martes, 5 de noviembre de 2013

WE ARE WHAT WE ARE

Muy poco han tardado los americanos en hacer el remake de la polémica película Mexicana “Somos lo que hay” de Jorge Michel Grau, también presente en uno de los episodios de “ABC´S of the dead”. Exactamente tres años, y si la característica principal de esta, es que era tremendamente aburrida, la versión americana le va a la zaga. Yo creo que lo es aún más.
En esta ocasión las riendas de la película, teniendo siempre en cuenta el guión original de Grau para la elaboración de esta, las lleva Jim Mickle, operador de cámara en un montón de películas, pero que como director solo ha hecho unas cuantas.
Vale, cuando fui a verla no sabía que era un remake de la Mexicana. No sabía nada hasta que alguien me dijo que trataba sobre una familia caníbal. Decir esto, en realidad es “spoilearla”, porque es lo único atractivo del film, el descubrir este pequeño detalle. Ergo, vista de primeras, si no supiera que era una familia caníbal, igual me hubiera llevado una sorpresa, pero el tedio y la cadencia lenta impiden el disfrute de esto. O sea, que al final da igual todo. La película entera.
Y es que cuenta eso,  una familia  rollo “redneck”cuyo patriarca alimenta a sus hijos con carne humana. Llega un momento en el que a las hijas les toca traer la comida a casa, y los lugareños se percatan de que algo raro pasa cuando comienzan a encontrarse huesos humanos por la zona en la que operan. Son caníbales, y cuando las hijas se dan cuenta de la magnitud de los hechos, se revelarán ante los mismos. Y es que no cuenta nada más. Una familia caníbal. Pues vale.
El problema de la película, además de que es tan poco interesante como la mexicana, es que intenta ser profunda y trascendente. Y está contando una frivolidad… no me malinterpreten,  no me molesta el tono serio, incluso creo que es necesario en todo buen cine de terror que se precie, pero  es una película sobre una familia que se come a la gente… sírvemelo con un poco de morbo, no con esas ínfulas de estar haciendo algo respetable y artístico. O sea, esto es eso que llaman “terror de autor”.
No puedo decir que sea una mala película- técnicamente está muy bien-, pero si que es tremendamente aburrida. No puedo con cosas así.
Dentro del reparto, en papeles secundarios (los protagonistas no me suenan demasiado), tenemos a Kelly McGillis, que llevando el envejecimiento con dignidad y no como el resto de coetáneas del Hollywood de los ochenta, tras verla en  The Inkeepers” de Ti West, parece que se está aficionando al cine de género pequeño, y a Michael Parks, que más allá de su eterno papel de sheriff del universoTarantino, ofrece interesantísimas interpretaciones en este tipo de cine.

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