lunes, 2 de noviembre de 2015

CALLES DE LOS ANGELES

Una señora  ya talludita, que tiene problemas de señora ya talludita, un buen día  sorprende a tres puñeteros Mexicanos reventándole los neumáticos de su coche. Estos son detenidos y puestos en libertad enseguida, pero claro, a la señora ¿Quién demonios le paga los neumáticos reventados? Nadie. Así que ella solita se va a buscar a los putos Mexicanos para que le paguen el importe de estos. Y cuando da con ellos, le dicen que se lo pague su puta madre. Así que la buena señora se las tendrá que ingeniar para que estos muchachos se lo paguen, aunque se lleve algún bofetón en el intento.
Este es el argumento de “Calles de los Ángeles”, folletín televisivo de los años setenta, absolutamente insoportable, que en los videoclubes se  nos vendía como si fuera “The Warriors”. Nada más lejos de la realidad, para empezar, porque los jóvenes de la película son unos mexicanos un poco gamberretes, pero no unos pandilleros desperados y sin escrúpulos.
En realidad se trata de una versión de “Pisando Fuerte” – mejor dicho, que la toma como modelo- femenina en la que una  señora se toma la justicia por su propia cuenta con los revienta-neumáticos, de la misma forma que Bo Svenson lo hacía con los malhechores, solo que esta señora se enfrenta a ellas sin palos ni leches. Claro, que al ser un producto televisivo y destinado a las señoras de mediana edad, es todo muy light y blanco.
Una vez la señora se pone a perseguir –casi acosar- a los Mexicanos, ya la cosa se vuelve reiterativa y repetitiva hasta limites cercanos a la muerte. En definitiva; un puto coñazo de órdago.
No se trata de una extraña película de esas que la  Vestron vídeo” producía y estrenaba, un tanto  malsanas y cutrongas, si no que compró el telefilme y  lo distribuyó internacionalmente; Tampoco es un “Exploitation” a rebufo de “The Warriors”, ni tan siquiera una película de bandas. Tan solo se trata de un telefilme y de lo más flojo,  carente de todo interés o curiosidad. De hecho, el esfuerzo que tuve que hacer para acabar de verlo, fue sobrehumano.
Lo mejor es la carátula del VHS; nos vende una cosa atractiva, una cosa con acción  y violencia, cuando en realidad no hay nada de eso, y nos vende la brillante interpretación de Joanne Woodward. De hecho al lado de su nombre, los señores de “Vestron” colocan una figurita del Oscar, como dando a entender que  lo ganó con su interpretación en esta película; en realidad, a saber cuando lo ganó (o si lo ganó) porque lo cierto es que Joanne Woodward era una superviviente de la era dorada de Hollywood sin mayor trascendencia en su trayectoria, más allá de haberse casado en una ocasión con Paul Newman.
Dirige el telefilme Jerrold Freedman, de carrera eminentemente televisiva, aunque hizo una o dos películas para cine, que se distingue, sobretodo, por ser el director del episodio piloto de  la serie “McGyver”, el cual firmó como Alan Smithee.

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