La película en su momento me impactó, básicamente, porque trata de dos jóvenes jodiendo en una isla.
Es una de esas que tengo que revisar. Hasta entonces, miren, miren que fotocromos tan bonitos.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
lunes, 30 de octubre de 2017
LA MUJER ES COSA DE HOMBRES
“La mujer es cosa de hombres” es un film cuyo argumento, en
la época, mediados de los setenta, quizás resultase baladí, sin embargo a día de hoy, realizar una película de estas características sería impensable. Por un lado, la corrección política imperante a día de hoy, prohibiría sin tapujos una película como esta, pero no es difícil pensar, que en aquella época, lo único que hacía la película es mostrar una realidad social, amén de que el retrato que nos ofrece de la mujer, no es de lo más edificante ni apropiado (aunque no dudo, que fiel a la realidad de aquellos días).
Jesús Yagüe, acomete una nueva comedia alimenticia, esta
vez, firmando algunas líneas de un libreto que firman José Luis Garci y José Luis Dibildos.
En ella, Ramona, una mujer moderna, sobrevive gracias a las
aportaciones económicas que le hacen sus tres amantes, dos hombres casados, uno
viudo y todos ellos bien posicionados, que no se conocen entre ellos, y que
hacen escapadas semanales, uno los Miércoles, otros los Viernes, y otro los Domingos,
con el fin de pasar ese día con su querida.
Un buen día, Ramona se enamora de un profesor, y decide
casarse con él, para lo cual ha de abandonar a sus tres amantes. Les reúne, les
cuenta todo, y a partir de ese momento, los tres hombres se hacen amigos.
Quizás por aburrimiento, contratan a un detective que descubrirá que el nuevo
novio de Ramona es un tal “El Luján”, un chulo que se dedica a conquistar
mujeres con el fin de desplumarla. Cuando estos le cuentan a Ramona la verdad
sobre su novio, se enredará la cosa para ellos tres y también para ella.
Lo que me ha chocado de “La mujer es cosa de hombres” es
que, pese a ser un título puntero de la denominada “Españolada” y tener
estructura y ritmo de comedia, en realidad se trata de una cinta casi melodramática,
muy serena para lo que cuenta, que tan solo se vuelve disparatada en momentos
muy punteros —cuando los tres amantes se emborrachan— para al final tener un
desenlace abrupto y muy triste, que casa muy poco con una comedia española de
la época. Quizás por eso, se trata de una película que, sin tener demasiados
medios para su producción, esté un poco por encima de la media. Y, aún siendo
un trabajo alimenticio, la mano de su director, un hombre culto y serio como
Yagüe, de marcada ideología izquierdista (aunque el argumento sea un poco
machista, insisto, solo en consecuencia de aquella época), se deja notar en una
película, que filmada por alguien más alocado que Yagüe, sería sin duda mucho
más disparatada. A mí, me gusta así, tal cual ha quedado.
Desde luego, cumplió con las expectativas del público, y
pese a que a día de hoy ser un film que permanece un tanto olvidado, en su
momento pasó del millón de espectadores siendo un éxito del cine Español.
El reparto es de lo más golosito; María Luisa San José, que
sale preciosa, José Sacristán antes de ser un señor pedante, el gran Rafael Hernández y Antonio Ferrandis. Todos están estupendos, pero sin duda, Ferrandis
se lleva la palma.
La película, dentro de su sobriedad, es divertida y
entretenida.
viernes, 27 de octubre de 2017
EL TREN DE BERTHA
“El tren de Bertha”, o más bien dicho, sus críticas son un
claro ejemplo de la hipocresía (y en el peor de los casos, de la ignorancia) de
aquellos que ven cine de calidad –y solo cine de calidad- cuando calibran la
película de la que van a hablar según el rasero que más les conviene.
“El tren de Bertha”, no es más que un “Exploitation” de
serie B que se aprovechaba del tirón que tenía “Bonny & Clyde” y una
consecuencia directa de “Mamá Sangrienta” dirigida, precisamente, por el
productor de esta, Roger Corman. Lo que pasa, es que la dirige un asalariado
Martin Scorsese, y solo por eso, para esos plumillas, esta película es un
ejercicio de estilo, una película a tener en cuenta. Me gustaría saber que
pensarían de ella esos mismos, si la hubiera dirigido cualquier otro. Scorsese
aborda su segunda película bajo la batuta del productor, Roger Corman, que le
pide unos mínimos comerciales que no son de su cosecha (esto es, dosis ingentes
de violencia y sexo, aunque luego, Scorsese, convertiría la violencia en un recurso
habitual en su filmografía) y se limita a rodar lo que sus jefes le piden, pero
obviamente, salvo por algunas cositas que sí serían su sello, aquí no vemos a
Scorsese por ningún lado. Sin embargo, está claro que esta película le sirvió
de aprendizaje. Al margen de Scorsese, “El tren de Bertha”, es una película
interesante.
Basada en las memorias novelizadas de la tal “Boxcar Bertha”
que da nombre a la película en su versión original, cuenta la historia de una
joven huérfana que durante la gran depresión”,
se asocia a un sindicalista del sector ferroviario. Los avatares del destino propician
que ante los problemas con las huelgas y los sindicatos, el sindicalista,
Bertha, y un par de hombres más que se encuentran por el camino, formen una
banda criminal que se dedica a asaltar trenes con el fin de donar este dinero
al fondo para huelgas, sin embargo, ya se les busca por comunistas y
criminales. Durante la travesía que nuestros protagonistas atravesarán, seremos
testigos de varios baños de sangre.
El principal atractivo de esta película, que al final no
deja de ser una peliculita de bajo presupuesto, es el poder ver como se maneja
Martin Scorsese con pocos duros y con tan solo tres semanas para rodar. Y no se
apaña mal, no crean, pero no mejor que otros directores de películas baratas.
Cuando se escribe sobre “El tren de Bertha”, nadie se quiere dar cuenta de la
cantidad de desenfoques con los que cuenta la cinta –no por una cuestión
estética, sino por incompetencia-, ni de lo mal montada que está, o de ese
raccord criminal que no pocas veces provoca la hilaridad del cinéfilo más
puñetero y avispado. Por otro lado, el verdadero interés de esta película,
radica en ver las carencias y chapuzas de las que hace alarde, y jamás lo contrario.
Porque no. Porque “El tren de Bertha” está entretenida, y es curiosa, pero es
una película muy mal hecha. Casi Amateur.
Un tal Miguel Ángel Palomo, decía en la prensa: "Un
filme comprometido, contestatario, (...) rodado con furia, con dominio visual,
y apoyado por una Barbara Hershey que desprende a la par dureza y
sensualidad".
Yo me pregunto si vimos la misma película, porque que eso de
que es un filme comprometido… Amigo mío, esto es un puto filme comercial cuyo
único afán es el de llenar los bolsillos del productor. Que nuestro prota sea un sindicalista
no es más que un matiz. Toda esa furia y dominio visual, lo dice usted porque
es Scorsese, porque la única verdad es que esta película está rodada con el
culo, es una chapuza. Eso si, Barbara Hershey está muy rica, y la vemos hasta
las amígdalas en esta película. Así que
lo de la dureza vendrá por las erecciones que provoca la actriz rebosante de
juventud y toda ternesca, y la sensualidad por la de veces que sale follando
¿no? Cómo se les ve el plumero. En fin.
Al margen de esto, ciertamente es una película entretenida,
con sus altibajos, curiosa y visible. Pero en ningún caso es esa obra
revolucionaria que nos quieren hacer creer que es, solo por ser de quien es.
Ah, y el guion es flojito.
Como anécdota, decir que cuando Scorsese acabó la película,
se la puso a John Cassavetes, quién le dijo que había empleado un año de su
vida en hacer una pedazo de mierda y que se alejara del “Exploitation”.
Scorsese le hizo caso y se puso a hacer pelis de mafiosos.
En los papeles protagonistas tenemos a la ya mencionada
Barbara Hershey que, insisto, no es normal lo buena que está esta mujer
(pajilleros, preparados para darle a la pausa y al zoom en la escena en la que
ella juega a los dados), incluso en su vejez. Hershey, no quedó muy contenta
con la película, y arremete contra Corman diciendo que lo que habia rodado
Scorsese estaba muy bien, pero que el film quedó defenestrado por el montaje de
Corman que se excede en escenas de sexo y violencia, y que en consecuencia, el
público solo vio eso. Yo le digo que, hija mía, si a esta peli le quitas las
tetas y la violencia, no solo lo que cuenta importa un bledo al espectador,
sino que además sería un coñazo.
También tenemos, en el papel de sindicalista, a David Carradine, muy joven y totalmente
incapacitado para el arte de la actuación, que por aquél entonces salía con la
Hershey (con lo feo que era, anda que no tuvo suerte), y que tiene la suerte de
hacer una escena en el film junto a su padre John Carradine, que ya estaba
mayor el hombre… pero no era consciente de lo mucho que la serie B/Z explotaría
todavía su vejez.
Barry Primus y Bernie Casey, habituales en los repartos
independientes (e incluso underground) de fuera de Hollywood del momento,
completan el reparto.
Está bien. Una curiosidad.
miércoles, 25 de octubre de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "HOOK"
De "Hook", reconocida popularmente por tratarse del gran truño de Spielberg, tan solo recuerdo que fui a verla al cine y que tan pronto la ví, se me olvidó. No la he vuelto a ver desde entonces y me plantéo volver a hacerlo. Hasta entonces, aquí les dejo con sus fotocromos.
lunes, 23 de octubre de 2017
PRÉSTAME TU MUJER
Película tardía del “Landismo” con la que Jesús Yagüe, el
director, abordaba su enésimo trabajo alimenticio.
Producida por José Frade, Yagüe guarda nefasto recuerdo de
la película, y culpa a su producción de que él decidiera abandonar el mundo del
cine, cosa que cumplió tras esta película, con creces.
Cuenta la historia de un opulento político del Opus, que
tras haber hecho voto de castidad con respecto a su mujer, se hecha una
querida. Con el fin de poder tener esta a mano, obliga a su chofer a que se
case con ella, y los instala en un pisito por el que de vez en cuando se
pasará, con el fin de echarle un caliqueño a la mujer de su empleado.
La cosa se complica, cuando los recién casados, gracias a la
convivencia, acaban enamorándose el uno del otro.
Puro destape de la época en la que era lo que primaba en
taquilla.
Yagüe, detesta esta película y la tilda de la peor que
realizó, sin embargo yo creo que no se trata de una de las peores películas que
nos ofreció en género en la época de los 80. Rodada con poco dinero, recursos
ajustados al máximo (predomina el plano secuencia y las conversaciones a un
único plano medio) y rodada casi en su totalidad en interiores, Yagüe supo
sacar partido al guion del mítico Juan José Alonso Millán —según Yagüe, un
guion espantoso— y llevar a buen puerto una comedia sin más pretensiones que
adaptarse a la corriente imperante de aquellos días.
Contaba Yagüe en la entrevista que le hice —incluida como
contenido extra en el DVD de “Los Escondites”— que tuvo que lidiar con un José Frade
despótico que le mandaba llamar a su despacho y le recibía con los pies sobre
la mesa, fumando un enorme puro, para decirle que en esa misma alfombra en la
que Yagüe estaba de pie, otros directores se habían arrodillado suplicándole
otra película. Yagüe, visto el percal, se limito a cumplir con su trabajo tal y
como quería Frade, para luego desentenderse de la película.
Alfredo Landa, que ya había ganado una palma de oro y había
realizado trabajos más prestigiosos, tuvo que volver al “Landismo”, precisamente
porque Frade tenía un contrato que le unía a su productora durante tres
películas más, así que, este tuvo que
volver a quedarse en calzoncillos en una película, aunque, según Yagúe, “este
estaba encantado de quedarse en calzoncillos”. Por lo visto Landa era una
estrella caprichosa y megalómana, que no quería ceñirse a un guión que había
que cumplir de manera férrea y que le trajo algún que otro quebradero de cabeza
a su director, que no logró hacer entrar en razón al divo. Solo Frade, intuimos
que a golpe de talón, lo consiguió.
Por otro lado, la dinamita acabó de estallar el día que,
promocionando la película, Jesús Yagüe tuvo que ir a un programa de televisión
a presentar su inminente estreno, y siendo honesto consigo mismo, dijo en
televisión que la película era una soberana porquería, lo que propició su
ruptura laboral con Frade y, por voluntad propia, el abandono de la profesión
de dirección de cine: “Qué los aguante su padre”, debió pensar.
Por lo demás, ya les digo que a mí “Préstame tu mujer” no me
parece ni tan mal, está entretenida, cutrecilla, pero con momentos divertidos.
Eso si, no deja de ser una españolada más, adscrita al destape, y del montón.
Junto a Alfredo Landa, tenemos a Juan Luis Galiardo, Norma
Duval, Concha Cuetos y Manuel Alexandre. Ninguno está especialmente memorable.
No fue mal en taquilla, casi 600.000 espectadores. Era lo
que se estilaba.
viernes, 20 de octubre de 2017
THE EDITOR
El postmodernismo ha matado el cine de terror de Serie B.
Cuando una panda de inútiles tras las cámaras, jovenzuelos
aficionados al cine de terror se ponen a invertir todos sus ahorros en hacer
películas de su género favorito, todo se ve emponzoñado precisamente por la
amalgama de conceptos, el mucho querer abarcar del fan que aunque tenga bien
estudiado el cine de terror, aunque tenga unas nociones de dirección solventes,
acaba queriendo recrear en su película todo aquello que le gusta convirtiendo
todo su material en poco menos que una puta mierda. Máxime, cuando por una
cuestión de inseguridad incluye en su película las consabidas dosis de humor para acabar justificando su inutilidad diciendo que es que su película
en realidad es una comedia. Desesperanzador del todo.
Y si dentro de estas nuevas generaciones de realizadores del
terror barato podemos tener cosas medio decentes dentro de esta vertiente
homenajistica como pueda ser “All Through The House”, la mayoría de estas
nuevas películas deambulan entre la pantomima burda y la ensalada de conceptos
mal entendidos.
“The Editor” homenajea, sin orden ni concierto, el “Giallo” italiano con su fotografía colorista y su banda sonora y el cine de terror
setentero —de estudio— con sus títulos
de crédito y su estética recargada. Y todo mal, porque ni recrea bien el
“Giallo”, ni el cine de terror setentero. Es más, ambientada en los
setenta, con esos actores ataviados con
sus pelucones, sus patillas y sus bigotazos, exagerados hasta la extenuación
yo diría que involuntariamente, sin afán de hacer comedia con el maquillaje y
el vestuario, resultan cargantes y absurdos. Además de tener la película una
cadencia ágil y una edición muy de ahora que casa muy poco con el tipo de cine
que intenta recrear. Todo esto no serían más que minucias con las que el espectador talludito
y maniático (servidores) podría convivir de no ser porque, aparte de todo
esto, “The Editor” es un coñazo de tres pares de pelotas. Apaga y vámonos.
Por otro lado decir que, seguramente de una forma casual,
esto es una puesta al día gamberra y cafre de la atmosférica “Berberian Sound
Studio” de Peter Strickland.
Tenemos a un montador de “Giallos” que debido a un colapso
nervioso pierde los dedos de una de sus manos. Justo en el momento en el que
está trabajando en una película de terror de Serie Z, alguien comienza a
asesinar a los miembros del equipo cortando, además, los dedos de una mano a
sus víctimas, justo los mismos que le faltan al montador por lo que la policía
comienza a sospechar de él. De mientras, el delirio y la sin razón hacen acto
de presencia en la vida de este currela del séptimo arte.
Tras este pastiche se encuentran los Canadienses Adam Brooks
y Matthew Kennedy, guisándoselo y comiéndoselo ellos solitos (escriben, dirigen
y hasta protagonizan), formando un colectivo llamado “Astron 6” bajo el que
perpetran una serie de películas con ese tufo postmodernista que tanto me
cabrea y que funciona a nivel local entre el fandom más desprejuiciado, aquel
que consume cine de terror sin ningún filtro, que les ríen las gracias a estos
realizadores mediocres, con muy poco que decir, a parte de demostrar una y
otra vez lo muchísimo que les gusta el cine de terror. Sinceramente, el terror
barato, casi mejor si no lo hacen fans.
En la galería de clichés, decir que la protagonista femenina
es Paz de la Huerta, mala actriz hasta la exasperación, recauchutada y fea (eso
si, con un buen culo) que se está convirtiendo poco a poco en musa de este tipo
de productos. Vista también en “Nurse 3D”.
Más clichés; Udo Kier, como en todo
buen producto de tercera, tiene su cameo, así como estos aprendices de Rob Zombie cuentan con piezas exclusivas de Claudio Simonetti en la banda sonora y
un cartel diseñado por Graham Humphreys— suyo es uno de los más llamarivos carteles de “Posesión Infernal”, entre otros muchos— para
hacerse respetar entre la caterva de aficionados que les dorarán la píldora.
Un coñazo.
miércoles, 18 de octubre de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "STUART LITTLE 2"
"Stuart Little" fue un producto muy de los 2000, un film infantil y que mezclaba C.G.I con imagen real, en la que un ratón de los más repelente anda para arriba y para abajo con un pajarillo.
En la versión española al jodío ratón lo doblaba Emilio Aragón.
Aqui les dejo los fotocromos de su secuela.
En la versión española al jodío ratón lo doblaba Emilio Aragón.
Aqui les dejo los fotocromos de su secuela.
viernes, 13 de octubre de 2017
DRÁCULA PADRE E HIJO
Eduard Molinaro, reputado director clásico gabacho, que gozó
de fama internacional gracias a su película “Vicios pequeños”, realiza una
parodia del cine vampírico –y gótico- como ya lo hiciera Roman Polanski en “El
baile de los Vampiros”, adaptando la novela “Paris Vampire” de Claude Klotz, y
para ello, no se le ocurre otra cosa que contratar a Christopher Lee para que
haga, por enésima vez, del Conde Drácula, aunque poco tiene que ver el carácter
de esta versión con el que ya interpretó previamente con los films de “Hammer”,
o con el de Jess Franco. Claro, que Lee tenía la fea costumbre de no rechazar
papeles, pero como tendría que estar hasta los cojones de hacer de Drácula, que tras esta película ya
nunca volvió a interpretarlo. Por otro lado, el hacer una comedia de Molinaro
en aquél 1976, era una señal de prestigio, y quizás por eso no lo rechazó.
La película es de lo más tonta; El Cónde Drácula logra
enamorar a una joven que le servirá para
engendrar un hijo muy deseado. Poco después ella muere, y el hijo de Drácula,
Ferdinando, resulta ser un jovencito un tanto trasto. Llegan hasta nuestros
días, y huyendo del bolcheviquismo, Drácula y su hijo acaban escapando,
separando sus destinos durante el viaje, a París. Allí Drácula se desenvolverá
a sus anchas en el mundo del cine, y chupando la sangre de bellas jovencitas,
mientras que Ferdinando no se adapta a su condición de Vampiro, queriendo
convertirse en humano a toda costa. La cosa se complicará cuando ambos se
enamoran de la misma mujer.
La comedia Francesa es característica por ser más serena,
menos desmadrada que otras muestras Europeas y aunque queda claro desde el
principio que “Drácula, padre e hijo” es una comedia paródica sin mayores
pretensiones, el cómo se va desarrollando la acción hace que por momentos no
parezca una comedia, si bien es cierto que el comportamiento del conde Drácula
es el de un padre abnegado que lucha para que su hijo sea como ha de ser un
vampiro, y le sale rana, es tan propio de la comedia, que casi da pena que esta
no haya salido un pelín más alocada. Vamos, que es de ritmo agradable, está
bien filmada, pero no esbozamos ni una sola sonrisita mientras la vemos, a
pesar de que los gags son numerosos, muchos de ellos, filosóficos o de
contenido político. Muy a la Francesa.
Al final, lo más interesante es poder ver a Christopher Lee haciendo de Drácula en una
comedia, sin más. Por ver la gracieta. Aunque tampoco sería la primera parodia
en la que Lee hace de vampiro, sin ir más lejos, hizo el caricáto en los años
50 en “Agárrame ese Vampiro”, italianada del director Steno, antes de
convertirse en un director habitual de las películas de Bud Spencer.
Pasable, sin más.
miércoles, 11 de octubre de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "MI AÑO FAVORITO"
Se trata de una comedia de éxito de los años 80 dirigida por Richard Benjamin de la que no daré demasiados datos porque planeo verla y reseñarla próximamente.
Tan solo diré que se trata de una de las pocas incursiones Hollywoodienses del televisivo Mark Linn - Baker, el popular Primo Larry de "Primos Lejanos".
Aquí sus fotocromos.
Tan solo diré que se trata de una de las pocas incursiones Hollywoodienses del televisivo Mark Linn - Baker, el popular Primo Larry de "Primos Lejanos".
Aquí sus fotocromos.
martes, 10 de octubre de 2017
AMITYVILLE: THE AWAKENING
De entrada todo se prometía fabuloso: Franck Khalfoun, director del muy notorio remake de "Maniac" y de la menos conocida, pero bien visible, "A un paso de la muerte", es fichado por la reputada "Blumhouse" para llevar las riendas del nuevo "Amityville". ¿Un (otro) remake?. Pues no, una secuela. Últimamente estas habían alcanzado niveles de zetismo que daban grima, por ello la noticia sienta bien. ¡Por fin le devolverán la dignidad a la casita de "Amistadlandia"!. Encima, corren rumores de que la peli es tope violenta. Y el par de años que separan su realización de su lanzamiento aún incrementan más el misterio. ¿El resultado a tanto mamoneo?. Sigan leyendo, please.
Una familia se instala en el famoso caserón encantado. Pero una incompleta. El padre murió y el hijo tuvo un accidente y está en estado vegetativo. Así que solo quedan la madre, la hija adolescente rebelde de pega y la pequeña. Un día, y contradiciendo a la misma naturaleza, el chaval comatoso comienza a dar sutiles muestras de mejoría. La hermana “teen” se hace amiga de los otros "raritos" del insti que le hablan de lo que ocurrió en Amityville. Por difícil que sea creerlo -y más tratándose de una supuesta gótica como es la chavala- esta no tiene ni puta idea de lo que le están contando. ¿Cómo documentarse?, pues -y ahí está el punto más gracioso de la película- viendo "Terror en Amityville" de Stuart Rosenberg, es decir, el (aburrido) clásico. No solo le dedican unos buenos minutos, es que además citan la superior segunda parte y el remake (otro detalle gracioso: una de las góticas raja de estos, cuando el director es responsable de uno que, encima, está entre los más dignos). Finalmente la prota entiende que tras la mejoría del hermano hay algo muy siniestro. Un plan diabólico.
Pues sí, amigos, con semejante plantel esperaba bastante más de "Amityville: The Awakening" y lo que me he encontrado es una peli de terror, apartado casas encantadas, de lo más convencional. No es una basura, pero tampoco es una maravilla. Es como muchas otras de su especie. Además, no vemos el sello de su director por ningún lado. Y si hablamos de la cacareada truculencia, esta fue extirpada por completo en un segundo montaje. Por eso mismo únicamente puedo usar una palabra: Decepción.
Es tan consumible como olvidable.
El reparto guarda un par de sorpresitas, por un lado el protagonismo de Jennifer Jason Leigh y por otro al amigo Kurtwood Smith, el villano del "Robocop" original, haciendo de médico.
Una familia se instala en el famoso caserón encantado. Pero una incompleta. El padre murió y el hijo tuvo un accidente y está en estado vegetativo. Así que solo quedan la madre, la hija adolescente rebelde de pega y la pequeña. Un día, y contradiciendo a la misma naturaleza, el chaval comatoso comienza a dar sutiles muestras de mejoría. La hermana “teen” se hace amiga de los otros "raritos" del insti que le hablan de lo que ocurrió en Amityville. Por difícil que sea creerlo -y más tratándose de una supuesta gótica como es la chavala- esta no tiene ni puta idea de lo que le están contando. ¿Cómo documentarse?, pues -y ahí está el punto más gracioso de la película- viendo "Terror en Amityville" de Stuart Rosenberg, es decir, el (aburrido) clásico. No solo le dedican unos buenos minutos, es que además citan la superior segunda parte y el remake (otro detalle gracioso: una de las góticas raja de estos, cuando el director es responsable de uno que, encima, está entre los más dignos). Finalmente la prota entiende que tras la mejoría del hermano hay algo muy siniestro. Un plan diabólico.
Pues sí, amigos, con semejante plantel esperaba bastante más de "Amityville: The Awakening" y lo que me he encontrado es una peli de terror, apartado casas encantadas, de lo más convencional. No es una basura, pero tampoco es una maravilla. Es como muchas otras de su especie. Además, no vemos el sello de su director por ningún lado. Y si hablamos de la cacareada truculencia, esta fue extirpada por completo en un segundo montaje. Por eso mismo únicamente puedo usar una palabra: Decepción.
Es tan consumible como olvidable.
El reparto guarda un par de sorpresitas, por un lado el protagonismo de Jennifer Jason Leigh y por otro al amigo Kurtwood Smith, el villano del "Robocop" original, haciendo de médico.
lunes, 9 de octubre de 2017
BIO-DOME
Curiosamente, viendo esta película he tenido una sensación
que no he tenido viendo otras de la época: que “Bio-Dome” es una de
las más representativas de los 90, al menos en lo que a la estética
se refiere. Una absoluta hija de su tiempo. Es noventera
en su fotografía fría e insípida, en el tipo de comedia –la de
parejas de amigos que actúan como si fuesen retrasados mentales- y por las pintas que llevan los actores. Y es que es una película de la era MTV
protagonizada precisamente por una de las estrellas de la MTV en la época en la
que la moda –porque al final resultó ser la gran moda de aquella década- del
“Grunge” se imponía dando paso a todos esas efímeras formaciones que duraron un
suspiro. Máximo tres o cuatro años. Lo mismo que la carrera del protagonista,
Pauly Shore, que es noventero a más no poder.
En definitiva, que la película apesta a 90s. Y qué feos que
eran.
Al margen de eso, este sería el primer gran fracaso de taquilla de Shore y, paradójicamente,
su gran éxito, porque, pese a que la película costó quince millones de dólares
y recaudó en taquilla solo trece, es la más recordada del actor. Más
afecto le tiene sin embargo su partenaire, Stephen Baldwin, quién aseguró en
una entrevista que es más reconocido por su papel en "Bio-Dome" que por
cualquier otra película. Y es que, aunque se estrelló en los cines
–motivo este por el que la carrera de Shore, prácticamente, moriría- “Bio-Dome” se convirtió en un pequeño título de culto que triunfó en los
videoclubes, y en sus pases en las televisiones por cable. Quizás por ello,
hace un par de años, Shore y Baldwin anunciaron sus firmes intenciones de
retomar la franquicia con una secuela centrada en los hijos de los
protagonistas de esta. No se ha vuelto a hablar del tema desde 2013.
Cuenta la historia de dos retrasados mentales que están en
las cercanías de un proyecto científico llamado bio-dome, consistente en crear
un ecosistema independiente para el cual un grupo de científicos se encerrarán
dentro de él durante un año. Por las inmediaciones se encuentran los dos
subnormales. Apretado por las ganas de orinar, tiran petardos para crear
confusión entre los asistentes a la inauguración y meterse dentro del recinto del ecosistema pensando que se trata
de un centro comercial con su lavabo. No hace falta decir que se quedan encerrados con
los científicos, por lo que la lían parda.
“Bio-Dome” es una comedia y, como tal, la veo con agrado y la sonrisilla en la boca desde el principio. Pero, seamos serios, se me
ocurren pocas películas más estúpidas y tontas. Está realizada
tratando al espectador como a un deficiente mental, y es que, es bastante
probable que el idem medio de esta película –y por ende, los fans de
Shore- lo sea bastante. Menuda majadería. Verla, es lo mismo que no verla.
Ahora, como documento de lo que fue la carrera de Pauly
Shore (que ahora intenta, más que recuperar la fama perdida, el que se le tenga
en consideración como cómico), me parece una cinta de lo más interesante; Shore fue famoso porque dios así lo quiso. La película no es más que un
muestrario de sus gracietas tontas –sin gracia alguna-, sus soniditos imitando
fluidos corporales, y chistes de caca, culo, pedo y pis, pero literales. Vamos,
que al final me hace hasta gracia, a pesar de la incompetencia tanto de Shore como de la película.
Dirige Jason Bloom, que para poder comer con regularidad puso el culo y la cámara en films como este y otra puta mierda titulada “Hotel Oasis”. Por lo demás, mucha tele.
viernes, 6 de octubre de 2017
CULT OF CHUCKY
Parece ser que finalmente —aunque auspiciado por Universal—
es el mercado domestico el que va a afianzar una continuidad de la franquicia
de “Chucky”. Tiene todo el sentido porque al final se trata de cine para el
fandom, festivalero y hasta marginal en cierto modo, que va a rendir mucho más
en el formato domestico que en la gran pantalla, máxime, con los tiempos tan
tristones que corren en el mundo de la exhibición. Y como viene siendo habitual, semanas antes de su lanzamiento, ya se ha
filtrado de manera ilegal en la red.
Estrenada en el Fright festival de Londres, “Cult of Chucky”
venía precedida de críticas notorias. También había quién afirmaba que
cualquier séptima parte de la saga que fuese, podía permitirse el lujo de ser
como le diera la gana. Una justificación como otra cualquiera por parte de un
fan que ha de justificar de la manera que sea que la película sea mala.
Continuando las tropelías de “La Maldición de chucky” donde
las dejaron, “Cult of Chucky” tiene montones de detallitos que gustarán mucho a
los seguidores de la franquicia, pero, sin llegar a las cotas de mierdismo de
aquella, lo cierto es que es un aburrimiento de tres pares de cojones que se
salva, única y exclusivamente, por los asesinatos en esta ocasión más gráficos
y sanguinolentos que en cualquiera de las películas anteriores. Un gore de
primera categoría como máximo punto a su favor.
En su afán por contentar al fan, Don Mancini, que retoma una
vez más la dirección, introduce
elementos reconocibles de cualquier título anterior de la saga, y más loco
todavía, vuelve a introducir en la historia a Andy, el niño de la trilogía
original que regresa interpretado ¡¡por el propio Alex Vincent!! quien ya lo
interpretó siendo niño. Tenemos hoy aquí a todo un mocetón de cuarenta palos
muy obsesionado con Chucky y haciendo un montón de cosas raras en su nombre.
También repite Jennifer Tilly como Tiffany, que con 60 espléndidas primaveras
continúa siendo una mujer de bandera.
“Cult of Chucky” parece establecer a Fiona Dourif, la hija
del propio Chucky, Brad Dourif (que es clavadita
a su padre) como nueva heroína de la franquicia.
Y aunque el tono de la película es serio como se marcó en la
anterior entrega, Chucky se reserva unos cuantos chistes a lo largo del film,
que marcan un equilibrio entre el horror y la comicidad muy sereno, que le
viene bien a una franquicia como esta.
En la parte negativa decir que el argumento es un pifostio
de la hostia en el que hasta el meridiano del mismo no sabemos que es real y
qué ficción —dentro de la ficción de la película, por supuesto—, o si hay uno o
varios Chuckys cometiendo las fechorías.
Nica, la protagonista de la anterior entrega de la saga, es recluida
en un sanatorio mental dónde pasará terapia con otros enfermos. La gracia del
asunto están en que ella está allí convencida de que Chucky está solo en su
cabeza y que los asesinatos que le achaca al muñeco diabólico, en realidad los
ha cometido ella. Pronto, para hacer terapia de choque, se les colará por ahí
un “Good Guy” que una de las reclusas acogerá como si fuera un hijo propio.
Para terminar de redondear el asunto, llegará Tiffany para dejar otro “Good
Guy” en el hospital psiquiátrico, por lo que el festival de muertes está
servido, a la par que Nica deberá averiguar cual de los dos muñecotes es el que
está poseído por Charles Lee Ray… o descubrir si es ella la asesina.
Por otro lado, tenemos una subtrama que nos presenta a Andy
ya de mayor, que atesora en una caja fuerte una cabeza medio destrozada con
otro “Good Guy” que tiene al propio Charles Lee Ray… tratando de demostrar que
la cabeza tiene vida, se monta el belén, el espectador se pierde con tanto
“Good Guy”, y Mancini introduce tanta elipsis que vuelve tarumba al espectador.
Pero al final se enmienda la cosa en un desenlace digno de una tira del Popeye
de Bobby London.
Al final, lo mejor de la película son los muchos y
entrañables auto homenajes que contiene la cinta, que al final son pequeños
regalitos para el fan de los personajes.
En definitiva: resulta muy floja, pero claro, se trata de un direct-to-video. Digamos que es demasiado
mala para tratarse de una película de la franquicia Chucky, pero que no está
mal para ser una videoclubada. Una cosa intermedia.
Yo me compraré el Blu Ray por completísmo puro y duro, pero
si no, no creo que malgastase mi tiempo con un segundo visionado.
Con todo, es Chucky. Y vemos a Chucky.
Don Mancini ya anda preparando la octava parte, seguramente
también para el mercado del vídeo. Aunque con esta gente, nunca se sabe… Igual
luego viene una novena parte otra vez para cine…
martes, 3 de octubre de 2017
SIETE DESEOS (WISH UPON)
Cuando la pasada noche consumí "Wish Upon", desconocía que ya tenía título en castellano, "Siete Deseos". Lo hice en versión subtitulada... o, lo que es lo mismo, descargada ilegalmente. Comento esto porque al concluir le dije a mi acompañante, medio en coña medio en serio, que si algún día se estrenaba aquí la titularían "Deseo Mortal" o algo peor. Me equivoqué.
Por el contrario, tuve razón en algo que pronostiqué antes de darle al “play”, que iba a ser un entretenimiento tontuno, superficial pero efectivo en su cometido. Puro terror adolescente. Y eso es lo que es.
Por avatares del destino, la chica inadaptada de clase adquiere una caja china de los deseos. Jugueteando pide que su eterna enemiga, la rubia guapa e irritante de turno, se pudra. Y se cumple. La gracia es que una vez concedido, la caja reclama un sacrificio a cambio, en este caso el pobre perro familiar. Pronto comenzará a exigirlos de tipo humano y, poco a poco, se irá apoderando de la voluntad de la teenager.
Puro producto palomitero y fast-food que se ve bien, sabe bien, se digiere bien, pero no trasciende. Algo que sería trágico si no fuese porque "Wish Upon" lo sabe, lo asume y se regodea en ello sin complejos. También es verdad que me suelen molar las pelis de deseos que se materializan por arte de magia, sobre todo si tienen un lado perverso (como la misma saga “Wishmaster”), detalle este que perfectamente podría haber influido en mis impresiones.
"Wish Upon" viene dirigida por John R. Leonetti, responsable de la olvidable "Lobos en la noche" o el primer y pasable "Annabelle" (que por cierto, el segundo es un auténtico mojón soporífero). En el reparto destacan las tres "chicas inadaptadas" protagonistas, creíbles en lo suyo, un Ryan Phillipe ya con arrugas en el rol de perdedor, un Jerry O´Connell de presencia casi anecdótica y una sorprendente/amplia Sherilyn Fenn cuyo fenecimiento probablemente sea el más llamativo, espectacular y "mal lechado" de toda la peli. En el tema violencia y sangre la cosa se mantiene moderada, y canta mucho su deuda con la franquicia de "Destino Final", pero las escenas en cuestión están tan simpáticas como el resto del producto en general.
Por el contrario, tuve razón en algo que pronostiqué antes de darle al “play”, que iba a ser un entretenimiento tontuno, superficial pero efectivo en su cometido. Puro terror adolescente. Y eso es lo que es.
Por avatares del destino, la chica inadaptada de clase adquiere una caja china de los deseos. Jugueteando pide que su eterna enemiga, la rubia guapa e irritante de turno, se pudra. Y se cumple. La gracia es que una vez concedido, la caja reclama un sacrificio a cambio, en este caso el pobre perro familiar. Pronto comenzará a exigirlos de tipo humano y, poco a poco, se irá apoderando de la voluntad de la teenager.
Puro producto palomitero y fast-food que se ve bien, sabe bien, se digiere bien, pero no trasciende. Algo que sería trágico si no fuese porque "Wish Upon" lo sabe, lo asume y se regodea en ello sin complejos. También es verdad que me suelen molar las pelis de deseos que se materializan por arte de magia, sobre todo si tienen un lado perverso (como la misma saga “Wishmaster”), detalle este que perfectamente podría haber influido en mis impresiones.
"Wish Upon" viene dirigida por John R. Leonetti, responsable de la olvidable "Lobos en la noche" o el primer y pasable "Annabelle" (que por cierto, el segundo es un auténtico mojón soporífero). En el reparto destacan las tres "chicas inadaptadas" protagonistas, creíbles en lo suyo, un Ryan Phillipe ya con arrugas en el rol de perdedor, un Jerry O´Connell de presencia casi anecdótica y una sorprendente/amplia Sherilyn Fenn cuyo fenecimiento probablemente sea el más llamativo, espectacular y "mal lechado" de toda la peli. En el tema violencia y sangre la cosa se mantiene moderada, y canta mucho su deuda con la franquicia de "Destino Final", pero las escenas en cuestión están tan simpáticas como el resto del producto en general.
lunes, 2 de octubre de 2017
CIRCUS KANE
Otro film lanzado en
DVD y plataformas digitales en fechas cercanas al estreno de “It” de
Andy Muschietti y al igual que “Clowntergeist” el posible plagio no pasa del
cartel promocional y uno o dos elementos que podamos asociar a la adaptación de
la obra de Stephen King. Como es de suponer, los elementos atrayentes aquí son
el payaste siniestro y los globitos, que aquí están solo presentes en el póster
centrándose más en la figura del payaso con sonrisa diabólica, más deudor de la
mini-serie que de la película que actualmente triunfa en los cines, siendo
este, no obstante un personaje secundario de la cinta que nos ocupa. Por lo
demás se trata de una serie B del nuevo milenio de lo más simpática y divertida
—¡¡curiosamente!!— con los ojos más puestos en “La casa de los 1000 cadáveres”
que en otra cosa, y que realizada por el
hijo de Fred Olen-Ray, Christopher Douglas Olen-Ray (que ya comienza a firmar
con un nombre mucho más corto: Christopher Ray) resulta un entretenimiento gore
y tontorrón con guiños solo reconocibles para los aficionados —uno de los
protagonistas viste una flamante camiseta de “Hollywood Chainsaw Hookers” en
homenaje a papá— que deja, sin que nos rasguemos las vestiduras, con un buen
sabor de boca. Olen-Ray, por derecho propio, se está convirtiendo en una de las
cabezas visibles del “exploit” contemporáneo, si bien todo este nace ya con
intenciones mercantiles mucho menos ingenuas y rentables que en los años
dorados. Aún así, aparte de todos los títulos producidos, Olen-Ray Jr. Es director de títulos con tanta jeta como “Megatiburóncontra Crocosaurio”, “El Todopoderoso Thor”, O “Mercenaires”, aquél bodrio que
explotaba, más que una franquicia, una idea; la de hacer una película como “Los
Mercenarios” con estrella femeninas. Y ahí la tenemos.
“Circus Kane”, se adapta a los tiempos que corren como polla
al culo y otroga protagonismo a un grupo de famosos de Internet relacionados
con el mundo del cine de terror; así tenemos prestigiosos bloggers, youtubers,
una Scream Queen o el equivalente a un especulador coleccionista de
“Todocolección”. Por otro lado tenemos a un antiguo “performancer”, Baltazhar
Kane, que aparece de la nada mandando a todos estos pringadillos una
invitación, por lo que reúne a todos ellos en un mismo lugar y allí, en una especie de mansión de los
horrores, les propone el siguiente juego:
Quién quiera, puede marcharse voluntariamente si no puede resistirlo,
pero el que consiga pasar la noche esquivando los horrores (sin morir) que allí
acontecerán saldrá de allí 250.000 dólares más rico. Los famosillos de Internet
se toman el asunto a chufla porque el tal Kane era famoso con su espectáculo en
los 80 e intentarán pasar allí la noche, por lo que irán muriendo todos de la
forma más variopinta.
“Circus Kane”, al margen de la estrategia comercial que la
emparienta con otra cinto de éxito, es una mierdecilla, por supuesto, pero por
suerte, y quizás sea porque de casta le viene al galgo, está infinitamente más
entretenida que cualquier título directo a vídeo o plataformas digitales de los
que nos llegan ahora, lo cual es un soplo de aire fresco. Parte de toda esta
diversión viene dada gracias a las ingentes cantidades de casquería, ya cada
vez menos habituales en cualquier película.
Por otro lado, agradezco esa tendencia cada vez más formal a
despojar de humor las cintas de terror, por chabacano que sea este.
Se puede ver perfectamente. Además, que toda la parafernalia
circense, así como los monstruitos que se encargarán de ir dando cuenta de los
odiosos protagonistas (concebidos para ser masacrados) son de lo más chanantes.
El reparto es una cosa cuando menos curiosa; tenemos como
principal protagonista a Jonathan Lipnicki, cuyo nombre les sonará de sobra
pero al cual no ubicarán; se trata del
niño gafado y rubiales de “Stuart Little” o “Jerry McGuire”. El muchacho a
crecido y ha pasado del más brillante mainstream a la costrosa y barata serie B
videoclubera, como no podía ser de otra forma. Por el mainstream, también, ha
paseado su trasero, siempre en roles secundarios Mark Christopher Lawrence, el
negro cuya cara nos es familiar, como también tonteó con el mainstream, casi en
calidad de extra Ted Conte, que tenía un papel sin acreditar en “El silencio de los corderos” para luego
acomodarse en mierdecillas intrascendente de este estilo. Destaco a Conte por
dos motivos; su rol en la película, su sobreactuación y su personaje, crispan
al espectador, cae mal, cae gordo, dan ganas de que muera el primero (se trata
del tipo con la camiseta de “Hollywood Chainsaw Hookers”). Y cae mal, porque lo
que estamos viendo, física e interpretativamente a un clon de Robert DowneyJr., o mejor dicho, de Tony Stark. El ver como intenta quedar por encima de sus
partenaires con chascarrillos de escasa gracia y caritas de tío “cool” pone a
uno de lo más nervioso.
Por otro lado, en un rol casi anecdótico, y también como
guiño al fan, tenemos a un, ya muy mayor, Richard Moll, (“House, una casa alucinante”, “Noche en el tren del terror”) que se antoja una presencia del
todo entrañable.
En definitiva, que no pasa nada porque pasemos un ratillo
viendola.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













































