lunes, 29 de diciembre de 2008

LA SERPIENTE VOLADORA

“La Serpiente Valoradora” es todo un clásico moderno del fantástico que aunque de entrada asusta por su estrambótico título, termina fascinando al más pintado de los aficionados. Se trata de una VERDADERA película de monstruos moderna, que bebe de los clásicos solo lo justo. En lo demás, tanto narrativa como estéticamente, es una puesta al día del cine que se hacía en los 50, sin nostalgia ni vacuas miradas al pasado.
Y todo esto se lo debemos a ese olvidado artesano del cine de género que es Larry Cohen, un hombre que lo probó todo, desde escribir guiones para la serie de “El Fugitivo”, pasando por el cine llamado “blaxplotation”, hasta hacerse un nombre gracias a la sagas de “Estoy Vivo!”, aquella del bebé mutante de tendencias asesinas, y “Maniac Cop” (en funciones de guionista y productor). Desde siempre Cohen ha rodado sus películas con absoluta libertad creativa, gracias a sus limitados presupuestos y su pasmosa facilidad para encontrar buenas historias.
Pero su mejor trabajo es “La Serpiente Voladora”. Una mezcla exótica de cine negro con película de terror en la que una secta acomete los más sangrientos y truculentos asesinatos con el fin de resucitar a su dios, la mentada criatura medio reptil, medio pájaro. Paralelamente se nos cuenta la historia de un perdedor con aspiraciones criminales, interpretado por el gran Michael Moriarty, actor fetiche de Cohen, y de los policías que lo persiguen, David Carradine y Richard Roundtree. El encuentro de ambas tramas dará como resultado una película cargada de imaginación, buenas ideas y mucha diversión.
Lo más admirable de “La Serpiente Valoradora” es cómo Larry Cohen consigue introducir la historia del monstruo mitológico en un contexto urbano moderno y que no dé el cante, las buenas dosis de gore ayudan a ello y las escenas en las que una criatura animada por stop-motion gracias al gran David Allen se enfrenta a la policía en lo alto del rascacielos Chrysler son de pura antología.... y más si tenemos en cuenta que para rodarlo, Cohen contó con el presupuesto que Steven Spielberg se gasta en Cleenex.
Un clásico absoluto que merece ser rescatado.