viernes, 17 de julio de 2020

PSYCHO A GO GO!

Cuando Al  Adamson lanzó “Blood of Ghastly horror” en realidad lo que estaba lanzando era un mejunje descontrolado de una vieja y fallida película suya a la que le había añadido metraje nuevo protagonizado por John Carradine para la ocasión. El material que reutilizó, pertenecía inicialmente a la película que nos ocupa, “Psycho  a Go-Go”, que ya de por sí era todo un desbarajuste. Pero ni por esas, ni por más que lo intente, logro conectar un ápice con el universo de Adamson.
Me llamó la atención de esta película, a priori, el trailer que prometía algo realmente descerebrado sobre un sátiro que se divertía violando y torturando a señoritas mientras el actor que le daba vida ofrecía un recital de gestos y sobreactuaciones que suelen ser muy de agradecer en esto del cine de mierda. Y no es exactamente eso; se trata de una película sobre robos de joyas, muy sesentera que, de mal resuelta, acaba, efectivamente, con un desenlace en el que tiene que ver una especie de psicópata retorcido que hace la vida imposible a las señoras. Vamos, que un tipo roba unas joyas, las guarda dentro de una muñeca y luego acosará a  la dueña de la muñeca y su madre en escenarios nevados, o en el puto desierto, con el fin de recuperar lo que ha robado. De las sobreactuaciones, poco más que lo visto en el trailer. Nada, película muerta.
Lo gracioso del asunto está en que, por aquel entonces, había una actriz y cantante llamada Tacey Robbins a la que Al Adamson se quería tirar. Para lograrlo, convirtió este extraño thriller en una película para su lucimiento, y rodó numeritos cabareteros de la artista en clubes nocturnos, que luego añade a la historia sin orden ni concierto,  tornándose un bodrio inclasificable de muy difícil digestión. Ni por esas la película consigue funcionar a ningún nivel.
Desconozco si Adamson llegó a follarse a Tacey Robbins, pero lo cierto es que mientras pudo, enamoradizo como era,  metió a todas las mujeres que se quería beneficiar en sus películas, hasta que dio con la tetuda Regina Carol con la que incluso se casó, y a la que conoció en similares circunstancias que a Tacey Robbins.
Como fuera, el pestiño se estrenó en 1965 y, como no lo vio nadie, cuatro años después se reutilizó este material, introdujo nuevo metraje de corte fantástico con  mad doctor de por medio y la lanzó bajo el título de “The fiend with the electronic brain” para luego, en 1971, añadir más material nuevo y  pasar a la posteridad bajo el título anteriormente citado, “Blood of Ghastly horror”, que, paradójicamente, sería una de sus películas más populares. En ninguna de sus versiones este material mejora.
Como suele pasar con mucho del producto marca Adamson, se creía “Psycho a Go-Go” perdida para siempre… hasta que apareció integra en unas latas en su primera versión y los chicos de Troma la explotaron en DVD con extras más interesantes que la propia película.
No diré de este agua no beberé y puede que regrese con otra reseña de alguna Al Adamsonada en un futuro… pero, hoy por hoy, aquí se acaba mi relación con él.