viernes, 6 de junio de 2014

CAMINO SOLITARIO

“Camino Solitario” es de esas películas de Jess Franco que verdaderamente te hacen dudar de su condición de inútil, para, simplemente, endosarle otra condición distinta; la de vago.
Porque siendo esta una película más de esa tanda de películas ochenteras ambientadas en la costa (“Los blues de la calle Pop”, “Botas negras, látigo de cuero”), rodadas sin más medios que los que vemos en pantalla y los mismos actores de siempre (Antonio Mayans es, por enésima vez, Al Pereira), sería lo más parecido a una película estándar – con permiso de “Los depredadores de la noche”- de todo lo que rodó en aquellos locos años ochenta. Esto es, que la película tiene su planteamiento, su nudo y su desenlace. Con lo que hay que creerse aquello que tanto me gusta y que decía el abuelo de “De vez en cuando hay que hacer una película de las otras, para que vean que sabes hacerlas”.  Y saber sabía. De hecho, este “Camino Solitario” tiene hasta ritmo, un montaje muy estándar y con los planos necesarios, una trama entendible y seguible e, incluso, por momentos, resulta hasta entretenida. O al menos la primera hora, no toda ella,  que se trata de Jess Franco… Pero a lo que voy, es que saber hacer una película normal y corriente, sabía.
La historia es la de siempre en una película de Al Pereira: este es contratado por una extraña mujer, que siempre es Lina Romay. Lo que cambia es el por qué es contratado. En esta ocasión tiene que encontrar a la hermana desaparecida, pobrecita y desvalida de esta mujer (Lina Romay haciendo un doble papel), recibiendo la negativa del orondo y moribundo esposo de esta, que por el contrario dice que es una verdadera arpía.  Así que Al Pereira busca, mientras tiene que sotear la vida cuidando de una hija pequeña, y acabará en los brazos de la mujer que lo contrató (como siempre…) y a la vez, la historia pegará un giro en su desenlace. Todo ello regado con largas escenas de erotismo que incluyen numeritos lesbicos, y un tono dramático extraño, puesto que los otros Al Pereiras están más enfocados a la comedia. Se agradece la seriedad que, a rasgos generales, desprende la película.
El reparto lo componen Mayans (o Robert Foster) como Pereira, la Romay firmando como Candice Coster, Ricardo Palacios, muy metido en el “mundo Franco” por aquel entonces y que acabaría hasta las narices de su director y del jefe de producción (Mayans) unos años después, cuando dirigiera su opera prima “Biba la banda”, y que contrató al “Franco Team” como equipo de producción de la misma, como el moribundo marido de la mujer contratadora, José Llamas, como en esta no tenía que follar, tan solo, pasaba por ahí,  y la introducción de la niña Flavia Mayans, que interpreta a la hija de Al Pereira y que, como han podido suponer,  es la propia hija de Antonio Mayans.
La película la distribuyó en salas United Internacional Pictures, si, la famosa multinacional, que en aquellos años, por motivos del todo fraudulentos, estrenaba grandes estrenos americanos junto a pequeñas películas marginales  que, incluso, venía bien que no tuvieran buena taquilla, caso este de “Canción Triste de…” de José Truchado (Ver en “Malas pero Divertidas”), “Operación Mantis” de Paul “JacintoMolina” Naschy, o esta “Camino Solitario”, a la que, no obstante, fueron al cine a ver  71.000 espectadores.
La película, como ya he dicho se deja ver. Pero estamos en las mismas, para ver una película estándar de Jesús Franco, me pongo cualquier otra que, sin duda, mantendrá mejor el tipo. De Franco prefiero ver las cosas más antiacadémicas, hilarantes y desvergonzadas.
Eso si, sea por el motivo que sea, siempre es fascinante ver cualquiera de su vasta filmografía.

jueves, 5 de junio de 2014

SOLAR CRISIS

La existencia de telefilms catastróficos (me refiero al genero, obvio) no es un invento reciente, como ya hemos demostrado con anterioridad en este mismo blog. La gran diferencia es que antes, al ser menos abundantes, se hacían con un poco más de dinero -solo un poco- lo que les permitía ciertos "lujos". Además, y por idénticos motivos, tampoco tiraban tantísimo de fórmulas en cuanto a los argumentos y, esta es importante, la informática tenía aún muy poco que decir en el terreno de los efectos especiales (razón por la cual estos resultaban lógicamente menos llamativos y numerosos). Una notoria prueba de todo esto que digo la tenemos en "Solar Crisis", producto televisivo del año 1992 (1990 según otras fuentes) que a estos lares llegó mediante video-clubs de la mano de "Record Visión".
Estamos en el futuro. Nuestro querido astro rey anda un poco tonto. A sus inesperadas y catastróficas subidas de temperatura hay que sumar la madre de todos los cristos, una enorme llamarada que se va a zampar la tierra entera en cuestión de días. Los seres humanos inventan una bomba de antimateria (!!) cuyo fin será provocar dicho cuesco solar en otra dirección y, así, salvar al planeta azul. El problema es que el magnate de una gran corporación está dispuesto a sabotear tan compleja misión por motivos, francamente, algo absurdos y que no alcanzo a comprender del todo. El padre del capitán de la nave salvadora y su nieto (hijo de aquel... ¡¡nepotismo!!) intentarán detener en piña al malo -y su diabólico plan- antes de que sea demasiado tarde.
Ya saben lo mucho que me ponen las pelis de catástrofes, incluso aunque su origen sea caja tontil. Más si llevan mandangas astronómicas de por medio, como es el caso. Lo que aquí tenemos es una peliculilla que se adelantó unos años a la muy reivindicable "Sunshine" (con goticas de la no menos simpática "El núcleo", especialmente en lo referente a cierto sacrificio por el bienestar de la raza humana) y que se mueve en un terreno algo pantanoso, es decir, entre el típico culebrón televisivo de la década previa y las maneras más modernas y valientes que en unos poco años iban a despuntar en tan cateto y cauteloso medio. De primeras tenemos cierto pseudo-drama familiar (por eso de que yayo, nieto y padre anden metidos en el mismo fregao) y la inevitable historia de amoríos (aunque agradecidamente escueta). De segundas pues un tono algo más de "cine espectáculo" a lá Hollywood (dentro de lo que cabe) y la inesperada incursión de tacos, así como un gustoso top-less.
A todo ello súmenle un puñado de maquetas no demasiado cantosas (apuntar aquí que uno de los productores es Richard Edlund, reputado técnico de trucajes que previamente había dejado huella en films del calibre de "El imperio contraataca", "En busca del arca perdida", "Poltergeist", "El retorno del Jedi", "Golpe en la pequeña china" y un porrón más, cosa de la que se presume abiertamente en el poster), constante utilización de croma (salvado por los pelos) y unas justas dosis de animación informática, cuando la cosa aún andaba en pañales y abundaban los píxeles.
Como telefilm que es, todo se desarrolla de un modo bastante planillo y monotonillo, sin exabruptos ni nada demasiado llamativo. Tal vez el momento más recordable sea hacia al final, cuando la nave con la bomba se adentra en el sol y su piloto es testigo de las imágenes más increíbles del interior de la estrella que nos cobija, resueltas por la misma vía de la que se sirvieron en el "Superman" de 1978 al mostrar los confines del universo, usando imágenes reales -retocadas mediante luz- de ciertas algas microscópicas capaces de efectuar las más extrañas formas y los más rimbombantes destellos. Y es que el responsable de tan curiosa triquiñuela es el mismo en ambos casos (en la epopeya del superhéroe y en "Solar Crisis"), Peter Parks. Pal caso no cuela mucho, pero se agradece el intento.
Y cuando hace unas líneas hablaba de "ciertos lujos", no lo decía porque sí. Miren qué reparto más majo tiene "Solar Crisis": Tim "Desmadre a la americana" Matheson, Charlton Heston, Peter "El jovencito Frankenstein" Boyle, Jack Palance, Paul Koslo -eterno malo de serie B y que ya coincidió con Heston en "El último hombre... vivo"-, Dorian Harewood -segundón de reconocible rostro, estuvo en "La chaqueta metálica"-, Paul Williams, el incomparable "Swan" de "El fantasma del paraíso" (así como responsable de su estupendo soundtrack) como la voz de una computadora rollo "HAL 9000", el feo más "cool" del cine moderno Michael Berryman (casi sin frase) y un jovencito Corin Nemec preparándose para el tipo de películas que marcarían el resto de su desigual pero activa carrera.
"Solar Crisis" está basada en la novela de un autor Japonoide, Takeshi Kawata, también productor (de ahí que el pifostio sea mitad yanki, mitad nipón) y el director no es otro que... ¡¡Alan Smithee!!, el pseudónimo oficial que todo filmmaker utiliza cuando reniega del resultado de su obra por intromisiones ajenas (normalmente los productores). En este caso, tras Smithee se esconde Richard C. Sarafian, co-engendrador de la casta de los Sarafian, de entre los que destaca Deran, director de pelis tan reconocibles pal aficionado medio como "Cosmos mortal" (producida por nuestro Carlos Aured), "Interzone" (producida por Aristide Massaccesi y con co-guión de Claudio Fragasso), "Libertad para morir" (vehículo pal amigo Van Damme) o "Velocidad terminal" (la de Charlie Sheen y Nastassja Kinski). Con el tiempo y una caña, el tipo acabó inmerso en el medio televisivo -como su puto padre- y le fue tan bien que terminaría dirigiendo capítulos para "CSI: Nueva York" y "House". Entre sus pecadillos de juventud le encontramos como actor en "Al filo de la medianoche" y...¡¡"Zombi 3"!!. Señalar que uno de los guionistas de "Solar Crisis" es también de la familia, Tedi Sarafian, pero que por aquello de sol/idarizarse con su progenitor firmó con un nombre de héroe de tebeo barato: Crispan Bolt. ¡Curiosísimo!.
Y para rizar el rizo, la banda sonora la compone nada menos que Maurice Jarre, el de "Lawrence de Arabia". De entrada sorprende mucho, pero si miramos su ficha completa en Imdb veremos que Mauricio era un currante y no tenía muchos escrúpulos eligiendo la peli a la que bendecir con su talento.
¿Justifica tanto nombre reconocible/prestigioso el visionado de "Solar Crisis"?... posss, sí, supongo que sí, que para ser lo que es, se deja ver. Sin más. Al tratarse de un producto básicamente apoyado en los efectos especiales, no ha envejecido demasiado bien aunque tampoco ofende.
La pregunta del millón es: ¿cómo hubiese sido la versión firmada por Richard C. Sarafian?. ¿Mejor?, ¿peor?. ¡A saber!.

miércoles, 4 de junio de 2014

BOTAS NEGRAS, LÁTIGO DE CUERO

Los años ochenta de Jess Franco,  tan precarios como prolíficos, y rodando a mansalva tanto aventuras de de Al Pereira como derivados, dan mucho de si, porque encontramos desde absolutos coñazos que parecen confeccionados a base de retales de otros coñazos, hasta películas como esta “Botas negras, látigo de cuero” que, teniendo  presente siempre que las películas de Jesús Franco eran muy malas –no hace falta decir a estas alturas que de lo que estoy enamorado es del concepto- si que tienen algunos atisbos al inicio de que la cosa va a ser minimamente  entretenida, a los diez minutos despejamos cualquier duda, viendo claramente que no, que se trata de lo de de siempre.
Así que para la ocasión tenemos a Al Pereira, que recibe a punta de pistola  a una mujer, a cual, tras decirle el detective cuatro guarrerías, le contrata para que recupere un bolso que está en un desguace. Allí, unos tipos intimidan a Pereira, que desenfundará su arma contra ellos. Y a partir de aquí, Pereira se meterá en un extraño embrollo, en un asesinato del cual es el principal sospechoso, mientras se tira, siempre que puede, a la mujer que inicialmente le contrató.
Aunque empieza muy bien, pronto su hora y media de metraje se vuelve eterna.
No obstante, hay que decir que en géneros menores (porno o clasificadas “S”) Franco se desenvolvía con mayor soltura que los Carlos Aured o Iquinos de la época. Con esto quiero decir, que “Botas negras, látigo de cuero” como película estándar es una absoluta basura, pero como peli clasificada “S” que es, es infinitamente mejor que cualquiera adscrita al subgénero con más nombre. Si embargo, tampoco valdría para un aficionado al cine “S” porque tampoco es tan erótica, o su existencia no se basa, en su totalidad, en el erotismo. Poco más que decir al respecto.
Una más de aquellas películas ochenteras de Franco, conMayans y Lina Romay a la cabeza en la que vemos a los actores vestidos exactamente igual que en otras películas del mismo año, y dónde a Mayans le crece el pelo de un plano a otro, por no hablar de la escena en la que, tras ver como el pelo le crece y le mengua en la misma secuencia, coge unas tijeras y se lo corta, junto con los bigotes, para que así no nos preguntemos por qué el resto de la película aparece con otro look distinto al de cuando empezó.
El tio Jess rodaba dos o tres pelis al mismo tiempo, en los mismos hoteles y los mismos escenarios, así que esto no era, en absoluto, de extrañar. Incluso puede que el principio perteneciera a una película, y el resto a otra ¡A saber!
No es de las peores, ni de las más divertidas. Pero sale Al Pereira, así que…

lunes, 2 de junio de 2014

RUBBERFACE

Parida como “Introducing Janet”, se trata de un viejo telefilme Canadiense, en el que Jim Carrey no era más que un  joven que empezaba en el mundo de la comedia y en el que, aunque tenía un papel protagonista, no era el principal reclamo.
Un mediometraje –apenas dura 45 minutos- que cuenta la historia de una joven oronda y acomplejada que, por otro lado, tiene cierto talento para la comedia y los chistes. Un buen día conoce a un joven de exótico nombre, Tony Moroni, que además de fregar platos en un club de comedia, de vez en cuando sube al escenario a soltar su mediocre repertorio. Un buen día, deciden que lo mejor que pueden hacer es, que ella le escriba los chistes a él, dado que ella tiene miedo a subir al escenario, y así matan dos pájaros de un tiro.
Bueno, esta película es absolutamente infame, rodada como sin ganas, con un tempo inexistente y con una historia que no puede ser más sosa. Todo apunta que la película será una comedia romántica de “chico-majo-conoce-chica-gorda-y-se-enamora”, pero se queda a medio camino, porque esta historia de amor, luego ni se llega a plantear a pesar de que esté todo preparado para tal efecto. En definitiva, una patata hervida.
Por otro lado, la protagonista,  Adah Glasbourg, no puede ser más insoportable. Figura ser una chica de lo más divertida y con sus chascarrillos y chistes, la sensación que le queda al espectador es que está interpretando a una enajenada mental. Quienes vieron la película en su momento, además del encargado del casting y el director, debieron pensar lo mismo, porque lo cierto es que esta chica no volvió a rodar ni una sola película más, y su partenaire, Jim Carrey, terminó explotando su vena cómica más facial, y gracias a eso tiró para adelante, porque lo cierto es que,  aún apuntando maneras, el Jim Carrey de esta película, tiene la gracia brillando por su ausencia. Es más, hay escenitas de ambos que inmiscuyen al espectador en la más asesina vergüenza ajena.
Y es que esta película quedó relegada al olvido. Hasta que, claro, por unas cuestiones o por otras, Jim Carrey se convirtió en estrella. Tras sus apariciones televisivas y sus películas, se le empezó a conocer como “Rubberface” (Cara de goma), así que las despiadadas distribuidoras de vídeo, rescataron del cubo de la basura esta vieja película, y titulándola de igual manera que el apodo de Carrey, la lanzaron al mercado como si se tratara de una película nueva del cómico en la que se vendían los atributos y la comedia física por los que Carrey era conocido… y eso que en esta película, Carrey apenas hace un par de gestos muy poco desarrollados.
Mucho después, a  nuestro país llega la película en DVD, exactamente con las mismas artimañas que lo hicieron en Canadá y las Américas, pero peor aún, con esta carátula que les adjunto. En ella vemos que hay un cuerpo al que, en su imposible postura, han cortado, via fotoshot, la cabeza de su dueño para pegar de mala manera la cabeza de un  Jim Carrey, que si no es del todo actual, si que es de sus últimos años. Ahora la cosa está en ¿Todavía hay alguien que pique con estos intentos de engaños? Yo he adquirido el dvd sabiendo que sería algo de esto y por eso lo he comprado –por eso, y porque me ha costado 80 centimos-. Y estas cosas deudoras de la etapa del vídeo club, ejecutadas en los tiempos que corren, bien merecen una reseña.
Dirigen Glen Salzman y Rebecca Yates, que en su longeva carrera televisiva, alguna vez tuvieron que decir aquello de “ Yo rodé una de las primeras películas de Jim Carrey”.
Como anécdota decir que, a juzgar por su aspecto en este telefilm, Jim Carrey tiene los dientes nuevos –aquí los tiene montados y torcidos- y la nariz operada, como pasa con la mayoría de las estrellas de Hollywood.
Una porquería.

viernes, 30 de mayo de 2014

THE FROGGY SNUFF MOVIE ZERO

Del amplio espectro que deja el Underground por el planeta, y más del de habla hispana, la ultima película que he visto que me ha llamado la atención es este “The Froggy Snuff  Movie Zero” desde Argentina. Un verdadero ataque a los nervios y un sentido del humor con el que en algunos momentos me he sentido, incluso, identificado.
Se ve que el director del tinglado, Federico Tarantola, durante años estuvo realizando cortometrajes animados de corte experimental, con medios que cualquier usuario de windows pueda tener a su disposición, usando en montaje montones de efectos y mezclando imágenes, músicas y sonidos hasta completar unas piezas, por lo menos para el que suscribe, muy interesantes, porque ponen a prueba los sentidos. A estos cortos los iba numerando y titulando“The Froggy snuff”. Lo que me llama poderosamente la atención de estos cortos, es que, muchos de ellos, por no decir que prácticamente su totalidad, contienen las mismas imágenes grabadas (y luego animadas) del primer corto y, sin embargo, y teniendo en cuenta que son cortos a base de mezclar imágenes, anarrativos y baratos, logra no repetirse. Las piezas son de un experimentalismo que roza lo insoportable, y su estilo, aún totalmente contemporáneo y basado en la informática, los videojuegos y la cultura pop,  recuerda un poco al de un Jeff  Keen de la buena época.
Y claro, teniendo en cuenta la procedencia experimental y argentina del producto, cabía esperar un trabajo pedante, pseudo intelectual y que tirase de espaldas, como todos los cuece habas que le dan al experimental, que son unos redichos y unos posers a los que reventaría la cabeza a puñetazos sin problemas. Pero no. Se trata de cine experimental rodado por un cafre de mucho cuidado, sin una gota de pedantismo, mucho cachondeo y muy de agradecer.
Así pues, “The Froggy Snuff Movie Zero”, es un recopilatorio en forma de largometraje de todos los cortos que Fede Tarantola rodó bajo el nombre de “The Froggy Snuff” y que van conectados con un nexo de unión. En la película, figura que estamos viendo una especie de programa de televisión infantil, en el que nos van poniendo “Dibujitos animados” como dicen en la propia película y que vendrían a ser los cortos de los que he hablado antes. Y entre medias, concursos, locuras y chistes protagonizados por un maestro de ceremonias con sombrero de copa, que entre corto y corto le rellena un vaso de leche a un niño que tiene ahí flipando, al que le echa cada vez una droga distinta a la par que da paso a un tío con cresta (el propio Tarantola) que explica cosas raras de no se que hostias con la leche.
Lo bueno de todo este material que sirve como nexo de unión, es que, filmado con pura Mini-DV, está grabado en una habitación cualquiera, a la que los rótulos del programa que se supone que vemos son folios escritos con rotulador, el atrezzo que usan está comprado en un chino y no disimula su condición pobre, amateur y desenfadada. Vamos que se nota que está grabado en casa de uno, e incluso, se enorgullece de ello. Amén del surrealismo de todas estas escenas de en medio, que alcanzan cotas de locura como no he visto yo jamás en el cine hecho por aficionados.
Así pues, una bocanada de aire fresco en el panorama underground y en el panorama experimental, que he disfrutado con todos los sentidos, y que me ha dejado fascinado, maravillado, y con ganas de ver más cosas de este director, que no es más que lo que vemos, ni va da nada más que lo que es.
Una absoluta locura, que no recomiendo más que a los iniciados. Los amantes del cine experimental que se abstengan, porque este tipo no solo no busca mensajes profundos en su cine, sino que, además, se lo toma a cachondeo. Él no lo sabe, pero se ha reído, se ha cagado más bien, en todos esos artistas y directores experimentales profundos, que al final no son más que unos gilipollas.
Y los no acostumbrados más que al cine estándar, ni se les ocurra verla.

jueves, 29 de mayo de 2014

ROMPENIEVES

Esto no es normal, no me refiero a la película, sino a que como ya la comentamos en el podcast no solemos luego reseñarlas en el blog, pero me ha gustado tanto (y a Naxo) que merece la reseña en formato texto. En el podcast de AVT ya escucharían a Víctor comentar que en el cartel podemos ver a El Capitán América (con barba) custodiado por Jess Franco y Lina Romay. Realmente son Chris Evans, John Hurt y Tilda Swinton, pero casi que da el pego.

Esta película es una adaptación de un comic francés titulado "Le Transperceneige", de Jean-Marc Rochette, Benjamin Legrand y Jacques Lob. El director surcoreano Bong Joon-Ho leyó el comic en un viaje y se enamoro de la historia, la cual adapto junto a los autores para realizar el guion y posteriormente dirigir la película con un reparto completamente internacional. Una historia post-apocalíptica que sirve de reflejo y critica de la sociedad y los estratos que la componen. Aun así no se piensen que esto es un rollo macabeo, la cinta es entretenida, con acción resultona y todo ello ocurriendo dentro de un inmenso tren. 

En el futuro no muy lejano, la humanidad lanza un producto a la atmosfera para reducir los efectos del calentamiento global, consiguiendo justamente lo contrario, que se acelere llegando una época de glaciación extrema. Un millonario excéntrico mando crear un inmenso tren de lujo que corre por unas vías que dan la vuelta al mundo. El tren no necesita parar, es autosuficiente, pero al llegar el frio la gente se amontona dentro, es la única oportunidad de sobrevivir. Así pues la humanidad entera, los que quedan vivos, están dentro de ese enorme tren que no puede parar, ya que fuera el frio es tan extremo que no hay nada que sobreviva más de 7 minutos a la intemperie. En la cabeza está la maquina y Winford, (Ed Harris) el millonario que controla el tren, y en los vagones de cola, la chusma, la gentuza que entro al tren en último momento gracias a la generosidad del gran amado líder Winford. Entre medias, vagones dedicados al cultivo, el agua, una escuela, discotecas, jacuzzis…. Pero claro, lo bueno es para los de vagones de cabeza, los de cola están hacinados al fondo sin posibilidad de salir de ese último vagón. Les dan de comer una barritas de proteínas, los tratan  a palos e incluso les roban a sus hijos, así que es normal que estén hasta los mismisimos cojones y de vez en cuando organicen algún motín, aunque en anteriores revueltas no consiguieron llegar muy lejos. Esta vez van a por el premio gordo, la maquina. La purria de los vagones de cola quiere conseguir llegar a la maquina y controlarla ellos, dar la vuelta al sistema que tan mal les está tratando. Para ello contaran con Curtis (Evans) quien con los consejos del anciano del vagón, Gilliam (Hurt), que además fue uno de los que diseño el tren, organizaran la revuelta de todas las madres. Como si fuera un videojuego, irán pasando de vagón en vagón acabando con los obstáculos que se encuentran (es decir, matando soldados y liberando presos que son de utilidad) Llegando al final del metraje nos encontraremos con giros de guion interesantes, y conoceremos el pasado de Curtis que tanto le atormenta, y que es muy chulo y nos muestra lo desesperados que llegaron a estar en los vagones de cola (véase vagones de cola como estrato más bajo de la sociedad

El género post-apocalíptico tuvo su mayor auge en los años 50, con todo aquello de la guerra fría entre USA y la URSS, así que muchas de las obras cinematográficas de este tipo tienen una estética muy de esos años. Aunque la catástrofe ocurre en el siglo XXI, dentro del tren la gente pudiente viste como en aquellos paranoicos años en los USA. Lo vemos claramente en el personaje de Tilda Swinton, que es la ministra de “no sé qué”, un enlace entre los de cabeza y los de cola. También en el vagón escuela, donde la embarazada profesora lleva un vestido digno de estar cocinando un autentico y genuino pastel de manzana made in USA. También los videos que se les ponen a modo de lección a los críos en el tren son muy años 50. Lo dicho, no tienen mucho sentido porque la película se desarrolla en el siglo XXI, pero joder, queda muy bien y nos hace recordar aquellas películas post-apocalípticas.

De acción está bien servida, no la hay en exceso ni se queda corta, lo justo. El ritmo de la película también es bueno, tienen un pequeño bajón a mitad para presentar a un personaje (el ingeniero que abre las puertas) pero enseguida vuelve a retomar la marcha a un buen ritmo. Con sus dos horas de duración no se hace larga, lo que habla muy bien de su ritmo y de la pericia de su director. 

En cuanto a leer el comic antes de la película o no, pues en mi caso yo leí el primer volumen, y la verdad es que no me ha estropeado la película, y viceversa. Son dos historias distintas con una base común. Vamos que pueden o no leer el comic, no hay peligro de spoilers gordos.

Véanla, es cojonuda, además si son ustedes de filosofar con temas políticos, y quieren extrapolar los resultados de las elecciones europeas con esta película, es muy posible que encuentren alguna semejanza, o no, o yo que sé, solo sé que la peli esta de cojones de bien.

miércoles, 28 de mayo de 2014

LA MUERTE VIAJA EN VIDEO

Con un culto en los USA fuera de todo precedente –El grupo Hardcore “The Video Dead”, debe su nombre a esta película-  y con tres o cuatro acólitos en las hispanias que no le pillan el punto, básicamente, porque sus cerebros están llenos de serrín, “La muerte viaja en vídeo” es, entre muchas otras referencias que tiene la película, una consecuencia directa y más que deudora de “El regreso de losmuertos vivientes”. Pero no se trata de un mero remedo o un “exploitation” al uso. Tiene suficientes cosas buenas para tenerla en consideración a pesar de lo malucha y barata que es y notarse de las fuentes de las que chupa.
Inciso merece el mencionar, que no entiendo como esta película no tiene más nombre, y más con la, ya instaurada, “Cultura Zombie” que propicia que se escriban libros provenientes del tema, incluso, por gente ajena al cine de terror.
Un individuo recibe por correo un viejo televisor. En ese televisor lo único que se ve es una antigua película de zombies,  Y aunque el individuo desenchufa esa tele, esta sigue funcionando. En una de estas, que uno de los zombies de la película, sale del televisor y se papea al tipo este. Pasan los meses, y una familia se muda a la casa dónde ha ocurrido esto, y la tele sigue dentro de la casa, así que, como es de prever, y con la ayuda de un tipo que conoce bien el televisor este al que llama “el televisor de la muerte” ya que lo tuvo en su poder y se dedicó a enviarlo por correo para librarse de él, pues tendrán que hacer frente a estos zombies televisivos.
Obviamente, la película es más una comedia que otra cosa, como ya he dicho, que pretende parecerse a “El regreso de los muertos vivientes”, sin llegar, ni de lejos, a la genialidad de aquella. Ni tan siquiera es mejor que cualquier película de zombies de la época. Pero si que tiene ciertos atributos y/o ideas que la convierten en una cosa terriblemente original y novedosa, más allá de que los zombies salgan del televisor sin que eso sea nunca explicado. A saber: La película es terriblemente simpática, los zombies son simpatiquísimos así mismo. Y es simpática en su conjunto, porque en verdad, los protagonistas “vivos” por llamarlos de algún modo, caen bastante mal. Y  aún siendo una  película claramente inclinada hacia la comedia, la poca pericia, sobretodo, en lo que a diálogos se refiere, la convierten, a su vez, en una comedia involuntaria.
Por otro lado, no creo que esté descubriendo las sopas de ajo cuando, supongo, que la falta de presupuesto se vio más que acusada  en cuanto a temas de iluminación;  la película, toda ella, sucede a plena luz de día, e incluso, en exteriores en pleno campo, con lo que  las posibles dosis de terror que parecía prometer la peli  a su inicio – Esa cabeza zombie que asoma por el televisor y que inspecciona la zona, da un poquillo de yuyu- se desvanecen con tanta luz brillante. Una falta de atmósfera total, pero muy agradecida.
De gore anda servida en su justa medida, y otra vez apelo a la originalidad, porque a mí me sorprendió mucho el ver que, cuando parten a un zombie por la mitad, este tiene en su interior ¡ratoncitos vivos que le roen por dentro!
Y lo que de verdad me tiene ganado de esta película, es el concepto de zombies. No porque uno lleve gafas, otro vaya vestido de novia, o usen armas para matar a la gente (que eso ya lo hacían los de “La invasión de los zombies Atomicos”… no, no es por eso, que también. Es por el hecho de que son zombies con manías, manías muy particulares: Para empezar, son zombies que no saben que son zombies, ergo se creen que están vivos. Esto provoca que, si te comportas de manera normal  con ellos, estos no te ataquen ni nada, porque no se acuerdan de que son zombies. Por otro lado, su punto débil son los espejos, ya que un zombie, no soporta verse muerto en el espejo. Y luego están las formas de matarlo, que esto ya, es el autentico despiporre: Como ya están muertos, no hay formas de matarlos, pero si reúnes a unos pocos en un sitio cerrado, estos pronto se vuelven locos y mueren. Por otro lado, y teniendo en cuenta que de primeras ellos se creen que están vivos, la otra forma de matarlos, es matarlos con normalidad, es decir, que si le metes al zombie de navajazos, este cae al suelo muerto, porque es lo normal cuando te apuñalan… y de ahí una de las frases más celebradas del film: “Qué hijo de puta, le metes cuatro flechazos y cree que está muerto”.
Así que, que quieren que les diga, solo por estas cositas, la película  a mi me tiene ganado, y eso que yo tengo “zombiefobia”… pero ver al zombie que se cree muerto cuando le han lanzado cuatro flechas… eso es divertidísimo.
El director y productor de la película, es el pobrecillo de  Rober Scott, al que habría que apodar Juan Palomo, y que si con “La muerte viaja en vídeo” debutó como director, con su siguiente película “Ratdog” se despidió de esto de la creación de películas, pasando a ser meritorio y segunda unidad de infinidad de series de televisión o de “Drácula: un muerto muy contento y feliz”.
En cuanto a los actores, puede que Michael Saint Michaels, les suene por el exótico nombre, pero no se prodigó en cine demasiado más,  al igual que el resto de compañeros, que no nombraré, porque sus carreras son irrelevantes.
Ya les digo, un divertimento que cae muy bien, y una ponzoña a reivindicar.
¡Ah! Olvidaba decirles que el maquillaje de los zombies, hay alguno que es una mierda, poco más que tíos pintados, pero otros, como el  del que sale de la tele, están muy, pero que muy bien.

lunes, 26 de mayo de 2014

LOS BLUES DE LA CALLE POP

“Los blues de la calle pop” –maravilloso y musical título- es una de esas películas que facturaba Jess Franco allá por los ochenta, que compaginaba con el porno y que se hacían con dos pesetas. Vamos, que no hay artificio ninguno, como mucho los actores, los hoteles dónde se alojan, quizás algo de maquillaje (en esta ocasión, los punks que aparecen en la película, lo requieren) y absolutamente nada más. Son películas de carácter amateur rodadas en 35 mm.
También conocida con el título de “Aventuras de Felipe Marlboro vol. 8”, y teniendo muy presente el cómic y las novelas de baratillo en su ejecución, cuenta la historia de un detective llamado Felipe Marlboro –en realidad es un remedo de Al Pereira al que han llamado así, quizás porque se trata de una comedia-  que es contratado  por una jovencita a cambio de 60 dólares y la utilización de su cuerpo, para que encuentre a su novio Macho Jim, un universitario que ha desaparecido. Claro que durante la búsqueda, Marlboro se encuentra con que  este hombre al que busca no es un universitario, sino un punk asesino que le va a dar algún que otro quebradero de cabeza. Vamos, básicamente le va a hacer al detective ir de un lado a otro.
La película es terrible. Cuesta mucho, con según que películas,  comprender por qué el tío Jess era tan popular y respetado, sobretodo, en algunos países de Europa.
Ya no es solo que el argumento sea una chufla, la historia una mamarrachada y en general, un aburrimiento, es que, y aunque siempre he defendido que una de las virtudes de Jesús Franco es la desgana con la que hace las películas, “Los Blues de la calle Pop” es la dejadez absoluta. Por todos es sabido que Jess daba la orden de acción, y dejaba ahí la cámara rodando hasta la extenuación. Pues aquí lo hace, y no solo en una escena erótica, sino ¡ en un paseo en coche!, un paseo en coche que no parece terminar nunca. Por si eso fuera poco hace una comedia, con lo que hace al protagonista soltar una serie de chascarrillos y chistes, cuando no, pone  a los personajes en intencionadas situaciones cómicas, que, lo miremos por dónde miremos, jamás funcionan. A Jess Franco se le daban mal muchas cosas, pero para la comedia era un completo incapaz. Con lo moderno y rompedor que era para unas cosas, hay que ver lo anticuado que era para el humor.
Pero todo  esto que acabo de explicar es lo mínimo a lo que uno se expone cuando se sienta a ver una película de Franco. Ese cutrerío, esa dejadez, ese rellenar por rellenar, esa mierda de chistes es marca de la casa, no nos pilla de nuevas.
Lo que si es cierto, y el conjunto de conceptos es lo que hacen de él un cineasta tan malo como único,  es lo adelantado que era a su tiempo, lo moderno, lo inteligente, lo experimental, misterioso, raro y desperado.
Para empezar, que su personaje principal se dirija a cámara en según que momentos, puede que esté algo manido, pero a mí en esta ocasión, no se muy bien por qué, me hace gracia, al igual que, para dar ambiente de cómic, de vez en cuando aparece algún cartelito con texto mal filmado y puesto ahí, sin orden ni concierto, que le dan ese toquecito de estilo que, insisto, le convierte en una especie de autor, al igual que la única escena sensual de la película. Largos planos del detective Malboro besando a su antagonista femenina, saliva incluída, o acariciando con los labios su poblado pubis, que están llenos de belleza. Pero también se encuentran inmersos en un caos en el que nada tiene mucho sentido ni es tomado en serio.
Jess es listo como el hambre y con la vista puesta en, si por un casual, su película pudiera dar dinero. Así que en pleno 1983, en la era Almodóvar, Jess Franco introduce en su película, como malos de la función, unos cuantos punks de aquellos de la época -para ir acorde con los tiempos- y así explotar un poco las modas imperantes del momento o no se le ocurre otra cosa más surrealista que un gangster bailaor de flamenco que atormenta a nuestro protagonista a punta de navaja, a la par que taconea mientras lo hace. Una absoluta ida de olla que sabiendo como era, más o menos, el abuelo, lo más probable es que se partiera el culo mientras lo pensaba. Y en esta ocasión la cosa si tiene más o menos gracia.
Las cotas de surrealismo suben cuando, sin venir a cuento, cada dos por tres vemos al personaje antagonista, Macho Jim, en un plano que muy bien podría ser una prueba de cámara,  delante de una pared blanca, que repite una y otra vez, como poseso, y sin saber por qué “Yo soy Macho Jim. ¡Macho Jim!”.
Así que mi veredicto es… mira que es mala esta puta película, mira que es cansina… pero ¡cojones como mola!
En el reparto, los habituales de aquella época, Antonio Mayans como el detective Malboro, firmando como Robert Foster su desmadrada interpretación, Lina Romay, esta vez, bajo el nombre de Candi Coster y el pobrecillo de José Llamas, que si en otras películas tiene que follar, empalme su polla o no, aquí tiene la ridícula tarea de llevar los pelos y los maquillajes propios de un punk. Por otro lado, el propio Jess Franco se reserva un papelito de pianista que advierte a Felipe Marlboro sobre la peligrosidad del hombre al que busca. En las pelis de aquellos años, no era raro ver a Franco y Mayans compartiendo plano y soltando bobas conversaciones.
Curiosa época de Jesús Franco esta.

viernes, 23 de mayo de 2014

LA MANSIÓN DE CTHULHU

En general, Juan Piquer Simón no ha hecho más que caquitas. Eso que le quede claro a sus fans. Porque de un buen puñado de películas, solo dos de ellas son más o menos dignas, “Slugs” y “La Grieta”. Y serian más o menos dignas porque parecen "series B" americanas cutrecillas, pero no porque sean grandes películas. Porque si nos ponemos cabezones, la verdad es que no hay ni un solo “maestro del terror” a nivel nacional. Y cuando digo ni uno, me refiero a que el fantástico español en general es una mierda… y es por eso que lo adoro.
Pero en el caso de Piquer Simón, que tanto dinero acumuló con sus películas en las taquillas americanas –aunque solo fuera porque la gente iba a reírse de ellas-  es el caso de una decadencia absoluta. Resulta difícil creer que tras “Slugs” y “La Grieta”, Simón rodara una serie de películas tan, tan, tan malas.  Pasó de ser un director de género aceptable y digno, a ser el puto ñordo hasta que falleció, siendo, probablemente, uno de sus mayores despropósitos este “La Mansión de Cthulhu”  que nos ocupa.
La cosa va de unos macarras que, por tema de cocaína y un asesinato a sus espaldas en un parque de atracciones, acaban raptando a un mago y a su familia durante la huida, y recalando en una mansión en cuyo interior se suceden una serie de fenómenos extraños que darán cuenta de todos y cada uno de ellos.
No hay mucho que decir, la verdad. Una historia lineal con personajes planos que van muriendo a lo largo del metraje. Y si algo salvo de este trocito de mierda blandurria, serían los maquillajes y los f/x, que, simpáticos y artesanales, no causan el efecto que deberían por culpa de una realización del todo incompetente. Y es que Piquer Simón despertaba mis simpatías, pero, a la vista de cualquiera está que era muy limitadito.
Me resulta especialmente graciosa toda la primera parte de la película, puesto que está rodada en el desaparecido parque de atracciones del centro comercial “Parque Sur” en Leganés, lugar este de corta vida y que, con sus cuatro atracciones, y  el estilo de estas, era más parecido a una feria de barriada. No obstante, siendo reconocible todo ello, incluido el gran cartelón de “Norauto” que a principios de los noventa portaba dicho centro comercial, le confiere a la película un tono aún más cutre del que ya de por si tenía, y te llevas las manos a la cabeza cuando descubres que esta película se rodó con la vista más en los USA que en España, y ya te tienes que deshuevar de la risa cuando una de las escenas se sucede justo delante del puesto de perritos calientes que había allí, cuyos carteles de “Hot Dog” estaban en Inglés, para que diera un poquito el pego. Así pues, es muy divertido, también, como el “segurata”, de look totalmente español, se refiere a sus compañeros del parque de atracciones con nombres Ingleses. Tremendo.
Y si bien esta primera parte de la película me hace más o menos gracia, también es verdad que cuando ha de venir lo bueno, cuando el grupito de protagonistas se adentra en la mansión, la cosa se torna soporífera, y el aburrimiento más asesino hace acto de presencia, jodiéndose la diversión. Ni tan siquiera unas muertes, más o menos, burras, salvan la película de la quema. Un horror.
Por otro lado decir que los fans de H.P. Lovecraft en particular, y el fandom en general, ponen en Internet el grito en el cielo porque "Cthulhu" no aparece en todo el metraje... ¡Ja! Como si ese fuese su principal problema. Ignorantes… que no salga el bicho, intuyo, es que porque no había ni una peseta para construirlo.
A nivel comercial, en un principio, tenía que distribuirla en cines “Lauren Films”, pero, conscientes de que esto era un desbarajuste que no solo no les iba a proporcionar dinero, sino que se podían reír de ellos el resto de distribuidores, aplazaron su estreno en salas hasta tal punto que nunca llegó, saliendo directamente en vídeo, y con las copias contadas. No obstante, algún pase con entrada al público se debió dar, ya que los datos del ministerio indican que recaudó 5, 71 € aportados por 5 espectadores. Sería el típico pase para justificar en estreno.
En USA, tuvo similar distribución, pero no le fue mucho mejor que aquí.
El principio de la decadencia de Juan Piquer Simón… ¿o eso fue con “Viaje al centro de la tierra?
En el reparto tenemos a Frank Finlay  que vimos en “Lifeforce” pero que estuvo toda su vida en mierdecillas y series de televisión, Luis Fernando Alvés, que ahora mismo no recuerdo qué programa de "Tele 5" presentaba en los 90,  Frank Braña, que no habla y Emilio Linder, cuya aparición es vista y no vista… le matan a navajazos dentro de una atracción a los tres minutos de arrancar el pestiño.
Insufrible.

miércoles, 21 de mayo de 2014

LILIAN, LA VIRGEN PERVERTIDA

El agente Mario Pereira, se encuentra una chica drogada, una adicta a la droga que según vamos viendo la historia a base de flashbacks, vemos que se volvió adicta por culpa de una pareja de desalmados poderosos que, en una fiesta, le dieron drogas para abusar de ella. Recluida contra su voluntad, esta chica es violada continuamente, así como iniciada en el sado y demás prácticas “De Sadianas”. El Agente Pereira, consternado por la situación, decide ver que pasa.
“Lilian, La virgen pervetida” se concibió como película “S”justo en el momento en el que las salas “X” se legalizaron en nuestro país, con lo que estrenar una película erótica, y más cuando lo que se anda buscando es la pasta, no tenía ningún sentido. Así que, deprisa y corriendo, Jess Franco grabó un par de escenas explícitas con sus actores de confianza, José Llamas y su compañera Lina Romay y las insertó ahí de mala manera. Esto convierte la película en una cosa rara, porque como película porno, toda la trama y el rollo dramático y descarnadamente cruel sobra, y como película dramática, lo que sobra es la pornografía. Personalmente, si no se hubieran incluido esos insertos, yo creo que estaríamos ante una buena película de Franco. Todo lo buena que pueda ser una de sus películas, claro.
La película nos presenta a una de esas actrices de las que el tío Jess se enamoraba constantemente, la alemana Katja Bienert, menor de edad y que iba con su madre a todos lados (por lo que si algún caradura del set se la quería tirar, lo tenía crudo) que interpreta (es un decir) a la joven virgen que es, más que pervertida, forzada por estos caprichosos ricachos. En la piel de estos, Lina Romay y Emilio Linder.
Linder se enfadó muchísimo con Jess Franco, porque el firmó un contrato para actuar en una película “S” (ya había rodado unas cuantas) en la que hay simulación de coito, pero realmente ni se tocan, e incluyó insertos porno justo en sus escenas con Katja Bienert, lo que propició que la gente se creyera que el actor había realizado porno. A día de hoy, se queja de esto, pero lo cierto es, que en “Una rajita para dos”, se ve claramente como el actor practica sexo delante de la cámara, con lo que su rabieta se queda en tierra de nadie. Linder hizo porno, diga lo que diga.
Por otro lado, tenemos el agitanado rostro y afilada polla de José Llamas (no confundir con “Pancho” de “Verano Azul”, que es José Luis Fernández… lo digo, porque hasta ahora yo creí que José Llamas era él…). Tenemos a  Antonio Mayans haciendo del agente Mario Pereira, que se llama Mario como se podía llamar pedro, pero que és Al Pereira. Y es que el “Universo Pereira” es muy raro. Cambia de nombre, mote, género, como le da la gana, pero siempre nos podemos hacer una idea de cuando Mayans está interpretando al “famoso” detective. Y el propio Jess Franco tiene un papel de importancia, que para nada era mal actor, al contrario, tenía una fuerte vis cómica cuando tocaba –no le juzguen por los chistes malísimos de sus guiones, sino por su presencia cómica en pantalla- y potencial dramático cuando se prestaba, como es el caso, dónde interpreta al amigo de Pereira que se lamenta de que “es monstruoso que la juventud se drogue de esta manera”.
Así pues, como el producto final es claramente pornográfico, podemos decir que se trata de su mejor película pornográfica, con una ambientación y una atmósfera enrarecida y sórdida, haciendo un uso indiscriminado del  gran angular, sin venir a cuento, solo por usarlo, que la convierten, también, en una de sus mejores películas en general.

lunes, 19 de mayo de 2014

UN CIERTO SACRIFICIO

Genuina película Underground de las de verdad, filmada en súper 8, descuidada, con tosco montaje y planos secuencia con gente improvisando –muy propio todo del Underground-  que se hizo famosa y se vendió en todo el mundo por tener la particularidad de contar con Madonna en su reparto. Claro que Madonna cuando rodó la película era una absoluta desconocida que acudió al casting de una película vanguardista. Y fue elegida…
Rodada en 1979 con lo que su protagonista no contaba, era que cuatro años después, se iba a convertir en la artista pop femenina más importante de la historia de la música, ocasión esta que su director Stephen John Lewicki aprovechó para distribuir la cinta por todo el mundo. Y se forró con su peliculita Underground, no sin antes, tener que pelear con Madonna, que como ya era una estrella no quería que la película  por la que había cobrado 100 dólares y una ayudita con el alquiler de su apartamento, se distribuyese,
Cuando la diva se enteró de las intenciones del propietario de aquella película cochambrosa que había protagonizado unos años atrás, decidió comprarle los derechos de la misma, demostrando ser una puta tacaña al ofrecerle a Lewicky unos míseros 5000 dólares. Lewicky los rechazó, pero no obstante, organizó un pase privado de la película para Madonna, y que así, esta comprobara que no era tan malo como parecía después de todo. Cuando esta vio el grano del súper 8, el surrealismo de la trama y, en definitiva, lo desastrosa, baja de calidad y chabacana que era, lo anti-profesional del asunto, literalmente mandó a la mierda a Stephen Jonh Lewicki. La muy palurda, salió horrorizada de la proyección. Y como el director no aceptó su dinero, intentó por todos los medios que esa película no viera la luz, alegando que ella no había consentido la utilización de su nombre y su imagen para la distribución de esa película. Obviamente, no consiguió nada, porque ya cobró por su trabajo en el film, bajo contrato.
Para más inri, la película en su distribución videográfica en españa, fue víctima de la mentalidad “Exploitation” que imperaba en el vídeo club de los años ochenta, así que, se anunció esta a bombo y platillo como la película “porno” y prohibida de Madonna, cuya frase promocional fue “La película de la cual Madonna no quiere ni oír hablar”. Las revistas especializadas y en especial el “Súper Pop” se hicieron eco de la noticia con todos los honores. Claro, la verdad era que, de porno, nada de nada. La película tiene un desnudo de cintura para arriba de Madonna y pare usted de contar.
Curiosamente una vez puesta la película en el vídeo, vemos una leyenda de la distribuidora, la cual, más o menos, reza que “Esta es una película  Underground rodada en súper 8,  pero que gracias a los avances tecnológicos se ha podido transferir a vídeo para disfrute de todos, y que, en doblaje, se ha respetado la totalidad de los diálogos, suavizando aquellos más desagradables y soeces” Mas morbo para la saca. Y  ya por parte de la película, a continuación se cita una frase pre- créditos, perteneciente al revolucionario fotógrafo Ansel Adams que dice: “En todas las formas de arte hay que aceptar las limitaciones del medio en la misma medida en que disfrutamos de sus ventajas”. Maravillosa y certera frase ¿no creen?. Queda así justificada la mala calidad general de la película, para el público menos avanzado.
Se trata de una película de “Rape & Revenge” o “Violación y venganza” totalmente Urbanita y en la que las cosas ocurren sin que sean mostradas en pantalla.
Una cosa muy surrealista y extraña, en la que un individuo es tomado por proxeneta por un putero local. Una mujer que vive en un apartamento con sus esclavos sexuales, se enamora de este individuo y luego es violada en unos baños públicos por el putero antes mencionado, por lo que nuestro protagonista, junto con los esclavos sexuales y más peña que no sabemos de dónde salen, darán caza y captura al violador, al cual asesinan mientras se marcan un numerito musical con una canción muy pegadiza que lleva por título “Raymond may must die tonight”.
Todo el ambiente de la película es malsano y sórdido a la par que contemporáneo –de la época, se entiende- con todos esos cardados “nuevaoleros” y músicas tan del rollo artie post-moderno. Pero sobretodo, se impone ese súper ocho cerdo y utilizado con la misma destreza con la que lo podíamos utilizar cualquiera de nosotros, esa iluminación casi inexistente, ese montaje artesano (aunque ligeramente camuflado con la post producción en vídeo), ese look tan de estercolero y esos diálogos improvisados, caóticos e incomprensibles, que por otro lado, son la salsa del sarao. Por no mencionar el sombrerito de paja que me luce el putero violador… Una autentica anti-película. Una joyita. Se pueden ir olvidando de una ver  algo estándar, porque esto, aún teniendo el cine de géneros como referente, es una cosa con claras pretensiones artísticas (si esas pretensiones se cumplen o no, sería otra historia) y descaradamente amateur que, encima, no se averguenza de ellos, sino todo lo contrario y , además,  tiene la suerte de contar con Madonna en su reparto.
Por su parte el director Stephen John Lewicki, según “imdb” no volvió a rodar una película. Cosa poco probable al tratarse de un director underground. Lo más seguro es que tenga cientos de ellas… o no, porque según, también, “imdb”, este tipo era un estudiante de
Recomendable para los que ya estén familiarizados con el Under más feroz, que, me temo, no son ninguno de los habituales.

viernes, 16 de mayo de 2014

HOTLINE MIAMI

Para la primera reseña (y probablemente la ultima) de un videojuego en este blog, he optado por este antes que por otros con historias más cinematográficas, o que directamente quieren ser una película (ahí entran las cosas del señor David Cage, el responsable de que en muchas paradas de autobús viésemos a un Willen Defoe digital que daba un poco más de grimilla que su versión real) Pues digo que le hago la reseña a este videojuego porque es al que estoy jugando desde hace un tiempo y porque ha sabido ganarme poco a poco a pesar de que inicialmente me echase para atrás.
El juego se ve desde una vista aérea, es decir le ves la cabeza al personaje, los hombros y los pies al andar. Al contar con esta cámara aérea, los pisos y edificios en los que entras, se representan como un plano de una casa. A esta vista súmenle una estética de 8Bits, con pixelotes. Así por los ojos como que no entra mucho, salvo que de chaval tuvieras un MXS o un Spectrum, y aun así, como es mi caso, puede que ya estés cansado de gráficos y mecánicas viejunas. Al principio como veis no estaba nada emocionado, y siendo como es un juego con mucho ensayo-error, me canse a los pocos minutos. A los pocos días de dejarlo decidí darle otra oportunidad y acabo enganchándome como Antonio Flores al caballo (a muerte!!!!)


La mecánica es sencilla, entras en una casa, edificio o lugar, y allí con las armas que encuentras a tu paso, las puertas y tus puños, tienes que acabar con todos los que allí se encuentran. Una situación normalita puede ser esta:

 “Entras derribando una puerta de una patada, el guardia que estaba apoyado en ella sale lanzado contra la pared cayendo al suelo y soltando un bate de baseball. Le propinas un rodillazo en la boca estampando su cabeza contra la pared. En ese momento por tu derecha se acercan dos guardias con pistola, recoges el bate de baseball y se lo lanzas a uno de ellos mientras corres contra el otro. El bate le revienta la cabeza al primer guardia, al segundo lo matas de un puñetazo en plena cara. Coges una pistola mientras un perro guardián salta hacia ti, le descerrajas tres tiros pero no aciertas. Mueres. Vuelves a empezar. Entras derribando una puerta de una patada, el guardia que estaba apoyado en ella sale lanzado contra la pared cayendo al suelo y soltando un bate de baseball. Le propinas un rodillazo en la boca estampando su cabeza contra la pared. En ese momento por tu derecha aparece un guardia armado con una pistola (el otro guardia no ha salido de la habitación al oír el ruido) recoges el bate de baseball y le aporreas con él. El perro guardián te ha olido y va a por ti, de un golpe te lo quitas de encima. Entras en la habitación y mientras el guardia está de espaldas le machacas la cabeza con el bate. Sales por la otra puerta de la habitación, ves a un guardia a la izquierda y otro a la derecha, ninguno se ha percatado de tu presencia, le lanzas el bate a uno de ellos, recoger una navaja que hay en el suelo y acuchillas al otro mientras el primero recibe el impacto del bate que has lanzado en su espalda. Por el fondo de la izquierda hay un pasillo del que aparece un guardia con escopeta que te pega un tiro por la espalda. Mueres. Vuelves a empezar. Entras derribando una puerta de una patada…..”

Como podéis ver es todo ensayo y error, pero como los enemigos, aunque tienen unas rutas prefijadas, algunas veces se salen de ellas y toman nuevas, el juego tiene una pequeña dosis de aleatoriedad que hacen aun mas ensayo y error. Pero mola y engancha. Súmale que eres una máquina de matar que al empezar cada misión puedes calzarte una careta de un animal que te dará algunas ventajas o desventajas. Por ejemplo una careta de  rata te da nada más empezar una Uzi con silenciador,  la del caballo hace que cuando des con una puerta a un guardia este muera automáticamente en vez de quedar inconsciente en el suelo por unos segundos, y otras como la del pescado solo sirven para poner los textos en francés o alguna otra desventaja que se les ocurra a los programadores.

Aun no he hablado de la historia ni de las motivaciones del personaje, pero es que lo estoy dejando para el final. Vamos con los programadores que ya que los acabo de nombrar pues que menos que presentarlos. Son Jonatan Söderström y Dennis Wedin y ya está. Son solo dos personas.  Cierto que no es un juego que necesite un presupuesto millonario ni a 300 trabajadores y que está hecho con una editor de juegos, vamos que no han picado código de cero, pero aun así el merito es mucho. Estos dos señores se han currado uno de los juegos más adictivos de los últimos años. Ellos mismos son los que dicen que este juego se ha inspirado bastante en la película Drive, y no solo en la violencia que respira el juego (y que es necesaria para continuar la historia) sino también por esa banda sonora extraña y a la vez tan cojonuda que tiene.

Vamos con la historia. No hay como tal, a ver si que la hay, pero está mal explicada o mejor dicho, esta desordenada y con muchas partes oscuras a propósito, ya que los creadores querían que tu, jugador, estuvieras desconcertado por momentos y como el personaje del juego, te muevas por inercia y un sentido de la justicia o venganza que solo tu imaginas y que puede o no que este en la historia del juego.
El tema va tal que así, te despiertas en un apartamento bastante dejado, hay suciedad y papeles por la casa, tu cama esta sucia y no se han cambiado las sabanas durante meses, aunque haya distintos fluidos sobre ella. Tienes un mensaje en el contestador, cuando lo escuchas dice algo así: “Hola, necesitamos un payaso para una fiesta de cumpleaños, la dirección es 31º de Bread Street. Confirma que quedan todos muy contentos” o “Tenemos una plaga de cucarachas en el 24º de Maine, por favor ve a colocar trampas” Bajas las escaleras a la calle, te subes en tu Delorean, y vas a la dirección indicada. Allí, en el piso solo hay guardias armados, y tú tienes que matarlos a todos como te apetezca para poder seguir la historia.

¿De que te vas enterando mientras masacras enemigos? Pues que el personaje protagonista no está muy bien de la cabeza. De vez en cuando (en interludios entre pantallas) tienes visiones de otros “yos” disfrazados con mascaras de esas que te puedes poner, que te dicen lo loco que estas, lo mucho que te odian y que poco a poco iras descubriendo la historia, aunque sinceramente nunca lo descubres todo. Esto es para que el jugador deje volar la imaginación y se invente su propia historia, o que cojones, su ausencia total de ella. 

Como veis la violencia es el hilo conductor. En muchas reseñas vi sesudos monólogos sobre la violencia y que si era un revulsivo o que si realmente el protagonista la rechaza pero para ello tiene que hacer uso de ella, chorradas!!! Es un juego, matas bichos, te dan puntos por ello, contra mas puntos más armas, y ya. A todo se le puede sacar punta y verlo desde los ojos de un aficionado a la filosofía, pero si realmente te diviertes (y sabes diferenciar realidad de ficción) no creo que haya que buscarle tres pies al gato. Juega y diviértete, igual aprendes algo, o igual no. No todo tiene que ser una lección moral para la vida.

jueves, 15 de mayo de 2014

ENTRE PITOS ANDA EL JUEGO

“Entre pitos anda el juego” parodia otro título de la época con mucho éxito como es “Entre pillos anda el juego” de John Landis.
Una mujer casada, harta de la indiferencia a la que le somete su marido, decide, un buen día, salir a follar con todo aquél que se cruce en su camino. Y eso hace.
La gracia de esta película, a parte de la perenne – en las pelis porno de Jess Franco- falta de pollas duras, y el cachondo (aunque poco oroginal) título, es el duelo de mamar pollas que se pegan Lina Romay y Mabel Escaño, que además de chupar falillos blandos, compiten entre las dos para ver cual dice el chiste más ingenioso mientras lo hacen. Algunos tienen gracia, otros no. No obstante, da gusto verlas y oírlas.
También destaca porque de una forma muy guarrindonga, se juntan las pollas de dos actores, bien juntitas, y Lina Romay se las zampa a la vez  metiéndose las dos pollas en la boca, o a tiempos, chupando un poco a uno, y otro poco a otro. Ante tan excéntrica (y cerda) situación, no me extraña que los actores no trempen.
Como suele ser habitual, la película se le atribuye a Lina Romay, una vez más bajo el pseudónimo de Lulu Laverne, y si es cosa de pseudónimos y sentido del humor en el porno, esta gente, no se como se lo pasaría follando ante las cámaras (las actrices parece que bien, los actores, no tanto a juzgar por su pollas blandas), pero poniendo –o poniéndose- pseudónimos, yo creo que se lo pasaron de puta madre. Así, la sempiterna Lina Romay, firmaría como Laverne en la dirección, pero como felatriz firma como Candy Coster, Mabel Escaño es Sandra Pitosa,  José Miguel García es Evaristo Pichales, José Llamas es Paco Jones,  Concha Montes es Mona Lisa (¿) y Pepe Porta es Pepet Poyalet. Muy gracioso en el fondo…
La peli es muy poca cosa. Se ve que está el equipo en un hotel con una cámara, se ponen a follar y a improvisar  delante de ella, y sale una peli porno de una hora, que cumplió, lógicamente, su función de hacer dinero y ser muy alquilada en vídeo.
De la etapa porno, de las más mediocres… pero ¡cómo mola es espíritu!

lunes, 12 de mayo de 2014

UNA RAJITA PARA DOS

Seguimos con el Jess Franco pornográfico, y con la que puede que sea la película porno de mi vida. Me explico: 
Soy el último de cuatro hermanos y el que menos edad me lleva tiene 10 años más que yo. En plenos años ochenta, el Betamax familiar echaba chispas, ya que éramos siete los miembros de la familia los que requeríamos sus servicios. Y entonces a los videoclubes llegaron las primeras películas porno. Mis padres nunca estaban en casa puesto que regentaban un bar. Tendría ocho añitos, no más, y andaba tan tranquilo viendo la televisión cuando mis hermanos mayores (que ya tendrían 18  y 20 respectivamente) se presentan en el hogar, junto con otros tantos amigos del vecindario, y me dicen que debo irme a la habitación (que compartía con ambos) a jugar con mis “Clicks”, mis “Airgam boys” o lo que fuera, que ellos se disponían a ver una película “muy fea”. Y como buen niño, obedecí. Pero algo me debía oler a cuerno quemado. Dicha habitación estaba sita al fondo del pasillo de tal forma que, si asomaba la cabeza, podía ver la tele. Así, sentado en el suelo, me vi innumerables películas de dos rombos, como ya comenté en la reseña de “Yo la vi Primero”. Ante la curiosidad por “la película fea” que mis hermanos iban a consumir, me asomé. Y quedé traumatizado: nunca había visto un desnudo femenino… pero es que esta película comenzaba con alguien que portaba unas pinzas de depilar con las que extraía del ojo del culo de una muchacha algo que parecía una píldora. La sacaba y la volvía a introducir… imaginaos tal efecto en la mente de un niño -"¿Qué es eso? ¿Es un culo? ¡Qué asco!"- pensaba yo. Mis hermanos pronto me descubrieron fisgando y me ordenador que cerrara la puerta. Y yo obedecí. Eso si, a la que se descuidaban, asomaba de nuevo para mirar aquella pornografía tan repugnante por un lado, tan fascinante por otro.
Años después, en mis años de estudiante, solía ir al centro con un par de amigos a hacer pellas. Y como nunca pedían el carné, algunas veces nos metíamos a pasar la mañana en las sala X sita en Tirso de Molina (y que juraría sigue ahí), donde descubrí que aquella primera película porno que vi en mi vida era la que estaban proyectando en 1992. Solo éramos tres o cuatro -la mayoría viejos- viéndola. Si se tocaban, no lo notábamos. Y ya fue una cosa nostálgica, el toparme con ella por segunda vez y el descubrir que su título era “Una rajita para dos”. Seguimos visitando aquella sala X hasta que un día me levanté para ir al servicio y me siguió un señor chino, que con la mano llena de monedas de 500 pelas, me hacia gestos obscenos. Avisé a mis compañeros, nos fuimos de allí y no volvimos más.
Así que, sí, yo he visto “Una rajita para dos” en pantalla grande.
Años mas tarde, y en plena fiebre “jessfranquiana”, descubro que es el director de esa primera película porno. Una de las más famosas de cuantas rodó en el ámbito del cine X y cuya dirección atribuía a Lina Romay bajo cualquier seudónimo. En este caso “Lulú Laverne”.
Dos espías femeninas llevan ocultos en sus anos microfilms con contenidos secretos (las píldoras de las que hablaba antes), y que follan con argentinos y otros individuos de mal vivir, mientras sueltan todo el tiempo chistes y chascarrillos más o menos efectivos.
Lina Romay apenas sale, Emilio Linder folla con ímpetu, logrando alzar el rabo mejor que sus compañeros, poniendo acento Argentino (es Argentino) y, aunque sostenga que sus planos porno son insertos –verdad en muchos casos- aquí, siendo plano generales, está claro que es él quién folla. Y Antonio Mayans, que nunca mojó en un film de Franco, interpreta a un maricón impertinente que, ante los celos, interrumpe las sesiones eróticas de Linder, llamando por teléfono para preguntar tonterías. Está entretenidilla, como todas estas que hizo Jess Franco.
La película se rodó antes de que fuera legal en España el hacer porno y/o distribuirlo, así que se exhibió en algunas salas de manera clandestina. Luego ya se regularizó la ley, y se habilitaron las salas X , consiguiendo reunir a más de 88.000 espectadores, lo que la sitúa como una de las películas X españolas más taquilleras de la historia. Y a eso habría que sumarle los espectadores que la vieron de manera clandestina. En vídeo sería uno de los títulos más alquilados de aquella época, no ya del porno, sino en general, lo que la convierte en un absoluto clásico de nuestro país. Con todo, no es, ni de lejos, la mejor o más divertida marranada de su director.
A mí el porno no me gusta, no me ha gustado nunca. Lo veo aburrido, un arte menor y a la hora de, al igual que Onán, derramar mi semilla, tampoco me funciona. Prefiero usar la imaginación. Quizás todo esto sea por el trauma que me dejó esta maldita película en la que los ojetes peludos predominan, al igual que las pollas flácidas.
Entrañable.

sábado, 10 de mayo de 2014

FROZEN

Habiendo escuchado criticas positivas de esta película y conociendo la canción que gano el oscar, que no está nada mal, tenía un poco en alta estima esta película. Luego la he visto, y se me ha bajado, pero es lo que hay. De momento Enredados me parece la mejor película Disney de la ultima década, y si ya te pones, desde Tarzan que no hacen una buena (Excluyendo a Lilo & Stich, que sin ser una obra maestra está muy bien)

Esta Frozen, al igual que Enredados, volvía a los cuentos de hadas y princesas. La historia gira en torno a dos princesas que se quedan huérfanas. La mayor, Elsa, puede controlar el hielo y la nieve. Siendo pequeña, estaba jugando con sus poderes e hirió de gravedad a su hermana Anna. Siguiendo el consejo de sus padres no volverá a utilizar sus poderes en público. El problema es que involuntariamente se le disparan, por lo que acabara recluida en su habitación y apartada del resto del mundo, incluida su hermana pequeña. Al fallecer los reyes, Elsa queda como la princesa regente hasta su mayoría de edad, cuando se convertirá en reina y se abrirán las puertas de palacio al pueblo. 

Anna que ya ha crecido, quiere recuperar la relación con su hermana, ya que desconoce todo el tema de los poderes de hielo que les han separado. Pero el día de la coronación, Elsa por descuido se destapara ante todos. La gente piensa que es una bruja por lo que solo le queda huir, dejando tras de sí su reino congelado. Anna que en la coronación conoció a un apuesto príncipe con el que se quiere casar, va en busca de su hermana para solucionar todo el tinglado. Por el camino conoce a Hans y a Olaf, un vendedor de hielo y un muñeco de nieve parlante. El muñeco, claro ejemplo de un mal entendido personaje cómico secundario, da para dos o tres gracias, pero poco más. No llega a molestar por lo que tampoco voy a crucificarlo. En cuanto a Kristoff, es el contrapunto sensato, el que le hace ver a Anna que no puede enamorase en una tarde de una persona.  

Sin ser una mala película, no es lo que yo entiendo como un clásico Disney, pero es que ya me hago mayor para estas cosas, y todas estas películas están orientadas para el público actual. Me hago viejo para esta mierda, Mickey.

viernes, 9 de mayo de 2014

LAS 100 MEJORES PELÍCULAS DE VIAJES EN EL TIEMPO

Desconozco si ya lo había expresado con anterioridad en este puto blog (creo que sí...), pero el caso es que las pelis de viajes en el tiempo y paradojas temporales son un subgénero del que disfruto ampliamente, sobre todo si parten de una base más o menos científica. Pueden llegar a resultarme apasionantes. Me encanta cómo los acontecimientos se cruzan unos con otros, se pisan y se afectan. Y siempre disfruto mucho cuando el viajero llega a una época que no es la suya y alucina con los adelantos que presencian sus asombrados ojos. De hecho, desde que descubrí que viajar al futuro era algo a la larga posible, todavía me interesan mucho más. Curiosamente, en una de estas pelis que ando como loco por revisar, "Timecop, policía en el tiempo", se afirma lo contrario, que el futuro no se puede visitar porque no existe, solo el pasado. Sin embargo resulta que físicos de todo el mundo han demostrado que es exactamente lo contrario. Hagan la prueba, escriban una nota que diga "Amigo del futuro, si eres capaz de viajar en el tiempo, visítame el día tal, a tal hora en tal sitio". Si no aparece nadie, es que los viajes al pasado no existen. Sí amigos, el único modo de viajar es hacia adelante aunque, me temo, sin posibilidad de vuelta atrás.
En fin, creo que ya he demostrado lo mucho que me pone el tema. Es por ello que el día que, visitando una de mis múltiples bibliotecas (que han terminado sustituyendo en función y número a los video-clubs), localicé el libro "Las 100 mejores películas de viajes en el tiempo", escrito por Francisco Javier González-Fierro Santos (jobar, solo le faltaba añadir su DNI) y editado vía "Cacitel s.l." (??), lo agarré de los estantes con ilusión y me lo llevé a casita, dedicando unos pocos días a leérmelo de cabo a rabo.
Bien, con semejante título no queda mucho espacio a la duda. Tras una introducción medianamente interesante en la que el autor nos describe los varios tipos de tramas propias de este tipo de cine, comienza el desguace en orden alfabético de película a película. Cada una lleva su cartel, su ficha, su argumento y sus apreciaciones, que en algunos casos son críticas y en otros solo anecdóticas o informativas. Depende del film. Tenemos productos de todas las épocas y países, y no únicamente ciencia ficción, también han habido comedias románticas y dramas con los viajes en el tiempo como trasfondo. De todo.
El libro se lee con facilidad, resulta razonablemente ameno y te despierta las ganas de ver o revisar algunos de los títulos seleccionados. Cumple, sí, pero sin demasiado entusiasmo. Lo que quiero decir es que no aporta nada especial, es casi como si leyeras el "Teleprograma", ya sabéis, funcional, sin garra. Y bueno, tiene algunos errores que debería ignorar... pero no lo haré, ahí van los que más llamaron mi atención: Cuando habla de "Paycheck" y cita el film yankee más famoso de John Woo, "Hard Target", se refiere a él en castellano como "Duro de matar", que era el título de una peli de Jackie Chan. El correcto es "Blanco Humano", of course. Cuando para escribir sobre el cineasta James Glickenhaus, a raíz de "Time master, el señor del tiempo", echa mano de su filmografía, cita un puñado de títulos de modo despectivo, acusándolos de "poco atrayentes", sin embargo olvida totalmente la que es, sin duda, la peli más famosa y significativa de su director, "El Exterminador". Y, finalmente, cuando se habla de "Terminator", se comenta su sospechoso parecido con los famosos capítulos para "The outer limits" escritos por Harlan Ellison en 1964 -caso que llegó a los tribunales en la época-, pero la otra fuente de inspiración de James Cameron, "Cyborg 2087", es relegada a una lista final con algunos films más sobre viajes temporales carentes de verdadera importancia. Podríamos sospechar que "Cyborg 2087" también tomaba nota de lo escrito por Ellison, pero aporta algunas ideas propias que encontramos en "Terminator". Dicho de otro modo, esta última sería un mejunje de todas las anteriores (serie de tv y película), por lo que incluirla como parte del material directamente mangado por Cameron hubiese sido -creo yo- justo.
En fin, no ha sido pa tanto, ¿verdad?.
Lo dicho, una lectura bastante interesante y fácilmente consumible que, aunque no deja huella ni nada parecido, entretiene un rato.