lunes, 15 de julio de 2019

ABSURDO MUNDO

“Absurdo mundo” es un extraño mondo surgido a raíz de los primeros títulos del género en los 60, que producida a dos manos entre Italia y EUA (cuya versión estrenada tres años después de la italiana, en  1967 es la que estoy reseñando) cuenta con la dirección de Roberto Bianchi por la parte italiana y de un auténtico manazas por la americana, el director de bonito nombre, Albert T. Viola, un exploiter de los de tomo y lomo cuyo cenit es una película del subgénero “Southern Fried” titulada “Preacherman” sobre un individuo que se hace pasar por predicador para ver si puede tirarse a una muchacha. Un film insufrible.
Distribuida en los USA bajo el título de “A Fool’s World” (el original es el también bonito “Mondo Balordo”) por la mítica Crown International Pictures, productora responsable de un buen número de sex comedies de baja alcurnia y máxima diversión en los 80, ponía en el mapa americano de los drive in y los cines de barrio un género sensacionalista y totalmente manipulado como es el mondo. Más allá de esto, básicamente la película, sigue la premisa de mostrar al espectador comportamientos humanos extraños, ya sean sexuales, ociosos, costumbristas o raciales, limitándose a hacer una mixtura de imágenes impactantes, cada una de su padre y de su madre y pertenecientes a otros documentales, a la que se le añade una parte de película original rodada para la ocasión. Nada nuevo en el horizonte, ni nada que no se nos hubiera mostrado con anterioridad (y mejor) de la mano de Gualterio Jacopetti y Franco Prosperi en la mítica “Este perro mundo” o cualquiera de los posteriores mondos estrenados en los cines durante los 70 y 80, algunos de ellos inmerecidamente populares. “Absurdo mundo” peca de ingenua en muchos aspectos, y salvo por algunas imágenes pertenecientes a algún documental sobre África en el que algunos animales salen mal parados —motivo más que suficiente para no verla— es hasta light, ya que no muestra la crueldad que, en cambio, otros títulos si que muestran, ni se recrea en los asesinatos y ejecuciones humanas. Sin embargo, eso es consecuencia del toque americano que dota al film de ese tono kitsch, y tan solo sería un mondo más del montón de no ser por un pequeño detalle: Boris Karloff, en el ocaso de su carrera, con setenta y tantos años, rodaba películas como ánima en pena, con lo cual, hizo un buen montón de películas, algunas de las peores y, también, de las mejores de su filmografía. No decía que no a nada y es por esto que su nombre aparece en esta película. Es el encargado de ponerle la voz en off a las impactantes imágenes de las que somos testigos. Sin importar que era, Karloff aceptó hacer este trabajo. Una intervención menor para él, pero que le da algo de pompa a esta película, siendo quizás uno de los mondos preferidos por los aficionados y los neófitos del subgénero, solo porque Karloff lee las rimbombantes frases que acompañaran a las extrañas imágenes de relaciones sexuales entre enanos, numeritos musicales de travestís, lucha libre femenina, rituales de tribus africanas, exhibición de tullidos y contrahechos y, en definitiva, ese festival de lo macabro y lo amarillo a lo que nos tiene acostumbrados el mondo. Por lo demás, un producto de lo más flojo y, cuando se pone desagradable, muy desagradable. Obviamente, Karloff solo aparece en la versión americana, la de Albert T. Viola. La italiana, no deja de ser más que un mondo al uso que no consiguió sostenerse por si mismo.
Dicen los más viejos del lugar, que hubo salas que exhibieron esta cinta en su momento en España. A mí no me consta y lo único que puede probar la veracidad de esto, es que en IMDB está registrado el título castellano, no habiendo datos al respecto en la web del ministerio de cultura. Pero aquí en España el genero mondo se estrenaba en salas y pegaba, por lo que no me extrañaría ni lo mas mínimo que la película hubiera llegado a nuestros cines. En vídeo, no sabría decirles.
Solo para curiosos.