jueves, 13 de noviembre de 2014

Salvar al soldado Ryan

Les voy a contar una historia de la mili. Esperen, esperen, no será la típica historia de abuelo cebolleta (o puede que sí) es solo algo superficial para empezar la reseña con una anécdota personal. Pues sí, yo un chicarrón del norte hice el servicio militar en 1998, el mismo año de estreno que esta película. Si se preguntan porque hice la mili, no fue por ver la película (que no había visto hasta este lunes pasado) ni por un sentimiento patriótico, fue simplemente porque no tenía nada mejor que hacer. Si, como lo oyen. No sabía que quería hacer, y estudiar nunca se me dio demasiado bien. Como se me agotaban las excusas para las prorrogas, y ese año era el último sorteo para decidir destinos del servicio militar obligatorio en nuestro país, decidí no renovar ningún papel, con la demasiado optimista idea de que como había exceso de cupo, miles de jóvenes quedaríamos exentos de hacer la mili siendo yo uno de ellos. El sorteo funcionaba así, tu tenias un numero, y en el sorteo saldría un numero (recuerdo que lo retrasmitieron por televisión) y de ahí para adelante las chorrocientas mil plazas estarían ocupadas, así que si tenias un número a partir del chorrocientas mil uno, ya estabas libre.

Para que la anécdota tenga más guasa han de saber que nunca me ha tocado la lotería, y cuando jugaba quinielas con los compañeros del instituto perdíamos estrepitosamente lo invertido. ¿Pues ya se imaginaran, no? Exacto, no me libre por los puñeteros pelos, no sé si fue con 150 o 200 números. Ver en la televisión a cientos de chavales saltando y celebrando que se habían librado, hizo que sintiera esa envidia insana que nos embarga a todos cuando el día de la lotería de navidad sale alguno de los que han ganado mucha pasta por la tele diciendo que con lo que ha ganado va a tapar unos agujerillos. Yo si que te tapaba los agujeros cacho carbón, a paladas de tierra, por la boca y el....... en fin, pues eso, que estaba jodido.

Pero luego hice la mili y no lo pase mal, volvía todas las noches a dormir a casa de mis padres así que guay. Es más, me vino muy bien como fuente de disciplina, aunque también vi que la vida militar no era para mí. Afortunadamente me pase la mili jugando al mus mientras escuchaba la serie de TV Louis & Clark por una vieja radio FM de las que estuvieron en Vietnam (y no es coña, todo lo que teníamos en mi cuartel eran cosas de segunda mano compradas al ejército estadounidense) Bueno como veo que esto SI es una anécdota de abuelo cebolleta, a lo que iba. Uno de los mandos de mi compañía, no recuerdo quien, nos dijo que fue al cine a ver la película y que todo estaba perfectamente recreado, salvo un arma que aparece que no era de aquella época y que no salen, o casi no se les ve, a los otros países aliados que también tomaron la playa de Omaha. Salvo esos detalles mínimos nos dijo que la película era muy buena. Como comprenderán yo estaba del ejercito ya en esos momentos un poco hasta los cojones, así que lo último que quería cuando salía de allí era meterme en una sala de cine a pasar 3 horas viendo militares, además no me podía/quería fiar de la opinión de una persona que sabia estaba condicionada por su carrera militar, así que en su momento pase. Pero como he dicho antes el lunes pasado la vi y me encontré con eso que se llama ALTO CINE, en este caso bélico.

Salvar al soldado Ryan es CINE con mayúsculas, da todo lo que el cine puede dar, gore y carnaza para empezar, planos preciosos de campiñas francesas, o de militares andando, o contra el sol recortando una silueta del Capitán Miller. Momentos de terror, pánico, tensión, compañerismo, impotencia, brutalidad, emoción hasta las lagrimas, TODO!!! Sin olvidar un elenco de actores tan extenso y de una calidad tan bestial que quita el hipo. Y si a todo esto le sumamos el buen hacer de Steven Spielberg para que quieres más. Las cámaras en mano que son casi la mitad de la película sino más, son excepcionales, el trabajo de fotografía es magnífico, los efectos de sonido, los especiales, el vestuario, el atrezo…. todo, todo es de una calidad extrema. 

Los tres hermanos del soldado Ryan han muerto en combate, así que el General de la plana mayor ordena devolver al último de los Ryan con vida a su madre. Para ello el Capitán Miller (Tom Hanks) con una pequeña escuadra de hombres que han sobrevivido al desembarco de Normandía 3 días atrás, son enviados tras las filas enemigas a localizar a Ryan.

Por el camino vamos viendo y descubriendo a los personajes y en las situaciones que viven podemos ver que nadie actúa de una forma heroica, todos están allí para matar y morir. Sus decisiones heroicas o desinteresadas no les llevan a buen puerto, los ejemplos claros son Caparso (Vin Diesel) y cuando sueltan a un nazi, el cual luego vuelve a la carga contra ellos. Solo intentan sobrevivir un día más y cumplir órdenes. Y es que como bien dicen al principio, arriesgar la vida de 8 hombres por la de uno solo es una estupidez, pero son órdenes y los soldados cumplen órdenes, punto. Realmente devolver sano y salvo a Ryan, es devolver una parte del sacrifico realizado por los cientos de miles de voluntarios (y no tan voluntarios) que fueron a la guerra. Una forma de expiar los pecados del ejército, y nunca mejor dicho porque expiar significa sacrificar algo para borrar un pecado o conseguir su absolución.
La película con sus tres horas de duración no se hace pesada, el guion, y como digo unos actores excepcionales hacen que la veas con interés aunque todo el asunto bélico no te atraiga ni lo más mínimo. 

El mensaje se podrá tomar bien o se podrá tomar mal, pero la película no dejara de ser lo que he dicho arriba, CINE en mayúsculas.