viernes, 15 de noviembre de 2013

2 LADRONES Y MEDIO

Ay, las comedias familiares que bonitas ellas, para ver con tu cría dando vueltas y saltos por el salón, y si además se aderezan con unas cuantas patadas de Kung Fu y unas cuantas acrobacias de Jackie Chan, son lo puto mejor para una tarde de domingo llovioso, como fue este pasado finde, y gracias a La Sexta 3 no tuve que tirar de mi versión bajada de la red en V.O. ni la que después me bajé en calidad DVDrip al castellano. Vamos que el canal temático de la TDT salvó mi alma del pecado de la piratería (pero que chorradas escribe uno para alargar un poco la presentación, Diox mío!)

Pues lo dicho, es una comedia familiar de humor blanco con algunos momentos de drama y un poquito de amor, tanto entre nuestro protagonista Fong (Jackie Chan) y la chica de turno, como entre los ladrones y el pequeño bebé que secuestran. Vamos al lío. Fong (Chan) y Octopuss (Louis Koo) son dos ladronzuelos que hacen trabajitos para El Casero, quien les consigue los curros. Fong es un ludópata, que todo lo que gana en los robos se lo funde (lo pierde) en los casinos ilegales, y Octopuss es un mujeriego que está casado, pero que no ve a su mujer ni pasa por casa desde hace meses. En un trabajo por el que les  van a pagar 7 millones, sin saber cuál es el objetivo, se encuentran que tienen que secuestrar a un bebé que podría ser nieto de un importante hombre de negocios. Este quiere hacer una prueba de ADN y comprobar si es suyo, así que en vez de ir a los tribunales, organiza este embrollo. Por temas del destino, Fong y Octopuss tendrán que hacerse cargo del crío durante una semana. Lo que nos lleva a los siempre simpáticos equívocos y escenas de pañales con cacas. Como los dos son unos inútiles, acuden a unas clases de maternidad donde Fong quedará prendado de la maestra, y esta de él al verle como padre soltero. Ya sabéis chicos, si queréis ligar, secuestrar un niño, o mejor pedírselo prestado a algún familiar, de esta forma no tendréis problemas con la ley, y lejos de mis intenciones hacer apología del secuestro.

Aunque son dos los ladrones, y Octopuss tener una historia paralela con su esposa, el verdadero protagonista de la película es Jackie Chan y el bebé. Aun así, todos tendrán motivos para sentirse mal por el secuestro del crío. Fong porque su familia, y sobre todo su padre, lo han pasado muy mal con la vida que lleva su hijo. Octopuss porque también le ha dado mala vida a su esposa y porque ella está embarazada, y El Casero, porque tiene una mujer que está pirada y que por lo que sea no puede tener hijos, pero pasea un muñeco al que trata como si fuera un niño real. 

Al ver la ficha de la película mientras la estaban dando, me fijo que pone que Yuen Biao, compañero de Jackie Chan y Sammo Hung desde su época en el Teatro de Opera China y en multitud de películas, se supone que aparece, pero yo por más que me fijaba no caía qué papel podía interpretar. Hasta que de repente me fijo en el policía de buen corazón que se topa cada dos por tres con Fong  con el que se supone estudió en el colegio, y digo, “No puede ser ese Yuen Biao, joder que viejo está” Pues sí, ese es. Como digo está bastante mayor, la cara se le ha ensanchado y ha perdido ese aspecto juvenil. Hace una escenita de lucha dando dos patadas y poco más. Se ve que ha envejecido bastante peor que sus dos compañeros de juventud. Así que esta película me sirvió para pasar la tarde y para ver que el correr del tiempo es implacable con todos, aunque el cabrón de Jackie Chan sigue saltando como un gamo y haciendo más o menos las mismas películas de antes, aunque ya tenga una edad y esta peli sea del 2006.

jueves, 14 de noviembre de 2013

KILL BOTS

Sin duda, la mejor etapa del amigo Jim Wynorski, fueron los ochenta, valga el tópico y la nostalgia, y mi película favorita de su extensa filmografía es esta “Kill Bots”.
A nuestro país llegó en vídeo gracias a la franquicia española de la “Vestron Vídeo” que al igual que “Lightning Vídeo”, nos abasteció, en territorio bastardo, de muchos clásicos de serie B, hoy imprescindibles históricamente hablando.
Se la conoce también como “Choping Mall”, ya que por lo visto, en el momento de su estreno con “Kill Bots” en el póster, no captó muchos espectadores, por lo que deprisa y corriendo se cambió el título por el de “Choping Mall”, que traducido sería algo así como “centro comercial chungo”, que era más acorde con los tiempos que corrían, dónde lo que de verdad estaba de moda en 1986 era ir al centro comercial. Y así lograron recaudar algo de pasta. No obstante, son muchos los países Europeos a los que la película llegó como “Kill Bots”, el nuestro incluido, y cada póster promocional era más engañoso…en la edición española, vemos una mano zombie robotizada sujetando una bolsa con partes del cuerpo humano en su interior. Bien, pues jamás llegamos a ver esos zombies robotizados en la película,  puesto que los robots asesinos que aparecen, son pequeños robotitos de corte clásico, a lo “Nono” de “Ulises 31” o el robotito de la serie animada de “Los 4 Fantásticos”. No obstante, el resto de carteles son igual de engañosos, variando únicamente la mano robotizada que sujeta la bolsa de partes humanas pero, jamás, apareciendo las pinzas que usan los robots auténticos para sujetar las cosas.
Que el engaño “caratulil” no sea óbice para dejar de ver la película. Con todas sus carencias, sin robots monstruosos, ni partes humanas en bolsas, es harto disfrutable.
La tecnología ha conseguido que se diseñen unos robots para un centro comercial que detendrán a los cacos gracias a un súper ordenador que los controla y que hace distinguir a los trabajadores de los ladrones. La mala suerte quiere que la noche en que debutan estos policías mecanizados, una tormenta joda el ordenador, por lo que los robots fallan, convirtiéndose en asesinos en potencia. Un grupo de jóvenes que se queda dentro del centro comercial celebrando una fiesta, tomará las armas y se enfrentará a ellos, antes de que se cobren más víctimas.
Un divertimento fuera de todo precedente, con un ritmo endiablado y buenos efectos especiales en según que momentos – el reventamiento de cabeza de una de las jovencitas protagonistas, no tiene mucho que envidiar ni a los de “Scanners” ni al de “Maniac”- que además de una duración escueta, como era habitual en estos productos, proporcionan entretenimiento inofensivo y eficaz. No existe película menos pretenciosa que esta.
Desde luego, si Wynorsky es lo que es, es por películas como esta, por la ingenuidad (a la hora de rodar, que no en el resto de los aspectos que supone hacer una película… de hecho decía que si se metió a esto del cine era para hacer pasta y follar… y vaya si lo consiguió) que destila, por lo que hoy es lo que es este hombre, porque lo cierto es que con sus películas actuales, no solo se le ve el plumero, sino que además, las carencias están ahí de forma expresa, por lo que su cine actual ya carece de sentido. Tomen como ejemplo “Pirañaconda”. No así con este “Kill Bots”.
Como curiosidad frikosa, decir que la película entera está llena de pósteres de las films de aquella época en las que Wynorsky o Corman tenían algo que ver, como, reconocibles por mi, “Los Rompecocos”, “La reina de barbaria”, etc, etc…
En el reparto destaca la “Scream Queen” por antonomasia Barbara Crampton, que está especialmente histérica en esta peli, y que nos regala un destete –que era por lo que, primordialmente, se la contrataba- de lo más edificante. Aunque la prota femenina es otra "Scream Queen" de segunda, Kelly Maroney, que actuaba en esta cosa. Así mismo, asoman el careto otros personajes tan cormanianos (no en balde la peli la produce Julie Corman) como Paul Bartel, Mary Woronov, Dick Miller y Mel Welles. También están el gran Gerrit Graham y nada menos que Angus Scrimm. La banda sonora la firma todo un clásico de la serie B/Z, Chuck Cirino.
Muy buena para pasar el rato.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL GRITO

Lo primero de todo, decir lo mucho que me fascinaba en mi infancia, en mis visitas al video club, el dibujo de la carátula. Realmente me daba escalofríos ese señor con la boca abierta. No más que otras de terror más terroríficas, pero sí lo suficiente para que, al igual que las otras, no la alquilase.
Y nunca más volví  a saber de la película hasta que hoy día me topo de nuevo con ella, y digo “¿Por qué no?” a un visionado.
Se trata de la obra de terror de Jerzy Skolimovsky, Polaco  puesto ahí para hacerle la competencia a su tocayo Polanski. Lo que se traduce en “Terror de autor” en el sentido más estricto del termino. Con esto quiero decir que si hasta ahora consideraban “El Exorcista” como “Terror de autor”, deben olvidarse, puesto que no tiene las pretensiones de reconocimiento artístico que tiene “El Grito” ni el poco afán de cine de consumo de esta, concebida desde el primer momento para llevarse todos lor premios posibles dentro de los marcos de los festivales Europeos. Lo que nuevamente se traduce en que no da miedo. Causa inquietud en sus momentos más puntuales, es un argumento de  pelaje claramente terrorífico, pero no da ni gota de miedo.
Lo que quiero dejar bien claro es que, aunque me ha gustado, si obviamos todas las posibles lecturas rebuscadas que el intelectual pueda sacar de ahí, o ciertos simbolismos, el argumento es más bien tontorrón y sencillito, para nada obra de un genio.
En un hospital psiquiátrico en el que juegan al críquet, a uno de los internos le gusta contarle a los otros su singular historia, en la que irrumpe sin ningún motivo en la casa de un individuo que también está ingresado por allí y le amenaza con meterle un grito que le matará. Como no se lo cree, le lleva a unas dunas – muy simbólicas y que hacen acto de presencia durante gran parte del metraje- y para no matarle, le avisa de que parará antes de que le estalle la cabeza, y le pega in situ el berrido, dejando al individuo hecho polvo y matando a toda la vida animal (ovejas) de por allí ante sus ojos. Por lo que el individuo se acojona de tal manera que acaba sometido a la voluntad del gritador. Por otro lado, sus historias acaban enamorando a la mujer de este, que no dudará en, incluso, maltratarle para que se vaya a los recados y así follarse al gritador.
Como ven, una gilipollez de argumento pero que, filmado con toda la seriedad posible, con un ritmo lento que roza, por momentos, lo contemplativo, rodeado todo de un halo de extrañeza y sordidez y unos diálogos a veces ininteligibles, confieren un “engañoso” prestigio a la película, rematado por quién es el director. Pero si lo piensan bien, ese argumento, sin cambiarle una coma, no solo es estúpido (“¡Os mataré a todos de un grito!” dice el prota en un momento del metraje… yo me descojonaba) sino que  además, valdría para una comedia.
Con todo, y aún pese a mi indignación por su condición de tomadura de pelo, se trata de una buena película que se sigue con interés, y que se pasa por los huevos los convencionalismos del cine, lo que no deja de ser un gran punto a su favor, por lo menos para mí. “Siempre cuento la misma historia, pero me gusta cambiar el orden de los acontecimientos para que esta siga viva” dice el gritador en un momento. Me resulta, al menos, significativo.
En el reparto tenemos a Alan Bates como el berreador, actor de televisión al que ocasionalmente se le ha podido ver en cine en películas como “Mister Frost” o “Réquiem por los que van a morir”, Susana York (“Superman” o “Danzad, danzad, malditos”), John Hurt  o Tim Curry.
Muy extraña y rara, pero disfrutable al fin y al cabo.

martes, 12 de noviembre de 2013

IP MAN 2

Donnie Yuen vuelve a interpretar al maestro del Wing Chun, Ip Man, al que se conoce mundialmente por haber sido el maestro de Bruce Lee. En esta secuela vemos como monta su primera escuela en Hong Kong, después de que tuviera que salir huyendo de Foshan tras provocar una reyerta popular por su combate con el oficial japonés al que le dejo la cara guapa. El filme es bastante similar al anterior, primero vemos las vicisitudes que pasa Ip Man y su familia, luego peleas con otros maestros, y para acabar una pelea organizada contra otro campeón extranjero. En este caso, al estar en Hong Kong,  colonia ocupada por los hijos de la Gran Bretaña, pues su contrincante será el campeón mundial del Boxeo Taylor “The Twister” Milos. Si esto es históricamente correcto, lo desconozco, pero como siempre en este tipo de películas biográficas, los hechos suelen exagerarse o inventarse completamente. Además igual que la primera, esta película sirve para ensalzar el sentimiento patriótico chino, pero con un mensaje algo más humilde en el que todos los hombres son iguales, y no demonizando tanto a los extranjeros, aunque su parte sí que se llevan.

Ip Man es un hombre pobre ahora que vive en Hong Kong, toda su fortuna le fue arrebatada por los japoneses, y en la colonia británica malvive en un cuartucho con su hijo y su mujer la cual está embarazada. Gracias a sus amistades consigue que le renten la azotea de un edificio para crear su escuela de artes marciales. Los primeros días no acude ninguna persona  a interesarse por sus enseñanzas, hasta que un día un joven llega pidiendo un duelo de demostración. Ip Man sorprende tanto al joven que rápidamente va a buscar a más amigos para ser todos alumnos de tan insigne maestro.  Pero lo que el protagonista desconoce es el ambiente turbio que hay en la ciudad con las escuelas de artes marciales. El Maestro Hung, interpretado por el siempre grande (en los dos sentidos) Sammo Hung, es quien lleva la voz cantante entre todos los maestros. Para que Ip Man pueda enseñar deberá de pasar una prueba, dando lugar a una escena de lucha de lo más espectacular del film, los contrincantes subidos a una mesa, y quien caiga, queda eliminado, en el que caso de ser Ip Man, no podrá enseñar en Hong Kong. Huelga decir que pasa la prueba, pero además de esto deberá de pagar 100 dólares al mes a Hung para “su protección”, a lo que el protagonista se niega. Esto no es bien visto por el resto de maestros pero le dejan estar. Cuando llega a la ciudad el campeón mundial de Boxeo y desprecia las artes marciales chinas, tenemos el embolado montado. 

Lo más importante en una película de artes marciales son las coreografías, que la cámara este bien encuadrada y que el montaje sea bueno para poder apreciar correctamente la pelea, y en Ip Man 2, al igual que en su precuela, esto está de lujo. Donnie Yuen sigue haciendo un gran trabajo tanto en las luchas como en las escenas de palique, su cara calmada y su porte hacen de el un muy creíble Ip Man. La producción del filme también es muy buena, aunque se aprecien los decorados en vez de ser exteriores, pero al ser una película de época se acepta.

Existen dos películas más, la que se denomina tercera parte, seria realmente la primera de todas, ya que narra desde que Ip Man tenía 16 años hasta los 22, y la cuarta parte sí que sería la última ya que es un Ip Man anciano que sigue enseñando a sus discípulos, entre los que se encuentra Bruce Lee, como todo el mundo sabe. Decir que como epilogo de esta película que nos ocupa, podemos ver a un chavalín de unos 10 años, que hace el papel de Lee, solicitando ser alumno de la escuela, pero al verlo tan joven y soberbio, le dice que vuelva cuando sea mayor. Y así fue.

lunes, 11 de noviembre de 2013

WITHER, POSESIÓN INFERNAL

Cuando era un jovencito imberbe y veía una película que me gustaba excepcionalmente, me pasaba los días o las semanas siguientes buscando otras que se parecieran a aquella. Y si lo que localizaba eran exploitations descarados, tipo la escuela italiana, mejor que mejor. Era un modo como cualquier otro de prolongar el placer y saciar mi sed. A base de visionados y decepciones aprendí que aquellos sucedáneos nunca estaban a la altura del film original y rara vez me quitaban el mono, por lo que dejé de seguir tan poco recomendable prática, a pesar de que hoy día es algo tan normalizado que incluso tiene su propia etiqueta, "mockbuster". Sin embargo, todavía existe una película capaz de reavivar en mi tan insano deseo y, obviamente, no puede ser otra que "Posesión Infernal", la primera, la original, la obra maestra que, no solo adoro, sino que casi representa para mi toda una forma de vida (aunque sin llegar a la subnormalidad profunda de la que hacen gala los fans que aparecen en el reciente documental "Hail to the deadites". Eso ya sobrepasa incluso mis peores pesadillas).
A lo largo de todos estos años, he echado mano de cualquier película que hiciera tufo a "Evil Dead", sobre todo si eran imitaciones directas como "Evil Clutch", "Demon Wind", "Dark Power" o los primeros minutos de "Forever Evil" (todas ellas bastante terribles), por eso mismo el día que me enteré de que existía una nueva candidata al trono, y que encima llegaba desde la lejana Suecia, rápidamente me entraron unas ganas incontrolables de consumirla. Se llamaba "Wither" y lucía un poster tan chanante como el que ven aquí al lado. Logré agenciarme alguna que otra versión, pero todas estaban en el idioma del diablo y no podría gozarlas, así que me di por vencido, hasta que un amigo me dijo que sorprendentemente la iban a sacar en dvd en España, así que era cuestión de tiempo que pudiera echarle el lazo. Cosa que ocurrió hace escasos días.
Imaginemos ahora que, en una realidad alternativa por ahí inicios de los 80, se estrena el clásico de Sam Raimi, funciona razonablemente bien, pero no tanto como para generar un culto, secuelas y mucho menos el temible merchandising que, a la larga, todo lo vulgariza. Imaginemos también que "Wither" se rueda un par de años después y con intenciones puramente "exploitables", sin homenajes ni polladas. En su paso por las pantallas españolas, "Posesión Infernal" funciona tan bien que un distribuidor avispado (¿José Frade?) decide comprar los derechos de la peli sueca y estrenarla en nuestros cines de barrio como, directamente, "Posesión Infernal 2". Así, igual que hacían los italianos, por la patilla. ¿Suena bien, eh?. Pues algo parecido debieron pensar los muchachos de "Cameo" cuando decidieron lanzar la imitación en dvd con el notorio y descarado título de "Wither, posesión infernal". ¡¡Seeeeh señoooorrr!!. Treta no tan descabellada si tenemos en cuenta la coincidencia de fechas entre "Wither" y el remake oficial de la masterpiece de Raimi. Y es que, por lo visto, el pequeño film sueco, dentro de su indudable modestia, acarreaba consigo cierto nombre, cierto peso, aunque fuese única y exclusivamente por su condición de refrito. Algo muy lógico en estos tiempos tan post-modernos que vivimos y sufrimos. En Estados Unidos se lanzó en dvd con el menos divertido, pero también muy funcional, título de "Cabin of the dead", tal vez con la intención de churrupetear del éxito de "The cabin in the woods". Todo es posible.
A semejante curriculum, había que añadir un dato más que lo hacía todavía más atractivo, su responsable. La mente pensante tras "Wither" es la de Sonny Laguna. No, no es un chiste, este caballero con nombre de "crooner" decadente existe de verdad y antes del film que ahora tratamos había dirigido un "slasher", también con fines homenajeistas, titulado "Blood runs cold" que comenté, bastante positivamente, en este blog hace un tiempo. Que ese películo nunca llegara a España, y "Wither" sí lo haya hecho, certifica el interés que esta segunda despertaba en el siempre alerdado fandom. Sin embargo, ya les adelanto que en lo referente a resultados satisfactorios, la ecuación es totalmente inversa.
Bien, aquí no hay truco alguno. Un grupo de chavales parten a la montaña para pasar el finde en una cabaña en el bosque. Pim pam. Y, encima, el emplazamiento se parece mucho al que salía en "Blood runs cold", lo que no sería nada raro. Bien, resulta que, como haríamos todos al colarnos dentro de una vieja cabaña abandonada en pleno monte, una de las chicas baja al sótano (al que se accede mediante trampilla) y ahí es poseída por algo. No tardará mucho en manifestarse y comenzar a atacar al resto del reparto (entre ellos un chulazo rubiales por el que todas las tías pierden los jugos, pero que únicamente logra pescar la -curiosamente- menos agraciada). En plena noche aparece un tio armado con un rifle y les explica no se qué de unos bichos infernales que si los miras, te roban el alma. Luego, una vez ha cumplido con su cometido explicativo, la palma. El resto también os lo sabéis de sobras, los jóvenes irán siendo poseídos one by one y aniquilados por los supervivientes, que van reduciendo el número a medida que la diabólica noche se acerca a su final.
No perdamos el tiempo y vayamos a lo que de verdad nos interesa, a lo que nos da morbo, ¡¿cuánto se parece "Wither" a "Posesión Infernal"??. Pues mucho. De hecho, viéndola me planteé seriamente dónde termina el homenaje y comienza, simple y llanamente, el plagio. O hasta dónde es válida la excusa del tributo para poder copiar indiscriminadamente. La lista es larga. Tenemos un prota que se llama Alvin (que suena muy parecido a Ashley), con una novia que se llama Lisa (que suena muy parecido a Linda). Es así como el más tímido e inofensivo y luce una camisa azul. A medida que se desarrolle la locura, tendrá que enfrentarse al mal usando hacha y fusil y, claro, deberá sacrificar a su querida pareja. Del sótano maldito ya hemos hablado, así que vayamos a por otras cuestiones: tenemos el brindis durante la cena, tenemos la poseída que habla e insulta a su víctima y que cuando creemos muerta, tumbada en el suelo, abre los ojos en primer término mientras al fondo los demás no se dan cuenta. También está el momento en que una de las chicas heridas reposa durmiente en el sofá, y uno de los boys va a comprobar su estado, para que esta, de pronto, despierte convertida en un demonio. Claro que no todo se limita a salidas narrativas, también las hay estéticas, el director calca algunos encuadres del film de Raimi o ya directamente de la secuela, como cuando el chulazo, en pleno bosque y tras agredir a una chica maldita, planta la pala en la tierra dentro de lo que llamamos un plano de ángulo aberrante (muy típicos de la buena época del papá de "Darkman"). O la música, hay fragmentos que recuerdan demasiado a la que Joe LoDuca compuso, especialmente con la utilización del piano. ¿Material propio?, sí, claro, algo hay... por ejemplo, el film arranca en la ciudad, con los protagonistas preparando el viaje. Ahora a la distancia, puedo decir con bastante seguridad que esa parte fue parida única y exclusivamente para marcar la escueta diferencia, porque la verdad es que, narrativamente, no aporta absolutamente NADA y bien podría haber comenzado todo ya de camino a la cabaña. Aún así, a pesar de lo expuesto, hay un tipo en Imdb que osa afirmar que la peli de Sonny Laguna "no tiene nada que ver con "Evil Dead"". Si, claro, sin duda.
Vale, superado el juego de las comparaciones, ¿qué nos queda?. No mucho. "Wither" tiene sus cosas buenas, sí, técnicamente es bien solvente, incluso puede presumir de algunas imágenes bonitas y otras notables y contundentes. Vamos, la primera posesión está lograda, es bastante inquietante y hasta, ¡coño!, incluso hay un susto que funciona. Lástima que todo eso pase a los 15 o 20 minutos de metraje, porque a partir de ahí es cuesta abajo. En realidad es una película bastante plomiza, sosa, sin alma, repetitiva y con una puesta en escena carente de imaginación. Y es una pena, porque el monstruo que todo lo genera, el que sale en el poster, tenía posibilidades... de hecho, recuerda un poco a la tía "Henrietta" de "Terroríficamente muertos", pero cuando le llega la  hora de lucirse, en fin, no es gran cosa y resulta bastante fácil de tumbar. No explico más, ya lo verán. El final es de lo más tontaina y, nota incongruente, la policía nunca llega a hacer acto de presencia a pesar de que, a diferencia de lo habitual, aquí sí que funcionan los móviles, uno de los chavales les llama y estos aseguran que parten para allá.
Pero ¿hay gore?. Que sí, zopencos, que lo hay y es bastante contundente. Totalmente serio, algo que agradezco. De hecho, las paredes de la cabaña terminan teñidas de rojo y uno se percata de que, en realidad, no se ha derramado TANTA sangre como para manchar de esa manera... pero bueno, tampoco molesta. La hemoglobina siempre es efectiva.
Mientras la veía, y con el fin de combatir el cada vez más notable aburrimiento, me planteé una idea retorcida y que, en cierto modo, ya hemos tratado al principio de este texto infernal. Dado el mimetismo, casi podríamos tildar a "Wither" de remake de "Posesión Infernal". Y teniendo en cuenta que este ya existe oficialmente y casi coincide en fecha de rodaje con la película de Sonny Laguna, la pregunta se hace inevitable: ¿Es mejor remake este "Wither" que la cosilla regulosa que hizo Fede Álvarez?. Hummmm. Honestamente, no. A pesar de que la peli del uruguayo no me entusiasma, y de que seguramente los medios con los que contaban los suecos están más próximos a los que tenían Raimi y cía en la época, lo que podría haber incrementado el "efecto afectivo por pura nostalgia recreativa", es indiscutiblemente superior... aunque hay una cosa en la que "Wither" le gana cierto terreno, los poseídos. Me gustan más los de Laguna que los de Álvarez. Y, por cierto, ambas pelis poseen una imagen en común: Uno de los monstruos apoltronándose sobre su víctima y vomitándole un colorista y generoso chorro de líquido rojo ¡zas, en toda la boca!. ¿Quién imitó a quién que imitó a...?. Mizterio.
Sí, seguro que ya lo han deducido, ha sido más divertido escribir esta reseña que ver la película. "Wither" es mala, lo es. Está más o menos bien hecha técnicamente, y resulta muy gracioso y entrañable el tributo/expolio... pero no hay más. El envoltorio es gonito, pero dentro no hay nada. Vacío. Al menos con "Evil Clutch" podías reírte un poco, aquí ni eso. Por lo que, muy a mi pesar, solo me queda decir aquello de que no merece demasiado la pena y, claro está, no hace honor a la peli que imita. Por todo ello, solo se la recomendaría a completistas muy obsesivos del género, a devotos del gore que se sientan ya pagados con un poco de truculencia sin importar el resto (traduciendo: fans del ultra-gore germano) o, claro está, enamorados del clásico de Raimi que quieran jugar al juego de las diferencias (por pocas que sean).

domingo, 10 de noviembre de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (36): LA MALDICIÓN DEL NINJAX

Sí, lo sé, hacía mucho que no dedicábamos una entrada en este sacrosanto blog a nuestras queridas caratulas chungas. Pero ante el reciente aluvión de copietas que hemos ido viendo aquí y allí, ha llegado el momento de reclamar el trono, de demostrar quien lo vale, y no hay otro mejor modo de hacerlo que, sí, rebuscar en nuestro bahúl del caratuleo chungo (repleto hasta los topes), agenciarse alguna realmente bizarra que de pie a mucho cachondeo y ponerse a teclear. No les niego que me ha costado mucho... no ya recuperar la sección en si misma, que también, sino decidirme por una "piéce" en concreto, porque, como les decía, hay mucho donde elegir y todo ello bien llamativo. Pero para ir entrando en calor, y a la espera de nuevas/futuras entregas de "Aquellas caratulas maravillosas" (que las habrá), me he decidido por un viejo amigo de la casa, "Duncan Jax", nuestro pseudo-"James Bond" favorito (después del inmortal "Charles Bind", claro) y que durante la segunda mitad de los ochenta protagonizó dos películas, la simpática "El orden del águila negra" y la decepcionante "La maldición del ídolo". Es esta segunda, justamente, la que centra -junto al mismo "Jax"- el post de hoy. Y por partida doble. Comencemos pues por el principio....


Y lo hacemos con "Golden Queen", prototípico subproducto asiático de ninjas ceporros.
Por alguna extraña razón, los distribuidores españoles pensaron que sería más atractivo para la portada darle todo el protagonismo a un especie de "James Bond" occidental que, a buen seguro, no aparece en toda la puta película, y dejar a los ninjas en segunda posición o, ya directamente, en la parte de atrás, como es el caso.
Bien, visto así, uno se pregunta ¿que parte de esta caratula será genuina y qué parte será mérito del señor Reciclo? (dejando a un lado, lógicamente, la tipografía del título y este mismo). Dadas las circunstancias uno piensa que lo único auténtico serán los ninjas que salen en ella, ¿no?, que pa algo es una puta peli de ninjas. Pos no, resulta que el llamativo enmascarado de la parte trasera está directamente calcado de aquí...



Lo único que emparenta a "Ninja Holocaust" con "Golden Queen" es su adscripción al cine de asesinos asiático vestidos con mono negro, porque poca cosa más. Cabe decir que esta caratula, la de "Ninja Holocaust", así como algunas otras del sello "Mogul", solían llevar aparatosos efectos metalizados bien brillantes por aquello de llamar la atención de la chavalada. A decir verdad nunca funcionó conmigo, ya entonces tenía muy claro que aquello era una serie Z probablemente insufrible, y en cuestiones de ninjas únicamente tenía ojitos para Sho Kosugi.
Bien, aclarado esto, seguimos con "Golden Queen". ¿Deducimos pues que la parte delantera de la caratula será legal?, ¿o al menos, lo serán los ninjas que salen en ella?, ¿o la jaca... o las ollas esas volcándose... o el avión?. Pues no, amiguitos, la respuesta es NADA. Todo ese material pertenece en realidad a la caratula probablemente británica de "La maldición del ídolo", "Unmasking the idol"... y aquí es cuando entra en juego el amigo "Duncan Jax". Veámoslo...



Efectivamente ahí tenemos a los ninjas, a la churri y al mismo pseudo-007... pero echamos de menos los globos y al mono. Lo del mono es comprensible pero, ¿¿los globos??, ¿¿a santo de los cualo los han quitado??. En fin.
Aquí vendría eso de "misterio resuelto" si no fuera porque la misma película guarda otra curiosidad bizarra que, aunque no tenga nada que ver con "Golden Queen" y con ninjas, sí tiene que ver con "Duncan Jax" y bien merece la pena comentarla, por todo ello y porque, en fin, a mi me sale de los huevos.



Se trata de la caratula alemana de, efectivamente, "La maldición del ídolo" que por esos lares titularon "Duncan Jack & Mr.Boon", alterando el nombre del pseudo-Bond y otorgando mucho más protagonismo al animalico. El que les de la tabarra con ella viene a cuento por tres motivos. Uno, porque es la fucking movie que es. Dos, porque mola mazo, especialmente la ilustración central de "Duncan Jax" y con el puñetero mandril enviándonos a tomar por culo. Y tres, por ese pequeño detalle que hay en la parte inferior, a vuestra izquierda...


¿Les resulta fácil reconocer esa imagen, a pesar de su borrosismo?, pues sí, a nosotros también y más si la sometemos al efecto comparativo. Quedaría asín:


Ahora sí, ya podemos decir aquello de "¡Misterios resueltos!" y quedarnos tan contentos, emplazándoles para una futura -y esperemos que no muy tardía- nueva entrega de "Aquellas caratulas maravillosas".
Hasta entonces.

sábado, 9 de noviembre de 2013

NUNCA SE MUERE DOS VECES

"Mad Mission" es el título genérico de una saga compuesta de cinco partes y un remake (o reboot). Conocida también por su título internacional, "Aces go places" o por el de su país de origen, Hong Kong, "Zuijia Paidang", a España han ido llegando todas las entregas, salvo la quinta y el recocinado. Así pues tenemos (en riguroso orden) "Mad Mission", "Ases del metal", "007, nuestro hombre de Bond Street" y esta "Nunca se muere dos veces" o, pa entendernos, "Mad Mission 4" (año 1986). El tono general y característico de toda la franquicia es la comedia tonta, casi "slapstick", mezclada con la típica acción del cine asiático, nerviosa y contundente. Desde el primer film la influencia constante es y ha sido "James Bond", solo que, según la época coincidente con la producción, se le han sumado tantas otras, como "Los locos de Cannonball" en la primera o la fiebre "Transformer" en la segunda. La tercera era, directamente, la más Bondiana y la peor. Para el caso que nos ocupa, esta cuarta entrega, dichas influencias paralelas se centran muy notablemente en "En busca del arca perdida" y el cine espectáculo de la factoría Spielberg (seguidos muy de cerca por "El castañazo", nada menos, partido de hockey a hostia pura incluido). Cabe decir también, como dato extra de interés, que "Mad Mission 4" arrastra fama de ser la más cruda, violenta y dramática de todas, hasta el extremo de generar cierta polémica por las intensas secuencias que incluyen a un infante.
Los nombres clásicos asociados a la saga son los de Karl Maka, Sam Hui (de la casta de los Hui Brothers, los de "Mister Boo" y que se erige casi como un Jackie Chan de serie B) y Sylvia Chang. En cuestiones de dirección cada título ha pasado por diferentes manos, pero algunos de los implicados luego han parido films bien reconocidos, siendo el más famoso de ellos el de Tsui Hark (o Hark Tsui), dire de la tercera y responsable, en funciones de director y/o productor, de "Zu, los guerreros de la montaña mágica", "Cole, cole que te como", "En el ojo del huracán" (con Van Damme), "Roboforce" o la saga "Una historia china de fantasmas". Le siguen Eric Tsang o Chia-Liang Liu, que colaborarían con Jackie Chan, y Ringo Lam, el responsable de esta "Nunca se muere dos veces", al que debemos varios films de Jean Claude Van Damme ("Salvaje", "Replicant", "Al límite del riesgo") y, sobre todo, la mítica "City on fire", con protagonismo de Chow Yun-Fat, que ha pasado a la historia al ser la primera película fusilada por Quentin Tarantonto con su sobrevalorada "Reservoir Dogs". Ahí es nada.
"Nunca se muere dos veces" narra los avatares provocados por un prisma capaz de convertir a los hombres en superhombres. Su inventor es asesinado por los inevitables malhechores de turno que buscan el objeto desesperadamente, no sin que antes pueda entregárselo a su amigo Sam (Hui) y pedirle que evite que caiga en malas manos. Finalmente cae, y los villanos secuestran a Karl Maka, llevándoselo a Nueva Zelanda (país co-productor) para usarlo como conejillo de indias. Así las cosas, Sam y la hija del científico muerto parten a su rescate.
Bien, como decía arriba, el tono general de la película es la comedia mezclada con la acción y aventura. Tenemos persecuciones de varias clases (entre una lancha y un helicóptero y entre los clásicos automóviles, todas bien aparatosas y explosivas), numerosos combates de artes marciales y un porrón de disparos. Efectivamente, es la entrega en la que la violencia anda más a sus anchas, incluida una escena bastante intensa en la que se supone que la palma uno de los personajes principales. Aunque entre los ingredientes más llamativos está la aparición del hijo de Maka, de unos cinco años de edad y al que le ocurren toda clase de judiadas, sobre todo cuando queda colgado por una pierna desde lo alto de un edificio (recuerda bastante a aquellos vídeos caseros que se pusieron tan de moda hace años, en los que siempre salían niños asiáticos dándose yoyas tremebundas). Y es que ya sabemos cómo son en esa parte del planeta con esto de los "stunts", se dejan la piel en lograr lo más espectacular de lo más espectacular y muchas veces terminan en el hospital. Ese es el caso de "Mad Mission 4". En las tomas falsas del final -algo muy Jackie Chan- podremos ver alguna que otra mega-leche no deseada por parte de actores y dobles. Sin embargo, el esfuerzo bien valió la pena porque... sí, la verdad es que tanta acción logra dotar al film de un ritmo constante y adrenalinítico que no desciende casi ni un segundo. Me la puse a ver pensando que me aburriría, que no tendría el efecto en mi que tuvo cuando la consumí de chaval (que me fascinó), pero afortunadamente puedo decirles que no fue así, me entretuvo y me hizo sonreír en más de una ocasión. Casi siempre gracias a su humor voluntario, pero también a causa de unos efectos especiales algo chungueros (sobre todo cuando Karl Maka se convierte en superhombre), las típicas interpretaciones desfasadas de los asiáticos, especialmente cuando hacen comedia (efecto que salpica a los actores occidentales, de ahí que las actuaciones de estos en productos de la tierra sean tan extrañas) y con, probablemente, el mejor gag de toda la película: El malo maloso no es otro que Ronald Lacey, retomando sin disimulo alguno el papel que le hizo inmortal, el del mayor "Arnold Toht" de "En busca del arca perdida". Va vestido igual e incluso luce la quemadura en la palma de la mano que se hizo en la peli de Spielberg al intentar agarrar un medallón al rojo vivo, cosa esta de la que no escarmentó, porque en "Nunca se muere dos veces" comete el mismo error. ¡¡Juas!!.
Un último detalle curioso. Fíjense en la caratula de la edición española de vídeo aquí expuesta y nótese que en toda ella, especialmente la parte trasera, no asoma la faz ninguno de sus protagonistas que son, obviamente, asiáticos. Todas las caras visibles son occidentales, incluida una rubia que en la peli tiene un papel minúsculo. Imagino que los distribuidores querrían ocultar la nacionalidad del producto, ya que en aquella época las películas llegadas de esa parte del mundo no tenían tanto prestigio como hoy. Dicha estratagema adopta un tono bizarro cuando hablamos del tipo ilustrado y de Ronlad Lacey. Sí, el actorcillo parece asiático, pero no lo era... aún así, su rostro resultaba lo suficientemente popular como para pasar la censura (incluso una de las imágenes, la del muchacho rodeado de llamas, retrotrae a la escena del medallón de "En busca del arca perdida", por si alguien pica). No dejan de sorprender la de marcianadas que provoca esta caratula, nuestros lectores más asiduos recordarán dos de las que hablé largo y tendido en nuestra apreciada -e imitada- sección dedicada al caratuleo chungo, ESTA y ESTA.
Total, que antes de afirmar que el cuarto "Mad Mission" es el mejor de la saga, debería revisar la primera y agenciarme la quinta, pero algo me dice, viendo lo bien que lo pasé, que no cambiaría de opinión. Especialmente recomendada a fans del cine asiático y peña con ganas de experimentar un buen rato sin mayores complicaciones.

Gracias al amigo Enorm por el ripeo del Beta.

viernes, 8 de noviembre de 2013

COLMILLOS ASESINOS

Portentoso bodrio de los de padre y muy señor mío, de aquellos que aguantas y aguantas con el fin de ver algo por lo que haya merecido la pena darle al play, y cuando llegan los créditos finales, resulta que no lo has encuentrado.
En un edificio de huéspedes se siembra la discordia porque uno de los inquilinos tiene un perro con muy malas pulgas. Uno de ellos va a joder al perro con un trozo de carne, y este le ataca. Tras esta agresión, los inquilinos van cayendo muertos y todo parece indicar que se trata del muchacho violentado por el perro, que se ha convertido en can tras la mordedura, aunque pronto saldremos de dudas en este embrollo.
La película es un coñazo; no va de perros asesinos como parecen querer vendernos, no hay ramalazos de terror por ningún lado y es estúpida, pero tiene una cosa muy positiva en contraposición a todo eso; el espectador no logra empatizar con nadie, y es que no recuerdo película con personajes más antipáticos que los de esta casa de huéspedes. A cual más cabrón y más hijoputa.
Dato totalmente intrascendente y que a mí me hizo especial gracia:  Tras atacar el perro al muchacho, uno de los inquilinos dispara al animal, provocándole la muerte, alegando que estaba rabioso, lo que hace encolerizar al dueño. El casero solo deja tener un perro en todo el inmueble, por lo que el que ha matado al can, corriendo compra un cachorrito para que el dueño del perro cabreado no pueda comprarse otro, solamente por joder, porque son todos más malos que el demonio y básicamente, se putean unos a otros durante todo el metraje, que es lo único bueno de la película y lo  único que vamos a ver, porque la poca chicha que tiene, no la gozamos hasta bien entrada la hora, y cuando hace acto de presencia es del todo decepcionante.
Lo dicho, pura basura que quizás entre amigos se disfrute un poco más y ni así.
En el reparto tenemos a un decadente Aldo Ray en un insignificante rol, y un buen puñado de actores de tercera, que ni para sobreactuar sirven, aunque lo hagan a conciencia.
En la dirección, Robert A. Burns, uno de estos señores que lo mismo sirven para un roto que para un descosido y que , habiendo hecho un montón de tareas técnicas de mogollón de películas conocidas, destaca su faceta como director de arte en cosas como "La matanza de Texas" original (y del cuento vivió hasta su fallecimiento), “Re-Animator”, “La masacre delmicroondas”, “Mausoleum” o “No vayas cerca del parque”.
Sin embargo, como director, esta es su única película, cosa que, por otro lado, no me extraña en absoluto.

jueves, 7 de noviembre de 2013

ALL CHEERLEADERS DIE

En 2001, los directores Lucky McKee (“The Woman”) y Chris Sivertson (“Se quién me mató”), rodaron una película pequeñita directa a vídeo que llevaba por título “All Cheerleader die”. Pasó inadvertida. Sin embargo, al año siguiente McKee pegó el pelotazo dentro del terror independiente gracias a “May”, y siguió con su carrera con bastante suerte. La misma, aunque menor, corrió Sivertson que dirigió la de Lindsay Lohan antes mencionada.
El caso es que, quizás inundados por la dichosa nostalgia, ambos directores deciden reunirse para hacer con más medios (no muchos más) un remake de su película más desconocida,  así que ruedan “All Cheerleaders die”. Ni cambian el título. La primera versión no la he visto, así que desconozco si hay alguna variación con respecto al argumento.
La imagen de la “Cheerleader” se ha explotado hasta la saciedad desde los tiempos de los autocines, ya sea en la saga cómico-teen-erótica de “The Cheerleaders” –aquí conocida una de las secuelas como falsa continuación de “Porky´s” titulándola “Cuidado con… Porky´s”- como en la serie B de terror (“Cherleader Camp”, “Cheerleader Massacre”, “The Cheerleader”). Así que, esta imagen inevitablemente ha tenido que caer en las manos de ese cine que en un intento de homenajear los “Grindhouse”, se convierten en poco más que basura asquerosa –“Machete”-  para modernillos que no aguantarían ni diez minutos ante una de las autenticas películas que se proyectaban en aquellas sesiones dobles. Prueba de esto son las recientes “Ninja Cheerleader” o “Number one Cheerleader Camp”.
Y teniendo en cuenta esto, la película de McKee y Sivertson no deja de ser una mierdecilla  más adscrita a ese movimiento, pero amparada por el prestigio de su director, y nos traen un remake tonto, estúpido, gilipollesco, edulcorado y para niñatas que mezcla todos los elementos garrulos de productos como los anteriormente nombrados, con el “Fantástico Teen” noventero de “Jóvenes y brujas”. Y esto siendo de Mckee, al que creemos, en un principio, verdadero conocedor y fan del género, duele un poco más. Y es que, si según tengo entendido, ya dejó clara su simpatía por los movimientos feministas con “The Woman”, en esta los reafirma, y si bien explota los cuerpos de las actrices para satisfacer al espectador pajillero, principal consumidor de este tipo de productos, por otro parece querer justificarse dejando a las cheerleaders como heroínas- no muertas de la película, y al hombre como un estúpido, un ignorante, un salido, un violador y un asesino. Porque los personajes masculinos de la película son TODOS así, negativos y repugnantes,  que solo podían competir en repugnancia con la misma película.
También nos quiere dejar claro que, a fin de cuentas, la película no es más que una comedia tontorrona, así justifica más el despropósito. De hecho, toda entera es una justificación de si misma. Parece querer decir “Vale, estoy pintando a estas animadoras como personajes sin cerebro, pero los hombres que aparecen en ella no solo tienen menos, sino que además, son unos hijos de puta”. Y yo digo que si tienes que justificarte por todo lo filmado, mejor no ruedes la película.
Y algo que observo que está muy de moda en el terror independiente de este año, tratar el lesbianismo desde la normalidad (¿ahora, de repente?), lo cual veo muy forzado, porque hasta ahora no funcionaban las cosas así en el terror adolescente.
Una cheerleader muere durante un entrenamiento por accidente, y su mejor amiga se infiltra en el grupo de animadoras con el fin de joderles la vida al resto que parecen no sentir en demasía la muerte, y al novio de esta, que estando el cadáver de su chica aún fresco, se enrolla con otra animadora. Además, hay una lesbiana que se dedica a la magia negra y anda haciendo conjuritos por ahí. Un día, el novio de la chica que muere al principio y que está enrollado con otra animadora, al enterarse de que esta está liada con la mejor amiga de su novia muerta, entra en cólera y dándole de hostias y persiguiéndolas en coche, acaba matándolas. Y ahí entra en juego la magia negra de la lesbi, que hará que las animadoras vuelvan a la vida con el propósito de vengarse.
Ponzoña adolescente camuflada de cine de terror independiente que homenajea un subgénero no del todo reivindicado hasta ahora.
E independientemente de todo eso, la película ni entretiene lo suficiente, ni funciona en ningún aspecto.
Eso si, el fandom está que se rompe las rasgaduras al respecto, parece encantarles, y yo me pregunto ¿El fan del cine de terror, que entiende por cine de terror? A rasgos generales, no se me vayan a dar por aludidos todos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

AQUARIUS

Durante mucho tiempo consideré "Aquarius" como "la última película buena del cine de terror moderno italiano". Revisada recientemente, cambio el slogan a: "La -casi- única película buena del cine de terror moderno italiano".
Seamos prácticos, visto hoy, el trabajo de gente como Lucio Fulci, Sergio Martino, Umberto -papanatas- Lenzi o, especialmente, Lamberto Bava, resulta bastante aburrido. O, mejor, totalmente mortecino. Sin embargo, "Aquarius" no solo mantiene el tipo, además logra algo casi imposible de encontrar en un producto ítaloparlante adscrito al género de mis amores: No aburre. Y no solo no aburre, ¡entretiene!. Eso sí que es un milagro. Dentro de tal elitista tendencia también cabe el amigo Dario Argento, especialmente en sus mejores tiempos. Y no es puta casualidad, pues los lazos entre el padre de "Inferno" y Michele Soavi, director debutante en "Aquarius", eran bien fuertes. De hecho, la gracia de esta película es que se erige casi como testamento de la era dorada del terror italiano post-Mario Bava por así decirlo, el de los 70 y, muy especialmente, los 80. Y lo firma el pupilo más aventajado posible, el amigo Soavi, en cuyo curriculum previo encontramos el famoso documental que dedicó a su maestro Argento con "Il mondo dell'orrore di Dario Argento" para quien, antes de currar como director, lo hizo como asistente y actor (en "Tenebre", "Phenomena" y "Ópera"). Pero Argento no fue el único, también dio lo suyo para Lamberto Bava en idénticas funciones ("Cuchillos en la oscuridad", "Demons", el remake de "La máscara el demonio" y "Blastfighter, la furia de la venganza", en la primera hacía de -si la memoria no me falla- asesino travesti y en la segunda era el tipo de la media-máscara que reparte propaganda del estreno del film diabólico en el metro). Su vinculación al horror italiano no se queda ahí, ya que Soavi ha ejercido exclusivamente de intérprete en films tan característicos como "Alien 2", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" (la de Fulci, para quien también colaboró en "El destripador de Nueva York"), "El día del cobra" (de Enzo G. Castellari), "Los invasores del abismo" (de Ruggero Deodato) o "Il gatto nero" (de Luigi Cozzi -amigo de Víctor-). Y aunque curiosamente su nombre siempre va asociado al de Argento, en realidad otro para quien curró a destajo en sus inicios fue el no menos legendario Aristide Massaccesi, más conocido como Joe D´Amato. Michele fue actor, co-guionista no acreditado y asistente en títulos tan variados y demenciales como "Bronx lucha final", "2020 Los rangers de Texas", "Terror sin límite", "Calígula 2" o "Ator el poderoso". Tal vez por ello fue Massaccesi, y no Argento, el primero en producirle un largometraje comercial, es decir, este mismo "Aquarius" que Aristide apadrinó desde su flamante "Filmirage" y que, como guinda del pastel, cuenta con un guión original de Luigi Montefiori, más conocido como George Eastman, el caníbal de "Gomia, terror en el mar Egeo" (dirigida por D´Amato, of course), que pal caso se esconde tras el alias de Lew Cooper. Ahí es nada. Visto lo visto, está claro que solo Michele Soavi podía cerrar el círculo aplicando lo aprendido y, encima, tan bien (y americanizando su nombre a Michael, como debe ser).
Un puñado de actores hambrientos, y su director, ensayan desesperadamente un espectáculo teatral de danza moderna sobre un anónimo asesino. Todo pinta que va a ser un desastre. Esa noche, la prota de la función, aquejada de dolores en el tobillo, hace caso omiso al jefe y se marcha al hospital más cercano para que le venden la pupa. Su presencia motivará la huida de un peligrosísimo psicópata que se le cuela en el coche, se carga a la chica de guardarropía del teatro y desaparece. Llega la policía, registra el lugar, no encuentra nada y se marcha dejando únicamente dos agentes que de poco servirán (uno de ellos encarnado por el propio Soavi). El director decide aprovechar el suceso y convierte su obra en un inesperado biopic del psycho-killer visitante... así que, pa meterse caña con los ensayos, se encierra a si mismo y a los actores en el teatro, escondiendo la llave. Poco saben todos ellos que el homenajeado también ronda por allí, dispuesto a cargárselos y, para más inri, la primera persona a la que asesina es la única que sabe dónde está escondida la llave de la puerta principal. La noche que les espera será de órdago.
"Aquarius" fui a verla el día de su estreno, al cine. Lo recuerdo muy bien porque los Viernes por la tarde solía reunirme con los idiotas de mis ex compañeros de EGB para acudir a las películas. En aquella ocasión, elegí yo. Naturalmente entonces ya sabía mucho sobre la peli de marras gracias a mis queridas revistas francesas, aunque la reconocía más por el título que allí recibió, "Bloody Bird". Al entrar, un sensacionalista cartel que el mismo cine se había sacado de la manga, nos advertía que lo que íbamos a ver era muy fuerte porque resultaba "totalmente verosímil". Menuda chorrada!!. De hecho, y aunque lo pasamos muy bien durante el visionado, al terminar uno de mis "amigos" criticaba el desenlace del film aludiendo, justamente, a su falta de verosimilitud. En fin, jóvenes presuntuosos. A mi todo aquello me daba igual, me la sudaba, había disfrutado como un enanito y salí bien saciado, ya que por entonces lo que buscaba con desesperación en un film de horror era la más generosa y gráfica truculencia y, en ese sentido, "Aquarius" iba la mar de bien servida. ¡Qué tiempos aquellos en los que el cine de terror incluía gore valiente y gráfico, pero en sus justas dosis, sin caer en el exceso por el exceso, ni el humor, ni la estilización en busca de la aprobación de las élites políticamente correctas!, preocupándose más por ser "una de miedo con gore" que "una gore con miedo" o, peor, "una gore con gore" o, ya de pesadilla, "una gore con risas".
El caso es que, menos experimentado en estas lides, consideraba "Aquarius" una muestra moderna de "giallo". Bien cierto es que guarda algunas características propias de esa clase de cine, pero en realidad la obra de Michele Soavi encaja mucho mejor en la etiqueta de "slasher". ¿Una mezcla de lo mejor de ambos bandos?, pues sí, me parece bien. Por parte "slasher" tenemos a un asesino mudo e imparable ataviado con un uniforme negro y una máscara de lo más chanante. Esa cabeza de búho gigante es ya legendaria. Tenemos el grupo de jóvenes servidos para ser asesinados con las más variadas armas y los crímenes más impactantes y sangrientos, que incluyen cosas tan clásicas como hachas o una surrealista pero efectivísima sierra mecánica. Y tenemos el climax en el que la "final girl" y el malo se enfrentan cara a cara, así como la aparente invulnerabilidad del segundo. En el terreno del "giallo" encaja el mini-puzzle que resolver del final, el asesinato enfocado como todo un arte (los cadáveres de las víctimas reunidos es algo muy "slasher", pero no lo de presentarlos de forma tan artística) y, en general, la concepción elegante, bonita y estilizada que Soavi tiene del terror, algo directamente heredado de su amigo y vecino Dario y que destaca especialmente con la hipnótica y pomposa banda sonora, así como con esas plumas flotantes o los números musicales de la obra que ensayan los protagonistas (el sumum de lo cual viene cuando la que conoce la ubicación de la llave es asesinada brutalmente delante de todos, convencidos de que el agresor es el actor disfrazado. Ese es uno de los momentos más "giallo", más Argento, de la fiesta, a base de soundtrack orquestal e iluminación azulada).
Hace unas líneas hablaba de los asesinatos truculentos y salvajes. Déjenme volver a ello. En la época se consideraba "Aquarius" como una película "fuerte" y seguramente en 1987 sí encajaba en la etiqueta. No estábamos tan acostumbrados a ver de modo claro y sin disimulos cómo una sierra mecánica abría el estómago a un tipo, y aquí es algo que está bien presente y, además, rodado de modo muy efectivo, muy tétrico, con una linterna como única fuente de luz, el asesino con la máscara salpicada de sangre y la víctima, gritando agónicamente, rodeados de oscuridad y asentados sobre un Argentiano suelo inundado de agua. Brillante. En posteriores entrevistas Soavi decía que no se consideraba muy amigo del gore (¡ni del terror de los ochenta!, al que acusa de poco imaginativo), pero que aceptaba que un film de terror iba ligado a la muerte y la sangre, y que en cierto modo esta última era lógicamente inevitable. También comentaba que el presupuesto con el que contaron para "Aquarius" era mínimo, y que lo efectos especiales se resolvieron del modo más rudimentario. Hay una chica -embarazada!- que es partida por la mitad y cuando se revela su medio-cuerpo, nos damos cuenta que se trata de un auténtico maniquí al que han pegado unas tripas. No digo que cante hasta el extremo de resultar risible y chapucero, para nada, pero sí es verdad que el momento pasa fugazmente ante nuestros ojos evitando resultar demasiado evidente. Lo mismo que la decapitación del director de la obra de teatro. Pero que nadie se confunda, porque esa pobreza queda totalmente compensada por la inmensa capacidad de Michele Soavi, que se muestra como un cineasta de lo más talentoso a la hora de dotar de ritmo a su película, de sacar buen partido del montaje y, en fin, de jugar con el suspense. "Aquarius" es impactante y sangrienta, sí, pero también emocionante. Digamos que podríamos partirla en cuatro cachos. Arranque, masacre (donde mueren el 90% de los personajes secundarios, sin descanso), enfrentamiento y desenlace. El enfrentamiento es el segmento más delicado porque, casi sin diálogos, y a base de sonido e imagen, el director se centra en el puro suspense, cuando el psycho-killer tiende una trampa a la "final girl" que debe agenciarse la llave de la puerta sin que su agresor se de cuenta, aunque lo tenga a medio metro. Muy logrado momento de puro cine, que eclosiona con el inevitable bis a bis de la  pareja, destacando el instante de él colgando del techo y deslizándose por un grueso cable hacia ella. De infarto.
Quizás uno de los puntos más flojillos de la película sean algunos de sus actores, ya sabemos que en la mayoría de las pelis de terror italianas suelen ser muy malos, ridículos. Aquí se salvan de la pura quema por los pelos, aunque queda sitio para algunas sobreactuaciones notables. Sin embargo, la mayor de todas ellas da el pego, porque se trata del director de la función teatral, un tipo ególatra, cruel y manipulador al que el rollo histriónico le va como anillo al dedo. De hecho, es uno de los personajes que más recuerdo dejan y para mi significó descubrir al actor que le da vida, David Brandon y sus notables orejones. Había protagonizado "Caligula 3" para el mismo Joe D´Amato (un evidente exploitation de la de Tinto Brass, donde ya coincidió con Soavi), y luego también saldría en el "Crímenes en portada" de Lamberto Bava. Pero su rol más extraño y atípico es el primero, haciendo de ángel "Ariel" para Derek Jarman en su epopeya arty-punk "Jubilee" (connotaciones de una carrera paralela en el teatro y otras artes más elevadas y respetadas).
Barbara Cupisti es la guapa "final girl" de rigor que has visto también en películas de algunos clásicos como Fulci ("El destripador de Nueva York", ¡su debut!), Argento ("Ópera"), o el fucking Lenzi ("La porte dell´inferno"), así como en "El engendro del diablo" y "Mi novia es un zombie" del mismo Soavi (a lo tonto él y la moza llevaban años coincidiendo en la pantalla, así que será verdad eso de que son o fueron pareja, apunte este que no he podido corroborar).
Sin embargo, el rostro más mítico de todo el film es el de un -habitualmente- sobreactuado Giovanni Lombardo Radice (alias John Morgen) haciendo de supergay. La fama a nivel fandom le llegó cuando Fulci decidió taladrarle la cabeza en "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" y Lenzi castrarlo para "Caníbal Feroz". Lo vi in person en su visita a un festival patrio, pero -paradójicamente- era más soso que una cocacola con solo cinco cucharadas de azúcar.
Terminamos este repasito con la fea Mary Sellers (sin vínculos con el inspector Clouseau) y que también mostraba su poca atractiva faz en el temible remake de "La máscara del demonio", cortesía de Bava hijo de... Mario, "Contamination .7" (de D´Amato) y "Ghost House", de -oootra vez- Umberto Lenzi currando para "Filmirage". Curiosamente esta costrosa peliculita que consumí en un cine porno justo cuando probaba suerte proyectando otra clase de productos menos grumosos (¡¡vamos, ni el puto "deuce" y sus cutre-cines!!), reciclaba el soundtrack completo de "Aquarius" que -como ya he señalado- está muy bien y tiene un peso importante en la película. Uno de sus tres responsables, probablemente el más reconocible, es Simon Boswell, inevitablemente ligado al universo de Dario Argento y que también ha puesto su talento al servicio de una ralea de films sin desperdicio: "Phenomena", "Demons 2", "Crímenes en portada", "Karate Kimura" (!), "Santa Sangre" (estupenda su partitura para este clásico de Alejandro Jodorowsky producido por el hermano de Dario), "Hardware, programado para matar" y "Dust Devil" (Richard Stanley siempre se ha declarado admirador del dire de "Suspiria"), "El señor de las ilusiones" (de Clive Barker) y, muy recientemente, "The Theatre Bizarre" (obviamente en el capítulo firmado por Stanley) y la horrenda e incomprensiblemente reputada "The ABCs of death".
¿Y qué le pasó a Michele Soavi después?, pues que Terry Gilliam vio "Aquarius" y le gustó tanto, que decidió ficharlo como director de segunda unidad en "Las aventuras del barón Munchausen". Contaba también Gilliam que el amigo dio bastantes problemas durante el rodaje a la hora de agenciarse más dinero del acordado por obra y gracia de cierto "grupo de presión" de poca recomendable casta. Con todo, Soavi declaraba en "L´Ecran Fantastique" que había decidido subirse al carro para vivir la experiencia y aprender. Movidas raras pero, al parecer, no tan graves porque años después Gilliam y el italiano volverían a encontrarse, repitiendo roles, en la espantoide "El secreto de los hermanos Grimm"... así que, nunca se sabe.
Luego llegaron "El engendro del diablo" y "La secta" (esta vez, sí, producidas por su querido Dario Argento, que metió bastante la mano en ambas) y la peli que le consagró, la bonita, curiosa, chorra y rara "Dellamorte Dellamore", subnormalmente titulada en España "Mi novia es un zombie" de la que Martin Scorsese posee una copia en su colección privada. Cuando parecía que Soavi iba a alcanzar la cima (le llegaban ya propuestas desde Hollywood, como dirigir la vomitosa "Abierto hasta el amanecer"), movidas de corte personal/familiar le retiraron del cine durante cinco largos años, truncando su prometedora carrera. Retomó la silla del director para la televisión italiana, donde dirigió algunos telefilms policíacos que ni he visto, ni me apetece ver. Hace poco leí que el muchacho tenía intención de regresar a la big screen y con una de terrores, pero habrá que ver qué pasa, porque los tiempos han cambiado mucho y tal vez su creatividad haya caducado. O no, veremos. De momento y hasta entonces, podremos gozar ad infinitum de este "Aquarius", clásico del terror moderno mundial que, como dicen los yankees, es "highly recomended". Sin duda alguna.

martes, 5 de noviembre de 2013

THOR EL MUNDO OSCURO

El viernes cuando le dije a mis amistades que había visto Thor 2 (ya sabemos que no es su título oficial, pero que coñe, hace gracia) todos me preguntaron lo mismo ¿Mejor o peor que la primera? Así que paso a responder la pregunta ya mismo y quedáis saciados. Mejor. Aunque hay un par de cosas que chirrían un poco, pero como enseguida te metes en la historia, las pasas por alto rápidamente. Me refiero a las armas de fuego o más bien rayos, que disponen tanto los asgardianos, como los elfos oscuros. Simplemente choca un poco ver que dispongan de esas armas y luego todos vayan con espadas y lanzas. Pero lo dicho, en cuanto entras en la trama, eso se olvida.

En el prólogo de la película se nos explican que Los elfos oscuros, en concreto el rey de estos, Malekith, desarrollo hace miles de años una potente arma que devolvería el universo al punto inicial, cuando aun no existía la luz. Bor el abuelo de Thor, acabo con el plan de Malekith, y ordeno se enterrara muy profundo esa arma, llamada Éter. Malekith y el resto de su ejército, se exilio en el espacio y dejo que pasaran miles de años hasta que el Éter volviera a estar libre y activo. Visto el prólogo, da un salto después de los eventos ocurridos en Los Vengadores, el príncipe de Asgard volvió con su hermano Loki, quien está recluido en las mazmorras por traición, y se puso manos a la obra para acabar con las guerras en los nueve mundos. Estas guerras tienen como detonante los pactos que Loki hizo al principio de Los Vengadores, por lo que Thor deberá de acabar con todas las revueltas de esos mundos. 

En la tierra, Jane Foster sigue investigando las anomalías gravitacionales para descubrir una forma de reencontrarse con Thor. Por su lado Erik Selvig, que también salía en Los Vengadores, ha perdido completamente la cabeza al haber sido poseído por Loki. Aunque en cuanto se le necesita, rápidamente se pone a trabajar como antes. En comparación con la primera película, aquí lo que ocurre en la Tierra sí que tiene cierto interés, sobre todo en la parte final del filme. Por una circunstancia que no desvelaré, el Éter se libera, y Malekith y sus seguidores despiertan de su largo descanso.  Los elfos oscuros asaltarán Asgard en una escena de batalla con naves voladoras de lo más molona y resultado trágico para la familia real. Este hecho hará que Thor necesite de la ayuda de Loki  para acabar con los siervos de Malekith, cumplir venganza y de paso salvar a los nueve reinos de ser destruidos por el Éter.

Sé que hay muchos a los que Loki no les convenció ni en la primera película de Thor ni en Los Vengadores, pero a mi Tom Hiddelstone me encanta cómo encarna al personaje, y en esta ocasión creo que está mucho mejor que en las anteriores, así que igual os acaba haciendo tilín y todo. Otro que también llama la atención es Idris Elba, Heimdall, que en esta secuela tienen algunos minutos más y mayor protagonismo e incluso alguna escena de acción muy chula. Chris Hemworth no lo hace mal, pero tampoco deslumbra, eso sí, consigue que un personaje que da un poco de rabia por su bravuconería, nos caiga bien, así que ni tan mal. 

Hay una curiosidad en la primera escena de Thor peleando, su contrincante es un troll de piedra, de la misma raza que Korg, el amigo de piedra de Hulk en Planet Hulk. Esto solo ha aparecido en los comics, pero que salga aquí enriquece el mundo cinematográfico de Marvel. También la entradilla de la productora ha cambiado, antes veíamos viñetas pasar sobre las letras de Marvel, ahora es parecida pero distinta. Y para terminar, las escenas finales, la primera a mitad de los créditos la podéis ver en youtube, y es la escena que enlaza la historia con la futura "Los Guardianes de la Galaxia", en la que aparece  Benicio Del Toro que interpreta a la entidad cósmica llamada El Coleccionista. La segunda escena, la que sale al final final, es una pijadita, no está mal, pero no mata, yo les hubiera invertido el orden.

En definitiva, si te está gustando el universo Marvel que nos están dando en los cines, vete a verla, es entretenida, tiene acción y sale Loki, ¿qué más quieres?. Ah, se me olvidaba, y también hay un cameo de uno de los vengadores (además del de Stan Lee) que está simpatiquísimo.
Excelsior, creyentes, excelsior.

WE ARE WHAT WE ARE

Muy poco han tardado los americanos en hacer el remake de la polémica película Mexicana “Somos lo que hay” de Jorge Michel Grau, también presente en uno de los episodios de “ABC´S of the dead”. Exactamente tres años, y si la característica principal de esta, es que era tremendamente aburrida, la versión americana le va a la zaga. Yo creo que lo es aún más.
En esta ocasión las riendas de la película, teniendo siempre en cuenta el guión original de Grau para la elaboración de esta, las lleva Jim Mickle, operador de cámara en un montón de películas, pero que como director solo ha hecho unas cuantas.
Vale, cuando fui a verla no sabía que era un remake de la Mexicana. No sabía nada hasta que alguien me dijo que trataba sobre una familia caníbal. Decir esto, en realidad es “spoilearla”, porque es lo único atractivo del film, el descubrir este pequeño detalle. Ergo, vista de primeras, si no supiera que era una familia caníbal, igual me hubiera llevado una sorpresa, pero el tedio y la cadencia lenta impiden el disfrute de esto. O sea, que al final da igual todo. La película entera.
Y es que cuenta eso,  una familia  rollo “redneck”cuyo patriarca alimenta a sus hijos con carne humana. Llega un momento en el que a las hijas les toca traer la comida a casa, y los lugareños se percatan de que algo raro pasa cuando comienzan a encontrarse huesos humanos por la zona en la que operan. Son caníbales, y cuando las hijas se dan cuenta de la magnitud de los hechos, se revelarán ante los mismos. Y es que no cuenta nada más. Una familia caníbal. Pues vale.
El problema de la película, además de que es tan poco interesante como la mexicana, es que intenta ser profunda y trascendente. Y está contando una frivolidad… no me malinterpreten,  no me molesta el tono serio, incluso creo que es necesario en todo buen cine de terror que se precie, pero  es una película sobre una familia que se come a la gente… sírvemelo con un poco de morbo, no con esas ínfulas de estar haciendo algo respetable y artístico. O sea, esto es eso que llaman “terror de autor”.
No puedo decir que sea una mala película- técnicamente está muy bien-, pero si que es tremendamente aburrida. No puedo con cosas así.
Dentro del reparto, en papeles secundarios (los protagonistas no me suenan demasiado), tenemos a Kelly McGillis, que llevando el envejecimiento con dignidad y no como el resto de coetáneas del Hollywood de los ochenta, tras verla en  The Inkeepers” de Ti West, parece que se está aficionando al cine de género pequeño, y a Michael Parks, que más allá de su eterno papel de sheriff del universoTarantino, ofrece interesantísimas interpretaciones en este tipo de cine.

lunes, 4 de noviembre de 2013

AU NOM DU FILS

Co-producción Franco-Belga cuya rabia, mala leche y dosis de realidad me han cautivado desde el principio.
Una película así no puede ser concebida desde la ingenuidad. Productos que pretenden ser una bofetada en la cara a la iglesia, por ejemplo la mediocre “Camino” de Javier Fesser, lo hacen desde el respeto y desde la ambigüedad, no sea que alguien se vaya a ofenderse y haya problemas.
El director Vicent Lannoo sabe que va a ha haber problemas, los busca y crea, no ya una bofetada en la cara de la iglesia, si no una rompida de culo, contra  su voluntad,  y lo hace de una manera descarnada, abordando el tema desde el cine de género, y desde el sensacionalismo, a sabiendas de que cuando esos problemas vengan, su película va a ser un éxito. Y además, es buena.
Cuenta la historia de una familia ultra-católica que está en contacto con los sacerdotes porque  la madre lleva un programa católico en la radio. Todo es muy bonito hasta que un buen día su marido aparece muerto sin que quede muy claro lo que estaba haciendo. Por otro lado, descubre que el cura con el que colabora en el programa se está follando a su hijo de 10 años, que “Se le pone dura de solo pensar en enseñarle el culo” según el obispo, quien trata de silenciar ese acto de pedofília, el cual llevó al chaval a volarse la tapa de los sesos con una escopeta. Ante tal cúmulo de barbaridades,  no es de extrañar que esta señora pierda la fe, así que revienta la cabeza al obispo y cuando toma la lista de curas  acusados de pedofilia de su mesa y descubre qué hacía su esposo cuando murió, decide irse a matar a todos los curas de esa lista.
Todo contado de la manera más sórdida y con el mayor desprecio hacia  la Iglesia, “Au nom du fils” es una película con dos cojones. Desde el minuto uno, cuestionando todas y cada una de las palabras que salen de Biblia y demás manuales, y dándonos a entender que el verdadero mal es aquel que nos vende estar haciendo el bien. Cosa que ya sabíamos, pero por si pican los católicos.
Luego, como película se sale. Un cocktail de géneros dentro de una envoltura de corte social, con giros que la hacen circular por el cine de justicieros, el gore y el drama, siendo todo lo más violento posible. Una maravilla.
En el reparto tenemos a clásicos del cine de género francés, como pueda ser Phillipe Nahon, que, sin duda, le van los rollos duros como pudimos ver en cosas como “Alta Tensión”, “Seul contra todos” e “Irreversible”, y que interpreta a otro cura, uno que parece  el personaje positivo de la película, hasta que esta pega otro giro. Y como beaturra que pierde la fe y toma las armas tenemos a Astrid Whettnall  de prestigiosa carrera, pero de escaso interés para nosotros. Sin embargo, interpreta un papel memorable.
Muy recomendable e intensa, puesto que es una película concebida desde el más puro odio.

sábado, 2 de noviembre de 2013

RETURN TO NUKE ´EM HIGH VOL.1

Hace un par de años se anunciaba a bombo y platillo la puesta en marcha de un proyecto “Troma  que iban a desempeñar dos directores españoles, Dani Moreno y Marc Gras, creo recordar que a base de “Crowdfunding”, o váyanse ustedes a saber los tejemanejes de ese piratón que es Lloyd Kaufman. Se trataba de la tercera secuela de “Mutantes en la Universidad”, “Class of nuke ´em high 4”, proyecto que, además, sentaba como anillo al dedo a los realizadores españoles. Sin embargo, de repente dejó de publicitarse y nunca más se volvió a hablar del tema.
Desconozco los motivos del por qué no se llevó a cabo, pero seguro que viniendo esto del Kaufman, algo relacionado con sacar más dinero por algún lado tendría que ver.
El caso es que recientemente, y amparado por “Anchor Bay” en las labores de distribución, se estrena en festivales y en algunos cines de los Estados Unidos este “Return to nuke ´em high vol.1”. Se trata de un “reboot”, un replanteamiento de aquél “Mutantes en la Universidad” de 1986  que, en dos partes, adapta todo el universo “Troma” a las nuevas generaciones. Esto es, hacer un producto “Troma” un poco más sofisticado (no mucho más) donde igualmente impera el descerebre, el gore, el mal gusto y la chabacanería, pero en esta ocasión con interpretaciones correctas, donde a los efectos gore artesanales hay que sumarle un poco de C.G.I. de tercera categoría  y donde los fluidos verdes y el sexo se alzan por encima de la sangre. Además, creo que por primera vez, la pareja protagonista es de lesbianas y las escenas se sexo giran en torno a ese bollerismo, tratado desde la más absoluta normalidad y desde el respeto (¡“Troma”, estás desconocida!). Además, las tórridas escenas son extremadamente sexys, lográndose lo nunca visto en una película de la factoría; que se excite al espectador. Y todo ello servido de la forma más moderna, pero sin renunciar al inquebrantable estilo “Troma” ¿Es eso bueno? No. Es una puta mierda. A nadie le interesa ver películas “Troma” medio bien hechas. La culpa la tiene, si, el vídeo dígital en alta definición que dota todo de ese look impecable. Añadan que esta película no es demasiado efectiva en cuanto a los gags, y tirando a aburrida. Tenemos las cafrerías típicas de “Troma” – a una de las chicas le crece una polla gigante entre las piernas que usará para matar, y a otra le meten un pato en la boca-  servido todo de otra manera a como nos lo servía la “Troma” de los ochenta para enganchar a la chavalería de ahora. Craso error. Los seguidores que le puedan quedar a “Troma”, sobrepasan la cuarentena de edad y esta peli, salvo a los incondicionales, les va a decepcionar porque van a querer a la “Troma” de antes, y las nuevas generaciones va a opinar que estas películas no son más que una mierda, cosa esta, que también opino yo.
Además, si en “Mutantes en la Universidad” esos punks mutantes eran el sostén de la película, en esta pasan a un segundo plano, puesto que en los tiempos que corren, es más interesante una escena de lesbianismo para hacer ver lo puesta al día que está la  “Troma” en estos aspectos, que mostrarnos a unos punks mutantes babeando verde.
El argumento es casi inexistente. Dos muchachas descubren su lesbianismo, mientras en el instituto de “Tromaville”, los “nerds”, por culpa de la comida contaminada por los residuos tóxicos, se convierten en gamberros punk mutantes.
La “Troma” está muerta y enterrada, y Lloyd Kaufman dan pena y lástima.
No perderse a las jovencitas protagonistas, lo mejor de la peli: Catherine Corcoban y  Asta Paredes. Están las dos muy buenas y cumplen con su papel con algo más que solvencia, y si las cosas son justas, estas dos llegarán a estrellas. Tiempo al tiempo.