viernes, 29 de junio de 2018

ESTOY EN CRISIS


Una muestra seminal de lo que acabó siendo la comedia madrileña de principios de los ochenta; un estilo que, compartiendo cartelera con el cine de consumo y perdiendo la batalla de la taquilla contra este por aquél entonces, ganó paradójicamente la guerra en cuanto entró en vigor la famosa ley Miró. Aunque murió por el cambio generacional a principios de los 90.
Asimismo, con este tipo de comedia vista de manera retrospectiva, pasa lo mismo que ocurriría con el Landismo o el cine de Mariano Ozores; qué acaba traduciéndose como retrato de la época en que esta se rodó.
En este caso, con su director Fernando Colomo, considerado el padre de la comedia madrileña, volviendo a lo que sabía que funcionaba tras el fracaso de  su anterior película, “La mano negra”, en la que mezcló comedia con cine policiaco en lo que resultó ser su primer fracaso de taquilla.
Aquí, en “Estoy en crisis”, anulando todo atisbo de género opuesto a la comedia madrileña, la jugada le sale medio rana, y contra todo pronostico, no consiguió el beneplácito de la crítica ni el público no llegando al millón de espectadores en la taquilla ni teniendo reseñas demasiado entusiastas, no así en la Mostra de Venecia de aquél año, que reacia como era a programar comedias en sus secciones, hace una excepción con “Estoy en crisis”, y se mete al público en el bolsillo, pese a las demoledoras críticas que recibió.
“Estoy en crisis” cuenta la historia de un directivo publicitario en plena crisis de los cuarenta, que abandona todo para irse a vivir al campo con una modelo con la que ha trabajado, cuando esta acaba llevando a la casa  de este a todos sus amigos, poco menos que una comuna hippie, que se ponen a arar en la vuelta, mientras la muchachita que nuestro hombre pretende seducir se pasa toda su estancia allí acusándole de montar todo ese tinglado en el campo como una sucia artimaña para acostarse con ella, cosa que por otro lado es verdad. Cuando este se da cuenta de que esa chica no es más que un capricho infantil para él, será demasiado tarde para recuperar su vida.
De tono desenfadado y ritmo ágil, “Estoy en crisis” llega a 2018 con una frescura inusual en el cine español de los 80. Si nos dicen que es una película rodada en esta década, da el pego. Y eso es porque en su momento, 1982, se prodigaba como una película que retrataba una sociedad y unos personajes rematadamente modernos, por lo que han perdurado estupendamente, ya que no posee la película ningún agente externo que la haga chirriar en ese sentido.
Entretenida sin más, la importancia de esta película reside en que sería el film que da el pistoletazo al estilo de Colomo en particular y a la nueva comedia madrileña en general, siendo la mamá de títulos ya clásicos de Colomo como “Bajarse al moro”, “La vida alegre” o “Rosa Rosae”.
Se puede ver.
En el reparto tenemos a un  José Sacristán todavía no tan pedante como lo sería cuando los argentinos se lo disputaron para hacer bodrios petulantes, pero en estupenda forma y en el mejor momento de su carrera, cuando se hacía un hueco en el cine de autor a fuerza de despojarse, poco a poco, de los ramalazos adquiridos en la comedia clásica de la que proviene, de los años 60 y 70.
Con él, Cristina Marsillach, bellísima, pero enchufada a tope y sin una pizca de talento como actriz, Marta Fernández Muro, Quique SanFrancisco y Mercedes Samprieto.