Una comedia setentera de Robert Aldrich, director de "Doce del patíbulo", entre otras, que transcurriendo en un entorno policial, no era en exceso desmadrada. Lo desmadrado vino cuando aprovechando el tirón de "Loca Academia de Policía", apareció esta película en videoclubes a ver si picába alguien.
No me extiendo más, que la reseña del film en cuestión, caerá en un momento u otro. Les dejo con los fotocromos.
miércoles, 9 de agosto de 2017
lunes, 7 de agosto de 2017
PEPE, NO ME DES TORMENTO
“Pepe, no me des tormento”, producción de José Frade un
tanto extraña, resulta una rara avis a
todas luces dentro de la comedia Española. Porque de manera totalmente
involuntaria, esta película toma los arquetipos de la “Comedia Madrileña” de
finales de los setenta y primeros ochenta, personajes intelectuales con
profesiones dentro del ámbito artístico, y le da una vuelta a todo eso,
convirtiéndose, sin saberlo, en una parodia de los Truebas, Colomos y Gutiérrez
Aragón de la época. Es como si se introdujeran esos personajes en una película
de Angelino Fons, por poner un ejemplo de lo más chabacano. Todo ello servido
con una zafiedad y una cochambre que contrasta con la alegre y vistosa
fotografía, que le da un toque extraño a toda la película, otorgando una imagen
también poco habitual en la comedia española de la época.
Llena de gags, unas veces surrealistas, otras ingeniosos, y
de sal gruesa la mayoría de las veces, “Pepe, no me des tormento” resulta una
película atípica en cualquier caso, desde sus protagonistas, que no son los
habituales en este tipo de comedias de los años ochenta, Emilio Gutierrez Caba
y Luis Varela, hasta la presencia de una Cecilia Roth, recién salida de hacer
“Arrebato” con Zulueta, que estando casi todo el metraje desnuda, da gusto
verla de lo buena que está. Aborda un registro cómico a la vieja usanza, y lo
hace con solvencia.
Cuenta la historia de dos amigos de la infancia que llevan
toda la vida juntos, que han de escribir un guion cinematografico en ocho días.
El como se distraen de las más variopintas formas, para nunca llegar a ponerse
a escribirlo, componen el grueso del argumento.
Dentro del reparto, también destacaría la presencia de Carla Antonelli, la primer diputada transexual, que miren ustedes por dónde,
interpretando asimismo a un transexual, en un momento que ha de vestirse como
un hombre, nunca lo parece, incapaz de trasmitir masculinidad. Muy curioso,
La película, que cumplió su función en la taquilla llevando
a cines a unos casi 180.000 espectadores, apareció en vídeo con la carátula que
adjunto abajo, que tratando de explotar el humor más desmadrado de la época
que no está, sin embargo, tan presente en la película, añade al titulo unos
puntos suspensivos para convertirlo en más zafio todavía, pareciendo la cosa un
estúpido juego de palabras en el que el espectador, al ver la carátula asocia
el título a la sodomía. Me explico; “Pepe, no me des… (cambien los puntos
suspensivos por un más contundente “por el culo”) tormento”, y ya tenemos el
gag hecho. Espero haberme explicado bien.
La dirección corre a cargo de José María Gutierrez González,
quien tan solo dirigió cuatro largometrajes, de los cuales, el más popular
sería “Los Autonomicos” a mayor gloria de Juanito Navarro y Antonio Ozores, en
la que dirigiría un guion de Mariano Ozores.
“Pepe, no me des Tormento”, sería una curiosidad muy
extraña, rara (y desperada) que resulta un divertimento de lo más simpático.
viernes, 4 de agosto de 2017
PIERNAS ARRIBA
En un principio “Piernas Arriba” iba a ser una alocada
comedia picantona, adscrita al destape, pero sin más que un par de desnudos y
mucha diversión. Sin embargo, la exhibición pedía carnaza en sus cines de
barrio, y por eso, y por una supuesta falta de metraje para llegar a una
duración estándar, se rodaron aparte unas cuantas escenas porno soft de escaso
gusto, que se insertarían sin mucho orden ni concierto al metraje cómico
existente, pariendo así una película de clasificación “S”, que en aquellos días
de 1982, más que una clasificación sinónimo de denuncia, lo era de comercial. Y en esa tesitura se estrenó.
Cuenta la historia de dos detectives contratados por parte
del dueño de un hotel. En este, se están cometiendo una serie de asesinatos
contra unas señoritas. Para no llamar a la policía, ya que estos hechos podrían
hacerle perder la clientela, los detectives a los que acabo de hacer mención,
se ocuparan del caso, y por el camino, se ponen las botas con algunas de las
poco higiénicas tías que salen en la película.
Protagonizada por el gran José Carabias –en uno de los pocos
papeles protagónicos de su longeva y prospera carrera- y por Tito García (La
Guerra de los niños), los actores mantienen que cuando rodaron la película
pensaban que estaban rodando una comedia al uso de lo que se llevaba entonces,
pero que en ningún momento supieron que rodaban una película porno soft, por lo
que, engañados, siempre dijeron que no sabían nada del asunto; que insertaron
las escenas de folleteo sin su conocimiento –ni consentimiento-. Sin embargo,
si que hay una escena en la que ambos actores chupan los pezones al unísono, de
la misma actriz, y bajan al pilón ambos, a unas distancias tan escasas que si
no hubo cunilingus real, el olorcillo tuvo que llegarles, y hasta algo de
sabor. En la escena de marras, Tito García, escupe pelo. Y si esto ocurre es,
con la cámara como testigo, porque tuvo la boca demasiado cerca de los montes
de Venus.
En cualquier caso, la película es un puzzle de malas
escenas, mal dirigidas, mal interpretadas, peor escritas, y montadas por un
mono amaestrado, que mezcla escenas con más luz con otras donde esta escasea,
así como se encarga de que los protagonistas hagan gestos lascivos cuando, para
justificar un inserto, hacen esos gestos al aire.
El resultado de esto, es la obra de un absoluto inútil.
La película pasó discretita por las salas, 75.000
espectadores, y la dirección corre a cargo de un director más interesante que
sus propias películas; Justo Pastor.
Pastor, venía del teatro, dónde en los años 70 tuvo algún
que otro sonado éxito y dónde, ocasionalmente, hacía de actor. Iniciado en el
cine gracias a su amigo Eloy de la Iglesia, para el que hizo de actor en unas
cuantas ocasiones, Pastor debuta en la dirección de cine “S” con títulos tan sugerentes
como “Con el rabo entre las piernas”, “Aberraciones sexuales de un diputado” o
“Ya no soy virgen, olé, ya no soy virgen” para en 1983 ser condenado al
obstracismo y no volver a ponerse detrás de las cámaras hasta 1997, año en el que vuelve a dirigir.
Pero no lo hace con un viejo y acariciado proyecto que no hubiera podido llevar
a cabo en su momento, que va, lo hace dirigiendo la primera película porno de
Poli Díaz: “El potro se desboca”. Y ahí acaba su carrera cinematográfica.
No obstante, en 2009, pocos años antes de su fallecimiento,
también podemos verle haciendo de si mismo en la película de Leonardo Dantés
“L.A.R.R” dónde hace de si mismo y le vemos muy a gusto, suelto e integrado, al
lado de Tony Genil y diversos freaks que aparecen en esa película y que
comparten plano con el director.
Como dato de interés para los más cotillas, decir que durante buena parte de los 70, Justo Pastor, fue amante de Eloy de la Iglesia.
“Piernas Arriba”, puede que sea lo más parecido a una
película normal que ha hecho, por mucho que cuele planos de tetas y felpudos en
escenas en las que no vienen a cuento, solo para poder meter ese metraje en
algún sitio.
lunes, 31 de julio de 2017
RIFIFI EN LA CIUDAD
A los neófitos suele gustarles esta película, porque creen
estar viendo una película de Jesús Franco con una narración estándar. A mí me
gusta esta película, porque ya le veo el plumero a Jesús Franco. Primero de
todo, porque ya estamos ante un “exploitation” de la película francesa,
adscrita al cine negro, “Rififí”. Un clásico. Esta “Rififí en la cuidad”, a
parte del género, lo único que tiene en común con aquella es la presencia del
actor Jean Servais, si bien es cierto que no sería la primera película a rebufo de “Rififí” dentro
de la cinematografía Europea, es decir, que ya hubo más “Rififís” Antes del de
Franco. En segundo lugar, le veo el plumero porque ya va flojeando; Sus
películas más aclamadas, “Gritos en la noche” o “La Reina del Tabarín”, dónde dio
el máximo que podía dar en lo que a academicismos se refiere, ya quedan atrás,
y por primera vez se vislumbra el estilo de ese Jess Franco torpe, chabacano,
vago, del que la década de los ochenta daría buena cuenta con el cine negro que
haría entonces. Esta película, aún de bajísimo presupuesto, contaba con buenos
profesionales a su servicio, pero ni por esas. “Rififí en la ciudad” sería su
película sementera más franquiana, y se salva de la quema por poseer una
cuidada iluminación –muchas veces expresionista- y una buena dirección de
fotografía. Por lo demás, puro Franco.
Una trama enrevesada, basada en la novela “Vous Souvenez
vouz de Paco?” de Charles Exbrayat, que, perdonen que les diga, fui incapaz de
seguir. No me enteré de nada, no por falta de atención –visualmente está bien
la peli- sino por la incapacidad del
tito Jess de dotar de ritmo y coherencia a las imágenes filmadas.
Con lo cual yo solo veo a un político corrupto haciendo
fechorías, a un detective que pretende nosequé, y gente yendo, viniendo y
muriendo a golpe de pistola durante las casi dos horas que dura la película,
aderezado todo con los personalísimos numeritos de Jazz que el director
introduce en la trama sin demasiado orden ni concierto. Con todo, la vi entera
sin inmutarme demasiado.
Sin embargo, las sinopsis de Internet, rezan que se trata de
una película en la que un confidente de
la policía es asesinado por los esbirros
de un político corrupto, Leprince, que a su vez, es el responsable del tráfico
de cocaína proveniente de centro america. Cuando se presenta a la presidencia
del senado, los hombres que asesinaron al confidente, serán asimismo
asesinados, por lo que un detective de vuelta de todo, intentará, por sus
cojones, resolver este caso como sea.
Bueno, como curiosidad, y para completistas, no es ni de
lejos lo peor a lo que nos podemos enfrentar de Franco. Y aunque ya se van
viendo pinceladas de lo que se avecinaba, al final solo se trata de una mala
película estándar, al menos soportable. La fascinación no brota albergada en
algún recóndito lugar en sus fotogramas.
A Jesús Franco le gustaba contar, que cuando Orson Welles
vino a españa con la intención de contratar un director de segunda unidad para
“Campanadas a medianoche”, eligió a Jess Franco tras ver su película “La muerte
silba un Blues”.
Emiliano Piedra, productor español de Welles en aquél
tiempo, le dijo que ni se le ocurriera contratar a Franco, ya que era un
director horroroso. Para sacarle de dudas, le sentó en una butaca e hizo que se le proyectara este “Rififí en
la ciudad”, ya que la consideraba la mayor mierda jamás filmada. Debió ponerle
cualquier otra, porque, según Franco, “Rififí en la ciudad”, es la película
suya que más homenajea el estilo de Welles, por lo que al terminar la
proyección ordenó que se contratase a Franco inmediatamente, ya que supo
vislumbrar el posible homenaje, lo cual ya adecuaba al director Madrileño a ser
el segundo de Welles. Verdad o no, lo cierto es que Franco acabó siendo
director de segunda unidad de Welles, y “Rififí en la ciudad” una de sus
películas más respetadas.
Por otro lado, el protagonista, un popularísimo por aquel
entonces Fernando Fernán Gómez que da vida al detective, cuenta que rodaron la
película en Marbella, y que siendo Franco uno de los productores, gran amigo
suyo y con quién se pegaba unas juergas de cojones, aceptó rodar a cambio del
dinero suficiente para mantenerse en Marbella durante el rodaje de la película,
y para sus juergas nocturnas. Después percibiría primas según taquillaje. Dice
Fernán Gómez, que después de rodar no vería un solo duro. Y no me consta que a
corto plazo la película tuviera vida comercial. Aún así, Fernán Gómez en sus
memorias, no guarda una mala consideración de esta película –como si la guarda
de otras muchas que hizo- ni de Jesús Franco en general, si comentando que se
trataba de una película en la que el presupuesto brillaba por su ausencia, y
que en consecuencia, flipaba viendo como la cosa avanzaba sin mayores
problemas.
Trabajarían juntos, de hecho, en más ocasiones.
viernes, 28 de julio de 2017
GOTHIC
Aunque nuestro país fue uno de los poquísimos que
estrenó “Gothic” en cines –y que vieron
poco más de 160.000 espectadores-, mi relación con la película no comienza en
los cines, sino, como podrán imaginar ya que en este blog es una obviedad, en
el videoclub. La historia no es nueva
por aquí; mil y una veces me topé con la carátula en las estanterías, y mil y
una veces no la alquilé del miedo que me daba lo que en ella aparecía. Y es que
el póster era potente. Un pequeño diablillo haciendo dios sabe qué, sobre una
indefensa damisela. Mi imaginación le daba mil y una opciones a aquella imagen.
Pensaba, por supuesto, que se trataba de una película dónde un pequeño
diablillo con malas pulgas hacía mil y un fechorías.
Claro, que esa potente imagen que da vida al póster y posterior carátula,
inspirada en una pintura de Fuseli, “The Nightmare”, tan solo aparecía unos
segundos en pantalla. Porque en realidad la película no trataba de un diablillo
asesino como fantaseé con la carátula en mis manos, y mi decepción con “Gothic”
fue mayuscula. Lo comprobé a los pocos años, cuando ya bastante entrado en la adolescencia, volví
a alquilarla y comprobé que se trataba de una película de horror de época, que
daba muy poquito miedo y que nada tenía que ver con lo que yo quería que fuese,
esto es, una suerte de “Leprechaun”, antes de que las películas sobre este
duende existieran. Me pareció, como casi todo lo de su director, el megalómano Ken Russell, un soberano coñazo insoportable.
Sin embargo, ahora con 40 años decido volver a verla con
mayor conocimiento de causa, mayor predisposición al aburrimiento y menos
prejuicios, y resulta ser una película cuyo valor radica, quizás en la
estética, en la cuidada ambientación y en lo curioso de su trama, y sin llegar
a aburrirme del todo, maldigo el nombre
de Russell ya que si bien tiene cuidado en todos estos aspectos, es un
absoluto negado a la hora de crear atmósferas y terror. Se excusa en el hecho
de que es un terror clásico y no contemporáneo… pero no hay excusas que valgan.
Lo cierto es que por ese lado, flojea.
Así, el señor Russell se saca de la manga una ficción en la
que unos señoritos aficionados a la literatura fantástica como puedan ser en
matrimonio Shelley o John William Polidori, se reúnen en la mansión de Lord
Byron con el fin de ponerse hasta el culo de Éter o Laudazo y meterse ellos
mismos el miedo en el cuerpo contándose historias de miedo, y que a su vez,
esto sea el gen para escribir sus nuevas historias. En estas, que esta reunión
sirvió a Mary Shelley para escribir “Frankenstein, o el nuevo Prometeo”, y a
Polidori para escribir “El Vampiro”. Y el resto es historia.
La producción costó cerca de los cinco millones de dólares y
no recaudó ni uno. Un fracaso absoluto al que se le confiere el estatus de culto,
gracias al nutrido grupo de seguidores que defienden la película y el cine de
Ken Rusell.
En cuanto a la película a rasgos generales, pasable, sin
más. Con sus pocas virtudes y sus pocos defectos, y sin nada verdaderamente
destacable, porque, lo mejor de la película, es el póster.
En el reparto, como Lord Byron tenemos a Gabriel Byrne ,
como Percy Shelley tenemos a Julian Sands y como Mary Shelley a Nastasha
Richardson, rostros todos ellos muy populares a posteriori en producciones de
todo tipo de finales de los ochenta y principios de los noventa.
lunes, 24 de julio de 2017
BIGAS X BIGAS
“Bigas X Bigas” es un montaje de los vídeo-diarios que el
director Catalán Bigas Luna dejó registrados en cintas, en una época comprendida desde
2000 a 2007. Se asegura que había más de 500 cintas de vídeo, 600 horas de
material y otros tantos audios. Que de todo ese material haya salido una cosa
tan sosa y poco emocionante como es “Bigas X Bigas”, se debe a dos motivos;
Uno, que los vídeos diarios de Bigas no eran buenos. No había una intención
artística ni creativa más allá de grabar aspectos de los momentos vividos por
Bigas Luna, sin mayor afán (quizás) que el de dejarlos registrados, con lo que
la grabación no se cuida en absoluto. Digamos que es como el que graba una boda
o un bautizo. Nada, vacío. Dos, el material, obviamente, no ha sido manejado
por Bigas Luna. La dirección y la edición corren a cargo de quien fuera
director de la segunda unidad de “Yo soy la Juani”, Santiago Garrido Rua, por
lo que lo que estamos viendo es su visión; él le imprime un ritmo y una
narración, por lo que de Bigas Luna no hay más, en la película, que el material
filmado. Por otro lado, en lugar de montar ese material como si fuera un espectador pasivo, tomo parte del material
dándole un orden, un estilo, una cadencia, y sobretodo, eleva lo grabado a una
dimensión mucho más pretenciosa y pedante de lo que ya de por sí era Biga Luna,
cuando quizás, lo bueno hubiera sido mostrar todo ese material con sencillez.
Al margen de todo eso, los video diarios de Bigas —o al
menos lo que nos muestra la película— no tienen nada de especial y todo se nos
muestra a pinceladitas; le vemos cultivando su huerto, pintando sus cuadros,
cocinando, haciendo pan, nos presenta a su perro, le vemos filmando en rodajes,
pidiendo a amigos que cuenten anécdotas… pero todo es tedioso. Se diría que
Bigas grababa por grabar. Sin ninguna pasión en ello; sí en lo que se empeña
que sea retratado en ese vídeo. No le importa el vídeo, pero sí su huerto, sí
sus cuadros.
Al menos la iniciativa, a priori, parecía interesante.
Más interesantes me han parecido los extractos de algunos de
sus cortometrajes, muchos de ellos inéditos, algunos de carácter absolutamente
amateur, que demuestran el amor de Bigas Luna por el cine, más allá de los
trabajos estrenados en salas de manera comercial. O sea, que entre las muchas
cosas que hacía al margen de su trabajo como director, además, hacía
cortometrajes por el placer de hacerlos. Un recopilatorio de esos trabajos si
que sería interesante.
viernes, 21 de julio de 2017
PIERNAS LOCAS, LOCAS, LOCAS
“Piernas locas, locas, locas”, es una atípica comedia
genuinamente ochentera de aquellas que tras sus estrenos, por norma general,
tampoco multitudinarios, pasaban por nuestro país a través del alquiler de los
añorados videoclubes. Y en sus estanterías, “Piernas, locas, locas, locas” si
resultaba ser un alquiler de lo más habitual.
Una alocada –y cutre- mezcla de comedia deportiva y “Sex Comedy” con ligeros toques de comedia “Spoof”, al menos, en lo referido al
estilo de muchos de sus gags ( “- Queremos tomar la ensalada del Chef” “-No va
a poder ser, el Chef es un avaricioso”, dicen en una escena). Por estructura y
contenidos, una película muy deudora de “Los Albóndigas en remojo”.
Conocida como “Off The Mark”, y también como “Crazy Legs” en
sus versiones anglosajonas, “Piernas locas, locas, locas, cuenta la historia de
un niño aspirante a alteta (corredor de Triatlón) que tras una jugada de su
amiguito ruso, acaba cayéndose de un columpio y queda incapacitado. Le operan,
pero el cirujano avisa a sus progenitores
que aunque podrá entrenar, que se olvide de convertirse en un gran atleta; tras
la caída y la posterior operación, el niño sufre la enfermedad de las “Piernas
Locas”, enfermedad esta que en momentos concretos de estrés o tensión, hará que
su cuerpo pierda el control de sus piernas actuando estas autónomamente. Al
mismo tiempo, una jovencita con las mismas inquietudes que él, comienza a ganar
carreras porque gracias al enorme tamaño de sus pechos, estos llegan segundos
antes que ella a la línea de meta, motivo por el que los chicos contra los que
compite están molestos, y motivo por el que esos mismos, poco después, se
convertirán en sus amantes.
Pasa los años, se encuentran, compatibilizan, y con un
tercero en discordia, un negro que ha perdido el alma –un “No-Soul Brother”,
entrenaran para la carrera más importante carrera de sus vidas. Todo ello
servido en un ambiente juvenil y no exento de juerga, y tetas y culos, y todos
los clichés de las populares “Sex Comedies” línea “Screwball” contemporaneo.
Verdaderamente se trata de una cinta un tanto ingenua e
infantiloide al que le han metido chistes de contenido sexual y desnudos
femeninos para que no resulte tan infantil y atraer culos a las butacas, cosa
esta que salió rana, porque al ser claificada “R” en su momento, y tener una
exhibición reducida por dicho motivo, finalmente se convirtió en una película
ignota y prácticamente desconocida para el público americano.
No obstante, y a pesar de sus momentos más aburridos, los
gags, cuando su resultado es eficaz, hacen que bien merezca la pena un
visionado.
En el cast principal, como portador de esas piernas locas,
locas, locas, tenemos a Mark Nelly,
visto en otras “Screwball Comedies” contemporaneas como puedan ser “Escuela de
Azafatas” o “ Harvard, Movida Americana” así como se despediría del mundo de la
actuación en 1994 con “Night of the Demons 2”. La dueña de esos suculentos
pechos que llegan antes a la meta que el resto tenemos a la bella Terry Farell,
a la que hemos visto paseando su palmito por diversas producciones tales como
“Regreso a la Escuela” o “Hellraiser III” para acabar con su estructura osea en
el mundo de la televisión. Como el negro que ha perdido el alma, tenemos a
Clarence Gildyar Jr. que con algo más de suerte, llegó a aparecer en “Top Gun”,
“Karate Kid II” o “Jungla de Cristal”, sin llegar a tener ninguno de los tres
más roles protagonicos que los de esta película. Segundones de por vida.
No menos que el director de la película, Bill Berry, quien
diez años de esta dirigió el “Blaxploitation” “Brotherhood of Death” y luego
ya, como dirian los catalanes, se ganó las garrofas como asistente del director
de innumerables películas de la más variada índole y el más raro pelaje, a la
vez que produjo toda suerte de productos de serie B/Z destacando entre todos
“Night of the Demons 2”, “Leprechaun 3” o “Los Chicos del Máiz 666”.
Una carrera de lo más simplona y curiosa, no obstante.
Véanla, se pueden echar alguna que otra risa.
miércoles, 19 de julio de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "DESPERADO"
Les dejo con unos fotocromos de los más misteriosos, raros y desperados...
La reseñá se la curró Aratz en su momento. Aquí.
La reseñá se la curró Aratz en su momento. Aquí.
viernes, 14 de julio de 2017
FINDERS KEEPERS
“Quién lo encuentra, se lo queda” —título latino que me encanta...— sería una traducción más o
menos decente para la expresión “Finders Keepers” que da nombre a esta T.V.
Movie de los canales Pay Per View y que se ha estrenado por esa misma vía con
el título Español citado al principio.
Se trata de un insípido producto a priori adscrito al
subgénero de muñecos asesinos. Sin embargo, y aunque efectivamente la asesina
es una muñeca, esta no hace aparición animatrónica o infográfica alguna. Y es que, consecuencia,
obviamente, de la ya popular Anabelle,
-de “Expediente Warren” o la película que lleva su nombre, esta muñeca
aparece tiesa como un palo, cometiendo los asesinatos su dueña, una niña que,
para más inri, comete sus fechorías, casi siempre, fuera de cámara.
No obstante, todo esto daría lo mismo si la capacidad
para asustar de la película no fuera
absolutamente nula, o en el mejor de los casos, que se tratase de una buena
película, pero no. Imagínense la peor película de terror del presente siglo,
con todos sus clichés y tópicos. Pues justo eso sería “Finders Keepers”. Una películucha de terror como tantas que hay, que no aportan
absolutamente nada, ni al género, ni a nuestro entretenimiento.
Cuenta la historia de una “Muñeca quitapenas”. Estas muñecas,
según su folclore, se ponían a la cabecera de la cama de los niños que tenían
pesadillas con el fin de que les protegiera y ayudara a dormir. Así, una mamá
soltera y su hija se mudan a una casa dónde hay en el suelo una de estas
muñecas, fea como un demonio y que hace presagiar que nada bueno trae consigo,
pero, aún así, la hija de esta señora queda prendada con ella. Y claro,
comienzan a ocurrir casos extraños, hasta acabar estos en violentos asesinatos
perpretados, no por la muñeca, sino por la niña, que está conectada a ella. Y a
partir de ahí, más de lo mismo durante hora y media.
Poco más que decir. Para completistas que sabrán verle los
puntos positivos.
Curiosamente, la protagonista es Jaime Pressly, que ha
aparcado su potente bis cómica, su palmito y su exhuberancia, ha tapado sus
comunes escotes, y ha cortado su melena rubia, para pasar de ser la adolescente
cachonda de “Fuera de Onda” o “No es otra estúpida película Americana”, a ser
una madura divorciada cuarentona, que lo pasa fatal viendo como su hija hace cosas
raras. Una actriz cómica cambiando de registro y haciéndolo muy bien, que sería
el único motivo para tener en cuenta esta película.
Por otro lado, el director sería Alexander Yellen, que
debuta en la dirección con este telefilme, pero
que ha sido director de fotografía o de segunda unidad de incontables
producciones, siendo lo más destacable los “Mega shark Vs. Giant Octopus” de
Jack Perez o “Mega shark Vs. Mecha
Shark” de Emile Edwin Smith. Carne de
“The Asylum”, aunque esta “Finder Keepers” es una película
completamente seria. Solo que muy mala.
miércoles, 12 de julio de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "EL CHIP PRODIGIOSO"
lunes, 10 de julio de 2017
EL VIAJE DE POPEYE
Con motivo del 75 aniversario de Popeye, el estudio
Claymation puso en marcha el proyecto de realizar un mediometraje sobre el mítico personaje para
su estreno en televisión. Pero el proyecto tiene que ser abortado cuando,
irremediablemente, el estudio se vio en bancarrota. Pero el 75 aniversario
estaba ahí, y la gente de Mainframe Entertainment se hizo cargo de ese
proyecto, que sería distribuido nada menos que por Lions Gate. Se trataba de
hacer un especial televisivo en unos
tiempos en los que se renegaba de la animación tradicional en pro de la
animación 3-D. Y así, contratando al director Ezequiel Norton, y con un presupuesto que no daba para las
calidades de lo que Pixar o Disney estaba haciendo en cine, se le hizo el peor
homenaje que se le podía hacer a un personaje más grande que la vida. Casi mejor, si no se hubiera hecho nada.
Resulta muy duro tras ver los cortometrajes de la factoría
Fleischer, e incluso los posteriores, incluídos los de Hanna – Barbera, ver un
mediometaje como este, que no solo es que tenga una animación de lo más cutre y
fea, sino que hace gala de una falta de originalidad abrumadora, así como la
incorrección política implícita en todo Popeye aquí brilla por su ausencia,
hasta tal punto que Popeye y Brutus, son amigos.
El argumento es tan soso, como que Popeye, junto a su amigo
Brutus, Olivia y Cocoliso, se echan a la mar en busca del padre de Popeye que
ha desaparecido, por lo que tendrán que sotear los peligros y los órdagos que
les echa la malvada bruja del mar. Así de complicado.
Un absoluto mierdote a todos los niveles y una falta de
respeto para los personajes creados por Segar, máxime cuando un producto que
requería un mínimo de cariño y de dinero en la producción, está realizado de la
manera más económica posible, y sin ganas, por una panda de ineptos. Por otro
lado, como la película está destinada al
público con menos criterio que existe, que son los niños, eso les sirve
como excusa para cometer el crimen que han cometido. Porque, es que estéticas o
tipos de animación aparte, esto es un
aburrimiento solemne, cosa que no fue Popeye, ni tan siquiera en aquella serie
tan mala que fue “Popeye y su hijo” a finales de los ochenta y los albores de
los noventa.
Dando la voz a Popeye, tenemos a Billy West, reputado actor
de doblaje que, surgido de la radio, del staff de los programas de Howard
Stern, admite que esta película fue el trabajo más duro de su carrera, porque
hacer de Popeye y que le quedara bien, le dejó la garganta bien jodida, para
que luego el resultado final del especial 75 aniversario, fuera esta porquería.
Un asesinato, eso es lo que es esta peli.
viernes, 7 de julio de 2017
BENIDORM MON AMOUR
“L’Alquería Blanca” fue una serie del Canal Nou, rodada en
Valenciano y para los habitantes de la comunidad Valenciana, que fue un éxito
sin precedentes y todo un hito en la historia de la televisión Valenciana. En
ella, se contaban las peripecias, en tono melodramático, de los habitantes de
un pequeño pueblo Valenciano durante la decada de los sesenta.
En plena fiebre con la serie, Canal Nou cierra en 2013 y
deja a los espectadores Valencianos sin poder ver el final de la serie que ya
solo se podría visionar si uno compraba la última temporada de la serie en DVD.
Un éxito absoluto que sin embargo, y como es lógico, fuera
de la comunidad Valenciana, nadie sabía nada de la mentada serie televisiva.
Sin embargo, el público, tres años después de la cancelación
de la serie, seguía parando al elenco de actores por la calle, y diciéndoles lo
mucho que echaban de menos la serie. Pero la serie ya no podía volver sin una
televisión autonómica a la que acogerse. Así pues, Santiago Fumarola, director
de la misma, planeó una película para cine con el fin de que su creación no
cayera en el olvido. Entre subvenciones estatales y demás, consiguió un
presupuesto de un millón y medio de Euros.
Y así se da pie a una de las películas más raras del cine
Español de los últimos años. Porque para que se hagan una idea; la serie
“L’Alquería Blanca” era una serie al estilo de “Amar en tiempos
revueltos”, uno de esos folletines de al
medio día, que enganchan a señoras de más de 50 años de edad y ancianos, un
drama de época donde en cada episodio se muestra una intriga ligera a
resolverse en próximos capítulos, o que no llega ni ha resolverse.
Bien, pues el resultado de la película que adapta estas
premisas, cambia el tono y las maneras de la serie hasta tal punto, que le da
la vuelta a esta como a un calcetín. Amparandose en el hecho de que se trata de
una precuela de la serie, este “Benidorm Mon Amour” es una “Sex Comedy” linea
“Screwball” a la española, mucho más deudora de “Porky’s” – y quizás sin
intención de deberle nada a la película de Bob Clark- que de cualquiera de esas
rancias series, incluida la propia “L’Alquería Blanca”.
Para ello, y sin salirnos de los años 60, se traslada la
acción a los tiempos mozos de unos cuantos de los protagonistas de la serie,
haciendo que, durante el permiso de uno de ellos, que está haciendo la mili,
estos le recojan a las afueras de Alquería Blanca, para llevárselo a Benidorm
con el fin de que este eche un polvote con alguna guiri que veranee por
allí. De hecho, conocen a un grupo de
desinhibidas Francesas, y comienza la juerga, el despelote y el despiporre. Un
arsenal de chistes zafios, pedos y cagaleras se apoderan de una película que no
va a ninguna parte, a la que se le enreda el argumento más de la cuenta cuando
introducen algún chiste al estilo “Spoof” – como la película está subtitulada
al castellano porque está rodada en Valenciano, uno de los protagonistas que
solo habla Castellano, rompe la cuarta pared, agarrando con las manos los
subtítulos y leyendolos-, o cuando introducen una subtrama con un intercambio
de petates por parte del militar y un atracador de bancos, que les costará una
investigación policial por parte de dos ineptos agentes.
Mala, zafia, estúpida y con unos actores espantosos, me
imagino la cara del matrimonio seguidor
de la serie que se acercara al cine a ver algo de la serie, y se encontrara con
esta comedia desmadrada, sexista y escatológica.
Pero no se debió dar el caso porque con veintitantas salas
en las que se exhibió en la comunidad Valenciana, y otras dieciséis en el resto
de España –dónde no tenía ningún sentido su estreno-, el fin de semana de
apertura solo logró recaudar cerca de 3000.000 Euros.
Haberlos haylos, y bien descarados, pero desconozco si esta
película se benefició de alguno de los chanchullos habituales del cine español,
tales como la propia compra de lo calidades por parte de la misma productora
con el fin de llegar al mínimo de la cuota de pantalla, pero al final de su
vida comercial en cines, la película solo obtuvo 31.000 espectadores -me parecen muchos para la risión de dinero
que recaudó en su estreno- y unos
ingresos de casi 71.000 Euros. Así que ya me contarán, que negocio es este para
una película de cerca de un millón de Euros, según fuentes de Internet.
No obstante el fracaso era cantado, no solo por el cambio
general de tono de lo que era la serie y lo que es la película, sino porque,
hoy por hoy, lo que el público puede ver gratis en la tele sin desplazarse de
su domicilio, no es de su interés a la hora de salir a casa e ir al cine. Y menos
en un producto de estas características. Eso si, el público español no va al
cine, pero da su opinión en todo momento. España amigos. Cuanto la amo.
Al margen de todo esto, Santiago Pumarola, ha conseguido una
de las películas más bizarras y marcianas del cine Español, por un lado, porque
“Benidorm Mon Amour” es una buena muestra de cinematografía regional –en este
caso la Valenciana, como lo es, por ejemplo, “Amanece como puedas”- y por otro
lado, una “Secrewball Comedy” de nueva hornada, con todos los clichés y tópicos
inherentes al subgénero, y sin embargo, estoy convencido de que en ningún
momento los responsables tenían previsto hacer una comedia de esas
características. Y eso es muy grande.
De hecho, ni 10 minutos de película hacen falta para ver en
ella, que el que está de permiso de la mili se viene tirando pedos porque hace
días que no caga, y los colegas se lo llevan de juerga a Benidorm, a que se
tire a una extranjera. Casi parede un remedo de algunas de las secuelas de
“Polo de limón”.
Por lo demás, la ambientación en los sesenta es bastante
austera, el diseño de producción de lo más pobretón, el ritmo, con la facilidad
que viene se va y Benirdorm y la playa no se ve más que de lejos. Pero mola un
montón que exista una cosa de estas.
El director, Pumarola, se dedica habitualmente a la
televisión, y su única película además de esta, data de 1998 y se titula “Mi
día de suerte”. Y ahí va otra
marcianada; resulta que la película es Portorriqueña y, lógicamente, tan solo
se estrenó en Puertorico. Vamos que una carrera cinematográfica de lo más
extraña la de este Pumarola.
jueves, 6 de julio de 2017
OKJA
Estoy leyendo demasiadas tonterías en base a esta película.
La más recurrente el desfile de personajes excéntricos y alocados que Bong
Joon-Ho ha creado, pero también que si es una película casi de corte infantil (no le veo problema a eso) y sobre todo
que el activismo e ideas del director se han abierto paso en su trabajo. Y la
verdad es que todo esto no me parece más que mierda. En la actualidad hay críticos
de cine, y muchos que ni siquiera lo son, que se piensan, o esperan que una película
les cambie la vida. Señores, es una película, una puta película, es para
entretener y hacer caja, si además puede enseñar algo, o revolver algo en la
conciencia del espectador, miel sobre hojuelas, pero nunca hay que perder de
vista que el cine es entretenimiento, si le quitas eso no queda más que una sucesión
de imágenes que puede o no tener sentido.
Sobre los personajes excéntricos, parece que estos críticos no
han visto más películas coreanas, si me descuidas asiáticas, que esta. Estos
arquetipos son muy comunes en el cine que llega de oriente, no tendrían que
pillarnos por sorpresa. ¿Qué pueden llegar a rozar el ridículo? Puede, pero
imaginen a Alfredo Landa en plena playa, con su pelo en pecho, su tripa de
señor maduro, su escasa estatura y su slip paquetero ligando con bellas suecas
por las playas de levante. Ahora véanlo desde la perspectiva del espectador asiático.
Ridículo ¿Verdad? Pues eso. Volvemos a lo de siempre, nos creemos el ombligo
del mundo, y todo tiene que ser como ha sido siempre alrededor nuestro, si algo
se sale de la norma está mal, o es un despropósito, pues no.
¿Película infantil o casi infantil? Pues casi, pero tiene
cierta lógica, la protagonista es Mija, una niña que desde que tenía 4 años se
ha criado con Okja, la cual le es arrebatada para despedazarla cachito a cachito. Es cuando recuerdo E.T. el
extraterrestre, y es que salvo por comerse al bicho, el argumento es más o
menos similar. Creo que eso no es malo, nadie en su sano juicio diría que la película
de Spielberg es peor por estar enfocada a un público juvenil. Cierto que Okja
no lo está per se, pero es una película que perfectamente puede ver un crio,
que pasara miedo en las escenas del matadero, al igual que nos pasaba cuando veíamos
a E.T. sobre aquella camilla con doctores a su alrededor.
El activismo, el veganismo y la crítica a la industria
alimentaria. De primeras, ni la niña ni el abuelo son veganos, no se les ve
comer carne, pero bien que comen pescado, huevos y pollo (que hasta donde yo sé es carne, otra cosa es que haya quien quiera obviarlo)
y cuando aparece un personaje que es abiertamente vegano (el activista Silver) se nos presenta como un estúpido que con total
de dejar la menor huella posible en el planeta, está todo el tiempo débil y
medio enfermo. Tampoco el resto de grupo de activistas son canela en rama, cada
cual tiene su tara, incluso el líder, muy bien interpretado por Paul Dano, es
una pequeña parodia del “Todo ser vivo es hermoso y por ello te quiero”. En
cuanto al profesor Jhonny, una especie de Frank de la jungla mega histriónico,
me ha parecido un personaje interesante. Al ser tan alocado los críticos han
perdido de vista lo que realmente nos cuenta. Un hombre concienciado con su
trabajo, que al perder relevancia y a la vez autoestima, se vende a una mega
corporación de justo lo contrario a lo que el promueve. Que es excéntrico, pues
claro, así es el papel, pero a Jack Gyllenhall no se le puede poner ni una sola
pega. Hace su papel como tiene que hacerlo y consigue que te de entre asco y
medio pena, no entiendo que le caigan tantos palos por hacer lo que tenía que
hacer.
En definitiva, no hagan ni puto caso a las criticas, véanla y
juzguen.
Okja nos cuenta la historia de los supercerdos que una gran
empresa cárnica ha desarrollado. Entregan un superlechón a distintos granjeros
repartidos por el mundo, para 10 años después ver cuál es el mejor y más
sanote. Esto no es más que una maniobra de marketing a largo plazo, pero no
contaban con que una niña coreana crease unos lazos tan fuertes con el animal.
Llegado el día se llevan a Okja a EEUU y posteriormente al
matadero, el cual era su destino desde el principio, a lo que tanto Mija, la
niña, como un grupo de activistas intentaran por todos los medios liberar a
Okja.
miércoles, 5 de julio de 2017
LOS FOTOCROMOS DE "OJOS DE FUEGO"
Aquí todo sobre "Ojos de fuego". Entre todo ello, la reseña que firmó Naxo en su momento.
Y aquí, los fotocromos:
Y aquí, los fotocromos:
lunes, 3 de julio de 2017
SEX ED
Si bien las “Sex Comedies” siempre se deben, o bien al cine
más comercial y taquillero, o bien al cine de serie B de más bajo presupuesto,
“Sex Ed” sería la respuesta indie a las comedias de temática sexual. Y como en
el cine indie, por norma general, predomina más la autoría de la cinta que los
resultados comerciales, podemos decir que tenemos ante nosotros una genuina
“Sex Comedy” de corte “Screwball” con sello de calidad, con sello de autor.
No obstante, sería una película que respeta absolutamente
las señas de identidad del subgénero de tetas y culos, así como los parámetros
impuestos por el cine “indie”. Con lo cual, en beneficio de una u otra cosa, se
resiente un poco la parte guarrindonga; no hay tetas ni culos en esta película,
al igual que la espantosa moralína implícita en la comedia americana gamberra
–quizás para justificar tanto salvajismo, en muchos de los casos-, hace acto de
presencia en “Sex Ed”, chocando esto un poco con las intenciones rupturistas de
cierto cine “Indie”, al que sin duda “Sex Ed” se adscribe. Sin embargo, la
verdad es que, sorprendentemente, “Sex Ed” está muy, muy bien.
Un joven profesor de geometría, consigue ejercer en una
escuela pública en un barrio marginal de Tampa. Cuando llega a su aula, se
encuentra con una niña que llora desconsolada porque dice que se está muriendo
de cáncer, ya que “le sale sangre del potorro”.
Se da cuenta entonces de que en ese colegio los pre púberes no tienen ni
idea, y sí muchas dudas en torno al sexo, y decide por su propia cuenta y
riesgo, impartirles las necesarias clases de educación sexual. Sin embargo,
cuando muchos de los jóvenes se deciden a experimentar y corren a pedirle
consejo a su profesor, este no puede darles muchos datos, porque aunque conoce
la teoría, no sabe nada de práctica ya que es virgen.
Por otro lado, se enamora de la hermana de uno de los
alumnos, y se las tendrá que ver con el conservador padre de otro de los
chicos, un reverendo de alguna iglesia baptista que no ve con buenos ojos que
su hijo aprenda guarrerías en clase.
Verdaderamente simpática y divertida.
Desenvolviéndose muy bien tanto por la comedia sexual
gamberra –los númeritos del compañero de piso del protagonista son totalmente
deudores de las mamarrachadas del Sean William Scott de los buenos tiempos-, como por el cine indie
de corte casi neo-realista en el que todo son dramas, “Sex Ed” resulta ser un
soplo de aire fresco en lo referente al cine independiente y sus estándares,
porque se deja de rollos pseudo intelectuales en torno a la América blanca de parque
de caravanas (como la insoportable “Juno” que si que hace eso) a favor de la
diversión más intrascendente, pero con maneras de aquél que quiere hacer arte
con su cine. Con lo cual, estamos ante una rara avis dentro del género, que por
suerte es muy apta para todo tipo se públicos.
Presentada en el festival de de cine de Pórtland de 2014,
dónde se alzaría con el gran premio del jurado a la mejor película narrativa,
“Sex Ed” no conseguía una distribución comercial, hasta que la gente de
MarVista Entertainment, un pequeño y reciente estudio con los ojos puestos en
el cine de terror como especialidad, y con las plataformas de “Video On Demand”
como principal fuente de ingresos, puso los ojos en ella, ofreciéndole un
estreno reducido en salas y su estreno a nivel mundial en VOD.
“Sex Ed” supondría el debut en el largometraje de Isaac Feder, que tras unos cortos y esta
película, se ha hecho fuerte en el mundo de la televisión dónde su estilo
encaja a la perfección.
Por otro lado, “Sex Ed”, y por ende, el cine indie, supone
un refugio para un muñeco roto de tal envergadura como es Haley Joel Osmet,
popular en todo el mundo por ser “El niño de “El Sexto Sentido”, la película de
M. Night Shyamalan, aunque antes de eso había sido hijo de Forrest Gump, al que en la
adolescencia se le truncó un tanto la carrera por culpa de las juergas y las
drogas, y que no levantó cabeza hasta que hace bien poquito le rescató KevinSmith para su película “Tusk”. En 2014, en “Sex Ed” se le ofrece el papel
protagonista, y a partir de ahí no ha parada de trabajar, sintiendose Osmet
como pez en el agua en terreno independiente.
Secundándole, tenemos a la muy follable Lorenza Izzo, actriz Chilena
popular a nivel mundial por ser la esposa de Eli Roth y por aparecer en
películas como “El Infierno Verde” o “Toc, Toc” –dirigidas por su marido- que
interpreta a la hermana de pocas luces que se convierte en el objeto del deseo
de nuestro torpe –y virgen- protagonista. También tenemos al actor latino de
moda en los USA, Ray Santiago al que hemos podido verle, a él y su tupé,
sobretodo en la serie “Ash Vs. Evil Dead”, en “Admitido” y en “Los padres de
él”.
Muy recomendable.
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