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miércoles, 27 de enero de 2021

MITOLOGÍA PARA JÓVENES

Rebuscando en mi colección de revistas y tebeos, localicé estos tres libritos editados por Plaza y Janés y, tras ojearlos, recordé lo mucho que me fascinaban en la época que me los regalaron, que según pone en el interior fue 1982.
Aspecto, tamaño y contenido literario a un lado (versión acelerada y sencilla de las historias de Hércules, Ulises y Jasón y los argonautas de la mano de Clauida Zeff), lo que realmente me flipaba eran las hermosas ilustraciones del célebre, y ya fallecido, Stephen Cartwright, acuarelas detalladas compuestas de figuras la mar de encantadoras que resultaban casi hipnóticas para estos -entonces- tiernos ojos.
Una trilogía maravillosa que seguirá a buen recaudo en mis aposentos hasta el fin de los días.



miércoles, 30 de mayo de 2018

LOS FOTOCROMOS DE "SIMBAD, EL REY DE LOS MARES"

No contento con haber prestado cara y tetas en dos ocasiones dando vida al legendario "Hércules", Lou Ferrigno se alía de nuevo con la "Cannon" y un exploiter italiano, Enzo G. Castellari, para convertirse en "Simbad, el rey de los mares". Sin embargo nunca llegué a consumirla, ni siquiera di con ella para incluirla en la programación de un evento peliculista. A día de hoy sigue siendo una incógnita para mí... y tampoco es que me muera de ganas de que deje de serlo, la verdad. Lo que sí tengo son algunos fotocromos que les cedo acá. Como nota curiosa, mencionar que en el reparto localizamos a Teagan, señor/a de robusto aspecto que interpretó a la "Alienator" según la insufrible película de San Fred Olen Ray.






viernes, 30 de enero de 2015

EL GRAN GUARDAESPALDAS

Un niño pijo de Alabama metido en el negocio inmobiliario, tiene que cerrar un trato por lotes y comprar un gimnasio. Da la casualidad que en este gimnasio entrena el aspirante austriaco a míster Olympia. Cuando acude al recinto a ofrecer una oferta por el mismo, a este le acaba molando el rollo de los gimnasios, se enamora de la recepcionista y se hace amigo de los culturistas y preparadores. Entre medias, dramas de distintas índoles, harán que se desarrolle el escuálido argumento a trompicones. Drama amoroso, lucha de clases, inmigración y culturismo se dan cita en “El gran Guardaespaldas”, la que sería la primera película importante de Arnold Schwarzenegger antes de convertirse en la estrella que todos conocemos y, también, la primera que protagonizaría con su nombre real. Antes de esta, se hacía llamar Arnold Strong aconsejado por sus agentes, que decían que “Schwarzennegger” era un apellido impronunciable para un americano. Con ese nombre, aparecería acreditado en “Hércules en Nueva York”, ponzoña esta en la que Arnie debutó. Dirigida por uno de los hombres más influyentes del “New Hollywood”, Bob Rafelson, que se haría mundialmente famoso con su siguiente película “El cartero siempre llama dos veces”, “El gran guardaespaldas”, “Stay Hungry” en su versión original, es un producto menor protagonizado por Jeff Bridges, folletinesco y carente de interés, que aunque se deja ver sin mayor problema, lo único destacable que podemos decir de ella es que congrega un buen número de estrellas a las que aún les quedaría un empujoncillo para serlo. Pero, una vez más, le dedicamos su reseñita en este blog por un motivo ya clásico: Su edición videográfica y su asociación directa con la sección “Aquellas maravillosas carátulas” a la que bien podría pertenecer. Datada en el año 1976, “El gran Guardaespaldas” ni tan siquiera llegó a estrenarse en salas españolas como tantos otros coñazos setenteros del “New Hollywood” (las seis o siete buenas que hubo, si que llegaron). Pero en plenos años ochenta, cuando Schwarzenneger ya era Schwarzenegger y era uno de los actores más taquilleros y, por ende, de los más alquilados en el vídeo-club, alguna despiadada distribuidora de la época, que aparecían de debajo de las piedras, aprovechó ese tirón -tironazo, diría yo- y editó la película para el mercado de alquiler. Y lógicamente, no la lanzaron como lo que es, un dramón folletinesco en torno a los culturistas, sino que lo hicieron como una nueva película de acción de Arnie. Jeff  Bridges también era ya popular en mangante-cateto-españa, por lo que aparecería también como protagonista y no andaría muy mal encaminado si digo que el concepto que nos vendían era bastante cercano a “Tango y Cash”, de actualidad en aquellos años. Tampoco diría ninguna tontería al afirmar que, además, se inspiraron en el póster de “Conexión Tequila” para confeccionar esta carátula, amén de sacar las imágenes de Bridges y de Arnie de películas recientes: creo que la de Arnie pertenece a la película “Ejecutor”, la de Jeff Bridges no la ubico. Si ustedes si... para eso están los comments.Pero lo que más me fascina es el concepto que nos vendían. “El Gran Guardaespaldas”... Chanante ¿verdad? Pues como si la titulan, por ejemplo, “Acción sin límite”, porque de guardaespaldas había en el film lo mismo que de acción: ¡Nada! Es el título más engañoso de la historia. Aquí no hay ningún guardaespaldas. Es que de hecho, en un momento de la película en la que alguien está en peligro, está a su suerte, y cuando llega Arnie, ya le han breado. Pero vamos, lo que tenían era el concepto, mucho más vendible que el de un culturista emigrante y llorón que se hace amigo de un pijo agente inmobilario. No obstante, cuando ponías la cinta en tu magnetoscopio y la película daba comienzo, una voz en off sobre el título original decía “Músculos de acero”, más acertado, pero también con poco que ver con el original. A la hora de sacar las cintas se arrepentirían del título este de los músculos e inventarían el concepto con el que finalmente se comercializó.Por lo demás, como ya les he dicho, una peliculucha del montón. Aunque como anécdota les diré, que Schwarzenegger luce durante toda la película un enorme lunar en la mejilla derecha que, obviamente, se borraría previa cirugía estética, para nunca más aparecer en pantalla. El resto es historia.
Plagada de estrellas, acompañan a Arnie y a Bridges en el drama, actores de la talla de Joe Spinell, Robert Englund, Sally Field, R.G. Armstrong (“Depredador”, “Los chicos del maíz” o “Mi nombre es ninguno”), la musa de la contra-cultura Helena Kallianiotes (“Easy Rider”) o Scatman Crothers (“El Resplandor”).Como curiosidad, como sea, si que funciona.

sábado, 25 de octubre de 2014

AXE GIANT: THE WRATH OF PAUL BUNYAN

“Axe Giant: The wrath of Paul Bunyan” cuenta la historia de un grupo de ancianos que deciden pasar la tarde en un parque. Una vez allí, un niño con cara de rana surgido de una charca comienza a atacar a aquellos que llevan dentadura postiza y.... no, es broma, lo siento, tenía que hacerlo... en realidad la película gira en torno a un grupo de adolescentes conflictivos que, acompañados de un severo instructor y una trabajadora social, se largan una semana a una cabaña para "enderezarse". Una vez allí, uno de ellos manga el cuerno del esqueleto de un torito bravo, lo que desatará la ira de su propietario, una suerte de troll/ogro gigante y gruñón, casi un troglodita, armado con una mega-hacha que dará buena cuenta de todos ellos.
Lo que aquí tenemos es un slasher puro y duro típicamente moderno, que mezcla elementos propios de los clásicos (el monstruoso asesino se basa en auténtico folklore norteamericano -Paul Bunyan es ese leñador barbudo que moldeó la geografía del país de las barras y estrellas a base de pisotones y hachazos-, el grupo de protagonistas teenagers, la acampada, etc), con ribetes de estulta post-modernidad, como esa tendencia a la exageración -comenzando por el mismo asesino- y al gore brutal que, justamente, de tan llamativo y desacomplejado, se vuelve inofensivo y casi cómico. Cuando un slasher de los "good old days" era ultra-violento, lo hacía con resultados perturbadores. Hoy la cosa se ha convertido en total y absoluta chirigota (véanse los "Hatchet" mismos).
A todo esto, súmenle el que parlamos de una película de producción macro-pobre grabada en un vídeo muy cantoso que le confiere un look muy amateur, igual que esas famosas "backyard movies" ochenteras solo que comedidamente beneficiada por los adelantos tecnológicos. Sin embargo, y a pesar de ello, seguimos encontrando elementos que la delatan, como algunos temibles actores (sobre todo secundarios y extras) y, por encima de todo, los efectos especiales.
Estos se reparten entre látex y CGI... si es que a esto se le puede llamar CGI. Los primeros están dignos (como la caracterización del amigo Paul Bunyan), lo que tiene una explicación que luego desvelaré. El problema es que la claridad y brillantez de la imagen -digital- nos recuerda a la acción real que acompañaba aquel juego de mesa llamado "Atmosfear". Dicho de otro modo, el látex pierde su textura orgánica pa parecer goma de mascar. Los segundos, aquellos puramente digitales, son muy terribles. Tenemos animales animados, un porrón de gore chunguísimo y unos cromas que dan putos escalofríos. Las imágenes fijas retocadas parecen haber sido tratadas con el "Paint".
Todo esto no sería molesto –rima!- si la película no intentara ser más de lo que es. Si no pretendiese encajar como producto de terror standard. Le falta elemento exploitation. Sobran intentonas de facturar algo más legítimo, con personajes cargados de humanidad -que nos importan un puto carajo- y otros rollos del estilo que, pal caso, no hacen falta ni pegan. A una peli de este tipo, que presume de ultra-independencia, le pides cuanto menos algo llamativo, algo diferente. Tratándose como se trata de un slasher al uso, no puedes exigir originalidad, ni un guión rompedor, pero sí unas dosis de truculencia... por desgracia este es el único elemento en el que "Axe Giant" puede aportar “quelque chose”, y digo por desgracia porque son, pues eso, pocas, muy cutres en el peor sentido y no dejan nada satisfecho.
Para rematar la jugada intentan colarnos, ya hacia el clímax final, una subtrama "pseudo-romántica" que dote de elemento trágico al monstruo, pero es demasiado tarde. Más teniendo en cuenta que a lo largo de la peli ha sido tratada muy arbitrariamente y de refilón.
En cuanto al personal implicado, y ahí viene la solución al misterio arriba expuesto de los efectos de maquillaje, encontramos a Robert Kurtzman, antiguo miembro del famoso "KNB Group" y director de cosas como "Wishmaster", "The Rage" o "Enterrado vivo". Él produce y, obvio, le da gusto al látex.
El director se llama Gary Jones y posee un notable historial a base de "Boogeyman 3", "Ghouls", "Planet Raptor" (todo telefilms), "Crocodile 2: Death Swamp", "Mosquito" y algunos capítulos de las series "Hércules" y "Xena, la princesa guerrera". La verdad, nadie diría que tiene tanta experiencia.
Entre los guionistas encontramos a Jeff Miller, implicado en las antologías zetosas de Paul Talbot "Freakshow" y "Hellblock 13". Es también responsable de una cosa reciente de poco prometedor título, "Volcano Zombies".
En el reparto de "Axe Giant: The wrath of Paul Bunyan" únicamente destacan tres rostros. El de Joe Estevez (hermanito de Martin Sheen), un auténtico veterano en las lides de la serie Z y que, pal caso, sobreactúa -e irrita- que da gusto dando excesiva vida a un paleto de las montañas (y pa que él, haciendo un papel secundario, aparezca como prota en Imdb, imaginen cual será el nivel general). Le sigue Dan Haggerty, el famoso "Grizzly Adams" televisivo, auto-parodiándose y sufriendo una muerte salvaje que impactaría mucho si no fuera por lo povera de su CGI. Partido en dos con una sierra. Algo parecido le ocurre a la última persona del reparto a la que voy a citar, aunque sea por los motivos equivocados, Jill Evyn, el personaje de la golfa que se saca las tetas clásica de todo slasher, y que va acorde a lo miserable del conjunto. Da grima en TODOS los sentidos y no se la pondría morcillona ni a un retrasado.
"Axe Giant" es
mismamente como una de la primera época de "Asylum". Rematadamente prescindible.

PD: Gracias a Aratz por pasármela.

martes, 20 de agosto de 2013

NOSFERATU EN VENECIA

Cuando la industria americana cerraba las puertas a algunas de sus estrellas, y  pensando quizás –erróneamente- en conseguir un prestigio, fueron muchos los actores que se marcharon a Europa a trabajar.
Otros, acabaron en Europa porque, por su alcoholismo o su drogadicción, directamente, fueron declarados “non gratos” en Hollywood. Eso ocurría a finales de los ochenta y primeros noventa, justo cuando comenzó la producción  de esta “Nosferatu en Venecia”, editada en vídeo en su momento en nuestro país con el título de “Nosferatu, Príncipe de las tinieblas”. Por eso, la presencia de estrellas en esta película.
Y es que, tras la versión de Werner Herzog, los Italianos deciden contratar de nuevo a Klaus Kinski para que repita como Nosferatu (si, otra peli de Drácula… va a ser verdad que es el personaje más adaptado al cine, solo por debajo de Sherlock Holmes), pero como los italianos, italianos son,  se ahorran todo el maquillaje, haciendo aparecer a Kinski, que ya estaba reseco, viejo y lleno de arrugas,  tan solo con los ojos pintados, los colmillos característicos (en este caso paletos característicos) y su plateada melena al viento.
La película es una basura de las que hacen época, un desbarajuste de tomo y lomo, que hacen que esto no sirva ni para comida de cucarachas.
Porque, en primer lugar; desconozco los motivos, las peleas, las desavenencias y los malos rollos en producción, pero en la dirección de esta mierda, metieron baza , Lewis Coates, Mario Caiano (“Con la esvástica en el vientre”), Mauricio Lucidi (la versión italiana de “El quijote de Orson Welles” o “La venganza de Hércules”) e incluso el zumbado de Kinski, sin embargo, el único acreditado de entre los directores es Augusto Caminito, que se atribuye su total autoría. Así que yo creo que es una de esas películas que en realidad se hacen solas.
Tras ver la película, de confusa (es una sucesión de escenas sin mucho orden ni concierto) y mal montada, no alcanzo a hacer una sinopsis precisa, así que recurro a Internet para ver  alguna, y veo que tampoco se han enterado demasiado quienes la han hecho. Les puedo decir que el Príncipe de la tinieblas, Nosferatu, es resucitado por parte de unos gitanos, y decide irse a Venecia a seducir a una princesa, hasta que llega un cazador de vampiros para hacerse cargo de el. Eso es todo.
Cuando digo que “Unos gitanos le resucitan”,  es porque lo hacen unos gitanos… no Rumanos ¡Andaluces y con traje de faralaes! De hecho, aparece “La chunga” bailando el flamenco que resucitará al vampiro.
Por otro lado, el cine de género italiano, a finales de los ochenta y primeros noventa, sufre una total perdida de entidad; si en los primeros ochenta los realizadores eran unos estetas consumados, en los noventa, quizás por abaratar costes, la fotografía sufre una bajada de calidad, es como si las imágenes de sus películas no fueran tratadas, revelando en bruto el negativo, quedando una estética de lo más sosa y fría, como de telefilme. Eso pasaba en “Bestia Asesina”, en “Mi novia es un zombie”, y ocurre, de manera desmesurada, en “Nosferatu en Venecia”. Así que, para mí, una estética muy fea.
Abuso de transiciones, flash backs que nos confunden, montaje descolocado, cero de ritmo, escenas sangrientas que no funcionan… una maraña de cosas que hacen que debieran habernos pagado por visionarla.
Junto a Klaus Kinski, que tendría como actor todo el prestigio del mundo, pero que aceptaba salir en cualquier película de mierda para luego liarse a bocados con los directores, tenemos a Donald Pleasence, habitual en el cine Italiano, ya fuera en cosas de género como la anteriormente mentada “Bestia Asesina”, como en pelis de Bud Spencer y Terence Hill, y Christopher Plummer como el Van Helsing de turno, quien, aunque le echa entusiasmo al asunto, su recital de gestos acaban provocando la risa del espectador.
Mala hasta decir basta.

martes, 21 de diciembre de 2010

LA FURIA DEL COLOSO

Secuela directa de aquel afamado "El desafío de Hércules" en la que Lou Ferrigno, Luigi Cozzi/Lewis Coates y la "Cannon" vuelven a colaborar en otra risible muestra de "neo-peplum" deudor del cine-espectáculo Spielbergiano/Lucasiano que entonces imperaba... pero a lo pobre y ridículo. No cabe duda que la imaginación de Cozzi supera los medios a su alcance. Es muy loable ese despliegue de fantasía, lástima que no sepa materializarla adecuadamente.
Algun julai le ha robado a Zeus sus siete rayos. Sin ellos, lo único que nos espera a todos y más es el apocalípsis. Por ese motivo recurre al bueno de Hércules, quien tendrá la misión de recuperarlos y, en el camino, enfrentarse a unos cuantos monstruos.
Resulta paradójico que, contando con menos presupuesto que en su antecesora, esta segunda aventura del mazas sea un pelín mejor y un pelín, solo un pelín, menos patética. Ya saben, cuando no hay dinero, uno debe apretarse el cinturón y contenerse, tirando más por el camino práctico. Eso, en un film de estas características, es algo positivo. Así pues, Cozzi recurre a tios con disfraces para hacer de bichos antes que a terribles maquetones mal animados. El único en este plan que hay es una Medusa de plastilina absolutamente cutre (a quien Hércules destruye siguiendo los pasos de Perseo en "Furia de titanes"). El resto, muchos muchos pero muuuuuuuuuuuchos efectos lumínicos, destacando dos, la criatura infernal del inicio (por cuyo diseño parece robada de "Planeta Prohibido") y la gran lucha galáctica al final. Me consta que el realizador italiano quería que esta fuese muy espectacular, pero la "Cannon" le sacó de las manos los dólares necesarios y tuvo que espabilarse con, básicamente, dibujos animados de tirón minimalista, compuestos únicamente de líneas de color. Realmente miserable. A estos trucajes, hay que añadir mogollón de efectos de sonido tercermundistas y, en fin, la rutina habitual en toda Herculada que se jacte de serlo y que consiste en conseguir los objetos más extraños, cruzando los parajes más peligrosos de nombres rimbombantes, que lo conducirán a la búsqueda de otros objetos extraños en otros parajes de nombre rimbombante... y así hasta llegar a los 90 minutos de duración.
Ni que decir que tal trayecto está plagado, no de monstruos ni peligros, sino de risas y un moderado aburrimiento.

miércoles, 29 de abril de 2009

SANGKURIANG, LA IRA DEL GUERRERO

Según me he informado vía "Mondo Macabro" la peli de la que hoy les hablo es un producto muy típico de su tierra, Indonesia. A esta gente ya les suele molar rodar producciones basadas en personajes legendarios donde se mezclan artes marciales, o algo parecido, y misticismo de andar por casa. Muchos de estos títulos están dirigidos por el incansable, y de maravilloso nombre, Sisworo Gautama Putra y protagonizados por estrellas locales del calibre de Barry Prima y Suzzanna. En "Sangkuriang, la ira del guerrero" no está el Prima, pero sí el Sisworo y la Suzzanna. Les acompaña Ratno Timoer, que sería responsable, como director, de otro anti-clásico del cine Indonesio, el super-tostón "The Devil´s Sword". Menuda ensalada de nombres raros, ¿eh?.
"Sangkuriang..." nos narra la historia de la hija de un rey que, tras echar un polvo con uno de los consejeros de este, es expulsada del reino (¡y con el novio ahora mutado en perro!). Un tiempo después, la moza da a luz a un niño odioso e hiperactivo. Sin embargo, un día este mata accidentalmente al can (que, no lo olvidemos, en realidad es su padre). Cuando la madre se entera, ahostia al crío (con una cuchara de madera y hasta que le chorrea la sangre) y lo echa de casa. Este recala en una cueva y allí será adoptado por... no se, un dios o algo así, que lo convertirá en un super-héroe rollo "Hércules". Pasados nueve años, el tipo sale de la gruta para convertirse en el defensor del pueblo. Encima, se reencuentra con su madre, que no ha envejecido nada, y se enamora de ella, dando pie a toda una subtrama de incesto la mar de retorcida y cachonda.
Todo ello explicado con el inconfundible saber hacer del cine de esos lares, donde se mezcla lo surrealista y completamente absurdo con el melodrama barato, remojado en unas buenas dosis de gore casual (la sangre sale de las heridas a presión) e interpretaciones de órdago, destacando el cromo que hace de "Sangkuriang", menos capacitado para la interpretación que David Trueba para la dirección.
El mejunje cuesta que entre, no les voy a engañar, pero si te lo tomas con filosofía y buen humor, no solo te ríes un buen rato, sino que hasta puedes aprender cosas de la historia de Indonesia (esto último lo digo en broma... bueno, en medio-broma).