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martes, 8 de marzo de 2011

EL ASESINO DE MUÑECAS

Entre "Necrophagus", su primera película como director, y "Bacanal en directo", su despedida del mundo del cine, Miguel Madrid rodó este "El asesino de muñecas" completando así un triunvirato colosal, la quintaesencia de las películas chungas que a mí ya me ha ganado del todo. Una sesión triple con estas tres puede licuar el cerebro a cualquiera.
Esta en concreto, a nivel risas, es solo equiparable al mal rollo que desprenden algunas de sus imágenes. Y es que es una de cal y otra de arena. No toda ella es risible, hay momentos absolutamente desagradables y tensos, pero pronto entra en escena algún acto, diálogo y/o cutrez que te sacan de la atmósfera, en pro de una sonora carcajada. Naxo, ya nos dio sus impresiones por encima en esta entrada.
Como en anteriores películas de Miguel Madrid, cuesta un poco hacer una sinopsis. Pero, hela aquí...
Un joven estudiante de medicina posee la enfermedad mental de la doble personalidad. Durante las vacaciones de sus padres, los jardineros de la mansión de una sexy aristócrata (en realidad el parque Güell de Barcelona), el joven se queda a cargo de los jardines y se dedicará a matar a las parejas que se cuelan ahí a follar, ataviado con una horrorosa mascara y una peluca. Como una de sus perversiones es destrozar muñecas, contrae amistad con un niño de nueve años, malcriado y pirómano, que se dedica también a lo mismo. Pronto, todo devendrá en un triángulo amoroso 
teñido de sangre entre nuestro protagonista, la aristócrata y su hija.
Si la película se sostiene, sin hacer aguas por todos lados (aunque el mismo producto en sí, es una botella de agua, y no de “Solán de cabras” precisamente), es por dos factores; Uno, su protagonista, David Rocha, sobreactuador de profesión, gritón y aullador de aspecto amariconado, con el que no podemos parar de reír. Su interpretación no es exagerada… es lo siguiente a ese calificativo. Hay dos momentos cercanos al delirio: Uno es cuando su madre, explicando a la aristócrata que el chaval les ha salido nenaza porque tiene alergia a la sangre, le acerca un conejo despellejado que van a cocinar, y este pega un sonoro alarido, saliendo escopeteado como si de un “Looney Toon” se tratara. El otro momento es cuando, recién proclamada su amistad con el niño rarito, se acercan a la orilla del estanque (sitado en el parque de la Ciudadela, también de Barcelona) a coger unas piedras. Se supone que David Rocha entra en una especie de trance, toma contacto con su otra personalidad, la que asesina… bien, con la serie de aspavientos que hace el actor, no sabemos si quiere matar al niño, si quiero follárselo, o solo manosearlo. Increíble. En cualquier caso, da asco, grima y pena al mismo tiempo.
El otro factor importante, es el estético. Todo lo referente a ambientación, iluminación, atrezo, con esas muñecas colgadas, llenas de mierda, medio rotas unas, otras carbonizadas… ¡Uf! ¡Que mal rollo! Una fotografía oscura y totalmente cerda, que por momentos resulta turbadora, con una serie de maniquíes convenientemente ataviados. Todo muy arty.
Lástima que una (maravillosa) total incapacidad para hacer las cosas bien manden todo lo competente al garete, pero por otro lado, es eso precisamente lo que hace que tenga estima a esta peli. ¡Viva don Miguel Madrid! alias Michael Skaife, por aquello de internacionalizar su nombre y vender mejor la película.
En el casting, la malograda Inma de Santis (Inma de Santy en sus inicios) que también apareció en "Nunca en horas de clase". Helga Line, actriz en incontables productos de todo tipo en la época, y el anteriormente mentado Rocha, cuya tendencia al exceso no le impidió hacer carrera en el cine, eso sí, solo hasta mediados de los ochenta, trabajando nada menos que con Luis Buñuel en "Ese oscuro objeto del deseo", pero también con Ignacio F. Iquino en "Aborto criminal", con Juan Xiol en "Sexy, amor y fantasía", con Pedro Masó en "La menor", con Mariano Ozores en "El apolítico", con Enrique Guevara en "El último pecado de la burguesía", con Paul Naschy en "Los Cántabros", "Mi amigo el vagabundo", "El caminante" y "El retorno del hombre lobo", con, quizás, la culpable del fin de su carrera como actor, Pilar Miró, en una de las mierdas que hizo o con Ramón Fernández en "Las aventuras de Enrique y Ana". Ahí es nada. Con ese currículo, no se como no le hemos visto en años venideros. ¿O sí lo sabemos?.

domingo, 9 de febrero de 2014

ABORTO CRIMINAL

Probablemente una de las “Inquinadas”, como al propio Iquino le gustaba que fuesen llamadas sus películas, más famosa, escandalosa, sensacionalista y sin vergüenza de cuantas barbaridades rodó este hombre a lo largo de su extensa carrera.
Una denuncia del aborto, muy de esa época, principios de los setenta, mostrándonos siempre ese acto como algo aberrante, peligroso, y dando una imagen de la abortera (en este sub-género de abortos, quienes lo practican, siempre son mujeres) como alguien desperado y cruel, ávido de dinero y de nula moral. Para nula moral la de Iquino y todos aquellos que cultivaron este género, que con la excusa del aborto – la película comienza con la inscripción “Una película de interés especial”-  nos muestra escenas escabrosas y sangrientas amparándose en la realidad social , con muy poquita conciencia por su parte, y posicionándose al lado de los “buenos” de aquellos años.
Quedando claro en la película que el aborto es un asesinato, esta nos cuenta con muy poquito talento, y un sobre exceso de ritmo, la historia de una serie de mujeres que por equis motivos se ven obligadas a abortar, y la policía, que buscando a un proxeneta llamado “El guapo”, da con una red que practica abortos ilegales. Cada mujer protagonista tiene su historia y los motivos que les llevan al aborto son de lo más variopintos, lo que pasa es que apenas nos enteramos bien de los asuntos, puesto que la película es confusa en cada secuencia, mal desarrollada en su conjunto y un perfecto ejemplo del “Exploitation” que en los setenta se practicaba en nuestro país, y de cómo realizar una película haciendo gala de la más criminal de las desidias. Ya saben. Tenemos a una serie de actores más o menos taquilleros, tenemos un tema morboso y de trasfondo social como es el aborto, un par de desnudos, violencia y sangre, así que la historia y la película son lo de menos.
Mala como pegar a un padre, y con montones de momentos de comedia involuntaria, es una película completamente absurda, con un comienzo en el que hay un asesinato automovilístico de por medio, con un grupo de jóvenes ataviados con bastón y bombín, en un claro plagio a los “Drugos” de “La Naranja Mecanica”, capitaneados por el rey de la sobreactuación, David Rocha (“Elasesino de muñecas”),  y que una vez vistos con ese look, las pocas veces que vuelven a aparecer en la película, ya lo hacen con un look totalmente distinto. Como es de prever, cada vez que Rocha hace acto de presencia, es motivo de algarabía. Un poema de hombre.
Por otro lado tenemos al proxeneta interpretado por el inevitable (y de agradecer) Simón Andreu, cuya puta se ha quedado embarazada, y que como se niega a abortar, este le da de hostias cada dos por tres o un inspector de policía misógino y mala leche interpretado por Máximo Valverde, que trata fatal a “las mujeres que van a habitaciones de hotel”, o sea, a las zorrupias.
Todo ello (entre otras cosas) servido en plan cóctel, en el sentido de que está montada en orden descolocado y a base de flashbacks, pero no nos enteramos de nada, porque la película entera está realizada y montada con una soberana desgana, que el espectador nota minuto a minuto.
No obstante, este sub-género de los abortos, es tan descabellado y curioso, que por el motivo que sea, estas películas acaban resultándole a uno, hasta simpáticas, pasando, siempre, por alto, lo repugnante de su mensaje.
Además de los citados, el reparto estelar lo completan Enma Cohen, Patricia Reed, Manolo Zarzo, Mir Ferry, José Lifante o Alfred Luchetti, entre otros muchos habituales de la serie Z y el Explotation” a la Barcelonesa.
Pues eso, una Iquinada de tantas.

lunes, 3 de marzo de 2014

LOS CANTABROS

Paul Naschy, desde luego, tenía una afición enorme al género, al que fuera. Y como en salas de cine estaba siendo un taquillaza “Conan, el Bárbaro” se rodó el solito una película extraña a más no poder. Digamos que se trata de un “Exploitation” de “Conan”, customizado e hispanizado  Y si no lo es porque esto se basa en hechos históricos, digamos que es una apreciación subjetiva.
Cuenta la historia de  Corocotta, un guerrero Cántabro que luchó contra los ejércitos Romanos de  Marco Vespasiano Agripa cuando estos intentaban conquistar Hispania. Mientras Marco Vespasiano cae ante los encantos de las Cántabras que le seducen y traicionan, Corocotta ofrece su cabeza a cambio de la paz, la cual será negada, invitándole a perderla en combate.
Usando en la narración hechos históricos supuestamente reales, con otros ficticios - Corocotta es una suerte de Conan que trata con brujos a lo Gandalf y hechiceras- Naschy nos propone una mezcla entre “Peplum” y “Espada y brujería” rodada con cuatro duros y de lo más mediocre, en el sentido más estricto de la palabra. Con ello quiero decir que  es una locura rodar una epopeya tan grande como la que rodó el amigo Molina, supongo que con dos duros. Porque las tenía todas para que esto fuera un film altamente ridículo y risible, que visto a día de hoy, causara la solaz del espectador más desinhibido. Sin embargo, en ese sentido es más que digna; buen vestuario, buena ambientación, algún escenario penoso, si… pero no es lo suficientemente mala para causar la risa, ni tan buena como para tenerla en cuenta. Es bastante mala, porque se hace eterna, porque no tiene ritmo, porque los actores están todos espantosos, porque toda ella se compone de largos diálogos y porque, para no mostrarnos la batalla final, una voz en of nos la cuenta…  termina la película y te quedas igual que estabas. O sea, una película mediocre.
Incluso, resultan totalmente inofensivos, los insertos de comedia en la primera mitad de la película… Cántabros y romanos sueltan todo tipo de gags pretendidamente graciosos – no lo consiguen- sin saber a santo de qué, para luego dejar la comedia a un lado en pro del drama más descarnado y las coreografías de batalla menos curradas.
Mediocre, tanto, que en su momento fueron a verla a salas, tan solo 120.000 espectadores. No es la película de Naschy que menos ha recaudado, pero si bastante poco. Aunque insisto, la mayoría del cine español actual, no alcanza esa cifra de espectadores.
Es tan sosa la puta peli, que siquiera nos aburrimos; se aguanta con dignidad.
Con mogollón de actores en la película, esta cuenta con media plana mayor de interpretes habituales del cine más zetoso “Made in Spain”, esto es, tenemos ahí, haciendo, o bien de Cántabros o bien de Romanos, a célebres y entrañables actores de la talla de  Ricardo Palacios (“El pecador impecable”, “Leviatán”), Alfredo Mayo (“Poppers”, “El Cid Cabreador”), Verónica Míriel ( “Perros Callejeros II”, “¿Yahora qué, señor fiscal?”), Andrés Resino (“Regreso del más allá”, “La mansiónde la niebla”) Frank Braña, Jenny Llada, Blanca Estrada, David Rocha…  incluso otros ilustres a los que ni vemos en  la pantalla, cumpliendo sus papeles de extra, como puedan ser Paloma Hurtado, o Antonio Mayans, que creo (solo creo) que es uno de los gladiadores cuyo casco impide que le veamos el rostro. Ahora, acreditado está. Todo esto capitaneado por un Paul Naschy, que luce peluca rizada bastante cantosa, luce piernacas bajo la toga y se reserva las escenas íntimas con las féminas.
Como director Paul Naschy no era tan paquete como actuando, y quizás por eso, esta película resulta tan insípida.

domingo, 13 de enero de 2013

EL CAMINANTE

Tras ver por primera vez “El Caminante”, quedo completamente deacuerdo con todos aquellos que en sus escritos afirman que es la mejor película de Jacinto Molina/ Paul Naschy. Y es que, efectivamente, así es.
Un tal Leonardo, va por los caminos de Castilla con poco más que harapos. Pronto consigue algo de dinero y mejores ropas tras apuñalar a otro vagabundo. Poco a poco, y tras buscarse un sirviente que le acompañe, va ascendiendo en una carrera que básicamente se compone de asesinatos, fornicios, robos… todo el mal que a este hombre se le ocurre hacer. Con las mismas que se convierte en un hombre rico por los caminos, pronto es apaleado, vilipendiado y crucificado. También descubriremos, que en realidad se trata del diablo, que ha decidido vagar por la tierra un tiempo y pasárselo de puta madre. Pero como en esta condición tiene que desprenderse de sus poderes, le sale el tiro por la culata, ya que como el propio Leonardo sentencia “El bicho más malo que hay en la tierra, es el hombre”.
Clasificada “S” en su momento, por su contenido violento y sexual –vista hoy en día, a pesar de la violencia, los tetamenes y poblados felpudos que aparecen en la película, ya no nos escandalizamos por nada, y además, la cosa no es para tanto- “El Caminante” deja claro, como vengo diciendo siempre, que en verdad, si Paul Naschy tiene un guión más o menos decente, el más indicado para dirigirlo, es él mismo. Y es que está película adolece de todas las torpezas y cutradas de las que están llenas todas sus películas. Incluso las interpretaciones están bien, incluido el propio Naschy que se le ve inspirado, y en absoluto chirría. Resulta incluso convincente como el diablo, eso si, teniendo en cuenta, que como en todas sus películas de la época, este está doblado por un actor de doblaje. En verdad, casi todos los actores están doblados en esta película, incluida Paloma Hurtado, a la que choca ver sin su característica voz.
Curioso me resulta el elenco de secundarios, por el siguiente motivo. Además de la antes mentada Paloma Hurtado, la mayoría de los actores aparecen en la comedias ambientadas en el medievo que dirigió Mariano Ozores. Debieron gustarle los actores de estas películas embutidos en esos trajes a Don Mariano.
La película viene acompañada de una buena dirección, incluso, una buena fotografía y un ritmo acojonante. A eso le sumamos unos cuantos tintes de comedia, y el resultado es la película más entretenida de Jacinto Molina, eso si, dentro de lo potable, nada tan divertido como esos desmadres suyos como son “El aullido del diablo” o “La noche del Ejecutor”. Incluso se puede se podría decir, que es su única película de calidad.
Luego, no podemos dejar de lado las, vamos a llamarlas, “Paulnaschyadas”, que de esas hay algunas. A parte de reservase para si mismo todas las escenas de folleteo sobando y magreando a todas las actrices (incluso hay una que es una gran actriz, ya que simula a la perfección repulsa, cuando aparta con fuerza a Naschy en un momento en el que  este acerca su boca a uno de sus senos con la intención de succionarlo…), y dejando  tan solo una escena sexual a su sirviente, interpretado por David Rocha: Cuando un maricón le da por el culo.
La otra “Paulnaschyada”, es el enorme bulto que marca en la entrepierna dentro de las mayas que calza en algunos momentos de la película. Un paquetón descomunal. Vale que en un par de momentos se hace mención en la película al enorme miembro viríl del tal Leonardo, pero ese paquete es del todo excesivo.  Risas aseguradas en parroquia.
Así pues, una película  muy recomendable, y definitivamente, a años luz de todo lo demás que hizo Molina.