viernes, 1 de mayo de 2015

PRIMERA AVENTURA DE PEPE CARVALHO: TATUAJE

“Tatuaje” sería la primera película de Bigas Luna y también la más desconocida, no obstante, y bajo mi punto de vista, estaría también entre las mejores. Y es que en “Tatuaje” está el mejor Bigas Luna, el Bigas Luna no tan conceptual, más arraigado al cine de género puro, pero, coqueteando con la vanguardia en algunos planos (sin ir más lejos, los títulos de crédito, rompedores, pero no eficaces en este caso; son más lentos que un día sin pan),  y también estaría el Bigas Luna más guerrillero y el más descuidado y chabacano, puesto que en algunos momentos, todo se torna cutre.
Para debutar en el largo opta por una cosa sencilla: Toma al personaje de Manuel Vázquez Montalbán, el detective privado Pepe Carvalho, y lo mete en una aventura detectivesca. El resultado es de lo más entretenido.
Un buen día, aparece en la playa el cadáver de un individuo que luce en el brazo un tatuaje que reza. “He nacido para revolucionar el infierno” y alguien, sin dar un por qué, contrata al detective Pepe Carvalho para que encuentre la identidad del individuo y quién lo mató. Pronto, nuestro detective se pone manos a la obra investigando y llegando con las pistas a Ámsterdam, para, finalmente, resolver el caso, no sin que la cosa se complique peligrosamente durante la investigación, a la vez que el hombre sigue haciendo su vida por el lumpen de las putas y el ping pong. Sorprende ver, lo en pañales que estaba en pleno 1976, año en que se rodó la película, el arte del tatuaje, en una época en la que solo se tatuaban los marineros y los macarras. Huelga decir, que todo el rollo de los Tatoos, es harto imprescindible en la trama de este film.
Bigas Luna nos muestra una película adscrita al “cine negro” despojándolo de todo el glamour del género, aquí no hay nada del Hollywood de los años cincuenta, aproximándose, sin embrago y en cierto modo al “Poliziesco” Italiano, mostrándonos personajes desagradables, sucios y sudorosos. Pepe Carvalho aquí no es un héroe, es un desgraciado, un mercenario que se mueve entre putas de la peor calaña y borrachos de vino de frasco, al que le limpian los zapatos limpiabotas que van más aseados que él.
Toda esa sordidez, la muestra Bigas Luna mejor que nadie, y luego se centra en hacer un producto altamente interesante y entretenido, pues por aquella época todavía no estaba viciado con los componentes que luego serían marca de la casa, como las escenas oníricas o los planos con alimentos mediterráneos y/o castizos como protagonistas.
Lo cierto es que la película está francamente maja.
Parte muy importante de la película es la soberbia banda sonora, una suerte de ritmos funkorros y jazzis, setenteros y agresivos, compuestos por Joan Albert Amargós, y que otorgan un ritmo de cojones a la película, aún cuando lo filmado va más bien despacito. Un musicón de órdago, señores.
Luego, curiosamente, junto a Luna, firma el guión nada menos que José Ulloa, que ya le pegan este tipo de productos. Lástima que no tuviera la pericia de Bigas Luna en la dirección.
En el reparto tenemos a Carlos Ballesteros (“Nunca en horas de clase”, “El Mirón”) que interpreta a Pepe Carvalho bastante creíblemente, secundado por Pilar Valázquez (“El Cristo del océano”, “Yo los mato, tú cobras la recompensa”), Mónica Randall, Luis Ciges o una joven y tetuda Teréle Pavez.

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