Para la primera reseña (y probablemente la ultima) de un
videojuego en este blog, he optado por este antes que por otros con historias más
cinematográficas, o que directamente quieren ser una película (ahí entran las
cosas del señor David Cage, el responsable de que en muchas paradas de autobús viésemos
a un Willen Defoe digital que daba un poco más de grimilla que su versión real)
Pues digo que le hago la reseña a este videojuego porque es al que estoy jugando
desde hace un tiempo y porque ha sabido ganarme poco a poco a pesar de que inicialmente
me echase para atrás.
El juego se ve desde una vista aérea, es decir le ves la
cabeza al personaje, los hombros y los pies al andar. Al contar con esta cámara
aérea, los pisos y edificios en los que entras, se representan como un plano de
una casa. A esta vista súmenle una estética de 8Bits, con pixelotes. Así por
los ojos como que no entra mucho, salvo que de chaval tuvieras un MXS o un
Spectrum, y aun así, como es mi caso, puede que ya estés cansado de gráficos y
mecánicas viejunas. Al principio como veis no estaba nada emocionado, y siendo
como es un juego con mucho ensayo-error, me canse a los pocos minutos. A los pocos
días de dejarlo decidí darle otra oportunidad y acabo enganchándome como Antonio
Flores al caballo (a muerte!!!!)
La mecánica es sencilla, entras en una casa, edificio o
lugar, y allí con las armas que encuentras a tu paso, las puertas y tus puños,
tienes que acabar con todos los que allí se encuentran. Una situación normalita
puede ser esta:

Como podéis ver es todo ensayo y error, pero como los
enemigos, aunque tienen unas rutas prefijadas, algunas veces se salen de ellas
y toman nuevas, el juego tiene una pequeña dosis de aleatoriedad que hacen aun
mas ensayo y error. Pero mola y engancha. Súmale que eres una máquina de matar
que al empezar cada misión puedes calzarte una careta de un animal que te dará
algunas ventajas o desventajas. Por ejemplo una careta de rata te da nada más
empezar una Uzi con silenciador, la del
caballo hace que cuando des con una puerta a un guardia este muera automáticamente
en vez de quedar inconsciente en el suelo por unos segundos, y otras como la
del pescado solo sirven para poner los textos en francés o alguna otra desventaja
que se les ocurra a los programadores.

Vamos con la historia. No hay como tal, a ver si que la hay,
pero está mal explicada o mejor dicho, esta desordenada y con muchas partes
oscuras a propósito, ya que los creadores querían que tu, jugador, estuvieras
desconcertado por momentos y como el personaje del juego, te muevas por inercia
y un sentido de la justicia o venganza que solo tu imaginas y que puede o no
que este en la historia del juego.
El tema va tal que así, te despiertas en un apartamento
bastante dejado, hay suciedad y papeles por la casa, tu cama esta sucia y no se
han cambiado las sabanas durante meses, aunque haya distintos fluidos sobre
ella. Tienes un mensaje en el contestador, cuando lo escuchas dice algo así: “Hola,
necesitamos un payaso para una fiesta de cumpleaños, la dirección es 31º de
Bread Street. Confirma que quedan todos muy contentos” o “Tenemos una plaga de
cucarachas en el 24º de Maine, por favor ve a colocar trampas” Bajas las
escaleras a la calle, te subes en tu Delorean, y vas a la dirección indicada. Allí,
en el piso solo hay guardias armados, y tú tienes que matarlos a todos como te
apetezca para poder seguir la historia.

Como veis la violencia es el hilo conductor. En muchas
reseñas vi sesudos monólogos sobre la violencia y que si era un revulsivo o que
si realmente el protagonista la rechaza pero para ello tiene que hacer uso de
ella, chorradas!!! Es un juego, matas bichos, te dan puntos por ello, contra
mas puntos más armas, y ya. A todo se le puede sacar punta y verlo desde los ojos
de un aficionado a la filosofía, pero si realmente te diviertes (y sabes diferenciar
realidad de ficción) no creo que haya que buscarle tres pies al gato. Juega y diviértete,
igual aprendes algo, o igual no. No todo tiene que ser una lección moral para
la vida.