lunes, 3 de diciembre de 2018

DOS POR DOS


“Dos por dos” es una extraña película noventera, deudora de la comedia madrileña de los ochenta pero incorporando el estilo imperante en la época, que pese a su estreno en cines (dónde tan solo la vieron  2.400 personas) y su posterior distribución en VHS, se ha quedado en el limbo de la distribución siendo a día de hoy una de las películas españolas más ignotas y difíciles de encontrar.
El caso es que yo recuerdo que en su momento fui a verla al cine y me llamó la atención la austeridad de su ejecución; en 1997 el cine se rodaba en 35 mm, pero al margen de esto, y rodada en escenarios naturales, da la sensación de que se rodó con lo puesto, es decir, un par de pisos, los actores y la cámara de 35mm. 21 años después vuelvo a verla y descubro que aquellos elementos que en su momento me llamaron la atención, y me dejaron buen recuerdo de la película, hoy no me dicen absolutamente nada y “Dos por dos” se prodiga, para mí, como una películita sosa e insípida a la que su condición misma la ha condenado al ostracismo. Más allá de la curiosidad que pueda provocar su oscurantismo, no tiene nada mejor que ofrecer que cualquier película más mainstream de aquellos años. Aunque despierta cierta simpatía su falta de pretensiones.
En cuanto a la austeridad con la que está rodada y a la que anteriormente hacía referencia, cuenta uno de sus protagonistas, Pablo Carbonell, en sus memorias, en las que habla muy por encima de esta película, que se trató de un film lleno de problemas financieros. Quizás por eso tiene ese aire tosco. Pero al querer contar al final una historia romántica, sin más, la cosa tosca no compensa en absoluto.
Cuenta como un par de compañeros de piso pasan un verano tonto observando con prismáticos a las dos jovencitas que se han mudado al piso de enfrente. Por un lado uno de ellos, estudiante de psicología, hace comparaciones entre el comportamiento sexual de las féminas con el de los pájaros, catalogando a las mismas como si fuesen especies de aves, mientras que el otro tan solo curra y ve el fútbol. Al principio piensan que son putas e incluso piensan en contratar sus servicios, luego, simplemente comenzarán a salir con ellas con los problemas conyugales que aquello acarrea.
Junto a Carbonell tenemos a Ernesto Alteiro, Álex Angulo y un buen puñado de actores desconocidos.
Dirige Eduardo Mencos, que con otro film anterior a sus espaldas se gana la vida como diseñador de jardines, como fotógrafo… con montones de oficios pero no con la dirección cinematográfica.
“Dos por dos” sirve, al menos, para matar el gusanillo de la curiosidad.