesantes. Pero poco más. Luego estaría preguntarse por las consecuencias de todo ello... es decir, si solarizamos Júpiter, ¿cómo afectaría a la Tierra?. Y si en su lugar nos lo cargamos, idem de idem. El enorme planeta gaseoso, con su tremenda gravedad, nos hace de escudo... y sin el, estaríamos a merced de los muchos objetos que pueblan el cosmos. Por otro lado, ¿qué pasaría con los satélites que lo rodean y que son un puñao?, ¿ocuparían su órbita o quedarían flotando sin rumbo por el sistema solar con todos los peligros que ello entrañaría?... lo sé, lo sé, son tonterías (tan tontas como la facilidad con la que los personajes de la peli van de un punto a otro en el espacio. Según ellos ir de la Tierra a Júpìter es como ir al bar de la esquina), solo se trata de una estúpida peli Japonesa de ciencia ficción, pero es que, a la larga, todo eso hubiese dado pie a un producto bastante más interesante y entretenido.
Como dato fricoso mencionar que en una escena uno de los astronautas (el nipón) pasa el rato viendo películas de Akira Kurosawa (propiedad de "Toho"), mientras que el americano prefiere las de "Godzilla" (también propiedad de "Toho", de hecho se sabe que Kurosawa se moría por hacer una peli del rey de los lagartos mutantes, pero sus jefazos no le dejaron) y se emociona con ellas como un niño de teta, ¿¿intento de crítica al nivel cultural de cada cual?? (yo también preferiría las del monstruo, sin duda). ¡AH! y a la sazón de todo ello, el prota se hace llamar "Eiji HONDA". Muy revelador. Y muy poco recomendable.... con esto último me refería a "Adiós Júpiter Adiós", así que, como suelo decir por aquello de evitar responsabilidades, ¡¡USTEDES MISMOS, QUE YA TIENEN PELOS EN LOS COJONES!!.