sábado, 26 de febrero de 2022

DEATH SCREAMS

Y vamos con otro slasher oscurillo que, según me consta, nunca llegó a estos lares. Les hablo de "Death Screams" (también conocida como "House of Death"), producida por ahí 1982 y que se llevaría el premio gordo en un concurso de slashers trillados.
La cosa no tiene mucho truco: Un asesino misterioso se está cargando a las juventudes de un pequeño pueblo de la Norteamérica profunda. A pesar de todo -y fiel a los dogmas del subgénero- un grupo de ellos (algunos bastante creciditos ya) deciden pasar la noche en el cementerio local, lo que conllevará que el criminal les siga y comience con la consabida escabechina que, lastimosamente, se reduce a los últimos... ¿quince? minutos. El resto es, mayormente, bla, bla y bla.
Sí, amigos. Los slashers nunca se han destacado por resultar muy entretenidos. Ni contar grandes historias. En muchos sentidos son el hermano feo del cine contemplativo. ¿Por qué digo eso? Porque en títulos como "El Mutilador", la icónica "Viernes 13" o este mismo "Death Screams" encontramos que gran parte del metraje se limita a escenas insustanciales incapaces de aportar absolutamente nada de nada. Retratos de la vida mundana de seres mundanos que dialogan sobre mundaneces. Van. Vienen. Hacen cosas. Y en un momento dado, mueren, dando pie a un crimen que dura escasos segundos. Eso es todo y, sin embargo, resulta fascinante. A mi es una cualidad que me flipa, aunque no sea especialmente gozable. Y en lo que respecta a la reseñada, hablamos de un caso flagrante.
Superado todo eso, pues sí, tenemos un puñado de tetillas, algún fugaz felpudo, incluso un culo masculino. Y luego, obvio, los asesinatos. En su mayoría bastante poco llamativos salvo los del final, donde se dejan algo de capital para hacerlos levemente más explícitos. No, desde luego no compensa... pero, ya saben lo que hay. Tratándose del producto genuino, de su genuino tiempo, rodado en sus genuinos 35mm y etc, etc, pues se sufre con una sonrisa cómplice en los labios.
Al pack de ideas trilladas, tropos y formulas, podemos añadir la ristra de personajes. No falta nadie: el gracioso irritante, la golfa malcarada, la virginal medio lerda, el mazas, el tonto del pueblo y el sheriff gordo. A este último da vida uno de los pocos nombres/rostros reconocibles de la peli, William T. Hicks, que hemos visto -posteriormente- en un par de películas de Worth Keeter. Justamente, en "Death Screams" Keeter se encarga de los poco vistosos y algo risibles efectos especiales (mola esa cabeza estallando cual globo por efecto de una bala de calibre modesto). Al parecer él y Hicks hicieron buenas migas durante el rodaje, de ahí sus consiguientes colaboraciones. Ambos desarrollaron carreras bajo el mandato del infra-productor Earl Owensby. Y Owensby es el apellido que acompaña a uno -o dos- de los nombres que aparecen en los créditos finales de "Death Screams"... ¿familia directa?... ¿casualidad?... ¿o el pre-nacimiento de una porción histórica del cine "trash"?. A saber.
Tampoco sabemos, o no demasiado, la motivación del psycho-killer. Sí, nos la explican en un flashback fugaz. Pero, vamos, todo está como cogido con pinzas, de esas baratas que venden los chinos. Y es que, desde luego, el guionista Paul C. Elliott no tendría demasiada idea de lo que hacía. Antes se encargó de una serie documental dedicada al country para, pasada "Death Screams", esfumarse.
Entre los "great hits" tenemos que el personaje del tonto del pueblo, al que todo el rato nos pintan como sospechoso, en un momento dado desaparece misteriosamente de la trama... sin que nunca llegamos a saber qué fue de él (eso o es que, simplemente, no me enteré de nada).
El director se llama David Nelson. Según "la secre" venía de una carrera como actor (en plan ídolo de niñas), le pilló gusto a la dirección y parió varios títulos, pero nunca dejó la interpretación, llegando a asomar el careto en "Cry-Baby" del odioso John Waters (de cuando se vendió como una rata, pero manteniendo la dignidad. Las cosas empeorarían en el momento que, integrado ya en el mainstream, intentara recuperar parte de su "sucio" pero calculado pasado).
Lo cierto es que "Death Screams" es un rollaco de tomo y lomo. Pero uno de 1982, así que la cosa cambia. Créanme si les digo que no le di al avance rápido y únicamente dediqué un par de minutos a mirar el móvil. Ya es algo.