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domingo, 4 de marzo de 2012

HALLOWEEN III

"Halloween 3" es un film que despierta pasiones. Amado y odiado a partes iguales, yo estoy en el bando de los primeros. Puedo entender que haya quien no la acepte por su condición de secuela atípica, pero no comprendo a aquellos que la desprecian con furia y desdén. Tal vez ello se deba a su delirante argumento y, sobre todo, al hecho de titularse como se titula y no incluir a "Michael Myers" en ningún fotograma (mas allá de un cameo televisión mediante, ya que en el film se supone que el primer "La noche de Halloween" se proyecta en la caja tonta durante... eso, la noche de Halloween. Ingenioso). El motivo, bien conocido y admirable, responde un poco a la aversión natural que John Carpenter tenía por las secuelas. A Debra Hill y a él se les ocurrió que molaría producir cada equis tiempo una nueva entrega de la saga con un único nexo común: que su historia girara en torno a la noche de las brujas, a su fondo y forma, pero que no necesariamente andaran conectadas entre ellas. Una idea bien maja que, a causa del fracaso que supuso "Halloween 3", se quedó en agua de borrajas. Por ello mismo, unos años después se lanzó "Halloween 4: El regreso de Michael Myers" y desde entonces que no nos quitamos de encima al de la careta blanca ni a hostias.
Como les decía hace unas líneas arriba, la sinopsis de este simpático trozo de celuloide ochentoso resulta del todo delirante, absurda y sanamente ridícula... pero a la vez mola, y mucho. Imagínense esto: Un juguetero Irlandés quiere devolver al Halloween su espíritu original, brujeril, para lo que se le ocurre un plan, fabricar unas máscaras super-molonas (que se acabarían comercializando realmente) y dar la murga con ellas en los medios para que todos los putos críos de américa se las compren. Una vez vendidas, les dice que el día de Halloween se peguen a la pantalla porque a las nueve de la noche habrá un sorteo. Ahí es donde entrará en juego la brujería. El hombre robó una de las piedras del monumento Stonehenge (¡¡!!), de donde saca "energía" que unta en las llamativas etiquetas pegadas a las máscaras. Gracias a un anuncio trucado a base de flashes lumínicos, todo aquel que lleve puesta una se pudrirá y convertirá en un nido de insectos, arañas, serpientes y, en fin, todos los bichos repugnantes que se te ocurran. Así, de este modo, el juguetero logrará llevar a cabo un enorme sacrificio masivo durante la noche de las brujas. Encima, el ioputa se saca de la manga un ejército de autómatas con aspecto humano que, cuando mueren, echan huevo batido por la boca. Y pobre de aquel que se entere del secreto, porque tendrá una muerte horrible. Sin embargo, alguien se chiva y un médico decide investigar.
Lo que yo os diga: UNA PA-SA-DA. A partir de aquí ¿qué tenemos?, pues mucho material inolvidable: El gran gran Tom Atkins protagonizando la función con su salero y saber hacer. El impagable anuncio televisivo de las máscaras malditas y su tonadilla pegadiza. Dan "Robocop" O'Herlihy como carismático malvado de la función. Las pequeñas pero jugosas dosis de gore, donde destacan los tremebundos efectos que las máscaras malditas causan en sus víctimas. Digan lo que digan, a mi me sigue pareciendo bastante angustiante tanto la escena del crío echando bichos y serpientes por la cabeza ante los horrorizados ojos de sus padres, como la tía que, a causa de un accidente, convierte su cara en el repugnante recipiente de una araña que le sale de la boca y se le pasea por unos ojos inyectados en sangre.¡¡Ungh!!.
Todo ello condimentado por la estupenda banda sonora de John Carpenter y Alan Howarth (reciclaje de "La Niebla" incluido) y el impagable look que por entonces tenían todas estas películas y que a mi, que quieren que les diga, me tiene enamorado. Que sí, que "Halloween 3" está repleta de cagadas narrativas (¿cómo sabe Tom Atkins la clave para activar el anuncio-trampa?), tonterías de tomo y lomo (¡¡ese efectivo lanzamiento de máscara con el fin de cubrir una cámara de seguridad!!) o pura ciencia ficción cazurra (Atkins liándose con la morbosa Stacey Nelkin... ¡¡sí claaaro!! o, ya que estamos, el destino que aguarda a esta). El fin de fiesta se desarrolla durante un clímax estupendo, con Atkins gritando por teléfono y suplicando que interrumpan la emisión del anuncio asesino en todas las cadenas. Genial.
Ya lo ven, no soy demasiado objetivo. A mi "Halloween 3" me gusta mucho, me parece un film que, sin ser perfecto ni redondo, resulta entretenidísimo de ver, con una trama de lo más interesante repleta de misterios y sorpresas sorprendentes. El guion, aunque según dicen pertenece originalmente a un Carpenter no acreditado y a otro tío que pidió que se retirara su nombre de los créditos al considerar el film demasiado violento, oficialmente corre a cargo de su mismo director, el debutante Tommy Lee Wallace (sustituto del originalmente previsto ¡Joe Dante!), un amigo de Carpenter que ha desarrollado toda su carrera un poco a la sombra de este. En su haber encontramos otras secuelas como "Amityville 2: La posesión", de la que fue guionista, o en funciones "directiles" la malísima "Noche de miedo 2" , la insufrible "Vampiros 2: Los muertos" y muchos productos televisivos de entre los que destaca el que, posiblemente, sea su título más respetado: la -primera- adaptación de la novela de Stephen King, "It".
Créanme, si no han visto "Halloween 3", merece la pena que hagan el esfuerzo. Tómensela con buen humor y déjense llevar, a mi me funciona. Y si la han visto y no les mola, denle otra oportunidad o, directamente, ¡váyanse a tomar por saco!.

lunes, 25 de octubre de 2021

HALLOWEEN KILLS

Más por completismo que por otra cosa, me acerqué al cine este fin de semana a ver la secuela directa de “La noche de Halloween” de 2018 de la factoría Blumhouse, que recuerdo que me gustó.
Esta secuela de las andanzas de Michael Myers directamente conectada con la película madre, venía precedida del éxito de la anterior entrega y con el ¿aliciente? de que además de David Gordon Green repitiendo en la dirección, esta vez el guion lo firmaba junto a una eminencia de la comedia USA de las últimas hornadas como es Danny McBride. Obviamente, por el rango de edad en el que se encuentra McBride, es una víctima nostálgica del fenómeno Michale Myers, pero claro, es sobrada la eficacia de McBride escribiendo comedia pero ¿cómo abordará un slasher mítico? No puede ser más marciana la cosa. También se especuló con que esta secuela y la que vendrá a continuación se rodarían a la vez con la intención de ser estrenadas seguidas en Octubre de este año. Con la pandemia de por medio y la incertidumbre general de cómo irá el cine en las salas próximamente, al final Green y McBride recularon y decidieron hacer solo una película por si acaso, quedando pendiente  la siguiente y rodarla o no en función del rendimiento de esta.
“Halloween Kills” hace aguas de una manera brutal.
La cosa es la siguiente; Al final de la anterior entrega Michael Myers muere quemado gracias al brutal enfrentamiento con Laurie Strode. La acción se sitúa justo donde acaba aquella y resulta que, lógicamente, Michael no está muerto. Y como no lo está, comienza la carnicería. Mata a los bomberos que acuden a apagar el fuego de la casa donde este arde y, de paso, mata a todo aquél que se encuentre por el camino, por lo que la primera parte de la película hace justo honor a su título y parece ser que “Halloween Kills” va a ser simplemente eso, Michael Myers destrozando con facilidad a todo dios, cosa esta que me ha parecido la mar de estupenda. Sin embargo, pasado un rato, entran en escena los habitantes del pueblo donde se sucede la acción que, hartos de los 40 años que Michael lleva cargándose a la peña, y bajo el lema de “El mal muere esta noche”, salen todos con palos y piedras a la búsqueda de este para lincharle. Y ya está, ese es todo el argumento. Entre medias, Laurie permanece convaleciente en el hospital mientras suelta sentencias grandilocuentes sobre la maldad de Michael Myers, un loco que se escapa del manicomio es confundido con Michael para regocijo del pueblo sediento de sangre, y se suceden una serie de flashbacks a los años 70, que solo sirven como excusa para justificar la presencia de algunos personajes secundarios que, aunque nos importan un pimiento, tienen vínculos directos con las víctimas de Michael en la primera película de la franquicia, y, también en “¡¡Sanguinario!!” a la que se tiene en cuenta en esta secuela. Por supuesto, un puñado de secundarios de la película de Carpenter, aparecen aquí repitiendo su papel 43 años después… solo que si no tenemos fresca aquella ¡no no damos cuenta de quienes son! Asimismo la película entera la pasamos viendo guiños a las películas de la saga, incluida la tercera, con la aparición de las tres máscaras ya míticas de la bruja, el esqueleto y la calabaza, que son la seña de identidad de “Halloween III”.
“Halloween Kills” es un pequeño desbarajuste sin apenas argumento que no va a ninguna parte, con un final de lo más tontorrón y en el que lo que impera, a partir de la media hora de metraje, es un sopor abrumador de difícil digestión. Es un coñazo de aúpa y también una chorrada.
En la parte positiva, puede que sea la película de la franquicia más violenta y sangrienta en lustros, los asesinatos son potentes, gráficos, vistosos y la hemoglobina abundante. Pero sucede que, igual porque uno ya ha visto de todo en el cine o bien porque a pesar de esto, quizás los asesinatos no son tan buenos, “Halloween Kills” es incapaz de generar en el espectador sorpresa alguna. Se queda impávido. Y eso, es malo. También salvaría los minutos iniciales del film, con ese flashback a los 70 que no viene muy a cuento, pero que sirve para que veamos a un clon de Donald Pleasence, muy bien maquillado, que nos permite contemplar en pantalla en pleno 2021 de nuevo al Dr. Loomis. Se ve que en producción se percataron de que el director de arte de la película, Tom Jones Jr,  era igualito a Donald Pleasence y se les ocurrió sacarle en la película. Y esto está muy bien. Además se agradece que no hayan tirado de infografía a la hora de resucitar al doctor.
Por lo demás, y como les dije al principio, es verla por completismo, porque a nivel mierdoso, yo diría que está a la altura de la aburridísima sexta parte.
Por otro lado, quizás en un pequeño alarde de postmodernismo, “Halloween Kills” rescata en uno de sus papeles principales a Anthony Michael Hall. Le recordarán porque se trata de aquel jovencito pelirrojillo y simpático de “La mujer explosiva”, o el poli harto del gnomo en “Gnomo Cop”. Pero el tiempo no pasa en balde y está irreconocible, ya que aquél joven pizpireto se ha convertido en un señor cincuentón, orondo, cabezón y feo como el demonio al que, una vez reconocemos, la verdad es que agradecemos ver.
Para Octubre de 2022 se estrenará, también dirigida por David Gordon Green, la tercera y en teoría última película de la franquicia, “Halloween Ends”, que tras esta no presagia nada bueno, y que aún así, iré a ver al cine porque, al margen de si estas secuelas contemporáneas resulten buenas o no, pocas cosas me gusta más que, acercándonos a la festividad de todos los santos, acudir al cine a ver una película de Halloween. Porque, además, a parte de la Navidad, Halloween, que ni siquiera nos pertenece aunque ya llevamos muchos años celebrándolo, es otra de mis festividades favoritas. Y el día 31 de Octubre cae sí o sí, en cine o en casa, una o dos películas de terror mínimo.

sábado, 9 de marzo de 2019

SESIÓN DOBLE : LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 + HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS

LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 : Esta tercera entrega de la afamada saga se atreve con aquello que Tobe Hooper evitó cuando rodó "Masacre en Texas 2": Repetir los aciertos de la película original, es decir, volver a la seriedad, a la crudeza y a cierta sordidez. El único elemento propio es una notable ración de gore -ausente en el film de 1973- finalmente extirpada por los señores de "New Line", entonces en la cresta de la ola gracias a Freddy Krueger y con ansias de hacerse con todas las franquicias de éxito en el cine de terror (poco después le tocaría el turno a "Jason Voorhees"). Dicha intromisión se saldó con un montón de problemas durante el rodaje, algo que brilla especialmente en el inapropiado final. Y si no que se lo digan al pobre Jeff Burr, que vio su carrera truncada tras la amarga experiencia en la silla del director.
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface
) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador. 
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".


HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS
: No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".

sábado, 6 de noviembre de 2010

LA NOCHE DEL BAILE DE MEDIANOCHE

Estaba predestinado a hablarles de esta película. Verán, hace unos días, y con motivo de la celebración del Halloween (que me parece estupendo que se mezcle con las fiestas autóctonas... creo que ambas pueden convivir perfectamente), un amigo me llamó pidiéndome que le recomendara "pelis de terror ochenteras que tengan Halloween como tema central". Se me pasaron unas cuantas por la cabeza, y una de ellas fue este "La noche del baile de medianoche". Pero no la mencioné porque, que yo sepa, actualmente no hay copia disponible en las Españas. Pasan unos días y otro amigo me llama ayer mismo para hacerme otra consulta, me dice que tiene un colega que busca "La noche del baile de medianoche" en dvd y que si sé cómo conseguirla. ¡¡Otra vez tú!!. Todo esto hizo aflorar mis recuerdos, así que decidí buscarla y volver a verla -y la encontré, subtitulada y todo, lista para ser descar... ops!, digo devorada- (por cierto, que a este último amigo le recomendé que tirara de Amazon).
"La noche del baile de medianoche", "The Midnight Hour" en su tierra, tiene cierta relevancia sentimental para mí. Si la memoria no me falla, fue la primera peli que alquilé yo solito en un video-club concreto, el "JP". El "JP" era un verdadero paraíso para el adicto. Hoy sería declarado zona protegida. Se trataba de un establecimiento enorme repleto de todas las chuches imaginables, especialmente en su sótano, que desbordaba productos de serie B y aledaños. Si pienso en todo lo que tenían allí, me entran cagarrinas. Bien, una de las muchísimas era este "La noche del baile de medianoche". Desde un buen principio, quedé prendado de su guapísima carátula. Se me antojaba muy excitante el hecho de no saber de su previa existencia y no conocer nada de ella. Finalmente la alquilé y, en fin, como suele pasar me sentí algo decepcionado, por ello el lugar que ha ocupado en mi memoria durante todos estos años ha sido escueto... pero ahí andaba, ¡hasta que la providencia la despertó de su letargo!.
Bien, ayer noche volví a verla. Más sabio y con menos muelas, pude apreciar algunos detalles más que no supe valorar en su época. La cosa va de unos chavales del insti que, haciendo el ganso la noche de Halloween, juguetean con una supuesta maldición real y reviven a todos los muertos del cementerio local, entre los que se encuentran un psicópata la mar de peligroso, una vampira y un hombre lobo (!!). Estos se encargarán de liarla parda, de modo que los héroes de turno se verán obligados a detener el despiporre.
De entrada decir que estamos ante un telefilm, producido -obvio es- para emitir la noche de las brujas (concretamente, la de 1985). ¿Eso que significa?, pues que "The Midnight Hour" es pulcra, mínimamente violenta, mínimamente aterradora, con notables ribetes de humor y, casi, casi, sin gota alguna de sangre. Pero no es caca, lo que ya es mucho. Tiene algunos momentos visualmente notables (el ataque de la vampira en el sótano, con todas las botellas de vino descorchándose -y sustituyendo al rojo de la ausente hemoglobina, gran idea-, el pueblo envuelto en el más absoluto caos...) y, of course, tiene su encanto. Pero tampoco es para tirar cohetes, vamos, que en realidad se trata de un producto muy mediocre al que el tiempo ha beneficiado por aspectos estéticos (¡maldita nostalgia!).
¿Curiosidades?, pues los arranques de humor algo molestos (dos zombies que están ahí básicamente para las risas, el enano cabezón y uno con chollas), la utilización en el jugoso soundtrack de una versión instrumental del "How soon is now" de los "Smiths" y que el film denota la influencia del entonces popular "Thriller" de Michael Jackson, especialmente en cierto e inesperado número musical capitaneado por una de las actrices, Shari Belafonte, hija de Harry y que siguiendo la estela paterna, se pone a canturrear. La acompañan la hermosa Dedee Pfeiffer ("Vamp"), esta vez eclipsada por una belleza aún mayor, la de Jonna Lee (hoy día retirada de la interpretación y volcada en la creación artística, tiene web y todo) que protagoniza una bonita historia de amor (me hago mayor) con el ignoto actor principal. También tenemos a LeVar Burton (luego popular por su papel de "el tío ciego que ve" en el "Star Trek" de la nueva generación) y unos cuantos veteranos, Kurtwood Smith (uno de los malos de "Robocop"), el entrañable Dick van Patten (el padre de "Con ocho basta") y el fallecido Kevin McCarthy. También rula por ahí el vozarrón de Wolfman Jack, al que pudimos oír a lo largo del "American Graffiti" de George Lucas. Al director, Jack Bender, también le debemos "Muñeco Diabólico 3" y un montón de reputadas series, entre las que se encuentran episodios de "Lost".
La verdad, dar un veredicto respecto a "La noche del baile de medianoche" me resulta jodidamente difícil... en realidad me parece sosilla y rozando el aburrimiento (si la vuelvo a ver no será hasta que hayan pasado otros 25 años), pero claro, tiene ese "algo" que le otorga un velado encanto así que... ¡ustedes mismos!.

viernes, 13 de julio de 2018

HALLOWEEN H20

“Halloween, H20”, sexta secuela de “La noche de Halloween” de John Carpenter, es, más que una secuela, una muestra palpable del neo-slasher de finales de los 90 y una consecuencia directa del mega-éxito de “Scream, vigila quién llama”.  De hecho, el guionista de moda de aquella época (y flor de una primavera) Kevin Williamson, mete sus zarpas en un proyecto como este, que se aprovecha del tirón de la película de Wes Craven con idea de realizar una nueva franquicia que son el siguiente título, “Halloween resurrección”, fracasó no volviéndose a hablar del tema hasta que años depués Rob Zombie le hiciera a la saga de Michael Myers un autentico lavado de cara.
La película, omite las otras películas de la saga desde la segunda (motivo por el cual, la hija del personaje de Jamie Lee Curtis no existe) trasladando, sin embargo, la acción 20 años después de los hechos acontecidos en la primera y segunda, por lo que tenemos a una Laurie adulta, divorciada y con un hijo adolescente, completamente acojonada desde que Michael Myers la acorralara en su propia casa 20 años atrás. Tiene un hijo adolescente y rebelde al que tiene sobreprotegido, cuando, al celebrarse la fiesta de Halloween de ese año, Michael Myers aparece de nuevo, cargándose sin miramientos a todos los adolescentes amigos del hijo de Laurie, que celebran la fiesta de Halloween. Inevitablemente,  el enfrenamiento entre el Psycho Killer y la Final Girl, tendrá lugar hacia el final de la película.
Paradójicamente, yo he visto por primera vez esta celebración de los 20 años de “Halloween”, 20 años después de su estreno, y pese a las buenas críticas que recibió en su momento, y a tratarse de la secuela más taquillera de toda la saga, es un claro ejemplo de que si el cine de los 90 es bueno perdura, pero que, como es el caso, las películas mediocres envejecen tan mal, que acaban resultando insulsas. “Halloween H20” es tan mala, que hace que una de las peores muestras de la saga, “Halloween 5: La venganza de Michael Myers” sea buena a su lado. Y es que, fuera de los estupendos efectos gore y los asesinatos de Myers, que aparecen con la película bien avanzada —que en cualquier caso no servirian para salvar la película—, todo lo demás es raquítico e insulso. No pasa nada, y ese nada que pasa, es poco. Digamos que hasta que viene la chicha, tenemos un bla, bla, bla de lo más cansino. Mala en definitiva.
Y es que en intenciones la cosa iba a ser algo mejor; en un principio la película la iba a dirigir el propio John Carpenter, pero este, considerando que no había percibido lo que se merecía de los beneficios de su creación con el primer Halloween, se subió a la parra pidiendo 10 millones de dólares por la dirección de esta secuela, aprovechando que compartía productor con la suya, Moustapha Akkad. Obviamente, tenían pensado gastarse  17 millones en la película entera y decidieron no tener a Carpenter en la misma siendo sustituido por Steve Miner, que cobraba bastante menos. Además, sí que se contó con la presencia de Jamie Lee Curtis, que pese a decir públicamente que el mejor papel de su vida era el de Laurie Strode, no dudó en pedir una cifra astronómica por volver a darle vida. A ella, sin embargo, si se le pagaron los millones que pedía.
Además, y dado que Steve Miner era un fan acérrimo de “Psicosis”, aprovechando la coyuntura, y que la protagonista de aquella, era la mamá de la protagonista de esta, se pegó el caprichito de darle un papelito insignificante a Janet Leigh. Pero ni por esas; la película no funciona fuera de los acuchillamientos.
Asimismo, resultó una carrera de jóvenes talento que triunfan, en mayor o menor medida, en el día de hoy, por lo que en el elenco tenemos insulsos papeles para Josh Harnett, Michelle Williams o un jovencísimo Joseph Gordon-Levitt. También tenemos al rapero L.L. Cool J. que en plena decadencia de su música, decidió convertirse en actor igualmente decadente.
Para finalizar, tan solo diré que el sacarse de la manga que Michael Myers era hermano de Laurie Strode, es la idea más estúpida que jamás se le haya ocurrido a alguien en la historia del cine.
En nuestro país, la cosa funcionó relativamente: hizo casi 400.000 espectadores, que no es moco de pavo.

viernes, 30 de octubre de 2020

EL HALLOWEEN DE HUBIE

Lo que me encanta de Adam Sandler es que, un año, hace una película dramática en la que el tío ejecuta un papel tremendo de aquellos que sirven para que le den premios y consigue poner a toda la crítica a sus pies, y, al año siguiente, hace una película de Adam Sandler para fans de Adam Sandler, dando lo que se espera de Adam Sandler (por lo general, roles en los que interpreta a un individuo con ligero retraso mental) y consigue poner en su contra a toda esa misma crítica que el año anterior le laureó.
Además, cuando la crítica se ceba con Adam Sandler, suele ser especialmente cruel —de hecho, creo que fue con “Desmadre de padre”, un crítico británico, incluso llegó a desearle la muerte—. Pero Sandler no da puntadas sin hilo y sabe perfectamente la reacción que va a generar con cada película que hace. ¿Afecta esto a su modus operandi? En absoluto. Tiene a crítica y a público en donde quiere tenerlos en cada momento. Y por el camino, aumenta los ceros se su cuenta bancaria. ¿Stanley Kubrick? Me río yo de Kubrick. Adam Sandler sí que tiene absoluto poder creativo sobre lo que hace. Quizás por eso es la niña bonita de Netflix que le tiene en nómina desde el día cero. Por otro lado, fue Adam Sandler uno de los primeros hombres de negocios de Hollywood que se dio cuenta de que el futuro del cine estaba en las plataformas digitales y no en las salas. Y en ese negocio anda, intuyo, que por mucho tiempo.
Dentro de esa tesitura, “El Halloween de Hubie” es su última película para Netflix y en menos de un mes de vida en la plataforma la crítica ya le ha dicho de todo a Sandler menos bonito —esta tiene especial mérito, pues no solo ha puesto en su contra a la crítica convencional, sino también al público generalista, aquel que no es fan de Adam Sandler y que ven el film porque está disponible en Netflix, jamás pagaría por ir a ver una película de Sandler al cine, pero no tiene reparo en ensañarse con ella cuando el poder verla sólo es cuestión de darle a un botón. Bueno, en cualquier caso, hablar, opinar,hasta ahora es gratis—. No es para menos porque, en una reivindicación de sus papeles más irritantes, el Hubie de esta película es el típico personaje bobalicón y retraído que tan bien se le da hacer a Sandler y que puede sacar de quicio a neófitos y haters del cómico, pero que hará las delicias de sus fans, entre los que me incluyo. “El Halloween de Hubie” da exactamente lo que se puede esperar de una película de Adam Sandler. Esperar algo distinto es una absoluta necedad. Y lo que hoy se le critíca, ya lo había dado en películas como "Zoham". Así que, cuanto más se le critica, mas Sandler es, y cuanta más facilidad tiene para ofender a esos obvios plumillas y blogeros, mucho mejor.
La película viene que ni al pelo para estas fechas (Mañana se celebra Halloween, festividad esta que afortunadamente, y exportada de los USA, cada vez se celebra más aquí y a mí me encanta) y por eso la reseño este finde (mañana viene otra), porque no se me ocurre mejor cinta que esta para visionar durante la noche de las brujas, que es, por otra parte, para lo que ha sido concebida esta “El Halloween de Hubie”.  Así, tenemos una comedia de lo más tontorrona e inofensiva a la que se le ha dado un toquecito chiquitín de terror, para disfrute de toda la familia. Una película para Halloween y ambientada en Halloween. Y es una maravilla ver todo lo que sucede en el pueblo en el que situamos la historia (nada menos que Salem), debidamente acondicionado con toda la parafernalia propia de esa festividad y, además, muy a la americana, con lo cual es un placer para los sentidos. Entre esqueletos, calabazas y Adam Sandler, va la cosa. Por ponerle alguna pega, hay que decir que, la trama, me ha parecido un tanto confusa, así como vaga, pero como al final no es más que una chorrada y se resuelve con facilidad, nos da un poco lo mismo. La trama, no es más que una excusa para que veamos a Sandler y a su equipo para arriba y para abajo en la noche de Halloween.
Hubie lleva toda su vida viviendo en Salem y toda su vida ha sido víctima del buying al que le ha sometido casi la totalidad del pueblo. Durante la festividad de Halloween, él se ofrece como voluntario para hacer las veces de monitor de los jóvenes, por lo que patrullará toda la noche por el pueblo para garantizar la seguridad de todos durante la fiesta. Sin embargo, la presencia en el pueblo de un extraño nuevo vecino, y las desapariciones misteriosas (y medio paranormales) de unos cuantos habitantes, llevarán a nuestro protagonista a contactar con la policía (que pasa de él) para que investigue… y poco más. Y ni falta que le hace.
En realidad es un film muy del montón de Adam Sandler, los tiene mejores y también peores, pero, su ambientación en Halloween con tanto monstruito, tanto adorno, tanta calabaza, lo convierten sin duda en uno de los más simpáticos y agradables. Vemos la película, nos echamos unas risas, nos vamos a dormir, y al despertar al día siguiente ya no nos acordamos de ella. Pues maravilloso.
Por ahí tenemos, haciendo gracietas, a Ben Stiller, Steve Buscemi, Rob Schneider, Kevin Hart, Maya Rudolph, Ray Liotta… El director, que en una película de Adam Sandler es lo de menos, es Steve Brill, que ya lo dirigió en “Mr. Deeds” o “Sandy Wexler” y cuya película más gorda fuera de la órbita Sandler sería “De perdidos al río”. Ahí, es nada.

viernes, 23 de septiembre de 2011

HALLOWEEN NIGHT

Cuando "The Asylum" entró en el mercado, lo hizo con menos dinero que ahora y apostando por el género más lógico para una empresa novatilla en busca de un hueco: el terror. Las primeras pelis del sello son casi todas de miedo, y están rodadas de modo mucho más pobre y parco que las subsiguientes y patéticas odiseas de monstruos gigantes peleándose. Por ese motivo, daba canguelo enfrentarse a este "Halloween Night", la obvia y asylum-lógica aportación al remake de "La noche de Halloween" según Rob Zombie.
Durante la noche de las brujas, un chaval presencia la violación y asesinato de su madre. Encima, el pobre gafe se quema de modo accidental, quedándole un aspecto imposible y más propio de un zombie que de una víctima de las llamas. Diez años después se escapa del manicomio sin mucha dificultad (coincidiendo con, sí, la noche de Halloween) y vuelve a su casa en busca de "algo" (simpático detalle). Ahora está habitada por una panda de jovenzuelos que han montado su consabida fiesta de disfraces. Naturalmente, el asesino dará buena cuenta de ellos.
Entre la trama y el título, no hace falta decir en qué se inspira "Halloween Night". Incluida banda sonora. Pero en realidad, y salvo lo expuesto, el resto de la historia deriva hacia tonos y salidas distintas. Eso sí, su deuda con el "slasher" clásico es evidente (ese psycho-killer quemado a lo "The Burning") y guarda más parecido con este que muchos de los films posteriores que alardeaban de ello. Pero lo más sorprendente e inaudito es que "Halloween Night" no es, ni por asomo, la super-troncha que esperaba viniendo de "Asylum". Puede que sea de lo mejor de su catálogo. Es más, ni tan siquiera es especialmente mala para lo que habitualmente es un "slasher" moderno videoclubero. Está repleta de tópicos, sí, pero el ritmo se aguanta bien e incluso depara alguna sorpresilla. Vamos, que aburre muchísmo menos que cualquiera de las asiladas recientes.
A todo ello contribuye un asesino de simpático aspecto (va vestido de verdugo medieval) y, dato este muy importante, su generosa ración de gore. "Halloween Night" no solo es bastante sangrienta, además sus efectos especiales son de la vieja escuela. Sí amigos, aunque hoy día los de "Asylum" tiran de CGI incluso para los trucajes más básicos, antaño aún tenían la decencia de utilizar látex, y "Halloween Night" se vale inteligentemente de ello, a base de estómagos abiertos, cabezas cercenadas, mucho líquido rojo y otras delicias. Además de una agradable ración de tetilla, claro. Incluso a niveles tan zetosos como estos, se sigue demostrando que en ocasiones la falta de recursos es más una bendición que una maldición.
Una de las sorpresas agradables que nos reservan los títulos de crédito, consiste en descubrir quién firma el guión, Michael Gingold, colaborador de la revista "Fangoria" con un ilustre pasado fanzinero a los mandos de "Scareaphanalia", lo que dice mucho respecto a las cosas buenas de "Halloween Night".
Se podría decir que su director, Mark Atkins, prometía. Pero no, solo fue flor de un día. Totalmente afincado en el asilo, el muchacho también ha dirigido ultra-mierdas intragables como "Allan Quatermain and the Temple of Skulls" o la reciente "Battle of Los Angeles". No pude acabar ninguna de las dos. Sin embargo, otro título del asilo, de terror, es suyo y encima, visible, "Haunting of Winchester House". ¿Será pues nuestro género querido del alma el fuerte de Atkins?. Tal vez.


PD: ¿Y a que viene eso de "basada en hechos reales"?... no se, no se...

sábado, 18 de abril de 2020

TRICK

Hay una escena en "Trick" que dice mucho de sí misma. Es la noche de Halloween. En la iglesia del pueblo, y como parte de una maratón de películas de terror, se ha montado un cine donde proyectan "La noche de los muertos vivientes" original. Entre el público están los gamberros autóctonos. En un momento dado, el cabecilla califica al clásico de George A. Romero de "aburrido" y "pedazo de mierda". Es uno de los personajes negativos del film que estamos deglutiendo, por lo que entendemos que le están mostrando como un paleto sin gusto ni sensibilidad. Sacamos la conclusión de que a alguien como él deben molarle más esas pelis de terror tan modernas en las que todo va a mil por hora, en una sucesión continua de efectistas estallidos de imágenes violentas, música a todo volumen, sustos estridentes y cero atmósfera/suspense. Dicho de otro modo, es el público ideal para el mismo tipo de peli que le está asestando una colleja, es decir, "Trick". Con todo lo expuesto, ni defiendo "La noche de los muertos vivientes", porque sí, es un coñazo (aunque tampoco la calificaría de pedazo de mierda) ni ataco al film reseñado, como verán a continuación. Únicamente expongo los hechos.
Halloween del 2015. En plena fiesta, un chaval enmascarado (y con la cara pintada debajo), pilla un cuchillo y, sin comerlo ni beberlo, mata a unos cuantos de los presentes. Resulta que se llama Patrick, pero le llaman Trick (por lo de "trick or treat", "truco o trato", muy ingenioso detalle). Es detenido y llevado a un hospital, donde el policía encargado del caso se dispone a interrogarle. Sin embargo, el asesino consigue no solo escapar, también sobrevivir a unos cuantos disparos y una caída de seis pisos. Luego, desaparece. Un año después, en otra fiesta de Halloween de un pueblo distinto, se producen otra serie de crímenes muy parecidos a los que Trick acometió 360 días antes. Y el año siguiente, vuelve a pasar lo mismo. ¿Son todos obra del mismo psycho-killer supuestamente inmortal?. Uno que no tardará nada en reaparecer dispuesto a liarla parda durante el nuevo Halloween, para mayor desesperación del policía que le lleva persiguiendo obsesivamente desde que se le escurriera entre los dedos.
Cosas buenas a decir de "Trick": Que siendo un "slasher", ni aburre -como decía al principio, va a toda pastilla desde el minuto uno. Y no descansa hasta que aterrizamos en el desenlace- ni abusa de homenajes y guiños. Alguno hay (como la presencia de Jamie Kennedy, que salía en los "Scream" de Wes Craven, o la del gran gran Tom Atkins). Incluso por ahí aparece un pseudo-"Leatherface". Pero son pocos, no demasiado evidentes y tampoco molestan. Los asumes como algo que "tiene que estar", más situando la acción en la noche de Halloween. "Trick" no es retro, para nada, y esto está bien. Además de ciertas dosis de gore, sin llegar a resultar excesivas.
Cosas malas: Por supuesto, la falta de ideas medianamente originales. Pero no creo que ni las esperemos, ni sus responsables pretendan aportarlas. Saben perfectamente en qué liga juegan. Estos no son otros que Patrick Lussier, director de "San Valentín sangriento 3D", "Furia Ciega", "White noise 2: La luz" y "Drácula 2001" y Todd Farmer en funciones de guionista (a quien debemos los libretos de varios de los títulos mentados y, por supuesto, "Jason X"). Ambos, expertos en el tipo que producto que finalmente termina siendo "Trick", uno más bien convencional que ni gusta ni disgusta. Que pasará inadvertido, que nadie recordará dentro de unos años, pero que funciona en su condición de entretenimiento tontaina para la noche del Sábado. Ustedes deciden si eso es bueno o malo.

lunes, 5 de noviembre de 2018

LA NOCHE DE HALLOWEEN (2018)

Una de las cosas que hacen que esta secuela directa  de la primera “la Noche de Halloween” sea destacable, es que se pasa por el forro el resto de bazofias de la saga, e incluso busca la manera de desmentir esa gran subnormalidad que se sacaron de la manga en “Halloween H20”, que era el descubrimiento —totalmente absurdo y estúpido— de que Michael Myers era en realidad hermano de Laurie Strode. Al margen de esto,  lo mejor sería la vuelta de tuerca adulta y realista que se le da a la saga, algunas secuencias en las que Michael hace lo que mejor sabe hacer en virtuoso plano secuencia,  y el saber reestructurar (por parte de David Gordon Green, director eminentemente de comedia) el slasher para que una peli de acuchillamientos no chirríe en cuanto a tempo en pleno 2018. Por lo demás, una nueva secuela de de “Halloween”, con sus clichés y sus tópicos —Laurie en el desenlace de la película pasa a ser una amenaza para Michael Myers y no al revés, con lo que sabemos a la perfección como va a acabar la película— y la esencia  de una saga que, contra todo pronostico, ha logrado sobrevivir a  “Pesadilla en Elm Street” y “Viernes 13” y lograr cuajar en las plateas, no solo las compuestas de cuarentones y cincuentones, sino también en las millenials, convirtiendose, a día de hoy, en el Slasher más taquillero de la historia.
En esta ocasión, han pasado 40 años desde la primera matanza de la noche de Halloween, y Laurie Strode es una anciana traumada que se ha pasado 40 años preparándose, y preparando a su descendencia, con el fin de un hipotético nuevo encuentro con Michael Myers. Este, que se encuentra recluido en una institución mental, va a ser trasladado a otra distinta custodiado por un desquiciado discípulo del Dr. Loomis. Durante el trayecto, el autobús en el que viajan sufre un accidente, por lo que los enfermos mentales que van en él, Michael incluido, quedan sueltos. Así que no cuesta imaginar que Michael va a buscar a su máximo rival femenino, y por el camino, terminan las cosas como el rosario de la Aurora.
En definitiva la película está bastante mejor de lo que cabía esperar, se agradece que no haya ni gota de humor (cosa de la cual dudaba al estar Gordon Green detrás del proyecto) y si que es una puesta al día a un género que se acabó prostituyendo en los 90, amén de conseguir que, a estas alturas, Michael Myers vuelva a dar miedo.
Solo le pongo un pega; del autobús de enfermos mentales quedan sueltos unos cuantos locos… ¿por qué no se vuelve a hablar de ellos en toda la película? Y es una pena, porque, con Michael Myers  por un lado, una subtrama con un montón de locos desatados en una suerte de “Solos en la oscuridad”, hubiera estado muy, pero que muy bien. Pero no. De hecho, queda ahí ese dato suelto.
Por lo demás, estupenda. Y más disfrutada durante cualquier noche de todos los santos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

VIERNES 13

Hay películas que tienen un peso histórico dentro de los parámetros de su género. Marcan un antes y un después. Pero también es bien cierto que algunas de ellas no resisten el paso del tiempo y, vistas hoy día, pierden. Eso es exactamente lo que me pasa con "La noche de los muertos vivientes" original, por ejemplo. Y con el primer y genuino "Viernes 13", también. A la hora de reseñar y/o comentar un film de esta clase, ¿qué haces?, ¿tienes en cuenta su pesado curriculum o te dejas de pamplinas y opinas libremente, sin condicionantes?. 
Últimamente paso las horas muertas releyendo un estupendo tochito que les recomiendo a todos ustedes, "Making Friday the 13th, the legend of camp blood", según las artes del Sr.David Grove (estupendo salvo por algún descuido). Es el segundo libro dedicado al universo "viernestreciano" que tengo en mis sagrados estantes. Y es que da la casualidad que soy fiel seguidor de la franquicia y tengo a su indiscutible protagonista, "Jason Voorhees", como uno de mis personajes de ficción predilectos. Son varios los muñecotes del interfecto los que adornan mi refugio, destacando el que luce junto a la tele, de palmo y medio y con el vestuario hecho de tela auténtica. Un regalo de mi primera ex.
De hecho, soy de los que opinan que la saga "Viernes 13" se puso realmente interesante a partir de la segunda entrega, es decir, cuando "Jason" se convierte en el protagonista. Pensamiento este más generalizado de lo que cabría esperar pero no compartido con muchos de los puristas. Y oigan, les entiendo, claro que sí. El primer "Viernes 13" era la "seria" del pack, la que lucía crímenes bien sangrientos y que -se supone- daba verdadero miedo. También es la que se parió desde la independencia, sin intrusión por parte de ningún estudio. Vamos, muy deudora del espíritu libre y transgresor de los 70. El caso es que comprendiendo todas estas razones, sigo pensando que el "Viernes 13" original, el de Sean S. Cunningham, es un tostón. Ayer noche la revisé, impulsado por la lectura del mentado libro, y así pude corroborarlo a pesar de su siempre fascinante "look" semi-setentero a base de grano y proto-realismo.

Por desgracia no es una aprecicación reciente, viene de lejos. Ya conté aquí en una ocasión lo especial que fue el día que la vi por primera vez. Emocionado, me senté frente al televisor, puse el vídeo a grabar y.... errr, me dormí como una marsopa. ¡¡Menudo rollazo!!. Lo más traumático de todo fue descubrir que el de la máscara de hockey ni tan siquiera aparecía. Bueno sí, un poco, pero no con el aspecto de las espectaculares fotos que hasta entonces había visto en el "Fotogramas" o en las mismas caratulas de las consiguientes secuelas que descansaban en los estantes del vídeo club y que tanto me fascinaban a la par que atemorizaban. Francamente, lo único bueno que para mi tuvo "Viernes 13" fue que me animó a alquilar todas las continuaciones y, ahí sí, comenzó a forjarse el mito.
El botón de "start" lo apretó "Psicosis". Luego vino el "giallo". Y "Bahía de sangre". Apareció "La noche de Halloween" que se llevó unos méritos que, después de todo, tal vez no merecía, porque antes estuvieron "Noche silenciosa, noche sangrienta" y, muy especialmente, "Navidades negras". Sin embargo, Sean S. Cunningham, que siempre fue un hombre de negocios desesperado por lograr un "hit" al que, digámoslo claramente, el género del terror le importaba tres pimientos (como al 95% de los cineastas que han parido algunos de los clásicos modernos), prefirió fijarse en el film de John Carpenter y, sobre todo, su tremendo éxito. Hay quien dice que también tomó buena nota de la peli de Mario Bava, lo que es muy posible. En todo caso, y sin quererlo, Cunningham sentó las bases de la consiguiente fiebre "slasher" gracias a que su pequeña y sucia peliculita fue un bombazo, un fenómeno social no exento de cierta polémica. Aportó tres cosas al firmamento del psycho-killer enmascarado que hasta entonces nadie había tenido en cuenta, un campamento veraniego como emplazamiento, la venganza como motivador del asesino y, sobre todo, el gore. No todos los "slashers" que le siguieron tomaron nota de esto último (ahí tenéis "Examen Final" y "Prom Night", por ejemplo), pero los que sí lo hicieron, son los que acabaron dejando huella, como "La quema" o "El Mutilador". Y es que es esto último, los truculentos trucajes escalofriantemente realistas de un Tom Savini en plena forma, lo único que realmente mola de "Viernes 13". Así de sencillo y así de cierto. 
Si te pones en el lugar de aquellos que acudieron a verla en su estreno, puedes comprender perfectamente el impacto que tendría. Envidias su posición. Su suerte. Imagínatelo, sería la leche asistir virgen a una proyección de "Viernes 13". Pero si lo miras hoy día, con toda la retahíla de imitaciones, copias, tributos, homenajes y, sobre todo, secuelas, la peli fundacional de Sean S. Cunningham es un puto rollazo tremendo repleto de momentos involuntariamente contemplativos. Es decir, un montón de material muerto que no sirve para nada más que pasar el rato hasta el siguiente asesinato. Esto es lo que ofendió a muchos críticos de la época, la estructura casi-porno de la película. "La noche de Halloween", o incluso "Navidades negras", aún contaban algo de interés entre crimen y crimen. Pero "Viernes 13", ¿qué?, larguísimas escenas de peña preparándose un café... paseando por el bosque... hablando de gilipolleces... paseando por el bosque (¡esta ya la has dicho!), etc, etc... la nada más absoluta. Y no me vengan con el cuento de la atmósfera o el suspense, porque NO LO HAY. Cunningham es incapaz de crear nada de todo eso, únicamente se le da bien rellenar metraje e inmortalizar los esfuerzos creativos de Savini. That´s all (bueno joder, y la estupenda partitura de Manfredini).
Hey, y me sabe mal hablar así... pero es lo que pienso. Ayer noche le di una oportunidad esperando cambiar de parecer, esperando aprender a apreciarla. Pero no. Hoy me levanto y digo más seguro que nunca aquello de: Sí, la primera es la primera, pero la franquicia no se puso realmente interesante y divertida hasta que el hijo de la Sra.Voorhees agarró los mandos. Y Michael Bay lo sabía cuando produjo el remake, que para algo limita el contenido de la peli de Cunningham a los 15 minutos del prólogo. Tio listo.

sábado, 31 de octubre de 2020

THE LEGEND OF HALLOWEEN JACK

Esta noche se celebra Halloween (aquí, el día de todos los santos) y que mejor ocasión para ver un título actual relacionado con el tema, que, en mi ingenuidad, me he zampado tras el visionado del tráiler y decidir que la cosa no tenía mala pinta. Craso error. También es verdad que la película venía “avalada” por su director, Andrew Jones, director de la franquicia de “Robert the Doll” o “The Toymaker” que, dentro de la morralla videoclubera más insoportable, al menos esos títulos, me hacen cierta gracia.
“The Legend of Halloween Jack” parece ser una puesta al día de tercera categoría, no oficial, del telefilme “La oscura noche del espantapájaros”. Un asesino se dedica a asesinar jovencitos hasta que es arrestado. Es llevado a juicio y allí, el juez lo absuelve porque considera que la manera en la que se le ha detenido es ilegal, por lo que queda libre. Los padres de los chavales asesinados, enervados por la decisión del juez, se reúnen con el fin de capturar al individuo y hacer justicia popular, por lo que le meten la cabeza en un saco y se lo cargan a tiros. Un año después, en la víspera de Halloween, el asesino cobrará vida con la indumentaria (y el saco) con el que fue ajusticiado, y se tomará su revancha asesinado de esta guisa a todo dios (la mayor diferencia es que en "La oscura noche del espantapájaros" el asesinado era inocente, de ahí que el espectador se pusiera de su lado). Y ya está. Así contada, no parece tan chunga, pero verdaderamente conforme uno la está viendo y pasan los minutos, toda ella resulta irritante. En primer lugar, el sofisticado HD con el que está grabada la cosa esta. Esa nitidez que le da aspecto de gran película a cualquier bazofia, ya pone de mala hostia, pero es que además, “The Legend of Halloween Jack” tiene un etalonaje repugnante con una saturación masiva de los colores, imperando, por aquello de las calabazas de Halloween, el naranja. Esa estética tan digital, tan de hoy en día, lejos de favorecer a cualquier película, se la carga, máxime con una cosa como esta adscrita al terror. Tanto colorido lo único que hace es anular la atmósfera, sí es que esta mierda tenía algo de eso. Por otro lado, ya se sabe. La película se compone de largas escenas de diálogo eternas, irrelevantes, plomizas, un par de asesinatos en medio de la película y, al final, con la celebración de la fiesta de Halloween, viene la sangría propia de cualquier slasher, sólo que el mundo se está amariconando, y, aquí, los asesinatos son la mayoría fuera de plano, y los derramamientos no son más que gotitas de sangre rosita. El asesino pega una cuchillada y, en otro plano, alguien con una brochita salpica algo de pinturilla en el suelo. Pura bazofia actual.
Otra cosita; Durante los títulos de crédito y en algunos momentos que algún personaje está viendo la televisión, se nos muestran un buen montón de escenas de películas de terror clásicas cuyos derechos han prescrito. Esto no querría decir nada si no fuera porque vemos un buen rato cada escena insertada, por lo que, si las sumamos, fácil puede que entre todas den unos 10 minutos de metraje. Vamos, que están ahí puestas para rellenar, con dos buenos cojonazos. Por otro lado, y a pesar de la buena pinta inicial que podía parecer que tenía, uno es ya un poco consciente de lo que va a ver cuando le da al play, así que no me parece justo del todo, para la película, que yo me cebe tanto con ella. Parece que la hubiera visto solo para cagarme en ella y no es así, así que, buscándole algo positivo diré que, eso sí, el look del asesino, una especie de espantapájaros con un saco en la cabeza al que le han puesto una cara tan chistosa como inquietante, sí es un look que me gusta, de hecho, está de puta madre, y parece ideal para una película de Halloween. También diré que, infame como es la película, tan solo dura hora y veinte y se la ve uno. Se aburre, pero, se la ve del tirón. Así que, creo acertar cuando digo que, finalmente, “The Legend of Halloween Jack”, es en fondo lo que uno se espera de una película como esta.
Las puntuaciones de los usuarios en las bases de datos son tremendamente bajas pero no parecen hoy en día importar un carajo: datada en 2019, ya está estrenada su secuela, “The curse of Halloween Jack”, que seguramente no veré nunca. Al margen de las críticas, está claro que el fandom del terror es el más fiel. La película apareció en venta directa en Reino Unido, país del cual procede, y resultó ser el DVD más vendido la semana de su lanzamiento, por lo que, de alguna manera, la secuela se ha realizado porque esta ha salido rentable. Y así, hasta que la franquicia deje de serlo. En fin. ¡Feliz Halloween!

miércoles, 26 de junio de 2013

LA CASA DE LOS HORRORES

No deja de ser reveladoramente divertido que en el póster original de "La casa de los horrores", estupendamente titulada "The Funhouse" en su versión original (es decir, "La casa de la diversión", por lo visto en España éramos más paletos y necesitábamos un título más directo), figure un slogan que dice: "Una buena película de horror a la "vieja escuela"!". ¿Lo ven?, todo es cíclico. Hoy día films como "Hatchet" se anuncian -engañosamente- como "terror del de antes, del bueno", refiriéndose al de los años 80. Y las películas de terror de los 80, esas que actualmente consideramos clásicos intocables e inmejorables, utilizaban la misma táctica, refiriéndose vaya usted a saber a qué época. Los eruditos afirmarían sin rubor (y más teniendo en cuenta el origen de su director) que la cita apunta a los años 70. Pero amigos, en 1981, año de producción de "La casa de los horrores", los 70 aún estaban recientes. No eran "vieja escuela" para nada. Y, después de todo, el film chupa del lenguaje cinematográfico instaurado justamente durante dicha década. Mucho me temo que ese slogan se refiere a los clásicos, los de la "Universal" en blanco y negro, teoría esta corroborada por la continua presencia del monstruo de Frankenstein a lo largo de "The Funhouse", ya sea en un televisor, en formato póster o, ya directamente, como disfraz que, para más señas, luce el monstruo asesino del film (y porque "Universal" es quien produce el pifostio).
Considerada por buena parte del fandom -me incluyo- como una de las mejores películas de Tobe "La matanza de Texas" Hooper (seguramente sea su último título realmente digno, de verdad, sin fisuras), "La casa de los horrores" ha pasado a los anales del género como un "slasher", aunque yo, purista como soy, no creo que encaje con tanta sencillez y celeridad en la etiqueta. Sí, era la época en la que el cine de acuchillamientos vivía su mejor momento. Sí, arranca con un DESCARADO homenaje a "La noche de Halloween" (que a mi, de chaval, me sorprendió y me indignó, casi como si estuviera presenciado un expolio desvergonzado). Y sí, hay adolescentes calenturientos perseguidos y cazados por un tío deforme. Pero, en realidad, la estructura de la película está más cerca del "thriller" que del horror propiamente dicho. Y, siendo más quisquillosos, la verdadera "caza al teenager" no arranca hasta pasados 60 minutos, quedando condensada únicamente en los últimos 30 (tampoco hay muchos adolescentes que matar, solo cuatro). ¿Significa que la hora previa es un tostón y bla, bla?. Para nada, de hecho, casi casi podría decirse que es al revés (pero tampoco).
Unos jovencitos salidos y cargantes van a pasar la noche a la feria que se ha instalado a las afueras de la ciudad. Se suben a las atracciones, se besuquean, se pitorrean de los números de magia, fuman porros, se cachondean de la pitonisa que les lee la fortuna, se magrean, bromean con los animales deformes y, finalmente, deciden concluir la noche en la casa de los horrores (un dato curioso, en la versión que tengo yo, grabada de Tv2 hace un porrón de años, las escenas de drogas y tetas cuentan con un doblaje diferente. Vamos, estaban cortadas. ¿En 1981?, tampoco son tan extremas. A saber...). Cuando todas las luces se han apagado, y los autómatas han dejado de moverse, el misterioso individuo encargado de arrastrar las vagonetas entra en el almacén de la atracción con la pitonisa, a la que ha pagado para que le dé un poco de placer carnal. Pero el baranda se corre rápido y ella, a pesar de cobrar cien pavos, le dice que se acabó. Él entra en cólera y la mata. Su padre, tras echarle una bronca y revelarnos su exageradamente monstruoso rostro real, descubre que nuestros protagonistas adolescentes han sido testigos de toda la refriega, así que decide mandar a su retoño a por ellos con el fin de no dejar ningún testigo vivo.
A diferencia de los "slashers" comunes, en "La casa de los horrores" los "malos" tienen rostro, actitudes más "humanas", sufren, gritan... no son meras máquinas de matar, silenciosas y metódicas. De hecho, el monstruo protagonista da un poco de pena ya que en realidad es su alcohólico padre el que le da mala vida, la pega y le manipula (aunque se siente culpable por ello). Uno de los aspectos más interesantes del film es su decadente atmósfera.  Todos los personajes que pululan por la feria son cincuentones con malas pulgas, visiblemente amargados, hastiados de la vida y que sujetan una botella. Ahí es donde radica la verdadera sordidez de la película (el lado "sleaze" que dirían los yankees), algo especialmente incrementado por la secuencia, patética e incómoda, en la que una avejentada y chillona pitonisa la hace una pajilla al desesperado monstruo que babea de placer. Siendo una producción "Universal", no esperéis mucho más. El nivel de violencia anda bajo mínimos, muy poca cosa, algo que ya entonces no era precisamente lo habitual. En la parte buena, ello se traduce en un acabado muy profesional, muy nítido, muy "mainstream", con medios de sobras y formato panorámico. Y aunque a mi también me ponen mucho los 16mm, el grano y la cámara borracha, en este caso lo agradecí.
A la mentada atmósfera decadente hay que sumarle el esfuerzo que hace Hooper por incrementar la sensación de inquietud a base de jugar mucho con las figuras y los autómatas que pueblan la terrorífica atracción, pero no acaba de lograrlo. Sin embargo, estos resultan muy útiles y adecuados en los prometedores títulos de crédito iniciales. Algo es algo. Con todo, y a pesar de la poca sangre, "La casa de los horrores" funciona. Y muy bien. Es entretenida, visualmente atractiva, va cargadita de pequeños elementos de esos que se te graban en la retina de por vida, luce una colección de carteles bien chulos (el peor, justamente, es el que se ha fabricado recientemente para el Blu-Ray) y su condición de clásico del horror de su década lo convierte en una pieza de obligada visión para fans, estudiosos y coleccionistas. Nadie dijo obra maestra, pero tampoco cagarruta.

Del reparto merecen destacarse algunos rostros. La adolescente protagonista, Elizabeth Berridge, unos años después alcanzaría bastante popularidad como la mujer de Mozart en el famoso -y estupendo- biopic "Amadeus", aunque ello no le ayudaría mucho. En su curriculum posterior "destaca" su intervención no acreditada como prostituta de relleno en "Payback", la de Mel Gibson. Desde el 2010 que no ha vuelto a actuar en el cine. Raro. Cooper Huckabee, el actor que interpreta a su novio macarrilla, tiene una carrera de lo más longeva. Recientemente lo has visto en, nada menos, "Django desencadenado". Su colega, Miles Chapin, luce una cara muy reconocible, pero aunque ha salido en pelis como "Howard, un nuevo héroe" o "Man on the moon" y "El escándalo Larry Flint" (otro actor del mismo reparto relacionado con Milos Forman.... ¿será Milos fan de la peli de Hooper?), no logro situar dónde lo había visto yo antes. Kevin Conway es un actor secundario de esos de carácter con una larguísima trayectoria trufada de títulos de toda clase, lo curioso de "La casa de los horrores" es que interpreta a tres personajes distintos, todos ellos responsables de berrear micro mediante con el fin de atraer espectadores a sus respectivas carpas. En la misma casa de los horrores (y, por tanto, como padre del monstruo asesino), en la de los animales deformes y en la de las strippers. ¿Qué pretendía Tobe Hooper con ello?, ¿enrarecer más la atmósfera o darnos a entender que allí todos son familia porque todos follan con todos?. Extraño y efectivo. Herb Robins, que interpreta al director de la feria, tiene en su filmografía un título de lo más atípico, "The Worm Eaters", de la que es prota, guionista y director, con el inefable Ted V. Mikels produciendo. Toma ya!. No podemos cerrar este repaso sin mencionar la genial escena protagonizada por el ya fallecido William "El fantasma del paraíso" Finley, en la que interpreta a un -sí, también- decadente pero carismático mago vestido de Drácula del todo entrañable. 
En cuanto al personal oculto tras la cámara, y dejando a Hooper a un lado, merece destacarse al guionista, Lawrence/Larry Block, cuya otra única aportación al séptimo arte fue la historia de base para el "Capitán América" de Albert Pyun (!). En tareas de producción encontramos a Mark Lester, sí, el entonces futuro responsable de "Curso 1984" y la estupenda "Commando". El prestigioso Andrew Laszlo ejerce como director de fotografía. Los efectos de maquillaje y tal corren a cargo de un grande, Rick Baker, asistido por otro nombre de peso, Craig Reardon.
El escritor de terrores Dean R. Koontz se encargó de la versión novelizada de la peli. Tanto le moló la experiencia, que decidió ampliarla (narrando el origen del monstruo y otras trifulcas) y convertirla en obra propia (pero conservando el título).

Eli Roth, padre de los "Hostel", ha comentado en más de una ocasión que le molaría hacer un remake de "La casa de los horrores", y podría salirle algo chulo, aunque todavía no se ha materializado (antes que remakee "Me bebo tu sangre", que le pega más). Sin embargo, podemos decir que ya hay un remake no del todo oficial, "Dark Ride, la casa del terror", la última vez que la revisé la encontré TAN mala que le regalé el consiguiente dvd a un amigo.
"The Funhouse", lista para descubrir o redisfrutar.

domingo, 19 de enero de 2014

LLAMA UN EXTRAÑO

Una canguro recibe aterradoras llamadas en plena noche. Angustiada, avisa a la policía que localiza su procedencia, con la sorpresa de que son efectuadas desde otro teléfono de la misma casa. ¡Glups!. Supe de esta historia siendo muy jovencito y me la contó mi hermana, solo que su versión era algo distinta, incluía una frase que ponía los pelos de punta, la que el acosador le soltaba insistentemente a la canguro: "¿Has ido a ver a los niños?". Bien, poco sabía entonces mi hermana -y yo- que estaba mezclando una leyenda urbana real con lo más llamativo de la trama de una película titulada "Llama un extraño" ("When a stranger calls" en v.o.). Durante años viví confundido pensando que se trataba de "El asesino está al teléfono" de Alberto De Martino, hasta que di con el título correcto y, para mi mayor alegría, resultó ser una estupendamente clásica muestra de cine de género norteamericano, mi favorito. Cosecha del 79, buen año. Curiosamente, "Llama un extraño" suele figurar en todas las listas de cine "slasher", y aunque algo de ello tiene, queda bastante lejos de la fórmula correspondiente y se salta a la torera muchas de sus normas.
Todo comenzó con un cortometraje. El debutante Fred Walton (rebautizado Waton en la caratula del VHS españolo) quería contar la epopeya de la canguro acosada en apenas 20 minutos, pero entonces se estrenó con gran éxito "La noche de Halloween" (que también habla de canguros perseguidas por un psicópata) y se percató de que tenía algo gordo entre manos, así que decidió alargar el guión hasta la duración de largometraje, buscar interesados en financiarlo (que, supongo, en esos momentos serían unos cuantos) y tirarlo palante. El resultado final es una de las mejores películas de su ralea paridas por aquellos entonces, sin duda alguna, pero ¿¿de qué ralea hablamos??. Mmmmh, ya he comentado antes que el "slasher" puro le queda un poquito lejos. ¿Terror?, pues tampoco creo que sea del todo acertado. "Llama un extraño" tiene muchos momentos de puro escalofrío, pero estos se localizan sobre todo al principio y al final. Lo del medio, que es mayoría, encaja mejor en los parámetros del "thriller". Y, eso sí, olvídense de sangrías. En toda la película no hay ni una puñetera gota de sangre... nada de nada. Lo que aquí tenemos es puro suspense, pura tensión apoyada ciegamente en sus muy dotados intérpretes.
Sin embargo, hay un problema. Lo más mejor de "Llama un extraño" está al inicio, en esos 20 minutos que conformarían lo que en principio era el cortometraje ideado por su director. La mini-historia de la canguro in danger es brutal, acojonante, aterradora y funciona como un reloj Suizo. Esos silencios, ese timbre del teléfono que llegado el momento casi se torna infernal y la tenebrosa voz del acosador, así como su discurso, "Quiero bañarme en tu sangre". UF!. Incomparable. Una vez destapada la sorpresa y el asesino capturado, todo da un giro notorio. Casi podría decirse que comienza otra película, u otro corto bien distinto.
Esta parte de "Llama un extraño" olvida por completo a la canguro y se centra totalmente en el detective que persigue al criminal recién fugado del manicomio (que, por cierto, se supone británico... ya saben cómo las gasta el cine yanki con estas cosas, cuesta menos aceptar que un psicópata depravado venga del extranjero). Fred Walton nos lo muestra como un tipo patético y muy desgraciado que lo único que quiere es integrarse, ser amado, pero no lo consigue, llevándose rechazos y palos por doquier. Claro, ¿qué pasa?, que por un lado eso está muy bien, porque el cabrón logra que empatices con él y olvides que es el cruel asesino de dos niños. Incluso sientes lástima, recibiendo de este modo un trato mucho más humano del que, habitualmente, suelen recibir los psycho-killers de las películas "de miedo". Pero, al mismo tiempo, y aunque sigue siendo inquietante cuando acosa a una solterona de la que se encapricha, está lejos de esa voz terrorífica y casi sobrenatural que en su momento nos había reducido el tamaño del esfínter. Cuando no sabíamos cómo era, podíamos ponerle el rostro que quisiéramos y que más cague nos diera. El verlo como el pobre diablo que es afecta especialmente al tercer bloque, con la reaparición de la canguro, convertida ahora en la mamá de sus propis hijos y el acosador volviendo a las andadas. No es que sea fallida, para nada, el momento en que la mujer escucha de nuevo la temible voz que tanto le traumatizó años atrás es tan efectiva como escalofriante. Lo mismo podemos decir del inevitable encuentro cara a cara, a oscuras en el dormitorio y con esos quejosos gemidos surgidos del interior del armario
que te erizan los pelos de todo el cuerpo. Lo único que, para entonces, el otrora casi espectral asesino da un poquito menos de jiñe. Evidentemente, todo lo expuesto solo son chorradillas incapaces de entorpecer el disfrute de "Llama un extraño", solo que en lugar de excelente se queda en muy buena. Como si eso fuese un problema, carallo.
Para revisarla, primero eché mano del ripeo del VHS que un amigo me hizo hace años. Pero, entonces, me dije, "¿Pa qué demonios me pongo el ripeo pudiendo poner el puñetero VHS, que pa algo lo tengo?". Así que saqué el dvd-r, metí la cinta y... en fin, suena cutremente nostálgico, lo sé, pero lo pasé bomba. No tengo cura.
En el reparto de "Llama un extraño" destacan tres nombres de tres intérpretes que se lo curran mucho y bien. El ya veterano Charles Durning, de extenso y muy llamativo curriculum (échale un ojo a Imdb y me ahorras trabajo), la singularmente atractiva Carol Kane, que también luce una filmografía bastante espectacular donde destacan una nominación al Oscar, su papel en "Annie Hall" (de Budi Alien), la famosa serie "Taxi" (interpretando a la esposa de Andy Kaufman) y lo que ha sido casi su especialidad, personajes llamativos y bien extravagantes como la sirvienta loca de "Transylvania 6-5000", el fantasma del presente que no deja de atizar a Bill Murray en "Los fantasmas atacan al jefe" o la abuela de "La familia Addams: la tradición continúa" (sustituyendo a la actriz que le diera vida en la primera entrega). Y, cerrando el círculo, Tony Beckley como el psicópata, fallecido justo un año después de su intervención en el flim. Otros rostros interesantes son los de Ron O´Neal (más conocido como "Super fly"), Rutanya Alda  o Colleen Dewhurst (la madre del asesino de "La zona muerta", por decir una asín a boleo).
Gracias al éxito de la empresa, Fred Walton fue contratado por "Paramount" para dirigir la simpática "Inocentada sangrienta", considerada la película que enterró la primera fiebre "slasher". Le siguió la bien potable "Los crímenes del rosario" y de ahí en adelante, todo productos para la caja tonta, hasta que desapareció del mapa en 1996. Tres años antes reunió de nuevo a Carol Kane y Charles Durning y los dirigió en la continuación del film que le diera la fama, titulado "When a stranger calls back" en USA y "La llamada de un extraño" en España (donde llegó exclusivamente vía vídeo). Esta vez la canguro acosada era la guapa Jill Schoelen, la hija contestona de "El Padrastro" (no deja de ser curioso que se llame de modo muy parecido al personaje que interpetara la Kane en la original, "Jill Johnson"), y el asesino no utiliza únicamente el teléfono para tal menester (con la voz de Lance Henriksen, by the way), también le va hacerlo a través de la puerta. Sea como fuere, la prota de la primera parte se alía con el detective de la misma y deciden ayudar a la atemorizada chica. En fin, la vi hace ya tiempo y, obviamente situada a leguas de distancia de la primens, se podía ver sin morir en el intento. Más teniendo en cuenta su desconcertante condición de telefilm.
Pero no acaba aquí la cosa. En 2006, y en plena fiebre de "remakes de slashers clásicos", era inevitable que le llegara el turno a "Llama un extraño". Y le llegó. Lo paradójico del asunto es que sus responsables tenían una idea parecida a la mía con respecto a la peli de Walton, que el arranque era impecable y, luego, terminaba muy diluida. Así que, ni cortos ni perezosos, decidieron centrar toda su versión en la noche que la protagonista pasa en la casa ejerciendo de canguro. Y sí, claro, de entrada pintaba muy sabrosón pero, una vez más, al final todo se tornó decepción. "Cuando llama un extraño" (que es como fue bautizada en su periplo hispánico) venía dirigida por Simon West,
responsable de la divertida pero muy cafre "Con Air" o de la primera aventura cinematográfica de "Lara Croft". Mala elección si tenemos en cuenta que lo que requiere una peli como esa es, ante todo, atmósfera y contar con el justo tempo reposado -que no aburrido-, algo para lo que un tío como West, acostumbrado a "actioners", explosiones a porrillo y montaje acelerado, no estaba dotado. Y así quedó. "Cuando llama un extraño" tenía un bonito diseño de producción (la casa donde se desarrolla la historia es innecesariamente elegante y modenna), y algún momento potable de suspense (triste hubiese sido no conseguirlo a lo largo de los 87 minutos que dura), pero la recuerdo inerte y desangelada. Y encima, Camilla Belle, la sustituta de Carol Kane, era tan bella como poco carismática. Ahora es cuando digo que debería volver a verla para estar seguro de mis primeras impresiones y me quedo tan ancho.
Todo ello da que pensar: ¿de haber seguido idéntica treta la peli del 79 (lo de centrarse en la noche del acoso telefónico), molaría igual o habría sufrido de las mismas carencias que la versión del 2006?.... mmmmh.. ahí queda la pregunta. Saquen sus propias conclusiones.

sábado, 20 de febrero de 2021

TERRIFIER

Descubrir "All Hallows´ Eve" / "La víspera de Halloween" fue una grata sorpresa para mí y para un montón de peña que quedó encantada con aquella modesta pero simpatiquísima peli de episodios y, muy especialmente, su terrorífico protagonista, el payaso Art. Tal fue así que, raudo, el director y guionista Damien Leone, anunció secuela, "Terrifier". Naturalmente la esperé con muchas ganas y las expectativas bien altas, lo que dio como fruto, por previsible que suene, una decepción. Me pareció tremendamente aburrida, carente de garra y del encanto de la otra. Opiniones estas que compartía con Víctor y su respectiva reseña.
Pasa el tiempo y un día se me presenta la oportunidad de consumir "Terrifier" doblada al castellano (la otra la vi subtitulada). Pienso "A ver qué tal ahora". Y sí, se produce el milagro, sin expectativas me entra bastante mejor. Tanto que me planteo escribir una reseña alternativa a la de mi compañero. Pero no cuaja. Tal vez solo me había pillado el día tonto. Pasan unos meses, insisto una tercera vez... ¿Y?.
Lo primero que hay que hacer antes de sentarse en el sillón es olvidarse de "La víspera de Halloween". Tanto como los artífices del film. Nada de historias cortas, nada de Art en plan hilo conductor. En realidad estamos ante un spin-off, más que nada porque "La víspera de Halloween" sí cuenta con una segunda parte, de parecida estructura, pero sin presencia de Art ni nadie vinculado a la original. Lo que "Terrifier" ofrece es una especie de "slasher" moderno y lineal en el que dos chavalas son acosadas -la noche de las brujas, obviamente- por el psicótico clown. Es por ello que, en cuestión de ritmo, la cosa flojea un pelo. Las persecuciones se hacen algo largas al no disponer del suspense necesario. Y todo se torna más terrenal, sin explotar tanto la colorida decoración de la festividad, sin la incursión de aliens belicosos o sectas satánicas y sin descarados guiños cinéfagos. Una vez asumido ello, lo que queda no está ni tan mal. Posee algunos momentos genuinamente inquietantes (toda la escena en la pizzería entre Art y las chicas está de coña), una ración de gore absolutamente brutal y despiadado (al contrario de la opinión popular, la decapitación me resulta más impactante que el aserramiento, básicamente porque está mejor facturada y gasta una mayor verosimilitud) y ese Art que, en fin, siempre funciona. Cojonudo. Posiblemente estemos ante el más efectivo monstruo cinematográfico de creación reciente.
Entre lo estrictamente chirriante destaca la cutre-morgue que sale al final, con pinta de haberse construido en el garaje de un colega. O la cansina treta de mostrar a la víctima rebotarse ante su agresor, dejarlo k.o., pero no rematarlo y escapar, a sabiendas de que aquel despertará y se tomará la revancha. ¡Venga señores de las películas, ya no cuela!.
Obviamente, hay un "Terrifier 2" actualmente en plena post-producción. Y me alegra, la esperaré con ganas... pero también cautelosamente, no quiero que se repita la decepción. Lo mejor es saber que Damien Leone seguirá atado a su creación, porque la única vez que se apartó de ella con "Frankenstein contra La Momia" le salió un churrazo que aún duele recordar.
Rectificar es de sabios. "Terrifier" está un rato bien. Si la localizara en dvd -edición patria- la compraría y luciría al lado de la copia de "La víspera de Halloween" que poseo.

martes, 19 de octubre de 2010

NIGHT OF THE DEMONS

Honestamente, nunca he acabado de comprender el estatus de culto del "Night of the Demons" original. En su época fui atraído por su espectacular carátula. La alquilé y quedé prendado ante unos títulos de crédito en dibujos animados realmente flipantes. El arranque prometía, con ese enorme caserón encantado (que molaba más que el de la peli que nos ocupa) listo para una noche de horror. Y al final recuerdo que quedé totalmente decepcionado. El film de Kevin S. Tenney (dire también de "Witchboard" o "Brain Dead", y que en el remake ejerce de productor) resultó ser una imitación sosa y sin gracia de "Posesión Infernal". Pero por lo visto, y para mayor alegría de sus productores, cuajó y con el tiempo salieron dos secuelas más, utilizando al personaje de Angela (la primera chica poseída con su oportuna indumentaria gótica) como reclamo principal (una especie de Freddy Krueger con tetas). La segunda era horripilante, aunque salía una chavala con las ubres más hermosas que he visto nunca. Y la tercera (también conocida como "Demon House") era casi telefilmesca (a pesar de una morbosa felación al cañón de una pistola, que la Angela de esta nueva versión recrea un poco, aunque mediante botella).
Y ahora, en plena fiebre de remakes de clásicos del horror ochentero, a alguien se le ocurre rehacer "La noche de los demonios". ¡¡¿¿En serio??!!, ¿pero tanto es su culto que merece una nueva versión?. Ya sabéis aquello de que más vale que a la hora de remakear se decanten por pelis mediocres fácilmente mejorables, en lugar de grandes títulos que únicamente puedan estropear. Es evidente que "Night of the demons" entra de lleno en el primer caso... lo curioso es que este remake esté confeccionado desde las tripas de la más rutilante "serie B", el mismo gueto al que pertenecía la original.
La trama de base es la misma, lo que no dice mucho ya que incluso en 1988 resultaba previsible. Noche de Halloween, grupo de jovencitos idiotas se montan una fiesta en un enorme caserón con fama de encantado. Se desatan los infiernos, y el grupo de supervivientes (cada vez más escueto) tendrá que luchar contra los demonios, hasta la salida del sol. Luego hay toda una serie de cambios sutiles que, en fin, tampoco es que sean la repanocha, pero dado la básico del asunto, supongo que podemos agradecerlos.
No se si los parecidos con "Posesión Infernal" son porque la original ya se inspiraba mucho en ella, o porque han querido mandarle un guiño directo. Pero sí, tenemos raíces con vida propia que agarran a sus víctimas, y una sospechosa puertezuela directa al sótano por la que, en un momento dado, asoman unas manos demoníacas.
¿Y qué más nos ofrece este "Night of the demons"?, pues bueno, estética neo-gótica, muchos colorines, una cámara nerviosa del copón, montaje acelerado, soundtrack cargado de rock-metal-gótico (destacan por diferentes y buenos los "Tsol"), todo sutilmente estilizado y con ese tufo sintético propio de estos tiempos. Algo que, por norma, me resulta desagradable. Sin embargo, muy consciente de ello antes de empezar el visionado, aquí lo dejo pasar. Efectos especiales dignos, algo de buen gore (aunque menos crudo de lo que esperaba. Tampoco la versión de Tenney era un cúmulo de atrocidades) y, eso sí, tías buenas y algunas tetas molonas. Se recrean (y se mejoran... o se exageran) los pocos momentos míticos de la peli del 88, como ese famoso lápiz de labios incrustado en un seno.
El reparto es notable (en un sentido "babeable"), Shannon ("American Pie") Elizabeth como la nueva Angela, la tremendísima Monica ("Freddy vs Jason") Keena como la heroína de la función (¡que mala actriz que es la jodida, pero que poco importa!, aunque en "Freddy vs Jason" estaba algo más carnosa que aquí, lo que le favorecía), Tiffany Shepis ("scream queen" de tercera, que se marca un rol escueto) y, ¡sí!, el amigo Edward Furlong como nota discordante. Hay que ver cómo este menda empeora interpretativamente a medida que crece, a lo largo y a lo ancho... pobrecillo. Naturalmente, hay cameo para una desmejoradísima Linnea Quigley, vestida igual que lo hiciera en el film-madre. El director no nos interesa... un matao de esos.
¿Resumiendo?, pues no está mal este nuevo "Night of the demons". Vale, le falta el relativo encanto del original (encanto que ha adquirido con los años y por su condición ochentosa, claro, porque cuando la vi en su momento era un producto más del montón), pero la verdad es que le gana en cuanto a entretenimiento, ideas visuales y.... ¡reparto femenino!... cosas estas que, hablando claro, eran muy fáciles de superar.
Recomendada para pasar el rato o ver con los coleguitas.