sábado, 2 de junio de 2007

NUMERO UNO

Cuando me da la locura de turno por un tipo de película, primero devoro las famosas, las conocidas, y cuando esto ya ha sido digerido, entonces doy el paso siguiente: Buscar las copias, a cada cual más oscura y cerda. Cuando me dio el remalazo "James Bond", me zampé mucha basura, de mayor o menor calidad, desde los aún reputados "Matt Helm" o "Flint" a cosas más marginales como ese curioso "Duncan Jax". Pero está claro que la fotocopia de 007 que se ganó un puesto de honor en mi corazoncito es la dedicada a inmortalizar las aventuras del agente número uno, es decir Charles Bind.
Hablamos de tres films en los que, mientras al protagonista se le cambia el rostro en cada uno, el director siempre es el mismo, el extrañísimo cineasta británico Lindsay Shonteff. Shonteff tiene en su haber una película bien considerada, "Devil Doll", uno de los primeros títulos sobre muñecos con vida propia. Luego le sigue mucha serie B sobre espías rodada en pleno boom bondiando (los 60), para entrar en los 70 y 80 por la puerta de la serie Z.
Shonteff, seguramente en paro, incluso se atrevió a rodar un par de peliculillas en formato video, para probar dice él, una de las cuales (drama post-nuclear) llegó a nuestras tierras con el título de "Cold Fury". Sin embargo, fue durante esta etapa en la que Shonteff dirigió las tres películas de Nº1 y que, junto a la mentada "Devil Doll", le han acabado por convertir en un personaje de culto (ya fallecido).



"Nº1 del Servicio Secreto" contaba con un cartel estupendo y un slogan muy inspirado, "James Bond es el mejor agente secreto, pero yo soy el número uno". Ya en ésa época recordaba perfectamente haber visto el film anunciado en la prensa con motivo de su estreno en salas, eso si, todo a niveles muy modestos. Cuando lo pipeé en los estantes de uno de los trillones de video clubs que entonces pululaban por la ciudad condal, se me cayeron las bragas... en ese preciso momento iba yo padeciendo jamesbonditis, y aquella parecía una dosis altamente satisfactoria.
Lo que más llama la atención de esta película es su extremada pobreza. Lejos del glamour propio de las aventuras de 007, aquí todo se desarrolla en lugares sucios, oscuros y estrechos... pero no como una estética buscada expresamente, sino como lógico resultado de la escasez de presupuesto. Varios son los actores que, habiendo aparecido en films legítimamente Bondianos, aquí se marcan desde roles principales (el jefe de Nº1) a casi de extra. Sin embargo, es el prota, Nicky Henson, quien borda al personaje. Es el Nº1 ideal, y no hay más que ver los títulos siguientes para darse cuenta. Las chicas Nº1 son temiblemente feas, para lo que uno espera de estas producciones y las situaciones se desarrollan de modo lento y aburrido. El film carece de ritmo y es tan pobre que cuando un coche se estrella, lo vemos estrellado, pero únicamente oímos el piñote en si. Y cuando Nº1 estampa la cabeza de un malo contra un cristal, no vemos el golpe ni la rotura, vemos el "después". Pobre donde los haya.
Sin embargo, hay una serie de ideas que hacen de "Nº1 del servicio secreto" algo muy especial, y son las "macarradas" del protagonista. Nº1 es capaz de partir un cuchillo por la mitad (ojo, horizontalmente, de punta a mango) de un balazo o enfrentarse a una vampira (de las que muerden de verdad) que le acosa. Siempre acompañado de una música heróica genial que le decora cada hazaña (junto a la simpática canción que abre y cierra el film, de lo mejor de la peli).
De todas las escenas de acción para lucimiento de Nº1 destaca una que fue la que me convirtió en fan total del personaje (y motivo este por el que aún conservo una copia original de la peli en mi videoteca). En un momento de la narración, Nº1 se enfrenta a un ejército (literal) de mercenarios... verlo para creerlo, desenfunda sus dos armas (un par de magnum 44 nada menos!!) y mientras hace piruetas con ambas pistolas, va disparando uno por uno contra los soldados (y eso que entre las dos pistolas, hacen únicamente 12 balas). Cuando acaba con el último de ellos haciéndole estallar en la mano la granada que iba a lanzarle, se presenta otro coche lleno de mercenarios. Entonces, de un par de saltos sircenses y pirueta mortal en el aire, Nº1 aterriza junto a su fardón buga, aprieta un botón y de debajo surje una metralleta con la que, cómo no, se dedica a hacer trizas a los mercenarios... y no me quedo corto, que vemos brazos y piernas saltar por los aires, con sus muñones ensagrentados y todo. Surrealista, desde luego, pero absolutamente genial
.



Naturalmente, me había vuelto un enamorado del film de Lindsay Shonteff, lo veía una y otra vez, sobre todo la masacre de los mercenarios, pero jamás de los jamases se me hubiera ocurrido pensar que poco después localizaría una segunda parte!!!. Uno siempre cree que las secuelas son exclusivamente para films de gran éxito, no para oscuras y deprimentes producciones inglesas de serie B/Z. Sin embargo, ahí estaba, "Licencia para amar y matar". Todo cuadraba, el nombre del personaje y, claro, el director. Recuerdo perfectamente haber sufrido un escalofrío tremebundo de placer orgásmico cuando encontré aquella joya. Raudo me la llevé a casa y la devoré en un plis.
Aunque el cartel, también muy bonito, luce otro slogan muy potente, "El cero nunca va antes de su nombre", la peli en realidad está por debajo de las posibilidades que ofrecía el film anterior. De entrada ya echas de menos a Nicky Henson, y tienes que conformarte con el soseras de Gareth Hunt, quien se dejó ver en la série de "Los Nuevos Vengadores". Como en el caso de "N1º del servicio secreto", "Licencia para amar y matar" básicamente no se entiende, pero da igual, es la sucesión de gags absurdos lo que de verdad interesa. Una cosa que llama la atención de esta nueva aventura del agente Nº1 es la mejoría en cuanto a medios económicos. Es evidente que Shonteff cuenta con más pasta, aunque no le sabe sacar ningún partido, la verdad. En general la peli resulta bastante desavoría, a pesar de que mantienen la entrañable "musiquita heróica" y la canción de turno está a la altura de la que sonaba en la primera parte... pero por lo general, poco más. ¿Ideas que destacar?, pues ese super-malo capaz de descuartizar un insecto a balazos y que se entrena disparando sobre blancos humanos, pero sobre todo la escena en la que Nº1 es atacado por una stripper con afiladas cuchillas colgando de sus senos, que se convierten en potentes hélices cuando la chica las hace voltear. El agente secreto intenta repeler el ataque con una silla de madera, que tras pasar por las hélices se convierte en un par de palillos!!.Por lo demás, más bien olvidable.


Y donde caben dos, caben tres. Fue ojeando un libro recopilatorio de la publicación "Shock Xpress", en concreto en un artículo dedicado a Shonteff, que me enteré de la inesperada tercera película del agente secreto, "Number One Gun". Desafortunadamente nunca he podido verla, aunque tampoco es que me haya esforzado mucho para ello. Nuevamente en esta ocasión el prota cambia de rostro (y por lo que se ve en el cartel, esta vez se han pasado otorgando el rol a un tipo con cara de cromo) y el argumento, parece ser, es idéntico al del primer film. Por lo demás, desconozco el nivel de macarradas, desconozco si la banda sonora sigue siendo fiel a la saga y desconozco absolutamente todo. Si alguien la ha visto, que me escriba y me cuente que tal (aunque por youtube rula este trailer que da algunas pistas).