lunes, 17 de abril de 2017

EL HOMBRE OCULTO

Cuando en esos libros añejos que hablan de la existencia de un cine Underground Madrileño encabezado por la llamada “Escuela de Argüelles”,  citan títulos como este “El Hombre Oculto”, película genuinamente vanguardista y que en los setenta logró congregar en salas comerciales 5.387 espectadores, me pregunto hasta que punto es Underground el Underground cuando van al cine a verlo casi seis mil personas.
Como fuere, en cierto modo si que estamos ante una propuesta marginal para la España de 1970, más centrada en el cine de corte popular y con una platea poco dada a propuestas antiacadémicas, críticas y de corte surrealista –e intelectualoide- como la que nos propone Alfonso Ungría. Pero tal y como lo veo yo, ese número de espectadores, si aceptamos pulpo como animal de compañía, ínfimo para una película de los setenta adscrita al Landismo, si que es una cifra  como para que para una película a los márgenes de la industria haya significado un éxito. Un éxito dentro de lo que desde el momento de su concepción es un fracaso, sí, pero un éxito al fin y al cabo.
Sin embargo, yo creo que el Underground no debería existir con fines comerciales ni debe triunfar a mayor o menor escala; debe quedar aislado, oculto. En ese sentido, si que la obra de Alfonso Ungría es genuinamente Underground; después de su estreno, sus películas han sido absolutamente ilocalizables. Ni editadas en formato domestico alguno, ni  casi programadas en las televisiones, a no ser en algún pase golfo sin previo aviso. Al menos hasta entrados los noventa. Ha tenido que llegar la era de Internet, para que los curiosos podamos echarle un ojo a esas obras, en ripeos provenientes de infectas copias Italianas con subtítulos insertados.
“El Hombre Oculto”, su primer largometraje, quizás sea también su mejor película. El argumento es escueto; Un individuo, decide quedarse encerrado en su zulo después de la Guerra Civil, por miedo a lo que pueda pasar. Esa premisa le sirve a Ungría para hacer un alarde visual hasta entonces nunca visto en el cine Español, donde el abuso de una narrativa confusa, el recrearse con los macros y un lenguaje tan cinematográfico que casi prescinde de la historia para centrarse en el aspecto visua, son los elementos más destacables de esta cinta. Paneos locos y sin sentido, ángulos imposibles y un trabajo de dirección innovador pasaron inadvertidos incluso para los amantes de cine de arte, y sitúan a Alfonso Ungría como uno de los directores malditos de la historia del cine español. Su siguiente película “Tirarse al Monte” no pasó la censura y no llegó a estrenarse, para luego buscarse las habichuelas en la televisión, y posteriormente volver al cine esporádicamente en producciones mediocres y estándar, que no le llegan ni a la suela del zapato a esta “El Hombre Oculto”. Es dura de ver, como casi todo el cine experimental en el que al final lo interesante suele ser el concepto, efectivamente, pero muy sugestiva y estimulante. Y muy surrealista. Demasiado quizás. En cualquier caso, “El Hombre Oculto” sí me ha parecido una película valiente, osada y rara para el tiempo y época en que fue concebida. Si esta película se hubiera rodado en los ochenta, cuando ser Underground, vanguardisa – y/o heroinómano- era algo “cool”, quizás ya le habrían editado a Ungría un pack con su obra al completo por parte de Avalon o Cameo, como a sus coetaneos Arrieta o Portabella. Pero hasta ese punto es maldito Ungría. Ni por esas.
Como protagonistas, siendo todos semidesconocidos en aquél momento, tenemos a Carlos Otero, Mario Gas, Luis Ciges y unas jovencitas y guapas Julieta Serrano y Carmen Maura, cuando aún ni sabían en que se convertirían a posteriori, y con un aspecto muy deprimente, obviamente, por exigencias del extraño guion.
Para curiosos del cine y sus márgenes.

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