miércoles, 13 de abril de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "BONE TOMAHAWK"

Los grandes paneles electrónicos y/o digitales de las salas de cine están muy bien, pero aquí somos señores ya cercanos -o bastante entrados- a los 40 años que nos invade, inevitablemente, la nostalgia de cuando eramos prépuberes. Por eso llevamos ya un tiempo reivindicando los fotocromos.
Más o menos, de la misma mentalidad son nuestros amigos de la distribuidora "La Aventura" que se encargan de distribuir lo más granado del cine festivalero, entre otros tipos de cine, y que también reivindican los fotocromos, haciéndolos. Y si ya no pueden figurar estos en las marquesinas de los cines, al menos, que se luzcan en Internet.
"Bone Tomahawk" es un Neo-Western de corte reposado y que coquetéa con el cine de terror que aún no he visto y del que se, que a todo aquél que lo ha visto, le ha parecido maravilloso (A Naxo no le pareció maravilloso, pero sí le gustó).
Aquí quedan, para la posteridad, los bonitos fotocromos que se han currado.
"Bone Tomahawk" aparece a la venta en DVD y Blu Ray, el 20 de Abril.













martes, 12 de abril de 2016

UNA INFANCIA CINÉFAGA

Hurgando recientemente en unas añejas carpetas, localicé una serie de dibujitos firmados por el menda lerenda en diferentes periodos de mi infancia y juventud que dicen mucho de lo que serían mis gustos cinematográficos llegada la estulta edad adulta. Dado que este es mi/nueso blog, que es de cine y que tiende a cierta nostalgia (¡cosas de hacerse mayor!), he decidido recopilarlos acá para su mayor gusto y/o disgusto, cada cual comentado en su respectivo orden y sentido.
Vamos allá.



Como ya sabéis de sobras, “Creepshow”, el clásico de George Romero, no solo es una de mis pelis absolutamente favoritas, es que además a mediados de los ochenta fue toda una obsesión, tanto como para convertirla en el motivo de una felicitación cumpleañosa destinada a mi señor padre. Naturalmente, que eligiera el tremendo desenlace de “El día del padre” no es casual, ya que se trataba de mi segmento favorito. Hoy me sigue encantando, aunque creo que “La caja” está mejor narrada.
Curiosamente el modelo a seguir no fue estrictamente la peli, sino la estupenda adaptación a las viñetas que de ella hizo Bernie Wrightson. Detalles como la cabeza con la boca repleta de hilos de baba, los huesudos dedos del zombie con largas uñas y, sobre todo, la “iluminación roja” que todo lo inunda, son prueba más que palpable.
(Año 1986)



Este es especialmente entrañable. Por peli, estilo de dibujo y estado del papel cuadriculado de base. Está claro que semejante obra de arte la hice al poco de asistir al estreno de semejante clásico del trash made in Juan Piquer Simón, que a ojos de un impresionable infante no tenía nada de chungo y costroso, el contrario, era una peli a la altura del "Superman" de Richard Donner. No en balde si se fijan verán que el “Supersonic Man” dibujado es en realidad la creación de Siegel & Shuster, no la versión pirata parida por el Valenciano.
Lo realmente valioso de este documento es el recorte de prensa del estreno, absolutamente impagable.

(Año 198?)




Fui a ver “Tron” cuando se pasó por cines en su época, y acudí convencido de que era el súper-estreno de la temporada, la súper-película que todos teníamos que ver para comentar a la hora del patio. No recuerdo si me gustó mucho, y probablemente no entendí un pijo (es curioso cómo, la última vez que la revisé hace unos años, la encontré de lo más básica en su perorata informática), pero sí quedé prendado y maravillado por su estética, por sus combates y carreras de motos y, como es evidente en estos dibujos realizados durante la clase de plástica del E.G.B., por todo su colorido, sus brillos fluorescentes y demás monsergas lumínicas.
(Año 1983)



En una ocasión escribí un laaaargo artículo sobre lo mucho que el clásico de Steven Spielberg, “E.T. El Extraterrestre”, me marcó. Lo hice para mi fanzine, así que los que tengan ambos ya saben todo lo que tienen que saber respecto a mi relación con una peli que, aún hoy, me hace llorar como una magdalena. Seguramente “E.T.” fue el primer film de mi vida que, una vez concluso, me dejó triste. Incluso deprimido (recuerdo perfectamente a mi madre preocupada porque me veía alicaído y no lo entendía, menos aún cuando acabábamos de volver del cine de verla y sobrevivido a las interminables y dolorosas colas que se formaban frente a la taquilla).
La consiguiente obsesión por tener mi propio marciano bondadoso de grandes y expresivos ojos se reflejó en la cantidad de muñecos que llegué a acumular, pero ninguno me hacía sentir mejor. Yo quería al “E.T.” de la película, pero a ese solo podían acceder personalidades importantes, no un chavalillo lerdo como era (y, seguramente, soy) yo. ¿Mi primera gran frustración?.
Parte de esa obsesión, ese deseo, se vio reflejado en algunos de los trabajos de plástica para el colegio, como este que les dejo acá. Donde, además de “E.T.” y su nave, destaca la aparición de “Elliot”, el amigo humano del extraterrestre, a quien también cogí mucha estima y de quien me habría encantado ser colega. Durante un tiempo me sentía raro “idolatrando” la figura de un chaval joven de mi misma edad y sexo, pero con el tiempo he aprendido que tras ello solo había un bonito e inocente deseo de escapar de la aburrida y gris realidad cogido de su mano y la de “E.T.”.
Nunca lo conseguí… y aquí sigo, y aquí estoy.

(Año 1983)

lunes, 11 de abril de 2016

LESBIANISMO ASESINO / GOLOSINAS AMARGAS

Es curioso como algunas películas, sin distribución conocida en nuestro país ya sea en DVD o en VHS, van circulando por la red con títulos en castellano que a saber quién concede. Así este “Sugar Cookies”, también conocida en los USA –mira tú por dónde- como “Love me my way”,  se le conoce aquí con el espantoso y estúpido título de “Lesbianismo Asesino”. ¿Quién puso ese título a esta película? A saber, porque las copias que rulan por la red en castellano, pertenecen a la copia emitida alguna vez por algún canal televisivo y cuyo título reza “Golosinas Amargas”.
Sea como fuere, la película es una suerte de Neo-Noir con ademanes de cine de vanguardia que coquetea con el cine  más zetoso y con la pornografía soft. Ahí es nada.
Pero la gracia del asunto es que se trata de una película de 1973 con guion de Lloyd Kaufman cuando este estaba en la universidad y no tenía todavía la mentalidad “Tromatizada”. La otra curiosidad, es que el co- productor de la misma, es nada menos que un primerizo Oliver Stone.
Ante la proliferación del cine “Nudie” y el “Sexploitation”, la película se estrenó como si fuera una más adscrita al subgénero, pero nada más lejos de la realidad; está más cercana al Underground que a cualquier otra cosa. De hecho, figuras relevantes de aquel movimiento aparecen  como actores en la cinta, dirigida por Theodore Gershuny, de la misma forma que lo hacían en su anterior película “Noche Silenciosa, Noche Sangrienta”, lo que convierte a Gershuny en una rara avis  muy curiosa que no rodó mucho más. En cualquier caso, y como si de una película de estudio se tratara, Gershuny está aquí contratado; la película es de Kaufman, que años después la distribuiría por su propia compañía, la Troma.
Cuenta la historia de un productor de pornografía, que con malas artes consigue que una modelo se suicide ante la cámara. A partir de ahí ya me lío, pero creo que , más o menos, lo que pasa es que una tía contacta con otra actriz que es igual que la que se ha suicidado, se enrolla con ella (de ahí lo de “Lesbianismo Asesino”, supongo) se la folla, y se conchaban para vengarse del productor porno… y lo rellenan con escenas en las que un gordo hace ejercicio, entre otras fruslerías.
Pues mi veredicto es que es mala a rabiar, aburrida hasta la consternación y carente de  algún atributo, o la gracia suficiente como para que decida guardar le película en un DVD. Algún ramalazo estilístico y poco más, porque no funciona como película alternativa ni como película de género. Pasan las cosas, y el espectador se queda igual.
Tan solo salvo los 10 minutos iniciales hasta que la tía se suicida, a partir de ahí, es como ver crecer una planta.

domingo, 10 de abril de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y LA CARATULA VHS) DE "SABE QUE ESTÁS SOLA"

Hoy es domingo, así que tocan fotocromos. ¿Y qué mejor película para ilustrarlos que un viejo y bueno (al menos no demasiado malo) “slasher” parido en la época en la que estos florecían cual setas en la punta del nabo de un arador del campo?. Y encima, uno que ha pasado a la historia, no por sus crímenes, sus escalofriante suspense o su terror terrorífco, sino por contar en el reparto con Tom Hanks, antes de convertirse en actor de comedia primero, y de prestigio después. Pero no lo busquen en los fotocromos porque no asoma, imaginen cuán de escueta fue su aportación. Lo que sí localizarán, si buscan en el blog, es la reseña que yo mismo dediqué a  "Sabe que estás sola" hace algunos tiempos.
¡Eh!, pero no me den las gracias a mi, dénselas a su hombre de confianza: Alex Gardés.















viernes, 8 de abril de 2016

LOS CAZAESPIRITUS

Aunque en un principio parezca un “Exploitation” de “Los Cazafantasmas”, una vez visionada esta “Los Cazaespíritus” o “High School Spirits” en su versión original, lo cierto es que la única similitud que tiene con la de Ivan Reitman, es el título con el que la distribuidora videográfica española I.V.E, decidió lanzarla al mercado del alquiler. Más allá de eso, no solo la película no nace en consecuencia de “Los Cazafantasmas”, sino que además diría que no tiene ni conciencia de la existencia de esta.
Una vez sabido esto, nos encontramos ante una comedia adolescente línea intermedia que, en el papel, podría ser resultona. Sin embargo, siendo casi, casi amateroide, con un presupuesto ínfimo y una falta de talento más que palpable –productos de esta época de similar calado suelen ser más efectivos que esto -, al final la cosa se queda en una chorradita incapaz de despertar ni una sola simpatía al pobre espectador.  Es un coñazo tristón.
Cuenta la historia de dos estudiantes que, para hacer una tesis, deciden pasar la noche en una casa que se supone encantada, y allí, dar gato por liebre, es decir, que se disfrazarán de espectros, se sacarán unas fotos y así justificarán las falsas historias que están dispuestos a contar en esa tesis. Pero, como no podía ser de otra manera, en esa casa hay verdaderos espíritus que se les aparecerán y darán pie a las supuestas situaciones cómicas. Como se ve que la trama principal no daba para mucho más, introducen alegremente una subtrama, entorno a la afición al golf del protagonista, y un torneo al que se presentará.
Aunque la sinopsis sea medianamente simpática y divertida, no se dejen engañar. Esto es malo, malo de pelotas. Hay que ser un auténtico campeón para enfrentarse a ella. El único interés radica en lo mucho o poco que ese tono negruzco de la fotografía, ese grano asqueroso y esa nula iluminación pueda trasportarte a la primera era dorada del vídeo club. Bueno, radica en eso, y en que el protagonista es nada más y nada menos que un jovencito y desubicado Neil La Bute, director mainstream, ni siquiera de los buenos, más bien del montón que se adjudica la autoría de películas como “Persiguiendo a Betty”o “Wicker Man”, que finalmente se ha sentido cómodo en televisión con el desprestigio y bondades que ese medio conlleva.
Antes de ganarse la vida dirigiendo, protagonizó esta película en la que tampoco destaca por sus dotes actorales, ergo, no volvió a aparecer como actor en película alguna.
Y esa es toda la curiosidad que encierra esta película. Un tostón hasta para los más curtidos por lo demás.
Sin embargo, el director de esta majadería, el tal Michael L. Schaertl, no tuvo la suerte de La Bute, reduciéndose sus labores de dirección exclusivamente a esta película, si hablamos del campo del largometraje, a un corto  y a unos capítulos de una extraña serie televisiva.
Y es que nunca una película hizo mayor alarde de menor talento.

miércoles, 6 de abril de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "UNA PANDILLA DE LUNATICOS"

Hay un tipo de comedia más ligera, más aseptica, que se cultivó a finales de los 80 y principios de los 90 ( "A mí que me registren" con Christopher Lambert, "Dulce Hogar...¡A veces!", esta) que tienen una carácteristica especial. Por un lado, ni dios se acuerda de ellas, por otro, aguantan soberanamente mal el paso del tiempo. No soportan el visionado. Digamos que tuvieron su tironcillo en el momento del estreno, y con las mismas, pasaron a ser ignoradas y olvidadas. Pues a esa hornada de peliculillas pertenece esta "Una pandilla de lunáticos" con un Michael Keaton post "Batman" que bien podía ser un reclamo por aquél entonces.
La película es una especie de parodia amable - e inconfesa-  de "Alguien voló sobre el nido del cuco", totalmente respetuosa con la original, que vista hoy es un autentico suplicio. Pero sus fotocromos, están majos...
Doy las gracias por ellos a Ricar, que nunca se las doy.















lunes, 4 de abril de 2016

COLEGAS A LA FUERZA

“Colegas a la fuerza” es una prueba de que, a rasgos generales, el cine de los noventa es una puñetera mierda.
No es que se trate de una mala película, ni mucho menos. En su momento, 1991 resultaba una comedia trepidante de ritmo endiablado que combinaba con gran  precisión acción y risas, con Michael J. Fox en la cima de su carrera, y James Woods siendo versátil en sus registros actorales. O al menos, esa es la sensación que he tenido yo durante años sobre una película que me gustaba horrores. Con esa mentalidad me la puse anoche, con el fin de pasar una hora y media de puro entretenimiento que me dejara satisfecho y contento, sin más pretensión, antes de irme a la cama.
Y si bien es cierto que la película está bien dirigida, bien montada y que el guion, sin ser una obra maestra, cumple con su cometido, durante el reciente visionado me pareció una autentica patochada, nada graciosa, vergonzante por momentos, simplona, y que toma al espectador por un autentico gilipollas; pero esto es lo normal. El problema es, que aún con una factura técnica impecable, lo que le ocurre a esta película es que le han bastado 20 años para quedarse vieja, que es lo que le pasa a la mayoría del grueso del cine de los noventa. Le pilla en una transición entre el cine espectáculo de los 80 y las nuevas tecnologías de la década pasada y la actual, y sobrevive al paso de los años peor que el cine de los años 50. Porque, en lo que a producciones mainstream se refiere, los sesenta ya nos muestra una forma más o menos contemporánea de contar historias. Los 70, fue una década cojonuda, las películas que mejor sobreviven al paso del tiempo, las mejores, son las de los 70. Los 80, nostalgia y postmodernismo aparte ha dado títulos míticos que aunque se pueden quedar anticuados igualmente, no lo hacen tanto como las películas de los 90 que son, verdaderamente mierdosas. Y “Colegas a la fuerza”, es el claro ejemplo de una película que, siendo molona y vibrante en su momento, hoy se ha quedado en mera sombra de lo que fue en su momento.
Una “Buddy Movie”, por otro lado, un género que proliferó mucho en esa época,  que cuenta la historia de Nick Lang, un actor de súper producciones que harto de protagonizar papeles insustanciales, decide pasar una temporada al lado de un duro policía de Nueva York, viviendo su vida para componer un personaje al que aspira y el cual le gustaría interpretar. El policía en esos momentos está investigando el caso de un psicópata asesino llamado “El Aguafiestas”, y la intromisión del actor durante la investigación, dará pie a situaciones cómicas y/o de acción.
La dirige todo un figura como era John Badham que dirigió la obra maestra “Fiebre del Sábado noche”, el “Drácula” del 79, “Juegos de Guerra” y también, productos noventeros  anticuados como “Salto al peligro” o “A la hora señalada” a los que les pasa lo mismo que a este “Colegas a la fuerza”, y en los que Badham, lo único que hace son labores de director de estudio.
Como anécdota, comentar que, además de papeles para los raperos L.L. Cool J. o Mos Def, aparece en la película la musa de “Fiebre del Sábado Noche”, Karen Lynn Gorney, que desde aquella hasta esta, pasaron 15 años en los que no hizo ni una sola película, y aquí, tiene un papelito anecdótico en el que ni siquiera tiene texto. Supongo que se casaría, el marido la retiraría de la actuación, se divorciaría, y volvería al redil, porque tras “Colegas a la fuerza” si ha hecho cine con mayor regularidad.

domingo, 3 de abril de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "DEFIENDE TU VIDA"

El inconmensurable Alex Gardés nos alegra generosamente este primer Domingo de Abril con los excelsos fotocromos -¡¡¡completos!!!, incluido aviso por contenido "clasificado S"- de este absoluto clásico del "exploitation" más ramplón y el cine cafre y violento. Ese mismo que tan bien diseccionó, a cuchilladas y sin anestesia, nuestro compañero Víctor en su respectiva reseña (que no crítica!!), donde podrán ponerse al día en lo referente a los poco honrosos atributos de semejante epítome del peliculismo racista.
Y los fotocromos que siguen nos dan alguna pista (¡rima!).















viernes, 1 de abril de 2016

AMERICAN GIGOLÓ

“American Gigoló” es una de esas películas emblemáticas de los ochenta –emblemática además de por los valores comerciales que todos conocemos, por poner en el mapa tanto a Richard Gere, aún desconocido, como a la marca de Giorgio Armani – que sin ser un auténtico bombazo de taquilla (en españa apenas reunió 400.000 espectadores), si que se ha granjeado, a posteriori, cierto culto. Hasta el inefable Rob Schneider en su “Gigoló” osó parodiar a Richar Gere haciendo pesas colgado del techo. Conocida por todos es su eléctrica banda sonora a cargo de Giorgio Moroder  y su póster es todo un símbolo del cine de los ochenta menos amable y nostálgico. Sin embargo, y desconozco los motivos, yo nunca había visto “American Gigoló”. Hasta hoy.
Cuenta la historia de un Gigoló de Beverly Hills, que presta sus servicios sexuales a toda suerte de señoras maduras, entradas en años y sobradas de millones. En una de estas, su “Chulo”, le consigue un trabajo en el que tendrá que follarse a una mujer delante de su marido, con tan mala suerte que esa misma noche, ella acaba asesinada de manera violenta. Entonces, a la par que el Gigoló se enamora de la mujer del senador, un detective iniciará una investigación para con nuestro hombre, la cual parece indicar que el culpable de dicho asesinato es él. Intentando demostrar su inocencia, no hará más que  complicar las cosas.
Estamos en 1980 y el cine de la anterior década, tan frío, tan serio y tan cojonudo por otro lado, está dando sus últimos coletazos; las superproducciones palomiteras , Spielberg, Lucas y demás ralea, vienen pegando fuerte y le van a dar la vuelta a la industria como si de un calcetín se tratara, y justo en esa transición se encuentra “American Gigoló”, escrita y dirigida por Paul Schrader, que tras hacerse el guion de “Taxi Driver” y dirigir dos películones como son “Blue Collar” y “Hardcore: Un mundo oculto” entra en los 80, como director, en el peor momento posible. “American Gigoló” es una película que bebe del cine recién muerto, justo en un momento en el que se pide todo lo contrario. Al ser una película de estudio, esta abandona toda sordidez y mal rollo en pro de un estilo más aséptico que ya venía estilándose en otras producciones, por lo que la culpa de que “American Gigoló” no sea una de esas películas memorables y perturbadoras, la tiene, exclusivamente, el cambio de década.
Y es que sin que sea una mala película, que en absoluto lo es, si que se ve claramente que Schrader se está mordiendo la lengua, que no puede contar la película como a él le gustaría, porque los estudios ya no quieren eso. Entonces, estando entretenida,  si que notamos que es una película terriblemente contenida que, por otro lado, esa misma contención, impide que las dos tramas principales, la de la vida de Richard Gere como puto, y el asesinato del que le acusan, avancen debidamente, quedándose la película a medio camino de todo y en tierra de nadie. Da la sensación que es más importante el lanzar una banda sonora reconocible y bailable o el darle al asunto una ambientación pop, que el ejecutar la película como está mandado, que seguro, era más oscura y deprimente el en guion de Schrader. Y con todo, el sello de autor se ve por todas partes, eso si, y como ya he dicho antes, de manera contenida.
Al final “American Gigoló” resulta una película rara y totalmente desubicada que, sin embargo, se deja ver. Pero los 80, le sentaron muy mal a la película, y por ende, a un tipo tan de la generación del nuevo Hollywood como Paul Schrader.
Eso si, “American Gigoló” aportó notoriedad a Richard Gere, que por aquél entonces no era todavía la estrella que llegó a ser. Y fue elegido para la película tras las negativas de Christopher Reeve, que cobraba un pastón, y John Travolta que se negó en rotundo a interpretar a un puto. Mejor para Gere, que de aquí iría directamente a protagonizar “Oficial y Caballero”.