lunes, 5 de junio de 2017

KOPS

Tenía yo curiosidad de ver como sería una comedia Sueca que en su momeno fue un pelotazo y que llegó a estrenarse en nuestras salas de manera comercial.
Previamente, se proyectó  en el festival de cine de comedi de Peñiscola, y Pablo Carbonell, como jurado del mismo, afirmó –y de paso hizo una buena publicidad a la película- que con “Kopps” se había reído más que con todas las demás películas del festival juntas.
Tal fue la trascendencia de esta cinta, que la “Happy Madison”, productora del todopoderoso Adam Sandler , tan visionario que mantiene su relación cinematográfica con Netflix, adquirió los derechos de la cinta con la firme intención de hacer un remake adaptando el argumento a la idiosincrasia americana y Sandleriana. Sin embargo, quince años después de su compra, todavía sigue sin haber noticias al respecto.
Por otro lado decir que el propio título del films es un chiste al ser “Kopps” la palabra para decir “Cops” en inglés con un fuerte acento sueco. Cómo si hiciéramos una pelí en España que se titulase “De Polís” en referencia a “The Police”. ¿Me he explicado bien?
En cualquier caso, la cosa pintaba de lo más desmadrada, y su exótica procedencia me llamaba la atención.
Cuenta la historia de un pueblecito de algún lugar de Suecia en el que los Policías pasan el día como buenamente pueden, porque hace miles de años que en ese tranquilo pueblo no se ha cometido un delito: comiendo perritos calientes, Gofres, cuando no, sacando vacas que se cuelan en rotondas. Por lo demás, la vida de estos policías tampoco es muy divertida; uno liga en páginas de contactos, otro es un flipado de las pelis de polis americanas y el resto llevan una cómoda vida familiar.
Hasta que un día, el gobierno, con un nuevo plan de recortes, decide cerrar la comisaría del pueblo dado que, al no haber delitos, es un gasto inútil, lo que supondría el traslado de estos policías a otras comisarías del país. Es entonces cuando, con el afán de mantener la comisaría operativa,  comienzan ellos a cometer delitos que por otro lado solucionarán. Hasta que un buen día, uno de esos delitos se va de madre y las cosas se complicarán.
La película se deja ver tranquilamente, es curiosa y entretenida, pero tiene muy poco de alocada. Es más, en mi fuero interno, yo no calificaría a “Kopps” de comedia. No sabría como definirla. Lo cierto es que es más parecida a una comedia de los hermanos Coen que a una de lo Farrelly. Tiene más similitudes con “Fargo” que con “Loca Academia de Policia”. Pero además, parece que la comedia Sueca ya es de por sí serena, ya que, en un par de escenas en las que se les va de las manos el asunto cómico –con la enésima parodia a “Matrix” y Neo esquivando las balas- lo hace siempre dentro de las ensoñaciones o delirios de uno de los protagonistas, para que así, no se joda el tono realista del resto de la cinta.
En cualquier caso, la película está bien, pero no ha motivado mi posterior interés por los Suecos ni por sus comedias.
En cuanto a sus protagonistas, el que más bis cómica tiene es un tal Fares Fares, mientras que el resto, más comedidos, tienen nombres impronunciables para mí. Ahora el descubrimiento de la película, por lo que bien merece la pena el visionado, está en la actriz Eva Röse; probablemente, una de las mujeres más guapas que se han visto en pantalla.
Dirige la cinta, Josef Fares.

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