lunes, 17 de abril de 2023

13 EXORCISMOS

Película de terror española de las de las nuevas hornadas, que toma como punto de partida un hecho supuestamente real de los que ocuparon páginas en la prensa recientemente, para adaptarlo al cine de manera impactante y comercial.  “Verónica” de Paco Plaza o “Malasaña 32 de” Albert Pintó serían dos ejemplos frescos.
“13 Exorcismos”se basaría en los casos de algunas posesiones demoníacas acaecidas en nuestro país, centrando su atención en un suceso con origen en Burgos, donde uno de lo 15 padres autorizados por el Vaticano para realizar exorcismos, Don Jesús Hernández Sahún, armó un cristo con una pobre niña supuestamente poseída por Satanás, cuando lo más probable es que tuviera la cabeza hecha jirones, que finalmente terminó suicidándose.
Así, en “13 Exorcismos”, tenemos a una adolescente que tras una sesión de espiritismo comienza a sufrir extraños episodios paranormales. La psicóloga de su instituto le advierte que nada de lo que está sucediéndole es real y que tan solo está ocurriendo en su cabeza, sin embargo, su santa madre, católica, apostólica y romana, prefiere pedirle segunda opinión a la iglesia que les enviará al padre Olmedo, exorcista, para que le saque el demonio del cuerpo a la chiquilla. Unas cuantas sesiones de contorsionismo demoníaco y de exorcismos no muy espectaculares, harán el resto.
“13 Exorcismos”, con su fotografía oscura y moderna —la guerra actual en el cine español entre directores de fotografía es si usan mucha o poca luz y, en consecuencia o se pasan, o no llegan—, sus movimientos de cámara entre lo sofisticado y lo vanguardista y sus efectos especiales —nominados al Goya—, sin duda, bien elaborados, pero poco efectivos, es un aburrimiento fuera de todo precedente, un tostón que destaca sobre todo por la incapacidad de este para generar miedo y por su desarrollo, tan poco atractivo que cada cinco minutos se le va el santo al cielo al espectador.
Y, más o menos, intuía que iba a encontrarme con algo así en cuanto decidí enfrentarme a la película, porque, cuando una de estas cintas de terror españolas está medianamente bien el clamor popular se expande y llegan toda suerte de opiniones a nuestros oídos, pero cuando pasa más bien inadvertida, como fue el caso de “13 Exorcismos”, es porque a rasgos generales suele ser más bien floja y no se escucha nada por ahí, ni bueno, ni malo. Sin embargo, la elección de José Sacristán como exorcista, que se ve que a sus ochenta y pico años ya le suda la polla si la película en la que aparece es o no cine de calidad y/o intelectual, me pareció de lo más acertada —porque al fin y al cabo es un excelente actor—, así que me senté a verla con cierta expectación. Y sí, mola ver a Sacristán de exorcista, pero es que las sesiones de exorcismo son tan sosas, tan poco espectaculares, que uno se queda igual por mucho Sacristán que esté ahí metiendo cruces en la boca de la chica poseída o pidiendo al demonio que salga de ese cuerpo en el nombre de cristo. Tampoco ayuda al disfrute la avanzada edad del actor que hace que ya no posea en la voz esa fuerza característica de la que hacía alarde hace 20 años.
En definitiva, “13 Exorcismos” es una película del montón tirando a mala, cuyo máximo interés radica en ver a Sacristán en una de género puro.
Para gacetilleros del cine de terror de segunda y pajeros varios.
En nuestros cines apenas la han visto 108.000 espectadores, pero se ve que en Latinoamérica está haciendo algo más de ruido.
Dirige Jacobo Jiménez sobre un guion escrito a seis manos. Jiménez ha desarrollado su carrera en el cine como eléctrico y como parte del equipo de cámara o dirigiendo la fotografía, hasta que dio el salto a la dirección en un par de episodios de la serie “Jaguar” y, después, con esta película.