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viernes, 26 de noviembre de 2021

HEE-MAN: MASTER OF NONE

Al margen de las condiciones exóticas de estas películas, y que muchos de los masters de las mismas se perdieron siendo las copias de VHS españolas de la época, la única constancia audiovisual que justifica su existencia —amén de todos los posters, fotocromos y fotografías—, poco más se puede decir de las parodias de Redford White (de cuya historia ya dimos buena cuenta en el especial que desde "Neon Maniacs" dedicamos a su figura). Son todas malísimas, tercermundistas y con olor a orina. Sin embargo, y en justicia, lo que nos llegó a España es lo mejor de su cosecha, las de “Rambo” y “Rocky”, o la de “Los Intocables de Redford White” —la parodia al film de Brian De Palma, que solo existe en la traducción al castellano— son cojonudas si las comparamos con lo que no nos llegó. Sin ir más lejos, esta “Hee-Man: Master Of None”, el "spoof" no oficial que Redford White dedica a la línea de juguetes “Masters del Universo” de "Mattel". En búsqueda de contenidos para sus películas, White se dio cuenta de que su hijo pequeño jugaba con los dichosos muñequitos y eso fue más que suficiente para comprobar el tirón que en el país tenían los mismos. Para documentarse se vio un par de episodios de la serie de la "Filmation" de la que tomó nota cómo se transforma el príncipe "Adam" en "He-Man" y zumbando. Acto seguido, y en la ejecución de la película, la producción entera se pasa por los huevos la historia, orígenes e idiosincrasia de los juguetes o su serie televisiva.
Esto es una auténtica basura de dimensiones estratosféricas como bien sabía cuando me senté ante la televisión antes de darle al "play", con la osadía de tragármela de la única manera existente: En filipino tagalo sin subtítulos ni nada. La comprensión de los diálogos en este caso da un poco lo mismo porque toda la película técnica o artísticamente es insustancial e intrascendente, y tampoco hay mucho que rascar tras consultar las escasas sinopsis que rulan por Internet —y que ayudan a la comprensión de lo que uno está viendo—.
La cosa va de una aldea en algún lugar del tercer mundo donde tenemos, en una mano, a una serie de "Masters del Universo" comandados por un "Skeletor" al que resuelven la papeleta poniéndole una careta de lo más cutre que representa media calavera y debieron comprar en cualquier tienda de disfraces. Al resto de "Masters" se les pone una especie de armadura fabricada con plástico y papel maché que se basa en los diseños originales de las que usan los muñecos, pero en chabacano, y por eso sabemos que son ellos, porque, al no haber presupuesto para más, estos "Masters del Universo" no llevan el casco que les sirva para ser identificados. Identificamos a "Tri-Klops", pero en lugar del casco de los tres ojos que suele usar en otras adaptaciones, lleva enormes orejas de goma y una cresta (!!!). Y así con todos.
En la otra mano tenemos a Redford White dando vida a un tal príncipe "Herman" que, lejos de vestir como el "príncipe Adam" de los dibujos animados, lleva puesta una suerte de pieles marrones que lo mismo le servirían para interpretar a "Pablo Mármol". Cuando las cosas van mal, saca la espada del poder y se transforma en un "He-Man" escuálido. El resto de la película es un ir y venir de los personajes haciendo chistes de cocaína y de discapacidad, de homosexualismo —con la refrescante presencia de uno de los habituales secundarios de las películas de White, Roderick Paulate, el "Margarito Pirulí" de “Rocky Tan-Go”, que siempre hace de maricón— y el típico humor filipino propio de estas películas que deja picueto al espectador. Añadan a eso mucho, mucho combate de espada. Y aquí ya no hay más que rascar.
No obstante, lo realmente reseñable, es que este pedazo de mierda, esta bazofia sin nombre, estrenada única y exclusivamente en cines de todo Filipinas el día de Navidad de 1985, consiguió ser la película más taquillera de ese año, por encima de "blockbusters" americanos de la época tales como “Regreso al futuro”, “Rocky IV” o “Los Goonies”. Y eso tiene un mérito que te cagas, como no.
Por otro lado, y con la cantidad de elementos para la hilaridad que contiene esta película, ya soy demasiado viejo y he visto la suficiente mierda como para que cualquier cosa desmadrada o improbable me sorprenda. Pero, eso sí, la curiosidad ha quedado saciada.
Dirige Tony Y. Reyes, popular artesano del cine filipino responsable de, entre otras muchas, “Las Locas Aventuras de Batman y Robin”.

lunes, 21 de diciembre de 2020

BRUCE LEE VS THE GAY POWER

Dentro del subgénero del brucexploitation, siempre se dudó de la existencia de dos títulos que, a fuerza de estar durante un par de décadas inencontrables, acabaron volviéndose terriblemente populares. Una de ellas es “Ilsa meets Bruce Lee in the devil’s Triangle” y la otra “Bruce Lee vs Gay Power”. La primera de ellas, al igual que sucedía con “Las noches del hombre lobo” de Paul Naschy, no está claro del todo que exista. Hay reseñas en la red de individuos que aseguran haberla viso e incluso existe un célebre cartel promocional, pero lo cierto es que no hay una constancia tangible de que la película que reunía en loco tándem a Bruce Lee y la loba de las SS, exista. O al menos, yo no he encontrado pruebas. Sin embargo, la otra, de propuesta aún más loca si cabe, hace ya años que circula por la red y yo he tenido la desgracia de verla hace un ratillo.
“Bruce Lee vs Gay Power” en realidad no es un brucexploitation genuino, sino, más bien, una parodia  brasileña de serie Z con intenciones cómicas de por medio que, no centrándose únicamente en la figura del pequeño Dragón, hace mofa de todo el cine de artes marciales y, sobre todo, de la serie “Kung Fu”. De hecho su título original es “Kung Fu contra as bonecas”, no hay ninguna referencia hacia Bruce Lee en el mismo, y  su único elemento bruceliniano reconocible es el clon protagonista, que ni siquiera se parece.
La cosa va de unos bandidos un tanto afeminados que violan y matan a la familia de este Bruce Lee de baratillo. Y entre chascarrillo de mariquitas y coreografías diseñadas por un individuo que no había visto una película de Kung Fu en su vida, transcurre un film de fotografía aceitosa, cierto mal gusto y humor para deficientes mentales.
Por otro lado, la referencia al “Gay Power” del título, se la sacan de la manga, porque lo cierto es que estos bandoleros tan malvados, aunque a veces aparecen con rulos en la cabeza y gestos amanerados —que parecen puestos ahí solo para justificar su título—, no tienen el más mínimo problema a la hora de violar de manera heterosexual a cuanta chiquilla se ponga en su camino. Vamos, que de gay, solo tienen el movimiento de manos. La otra referencia que tiene al homosexualismo es la camisetilla rosa que lleva puesta el Bruce Lee de rigor que, si leemos entre líneas, y haciéndonos una paja mental muy grande, podemos sacar la conclusión de que este Bruce es homosexual. Pero ni por esas; El título original es “Kung Fu Contra As Bonecas”, Bonecas quiere decir mariquitas, y, supongo, que poner la palabra mariquita en un título, es un gag en sí mismo. Pero nada. Bruce Lee no se enfrenta a hordas de sodomitas como implica el título.
Por lo demás, mucho aburrimiento y muy poca gracia, en una sucesión de secuencias y un estilo que, curiosamente, recuerda mucho a las películas de Redford White. Es más, podía haber estado perfectamente protagonizada por el albino filipino.
Adriano Stuart, director que además hace las veces de Bruce Lee, es un viejo conocido del cine costroso brasileño. Relacionado de algún modo con el grupo cómico “Os Traplhoes”, es el responsable de varias de las incursiones de los cómicos en el cine (“A rei e Os Trapalhoes”, “Os Trapalhoes na guerra dos planetas”) y de esa película sobre un muñecajo horrible, “Fofao, a nave sem rumo”, del que corría la leyenda urbana que en su versión merchadising, este, llevaba una daga oculta en su interior con la que unos cuantos niños asesinaron a otros. Pura falacia.
Poco más.
Quitando un par de momentos de sobreatuación de Stuart (como esa escena en la que pone sus muñecas en el fuego y, aguantando, este pega un berrido enorme al quemarse que me ha parecido muy gracioso), esto es material de muy baja estofa, un film decepcionante que era mucho más atractivo cuando uno se cuestionaba su existencia. Como siempre decimos por aquí, lo realmente interesante es el concepto.

viernes, 4 de febrero de 2011

LA PRIMERA CRUZADA DE INDIANNA JOHNNY

Un cocinero, virtuoso de la especialidad Tepanyaki, está hastiado de la vida que lleva, de su mujer, una gorda inmunda que lo martiriza y de su suegro, dueño del restaurante donde trabaja esclavizado. Así, decide hacerse unas vacaciones a las Islas Filipinas, con tan mala suerte que acaban acoplándosele el resto de miembros de su familia. El desmadre está servido.
Como pueden observar, nada de lo que sucede tiene que ver con la saga de "Indiana Jones". De hecho ni tan siquiera es una parodia oficial. Apenas hay un par de minutos en los que sí se hace mofa del héroe del látigo, pero es algo muy, muy secundario. Aunque este par de minutos fueron más que suficientes para que en "Lauren Films", que en los ochenta se encargaba de distribuir las películas de Michael Hui, decidieran que esto podía venderse como una buena parodia de "Indiana Jones", y se inventaron este título de innegable gancho, pero tan engañoso como solo podía serlo en los 80 el mercado del vídeo.
Obviamente, si vamos buscando la parodia de la saga, nos decepcionaremos, pero si no tenemos en cuenta este pequeño detalle, y somos amantes del humor Chino (o del humor en general), disfrutaremos con esta película como enanos.
Pizca más o menos pasó en Japón; Hay que decir que el título original es "Tepanyaki", pero como Hui era el responsable, entre otras muchas, de la exitosa saga "Mr.Boo" ("Los líos de Mr.Boo") la estrenaron como "Mr.Boo 6: Tepanyaki".
 O sea, un lío de pelotas que solo suele darse en las peculiares y maravillosas producciones asiáticas.
La película no tiene un argumento lineal que podamos seguir al dedillo, es mas bien una sucesión de gags bastante decentemente hilados, con mucho ritmo y muy divertidos, que si bien no hay ninguno que nos resulte antológico, en conjunto sí es un título 100% disfrutable, y como suele pasar en la mayoría de películas asiáticas en las que cocinan, entra hambre viéndola.
Con intenciones de ser vendida con éxito a todo el mercado asiático, en la parte filipina contamos también con la presencia de otro cómico popular de las islas, el híper-delgado Palito (¡¡el D.J. Qualls filipino!!!), que hemos podido ver (y repugnarnos con su presencia, a la par que nos divertíamos) en algunas de las películas del cómico Redford White, y así tenemos a todo el continente contento.
Poco más que decir, un clásico de la comedia Cantonesa, un clásico de Michael Hui, que incluso supera algunos de los títulos más populares del actor/director y una película que ha aguantado perfectamente el paso del tiempo. Recomendable 100%, imposible aburrirse con esto. Eso sí, de "Indiana Jones" poco, poquito.

martes, 5 de enero de 2010

JOHNNY TAN-GO RAMBO

Tras ver "Johnny Tan-Go Rambo", seguida de "Rocky Tan-Go", entiendo muchas cosas. Es curioso porque resulta que "Rocky Tan-Go" es una secuela de "Johnny Tan-Go Rambo", por eso en los títulos de crédito de esta aparecen imágenes de la otra a modo de resumen. Estas dos películas, que parodian aquellos éxitos de Stallone, en realidad lo que nos “cuentan” son los avatares de la familia Atrasado, solo que el doblaje impide la comprensión de todo esto. Por ello el reparto es idéntico, aunque los malos hagan otros papeles.
"Johnn Tan-Go Rambo" es ligeramente superior a "Rocky Tan-Go", pero seguimos en las mismas. Ausencia total de argumento y gags que no hacen ninguna gracia, además que las referencias a "Rambo" no aparecen hasta el ultimo cuarto de las ¡¡dos horazas!! que dura.... ¿Por qué?.
"Johnny Tan-Go" es un autentico manazas y por eso su padre, sargento, decide hacerle ingresar en el ejército. Resulta que el resto de reclutas son igual de zoquetes y ya la sucesión de gags, descaradamente mangados de la instrucción de Bill Murray en "El pelotón chiflado" y la confusión de un mando superior que los considera soldados muy aptos. Así que los mandan a la guerra, donde prosigue la siguiente hora y donde, sin saber por qué, empiezan todos a morir cruelmente y el nivel de los gags, que ya andaba por los suelos, baja ligeramente.
Y eso es esta peli.
Por cierto, aquí se introduce un personaje homosexual (y que es prácticamente más protagonista que Redford White) llamado Margarito Pirulí e interpretado por un tal Cachupoy, era de lo único que me acordaba después de 25 años de haberla visto por primera y única vez. A destacar también un esmirriado actor de extensa filmografía llamado Palito.

martes, 31 de marzo de 2009

LAS LOCAS AVENTURAS DE BATMAN Y ROBIN

Seguimos con el pack "batsploitation".
A mi las películas, maneras, sentido del humor y cutrerío de los Filipinos, siempre me han gustado mucho, así que, tras comprobar en el pack que había una de esa nacionalidad, anoche fue el momento perfecto para ponerla.
Un par de universitarios están flipados con los comics de Batman. Uno, guapo y deseado, se siente identificado con Robin. El otro, feo y rechazado por sus compañeros, se siente identificado con el Joker.
En una de estás, un delincuente amigo del feo le propone unirse a él en una serie de atracos a bancos que tiene planeados, y este acepta. Llegan a la conclusión de que no pueden actuar a cara descubierta, así que el feo propone adoptar las personalidades de los villanos del comic, él será el Joker y el delincuente, que se llama Chupín, será el Chupinguino. Una vez embutidos en sus respectivos disfraces, comienzan con los atracos.
Pronto en los periódicos darán la noticia de que el Joker y el Pingüino son los responsables de esta oleada de crímenes, por lo que el guapito convence a su hermano para que, al igual que esos malhechores, ellos se conviertan en Batman y Robin.
Comienza tremendamente bien esta película. Los 20 primeros minutos son geniales, llenos de diversión y apuntando muy buenas maneras. Pero justo en el momento en el que la cosa tenía que ponerse más buena todavía, que es cuando los cuatro protagonistas ya han adoptado las personalidades de sus héroes, la cosa decae entre chiste barato y escena de acción cutre salchichera, hasta el extremo de que todo lo que tenía de divertida al principio, lo tiene ahora de aburrimiento, hasta el extremo de darle al avance en varias ocasiones. Y hacía tiempo que no le daba yo a ese botón en mi mando.
Viendo la imagen grasienta y deteriorada de la película, suponía yo que era de finales de los 70, principios de los 80, también por el look que se gastan los actores, y lo pobretón del asunto. Al comprobar hoy que se trata de una pr de una producción de 1993, he quedado sorprendido por dos cosas: lo precario que es todo y que no ofrecen ni una sola referencia al "Batman" de Tim Burton, teniendo en cuenta lo reciente que está una de otra, centrándose totalmente en la serie de Adam West, por lo menos en lo que a vestuario se refiere, que si no, ni eso. Con lo que digo que el cine Filipino no ha cambiado ni un ápice en 20 años.
Por otro lado, el equipo de esta película no era nuevo para mi, y supongo para ustedes si les digo este nombre: ¿Se acuerdan de Redford White? Era el prota de aquellas joyas inencontrables de video-club como "Rocky Tan-Go!" y "Rambo Tan-Go!". Bien, Reford White, no aparece en esta película, pero sí lo hace Panchito, un cómico Filipino habitual de aquellas películas que aquí interpreta al Chupinguino. Por otro lado, el director es Tony Y. Reyes, que también dirigió algunas de aquellas parodias, no ya las mencionadas, sino otras con Reford White que no llegaron a nuestros videoclubes, títulos tan sugerentes como "Hee-Man: Master of None", "Goosebusters" o "Bobocop", respectivas parodias de… ¿hace falta que ponga los títulos?
Y también decir que "Las locas aventuras de Batman y Robin", horroroso título, es un musical, con unos numeritos de vergüenza ajena y canciones directamente denunciables, destacando el del final, con casi todos los personajes del universo D.C, y parte de los de Marvel.
La película se ha editado en versión original con subtítulos. Bien, yo no se cual es el idioma oficial o el que más se habla en Filipinas, pero aquí suena una especie de dialecto mezclando en filipino, el inglés y el castellano, que hace que soportes un poquito más la película por lo delirante del asunto. Para que se hagan una idea, la cosa suena mas menos así “ Chupey pey wan, everybody knows, que te doy chua wa pong dieciocho, retrasado”. Que maravilla de dialecto.
Lógicamente, se trata de una película muy mala, pero también muy curiosa, así que si tienen ocasión, péguenle un vistacillo.