miércoles, 4 de septiembre de 2013

Gyo: Tokyo Fish Attack

Este anime de horror está basado en el manga Gyo de Junji Ito, que ya reseñe en este santo blog hace ya casi tres años. En el 2012 se produjo esta versión animada, tiene ligeros cambios en relación al manga, y se dota de una moraleja final que sinceramente, ni va ni viene con la historia ni del manga ni del anime. Supongo, que dicha moraleja, o más bien moralina, es para dar un poco más de profundidad a la protagonista femenina, pero sobra, no casa bien y es una tontería supina, que aquí a lo que hemos venido es a ver peces atacar Tokio, leñe. 

En un pueblecito costero de una de las islas del sur de Japón, una chica y sus dos compañeras, la gorda y la furcia, pasan su viaje de fin de curso. Se hospedan en la casa del tío del novio de la protagonista, que les ha cedido la vivienda para la ocasión y porque hace tiempo que no la utiliza. El novio de la chica, que tiene miedo al agua (aunque luego eso no suponga absolutamente nada para la trama del filme) se ha quedado en Tokio trabajando. Una noche, cuando las tres chicas vuelven a casa notan un extraño olor. La protagonista dice que huele igual que un cadáver humano putrefacto (y es que resulta que ella encontró a su padre muerto y medio podrido de pequeña, y desde entonces tiene ese olor metido en la cabeza) No le dan excesiva importancia y entran en la casa. Allí algo como una rata grande les acecha y persigue. Cuando finalmente consiguen aplastar al bicho contra la pared con la ayuda de una cómoda, descubren que es un pez que tiene un mecanismo metálico con patitas que le permite moverse por tierra. En vez de extrañarse y no se, llamar a la policía o llevarlo a algún sito para verlo, o que cojones se, joder que estamos en la era de internet, sácale una foto o un video y súbelo a tu facebook o red social similar, leñe. Pues nada, en vez de eso lo meten en una bolsa de basura y al cubo de la calle que lo tiran. 

Los gases putrefactos del pez hacen que la bolsa se hinche y se vaya volando dirección Tokio. No se sabe ni se explica si es por esto o qué, pero al día siguiente miles de peces con esas patitas empiezan a invadir al isla donde están pasando sus vacaciones las jóvenes. En principio se especula con su llegada y ese extraño mecanismo, pero a la gente le da igual, lo miran curiosos y extrañados, pero poco más. Lo malo es cuando ya no son solo peces con patas, sino que aparecen tiburones, orcas y hasta pulpos con esas patitas. Y lo mas jodido de todo, si con alguna de esas patas te pinchan, te infectan con un gas que llena el cuerpo de los humanos, haciendo de ellos una masa de carne obesa verde sin control sobre sus actos o movimientos. Lo mas guarro, cochino y repugnante está por llegar. Los animales que van sobre esas patas, van explotando por los efectos del gas y dejando sus maquinarias libres, maquinas que utilizaran los humanos infectados colocándose encima de ellas, y estas metiéndoles por boca y ano unos tubos que recogerán el gas del interior de los cuerpos para poder moverse. La situación en la isla ya es insostenible, y los ataques de los tiburones y demás bestias marinas hacen mella en la población. Preocupada por su novio, la protagonista decide volver a Tokio, en el camino se cruzara con un periodista, que la ayudara a llegar hasta la capital, pero con un motivo oculto. 

Del manga solo leí el primer y segundo volumen, por lo que no se si luego continuaba como el anime, o se quedaba donde yo leí, la cuestión es que el anime sigue a lo que reseñe del manga y da una explicación al gas, a las maquinas y a toda la mandanga. ¿Merece la pena verla? Pues todo depende de tus gustos. Solo por lo extraña que es tiene un buen pase, pero también es cierto que no cuenta nada especial y que aunque es una peli que se puede olvidar pronto, hay algo que no quitaras de tu cabeza, y es la imagen de los humanos rellenos de gas sobre las maquinas de patitas. Vean la imagen de la reseña del manga para que sepan de lo que hablo. A mí me ha gustado, pero es que a Junji Ito le reverencio si o si, y es que soy medio masoca o medio gilipollas, decidan ustedes, a mi me da igual.