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miércoles, 16 de noviembre de 2022

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 19 Y FINAL - GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS

Llegamos al final de esta sección. No negaré que con cierto júbilo, pues ya comenzaba a estar hasta el gorro. Me ha costado dios y ayuda terminarla. Y, en plan hermosa rubrica, procedemos conectando con la otra sección más o menos habitual dedicada a bonitas imágenes escaneadas. Así, de todo el material exclusivamente visual aparecido en la ristra de ejemplares de "Casablanca" que el tío Vicente tuvo a bien cederme, me he quedado con las siguientes por llamativas, bellas, curiosas y nostálgicas.
Es pues el momento de ejecutar el ritual por última vez, el agradecido grito de guerra que, hoy, muta a "¡Hastaaaa siempreeee tío Vicenteeee!"

¿Por qué? Porque siempre mola ver al bueno de
Christopher Reeve luciendo el uniforme de Superman.


Tanto o más que el cartel de la tercera entrega de "Viernes 13".
Para mí, el mejor de la franquicia... incluso si luce en blanco y negro.



¿Se acuerdan de cuando "Tron" se anunciaba como lo siguiente
más mejor en cuanto a taquillazos? Mira que pintaba bien.
Esta portada de "Metal Hurlant" aparecía como publicidad en la
contraportada del respectivo ejemplar de "Casablanca".


Si he elegido el anuncio de esta ácida comedia británica es porque, siendo
chaval, sus imágenes me daban mal rollo. Ver a ese Malcom McDowell 
lleno de cicatrices atacando a sus médicos... no sé... resultaba algo perturbador. 
Era un joven impresionable, sin duda.


Y de McDowell a McDowell y tiro porque me toca.
Este es Curt, alumno aventajado del gran George Kuchar y director
de esa bizarrada titulada "Thundercrack!", de la que hablamos
largamente en formato podcast. Que gente como él -o como Kuchar-
salieran en la prensa especializada -nacional- de la época era algo
tan raro que merecía destacarse. Sin embargo, hay que señalar -en favor
de "Casablanca"- que ocasionalmente solían hacerlo. De hecho, en una
ocasión llegaron a hablar largamente de George. ¿Que por qué no
lo metemos en el blog? Pues tal vez en una próxima ocasión... si la hay.

sábado, 13 de agosto de 2022

CALÍGULA

Por lo que a mi respecta, "Calígula" representa el epítome de la libertad y osadía del cine típicamente setentero. Solo en ese periodo tan fascinante podría haberse concebido semejante locura. Una película histórica sobre los desmanes de un emperador romano, producida por una revista para pajilleros ("Penthouse"), con un pastizal invertido en su creación (incluidos decorados enormes y barrocos), actores de categoría y un contenido hasta las trancas de sexo explícito, violencia y mucha mucha sordidez. Unas maneras ya no imposibles de ver una década previa, o
posterior (más enfocada al espectáculo despreocupado destinado a complacer al espectador), directamente impensable en los tiempos que corren. Solo por eso, merece considerarse... lo que no quiere decir, ni por el forramen, que estemos ante una obra de arte o algo así.
Obviamente, por todo ello, las historias en torno a la confección de "Calígula" son cientos. Podría pasarme horas desgranándolas aquí, pero no tengo ganas. Busquen en Imdb o cualquier fuente afín y podrán empaparse. Baste resumirlo en que, una vez terminada, algunos de sus actores, su director original (Tinto Brass), el autor del supuesto texto adaptado (el mega-reputado Gore Vidal), los críticos (Roger Ebert se piró del cine a media peli, cabreadísimo, ¡¡ja!!) e incluso parte del público (iba para exitazo, pero fue retirada de las salas en medio del subidón. Todavía sigue prohibida en algún lugar) echaron incontables pestes de ella, renegaron de su mera existencia, soñaban con desvincularse y salían por la tele pidiendo que nadie fuese a verla. Un super-escándalo.
Narrativamente la cosa no tiene mucho truco. Asistimos al ascenso y caída de Calígula como emperador. Entre medias, unas pocas intrigas palaciegas, muchas judiadas por la espalda, algo de truculencia y sexo, sobre todo muuuucho sexo. Tetas, coños, culos y una incontable cantidad de pollas. Pero hasta hartar. "Calígula" es pura lascivia. Desde el primer al último fotograma. Y repito, no solo hablo de erotismo, hablo de explícita pornografía. Vemos mamadas y comidas de coño (incluidas de naturaleza gay), corridas, alguna penetración y hasta una meada. Sin medias tintas. Todo ello envuelto en un aire como a peli de mucha categoría, incluso artística (con una bonita banda sonora, destacando el tema romántico y el que abre el film, de procedencia clásica). Claro, la mezcla es tremenda e irresistible para aquellos que adoren la rareza, el fruto prohibido, la arqueología de tiempos que no volverán. Por lo demás, no les voy a engañar, es un tostón. Larga, lenta y aburrida. Únicamente nos mantiene despiertos el elemento "sleaze". La acumulación de barrabasadas e instantes shock (donde también asistimos a un parto totalmente real), a cada cual más cafre. Aquellos estrictamente pornográficos fueron rodados e insertados por el mecenas de "Penthouse" a espaldas del reparto. De ahí los lógicos mosqueos. Este viene compuesto por nombres tan sorprendentes como los de Peter O´Toole o John Gielgud. Malcom McDowell haciendo del personaje titular, e ideal, teniendo en cuenta su habitual tendencia a interpretar tíos raros y chungos (razón por la que, justo después, aceptó un rol tan opuesto en la estupenda "Los pasajeros del tiempo"). La hermosa Helen Mirren, aireando sus dos enormes tetazas. Y en el apartado curiosidades, John Steiner, al que luego veríamos en chorromil exploitations italianos.
Naturalmente, tanta mandanga sensacionalista solo podía atraer a las moscas igual que lo hace la caca. Y en este caso fueron un puñado de cineastas de baja estofa y mentalidad explotativa que comenzaron a producir sucedáneos semi-pajeros con el nombre de "Calígula" en el título o, en su defecto, ambientación romana de tirón sexy, valga como ejemplo "Calígula y Mesalina" o "Roma: Orgía imperial" del inevitable Bruno Mattei, "Una virgen para Calígula" del "especialista" Jaime J. Puig -suyas son las dos entregas de "Bacanales Romanas", de donde "Una virgen para Calígula" recicla parte del material-, o "Roma. L'antica chiave dei sensi" del especialista en cine pajero Lorenzo Onorati, usando el nombre de Lawrence Webber. Tal vez el más destacado sea Aristide Massaccesi, que bajo el alias de David Hills se sacó de la manga "Caligola: La storia mai raccontata", 
titulada en España por José Frade muy sabiamente como "Calígula 3: la historia jamás contada" (lo que nunca he sabido es donde anda "Calígula 2", posiblemente se refiera a "Calígula y Mesalina", que era la más descarada del pack -incluso en su cartel, donde podemos hablar de plagio puro-) Pal caso, al emperador loco lo interpreta David Brandon, el histriónico director de teatro orejudo en "Aquarius". Y, justamente, el responsable directo de aquella, el gran Michele Soavi, se marca un papelito y, además, fue "secretario de montaje" durante su confección. Casiná.
Hoy se dice, se comenta, que toda la mala prensa acarreada por Calígula -el emperador romano, no la película- podría ser mentira. Que caía gordo al senado y, tras su muerte, se dedicó a escribir las trolas más enfermizas y despiadadas con intención de pintarlo como un monstruo de cara a la historia. Hicieron un buen trabajo, la verdad. Nunca sabremos si estaba así de pillao, pero desde luego resulta mucho más divertido pensar que sí. Tal ha sido su peso que incluso inspiró la creación de uno de los villanos más míticos de los tebeos de "Juez Dredd" -de cuando eran buenos- un juez supremo rubio, medio psicópata y que otorga un puesto de responsabilidad a un pez, igual que, se supone, Calígula hizo con un caballo al que nombró cónsul y sacerdote. Aquel personaje respondía al ingenioso nombre de "Juez Cal". Tampoco podemos pasar por alto la simpática canción que los "Dickies" le dedicaron en 1989.
Mi anécdota personal en torno a "Calígula" se sitúa a finales de los ochenta, estudiando primero de BUP. Eventualmente organizábamos pases de películas interesantes para el alumnado. Al ser yo responsable de seleccionarlas, cayeron "Curso 1984" y, obvio, la reseñada. Les aseguro que aquel pase fue un éxito de asistencia. Vinieron hasta los profesores. Y nadie habló ni, casi casi, se marchó durante el visionado. Me senté en primera fila, orgulloso de mi victoria, y a ratos echaba la vista atrás para inspeccionar las caras de asombro del personal. En un momento dado, una chica exclamó "¿Pero quién es el pervertido que ha puesto esto?" Supongo que algún profesor sería abroncado porque nunca hubo más proyecciones. ¿Se imaginan repetir tal hazaña en 2022?

sábado, 18 de julio de 2026

PSYCHO KILLER

Un asesino recorre las carreteras de Estados Unidos dejando decenas de cadáveres a su paso. No es uno cualquiera, gasta unas maneras altamente despiadadas y brutales, adora a Satanás y escucha black metal, está mazao, con el cuerpo repleto de tatuajes y lleva una máscara anti-gas muy "cool". Nacido para rellenar "blisters", no lo duden. Es tan tan perfecto en su encarnación malvada, que parece de comic, casi un "cartoon" y, de hecho, su apodo encaja a la perfección: Sádico Satánico en la versión española, Satanic Slasher en la original. Sorprende incluso un elemento tan "pulp" en medio de una peli / trama tan seria... sin embargo, pal caso, nos viene la mar de bien. No molesta. Es uno de los muchos efectismos SALUDABLES, casi liberadores, en una época en la que, se supone, el terror de cierta calidad debe alcanzar cotas más elevadas. En cualquier caso, nada más arrancar la película, Sádico Satánico se carga a un policía de carretera delante de los ojos de su compañera y santa esposa. Naturalmente a la muchacha le queda un trauma de aúpa, así pues decide perseguir al asesino, guste o no a sus superiores, para pararle los pies de una maldita vez. La gracia añadida es que Sádico Satánico no se limita a ir de acá pallá matando peña... tiene un plan, uno tremendo, y que, si funciona, expandirá la destrucción a nivel masivo (en nombre de Satán, of course).
"Psycho Killer", fechada este mismo 2026, es una de esas que te pones pensado que vas a ver morralla, lista para coger el sueño, y nada más darle al "Play" te descolocan el logo de "20th Century Studios" y, sobre todo, el nombre del guionista, Andrew Kevin Walker, quien en los noventa anduvo muy de moda tras firmar el libreto de la excelente y todavía influenciable "Seven" (o "Se7en", según su nivel de "hipsterismo"). Rápidamente se le encasquetó el cine sórdido de asesinos en serie como especialidad, cosa a la que él mismo contribuiría firmando otra de mis favoritas de la década, "Asesinato en 8mm". Luego sí, se alejó un poco de ello a lo largo de los años pero nunca perdiendo capacidad, como bien demuestra su todavía reciente colaboración con David Fincher, la estupenda "El Asesino". No obstante, con "Psycho Killer" (por lo visto originalmente pergeñada en el 2007)  Walker retoma las maneras más efectistas y gran guiñolescas de aquella primera etapa, es decir, su especialidad, donde indiscutiblemente se mueve como pez en el agua. E igual que hay "películas de director", "películas de productor" y "películas de actor (léase, estrella)", lo que aquí tenemos claramente es una "película de guionista", porque, la verdad, el resto de la peña implicada poco importa. La dirección recae sobre Gavin Polone, quien debuta con su primer largometraje en esas lides, aunque como productor ha parido títulos de cierta solera, entre ellos "Asesinato en 8mm". La actriz protagonista es Georgina Campbell, a la que vimos en "Barbarian", y, justo, uno de los productores de aquella -y de la más lograda "Weapons"- también mete mano en la reseñada. Incluso el gran Malcom McDowell (otro nombre encasillado en el subgénero de los perturbados) no logra hacer sombra a la labor y presencia de Andrew Kevin Walker, aunque su papel como viejo Satanista un poco poser que, con la excusa, se beneficia a chavalas algo lerdas, tiene indudable gracejo. Se cruzará con Sádico Satánico y no saldrá demasiado bien parado, témome, en uno de los segmentos más regocijantes de una película que concluye de modo intenso y emocionante, dejando la sensación final de estar ante una pequeña y "agradable" sorpresa.
No cambiará el panorama del cine de terror, nadie exagerará sus virtudes online, ni seguramente la recordarán dentro de cinco años... pero como entretenimiento solvente y bien parido, funciona. Ya lo creo.

sábado, 1 de junio de 2019

SESIÓN DOBLE : SILENT NIGHT + REYKJAVIK WHALE WATCHING MASSACRE

SILENT NIGHT : "Silent Night" se supone remake del "slasher" de 1984 "Noche de paz, noche de muerte", pero uno cogido con pinzas que moderniza el original muy a su manera. Tiene un par de escenas que lo replican exactamente igual, la del abuelo catatónico que despierta para advertir sobre los peligros de la Navidad y la de la chica ensartada en las astas de un ciervo disecado. Este último es especialmente significativo, porque mientras en la original iba desnuda (es decir, que la interpretaba Linnea Quigley), en esta va con ropa interior. Y si en aquella no veíamos gráficamente cómo las astas atravesaban la carne, en esta sí, con todo detalle. ¿Censurar el despelote pero intensificar la violencia?. Saquen sus conclusiones.
Por lo demás, pues sin muchas sorpresas. Asesino vestido de Papa Noel recorre un pueblo el día de Navidad castigando a aquellos que considera malas personas. Y cuando digo castigarlos, digo hacerlos picadillo. Literalmente. Como el personaje de la modelo de fotografía erótica, cuya cruenta muerte introducida en una trituradora de madera es de
naturaleza totalmente pornográfica.
Una policía, currando bajo el mandato del gruñón sheriff interpretado por Malcom McDowell, lo perseguirá obsesivamente.
Dirigida por Steven C. Miller, responsable de "Escape Plan 2: Hades" con Sylvester Stallone, "Silent Night" es una película bien facturada pero también completamente rutinaria.

REYKJAVIK WHALE WATCHING MASSACRE : Unos turistas de visita por Islandia que se suben a un barco para ver ballenas, terminarán capturados por una familia de balleneros trastocados con intenciones alarmantemente homicidas.
Que "Reykjavik Whale Watching Massacre" está en total y absoluta deuda con "La matanza de Texas" es evidente, tanto como para que sus autores no solo lo muestren con orgullo, incluso se regodeen en ello. El fichaje de Gunnar "Leatherface" Hansen (RIP), el título (en lugar de La matanza de la sierra mecánica de Texas tenemos La masacre de observadores de ballenas de Reykjavik) y el presentarnos a una familia de balleneros que, a falta de poder cazarlas, se han vuelto tarumbas y matan seres humanos.
Por lo demás, el buen acabado técnico, ciertas dosis de gore gráfico, un poco de humor no demasiado molesto y algunas ideas imprevisibles (ese héroe negro y gay cuyo final nos recuerda a otro clásico del terror) hacen de esta película -inevitablemente también emparentada con "Hostel"- un entretenimiento majo y sin mayores complicaciones.



miércoles, 14 de junio de 2023

MARQUESINAS DE REFILÓN 3

Empezamos con otro tipo de marquesina. Este fotograma pertenece al thriller "Pánico en la ciudad", vehículo de lucimiento para el bueno de Jean-Paul Belmondo en el que, un poco a la manera de "Harry Callahan", interpreta al poli duro encargado de cazar, sin importar los métodos empleados, a un asesino que tiene atemorizado París. Francamente, a pesar de los prometedores elementos, el film no es nada del otro jueves. Lo más llamativo resultó ser ese anuncio, inevitable dado que "Pánico en la ciudad" se rodó en plenos años setenta, con "El Exorcista" petándolo.

No voy a hablar de los muchos encantos de "Los pasajeros del tiempo" porque ya lo hice en su respectiva reseña. Sin embargo, entonces pasé por alto este celebrado gag. En una escena, Malcom McDowell -como H.G.Wells- y Mary Steenburgen van al cine a ver una película. Claro, él desconoce totalmente la existencia del medio, y se asusta ante los estridentes sonidos que salen desde la gran pantalla. Por lo que oímos, estos pertenecen a una epopeya bélica, con sus disparos, aviones cruzando el cielo, explosiones, etc. Al salir, vemos la marquesina y resulta que se trata de la supuesta cuarta parte de "El Exorcista". Raro. ¿Cuál sería aquí el chiste? ¿Lo de la falsa entrega (ya entonces se criticaba el "abuso" de repetir éxitos, cuando en 1979 -año que se estrenó "Los pasajeros del tiempo"- "El Exorcista" únicamente contaba con UNA segunda parte) o lo de que un "Exorcista" se desmadre tanto en su efectismo como para asemejarse a una película de guerra? ¿No es, simplemente, que daba igual qué sonidos usar? Importa poco, porque el gag funciona y hace reír.
En cualquier caso, Nicholas Meyer -director- fue un visionario ya que, como saben, la saga de "El Exorcista" no se detuvo con la horrible segunda parte. Hubo una tercera oficial... seguida de reboots... series... y, sí, una genuina cuarta entrega a puntito de estrenarse.

miércoles, 1 de julio de 2009

LOS PASAJEROS DEL TIEMPO

Solo existe una palabra para definir esta película, y es ADORABLE.
Nos encontramos ante un entretenimiento de lo más agradable y divertido dirigido por Nicholas Meyer, señor que ha estado ligado unas cuantas veces a la saga "Star Trek" (donde volvió a tocar el tema de viajar por el tiempo en su cuarta parte, ejerciendo de co-guionista). Y es que "Los pasajeros del tiempo" mezcla varias cosas por las que tengo debilidad, a saber: viajes temporales, paralelismos con una de mis diez pelis favoritas "El tiempo en sus manos" y Jack el destripador.
La historia, hurdida en formato novela por Karl Alexander, es tan delirante como original y efectiva: El escritor H.G.Wells, precisamente autor de "La máquina del tiempo", ha inventado una idem en el sótano de su casa. Esa misma noche reúne a sus amigos para mostrársela. Lo que él no sabe, es que entre estos se encuentra el mismísimo Jack el destripador (quien acaba de rajar a una prostituta). Aquello que se presenta la policía y el asesino, que no tiene nada que perder, se mete en la máquina y viaja hasta finales de los 70. Naturalmente, H.G.Wells se verá obligado a seguirle los pasos y devolverle a su época (o al menos intentarlo).
Con una premisa así, ¿quien puede resistirse?... y encima, está perfectamente presentada en imágenes, lo que dentro de lo increíble, la hace creíble. Buena parte del film tiende a la comedia recatada y sutil, especialmente con un ingenuo Wells totalmente desubicado en tiempos modernos (genial cuando califica a "McDonalds" de restaurante escocés!). Pero llegados a cierto punto, el film da un giro total y entramos de cabeza en el thriller, todo se vuelve muy serio y hasta hay un poquito de sangre. Una de las mejores escenas de la peli es aquella en la que Jack el destripador, perfectamente adaptado a 1979, le dice a su amigo/enemigo: "En nuestra época era un bicho raro, ahora solo soy un principiante". Brillante.
Dado que no he leído ni la novela en la que se basa esta peli, ni "La máquina del tiempo" de Wells, desconozco si los momentos que parecen casi calcados de "El tiempo en sus manos" (en especial el cuadro de mandos del trasto temporal) son un homenaje consciente a la obra de arte que hizo George Pal o una adaptación fiel de lo narrado en papel impreso. Sea como sea, es algo que agradezco mucho.
El reparto es un tanto extraño, pero muy efectivo. Nadie se imaginaría a Malcom "La naranja mecánica" McDowell en el rol de H.G.Wells, sin embargo funciona. Mary Steenburgen, quien volvería al tema de los viajes temporales en "Regreso al futuro 3", es una insípida pero agradable compañera femenina y, eso si, David Warner la clava como el famoso destripador. Notar la aparición fugaz de un jovenciiiiiito Corey Feldman en su primer papel cinematográfico (aunque para entonces ya había hecho cosas en la tele).
Vale, reconozco que tiene algunos agujeros de guión notables, y puntualmente situaciones inverosímiles, pero se lo perdonas... y es que es imposible decir nada malo de "Los pasajeros del tiempo", pues fue una peli totalmente concebida para disfrutar, y desde aquí os la recomiendo sin ninguna serie de dudas.