sábado, 30 de enero de 2021

CALIFORNIA SOLO

En su juventud Lachlan era un músico escocés de éxito. Formaba parte de "The Cranks", una banda de britpop a la altura de los "Blur" y "Oasis" de turno. Pero la muerte de su hermano, y líder, lo mandó todo al peo. Se mudó a los Estados Unidos, dejó la guitarra y comenzó a currar en una granja. Han pasado ya unos cuantos años, ahora es un cincuentón que vive lógicamente frustrado. Una noche sale del bar todo borrachuzo, coge el coche y la policía lo para, cosa esta que le meterá en graves problemas, especialmente por su condición de inmigrante. A ello habrá que sumar lo escueto de su cuenta bancaria, la compleja búsqueda de un nuevo amor, su ex-mujer y la hija a la que casi ni conoce y la mentada muerte de su hermano de la que, por lo visto, fue en parte culpable, motivo por el que vive aislado y atormentado.
Me puse a ver "California Solo" por dos motivos: su protagonista, al que adoro, Robert Carlyle, que está sensacional, y el argumento. Siempre me han molado las historias de "artistas" que brillaron en el pasado y hoy viven sumidos en el olvido, por aquello de aprender cómo uno puede levantarse por las mañanas acarreando una o dos frustraciones durante el resto de la jornada. Pues a lo tonto, gocé de un melodrama en estado puro, sencillo, construido a base de diálogos y personajes perfectamente definidos, y que en ningún momento cae en lo facilón ni lo lacrimógeno, incluso aunque a ratos lo deseara en mi fuero interno. Un producto agradable de ver y que entretiene a pesar de que lo que cuenta no es que sea muy alegre... pero tampoco te hunde. Simplemente, es el trozo de vida de un buen hombre sin demasiada suerte (y que, por cierto, dedica el tiempo libre a hacer un podcast. ¡Muy adecuado!).
Sorprende encontrar, entre parte del personal implicado, varios nombres ligados al cine de género, especialmente el terror. Por un lado, tenemos a Rick Rosenthal en la producción. Muchos lo reconocerán por haber dirigido la segunda y octava entregas de "La noche de Halloween". Ambas malísimas. Entre los actores secundarios divisamos a Brad Greenquist (que diera vida al adolescente fantasma de "El cementerio viviente"), Kathleen Wilhoite (la medium en "Witchboard" y la irritante compañera de Charles Bronson en "La ley de Murphy") y A Martinez (con un larguísimo currículum donde destacan, por curiosas, varias producciones de The Asylum, nada menos).
Es la segunda película de Marshall Lewy como director y guionista.
Recomendable.