Estamos en el Nueva York del año 1981, así que ya conocen los elementos con los que contamos: una ciudad degradada con un índice de criminalidad descontrolado y calles llenas de mierda. Ante semejante panorama, no es de extrañar que la pobre chavala protagonista de este drama cruento, que además de un poco retraída es muda (al rarita Zoë Lund), reciba la visita el mismo día, y con apenas minutos de diferencia, de dos asaltantes que la fuerzan sexualmente. Al segundo logra cargárselo y hacerse con su pistola, una que, visto lo visto, dispone de munición infinita. A causa del trauma, la muchacha coge un asco incontrolado a cualquier espécimen humano que disponga de colgajo entre las piernas y, aunque de primeras se dedica a matar a aquellos que lo merecen (chuloputas, ligones infieles, acosadores...), luego, y a la vez que le pilla gusto (mutación producida de un día para otro), también se aficiona a cepillarse a los que, así de entrada y en apariencia, no han hecho nada... únicamente nacen con la testosterona descontrolada. Maldita madre naturaleza, ¡¿por qué, por qué nos dotaste con el don, y la obligación, de esputar la semillita dentro de una vagina, aka las puertas del infierno??.
Es muy fácil caer en dos trampas a la hora de hablar de "Ángel de venganza" (título españolo -no confundir con este otro- para el mucho más molón "Ms.45", "Señora 45"), segundo largometraje del, a veces interesante, a veces detestable, Abel Ferrara -interpretando además al primero de los dos violadores, ¡¡que hijoputa!!- tras decepcionar a medio fandom con "El asesino del taladro" (curiosa, pero poco más). Primero, calificarla de "exploitation" de "El justiciero de la ciudad". O película de justicieros estándar. Hombre, algo hay, sí, PERO para nada hablamos acá de un caso flagrante. De hecho, si yo fuese un crítico de cine serio y sesudo (y no soy nada de las tres cosas), diría que "Ángel de venganza" subvierte los esquemas de esa clase de productos. Para empezar, como digo, no todas las víctimas se han ganado ser aniquiladas (por mucha feminazi ahí fuera que opine lo contrario), una incluso decide quitarse la vida por propia voluntad. Y la protagonista poco tiene de heroica, especialmente con respecto a su destino. El otro error común -tal y como yo lo veo- es encasquetarle el sello de feminista. ¿De verdad?. Vale que en estos tiempos que corren la gente vitorea y aplaude una película en la que una tía revienta a mil machos hasta dejarlos hechos picadillo. Y si, siendo hembra, vas por ahí pregonando tu absoluto odio por el sexo opuesto, nadie te señalará con un dedo acusador. Al contrario, lo aceptarán de buen grado con una sonrisa cómplice. Pero las capas de "Ángel de venganza" son muchas más, y algo más profundas. Es demasiado trágica para "disfrutarla". Y, después de todo, el director y el guionista son dos hombres. ¿De verdad el feminismo acepta que sean un par de penes los que firmen el supuesto título estandarte / decálogo -ochentero, al menos- de su causa? Más sabiendo que, como contaba el mismo Abel Ferrara en entrevistas, cuando le ficharon como director para sendos capítulos de "Corrupción en Miami", él y el respectivo productor acompañaban la charleta con dos señoras putas debajo de la mesa succionando sus respectivos falos. Mmmmmh.
Independientemente de todos estos tejemanejes, y todas estas cuchufleteces, ciñéndonos a "Ángel de venganza" como película, como producto de entretenimiento, la verdad es que funciona. Y muy bien. Pasa volando, tiene sus momentos de intensidad, sus leves sorpresas y un clímax final sensacional situado en una fiesta de disfraces que, por efecto de la cámara lenta y una música tan rallante como maravillosa (implacables esos "golpes de saxo"), se vuelve casi el mismísimo purgatorio.
Muy recomendable.
