viernes, 18 de diciembre de 2015

LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS

Simpática y agradable comedia fantástica Neozelandesa que a modo de “Mockumentary” nos cuenta como un equipo de filmación acude a documentar, en su día a día, a cuatro vampiros de distintas épocas que comparten piso (mejor dicho, castillo) en alguna ciudad Neozelandesa. El como intentan adaptarse a la vida nocturna contemporánea, como sociabilizan con otros seres nocturnos, humanos o no, compondrían el grueso de la película, al que hay que añadirle una subtrama en la que un humano, al que traen para alimentarse a su castillo, es convertido por uno de ellos casi por error, y tendrán que instruirle en su nueva vida como vampiro. Las redencillas con hombres lobo y demás bestias monstruosas, harán el resto.
Tras pasearse la película por algún que otro festival internacional, esta ha adquirido cierta notoriedad entre la crítica que ya la califica de obra de culto. Hasta que esos pazguatos de la prensa seria aprendan lo que es una película de culto (que hoy por hoy, “Lo que hacemos en los sombras”, no lo es) lo que si podemos decir es que si hay una película cómica que haya sabido capturar y poner al día el humor de los Monty Python, sin duda es esta. Y es que no el valde, sus dos directores y máximos responsables –que además protagonizan la cinta- Taika Waititi (bonito nombre) y Jemaine Clement, son unos laureados cómicos neozelandeses absolutamente deudores del humor de los Python. Y eso en la película se nota llegando, incluso, a recordarnos sus interpretaciones a las de algunos de los componentes del grupo británico. Yo diría, que les imitan sin vergüenza alguna.
Y  aunque es humor es agradable, contiene gags del todo inteligentes y de carcajada, lo que más me llama la atención de la película es lo respetuosa que es con el cine de terror, al que homenajea desde el humor con sutil buen gusto, a la par que hace un alarde de realización magistral; esto es, además de estar rodada magníficamente, que toma la estética del “Found Footage” en algunos momentos punteros, y la aplica tan bien, que a pesar de estar viendo escenas cómicas cuya comicidad se enfatiza a ritmo de música vodevilesca, cuando vemos a esos vampiros volar, o convertirse en vampiros, da hasta un poco de miedo ¡En serio! Y ni tan siquiera es la intención de los directores.
Huelga decir, que sorprendido me quedé de la calidad de los efectos especiales a ratos infográficos, a ratos de la vieja escuela –en los agradecimientos finales nombran a Peter Jackson. A saber si él o su “Weta”, han tenido que ver- que son tremendamente efectivos y resultones, a la par que agradecidos. Y por otro lado, destacar las abundantes cantidades de gore que contiene la película, siempre teniendo en cuenta de que se trata de una comedia, y para un público más o menos gafasteril (en realidad es una comedia populachera neozelandesa, sin más, pero por lo que sea, se ha estrenado aquí en circuitos reducidos y de V.O. por lo que hipster y demás morrallas, toman la película como suya, como hecha para ellos. Nada más lejos).
La verdad es que se trata de una película muy divertida, muy agradable y hasta sorprendente. Hacía mucho que no se veía una comedia de horror tan divertida y como, no, tiene que provenir de una tierra exótica como es Nueva Zelanda.
En defínitiva, buen cine, muy recomendable.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "TOOTSIE"

Lo que los entendidos llaman "High Comedy" o "alta comedia", que no es más que una película de toso agradable y simpático, pero que no te ríes. En cualquier caso "Tootsie" de Sidney Polack sería una muy buena película, icónica, representativa de los 80 y la culpable de que Dustin Hoffman esté tan bien considerado. En ella, interpreta a un actor que para conseguir un papel femenino, se hace pasar por mujer, con los problemas que ello acarreará a posteriori.
Para las nuevas generaciones abiertas de miras -no los mastuerzos que nos visitan con asiduidad- película muy recomendable.
Aquí sus fotocromos.













lunes, 14 de diciembre de 2015

ROBERT THE DOLL

Descarado Exploitation de “Annabelle” que se sirve de los recursos de esta película para contarnos la historia de un muñeco demoníaco real –el muñeco Robert-  que fue el que inspiró la saga de “Muñeco Diabólico” y que, según su dueño, un popular pintor, estaba poseído por toda suerte de espíritus.
Así pues, con los presupuestos ínfimos de las nuevas series B (incluso en esta un presupuesto más escueto de lo habitual) americanas, pero con esa apariencia mainstream que otorga una buena grabación en HD –que por otro lado hace perder entidad a estas producciones pequeñitas- y no sin cierta autoconciencia y nada de ingenuidad, nos topamos con esta mierdecilla que, no obstante, no deja de ser una curiosidad.
Ahora, la sinopsis es bien sencilla;  Tras un despido, y quizás para vengarse, una criada regala al hijo de sus jefes un muñeco de inquietante aspecto. Este resulta estar poseído por alguien o algo y se dedica a hacer de las suyas en esa casa. No hay más.
Si bien es cierto que la película se nutre de “Anabelle” hasta tal punto que el diseño del muñeco es un absoluto plagio de esta –más feo todavía- y que trata de crear una atmósfera similar a la de la película de John R. Leonetti, llegando a conseguir momentos de suspense efectivos –si, da un poco de miedo- pronto estos dan al traste cuando el muñeco de marras cobra vida y sirviendose de cualquier artefacto, se carga a la víctima de marras como si de Chucky se tratara, para en la siguiente secuencia devolvernos la inquietud y el terror para luego volver a ver al muñecazo andando por ahí y  haciendo sus fechorías. Suerte que al menos no habla y es un graciosote.
Y es que, como la frase promocional reza, “Before Chucky, before Annabelle, there was Robert”, la película deambula guiñando a ambas franquicias sin orden ni concierto, cosa no del todo incoherente si tenemos en cuenta la película que expolia y el hecho real en el que se inspira –y que sirvió para inspirarse en la creación de Chucky-. A la oportunidad la pintan calva.
Y aunque las escenas de relleno, aquellas en las que los protagonistas dialogan –o en este caso, hasta filosofan, ya que han de llegar a la hora y media de metraje- son más largas que un día sin pan y a rasgos generales, es un rollazo de cojones, también es cierto que el par de momentos interesantes que tiene bien justifican un visionado. Porque es ligeramente superior a otros productos primo-hermanos made un “The Asylum” o similares, porque a su director, Andrew Jones, no se le da mal aquello de dirigir y colocar la cámara, crear atmósferas y generar suspense; pero es como si alguien, un jefe, un productor le ordenara no pasarse de la raya con  el tema, como si en el momento que un producto como este se convirtiera en una buena peli dejara de ser negocio. Una lástima porque el muchacho apunta maneras. Sea como fuere, dudo que acabe mainstrinizandose, igual eso se la pela, o no le haga mucha falta. Pero el caso es que en su ficha de imdb, vomo director, tiene títulos como “Poltergeist Activity”, “The Amytiville Asylum” o“The Last House on Cementery Lane”; todo exploits e híbridos. Me cae simpático.

domingo, 13 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1990)"

En 1990 el efecto shock que supuso en su día -1968- "La noche de los muertos vivientes" ya estaba más que asimilado. Parecía absurdo, tras tantas imitaciones y las secuelas del propio padre de la original, George A. Romero, intentar superarla, especialmente en crudeza. Así que a la hora de parir el primer remake del clásico se optó por algo radical y muy valiente, olvidarse el máximo posible de ello. Apuesta esta que aún resultaba más llamativa y desconcertante si tenemos en cuenta quien se iba a encargar de tan jodidísima tarea, Tom Savini. Personaje que había pasado a los anales del cine, como bien sabéis todos, por sus hemoglobiníacos efectos de maquillaje en pelis como "Viernes 13", "Maniac" o la misma "Dawn of the dead". Vamos, que Savini dio alas al gore, lo convirtió en algo escalofriantemente verosímil y enfermizamente detallista. Teniendo todo eso en cuenta, encontrarse con una versión de "La noche de los muertos vivientes" que llevaba su firma pero era incluso menos sangrienta y "sucia" que la primera, fue algo que no acabó de encajar bien el fandom, especialmente el más extremo, que era el público potencial de semejante propuesta, una que reunía de nuevo a los padres fundadores, Romero, John Russo y Russell Streiner con fines legitimizadores y se encargó de producir el mismísimo Menahem Golan desde su nueva y flamante empresa, la "21st Century Film". Claro que a lo mejor la ausencia de gore, y el fracaso del film, fueron más consecuencia de la época, del arranque de una década plagada de horrores mediocres y poco dados a exponer alegremente los interiores del cuerpo humano. O tal vez hemos de culpar al mismo Savini, que quería quitarse de encima la etiqueta de rey del "splatter" y apostó por dar más cancha al elemento "miedo" -sin conseguirlo- que al visceral. No sé.
Pero una cosa es eso, y la otra es concretar si esta nueva epopeya de zombies, parida en un momento en que estos aún no habían alcanzado los cansinos niveles de popularidad actuales, funciona o no. Bien, la revisé hace unos días y puedo decir que sí, funciona. En realidad me parece bastante más entretenida y dinámica que la original. No es un peliculón, pero tampoco ofende.
Después del batacazo, Tom Savini se apartó de la dirección hasta que la retomó años después participando en un par de antologías de escaso presupuesto (una de ellas es esta) y el reciente regreso en formato televisivo de "Creepshow".
¿Y qué aportaciones novedosas hace esta versión con respecto a la antigua, además del color y la mejora de efectos especiales?, pues una protagonista femenina más activa y guerrillera (lo que no tardó nada en provocar los típicos comentarios de que si "Rambo" y tal), un final igualmente inesperado e impactante (y ya tiene mérito si tenemos presente el de la versión del 68) y un puñado de divertidos sustos que juegan con las expectativas de la audiencia bien informada (ejemplo: la primera aparición de un zombie... o dos).
El reparto es de lo más simpático, con algunos rostros bien reconocibles adscritos al género, a saber: Tony "Candyman" Todd, Patricia Tallman (habitual del clan Romero, y que intervino en el "Pegado a ti" ¡de la Troma!), Tom "Henry, retrato de un asesino" Towles, William Butler (habitual de subproductolandia como actor y director) o Bill "Masacre en Texas 2" Moseley. Entre los zombies hay varios cameos, destacando el de Dyrk Ashton, fricazo con pedigree.
Los fotocromos que siguen a continuación no son demasiado chulos ni, seguramente, están completos... pero ya que Alex Gardés me los cedió amablemente, los dejo aquí y asíN cumplen su función: la de excusa para hablar un poco de la peli.











sábado, 12 de diciembre de 2015

THE RITUAL OF DEATH

A principios de los 90 mis queridas revistas de importación me descubrieron a un director que, además de sonar exótico, destacaba por haber hecho sendas películas que prometían lo más extremo en truculencia y desmelene. Fauzi Mansur. Venía de un país ya con cierta tradición en esto del terror, Brasil (ahí tenemos al inevitable José Mojica Marins, seguido de Iván Cardoso), y disponía de dos obritas en su haber, “Atração Satânica / Satanic Atraction” y esta de la que les voy a hablar hoy, “Ritual Macabro” o, tal y como se la conoce internacionalmente, “The Ritual of Death”. En esos entonces poder visionar todo aquel enigmático y jugoso material resultaba una tarea prácticamente imposible. Hasta ayer.
Hace no mucho leí sobre el señor Manzur y re-despertó mi interés en sus aportaciones al horror, especialmente esta sobre la que escribo ahora. No obstante, su terreno natural era nada menos que la pornografía, a la que se dedicó en cuerpo y alma durante muchos años tras intentarlo con comedias o dramas que, supongo, no acabarían de copar sus expectativas económicas. Antes de abandonar el cine, parió ese par de rarezas horroríficas que incluso son material netamente oscuro para los mismos fans del género que habitan Brasil. Al parecer ambos productos se parieron con vistas a una distribución exclusivamente extranjera, y por eso “The Ritual of Death” es, según tengo entendido, inédita en su tierra. O algo así. Está fechada en 1990 y rodada en 16 mm.
Un grupo de teatro que asiste a una conferencia sobre rituales indígenas y tal, decide adaptar todo lo aprendido en su próxima función. El problema es que no tomaron apuntes, así que van a casa del experto a robarle el libro que contiene toda la info. Uno de los mangantes sufrirá las iras de los malos espíritus, siendo poseído por un personaje siniestro para que asesine a sus compañeros de tablas.
Básicamente eso es lo que entendí. Y creo que no voy mal encaminado. A semejante pifostio añádanle un porrón de ideas extravagantes propias de un Jodorowsky mutado con Herschell Gordon Lewis, algo de inevitable sexo y, por supuesto, mucha sangre, que a fin de cuentas es lo que nos importa y la verdadera baza de la película.
Sí que hay guarrerías (pus chorreante, babas verdes), sí que hay mutilaciones (tripas extraídas a martillazos), sí que hay momentos ridículamente regocijantes (un actor es convertido en pulpa de la mitad pabajo gracias a una hélice enorme en un efecto tremendamente ridículo. Otro ve cómo una pesada rueda se abalanza sobre él y, a pesar de que le sobra espacio y tiempo para escapar, se queda ahí tumbado esperando) y sí que hay material impactante y bizarro (un baño de sangre en cueros cortesía de una chorreante cabeza REAL de cabra. O cuando al prota le sale un grano enorme en la cara y revienta, llevándose media faz por delante.. no la vean mientras devoran yogurt) y sí que hay efectos especiales cantosos (el truco favorito de Mansur consiste en enterrar al actor hasta la cintura y añadirle el resto del cuerpo artificialmente para machacarlo cuanto haga falta), pero todo es como... no sé, muy tontaina. Y en esencia, la peli arranca con pinta de que lo que veremos será muy delirante, demencial, alocado y extremo para, poco a poco, ir acomodándose a la rutina propia de un slasher con gotas sobrenaturales. Encaja muy bien ahí la pegadiza pero hortera cancioncilla de los créditos.
Como curiosidad tiene un pase. Y si lo que quieres es gore generoso, también, pero te advierto que me la descargué de youtube, y si allí la censura no ha actuado, por algo será.
En cuanto a Fauzi Mansur, nunca más se supo de él y, francamente, he perdido todo interés en ver "Atração Satânica".

viernes, 11 de diciembre de 2015

AGONIZANDO EN EL CRIMEN

Tras una operación quirúrgica, la novia de un cirujano pierde la vida. Este, enloquecido y con sus facultades mentales mermadas, pensando que su novia sigue viva, se dedicará a asesinar a estudiantes de medicina  a los que en un alarde de originalidad, cercenará las manos –no vaya a ser que estos recobren vida y les de por volver a operar a su novia, no te jode…- .
Como es de suponer, “Agonizando en el crimen” es un bodrio e tres pares de cojones, un thriller que coquetea con el fantástico y que aún teniendo un par de momentos visuales conseguidos –algún asesinato- o momentos propicios para la risa involuntaria –hay un bailecito yeyé en el que uno de los jóvenes que lo practica hace unas muecas con la boca que hacen pensar en retraso mental-, nunca nada de lo positivo que pueda ofrecernos esta película  es suficiente, si bien el único interés que posee es el film es el personal implícito en la misma.
A nivel histórico, hay que decir que se trata de la primera película protagonizada por Paul Naschy, y claro, como debut en un rol protagónico anterior a Waldemar Daninsky, este no aparece acreditado como Naschy, sino con el nombre de David Molba, que a su vez era el nombre artístico que usaba en sus inicios Jacinto Molina, por ser este más comercial que el autentico y genuino nombre, ya inherente a su persona.
Por otra parte, no deja de ser un anticipo a lo que más adelante sería la carrera de Naschy, el hecho de que el director de la misma sería Enrique López Eguiluz, quien después haría que Paul Naschy existiera en el mundo rodando “La Marca del hombre Lobo” y que tan pronto se apartaría del cine comercial tras rodar “Santo contra los asesinos de la mafia”.
Sin embargo, mucho más gracioso resulta el caballero que produjo, escribió,  compuso la banda sonora e interpretó al protagonista principal; según los créditos, este señor se hace llamar Juan. Así sin más. Claro que si indagamos un poco más descubriremos que se trata de Juan Logar, enemigo de Paul Naschy desde esta película y responsable de cosas como “Autopsia” o “El perfil de Satanás” que ya hemos comentado por aquí.
Lo gracioso de Logar es la interpretación tan desfasada que nos ofrece, si bien es cierto que por físico, incluso, recuerda terriblemente al Edward D. Wood Jr. De “Glen or Glenda” lo que en su calidad de hombre orquesta del cine más zetosillo,  no deja de ser revelador, ya que efectivamente, podríamos estar hablando de una especie de equivalente patrio del considerado “Peor director de la historia del cine”, siempre que tengamos en cuenta que, Logar, quién además rodó en vídeo hace un par de años una nueva película en calidad de productor/director es, a todas luces, infinitamente peor directos –y escritor, y actor- que Wood.
Más allá del interés que puedan generar estos personajes, el ver esta película es un acto vacuo.
Pero bueno, en peores plazas hemos toreado de todas formas….

miércoles, 9 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "THE BODY"

Corría el año 2001, no hacía tanto de "La máscara del Zorro", pero las películas que empezaba a hacer Antonio Banderas en los USA, ya eran un poco sositas... vamos, que comenzaba la decadencia hasta que el gato con botas de "Shreck" le devolvió, de aquella manera, la gloria.
Y como fan de Antón que soy, fui a verla al cine, y como casi todo lo que hizo en esta época, aunque soso y poco atractivo para decidirse a verla, no estaba mal... Resulta que se una arqueóloga se encuentra una tumba en Jerusalen, y resulta que esta bien pudiera ser la del mismísimo Jesucristo... Así que el Vaticano envía a uno de sus curas expertos en el tema, Antonio, al que para la ocasión bautizan con el exótico nombre de Matt Gutierrez. El hecho de que Cristo pudiera ser tan solo un hombre mortal, hacen a Antonio poner a prueba su faith....
Bueno un thriller discretito y entretenido.
El dire, Jona McCord, es de esos que pululan bastante por aquí... de aquellos que no volvieron ha hacer más pelis en su carrera.
Bueno, pues aquí tienen sus fotocromos.













lunes, 7 de diciembre de 2015

MIS LOCOS VECINOS

Pocas películas traen consigo una historia tan intensa y desasosegante como la de “Mis locos vecinos”.
Cuenta la odisea de un matrimonio, gente bien que vive en su chalet adosado, y cuya paz es alterada por la presencia de una pareja de nuevos vecinos un tanto inquietantes, liberales y desquiciados. El como lidiar con ellos por parte del aburrido hombre de clase media, sería el núcleo de la película.
Esta película para lucimiento de Dan Aykroyd y John Belushi, que desde el día que se estrenó y hasta hoy permanece un tanto ignota –le han dado pases en televisión y ha salido en DVD, pero tanto una cosa como para la otra, ha habido que estar atento siempre para poder verla- es probablemente la película que más quebraderos de cabeza ha traído a sus responsables.
Tras su despido de la Fox y tras los triunfales éxitos de las películas  que  los productores Robert D. Zanuck e Irving Lazar habian producido al margen del estudio, querían volver a este por la puerta grande,  y que mejor manera de hacerlo que dando pie a proyectos de películas que le gustaban  a ellos, producir lo que realmente les apetecía. Así, pusieron todo en marcha para hacer la adaptación  de la novela “Neigborghs” de Thomas Berguer, y que mejor que hacerla al servicio de una garantía de taquilla como eran Dan Aykroyd y John Belushi, cuya fama quedaba fuera de todo precedente. Además en la búsqueda de un director solvente, decidieron que el director sería John G. Alvidsen, que venía de ganar un oscar por “Rocky”. No cuajó con Fox pero si llegaron a un acuerdo con Columbia.
Por otro lado, el resto de productores y responsables de la película decían que Alvidsen no podía dirigir comedia, pero eso dio igual, se le contrató de igual modo.
Se decidió un intercambio de roles, Belushi sería la víctima, el vecino apocado y de clase media que se vería acosado por el más animal y excesivo que sería interpretado por Aykroyd. Lo normal sería que hubiera sido al revés, pero era un alarde de originalidad por parte de todo el equipo artístico.
Nada más comenzar el rodaje, Belushi, que a parte de su estado mental por culpa del excesivo uso de cocaína, era un prepotente de pelotas, cogió manía a Alvidsen  porque detectó que el prestigioso director no tenía ni puta idea de hacer una comedia y propuso su despido; nadie le hizo caso, así que se tiró todo el rodaje boicoteándole, exigiendo su despido. No lo consiguió. Entre tanto, por sus fosas nasales circulaba la cocaína de tal manera que perdía el juicio con toda normalidad.
Cuando por fin los ejecutivos vieron el primer montaje de la película quedaron petrificados, la película era sosa, aburrida y lo que es peor, no hacía ninguna gracia. Intentaron remontarla. Por otro lado, Belushi se emperró en que sonara en los títulos de crédito finales, una canción que en la que había estado trabajando día y noche con el grupo “Fear”, por aquel entonces Belushi se estaba metiendo de lleno en el punk, y los quería en la banda sonora. El estudio, obviamente, se negó.
Los siguientes montajes no funcionaron tampoco, por lo que optaron a cambiar la banda sonora y hacer otro montaje en el que Belushi al final de la película destrozara un televisor, así se justificaría el incendio que viene después.
Un poco más retocada, hicieron pases de prueba con público para ver que opinaban sobre el film, entregaron folletos que el público debería rellenar con sus impresiones. El resultado era desastroso, la película con peores puntuaciones en la historia. Estaba abocada al fracaso.  Además se trataba de una película de presupuesto millonario, el propio Belushi se había embolsado un millón y pico de Dólares, así que no solo la reputación de los productores estaba en juego. Y no había forma de hacer funcionar a la película de ninguna manera.
Al final Jonn Belushi tenía razón, la peli no era graciosa y Alvidsen no tenía ni puta idea de hacer comedia.  
En un ataque de soberbia, despidieron al compositor inicial, volcando sobre él toda la culpa de que la película no funcionase, y se decidió contratar a Bill Conti para que escribiera una nueva partitura (luego la crítica se cebaría sobre la composición de Conti, diciendo que era una composición “caricaturesca”.
De manera que a otro de los productores asociados, David Brown, y teniendo en cuenta que la popularidad de Belushi y Aykroyd era un aval en taquilla, pero teniendo en cuenta también que la película era la mayor puta mierda jamás filmada, trazó un plan perfecto gracias al cual no acabaron todos en la más absoluta ruina; estrenarían justo la semana de Navidad de 1982 en 1900 salas de todo el país (lo normal para una película de estas características es el estrenar en unas 800 salas) así, con el subidos , sin críticas que la precediesen al estreno y demás, trincarían la pasta y adiós muy buenas. Y fue bien el invento… durante la semana de Navidad recaudaron 6 millones de dólares siendo la película más vista de aquellas Navidades… pero la semana siguiente, con el boca a boca, ya no recaudó tanto, ni la siguiente, ni la siguiente… aún así,  con el tiempo que la película permaneció en  cartel, recuperaron el dinero invertido e incluso ganaron algún que otro milloncejo… pero pronto la película quedó relegada al ostracismo. Es como si no existiera. Salió en vídeo, si… pero con una difusión ínfima.
Y es que efectivamente, la película es difícil de ver, pero no por mala, ¡ojo! si no por, rara, por atípica a y distinta. A mí me gusta un montón y me parece una comedia comedida, serena y extraña, con esa ambientación de película de terror y ese agobio reinante que trasciende más allá de la pantalla, con todas esas situaciones tan absurdas y extrañas y a la vez inofensivas. Y con esos Belushi y Aykroyd, digan lo que digan, en estado de gracia. Lo que pasa es que el americano medio es muy plano, y si les pones a estos dos fuera del contexto que todo el mundo espera que, en este caso, era el del “Saturday Night Live”, pues ponen el grito en el cielo, pero la verdad es que se trata de una película cojonuda, con sus “Up & Downs”-desconcertantes, eso si- y su sentido del humor tan particular. Está muy bien.
Belushi ya no haría más películas porque a los pocos meses se metió un buco de speedball que se lo llevaría al otro barrio. Una pena porque se fue uno de los mejores cómicos de la comedia USA, pero por otro lado, a esas alturas de su adicción, ya estaba muy en las últimas, ya era un incordio y su carrera estaba predestinada a acabar en un foso tan profundo como en el que estaba metido él.
Aykroyd, continuó triunfal  en su carrera, casi hasta el día de hoy y Zanuck y Lazar continuaron en la brecha… pero esta película les costó un disgustillo. Más disgusto se debió llevar John G. Alvidsen cuya carrera ya nunca fue la misma.
Todo esto es una versión muuyyyyy resumida, de lo que de la película se cuenta en “Como una moto, la vida galopante de John Belushi”.
Completan el reparto, Kathryn Walker, Cathy Moriarty y TimKazurinski.

domingo, 6 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "VISIONES, 13 AÑOS DESPUÉS"

Hoy me ahorraré soltarles el rollo protonostálgico con respecto a la película con cuyos fotocromos les regalamos los ojos a continuación por una sencilla razón, el pasado Martes lo hice en formato sonoro (busquen el respectivo AVT Podcast en Ivoox)… y más de lo que dije entonces, no puedo decir, la verdad. Vamos, que “Visiones,  13 años después” es un producto genuinamente mediocre.













viernes, 4 de diciembre de 2015

MI NIDO O EL TUYO

Tan convencido estaba Steven Spielberg del tirón de John Belushi, tal el aprecio que sentía por él, que creo la “Amblin” solo para poder pegarse el gustazo de producir la que, en teoría, iba a ser la película que encumbraría a John Belushi. “Mi nido o el tuyo”. Ergo, se trata de la primera película producida por Amblim, y también, la primera comedia romántica de John Belushi.
Cuenta la historia de un periodista de éxito de un popular periódico de Chicago que acude a las montañas a realizar un artículo sobre una ornitóloga que estudia a una clase de águilas en extinción. Allí, surgen las disputas (ella es chica de montaña, él hombre de ciudad) y las redencillas para, de la noche al día, todo eso convertirse en un amor infinito, que se verá perjudicado por los distintos hábitats en los que nuestros protagonistas se desenvuelven.
“Mi nido o el tuyo” –“Continental Divide” en su versión original, que hace referencia a la separación de montañas que hay entre los USA y Canadá, dónde sucede el grueso de la película- tenía una intención; convertir a Belushi en el nuevo Spencer Tracy. Lógicamente, todo Tracy que se precie, tiene que tener una Catherine Herpburn que le sirva de pareja, así que le endosaron a una tal Blair Brown, feucha y actriz del montón, con la que no surgió ninguna química. El resultado es terriblemente flojo, una película aburrida de narices, con una historia absurda y, en definitiva, una película carente de cualquier carisma. Entonces, lo que iba a ser el peliculón de Belushi acabó siendo uno de sus fracasos (recordemos que solo tuvo un par de grande éxitos).
Y es que, como dice la canción, el peor enemigo de Belushi, era el propio Belushi.  La película no hay quien la salve, quizás protagonizada por Chevy Chase y Goldie Hawn sería más visible, pero seguiría siendo una mierda. Sin embargo, hay que tener en cuenta que “Mi nido o el tuyo” se ve resentida por un John Belushi en fase terminal que echó a perder el rodaje, no solo por sus continuo estado de embriaguez y/o drogadicción, sino también, porque quería meterle el rabo a Blair Brown a toda costa, llegando, incluso, a meterle mano en algunas ocasiones, con lo que consiguió que la actriz le cogiera un asco descomunal que, desde luego, se transmite en la pantalla.
En la pre-producción, la inseguridad embargaba a Belushi. No sabía si daría el tipo ya que necesitaba una interpretación sosegada y contenida –“¡Nada de cejas!” le decía continuamente el director- y por unos instantes, cuando aceptó el papel, decidió tomárselo en serio. Comenzó una dieta que le hizo adelgazar casi 20 kilos y no consumió drogas durante ese tiempo. Se mantuvo sobrio. Y el rodaje fue sobre ruedas las primeras semanas. Pero claro, fue llegar a Chicago, dónde se rodaba parte de la película y mandó a tomar por el culo la dieta y la abstinencia. Además, la eterna inseguridad del actor, le hizo perder la fe en una película concebida a su medida, escrita por Lawrence Kasdan y producida por Spielberg. Al considerar que no estaba a la altura, que no resultaba interesante más allá del salvaje rol de Bluto de “Desmadre a la Americana”, Belushi se dio de nuevo a la mala vida con lo que eso conlleva; Llegar  completamente drogado al rodaje, engordar como un cerdo o directamente no asistir al rodaje. Y es que, efectivamente, si sacamos a Belushi de su rol salvaje, resulta ser un actor más bien discretito y tirando a malo.
Dicen que la película en la que más hecho polvo estaba Belushi, es “Mis locos vecinos”, sin embargo donde el deterioro físico es más palpable es en esta “Mi nido o el tuyo”, dónde los kilos y kilos de maquillaje no ocultan un rostro castigadísimo por la cocaína, unas ojeras permanentes, o en el peor de los casos, y vaya usted a sabe por qué, heridas  y arañazos en el rostro, en una de las escenas. Desde luego, lamentable. Por no hablar de cómo Belushi engorda y adelgaza  en una misma escena. Pero me refiero a cambios físicos de entre 10 y 15 kilos.
Más allá de esto que cuento, y si no estuviera protagonizada por quien lo está, “Mi nido o el tuyo” es una película muy del montón, muy sosita, que pasó inadvertida en su estreno en USA, y aquí a España nos llegó directamente al mercado del vídeo, y con pocas copias además, por lo que hoy en día se trata de una de las películas más desconocidas del actor, siendo como es, un icono.
Junto a Belushi y Brown destaca la presencia de Tony Ganios ¿Qué quien es ese? Pues nada menos que el “Cigarro Puro” de la saga de “Porky’s”.
Dirige el director de estudio Michael Apted, que lo mismo te dirige esta, que te dirige “Estado Crítico” al servicio de Richard Pryor, que “Gorilas en la niebla”, que una de las entregas de “Narnia”.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "TRES AMIGOS"

Una de las mejores comedias de John Landis, absolutamente imperecedera y con un trío protagonista -Chase, Martin y Short- totalmente en estado de gracia.
Cuenta la historia de tres actores de cine mudo que son contratados para luchar contra un villano llamado "El Guapo" en un pueblecito de México. La gracia del asunto es que, mientras que ellos piensan que son contratados para actuar en una película, los Méxicanos rurales en realidad les contratan para que luchen, de verdad, contra la tiranía que les tiene sometidos...
Ultra-divertida, graciosa, entretenida... una de las mejores comedias de la historia. Ahí quedan los fotocromos (y el estupendo poster) para la posteridad.