domingo, 7 de junio de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "LA CAMA MECÁNICA"

El pasado Martes este blog cumplió la friolera de ocho años de intensa actividad. Tiempo más que suficiente para que ustedes, queridos lectores, se hayan dado perfecta cuenta de que el porno no es por acá un tema muy recurrente. De hecho, nunca lo ha sido. Solo en contadas ocasiones. Todo lo contrario a lo que fue una cargante e irritante norma en cierto fandom durante los 90 a base de apestosos fanzines y no menos malolientes eruditos (eructitos, sería un término más adecuado) dando la brasa con el cine de mete-saca, sus actrices, sus directores y todas esas monsergas. Pa nosotros siempre ha sido más fácil: el porno es útil el tiempo que dura la paja. Y no hay ningún arte, ni ninguna profundidad en ello. La gente que hace porno no son artistas. No son actores (por regla de tres, entonces también las putas y las novias insatisfechas lo son) y no tienen más talento que unas tetas gordas o una polla quilométrica. Lo demás, es algo natural. Como si a filmaciones/grabaciones con peña cagando lo llamaran arte o cine (de hecho las hay, pero esa es una historia demasiado sórdida pa tocarla aquí y ahora).
Mi teoría es que el porno no es cine. La demostración la tienen en el crudo hecho de que cada vez se producen menos películas de mete-saca. ¿Motivo?, que cada vez es más fácil acceder a la pornografía gratis a través de la red y, más revelador, ya existe el sexo real emitido en directo a través de webcam. Y eso es lo que de verdad siempre ha querido el consumidor medio de porno, la veracidad, la proximidad y el poder ser partícipe de ello lo máximo posible (y el sexo vía webcam ofrece esa posibilidad). Mientras toda esa mierda no existía se conformaba con películas, aunque incluso estas se fuesen "simplificando" con los años limitándose a la acumulación de polvos sin trama, ni excusas. Pero ahora que podemos formar parte del entramado, ¿quién se quiere comer 90 minutos de un argumento que nos importa un carajo, del que solo esperamos los momentos de folleteo y quitaremos cuando ya hayamos echado todo el pitote?. Yo creo que nadie. En definitiva, el llamado cine porno no es tal, es un servicio destinado a una sola función: estimularnos sexualmente.
Eso no es óbice para ignorar ciertas tendencias afines a ese material, más aún si son añejas y tan curiosas como los fotocromos que vienen a continuación. La película se tituló en España "La cama mecánica" y me supongo que lo motivó el intento de aprovecharse del sonado estreno en su momento del clásico de Kubrick en el que todos estáis pensando. Hablamos de 1976 (la de tío Stanley es del 71), de cuando los que hacían porno creían que hacían cine de verdad, de calidad (aunque no tanto como para ocultarse tras un pseudónimo). Es el caso del director de "La cama mecánica", Mac Ahlberg, que posee un lustroso curriculum en esto del mete-saca (también en versión más "soft", como es el caso de su verdadero "hit" "I, a woman" del año 1965) y firma con el alias de Bert Torn (no en los fotocromos hispánicos, curiosamente). Así fue haciendo hasta que se dedicó exclusivamente a la que, según Imdb, era su otra especialidad, la dirección de fotografía, que ejerció en títulos mainstream, pero también productos bien reconocibles de Charles Band, nada menos.
No he visto "La cama mecánica", ni tengo especial interés en hacerlo, solo destacaré de su reparto al super-star porno Harry Reems y ese gráfico "putas" que algún ofendido y/o reprimido/salido espectador escribió con boli y saña en uno de los curiosísimos fotogrumos (ahora nunca mejor empleado el término) cedidos por don Alex Gardés y que dicen asín...











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