Mostrando las entradas para la consulta Julie Corman ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Julie Corman ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de junio de 2023

EL INTERNADO

"Pesadilla en Elm Street" y su respectivo exitazo en 1984 marcaron el inicio de un nuevo tipo de cine slasher. Uno de tirón más sobrenatural. Menos aposentado en rutinas y "realismo". Tal es así que, personalmente, no suelo situar las aventuras de Freddy junto a las de Jason o Michael. Igual que tampoco coloco en el mismo saco a Leatherface. Claro que yo soy muy purista. En cualquier caso, el pirata de Roger Corman, siempre atento a las nuevas tendencias del mercado, especialmente aquel de tirón "exploitativo", algo habría oído sobre el fenómeno y mandaría a uno de sus exprimidos currantes a ver la película y tomar nota (siempre he dudado mucho que Corman consumiese esa clase de cine en su tiempo libre, seguro que es un "cinéfilo de gustos exquisitos" cuando no lleva la gorra de empresario) Este le contó no se qué sobre pesadillas e imágenes oníricas y surrealistas. Pero hablamos de mediados de los 80, cuando Freddy aún no había mutado a fenómeno social, así que, sin entenderlo del todo, Roger Corman acabó encargando a sus mataos la perfecta combinación entre aquel "nuevo slasher" con el de toda la vida. De este modo nace "El Internado", sosísimo título español para "Sorority House Massacre" (sorprende mucho que, viendo la cantidad de imaginación que los distribuidores patrios invertían a la hora de echar adelante sus chanchullos y triquiñuelas, dedicaran tan poca a poner títulos a las películas, no me digan que "Masacre en el internado" no habría molado más) En ella se nos narra la historia de una fraternidad habitada por chicas muy dispuestas al despelote (obvio) que, una década y pico atrás, fue escenario de un cruento asesinato. El hijo mayor de una familia masacró a esta por completo... bueno, salvo a la hermana pequeña. Bien, dicho demente consigue escapar del manicomio donde anda encerrado y dirigirse raudo a su antiguo hogar, dispuesto a seguir asesinando por doquier.
Vale, hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Los esquemas del slasher de toda la vida, con "La noche de Halloween" por montera. La novedad es que la chica de la película tiene algo así como premoniciones y sufre pesadillas muy extrañas y surrealistas en las que el psycho killer la persigue, materia de la que se abusa más de lo habitual en esta clase de productos. Y, de este modo, obtenemos el perfecto equilibrio arriba comentado. En cuanto la Freddymanía petó a lo bestia, Corman corrió a repetir la jugada, pero esta vez logrando un mimetismo mucho mayor. Estoy hablando, claro está, de la "célebre" "Slumber Party Massacre 2", para la que el mercenario productor se valió de un previo slasher mucho más clásico -auspiciado por él- al que dio la vuelta por completo. Ya sabemos los pocos escrúpulos y la generosa jeta que gastaba.
El caso es que me puse a ver "El Internado" con muchas ganas y voluntad. Seguramente porque aquella había sido una buena jornada para mí, y arrastraba una actitud positiva. Y sí, debo reconocer que me sentó muy bien. Mucho mejor de lo que es habitual. Logró su objetivo de entretenerme. Los personajes no son tan odiosos como de costumbre (sobre todo ellas) y el asesino, que no lleva disfraz ni máscara alguna, funciona. Hay una dosis justa pero agradable de tetillas (atención a las de Nicole Rio) y algo de sangre. Nada muy extremo, pero bien. La banda sonora de sintetizador y toda la amalgama de tics ochentosos (esos posters de Sting a mansalva, -y otro del barbudo Dan Haggerty ¡las mozas de entonces sí sabían lo que era un hombre!-, el colorido vestuario...) contribuyen al disfrute.

Viniendo de Roger Corman, era imposible que "Sorority House Massacre" no esputara secuelas. Claro que, menudas son. Firmó ambas el desvergonzado Jim Wynorski el año 1990. "Sorority House Massacre 2" fue rodada a toda pastilla en escasos días, reutilizando decorados de otras producciones Corman previas y, ¡cuidao!, a espaldas de este. Únicamente con el consentimiento de su esposa Julie. Cuando Roger vio el resultado y, sobre todo, se percató de lo poco que había costado, quedó encantado. Claro que, de entrada, el film no tenía ninguna conexión con "Sorority House Massacre". Sin embargo, el sagaz productor pensó que se vendería mejor como secuela. Para la tercera parte, Wynorski sí repitió actores y personajes de la segunda, enfocándolo esta vez más hacia el thriller, así lo que en principio iba a titularse "Sorority House Massacre 3: Hard to Die" terminó como "Hard to Die" a secas. De esta guisa, lo de considerarla una tercera entrega real queda así como un poco diluido.
Retomando al personal de "Sorority 1", pues encontramos algunos nombres reconocibles como los del ya fallecido Robert Axelrod (interpretando a un enfermero. En sus buenos tiempos llegó a ser rostro habitual -muy muy secundario, casi figurante- en varias producciones "Cannon" para mayor lucimiento de Charles Bronson. Acabaría especializándose muy mucho en doblaje) o Deborah Brock perdida entre el equipo de producción, es decir, la mujer que poco después se encargaría de firmar la mismísima "Slumber Party Massacre 2", todo queda en casa. El protagonismo de "Sorority House Massacre" recae en la muy guapa Angela O´Neill, que tras ver como su carrera interpretativa no terminaba de despegar, se pasó a la del atrezzo, donde logró créditos en pelis mucho más gordas y respetadas. Obviamente, a la hora de desglosar su currículum, evita citar la existencia del film reseñado.
Escribe el guion y dirige -por primera y única vez- doña Carol Frank. Venía bien preparada, habiendo ejercido de asistenta de dirección nada menos que en el primigenio "Slumber Party Massacre". ¿Fascinante no? Su puesto de responsabilidad explicaría que en "Sorority 1" no solo veamos chicas en cueros, también el culo de uno de los varones.
Buena mierda.

jueves, 5 de febrero de 2015

LA MUJER DE HIERRO

La historia que nos narra "La mujer de hierro" ("Nowhere to hide" en versión original, es decir, "Ningún lugar donde esconderse") gira en torno a una happy family. Él es militar. Ella también, aunque anda retirada y se dedica ahora a hacer escultura. Ambos tienen un retoño al que le encanta jugar con los "Transformers" y viven entre risas y afecto infinito.
Un mal día, él comienza a investigar los misteriosos accidentes de un par de helicópteros del ejército y descubre que el problema es un defecto de fabricación. Alguien se está embolsando dineros y entrega piezas de baja calidad que provocan muertes. El muyayo se pira a casa preocupado y decidido a denunciarlo. Esa noche unos tipos encapuchados irrumpen en el dulce hogar y se lo cargan a balazos, dejando al hijo con un trauma y a la esposa viva, a pesar de que también intentan acabar con ella sin conseguirlo. Comienza aquí un culebrón en el que la viuda será perseguida sin descanso por los matones que, a falta de poder cepillársela debidamente, arrasarán con todos aquellos periodistas, militares o individuos que demuestren interés en el caso. La cosa alcanza su cénit cuando a los malos se les ocurre secuestrar al niño, lo que desencadenará la imparable ira de la hastiada mamá, efectuando lógica y necesaria venganza.
"La mujer de hierro" es una cinta de acción al uso, mitad yanki mitad canadiense, dirigida el año 1987 por alguien del que ya hemos hablado antes, el mediocre pero activo Mario Azzopardi, responsable de esa cosucha de terror ofensiva -por los motivos equivocados- titulada "Plazo Límite". En general luce un acabado más que solvente, buenas interpretaciones, el ritmo suficiente para no dormirse, unas dosis de dramón tampoco demasiado molesta y escenas de acción llevaderas, como persecuciones y tiroteos infinitos. Del pack destaca la presencia de Michael Ironside haciendo de, ¡oh, surprise!, buen tipo. En concreto da vida a un ex-militar que vive aislado del mundo en una cabaña y ayuda a la desesperada mujer. Entre lo peor, hay una secuencia que incluye la explosión de un coche y está tan mal montada o expuesta que no te pispas de quién muere, cómo y por qué, aunque lo supones y luego te lo confirman en un diálogo. No sé, podría ser fallo de la copia, porque en un momento dado la que estaba viendo en formato VHS (cortesía de "Weekend Video"... y de Javi de "Sin Audiencia", que la localizó junto a un container, nada menos. ¡Gracias chavá!) dio un misterioso salto de imagen, como si faltara algo... pero también podría ser la incapacidad del director. Véanla y juzguen vuesas mercedes.

Protagoniza la movida la actriz Amy Madigan (la has visto en "Calles de fuego", "Campo de sueños", "La mitad oscura" o "No es país para viejas") y la secundan -Ironside aparte- gente como John Colicos (anduvo por las "Star Trek" y "Galáctica, estrella de combate" originales, y también en "Al final de la escalera"), Robin MacEachern (quien interpreta al niño y que al año siguiente se dejaría ver en esa cosa rara titulada "Pin"), Chuck Shamata (el ligón acosado por macarras de "Fin de semana sangriento") y Maury Chaykin (en su extensa trayectoria repleta de títulos bien reconocibles destacan -en mi agenda- "Turk 182, El rebelde", "The Vindicator" o "Albóndigas 3: Los chicos están calientes").
Tras las cámaras, y posando en la foto junto a Mario, tenemos a Julie Corman (esposa de Roger) produciendo, Brad Fiedel (habitual de James Cameron) musicando y Alex Rebar co-escribiendo (suyo es el guión de la aburrida "Viscosidad" y de "Amityville IV: La fuga del diablo". El otro guionista, George Goldsmith, no se queda manco tampoco, dejó su firma en el "Los chicos del maíz" original y en la insufrible "Alerta roja en el gran hospital"... dirigida casualmente por William Fruet, responsable también de la antes mentada "Fin de semana sangriento", ¿se pasarían el rodaje Goldsmith y Shamata rajando de don Fruet?).
En fin, la verdad es que me la esperaba mucho peor... pero está visible y hasta medianamente entretenida, oiga.

martes, 2 de septiembre de 2014

DEL ESPACIO PROFUNDO

Un experimento letal del gobierno que flota por el espacio se desbarata y cae a la tierra, donde despertará en forma de tentaculoso monstruo chungo y se irá papeando a todo aquel que pase por allí, hasta que el inevitable poli duro de rigor acabe con su miserable existencia.
Hoy día películas como "Del espacio profundo" ("Deep Space" en v.o.) las veríamos directamente en el Syfy Channel, protagonizadas por alguna ex-estrella decadente y chorreando CGI. Pero en 1988 estas cosas tenían su verdadero mercado en el vídeo-club, y Fred Olen Ray (sospechoso habitual) era el puto amo en esas lides. Además, como bien sabrán, los ordenas todavía no daban pa tanto, y los trucos seguían fabricándose con látex u otras sustancias pringosas (y aquí no es que se luzcan mucho, la criatura apesta a muñecote sin cuello cada vez que asoma y su torso-escupe-tentáculos parece una puta sábana tendida).
La verdad es que, temática, narrativa y estructuralmente las cosas no han cambiado mucho en lo que se refiere a esta ralea de productos, siguen tirando de las mismas salidas que, básicamente, se limitan a muuuuchos diálogos idiotas para rellenar metraje (de verdad, Fred Olen Ray debe tener horror vacui porque prácticamente nunca deja un puto fotograma en silencio) y toda suerte de clichés y salidas ultra-previsibles, propias de mentes perezosas que no se cansan demasiado durante el proceso creativo. La diferencia aquí es que, A, semejante desaguisado tiene más encanto cuanto más añejo es y, B, Olen Ray siempre sabía dotar a sus ñordas de cierto "touch" que las hacía un pelín sobresalientes (dejando de lado su tendencia al estatismo asesino). En este caso nos referimos al desenlace, donde el poli prota se enfrenta a la bestia mediante sierra mecánica, lo que se traduce en un alegre baño de líquidos pringosos y salpicaduras mil. Curiosamente dicha parte (y otra en la que los tentáculos del bicho actúan como ramas con vida propia) parece guardar ciertas similitudes con "Posesión Infernal". Podría ser solo invención del menda, cierto, pero lo que sí es evidente es que Ray y su co-guionista (y habitual colaborator) T.L. Lankford toman buena nota de, claaaro, las "monster movies" clásicas y, claaaaro, "Alien, el 8º pasajero" (menos que de costumbre, eso sí). Ya no solo por el look del marciano, ahí con su cabeza apepinada, también por secuencias como aquella en la que un segurata sale a la caza de un gato mientras a sus espaldas el e.t. se alza lentamente. Y si no, que se lo pregunten a Harry.
El reparto de esta cosilla es tan colorista como solía serlo en todas las pelis del amigo Alfredo. El entrañablemente feo Charles Napier se erige como un simpático y cínico poli macarra (la escena que se viste de gaitero
para seducir a la prota, según el manual de "Rambo", está entre lo brillante y la pura vergüenza ajena). Esta no es otra que Ann Turkel, que venía de "El puente de Cassandra" y "Humanoides del abismo" y que vería con horror cómo su nombre aparece mal escrito en los títulos de crédito. Les acompañan Bo Svenson, el televisivo Ron Glass (de aspecto genuinamente repugnante. Señalar que lograría un papel relevante en la serie "Firefly" -y, por ende, la película "Serenity"-), el gran James Booth como científico malcarado y la malograda Elisabeth Brooks en un rol bien tonto, de esos confeccionados para únicamente permitir un cameo, en este caso el de la mujer-loba sexy de "Aullidos".
También rulan por ahí actores veteranos provenientes del cine que Fred Olen Ray consumía de chaval y que ya solía fichar para sus despropósitos: Julie Newmar, la "Catwoman" del "Batman" de los años 60 (y que también anduvo por la ultra serie Z "Evils of the Night", compartiendo experiencia con una del clan Ray, Dawn Wildsmith), interpreta un papel totalmente estúpido, el de una psíquica que no aporta absolutamente NADA a la trama. Norman Burton anduvo en algunos títulos de "El planeta de los simios". Michael Forest y Anthony Eisley no solo curraron para el inevitable Roger Corman durante su etapa como realizador de cine de terror barato, además el segundo asomó por algunos auténticos hitos del trash como "Operación Goldman" (exploit Bondiano firmado por Antonio Margheriti), "Journey to the Center of Time" y "The Mighty Gorga" (del super-zetoso David L. Hewitt) o, rizando el rizo, "The doll squad" de Ted V. Mikels y el "Dracula vs. Frankenstein" de Al Adamson. ¡Que le hagan un mono-mento!.
No pueden faltar los "Regulars Ray" delante de la cámara que, pa la ocasión, se reservan roles muy escuetos (la Wildsmith, Fox Harris, Susan Stokey, William Fair, Richard Wiley o Richard Hench) y detrás (Gary Graver, Bret Mixon). La simpática y rayante banda sonora parece de Chuck Cirino, pero no lo es. El mismo amigo Ray se marca un cameo como camionero (y cuela su "The Tomb" en una pantalla de televisión). Las escenas del bicho llegando a la tierra son, como de costumbre, extraídas de una peli previa de mayor presupuesto y temática parecida, en este caso se trata de "El terror llama a su puerta". Y dado el relativo parecido que "Del espacio profundo" guarda con la Rayada "Biohazard", no sorprende que compartan momentos casi idénticos, como esa "cría extraterrestre" que sale de su "recipiente" en la mesa de la cocina entre humo y gruñidos.
"Del espacio profundo" es lo que es. En mi etapa como Fredmaníaco me encantaba. Luego, más en frío, volví a consumirla y me pareció un coñazo tremendo. Hoy por hoy les digo que, en fin, no es ningún dechado de ingenio y creatividad, pero si le pones paciencia un Domingo por la tarde, se puede ver... especialmente porque merece la pena aguantar hasta el final, con ese cierre absurdamente espectacular y llamativo.
Como grand finale les dejo el (inmerecido) súper-cartel que ilustró el reputado Graham Humphreys para su rarísimo y casi fugaz estreno en salas de cine angloparlantes. Enjoy-en...



jueves, 14 de noviembre de 2013

KILL BOTS

Sin duda, la mejor etapa del amigo Jim Wynorski, fueron los ochenta, valga el tópico y la nostalgia, y mi película favorita de su extensa filmografía es esta “Kill Bots”.
A nuestro país llegó en vídeo gracias a la franquicia española de la “Vestron Vídeo” que al igual que “Lightning Vídeo”, nos abasteció, en territorio bastardo, de muchos clásicos de serie B, hoy imprescindibles históricamente hablando.
Se la conoce también como “Choping Mall”, ya que por lo visto, en el momento de su estreno con “Kill Bots” en el póster, no captó muchos espectadores, por lo que deprisa y corriendo se cambió el título por el de “Choping Mall”, que traducido sería algo así como “centro comercial chungo”, que era más acorde con los tiempos que corrían, dónde lo que de verdad estaba de moda en 1986 era ir al centro comercial. Y así lograron recaudar algo de pasta. No obstante, son muchos los países Europeos a los que la película llegó como “Kill Bots”, el nuestro incluido, y cada póster promocional era más engañoso…en la edición española, vemos una mano zombie robotizada sujetando una bolsa con partes del cuerpo humano en su interior. Bien, pues jamás llegamos a ver esos zombies robotizados en la película,  puesto que los robots asesinos que aparecen, son pequeños robotitos de corte clásico, a lo “Nono” de “Ulises 31” o el robotito de la serie animada de “Los 4 Fantásticos”. No obstante, el resto de carteles son igual de engañosos, variando únicamente la mano robotizada que sujeta la bolsa de partes humanas pero, jamás, apareciendo las pinzas que usan los robots auténticos para sujetar las cosas.
Que el engaño “caratulil” no sea óbice para dejar de ver la película. Con todas sus carencias, sin robots monstruosos, ni partes humanas en bolsas, es harto disfrutable.
La tecnología ha conseguido que se diseñen unos robots para un centro comercial que detendrán a los cacos gracias a un súper ordenador que los controla y que hace distinguir a los trabajadores de los ladrones. La mala suerte quiere que la noche en que debutan estos policías mecanizados, una tormenta joda el ordenador, por lo que los robots fallan, convirtiéndose en asesinos en potencia. Un grupo de jóvenes que se queda dentro del centro comercial celebrando una fiesta, tomará las armas y se enfrentará a ellos, antes de que se cobren más víctimas.
Un divertimento fuera de todo precedente, con un ritmo endiablado y buenos efectos especiales en según que momentos – el reventamiento de cabeza de una de las jovencitas protagonistas, no tiene mucho que envidiar ni a los de “Scanners” ni al de “Maniac”- que además de una duración escueta, como era habitual en estos productos, proporcionan entretenimiento inofensivo y eficaz. No existe película menos pretenciosa que esta.
Desde luego, si Wynorsky es lo que es, es por películas como esta, por la ingenuidad (a la hora de rodar, que no en el resto de los aspectos que supone hacer una película… de hecho decía que si se metió a esto del cine era para hacer pasta y follar… y vaya si lo consiguió) que destila, por lo que hoy es lo que es este hombre, porque lo cierto es que con sus películas actuales, no solo se le ve el plumero, sino que además, las carencias están ahí de forma expresa, por lo que su cine actual ya carece de sentido. Tomen como ejemplo “Pirañaconda”. No así con este “Kill Bots”.
Como curiosidad frikosa, decir que la película entera está llena de pósteres de las films de aquella época en las que Wynorsky o Corman tenían algo que ver, como, reconocibles por mi, “Los Rompecocos”, “La reina de barbaria”, etc, etc…
En el reparto destaca la “Scream Queen” por antonomasia Barbara Crampton, que está especialmente histérica en esta peli, y que nos regala un destete –que era por lo que, primordialmente, se la contrataba- de lo más edificante. Aunque la prota femenina es otra "Scream Queen" de segunda, Kelly Maroney, que actuaba en esta cosa. Así mismo, asoman el careto otros personajes tan cormanianos (no en balde la peli la produce Julie Corman) como Paul Bartel, Mary Woronov, Dick Miller y Mel Welles. También están el gran Gerrit Graham y nada menos que Angus Scrimm. La banda sonora la firma todo un clásico de la serie B/Z, Chuck Cirino.
Muy buena para pasar el rato.

martes, 19 de mayo de 2009

EL SILENCIO DE LOS BORREGOS

El universo está repleto de enigmas, preguntas sin respuesta y grandes dudas. Pero, probablemente, la mayor de todas ellas, aquella que tortura a grandes y pequeños, sea esta: ¿Cómo es posible que un actor/director Italiano de tercera división lograra que los americanos le respaldaran en un proyecto nacido para morir y, encima, contara con la participación de algunos actores de bastante prestigio?. No hay solución para tal misterio, aunque uno puede hacerse una leve idea cuando entre los créditos descubre a Julie Corman (la señora de Rogelio) como productora. Ello no aclara, no obstante, la presencia de John Carpenter y Joe Dante en el mismo plano e interpretando un chiste barato de lo más zafio y tópico.
“El silencio de los borregos” mezcla los argumentos de “El silencio de los corderos” y “Psicosis” y puede integrarse tranquilamente en el “spoof”, pero línea chusquera, es decir, acumulación por acumulación de chistes, el 95% de ellos muy malos, y un leve 5% bastante simpáticos (“¿Le puedo ser franco?”, “Ah! Pensaba que usted se llamaba Joe!”) y mezclado al mismo tiempo con una concepción muy italiana de la comedia, donde prima redundar los gags, insistir en ellos hasta que pierden la gracia o explicarlos cuando uno ya los ha pillado a la primera. Que el prota se llame Jo Dee Foster (¡!), que Martin Balsam recupere su papel del detective de “Psicosis” y se haga llamar… ¡Martin Balsam! o que un tipo sea acuchillado en la ducha por el mismo Alfred Hitchcock es lo que yo digo humor barato de patio de colegio.
Ezio Greggio co-protagoniza, guioniza, dirige y produce ejecutivamente (¡guau!) esta mega-astracanada de peli que, por exceso, acaba resultando hasta entretenida, aunque te pases media proyección diciendo aquello de “¡Joder, que malo!”. Pero dejémonos de moñadas, vamos a por lo que realmente impresiona, que es su reparto de protagonistas, secundarios y cameos (siguiendo el orden de imdb, of course): Billy Zane, cuando aún no estaba tan acabado, Dom De Luise (interpretando a la parodia de “Hannibal Lecter” con el original nombre de “Dr.Animal Cannibal Pizza” ¿¿??), Joanna Pacula, el mentado Martin Balsam (que, como John Hurt en “Spaceballs”-“Alien” recrea la escena de su muerte en “Psicosis” precedido por un “¡Oh no! ¡Otra vez!”), Stuart Pankin (rostro habitual de orden segundón, muy típico de comedias americanas), John Astin (el que fuera progenitor de la “Familia Addams” en la pequeña pantalla durante los años 60 que, lógico, recrea aquí muchos tics relacionados con dichos personajes), Bubba Smith (Hightower en la saga “Loca academia de policía”, de esta también podemos ver a Lance Kinsey, es decir, el teniente Proctor), Rip Taylor, Shelley Winters, Nedra Volz (la abuela cegata de “Locademia de conductores”, interpretando básicamente al mismo personaje), Henry Silva (al que no vi por ningún lado), John Roarke (el doble de George Bush padre, que ya lo parodiara en "Agárralo como puedas 2 1/2"), Tony Cox (el enano negro habitual en las "Epic, Date o Disaster Movies"), Irwin Keyes (rostro imborrable del cine "exploitation" más auténtico por sus inconfundibles facciones de mongo, lo hemos visto en montones de pelis, "El Exterminador", "Viernes 13", "Death Wish 4" o, más recientemente, "La casa de los 1000 cadáveres"), Eddie Deezen (cómico de tercera habitual en el cine de Fred Olen Ray), Rudy De Luca (mano derecha de Mel Brooks, interpretando al mismo personaje, 30 años después, que encarnara en "Máxima Ansiedad") y un montón más que seguramente se me escapan. Completan la jugada los cameos de John Landis, Mel Brooks (cómo no, es obvia la admiración que Greggio siente por este al incluir a varios de sus habituales. La jugada le salió bien, ya que el judío contaría con el Italiano para sus siguientes películas) y los citados Carpenter y Dante.
"El silencio de los corderos" y "Psicosis" aparte, también tenemos referencias directas a "Instinto Básico", "Star Wars" o "Desafío Total". La voz en off que va narrando, así como algún gag muy puntual, son copia directa y total de los "Agárralo como puedas". Lo mismo podemos decir con el baile de falsas identidades en el desenlace, que recuerda excesivamente a "Un cadáver a los postres".
Lo dicho, sigo sin comprender la existencia de esta película (rodada además con medios más que potables), sigo preguntándome qué pensarían los actores yankis (y los técnicos) mientras la iban realizando... aún así, aunque solo sea como mera rareza, como un accidente de la meca del cine... bien merece que le echéis un vistazo... igual incluso os reís un rato y todo, ¿quien sabe?.