lunes, 16 de enero de 2017

DELIRIOS

1991 fue una año movidito para John Candy. Y si la crítica le rendía lineas positivas por su trabajo en “Yo, Tú y Mamá” no fueron peores las que le dedicaron a su trabajo en esta película que rodó inmediatamente después.
Sin embargo, si la de de Chris Columbus era una películita enternecedora y entrañable, “Delirios” es, sencillamente, una plasta que si no acabó con la carrera de John Candy, fue por poco. No fue a verla al cine nadie. Es entendible, porque una película que gira en torno de los “Soup Opera” (los culebrones), puede que  no sea el tema más atractivo para el público, ni John Candy el tipo de actor más adecuado para protagonizar una comedia que transcurre en esos ambientes. Sin embargo, “Tootsie”, giraba asimismo en torno a un “Soup Opera”, y sin embargo es una de las comedias más taquilleras y prestigiosas de todos los tiempos.
En cualquier caso, “Delirios”, además, tiene un componente fantástico por si lo de los culebrones no terminaba de cuajar; solo que el componente fantástico no es mostrado con efectos especiales ni nada por el estilo, sino que se nos muestra de palabra; entonces ahí es donde veo yo el fallo de la película en asuntos comerciales; Que se vende una película con fantasía, sin que haya fantasía.
Pero, primordialmente, el problema de “Delirios”, es que es un rollazo de aquellos memorables. No la quité de milagro por completísmo.
Tomando su título de la canción del mismo título de Prince –“Delirious”- que suena al principio de los créditos, nos cuenta la historia de un guionista de culebrones que un buen día es atropellado por un camión, por lo que es internado en el hospital. Cuando se despierta, resulta estar dentro de la telenovela que él mismo ha creado. Pronto se da cuenta de que puede cambiar el destino que está viviendo en esos momentos si lo escribe con  su máquina de escribir, ya que lo que escribe, sucede, con lo que vivirá situaciones favorables para él, supuestamente divertidas, tras escribirlas, hasta que un día se emborracha  y se pone a escribir, con las consecuencias que el estado de embriaguez le acarrearán. Todo resulta ser un sueño que tiene este escritor en el hospital. El colmo de la originalidad en un guion.
Con John Candy en su mejor momento, y con un presupuesto más o menos discretito, la MGM estrenó su película son muchas expectativas. La primera versión de la película, duraba 2 horas 15 minutos –no me quiero ni imaginar esa versión-, pero tras los pases de prueba con público, a pesar de que los resultados fueron favorable, se incidía en que era una películademasiado larga, por lo que se estrenó un corte de 95 minutos. Dio igual el meterle a la cuchilla, la película fue un fracaso estrepitoso. Pero la Metro ya estaba acostumbrada a los fracasos a esas alturas de la vida.
“Delirios” es extremadamente aburrida.
A nuestro país llegó directamente en vídeo en 1992 y casi de tapadillo, pero pude alquilarla, y verla en su momento. La opinión de entonces no dista demasiado de la que tengo hoy, pero si que recuerdo encontrarla más simpática que en este reciente visionado. No es nada simpática. Realmente es una porquería de película. Pero bueno, ahí queda.
Junto a Candy en el reparto tenemos a Mariel Hemingway y Dylan Baker (“Happiness”, “Truco o Trato”). Y en las labores de dirección Tom Makiewicz, director de otro gran coñacete como es “Dos Sabuesos Despistados” y del algunos capítulos de diversas series de televisión.
Muy mala.

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