martes, 23 de diciembre de 2008

CABIN FEVER

En realidad esta es la segunda vez que escribo una reseña de "Cabin Fever", la otra la hice para mi fanzine de papel "Suburbio" (que sí, ¡aún existe!). No suelo repetir este tipo de tareas motivadas por el mero amor, pero si la peli lo merece, hago un esfuerzo. Y joder, "Cabin Fever" lo merece...
No se por qué hostias los críticos de mierda se encabezonan siempre en comparar los films de su realizador, el interesante Eli Roth, con "American Pie". De hecho, si no fui a ver "Cabin Fever" en su día fue porque me creí demasiado lo que algunos papanatas escribieron, asegurando que empezaba como "American Pie" y luego derivaba al horror. ¿Lo qué?, ¡¡¿pero cuantas jodidas pelis de terror empiezan con un grupo de jovencitos idiotas metidos en una furgoneta camino de una cabaña a pasar el finde?!!, ¡las hay a millones!.
Lo gracioso es que la siguiente peli de Roth volvió a sufrir idéntica comparación, la muy lograda "Hostel". "Empieza como "American Pie" y luego deriva al horror", ¡basta ya!... aunque en este caso no molestaba tanto porque, hasta cierto punto, esa era la gracia del film. ¿Os imagináis una comedia adolescente (obviamente, cuando aludo a "American Pie" no me refiero a esta en concreto, sino al género que representa) en la que los protas acabaran torturados de forma agónica -y sin humor alguno-?... creo que ese es el sueño de muchos de nosotros... y probablemente del mismo Eli Roth, que quizás harto de esa comparación decidió vengarse en su peli número dos.
Pero no nos desviemos. "Cabin Fever" recurre al manido tema de los jovencitos de finde fiestero, aunque con un elemento extra muy original. En este caso no hay monstruo, ni psicópata... el malo es un virus que pudre la carne. Y que además, existe realmente. Los chavales comienzan a ser infectados, y esto les arrastra a la locura, a enfrentarse entre ellos y contra algunos lugareños. La falta de una amenaza física podría dar pie a mucho aburrimiento (o todo lo contrario), pero el director se lo curra muy bien, logrando dotar de ritmo, tensión y escenas impactantes a todo el metraje. Tampoco es que abuse del gore, había más en sus "Hostels", pero cuando aparece te queda grabado en la mente. Especialmente desagradable es la secuencia de la churri buenorra afeitándose las piernas mientras la cuchilla arranca su podrida piel... ¡ugh!.
Eli Roth asegura en un documental de los extras que él quería retomar el horror sucio y duro de los 70 (y lo dijo en un momento en el que no era TAN habitual hacerlo), y lo consigue, pero sin las estridencias de un Rob Zombie, al que la nostalgia le chorrea por los poros. Roth sabe mirar al pasado con un punto de vista actual y muy inteligente. Sus homenajes no chirrían ni molestan (ya sabéis, "Evil Dead", "La noche de los muertos vivientes", "La última casa a la izquierda"...) y, repito, enfocando el género con personalidad y saber hacer.
Como curiosidad mencionar la presencia de Giuseppe Andrews en el reparto (interpreta al ayudante del sheriff), un tipo muy curioso que, paralelamente a sus intervenciones actoriles (es casi prota del direct-to-dvd "Cabin Fever 2"), se dedica a facturar música y películas underground, grabadas en vídeo y contando con personajes reales y algo rarillos para sus repartos.
"Cabin Fever" justifica mi teoría de que Eli Roth está entre los mejores realizadores del terror moderno. Así lo confirman sus "Hostels" y ese maravilloso falso trailer incorporado a "Grindhouse". De todos modos, su amistad con Tarantino (actualmente actúa en la nueva peli del dire de "Reservoir Dogs") creo que le está llevando por el mal camino. Por suerte, en su próximo trabajo, "Cell" (según Stephen King), Roth se aleja de los dominios del verborreíco cineasta.