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martes, 24 de diciembre de 2024

ENCIENDE MI PASIÓN

El cine español de los 90, el que menos brilló en pantalla, es un cine a descubrir porque, más allá de “Fotos” de Elio Quiroga, está lleno de películas horribles que se sostienen únicamente por las altas dosis de delirio que contienen, la comedia involuntaria y, en definitiva, por lo horrorosas que son. Aunque puede que en su momento todo ese despropósito pasara inadvertido para el espectador porque, quizás, responde a ciertas estéticas y maneras de hacer propias de la época. Es el caso de esta “Enciende mi pasión” a mayor gloria del Miguel Bosé de 1994, cuando era un fantoche igual que ahora pero lo camuflaba con un impostado halo de intelectualidad, y hasta Almodóvar osaba incluirlo en sus películas. Pasó por salas sin pena ni gloria, con apenas 80.000 espectadores que desfilaron por taquilla (hoy sería considerada un éxito) y, tan rápido como se estrenó, pasó a ser olvidada por el respetable hasta casi enterrarla en el ostracismo. Y es algo incomprensible porque estamos ante una película que, a parte de estar fatalmente hecha, es un muestrario de desvaríos, incongruencias, misoginia y estupidez. O sea, según mis fueros, una maravilla.
En realidad no hay mucha diferencia en lo que a niveles de calidad y dejadez se refiere entre esta “Enciende mi pasión” y “Supernova” de Juan Miñón, solo que la reseñada tiene más mérito porque, mientras que la otra se abrazaba a la psicotronía y el posmodernismo que definía al fandom mayoritario de entonces, "Enciende mi pasión" tiene intención de melodrama serio y en la línea del primer Juanma Bajo Ulloa (el de “Alas de mariposa” o “La madre muerta”), sin conseguirlo en absoluto. Es una bufonada. Han tenido que pasar 30 años para, al verla, exclamar aquello de “¿pero qué coño es esto?”.
Un científico botánico obsesionado con su trabajo, heredero de una fortuna, conoce a una joven muy bella pero con escasa cultura con la que se casa. Una vez unidos, la confina en su castillo y, mientras él investiga, ella se aburre. No hacen el amor porque el botánico es incapaz de excitarse, sin embargo por la noche la atiborra a somníferos para, una vez sedada, practicar sexo con sus pies, la única manera de la que el tipo es capaz de tener una erección, porque asocia las piernas y los pies de las mujeres a los tallos de las plantas.
Hay otras dos subtramas igual de idiotas que esta, en una de ellas el botánico contrata a un antiguo profesor para que eduque a su esposa y la convierta en una dama refinada —motivo este que el profesor aprovechará para follársela ya que ella está dispuesta a calmar sus apetitos jamás colmados por el personaje de Bosé— y otra en la que un proxeneta maltrata y amedrenta a una de sus putas, porque quiere abandonar la vida lumpen. En algún momento de la película, estos personajes se cruzarán con los principales.
Todo ello adornado con las peores interpretaciones que se le puede sacar a sus interpretes (Miguel Bosé está para matarlo, sobre todo en un par de momentos rozando el "slapstick" que se cuelan en la trama sin venir demasiado a cuento y en los que el cantante tiene que poner caras…) Emma Suarez, Ana Álvarez (pre-operaciones estéticas), Karra Elejalde (con pelo y melenas), Enrique San Francisco o Juan Luis Galiardo, que como hace de sí mismo, se prodiga como lo menos ridículo de toda la película. Igual que Rosa María Sarda, que también aportaría algo de dignidad a esta locura  sobre un tipo que folla pies y encierra a su esposa en un castillo.
Karra Elejalde, con ese look que se gasta de proxeneta setentero, tuerto y dando puñetazos y patadas a sus prostitutas también es para verlo una y otra vez, igual que el incomprensible final que, por más vueltas que le he dado, no he logrado entender de ninguna de las maneras, llegando a la siguiente conclusión; o esto no tiene ningún sentido, o yo soy deficiente mental. Probablemente ambas cosas.
Dirige el artesano José Miguel Ganga, cuyo momento de mayor gloria fue con la película “El cianuro ¿Solo o con leche?” pero también tiene una película anterior bastante ignota, “Rumbo Norte”. Después de “Enciende mi pasión” se dedicó a hacer televisión de corte comercial siendo uno de los responsables de series tan populares como “Canguros” o “La casa de los líos”. Se cubrió de gloria con esta “Enciende mi pasión”.
Ahora, es tan marciana, tan tonta, tan desquiciada, que, por supuesto, la recomiendo y hasta reivindico.

Feliz Navidad, por cierto...

viernes, 5 de junio de 2015

CORSARIOS DEL CHIP

Estúpido, ridículo e incompetente vehículo para el lucimiento de la familia Guillén, mezcla del cine español que se hacía en la época, con  las películas de Parchís, que se estrenó de tapadillo y que congregó a unos miserables 30.000 espectadores en los cines. Daba lo mismo, porque en esa época se estrenaban las películas por estrenar. Con los chanchullos que se traían –maldito cine español-, una vez acabadas y quedando los gastos cubiertos más que de sobra, con rollos entre productoras y ministerio de cultura, el estreno y si iban  o no a verlas los espectadores, era lo de menos.
Cuenta como un muchacho gana, constantemente, un concurso de televisión de preguntas y respuestas,  que hace sospechar a los directivos que hace trampas. Contratan a una agencia de detectives para que miren a ver que pasa, y estos descubren que se trata de unos chavales hackers informáticos que se meten en los ordenadores de toda España. Esto desembocará en una trama, que entre la falta de interés que suscita la película entera y que es mala y aburrida de pelotas, ya no me enteré muy bien de por donde iban los tiros. Pero en el fondo da igual.
Aquí tenemos a Fernando Guillén Cuervo haciendo de ciego ¡fatal! Hay momentos en los que, a juzgar por ciertos gestos de Fernando, parece que el personaje en realidad se esté haciendo pasar por ciego… y no, lo que sucede es que es un espantoso actor, y lo hace fatal. Por otro lado tenemos a papá Guillén, que como era buen actor, afronta su papel sin más, con solvencia y automáticamente, mientras que la pizpireta Cayetana Guillén Cuervo, aquí jovencita y muy follable, da grimilla de lo mucho que ríe, del entusiasmo general de aquellos primeros papeles. Huelga decir, que como esto es una comedia familiar, no le vemos las amígdalas, como si lo hacíamos en aquella oda al mal gusto y a la vergüenza ajena que era “Hazlo por mí”.
Y tenemos también a Karra Elejalde haciendo de un macarra de vuelta de todo, que no obstante, tiene una dicción perfecta para ser un macarra periférico, y hasta se permite el lujo de improvisar unas líneas de diálogo en un momento de la película (ja, ja, ja, que gracioso soy).
Por otro lado, tenemos a un grupo de adolescentes, jóvenes que deambulan entre el retraso mental más absoluto y el poco talento, que a día de hoy, seguro, serán actores en paro, buscando un puesto de frutero, lo más probable. Y si no lo son, deberían.
Esta chorrada, la dirige Rafael Alcázar,  director de carrera más bien discreta que en las cuatro peliculillas que rodó, combinó el cine pretencioso y pedante español ( “El laberinto Griego”) con los géneros, como esta que nos ocupa o “Besos de gato” con Juanjo Puigcorbé, película para darle de comer aparte, también.
Actualmente, rueda en vídeo HD -que a los inútiles les hace parecer más inútiles que el 35 mm.-  bodrios pedantes como “Caleidoscopio”, que no se llegan a estrenar en cines nunca.
Lo que me revienta de esta película, que presenta a Karra Elejalde y a Fernandito Guillén Cuervo, es que igual aquí se gestó aquella unión que idiotizo al cine español y a su platea con aquella mierda horrible y vomitiva que fue “Airbag”, y todo lo que vino  después, -“Año Mariano”, etc..- que por suerte, duró lo que tenía que durar: dos telediarios.
Recomendable para masoquistas que gusten experimentar la vergüenza ajena, ya no solo en la mala ejecución del cine y/o las interpretaciones, sino en la moda de los noventa, década que data esta mierda.

lunes, 30 de marzo de 2015

MORTADELO Y FILEMÓN CONTRA JIMMY EL CACHONDO

Un viejo conocido de la TIA, Jimmy el Cachondo, que se dedica a perpetrar atentados contra la sede que lidera el Súper Intendente Vicente, consigue hacerse con la nueva y blindadísima caja fuerte que acaban de instalar en las oficinas. Este hecho, obliga a que se encarguen del asunto los dos mejores agentes de la TIA, Mortadelo y Filemon, que además, tendrán que lidiar con los envites de "El trochamuelas" un delincuente al cual Filemon metió en prisión con cargos falsos y que sale de la cárcel con el fin de buscar a su carcelero y hacerle "El aquello" que consiste, literalmente, en meterle al individuo de marras por el culo la mano y sacarla por la boca y agarrar los labios, para así, al sacarla, darle al infeliz la vuelta como un calcetín. Suerte que un invento del Profesor Bacterio, que vuelve buenos y serviciales a los malos, les ayudará con el delincuente. Si bien es cierto que, a pesar del deslumbrante despliegue visual del que hacia alarde la primera película sobre Mortadelo y Filemon (en imagen real) que realizaba Fesser, esta al final no llegaba a ser redonda -es mas, se quedaba a medio camino de todas sus intenciones- También es cierto que esta versión en animación 3D mata a puñaladas salvajes la esencia de los personajes. Yo no veo a Ibañez ahí por ninguna parte. Es más, Fesser no quiere que ni aparezca, porque en realidad está marcando paquete. Y es que, vale, una cosa es el tebeo y otra la película, pero Mortadelo Y Filemon son dos patanes, no héroes de acción. Y aunque hay aquí un gag muy bueno que juguetea con el parecido que pueda tener Filemon con Bruce Willis, en un sueño que este tiene y que, con la voz de Ramón Langa, sotea los peligros con destreza, luego, fuera del sueño, como patanes, también afrontan los peligros sin demasiadas dificultades. Porque es que al final, "Mortadelo y Filemon contra Jimmy el Cachondo" resulta ser una película donde la acción prima por encima del humor. Y a Mortadelo y Filemon eso no les hace falta. También reseñar, esta vez solo a modo informativo, que el protagonista absoluto de la película es Filemon, Mortadelo es un mero comparsa. De hecho, le dan al Señor Pi tantos buenos momentos, que al final Mortadelo se queda sin ninguno. Vamos, que pasa inadvertidisimo. Con todo este quisquillosísmo, y gustándome lo justo, y con reservas, debo reconocer que está entretenida. De hecho, de las tres películas que hay sobre los personajes es muy superior a "La gran Aventura de Mortadelo y Filemon"e infinitamente mejor que esa gran mierda perpetrada por Miguel Barden que es "Mortadelo y Filemon: Misión salvar la tierra", pero ni de lejos tan divertida, desmadrada y genial, como cualquiera que sobre los personajes realizaran los estudios Vara. En las voces, todo el reparto que diera vida a los personajes secundarios en la primera versión de imagen real -Berta Ojea, Enrique Villen, Mariano Venancio- sin embargo, Mortadelo y Filemon ya no son Benito Pocino y Pepe Villuela, sino Janfri Topera y Karra Elejalde, que la verdad, dan muy bien las voces.