martes, 6 de noviembre de 2012

SINISTER

Un escritor especializado en literatura morbosa y criminalista anda desesperado buscando un "hit". Ello le lleva hasta una casa donde, años atrás, una familia entera fue asesinada en el jardín. Se instala con su prole (que desconoce el asunto) y comienza a investigar y darle al tarro. Una noche sube al desván y  encuentra una caja con varias pelis de 8 mm y un proyector. Se las pone a mirar y resulta que se trata de los documentos filmados del asesinato de la familia previa y de unas cuantas más. Si dichas imágenes ya son lo bastante escabrosas e inquietantes (especialmente la de la podadora, de impacto), resulta que, a base de estudiarlas, el escritor descubre que en todas ellas aparece de refilón una presencia muy inquietante y un signo de origen brujeril. No hace falta decir que, poco a poco, comenzarán a pasar cosas raras en la casa y al prota le parecerá ver a la aterradora figura de las películas en su propio jardín.
Consumí "Sinister" ayer por la tarde. Primera sesión. Y en la sala estábamos únicamente una señora y yo. La vi en maravilloso y completo silencio. Sin comentarios, móviles, toses ni nada molesto. Una delicia. Y tal vez, también esa semi-soledad y quietud contribuyó a que, durante un cacho de rato, me resultara bastante atemorizante. Y es que la primera hora, o puede que un poquito más, es sencillamente fabulosa. Va repleta de misterio, de suspense, de escalofríos, de atmósfera, es genuinamente buena, buena. El look de toda ella, acorde al título, es muy sombrío. Mucho. La banda sonora de Christopher Young, cojonuda, ideal, especialmente aquellos temas que ponen fondo sonoro a las aterradoras películas que muestran los crímenes. Y estas son, qué duda cabe, lo mejor de todo. Scott Derrickson, director de esta peli y de -curiosamente- "Hellraiser: Inferno", pero también de la normalica "El exorcismo de Emily Rose" y la horriblica "Ultimátum a la tierra" (versión moderna), sabe sacarle todo el jugo imaginable a dicho material, a su grano, a su oscuridad, a sus "mudez", en fin, que aporta mucho elemento acojonable al conjunto... y también algo de fetichismo, aquellos adoradores del viejo celuloide gozarán viendo al prota, Ethan Hawke, usarlo, informarse sobre el, cortar, empalmar película... incluso telecinar caseramente.
Que sí, que hasta aquí "Sinister" está cojonuda. Sin embargo, nada dura eternamente, y poco a poco comienza a desinflarse. Mucho y alarmantemente. Ocurre a medida que el tema sobrenatural se va haciendo notar más y más. De hecho, los niños fantasmas que ilustran el póster español son, sin dudarlo, el punto más flojo. Vamos, que se la cargan. Están mal caracterizados, se mueven sin gracia, y en definitiva no dan el miedo que podrían, y deberían. El desenlace, aunque lo intenta, no impacta, y es bastante retorcido (en el mal sentido), absurdamente prolongado y con un "susto final" absolutamente cutre y gratuito.
Jodeeeeer que puta lástima. Si hay algo que me jode más que una peli mala, es una peli que comenzaba siendo cojonuda y se vuelve mala, más aún si a ello contribuyen los típicos y tópicos "tics" del terror hollywoodiense. Del cine de miedo perpetrado desde el más flagrante "mainstream". En las manos adecuadas "Sinister" hubiera podido ser un film de terror estupendo. Tal y como está, se queda en un producto muy regulín, que se puede ver, pero que no dejará ninguna huella.
Una pequeña tragedia.