
Nos encontramos ante una de esas películas típicamente ochenteras de Jess Franco en las que se ha invertido el menor dinero posible y se nota. Todo es austero, mortecino e incluso deprimente (esas características calles vacías propias de la temporada baja). Los crímenes van bastante escasos en cuanto a hemoglobina y únicamente se reservan para el final un accidente automovilístico. Rodean a Jess Franco sus habituales, Lina Romay como la moza traumatizada, Antonio Mayans como el padre y Mabel Escaño y

Si digo que es más bien coñazo no digo nada nuevo. Luce todos los signos de identidad de su director y eso o lo tomas o lo dejas. Yo la he visto de reojo, mientras desarrollaba otros quehaceres y así, pues sí, se soporta. Sentado frente a la tele, con toda mi atención y todos mis sentidos dedicados a ella, dudo que hubiese sido capaz.
SCREAMS OF A WINTER NIGHT: Un grupo de jovenzuelos se reúnen en una cabaña. Pasan el rato lanzándose zascas unos a otros, gastando estúpidas bromas y contando historias de terror, historias estas que se nos presentan en formato imagen (e interpretadas por los mismos actores que hacen del clan de colegas, lo que está muy bien). En concreto son cuatro. Una bruja enana acosando a una pareja de noche en el bosque. Unos estudiantes pasándolo canutas en una casa encantada. Y unos chavales que visitan un cementerio y son atacados por espíritus malignos de papel maché. La chica amargada del grupo dice que está hasta el moño de cuentos de fantasmas y pone la guinda con un relato "realista" de asesinatos entre seres humanos. Al final de todo los chavales son machacados por una extraña fuerza sobrenatural y, casi dos tremendas horas después, se acaba lo que se daba.
"Screams of the Winter Night" es un ignoto producto del año 1979. Hay que reconocerle cierto saber hacer y solvencia, sin embargo adolece de lo mismo que muchas pelis de su época: A falta de nada mejor, se abusa del diálogo hasta límites soportables y en general resulta bastante plomiza. En concreto, la segunda historia es extremadamente palizas. Pero se le perdona porque se trata de una cosita entrañable, aunque tampoco repetiría.
Destacar los títulos de crédito iniciales, largos, con considerables segundos de pantalla en negro y diálogos, gritos y alaridos a modo de banda sonora. La verdad es que resultan bastante efectivos.