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viernes, 9 de febrero de 2018

PUMPING IRON

Yo andaba detrás de ver este documental desde que se difundieran  por internet, unas imágenes de Arnold Schwarzenegger muy jovencito, con una camiseta que decía “Arnold is número uno”, fumándose, con gran placer, un canuto. No tardé en descubrir que las imágenes pertenecían a un documental titulado “Pumping Iron” y que mostraba el ascenso de Arnie en los USA.
Por extraños designios de la percepción de las cosas, yo pensaba que se trataba de un documental que nos mostraba su ascenso desde el mundo del culturismo, hasta su estrellato en el del cine, pero lejos de eso, me encuentro con un documental que únicamente se centra en los 100 días previos a la sexta competición de Mr Olimpya que Schwarzenegger ganaría por sexta vez consecutiva, venciendo al aspirante, Lou Ferrigno, que lo ganaría con posterioridad.
No me gusta el deporte, la competitividad. Por ende, no me gustan los deportistas ni su obcecación con ser el primero en lo que quiera que sea la mierda que practican. Me dan grima. Considero a los deportistas, a rasgos generales, gente acomplejada que suple sus carencias afectivas moldeando sus cuerpos con la finalidad de parecer —solo parecer— superior al resto de los mortales. Este sentimiento de desprecio se hace mayor si ese deporte es el culturismo, donde el objetivo es moldear el cuerpo para parecer gigantes.
En ese sentido el documental “Pumping Iron”, es un estupendo documental, ya que sin manipular de ninguna manera, ya que no es la intención del cineasta, muestra a estas estrellas del culturismo como lo que son, gente triste y acomplejada intentando escabullirse de sus vidas pasadas. Esto que digo, está mucho más presente en la presencia de algunos culturistas secundarios del documental, que cuentan sin remilgos como sufrían el buying en sus carnes, o el desprecio de los otros chicos por ser flojuchos. En el caso de Arnie, da la sensación que en la fase en la que se centra el documental, ya tiene sus complejos más que superados y ahora lo que le mueve es la ambición, de la misma manera que vemos claramente cómo Lou Ferrigno está ahí única y exclusivamente para ver cumplidos los deseos de su padre, más ambicioso y obcecado que él.
Al margen de esto, me sorprende mucho el comprobar como todos los culturistas retratados en la película, Arnold incluido, acusan un marcado retraso mental.
Muy curioso. Se deja ver, independientemente de la opinión o interés que pueda tener el espectador de cine sobre el deporte.
El director, George Butler, que ya había escrito un libro previo del mismo título sobre el bodybuilding,  rodó el documental totalmente metido en el epicentro, filmó a los culturistas, habló con los culturistas y vivió con los culturistas, quedándose sin dinero a mitad de rodaje. A punto estuvo de abortar el proyecto por estos motivos, pero el propio Arnie, sediento de reconocimiento, junto con otros de los culturistas que aparecen en el film, se las ingeniaron para recaudar fondos y que así, Butler, pudiera terminar la película. Lo consiguió.
La película se estrenó en 1977, con Arnold Schwarzenegger haciendo ya sus primeros pinitos serios en el cine con “El Gran Guardaespaldas” entre otras, y se convirtió en un éxito de crítica y de taquilla, cosa esta que ayudó a Arnold en su posterior carrera en Hollywood. De hecho, “Pumping Iron”, se pasó en algunos canales de televisión con el título de “El Governador de acero”, en referencia al cargo que durante años ocupó Arnold en  California.
La película generó dos secuelas, una de las cuales centrada en el mundo del culturismo femenino.
En españa, tras estar muchos años inencontrable, últimamente se suele ver en cualquier parte, ediciones en DVD, todas piratas, que van desde ediciones de esas de un Euro, hasta otras que la hacen parecer más lujosa de lo que en realidad es. Ya que todas sus ediciones son piratas, casi mejor si se descarga de internet. Aunque me declaro culpable de tener una de esas mierdosas ediciones.

lunes, 11 de febrero de 2013

LA MASA, UN HOMBRE INCREIBLE

Sí amigos, soy de la generación que vivió el "boom" de la serie de "La Masa" en primera fila. Fui uno de esos chavales que, a la hora del patio, imitaban al enfurecido monstruo verde originalmente nacido en las páginas de los tebeos de la "Marvel". Y, no podría ser de otro modo, acudí al cine a ver el episodio piloto, estrenado en Europa cual largometraje standard. Vamos, que le guardo cierto cariño al -como dicen los que dominan- gigante esmeralda.
Naturalmente, el paso de los muchos años y, especialmente, las nuevas versiones perpetradas por Ang Lee (pretenciosa, aunque no tan fallida como se dice), Louis Leterrier (convencional pero muy entretenida) y Joss Whedon (cuyo "Hulk" es, sin dudarlo, el más mejor de todos), han terminado otorgando a la versión setentera fama de cutre y chunga... a pesar de que la segunda peli de la franquicia, con Edward Norton, se refleja en ella con mucho afecto (y que Lou Ferrigno, "La Masa" de la caja tonta, interviene de algún u otro modo en todos los nuevos títulos). Sin embargo, no es esta una apreciación del todo justa, algo que ya opiné hace unos años cuando la vi en VHS... y que reafirmo ahora que, gracias a un regalito del amigo Víctor, me la he zampado en formato digital hace menos de 24 horas.

La historia es de sobras conocida: David Bruce Banner, interpretado por el siempre simpático Bill Bixby, es un científico con un trauma, su mujer murió en un accidente de coche. La cosa es doblemente chunga si tenemos en cuenta que el colega intentó salvarla, sin éxito, algo que le atormenta. Sus estudios giran alrededor de cierta fuerza sobrehumana que tenemos todos pero únicamente sacamos en momentos de mucha necesidad y estrés. Banner descubre que ello se debe a la influencia de los rayos gamma en nuestro ADN, así que, en un arrebato imprudente muy poco propio de todo un doctor, se somete a un chorro de radiación, que resulta ser mucho mayor de lo esperado. Naturalmente ello le otorgará el poder, o la maldición, de convertirse en un poderoso monstruo verde, enorme y extremadamente fuerte, pero de intenciones heróicas. Sin embargo, a Banner no le hace ni puta gracia y hará lo que pueda, con ayuda de una amiga científica, para arreglar el entuerto.
Bien, esto es un telefilm, y del año 1978, así que olvídense aquí de espectacularidades, de CGI y de todo aquello a lo que nos han acostumbrado las versiones modernas. En "La Masa, un hombre increíble" su guionista y director, el televisivo Kenneth Johnson, a quien debemos capítulos de series tan míticas -para los de mi quinta- como "La mujer biónica", "V" o la olvidada "Cazadores de sombras", apuesta ante todo por, a falta de guita, la sobriedad y el drama. Todo está soberanamente contenido. De hecho, la historia completa se desarrolla entre muy pocos personajes (Banner, su colega y el periodista fisgón) y menos escenarios (toda la media hora final, o incluso puede que más, sucede íntegramente en el mismo lugar). La primera transformación de Banner en "Hulk" está bien potente, a lo que ayudan las siempre efectivas lentillas que preceden a la mutación y que acontece en plena tormenta, con los relámpagos como perfecto acompañamiento a la furia desatada del monstruo y la lluvia que aplana la horrible peluca que este luce. Porque sí, eso ya lo damos por sentado, el aspecto del "Hulk" setentero interpretado, como decíamos, por el amigo Ferrigno es lo más flojo del pack. Por el mentado pelucón, las abominables cejas, la poco resistente pintura verde, su comportamiento casi retarded, el inevitable, trillado y facilón tributo a "Frankenstein" (cuando "Hulk" se topa con una niña junto a un río), esas camisas que se rompen de modo poco convincente (se nota un huevo que fuera de cámara alguien tira de ellas) y la misma fuerza del personaje, a ratos desmedida, a ratos más bien flojucha.
Pero, como digo, todo eso es perdonable gracias al tono general del piloto y especialmente a Bixby, que interpreta a un Banner muy cercano. También hacen lo suyo las notorias dosis de melodrama, aspecto este muy propio de su medio. Pal caso, no molesta demasiado. Todo en "La Masa" es trágico y triste, como el famoso tema a piano de la serie, capaz de hacer soltar los mocos incluso al más palurdo de los seres humanos. Y ello, quieras que no, inyecta una notable dosis de seriedad al conjunto, lejos de elementos camp.
Para comparar, píllense el mismo dvd que tengo yo y miren el segundo capítulo que incluye titulado "Married", y también estrenado en España como un improbable "Hulk 2". En el, Johnson, de nuevo guionista y director, intenta repetir las hazañas del piloto, pero la caga... fracasa estrepitosamente, abusando de un drama con altas dosis de pastelosismo, un romanticismo de postal altamente cutre, un "Hulk" que se deja ver demasiado poco (y en situaciones ridículas) y un humor del todo inadecuado y cargante. Nada, nada, quédense con "La masa, un hombre increíble" y olviden el resto.
Obviamente, no digo que pueda competir con todo lo parido recientemente, pero sí se trata de un pequeño producto bien agradable y entrañable que ya en aquellos tiempos logró, a su manera, lo que hoy es norma en el cine de superhéroes: tomárselo en serio, con respeto (o todo el respeto que permitía sus limitado presupuesto) y dando cancha al lado humano de sus personajes.

lunes, 28 de abril de 2014

CONTAMINACIÓN: ALIEN INVADE LA TIERRA

De los muchos “ExplotaitionItalianos de “Alien, el octavo pasajero” que se estrenaron en la gran pantalla, mi favorito siempre ha sido este “Contaminación: Alien invade la tierra” –“Contamination” en su versión internacional o  “Alien arriva sulla terra” en su versión original, que el avispado de José Frade tuvo a bien distribuir en nuestro país –lo solía hacer con casi todo lo que llegara del país de Jaimito, este incluido- con terrible éxito. Y es mi favorito, no porque si. En primer lugar lo es porque, siendo yo tierno infante en el momento se su estreno, hasta pasados muchos años pensé que la original de “Alien”, la americana, era esta. Lo mismo me pasó con “Otra Loca academia de Policía” (ver en “Malas pero Divertidas”) pero bueno eso sería otro cantar. Y en segundo lugar, porque a pesar de lo cutre y chabacana que es, todavía a día de hoy, es altamente disfrutable, entretenida, entrañable, y follada de ritmo, cosa que se agradece.
La policía se encuentra en un barco, en el que por motivos extraños toda su tripulación ha muerto, unas cajas de café en cuyo interior, en lugar de café, se encuentran unos huevos cuya yema, al tomar contacto con los humanos, hace que estos revienten por dentro. Pronto el gobierno descubrirá que estos huevos son de alienígena y también, que el origen de todo esto está en Colombia. Así que viajan hasta allí, un poli, una alto cargo del gobierno y un astronauta que estuvo en Marte y que sabe dos o tres cosas sobre el asunto. La cosa terminará como el rosario de la aurora, con un muñecajo devorador de humanos, que permanece estático en su sitio.
Dirigida por el ayudante de Dario Argento, Luigi Cozzi, cuya filmografía más selecta está firmada bajo el pseudónimo de Lewis Coates, este caballero cuando no estaba haciendo películas de “Hercules” para lucimiento de Lou Ferrigno,  lo que hacía era expoliar conceptos de éxitos americanos –o eso pensamos… porque la realidad, es que solo “Contaminación: Alien invade la tierra” y “Star Crash: Choque de galaxias” son plagios, de “Alien” y “La Guerra de las galaxias”, respectivamente- y de ahí su fama. Pero lo chocante de su carrera no es esto, si no que, siendo Italiano, y de la tradición de directores de la que proviene, Cozzi, tiene una filmografía demasiado escueta. No obstante, y siendo un manazas funcional, su “buen” hacer detrás de la cámara, le sitúa un par de peldaños por encima de otros “Artesanos”, que es como se les llama a los inútiles, de coetáneos tales como Lenzi o Fulci, de los que si digo lo que pienso, puedo temer por mi integridad, ya que una horda de fans retarderds de estos italianos, pueden firmar mi sentencia de muerte con tan solo pronunciar el nombre de sus dioses en bano.
Y es que “Contaminación: Alien invade la tierra” es ligeramente superior a cualquier clásico Italiano de aquella época. Como ya he dicho, al menos está entretenida y el paso del tiempo no la ha deteriorado tanto como a otras de aquellas mierdas.
Eso sí, cutreces no le faltan. La más destacable es la maqueta, más o menos bien construida, que simula una gruta del planeta Marte. En ella, hay unas decenas de los huevos protagonistas; bien, todo va de puta madre, hasta que en un momento, un foco ilumina esa maqueta, dejando claro que los huevos no son tales, sino ¡¡aceitunas!! ¡Resuelven la papeleta de los cientos de huevos de Alien, colocando en la maqueta aceitunas, algunas de ellas, incluso, con el rabito!
Sin embargo, todo lo referente a gore está más que bien servido. No solo la cámara se recrea sabiamente en mostrarlo, sino que este, obra del maestro de los efectos especiales  Giovanni Corridori (“Tenebre”, “La espada Salvaje de Krotar” por citar algunos de sus trabajos, y que acabó trabajando para Hollywood”) está tan terriblemente bien hecho, que da cierta grima. Un trabajo bárbato.
La película, no es un plagio propiamente dicho de la de Ridley Scott, es decir, que no copia o simula las desventuras de Ripley y su séquito a bordo de una nave parecida al Nostromo. Solamente toma prestado el concepto huevil, para en torno a esto, contarnos una historia que nada tiene que ver con la de la película expoliada; a parte de los huevos, las reventadas de estomago y el climax final, que recrea en su justa medida la ambientación de la nave de “Alien, el octavo pasajero”, absolutamente nada tiene que ver con ella… claro que de cara al incauto público, si esto puede pasar por secuela directa, mejor que mejor.
No obstante diré que mientras la genuina “Alien”, la incuestionable obra maestra, me parece un absoluto coñazo, ya les digo que este plagio me parece una película simpatiquísima, que efectivamente, me gusta mucho más que la original. O al menos, tiene más ritmo. Aunque no me tomen por imbécil; se cuales son los valores cinematográficos de cada una de ellas. Y en definitiva, “Contaminación: Alien invade la tierra” es una basura de las que hacen época, pero una basura bien digna y divertida, por lo que ya pasa a ser buena.
En el reparto tenemos a Ian Mc Culloch, presente en cosas tan icónicas del fantástico italiano como puedan ser “Nueva York bajo el terror de los Zombi” o “Zombi Holocausto”, la gabacha  Louise Marleau y el tan Italiano que es incapaz de parecer Americano, solo por lo mucho que gesticula, Marino Masé, todo terreno habitual de los “Polizescos” que también coqueteó con la comedia (“Otra loca academia de Policía”) o el terror (“Bestia Asesina”) y acabó actuando en “El Padrino III”.
Absolutamente entrañable, y a su modo, y en lo suyo, imprescindible.

martes, 21 de diciembre de 2010

LA FURIA DEL COLOSO

Secuela directa de aquel afamado "El desafío de Hércules" en la que Lou Ferrigno, Luigi Cozzi/Lewis Coates y la "Cannon" vuelven a colaborar en otra risible muestra de "neo-peplum" deudor del cine-espectáculo Spielbergiano/Lucasiano que entonces imperaba... pero a lo pobre y ridículo. No cabe duda que la imaginación de Cozzi supera los medios a su alcance. Es muy loable ese despliegue de fantasía, lástima que no sepa materializarla adecuadamente.
Algun julai le ha robado a Zeus sus siete rayos. Sin ellos, lo único que nos espera a todos y más es el apocalípsis. Por ese motivo recurre al bueno de Hércules, quien tendrá la misión de recuperarlos y, en el camino, enfrentarse a unos cuantos monstruos.
Resulta paradójico que, contando con menos presupuesto que en su antecesora, esta segunda aventura del mazas sea un pelín mejor y un pelín, solo un pelín, menos patética. Ya saben, cuando no hay dinero, uno debe apretarse el cinturón y contenerse, tirando más por el camino práctico. Eso, en un film de estas características, es algo positivo. Así pues, Cozzi recurre a tios con disfraces para hacer de bichos antes que a terribles maquetones mal animados. El único en este plan que hay es una Medusa de plastilina absolutamente cutre (a quien Hércules destruye siguiendo los pasos de Perseo en "Furia de titanes"). El resto, muchos muchos pero muuuuuuuuuuuchos efectos lumínicos, destacando dos, la criatura infernal del inicio (por cuyo diseño parece robada de "Planeta Prohibido") y la gran lucha galáctica al final. Me consta que el realizador italiano quería que esta fuese muy espectacular, pero la "Cannon" le sacó de las manos los dólares necesarios y tuvo que espabilarse con, básicamente, dibujos animados de tirón minimalista, compuestos únicamente de líneas de color. Realmente miserable. A estos trucajes, hay que añadir mogollón de efectos de sonido tercermundistas y, en fin, la rutina habitual en toda Herculada que se jacte de serlo y que consiste en conseguir los objetos más extraños, cruzando los parajes más peligrosos de nombres rimbombantes, que lo conducirán a la búsqueda de otros objetos extraños en otros parajes de nombre rimbombante... y así hasta llegar a los 90 minutos de duración.
Ni que decir que tal trayecto está plagado, no de monstruos ni peligros, sino de risas y un moderado aburrimiento.

martes, 25 de diciembre de 2007

NEOREALISMO ARÁCNIDO

Por avatares del destino que no vienen a cuento, estos últimos días me he estado tragando algunos de los telefilms que, en los 70, se encargaron de llevar personajes Marvel a la pantalla... aunque fuese la pequeña. No voy a ser como esos esnobs idiotas que, ante las nuevas producciones inspiradas en el universo creado por Stan Lee y sus negreros, vaya a anteponer aquellas como "las mejores". Para nada, todos sabemos que incluso la versión de "El Capitán América" de Albert Pyun es mucho mejor que la serie en la que Reb Brown interpretaba al del escudo, y todos somos conscientes de que, aunque el "Hulk" con Lou Ferrigno era bien majo (el telefilm estrenado en Europa tiene su qué, en parte gracias a que su escasez de medios obligó a sus responsables a no perder mucho los papeles, de ahí que el producto sea agradecidamente sobrio), no le llega a la suela de los zapatos a la que firmó Ang Lee. Y aunque "Ghost Rider" sea una basurilla simpática, probablemente, de existir un precedente, sería peor. Como digo, el esnobismo es patético, pero si encima viene rodeado de nostalgia, es más chungo.
Sin embargo, repasando los dos primeros largos sobre "Spiderman" con el bueno de Nicholas Hammond y sus horribles pelos setenteros, caí en la cuenta de un curioso detalle: su realismo. Es cierto que en las películas de Sam Raimi se presta más atención al lado humano de los personajes, pero este queda lastrado por una fantasía de altos vuelos. En los telefilms, mientras Peter Parker y los suyos parecían muñequitos de un recortable, era en cuestiones estéticas donde ganaba puntos (en cuanto a su verismo, repito). En el momento en que un tipo decide ser un superhéroe y se confecciona él mismo su disfraz teniendo en cuenta que no es modisto, está claro que lo mejor que le podría salir es algo con sus arrugas e imperfecciones, donde canten las costuras y los pliegues. En el "Spider-man" de Tobey McGuire, este sencillamente aparece de la nada con su super-traje aerodinámico, sin que nos expliquen cómo cojones lo ha fabricado. En el televisivo el tema se aborda con gracia y salero (y es más creíble), la idea de confeccionarse un disfraz la tiene Parker mientras intenta venderle la moto a su jefe, el Sr.Jameson, y en más de una ocasión se hace burla de sus mallas. ¿Y que me decís de los lanza-redes?, muchos criticaron en su momento que el hombre araña de la caja tonta llevara esas muñequeras y esos cinturones tan feos, pero... ¿dónde si no guardaría "la munición" teniendo en cuenta que, a diferencia de las versiones actuales, y más acorde al comic original, lo de las telarañas es un mero gadget?.
Todo ello va totalmente acorde al tono general del producto, ya que en todas las pelis el superhéroe arácnido se limita a pelearse con otros seres humanos, nada de monstruos ni criaturas mutantes. Incluso a pesar de disponer de super-poderes, recibe más de un piño del que se queja. Lo sé, es una gilipollez, pero resulta muy curioso, y más teniendo en cuenta el marco setentero en el que se desarrolla la acción, tan urbano y sucio, muy de moda en esa época gracias a que al cine de Hollywood le dio por retratar el lado poco glamouroso de las cosas.
Supongo que ambas versiones se complementarían perfectamente... igual que ocurría con el "Punisher" de Lundrgen y el de Tom Jane (sobre todo en cuestiones de violencia), pero ese es un juego de los errores al que ya jugaremos más adelante.

martes, 3 de septiembre de 2013

LA COSA DEL PANTANO

Con los años, Wes Craven ha acabado siendo considerado uno de los grandes maestros del fantástico de todos los tiempos. Pero como le pasa a muchos de estos maestros (George A. Romero, sin ir más lejos) está bastante sobrevalorado. Es más, diría incluso que es bastante manazas, y que se le juzga únicamente por el par de películas buenas que tiene (“Pesadilla en Elm Street”, “Las colinas tienen ojos” o “La serpiente y el arco iris”), cosa esta que, también, sería muy relativa, en lugar de hacerlo por el montonazo de pedazos de mierda que tiene en su filmografía.
El caso más palpable de su inutilidad sería esta “La cosa del pantano”. Es tan estúpida la película como la idea de, entre el mogollón de cómics que había en D.C., adaptar este tan peñazo a la pantalla grande, estupidez esta que también cometieron los de “Marvel” al adaptar el personaje que bebe las aguas de este, “Man Thing”, además en la década pasada.
Un individuo en su laboratorio crea un suero que hace que las plantas se conviertan en alimentos, con lo que se puede acabar con el hambre en el mundo. Pero por otro lado, tenemos a un malo muy malo, que quiere comprar el suero para hacer solo sabe dios que, y como el inventor se niega a vendérselo, lógicamente, se lo carga. Pero el suero cae sobre el cuerpo del doctor, convirtiéndole en “La cosa del pantano”, y por ende, en un súperhéroe que pondrá a todos estos individuos en su sitio  y luchará contra el crimen desde los pantanos de Florida.
La puñetera película no sirve ni para comida de carroñeros.
Y es que, que no me vengan con los rollos del poco presupuesto; menos se tenía para cada capitulo de “El increíble Hulk” en televisión y molaba infinitamente más que esto. De hecho, es que aunque “La cosa del Pantano” es una película de cine, en ritmo, estructura, y si me apuran, incluso en fotografía, es calcada  a la serie interpretada por Bill Bixby o Lou Ferrigno… parece como si quisiera imitarla… sin éxito, por supuesto, porque esto es la cosa más aburrida que se puede echar alguien a la cara. En definitiva, que parece un telefilm, pero de los malos.
Si hay que hacerse el guay, diré que el traje de la cosa del pantano, hecho a base de plastico y latex, no se parece nada al de cómic, que es una puta mierda, que tiene expresión de chiste y que por eso te tienes que reír, que también tienes que hacerlo por el par de monstruos que aparecen en la película y contra los que la cosa tiene que luchar, y que vemos las excelentes tetas de la muy pelopolla Adrienne Narbeau (la hemos visto en “La niebla”, “1997, rescate en Nueva York”, “ Los locos del Cannonball” “Creepshow”, prestó su voz al ordenador de “La cosa”, o en “Regreso a la escuela”… ahí es nada), pero es que esos no son motivos suficientes para dedicarle un visionado. O si… al fin y al cabo, anoche me la comí del primer al ultimo fotograma.
Junto a ese par de tetas, tenemos en el reparto a parte de actores de la escudería Craven como David Hess (“La ultima casa a la izquierda”, habitual en las pelis de vídeo de Ulli Lommel,), Louise Jordan como la chistosa cosa del pantano, Ray Wise (“Twin Peaks”) como el malo maloso y hasta un negrillo con gafas gigantes.
Años mas tarde, Jim Wynorski se encargó de rodar una secuela con mucha más gracia, “El regreso de la cosa del pantano”, en la que el aspecto del bicho, era inmensamente más parecido al de los cómics, e infinitamente más elaborado, que el de esta mierda de Wes Craven.

miércoles, 18 de agosto de 2021

MARQUESINAS DE REFILÓN

Las marquesinas que aparecen en las siguientes imágenes muestran varios títulos adscritos al género fantástico + terror, algunos de indiscutible relumbrón. Pero no fueron tomadas directamente desde las sucias calles, no way, la gracia reside en que aparecen de fondo en los fotogramas de otras sendas películas. Y recalco de fondo, como si el director no hubiese dado ninguna importancia al hecho de que figuraban dentro del cuadro, porque en esos gloriosos momentos todas ellas eran simples películas, sin arrastrar el pesado petate "cult" que arrastran hoy.
Esa era la condición ecuánime para seleccionarlas 
(el caso contrario sería el del cine donde se proyecta "Phantasma" filmado por todo lo alto al arranque de "Arrebato"). Seguramente hay cientos más. Mil más. Pero las que siguen son las que mis cansados ojos detectaron en su momento y, ya puestos, las películas en las que tienen el placer de asomar.
Deleitense...



La horrible "Creepozoides" no fue directamente
a vídeo en los USA, tienen la prueba en este fugaz
fotograma de la tampoco muy inspirada "Acción Jackson".


Esto es la gloria: el "Dawn of the dead" original, 
"Posesión Infernal" y "Muertos y Enterrados" de una
sola tacada.... acojonante. Lo vimos en
"El mago de la velocidad y el tiempo" (y justamente
el que aparece es su director y prota, Mike Jittlow)


Otra sesión compartida de órdago, "Posesión Infernal"
y "XTRO" (la mejores, más sangrientas y
terroríficas películas jamás hechas)
juntitas en un cine de la calle 42 de Nueva York.
Lo vimos en "1,2,3... Splash".


Más Nueva York y más calle 42, en este caso
hablamos del clásico de Tobe Hooper, asomando
lo morros nada menos que en otro clásico, "Taxi
Driver", la mejor peli de Martin Scorsese.




Y para acabar, un poco de trampichuela, 
porque hablamos de la famosa serie de televisión
de "La Masa" con Lou Ferrigno. Pero no pude
contener el deseo de incluirla acá, ni que sea por esa
marquesina con "Fiebre del Sábado Noche" y, de paso, el
anuncio del "King Kong" de 1976.

miércoles, 30 de mayo de 2018

LOS FOTOCROMOS DE "SIMBAD, EL REY DE LOS MARES"

No contento con haber prestado cara y tetas en dos ocasiones dando vida al legendario "Hércules", Lou Ferrigno se alía de nuevo con la "Cannon" y un exploiter italiano, Enzo G. Castellari, para convertirse en "Simbad, el rey de los mares". Sin embargo nunca llegué a consumirla, ni siquiera di con ella para incluirla en la programación de un evento peliculista. A día de hoy sigue siendo una incógnita para mí... y tampoco es que me muera de ganas de que deje de serlo, la verdad. Lo que sí tengo son algunos fotocromos que les cedo acá. Como nota curiosa, mencionar que en el reparto localizamos a Teagan, señor/a de robusto aspecto que interpretó a la "Alienator" según la insufrible película de San Fred Olen Ray.






sábado, 7 de octubre de 2023

THE OFFER

No soy fan de "El Padrino". Ni me gusta, ni me disgusta. Me deja frío. Lo sé, lo sé, ¡sacrilegio! ¡a todo el mundo le mola el clásico de Francis Ford Coppola, considerada casi unánimemente una de las mejores películas de la historia! Pues a mi no. Tampoco la desprecio, simplemente no conecto con ella. Sin embargo, como devoto del séptimo arte, soy perfectamente consciente de su peso, su trascendencia y todo el respectivo mamoneo. Que representa la punta del iceberg del llamado "Nuevo Hollywood", periodo este que siempre me ha fascinado. ¿Y a quién no?.
Pero si hay algo que me gusta tanto o más que una película, es una que hable sobre cómo se hacen las películas. Da igual si la retratada es un clásico intocable como "Psicosis" o una basurilla del calibre de "Plan 9 from outer space". Gozo infinitamente viendo las trifulcas de un rodaje, los problemas, las alegrías y, sobre todo, la maravillosa hermandad que se forja entre los implicados. Una que, dramáticamente, se rompe de forma despiadada en cuanto el trajín llega a su final. Si, además, todo el viaje viene recreado con talento, saber hacer y de forma entretenida, ya ni te cuento. Pues justo eso es "The Offer", una serie de diez capítulos marca "Paramount Television" donde se narra al detalle los pormenores de la creación de "El Padrino", siempre según recuerdos y vivencias de su principal productor, Al Ruddy.
Además, "The Offer" tiene un punto extra. No se trata únicamente de los tejemanejes de Hollywood. También la mafia, por obvias razones, anda metida en el embolao. Ambas tramas se van intercalando a medida que los episodios se acumulan. Y, ocasionalmente, una imita a la otra. Veremos como, de entrada, el hampa italiana rechaza la existencia del libro de Mario Puzo y, seguidamente, se opone a la película para, finalmente, cambiar de opinión, hasta el punto de colaborar en su confección usando estrategias no demasiado legales. Y veremos al mentado productor, Al Ruddy, estrechar lazos con el Capo. Una amistad de la que terminas muy colgado, a pesar de los pesares. Y, por supuesto, veremos la implicación de Coppola, las locuras del legendario Bob Evans, el apetito voraz de Puzo y las apariciones de sosias de Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Talia Shire, Diane Keaton o Robert Duvall. También Frank Sinatra, enemigo jurado de "El Padrino", encarna a un villano de opereta. Y, aunque ajenos al film protagonista, añadan Robert Redford y Burt Reynolds al puré.
Es de esas series que enganchan. Terminas un capítulo y ya te pirras por ver el siguiente. Y cuando concluyes, incluso te queda un poso de tristeza. A ver, perfecta no es. Sobran algunas concesiones a la generación Woke. Sendas pinceladas de humor poco inspirado. Efectos especiales CGI cantosos (la explosión del coche es muy cutre), pero queda compensado por el entretenimiento y el disfrute. Incluso la emoción. Vives con estos personajes tan carismáticos. Sufres cuando sufren y te alegras cuando triunfan. Gracias en parte al talento del reparto, por supuesto, encabezado por Miles Teller como Ruddy (también co-productor del pifostio), dos estupendos Dan Fogler y Patrick Gallo como Coppola y Puzo (cuya gordura y devoción por el buen comer les hace inseparables), genial Matthew Goode en la piel de Bob Evans, grande Giovanni Ribisi como temible/entrañable Capo mafioso, incluso Juno Temple funciona, aunque sea una actriz que me chirría un poco, tal vez por ser la sonrisa más fea del firmamento peliculista moderno. Sin olvidarnos de Paul McCrane, quien diera vida a Emil en "Robocop", o un inesperado y entrañable Lou Ferrigno en la piel de -obvio- un matón de la mafia.
Sin embargo, la cosa que realmente me atrapó de "The Offer" es el modo en que se retrata el enfrentamiento entre los dos Hollywoods. Se diría que el antiguo y el que era moderno a inicios de los setenta. Pero yo lo veo de otra forma. Bob Evans compite encarnizadamente con un ejecutivo de "Gulf + Western" -entonces propietaria de "Paramount"- que quiere quitarle el puesto. En un momento dado lo consigue y cuando comienza a aplicar su criterio, antepone el dinero, el complacer a la audiencia sin tomar riesgos, apostando por cine de género "tonto", de puro consumo (se cita "Aeropuerto 80"). Más que representar al viejo Hollywood, en ese personaje veo aquel que acabaría sustituyendo a la generación de Bob Evans cuando esta, devorada por su propio ego (+ excesos drogadizos y etc), la cagó acumulando grandes fracasos y dando pie a la era del blockbuster en los años ochenta, a los Spielbergs y Lucas, al cine comercial destinado a comer el ojete del público, a los espectáculos audiovisuales, los efectos especiales, las tramas sencillas del bien contra el mal y la búsqueda del entretenimiento como reclamo principal. Una etapa de esplendor económico y taquillas tremendas dominada por ejecutivos trajeados sin idea de cine, anteponiendo el comercio al -ejem- arte y el "auteurismo" propios de la década previa. En "The Offer" ese personaje pierde y acepta su derrota... de momento. Todos sabemos que, no mucho después, volverá para tomarse la revancha y, esta vez sí, quedarse (y yo que lo celebro).
De entre los varios diálogos memorables, dejen que recupere la siguiente perla esputada por -el personaje de- Bob Evans: "La gente educada nunca dice la verdad". Me dio que pensar, tal vez sea hora de aplicármelo. Comenzaré ahora mismo con 
una como un templo: "The Offer" es COJONUDA.

domingo, 5 de julio de 2015

LOS FOTOCROMOS (LA –ESTUPENDA- CARATULA VHS Y LOS TÍTULOS DE CRÉDITO) DE “DETECTIVES CASI PRIVADOS”

Hay dos cosas que los habituales de este blog deberían tener claras. Uno, “Detectives casi privados” es una de esas pelis por las que en estos lares sentimos una inconmensurable simpatía y un cariño netamente heterosexual, como bien demuestra la respectiva reseña. Dos, que los mentados fotocromos nos los cedió amablemente Sir Alex Gardés.
Aclarado esto, déjenme introducir lo que viene a continuación, varias estupendas instantáneas de esta modesta pero agradable “comedia de misterio” del año 1980, originalmente nacida como “The Private Eyes”, y con un montón de individuos especializados en la caja tonta delante de la cámara (Tim Conway, Don Knotts y Trisha Noble entre ellos. Conway y Knotts ya habían formado pareja cómica en unos pocos títulos previos). Un director de escueta trayectoria especializado en pelis de tercera regional (Lang Elliott, fundador de "Tri Star" y que años después rodaría las dos infames entregas de “Cage” a mayor gloria de Lou Ferrigno y Reb Brown. Recientísimamente se ha anunciado que llevará las riendas del remake de "Cujo"... ¿¿??). Y la colaboración de tres nombres habituales del cine de género de bajo presupuesto como Irwin Keyes, Grace Zabriskie y John Fujioka.
Todo ello, sabiamente mezclado, dio como resultado una peli de aquellas que si ves de chaval te deja grabada en tu imberbe mente algunas secuencias que te persiguen de por vida (como “Hysterical” o “Guerreros del espacio”; todas ellas comedias tontas mezcladas con géneros populares como terror, suspense y ciencia ficción). O al menos ese fue mi caso. Añadir que había una secuela “in the works” en la que los detectives se iban a enfrentar al monstruo que sale en el gag final, pero nunca se llevó acabo.
Completamos el repasito con la maravillosa caratula del VHS y los no menos fascinantes títulos de crédito “a lá Pantera Rosa”. Ya, estos dos  también figuran en la reseña escrita, pero coño, seguro que empujados por su incurable perrería ni se han molestado en verla y mucho menos leerla, así de este modo tienen una segunda oportunidad de gozar de
material tan sabrosón….


















martes, 2 de agosto de 2011

PELICULAS CLAVE DEL CINE DE SUPER HEROES

No se me ocurre momento más oportuno que el actual, para sacar un libro como este, una época en la que el público brinda el beneplácito a los súper héroes, sean de la calaña que sean, y consumen todo tipo de merchadising. Que mejor que este libro para todos aquellos amantes de los súper héroes ocasionales, o para aquellos mas especializados, o para aquellos que, como yo, andamos a medio camino entre una cosa u otra.
Perteneciente a la colección “Películas clave de…”, Quim Casas, periodista que lo mismo escribe para “Fotogramas” que para “Rock Deluxe”, se marca un libro de reseñas de esos que tanto nos gustan a nosotros, haciéndose una selección de películas de Súper Héroes, tirando casi siempre por los derroteros mas obvios (No está VENGADOR, ya saben, el THE PUNISHER primigenio con Dolph Ludgren, si acaso se le dedica tan solo una línea, no está EL MAN, no está LOTTO MAN, no está DARK JUSTICE, pero si está ZEBRA MAN o EL MUNDO SALVAJE DE BATWOMAN o KRRISH, para que no se diga que Quim Casas no ha tirado por lados mas exóticos) y comerciales.
Cada película viene con su ficha, alguna imagen y el comentario de Quim Casas. En estos, es autor, conocedor, además de las películas de las que habla, de los cómics que la preceden, más que dar una opinión sobre el producto o mostrarse crítico, describe la película, aporta algún dato y alguna curiosidad, sin mostrar favoritismo o desprecio por alguna de las películas de las que nos habla.
Incluye el libro, una galería de personajes decisivos en lo que al mundo de los Súper Héroes se refiere, dedicándole reseñas a gente como Bob Kane, Sam Raimi, Stan Lee, Tobey Maguire, Tim Burtom o Lou Ferrigno.
El Prologo corre a cargo de Jordi Costa, y su manera de escribir para intelectuales, ya saben: “Hablo sobre cultura popular, de la manera más impopular posible”, con lo que leo, pero no me entero de mucho, la verdad.
En definitiva: Como dice el título -y con alguna vacilada que el autor se pega con alguna peli extraña- este es un libro de películas clave en un determinado género, no es una guía completa ni nada que se le parezca, por lo cual, y gracias a una escritura fluida y a lo interesante de la propuesta, que ya es mucho, se convierte en una lectura amena y divertida, aunque personalmente me hubiera gustado más una guía, al mismo estilo de este libro, con toooooodas las películas de Súper Héroes existentes en el mundo mundial. ¿Alguien se atreve?