Un asesino recorre las carreteras de Estados Unidos dejando decenas de cadáveres a su paso. No es uno cualquiera, gasta unas maneras altamente despiadadas y brutales, adora a Satanás y escucha black metal, está mazao, con el cuerpo repleto de tatuajes y lleva una máscara anti-gas muy "cool". Nacido para rellenar "blisters", no lo duden. Es tan tan perfecto en su encarnación malvada, que parece de comic, casi un "cartoon" y, de hecho, su apodo encaja a la perfección: Sádico Satánico en la versión española, Satanic Slasher en la original. Sorprende incluso un elemento tan "pulp" en medio de una peli / trama tan seria... sin embargo, pal caso, nos viene la mar de bien. No molesta. Es uno de los muchos efectismos SALUDABLES, casi liberadores, en una época en la que, se supone, el terror de cierta calidad debe alcanzar cotas más elevadas. En cualquier caso, nada más arrancar la película, Sádico Satánico se carga a un policía de carretera delante de los ojos de su compañera y santa esposa. Naturalmente a la muchacha le queda un trauma de aúpa, así pues decide perseguir al asesino, guste o no a sus superiores, para pararle los pies de una maldita vez. La gracia añadida es que Sádico Satánico no se limita a ir de acá pallá matando peña... tiene un plan, uno tremendo, y que, si funciona, expandirá la destrucción a nivel masivo (en nombre de Satán, of course).
"Psycho Killer", fechada este mismo 2026, es una de esas que te pones pensado que vas a ver morralla, lista para coger el sueño, y nada más darle al "Play" te descolocan el logo de "20th Century Studios" y, sobre todo, el nombre del guionista, Andrew Kevin Walker, quien en los noventa anduvo muy de moda tras firmar el libreto de la estupenda y todavía influenciable "Seven" (o "Se7en", según su nivel de "hipsterismo"). Rápidamente se le encasquetó el cine sórdido de asesinos en serie como especialidad, cosa a la que él mismo contribuiría firmando otra de mis favoritas de la década, "Asesinato en 8mm". Luego sí, se alejó un poco de ello a lo largo de los años pero nunca perdiendo capacidad, como bien demuestra su todavía reciente colaboración con David Fincher, la estupenda "El Asesino". No obstante, con "Psycho Killer" (por lo visto originalmente pergeñada en el 2007) Walker retoma las maneras más efectistas y gran guiñolescas de aquella primera etapa, es decir, su especialidad, donde indiscutiblemente se mueve como pez en el agua. E igual que hay "películas de director", "películas de productor" y "películas de actor (léase, estrella)", lo que aquí tenemos claramente es una "película de guionista", porque, la verdad, el resto de la peña implicada poco importa. La dirección recae sobre Gavin Polone, quien debuta con su primer largometraje en esas lides, aunque como productor ha parido títulos de cierta solera, entre ellos "Asesinato en 8mm". La actriz protagonista es Georgina Campbell, a la que vimos en "Barbarian", y, justo, uno de los productores de aquella -y de la más lograda "Weapons"- también mete mano en la reseñada. Incluso el gran Malcom McDowell (otro nombre encasillado en el subgénero de los perturbados) no logra hacer sombra a la labor y presencia de Andrew Kevin Walker, aunque su papel como viejo Satanista un poco poser que, con la excusa, se beneficia a chavalas algo lerdas, tiene indudable gracejo. Se cruzará con Sádico Satánico y no saldrá demasiado bien parado, témome, en uno de los segmentos más regocijantes de una película que concluye de modo intenso y emocionante, dejando la sensación final de estar ante una pequeña y "agradable" sorpresa.
No cambiará el panorama del cine de terror, nadie exagerará sus virtudes online, ni seguramente la recordarán dentro de cinco años... pero como entretenimiento solvente y bien parido, funciona. Ya lo creo.
